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¿A qué esperas para abrir una tienda ‘online’?

Cuando un “presunto” emprendedor quiere llegar a serlo en realidad, se plantea una serie de cuestiones. Pero la más importante de todas es llegar a saber qué tipo de empresa necesita crear. ¿Cuál será más sencilla? ¿Dónde están las oportunidades? ¿Cuál requiere menos inversión? La web suele responder a la mayoría de estas preguntas. Para muchos aventureros empresariales, poner en marcha negocios por Internet se ha convertido en la mejor manera, y la más barata, de alcanzar un sueño. Se podría decir que gracias al mundo digital se ha democratizado el emprendimiento.

 

Cuando se tiene claro que la compañía no tendrá una base física, toca pasar a una segunda fase. Aquella que busca encontrar la rentabilidad y los beneficios. Una de las opciones con más éxito estos días es arriesgar y apostar por el comercio electrónico. ¿Motivos? Ahora los veremos. Pero sirva de resumen que estamos ante un sector con crecimientos espectaculares, y en el que es muy económico aventurarse, ya que las herramientas y los recursos están a su disposición.

 

A nivel mundial se espera que el comercio electrónico crezca de un 13 a un 25% cada año hasta 2020. Eso es al menos lo que indica la consultora eMarketed en referencia al mercado americano. En el caso español, la cifra es similar, alrededor de un 20% de aquí a 2018, según estimaciones de la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia). Estos números indican que estamos en un entorno no maduro y en el que las expectativas futuras son más que halagüeñas. Es más, el dato más interesante es aquel que indica la consultora Cushman & Wakefield, que cifra la facturación global del sector en más de 600.000 millones de dólares, lo que supone el 4% de cuota de mercado del comercio en general. Es decir: esa cantidad enorme de dólares supone solo un 4% del total, reflejando que las tiendas tradicionales situadas a pie de calle siguen teniendo el control. Por tanto, las opciones de crecimiento del ecommerce son espectaculares.

 

Examinar las tendencias es una obligación para definir qué modelo de negocio se quiere iniciar. Por ese motivo, estar presente en un mercado en crecimiento es siempre una buena noticia. Las estadísticas respaldan la idea de que el comercio electrónico es una perfecta opción para los empresarios que buscan la aventura empresarial, o los que están interesados en ampliar o diversificar sus negocios.

 

Abierto 24 horas

Para las empresas basadas en la construcción o las tiendas a pie de calle, la ubicación es fundamental. En el caso del ecommerce no es así. Para conseguir el mejor de los negocios por Internet no es preciso abrir un local en las calles más importantes de cada ciudad, tampoco es necesario desplazarse hasta el último rincón del mundo en busca de ese contrato millonario, basta con crear una tienda online y vender sus productos a nivel mundial. No son necesarios cientos de escaparates. Con uno, es más que suficiente.

 

Esto parece obvio pero las implicaciones son enormes. Y no solo desde un punto de vista de ahorro de costes, que también. Aquí hablamos de aprovechar tendencias. En este caso se trata de los comercios pop-up, y que son tiendas sin local fijo que sirven para conseguir clientes. Algo así como un negocio itinerante en el que un escaparate virtual se convierte en un concepto idóneo.

 

Y por si lo anterior no fuera suficiente, no conviene olvidar que su horario de apertura al público son las 24 horas del día. Usted podrá aumentar los ingresos mientras duerme.

 

Facilidad de apertura
La gran ventaja del comercio electrónico, y en general de casi todo lo que proviene de Internet, es que las soluciones existen y están al alcance de su mano. Si necesita plataformas de comercio tiene Magento, Shopify y otras muchas. Si busca ayuda de posicionamiento SEO, no se olvide de ahrefs, SEMrush o la propia Google. Las soluciones también sobran para aspectos relacionados con el email marketing y con el host.

 

Todo está inventado y un emprendedor puede acceder a ello por poco dinero. De hecho, existen empresas, que permiten crear una tienda online desde cero. Su misión se centrará solo en tener el mejor producto, venderlo a buen precio y no caer en algunos de los errores más habituales de las pymes de comercio electrónico.

 

Un cliente en crecimiento

Cualquier negocio ya sea online o físico necesita solo una cosa: clientes. En el caso de uno virtual se parte con la ventaja de que el 80% de los internautas ya compran a base de golpe de ratón. En otras palabras: no hace falta salir a buscar a nadie, solo es preciso ganarse la confianza de un consumidor que ya está habituado a tirar de tarjeta de crédito, de correo y de contraseña. Ganarse a esa ingente masa de personas conectadas es fundamental y es lo que diferencia a los ganadores de los perdedores.

 

La gran regla del ecommerce es la de crear un entorno virtual que le haga la vida sencilla al internauta. Si su local lo tiene todo bien desarrollado podrá tener grandes posibilidades de hacerse con un espacio en el amplio mundo de los negocios en Internet.

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El consejo asesor, una de las mejores ayudas para emprendedores

Los emprendedores tienden a pensar que los consejos asesores son solo para las grandes empresas. Esta percepción es un error, ya que es en las pymes donde esta figura adquiere todo su potencial. Una multinacional no necesita de nadie externo que les aconseje, ya que disponen de músculo financiero para contratar especialistas en todas las áreas empresariales. El dueño de una pyme no tiene esa facilidad y es imposible que sepa de todo. Por eso, suelen recurrir a familiares, amigos o conocidos en busca de consejo. Esta práctica es muy habitual y no es la mejor de las soluciones, ya que la experiencia nos dicta que los conocidos no son los más indicados para repartir consejos.

 

Para una pyme es mucho más provechoso contar con un consejo asesor. Se trata de una de las mejores ayudas para emprendedores. Este tipo de órganos suele ser vital a la hora de la gestión estratégica de una firma. También son fundamentales para la negociación directiva, la visión internacional, las finanzas y el networking. Prácticamente cualquier duda que se tenga en el día a día de una pyme puede tener respuesta en este grupo de expertos.

 

A pesar de ello, el desconocimiento que existe de los consejos asesores en el mundo de los emprendedores es muy elevado. Una de las grandes equivocaciones es que se confunde su misión con la del consejo de administración. Y hablamos de dos cosas totalmente diferentes. Estos últimos se juegan su dinero, son los que deciden y dirigen una firma. En cambio, los protagonistas de este post se limitan a formar parte de un órgano consultivo. La decisión final nunca dependerá de ellos sino del consejo de administración.

 

Una vez definida la importancia de este organismo en el devenir de una pequeña empresa, toca explicar cuáles son los pasos a seguir para poner en marcha el mejor de los consejos asesores para nuestra pyme.

 

Buscar las carencias

La obligación de todo emprendedor es la de conocerse a sí mismo y a su empresa. Solo así se podrán identificar las dificultades. Nadie es especialista en todos los frentes, y donde se tiene menos fuerza es donde hay que apoyarse en el consejo asesor. Pongamos el ejemplo de que usted es un experto vendedor pero del tema financiero y fiscal no tiene ni idea. Su misión en este caso es la de buscar a ese grupo de expertos que sea capaz de complementar las lagunas y que le ayuden a mejorar. En cambio si su fuerte son los números quizá falten conocimientos en marketing y ventas. Todos esos problemas se pueden solucionar gracias al consejo asesor.

 

Identificar a las personas adecuadas

Ya conocemos nuestros puntos débiles y seguimos en la busca de formar ese órgano que a la larga se convertirá en una de las mejores ayudas para emprendedores. Esta segunda etapa es de vital importancia, ya que la misión será la de formar el consejo. Por regla general, hablamos de un grupo reducido, cinco miembros como máximo, de especialistas. La regla de oro para no equivocarse con la elección es solo una: busque a personas que le digan lo que usted necesita saber. Huya de aquellos que solo dicen lo que usted quiere escuchar. Aquí no caben aduladores ni familiares ni amigos, o cualquiera que esté interesado en su negocio. La clave será dar con personas independientes. Si nos las encuentre, pregunte en Internet o a otros empresarios. Revuelva cielo y tierra para fichar a los más idóneos.

 

Convenza a los expertos

Ahora ya tiene los nombres y se pasa a la fase de convencerles para que entren en su proyecto. Esta tarea no es sencilla. Por norma general, las pymes no tienen dinero suficiente para pagar a nadie por estos servicios. Entonces, ¿cómo se les convence? Existen diversos métodos. Apele a las virtudes de su negocio, dígales que ayudarán a crear algo grande y de provecho. Utilice también la táctica del networking. Es decir: dígales que gracias a usted se podrán relacionar entre ellos y conocer a otros especialistas. Otro método que no se puede obviar es el de ensalzar unos conocimientos que su empresa quiere llevar a la práctica. Pruebe todo lo que se le ocurra con tal de ganarse la confianza de los especialistas.

 

Ya lo tengo y ahora qué

Una vez que se haya constituido el equipo soñado, hay que ponerse manos a la obra y fijar una serie de reuniones. Conviene recordar que estas personas no reciben nada por su trabajo. Por tanto, hay que dar todas las facilidades necesarias para fijar los encuentros. Seleccione con cuidado la ubicación para que a todos les resulte fácil acudir. Una buena idea, que hacen muchos empresarios, es la de organizar comidas o cenas en restaurantes para ofrecer un aliciente a los expertos. Usted decide la estrategia a seguir y la frecuencia de las reuniones, pero tenga en cuenta que el consejo asesor no forma parte de la plantilla de la empresa.

 

Desarrolle un plan de trabajo

Pongamos el ejemplo de que su empresa ha sido capaz de desarrollar un nuevo producto o servicio y se ha buscado un consejo asesor que es experto en poner en el mercado las novedades. Para sacar provecho del consejo asesor y lograr que se convierta en la mejor de las ayudas para emprendedores se debe describir las obligaciones y responsabilidades del órgano. Es decir: se tiene que definir un plan de trabajo en el que se definen los puntos que se tienen que tratar en cada reunión. También es obligatorio establecer clausulas, como la de confidencialidad.

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¿Cómo encontrar oportunidades de negocio?

La búsqueda de un nicho de mercado, o de un producto o servicio, que genere oportunidades de negocio no es un tarea sencilla. No es lo mismo tener una idea, que llevarla a los consumidores y lograr que estos nos paguen por la misma. También existen más retos, como el de distinguir nuestro producto o servicio de marcas que pueden competir en el mismo sector.

 

El primer paso, el de convencer al cliente, es cada vez más difícil. Conviene recordar que los empresarios se enfrentan a una sociedad informada que es capaz de sacar los colores a cualquier idea. Puede que un emprendedor piense que su invento es novedoso pero un rápido test entre los usuarios quizá le descubra que su revolucionario producto vio la luz hace tiempo.

 

Por dichos motivos, encontrar un hueco en un mercado saturado en casi en todos su frentes se ha convertido en el problema principal al que se enfrenta cualquier persona que quiere poner en marcha un proyecto empresarial. Desde aquí le vamos a contar cómo se puede encontrar oportunidades de negocio y qué herramientas, gratuitas, podemos utilizar para que nos ayuden en esta complicada labor.

 

Dónde somos buenos

Si una persona es una experta en, por ejemplo, metalurgia, lo mejor es que intente abrir un negocio que esté relacionado con este sector industrial. Los motivos son dos: el primero es que es más fácil encontrar un hueco de mercado que conecte con el público dentro de un segmento en el que seamos expertos. Nuestros conocimientos estarán más cerca de lo que se necesita para llevar a buen puerto a la empresa. La segunda razón está ligada a que su trabajo siempre será mejor si lo realiza dentro de una materia que le gusta realizar.

 

Llevar la teoría a la práctica

Una cosa es ser especialista en una materia y otra muy diferente es encontrar una necesidad no cubierta por parte de otras empresas rivales. Para encontrar ese algo nuevo hay que pasar de la teoría a la práctica. Es decir: investigar el mercado. Una vez descubierto ese hueco que no existe, empieza el trabajo realmente complicado: convencer a un consumidor al que también tenemos que conocer para que pague por nuestra novedad. Por último, es necesario averiguar si esa oportunidad de negocio es suficientemente grande como para generar los ingresos que nos permitan mantener una apuesta empresarial.

 

Como se puede imaginar estas labores requieren de un esfuerzo ímprobo. Para llevarlas a cabo, nos podemos apoyar en herramientas gratuitas que nos ofrece Google. Hay dos complementarias, que son útiles para encontrar si nuestra idea se puede acercar a las tendencias de la sociedad. Se trata de Google Correlate y Google Trends. Ambas nos enseñan a través de palabras claves (keywords) si los internautas están interesados en ciertas materias. Los resultados se muestran en gráficas y reflejan el número de búsquedas que se han llevado a cabo en Google. La gran diferencia entre ambas herramientas es que Correlate se centra en el pasado y el presente y Trends pone a nuestra disposición una previsión de futuro.

 

Ya sea a través de una o de la otra es importante emplear un poco de nuestro tiempo en descubrir si nuestros objetivos casan con lo que busca el consumidor. Obviamente, existen infinidad de métodos más específicos que serán capaces de mostrarnos unos resultados más exactos. Pero si usted quiere abrir un negocio de mascotas y ve que Google le dice que en su área de influencia ha caído en picado la popularidad de estas tiendas, será mejor que se replantee su oportunidad de negocio.

 

Para terminar con el uso de herramientas gratuitas que Google nos ofrece y de las que los emprendedores se pueden aprovechar nada mejor que mencionar la popular Adwords. Una solución que nos permite profundizar en las tendencias encontradas, tanto en Correlate como en Trends de manera sencilla y con mayor tasa de precisión.

 

Buscar en todas las fuentes de información posibles

Para encontrar nuestro océano azul particular en el que empezar a operar es de vital importancia que nos empapemos de toda la información posible. No dude en buscar en periódicos o revistas especializadas en su sector, tanto nacionales como extranjeros. En cualquier artículo o noticia, usted podrá encontrar la clave del negocio o descubrir esa solución que demanda la sociedad y que todavía no ha sido satisfecha.

 

Tampoco debe olvidar consultar en algún buscador de startups, que todavía estén en una fase incipiente. El más conocido de todos es Betalist, que nos muestra la tendencia de creación de empresas dentro de un segmento determinado. De esa forma, sabrá si tendrá competencia en el futuro y también podrá saber si sus ansiadas oportunidades de negocio interesan a la sociedad. En definitiva: descubrirá si existirá demanda.

 

Resulta evidente que para dar con un buen nicho aun por explotar hay que saber las tendencias del mercado y de la sociedad. Solo así será posible sentar las bases de un negocio exitoso. Eso es precisamente lo que hizo Drew Houston, el creador de Dropbox. La idea de tener una nube donde se pudieran compartir los archivos a través de Internet le vino de un problema que le surgió al olvidarse en casa el pendrive. En ese momento descubrió la oportunidad. Pero antes de lanzarse a la aventura estudió si existían otras personas que soñaran con la existencia de algo parecido a Dropbox. Como vio que habría demanda, se lanzó. El resto de la historia de esta firma es conocida por todos.

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¿Cómo pasar de startup a negocio rentable?

La vida de una pyme está dividida en fases. Uno de los momentos más complicados es el paso de startup, o firma en desarrollo, a empresa con todas las de la ley. Es decir: cuando acaba el sueño y se llega a la realidad. O, dicho de otro modo: el cambio de aventura empresarial a negocio rentable. Sería cómo pasar de invertir dinero a empezar a ver ganancias. A muchos, la llegada de esta segunda etapa se les atraganta, y jamás convierten una idea en dinero.

 

Para que eso nunca le llegue a ocurrir, es necesario definir ese preciso instante en el que se debe cambiar la gestión de una empresa. No es lo mismo dirigir una firma en estado de arranque que otra preparada para enfrentarse a la competencia y a los caprichos de los consumidores. ¿Cuáles son las señales que indican que estamos preparados para enfrentarnos al mercado? Las hemos dividido en 8 claves.

 

Ya tenemos el producto o servicio

Hay un tiempo en el que se está desarrollando un producto. Pero ahora lo tenemos delante de nuestros ojos. A partir de ese momento, se debe dejar un poco de lado la fase de producción, que es uno de los mayores riesgos de las startups, para abrazar la fase de ventas. Ha llegado la época de dar a conocer nuestras soluciones y de convencer a distribuidores y clientes de que lo que ofrecemos puede ser un éxito.

 

‘Habemus’ plan

Las startups se pasan la mayor parte de su tiempo de vida buscando dinero para poner en marcha la idea. Usted ya no tiene ese problema. Posee financiación para la producción. ¿Qué toca hacer ahora? Crear un plan de negocio, que sea moderno y creíble y que tenga marcados retos o hitos a conseguir. Cualquier emprendedor debe saber cuándo espera que el proyecto sea rentable, cuánto se espera vender, qué hacer si los resultados no alcanzan las previsiones, etc. Si la pyme tiene claro su futuro en el mundo de los negocios, esté seguro que ha abandonado la fase de arranque.

 

Se busca talento

Al principio, todo emprendedor se afana en colaborar con amigos, o con quién haga falta con tal de sacar adelante el proyecto. Pero llega un momento en el que se pasa de pensar con mentalidad de chiringuito a gestionar una sociedad. Ha llegado la hora de dividir la firma en áreas y de salir al mercado laboral para buscar a las mejores personas para cada puesto. Cuando eso ocurre, estamos ante una compañía hecha y derecha.

 

El producto o servicio ha cambiado

En un tiempo determinado, solo había una idea o un sueño. Pero ahora la empresa está produciendo un producto que no tiene nada que ver con lo que se podía ver en los primeros bocetos. Han cambiado muchas cosas. Y ha sido así porque se ha consultado a los clientes. El sueño ha bajado a la tierra y se ha bañado de realidad. Se han solucionado errores, se ha aprendido de ellos. Existe una idea de cómo vender el producto. Incluso tenemos una idea remota de si puede funcionar o no en el extranjero. En definitiva: se piensa en hacer rentable a la firma.

 

Existen ingresos

En los negocios hay una cifra mágica que indica que una firma ha dejado la infancia. Es el millón de euros. Si su facturación ha superado esa cantidad o se acerca a la misma, deje de pensar que dirige una startup. Tiene a su cargo otra cosa más grande, que puede convertirse en un gigante capaz de ingresar muchos millones cada año y de ser un negocio rentable.

 

La preocupación número uno es la calidad

Los primeros años de una compañía se centran en crear un proceso de producción. Ser capaces de fabricar un bien (o servicio) de manera fluida y rentable. Cuando una empresa ha superado esa etapa y trata de modernizar y mejorar sus procesos se puede dar por finalizada la fase de inicio. Ahora sabemos que podremos surtir a los clientes y lo que buscamos en ser mejores para que la calidad alcance cotas superiores.

 

El dinero llama a su puerta

Ya hemos comentado que durante la época de arranque, un emprendedor invierte buena parte de su tiempo en encontrar a alguien que le de el dinero que le permita poner en marcha el proyecto. Cuando una firma supera el concepto de startup, empieza a ser vista con un negocio rentable, y suele tener la fortuna de ver como el vil metal llama a su puerta. Ahora son los inversores los que se muestran interesados por lo que ofrece.

 

La tasa de riesgos es menor

Tres cuartas parte de las aventuras empresariales mueren antes de alcanzar los cinco años. Esta pobre tasa de supervivencia tiene una explicación. Cuando no existe un paraguas financiero por detrás, los errores se pagan muy caros. Cualquier fallo puede acarrear el cierre del negocio. Por eso, cuando una compañía se puede permitir el lujo de probar cosas para ver si funcionan, sin poner en peligro sus fundamentales, está claro que se encuentra en otra fase. Son los tiempos en los que se deben descubrir las claves para mantener e incrementar el éxito. ¿Será más fácil que el periodo de startup? Ni mucho menos. Una aventura empresarial nunca es fácil. Lo que sí cambiarán serán las prioridades y la naturaleza de los problemas.

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Cómo montar negocios de éxito sin rotaciones de empleados

Uno de los grandes problemas de las startups es mantener el talento. Este tipo de negocios de éxito suelen tener el problema de padecer una alta tasa de rotación en la plantilla.  Esta circunstancia afecta al buen funcionamiento de la empresa, ya que implica elevados costes de formación para los nuevos fichajes, y descenso de productividad al perder a los mejores. Existen muchas formas de evitar la huida de los trabajadores. Aunque la primera, y más importante de ellas, pasa por la autocrítica.

 

Por norma general, los emprendedores que padecen esta lacra cargan contra los propios empleados, aduciendo que no estaban implicados en el proyecto, o que en otro lugar les pagan más. Muy pocos se dan cuenta de que el origen de todos los males viene de ellos mismos, y que solucionarlo depende de sentar las bases para una cultura empresarial sólida. Además conviene recordar que la gente no deja trabajos, sino que deja jefes. A continuación les mostramos por qué el talento salta por la ventana a la más mínima oportunidad.

 

Se le exige demasiado
Muchos gerentes piensan que si un empleado es bueno y tiene talento es capaz de realizar todo el trabajo que se le encargue. Y así será en la mayoría de las ocasiones. Pero esta estrategia es negativa a largo plazo. Los motivos son dos: el primero es de carácter emocional, ya que el trabajador cualificado pensará que se le castiga por tener un gran rendimiento. El segundo, es la caída lógica de la productividad tras pasar muchas horas trabajando. De hecho, y según un informe realizado por la Universidad de Stanford (Estados Unidos), el rendimiento desciende de manera brusca si se trabajan más de 50 horas a la semana. De una forma u otra, el resultado final será que ese colaborador tan talentoso se irá a otro lugar donde no se sienta explotado por el mero hecho de ser bueno en su trabajo.

 

No se siente reconocido

Las palmaditas en la espalda están muy bien. Pero puede que a muchos no les baste. Una de las obligaciones del empresario es descubrir qué tiene que hacer para que sus mejores empleados se sientan reconocidos. A unos les servirá con unas palabras. Pero otros quizá solo se sientan satisfechos con el dinero. Para evitar que caiga la motivación y que se incremente la rotación en la plantilla es necesario reconocer el trabajo bien hecho.

 

No existe empatía con el jefe

Más del 50% de los cambios de trabajo están protagonizados por personas que no se llevaban bien con su jefe. Muchas veces los problemas en este sentido surgen de la dificultad de ciertos responsables de comportarse como amigos de su plantilla, implicándose en los problemas personales de todos ellos. Un buen jefe debe celebrar los éxitos y también estar cerca de los trabajadores que están pasando por dificultades,tanto en el ámbito laboral como en el profesional.

 

No se cumple la palabra dada

Uno de los mayores errores que se pueden cometer en el ámbito de los recursos humanos es el de prometer y no cumplir. Cuando esto ocurre será muy fácil contemplar como los talentosos saltan del barco en marcha. Para evitarlo, un gerente debe sostener sus compromisos. Eso lo convertirá en confiable para todos los empleados.

 

Promocionar a la persona equivocada

Imagine la situación que tiene que pasar un empleado trabajador y talentoso cuando contempla cómo el vago que tiene al lado recibe un ascenso mientras que él, que es quien realiza el trabajo duro, se queda sin premio. No es de extrañar que esta situación genere desbandada general. Tenga mucho cuidado con la persona elegida para promocionar. Pregunte a todo el mundo antes de tomar una decisión equivocada.

 

Cortar la pasión de raíz

La motivación de alguien disminuye de golpe si contempla que es capaz de ofrecer mucho más de lo que se le pide. Es como decir que el trabajo no le llena. Cuando eso ocurre, no tardará en buscarse una ocupación más acorde con sus cualidades en cuanto tenga oportunidad. Su trabajo, o el del departamento de Recursos Humanos, es darse cuenta de estos problemas y poner solución ante de que sea tarde. Nunca debe cortar las alas al talento, ni encerrarlo en una cajita. La mejor forma de resolver estas situaciones es escuchando a esas personas y descubriendo la labor con la que estarían más motivados.

 

No prestar atención a sus sugerencias

Los empleados más talentosos tratan de mejorar todo lo que tocan. Por contra, muchos jefes buscan siempre que las cosas no cambien, aunque sea a mejor. Cuando en una empresa ocurre esto, el trabajador no tarda demasiado en empezar a odiar su día a día. Se siente como enjaulado y minusvalorado. ¿Resultado? La marcha de la empresa en busca de un lugar donde se tengan en cuenta sus sugerencias.

 

No se les desafía

Los negocios de éxito necesitan al talento y a éste le encanta que le pongan en dificultades. A los mejores les gusta que les saquen de su zona de confort y estar en una compañía que les proponga retos de manera constante. Para ellos, no hay nada más emocionante que enfrentarse y vencer los problemas. Por eso, cuando este tipo de personas inteligentes se encuentran haciendo cosas demasiado fáciles se aburren y buscan otros horizontes.

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Los errores de gestión comercial y marketing de la publicidad en YouTube

No descubrimos nada si decimos que YouTube es una gran oportunidad de promoción para las pymes. Cada día se ven más de 4.000 millones de vídeos, demostrando que el alcance es todavía mayor que el de Facebook. Su infinita audiencia ha convertido a la filial de Google en una de las plataformas online favoritas para insertar la publicidad. Por desgracia, la tasa de éxitos que se obtienen en muchas campañas no es la deseada. ¿La culpa es de YouTube? No. En esta ocasión toca mirarse el ombligo y afirmar que muchos emprendedores cometen errores en su gestión comercial y de marketing cuando desarrollan los spots que colgarán en el popular servicio de vídeos.

 

El objetivo de toda campaña de marketing es convertir a los visitantes en clientes. En el caso de YouTube, el gran reto es lograr que los internautas se queden y vean nuestros anuncios. Es decir, que no le den a la tecla de “omitir” y contemplen nuestros 20 segundos de publicidad. ¿Cómo se logra? Vayamos por partes. Descubramos primero qué posibilidades nos ofrece la plataforma. Ya llegará el momento de analizar dónde pueden estar nuestros errores de gestión comercial y marketing.

 

YouTube permite dos tipos de vídeos promocionales. El primero es True View in-display, que funciona como el propio buscador de Google. Se activa cuando se realiza una búsqueda en YouTube. Entre los resultados, y al mismo nivel que el resto, se mostrará nuestro contenido pagado, siempre que las palabras claves del internauta coincidan con las del anuncio. El spot también puede aparecer en la parte derecha de la pantalla cuando se está dentro de la página de reproducción del contenido multimedia. El segundo formato es el True View in stream, que es el favorito de los anunciantes, ya que sale automáticamente cuando se reproduce un vídeo en concreto y que tras cinco segundos de visionado permite omitirse para ir directamente al contenido. Luego tenemos un último tipo que es derivado del anterior y que recibe el nombre de Premium. Se trata de aquellos anuncios in-stream que no permiten saltárselo y obligan a su visionado completo.

 

¿Qué formato utilizar? Existen infinidad de trucos sobre cómo sacar partido a nuestros vídeos en YouTube. Pero a grandes rasgos y si hablamos de pymes, lo normal es que el presupuesto solo nos permita utilizar cualquiera de las dos primeras opciones.

 

Una vez analizado las posibilidades que ofrece el servicio de vídeos por streaming toca ponerse el mono de trabajo y analizar en qué estamos fallando. ¿Por qué solo unos pocos entran en nuestros vídeos? ¿Por qué la mayoría sale corriendo en cuanto tiene la opción de ocultar nuestro contenido?

Los errores de gestión comercial y marketing en YouTube se pueden reducir a tres.

 

Se está equivocando con el público objetivo
Una de las grandes ventajas del sistema inventado por Google es que la publicidad que se ofrece coincide con los intereses del internauta. Es decir: si usted está buscando muebles, es imposible que aparezca un anuncio de una frutería. Lo lógico es que se muestren enlaces a tiendas de muebles. En otras palabras: contenidos que están más cerca de interesarle. De esa forma se logra un mayor número de clics. Si usted no consigue que los visitantes no pulsen el botón de “omitir” quizá será porque el anuncio no está bien dirigido. Por fortuna las estadísticas de YouTube le ayudarán a descubrir dónde está el problema que origina que el vídeo se reproduzca ante usuarios poco interesados en el mensaje. También existen infinidad de filtros y opciones que se pueden retocar y que le ayudarán a acercar el contenido al consumidor adecuado. No tenga miedo de experimentar hasta dar con un porcentaje de visionados completos más acorde a sus expectativas.
El contenido no es el adecuado
Cada canal tiene sus secretos, lo que origina que muchos de los grandes errores en la gestión comercial y marketing de la publicidad de YouTube tenga su origen en el contenido. No piense que tiene 20 o 30 segundos para elaborar su mensaje. La realidad es que solo cuenta con 5 segundos, que son los que pasan hasta que aparece el botón de omitir el anuncio. En los primeros momentos del vídeo es cuando tiene que utilizar todo su ingenio para enganchar al internauta. Si no lo logra, hará clic y se irá al contenido que realmente quiere ver. No conviene olvidar que la publicidad en YouTube es tremendamente intrusiva y la persona que la sufre está deseando que pasen esos malditos segundos para largarse con viento fresco. Su obligación es captar la atención de ese público hostil. Si lo consigue, la campaña será todo un éxito.

 

El formato es erróneo

Entre los anunciantes existe una obsesión desmedida por utilizar el formato in-stream, que es el más intrusivo, complejo y caro, olvidándose de que las campañas in-display también pueden funcionar. ¿Cuándo hay que utilizarlas? Sin duda, en nuestras primeras experiencias en YouTube, ya que su puesta en marcha es mucho más simple. También es un vehículo perfecto para promocionar un canal propio de vídeos. Y, por último, no se requiere utilizar AdWords para ponerlo en marcha.

 

Para terminar, existe otro riesgo en la gestión comercial y marketing en YouTube, que consiste en no darle la importancia adecuada. A día de hoy, muchas pymes todavía contemplan el marketing online como algo anecdótico para sus negocios. Así que cuando se deciden a probar lo hacen con presupuestos de risa. ¿Resultado? Fracaso absoluto. No cometa ese error. YouTube puede ser un gran aliado para su empresa. Solo hace falta saber cómo sacarle provecho y no cometer errores.

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El peligro que se esconde tras las ideas innovadoras

Innovar se ha convertido en una seña de identidad para toda empresa que se precie. Es algo fundamental

, ya que ningún negocio puede llegar muy lejos si no invierte en I+D+i. Esto lo sabe cualquier compañía, incluso las pequeñas, que se están viendo presionadas por el entorno económico y conducidas hacia una disyuntiva clara: renovarse o morir. Todas buscan convertirse en pioneras de su sector. Todas confían en que las ideas innovadoras colaboren en la buena marcha de los productos o servicios ofertados. Pero cuidado que en este campo no todo es tan bonito. La innovación puede ser un arma de doble filo, que no está exenta de riesgos. Veámoslos en detalle.

 

El gran peligro viene generado de la obsesión por sobresalir entre la multitud de rivales que compiten con nosotros en un mismo sector. Esta carrera sin freno lleva a que se genere una estrategia de innovación que no vale para nada. Que solo sirve para anunciarse y obtener publicidad pero que realmente no ayuda en nada al negocio. Una multinacional se puede permitir el lujo de perder tiempo y recursos en idear soluciones vacías, que no van a reportar beneficio alguno, ni a la empresa ni a la sociedad. Una pyme no puede darse el capricho de desperdiciar ni una mente ni un segundo en desarrollar ideas innovadoras que carezcan de interés. Esto es un gran riesgo que puede acabar con llevar el negocio a la ruina. Las máquinas del tiempo y el teletransporte están muy bien para Google o IBM. Pero nuestra pequeña empresa solo quiere ofrecer productos y servicios y ganar algo de dinero. Eso es todo.

 

Además de la pérdidas de recursos y de tiempo, ser demasiado innovador puede conducir al problema de que los clientes en general nos consideren como demasiado buenos. ¿Puede ser un riesgo ser vistos como los mejores? Aunque parezca increíble, para una pyme, sí. Si una firma se gana el prestigio de convertirse en una fuente de ideas innovadoras y geniales, siempre se esperará que lo continúe siendo. El problema llega cuando durante una temporada no surge nada revolucionario. Entonces, todos pensarán que hemos dejado de ser referente y se olvidarán de los logros pasados. ¿Exagerado? Para nada. Un buen ejemplo es lo que le está pasando a Apple desde hace una temporada. La compañía ha sido el  referente en la innovación durante el siglo XXI. Por eso cualquier nueva versión del iPhone que no traiga consigo un cambio estratosférico es considerada un fracaso, que lleva a las acciones de la compañía a reducir su cotización.

 

Como es de suponer estos casos no pueden llevar a la idea de que una empresa, sea cual sea su tamaño, deba perder la buena costumbre de modernizarse de manera constante. Lo que se busca es enfocar esta innovación. Hay que inventar aunque con sentido. Si no, se malgastan recursos. Tampoco hay que buscar siempre ser el primero en algo. En la economía actual, ser pionero está sobrevalorado. Para comprobarlo, basta con contemplar la situación de referentes tecnológicos recientes. Todos descubrieron algo, y todos se han visto superados. Hablamos de firmas como Zynga, que inventó el sector de los juegos sociales –seguro que recuerdan Farmville-. Durante 2009 y 2010, esta compañía tenía más de 80 millones de usuarios que diariamente jugaban con sus productos, a través de Facebook. Era la niña mimada de Silicon Valley. Hoy pocos la mencionan. Ahora los que triunfan son los títulos lúdicos que se juegan en dispositivos táctiles, como los smartphones y las tablets, y en donde reinan firmas como King, con su Candy Crash o Rovio, con los Angry Birds. Zynga inventó la categorías de juegos sociales casual y ha contemplado cómo otras firmas, que no fueron pioneras, la han superado.

 

Por desgracia para ellos, existen muchos ejemplos de precursores cuyo ingenio no les ha servido para conservar una situación de privilegio. Nokia inventó los móviles y el smartphone la sepultó. Groupon fue el iniciador de los cupones descuento y ahora pasa por problemas con caídas en la cotización del 75%. Six Degrees y MySpace fueron pioneros en las redes sociales. La primera ha desaparecido y la segunda no la utiliza casi nadie. Todos estos casos demuestran que el mundo de la innovación no es tan bonito como se pinta. Estamos ante una actividad nebulosa que es como un arma de doble filo. Por uno, conduce al éxito. Por el otro, al fracaso. ¿Cómo acertar sin caer en ninguna de sus trampas?

 

Las respuestas son dos. La primera es que solo se puede ser inventor cuando se dan las condiciones. Es decir: hay que tener dinero o financiación para innovar. Si se carece de efectivo, mejor centrarse en el negocio propiamente dicho. La segunda clave pasa por tener claro que una idea innovadora tiene que ser útil. Es decir, debe responder y solucionar una necesidad real que tenga la sociedad. Una pyme que actúa de esta forma se convierte en un nombre fuerte y referente, que utiliza su materia gris para hacer la vida más sencilla a sus clientes actuales y futuros.

 

Como todo en el mundo de los negocios, la respuesta está en los consumidores o clientes. Ellos son los que, sin saberlo, dictan las normas de funcionamiento de una compañía. Ellos son los que deciden cuándo están preparados para una tecnología disruptiva. Son los que prescriben una solución y los que la dan por amortizada. La innovación nunca puede olvidar que su objetivo es convertir a los demás en más felices o más productivos. Como decíamos antes, no hace falta descubrir la máquina que permita viajar en el tiempo. Basta con saber escuchar a los que te compran. Si ellos te dicen que con el formato cuadrado de los yogures se desperdicia producto, nuestra obligación es innovar y lanzarlos redondos para aprovechar todo el contenido. Esa sencilla idea fue clave para que Danone sea el rey de los lácteos. Que cunda el ejemplo.

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¿Cómo montar un negocio sin dinero?

Muchos posibles emprendedores nunca llegan a serlo en realidad por falta de dinero. Todos ellos piensan que no tener nada ahorrado imposibilita montar un negocio. El sueño de ser tu propio jefe y el de poseer algo propio se difumina por culpa del vil metal. Pero no hay que desanimarse. Aunque parezca sorprendente se puede construir una firma utilizando una cantidad mínima de efectivo.

Obviamente no nos referimos a la típica startup que requiere de la fabricación de un producto. Eso será imposible ya que hay que pagar a proveedores. Pero en otro tipo de negocios, más relacionados con los servicios, tales como consultoría, software, relaciones públicas, comunicación, etc., sí que se puede lograr la puesta en marcha de ese sueño que comentábamos en el párrafo anterior.

Para convertir el deseo en realidad y ser capaces de montar un negocio con poco dinero es necesario seguir estos pasos. No nos engañemos. La tarea será muy difícil pero, desde luego, no es misión imposible.

Utilizar la red de contactos personal

El paso más importante que existe para transformar una idea en un negocio real pasa por la construcción de una base de clientes. En otras palabras: encontrar ese nicho de mercado que siempre es necesario para empezar a funcionar. Y… ¿cómo hacerlo si no dispongo de dinero? Pues utilizando a familiares, conocidos y amigos. Esas son las personas con las que habrá que contactar para explicarles lo que está haciendo. De esa forma estará más cerca de encontrar a sus primeros clientes. Cuántas startups han comenzado haciendo un servicio en una empresa donde trabajaba un familiar y han ido creciendo a partir de ese momento. Eso sí, una vez que lo consiga no lo pierda. Al cliente siempre hay que cuidarlo y mimarlo. Eso tampoco cuesta dinero y quizá un buen trabajo con él le abrirá las puertas de otros muchos.

Sea consecuente con su situación

A la hora de montar un negocio hay que saber lo que se tiene. En este caso hablamos de un emprendedor que no dispone de recursos económicos. Y esta característica se tiene que sentir en todo lo que hace. Obviamente, usted no puede alquilar un local para iniciar sus actividades. No debe pensar en esas cosas. Tampoco puede contratar consultores ni gestores que le lleven la contabilidad. Todo ese trabajo extra deberá hacerlo usted solito. Téngalo en cuenta. En este tipo de situaciones es necesario volverse rudimentario y multitarea. Más adelante, y si tiene éxito, podrá delegar. Pero ese momento no ha llegado. Si sus finanzas no están todo lo ordenadas que deberían, pues tendrá que aprender a vivir con esa situación. Sólo su trabajo será capaz de sacarle de las situaciones más complicadas. No olvide, por tanto, ser consciente de su situación precaria.

Déjese aconsejar

Un error muy común de los emprendedores es el de tratar de reinventar la rueda. Por suerte o por desgracia, en este mundo actual prácticamente todo está inventado. Su negocio no necesita sacarse miles de conejos de la chistera sino dejarse aconsejar y seguir los patrones habituales que han llevado a muchos al éxito.

Artículos, libros, charlas informales,… Cualquier material que caiga en sus manos puede ser una fuente de información. Y si quiere afinar más el tiro y descubrir cómo iniciar, administrar y montar un negocio no dude en acudir a otros emprendedores. Hable con ellos y aprenda de primera mano con sus experiencias. Quizá pueda pensar que ninguna de estas personas estará dispuesta a contarle sus secretos. Para lograr la respuesta, lo mejor es que no le vean como un competidor, sino como un admirador. Acérquese a ellas utilizando ese rol.

Encuentre el factor diferenciador

El dinero no tiene nada que ver en esto. Para dar con la clave que le dará una ventaja competitiva con respecto a otros no se necesitan recursos económicos sino darle vueltas a la cabeza. Solo así podrá destacar entre un mar de empresas que tienen en su catálogo productos o servicios similares. También será la clave fundamental para atraer a inversores. Elabore un proyecto convincente en el que se destaque ese factor diferencial que será su arma secreta para captar usuarios y tomar posiciones en un mercado repleto de rivales.

Sea competitivo y creativo en precios

Quizá usted se considere el mejor de los mejores en su trabajo. Pero eso no quiere decir que al principio pueda cobrar tanto como le gustaría. Por eso, un emprendedor que no cuenta con colchón tiene que ser creativo con los clientes. Consígalos a través de resultados y esté dispuesto a negociar bajadas. Solo así podrá abrirse camino. Cuando lo consiga habrá llegado el momento de recibir lo que realmente valen sus servicios. Eso sí, su trabajo siempre debe ser impresionante y la calidad nunca debe diferir si cuenta con varios clientes a los que les cobra un importe diferente. Tanto el que le paga más como el que menos deben tener el mismo trato. Es el único camino para ganarse un nombre.

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Los factores de riesgo que hunden startups

Como en casi todo, la mayoría de las modas que existen en los negocios se importan de Estados Unidos. Allí es normal encontrar un tipo de cultura empresarial y del espacio de trabajo que está empezando a tener un gran impacto en las startups nacionales. Éstas no han podido obviar las historias de éxito que, día sí y día también, llegan de Silicon Valley. En ellas se pueden contemplar a grandes triunfadores alienados con una forma de entender los negocios que pregona una gran libertad personal para los empleados. Mucho nos tememos que esa forma de entender la empresa puede ser uno de los factores de riesgo que más afectan a las empresas de reciente creación.

Ante esta afirmación, algunos se preguntarán que por qué debe ser malo contar con oficinas abiertas con gimnasios y futbolines donde los empleados disfruten a la vez que trabajan y donde es más fácil conversar. También discutirán qué puede haber de negativo en tener horarios flexibles y en evitar que la plantilla sea más feliz. La respuesta a todos ellos es que tienen razón. Los clientes estarán contentos de trabajar con gente que es capaz de transmitir motivación en lo que hace. Los factores de riesgo a los que nos referimos están relacionados con esta cultura empresarial, pero obviamente no tiene nada que ver con los beneficios que acabamos de comentar.

Sin embargo, este tipo de cultura, como cualquier otra, también tiene inconvenientes que pueden lastrar los beneficios de una compañía que acaba de dar sus primeros pasos. Son los que comentamos a continuación.

Contratar en base a la personalidad

En la actualidad se publica mucha información referente a la importancia de la cultura en la oficina. Se dice que los nuevos empleados deben llevarse bien con los antiguos y que contratar en base a la personalidad es casi más importante que hacerlo por los conocimientos. Esto puede ser verdad. El carisma es un aspecto a tener en cuenta pero no es lo más importante. Las decisiones de contratación deben basarse en encontrar colaboradores capaces de llevar una firma al éxito. Para ello los conocimientos, las habilidad y la ética en el trabajo deben estar por encima de lo bueno que sea alguien jugando al ping pong. Aunque esto último tampoco resta. Pero contratar sólo pensando en el carisma es un arma de doble filo con la que una empresa se puede cortar.

Gastar de más

La tendencia a las oficinas abiertas al estilo de Google, con entornos lúdicos en los que hay mesas de billar o gimnasios, fomentan una cultura de colaboración empresarial. Muchos emprendedores creen que este tipo de cosas ayudan a la marca y al funcionamiento de la firma. Pero hay que tener cuidado. Aunque aporte beneficios, este tipo de oficina requiere de fuertes inversiones, que algunos llevan a cabo incluso antes de tener un producto en el mercado. Luego si las cosas no acaban de funcionar se encuentran con un problema económico del que es importante salir. Lo mejor es invertir en lo que realmente importa y dejar la diversión para más adelante. Por lo menos, cuando la empresa tenga una sólida base financiera.

Dejarse llevar por las emociones

Desempeñar el liderazgo en un ambiente personal, coloquial y relajado también puede generar factores de riesgo. El más grave es el de sentirse como parte de una familia en vez de tener a su cargo a un grupo de empleados. Esta situación lleva a que se puedan tomar decisiones basadas exclusivamente en la emoción. De esa forma puede que no se ejecute un despido merecido por el mero hecho de que el trabajador incompetente se ha convertido en un amigo. Otro ejemplo es el de no afrontar un cambio en el modelo de negocio por pensar que su introducción podría generar demasiada presión y destruir el agradable ambiente de trabajo.

No establecer una jerarquía clara

En muchas startup hay una cultura que fomenta la aparición de líneas borrosas entre trabajadores y jefes. El buen rollo reinante origina que la voz de todos sea escuchada por igual y que solo se sepa quién es el jefe porque su nombre es el que aparece en las nóminas. Esta especie de democracia deja a todos contentos y puede funcionar en el día a día. Pero cuando surgen problemas se echa de menos de la figura de un líder claro que sepa dirigir el barco y se encargue de tomar las decisiones oportunas. Por tanto, es obligatorio que todo emprendedor defina dónde están los límites y las responsabilidades de cada uno de los integrantes de la compañía.

Olvidarse del objetivo

Una empresa se crea para ganar dinero. Eso es así. Se le puede disfrazar con lo que se quiera. Que si hablamos de cumplir un sueño, que si no quiero tener jefe… Pero detrás de todo negocio está la idea de obtener beneficios. Si además, el objetivo se consigue con diversión, pues mejor que mejor. Pero si se abusa de esto último se puede llegar a un punto en el que olvidamos lo que realmente importa en cualquier compañía, que es el dinero. No deje que eso ocurra. Nunca se pueden tomar decisiones que vayan en pos de la relajación y la diversión y en contra de la productividad y la cuenta de resultados.

Quizá no sea lo más bonito. Pero es la única forma que existe para que esas personas que están a su cargo sigan teniendo un trabajo y un salario digno a fin de mes. La cultura de una empresa no debe ser uno de esos factores de riesgo que son capaces de hundir compañías. No debe ser una copia exacta de lo que se ve por televisión o se lee en las revistas o Internet cuando se tratan ejemplos de compañías tecnológicas americanas. En lugar de ello, hay que construir un entorno adecuado para su negocio, poniendo los mimbres para alcanzar el éxito y dando la imagen de marca que queremos transmitir. Es el único camino que tiene una firma de reciente creación para sobrevivir.

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¿Cómo sobrevive una pyme a la familia?

 

Primero lo bueno: más del 85% de las empresas del mundo son fastartup-593304_1920miliares. Ahora lo malo: tres de cada cuatro de estas firmas no supera el paso de la primera generación (fundador) a la segunda (hijos). Ambos datos indican que la familia es la esencia de todos los negocios. Pero, por desgracia, también reflejan que este tipo de corporaciones lo tienen mucho más complicado que las que saltan a cotizar.

 

En cuanto a su tamaño, las compañías con lazos de sangre en sus filas no son siempre pymes. En el mundo empresarial encontramos ejemplos como Walmart, El Corte Inglés o Mars, que demuestran que se puede ser un gigante sin contar con la financiación que viene de los parqués. Eso sí, a cambio hay que seguir unos consejos vitales para la buena marcha de la firma, que ahora pasamos a enumerar.

 

Nada de acuerdos verbales. Todo por escrito

Iniciar una empresa en la que están presentes maridos, primos, padres o amigos es algo muy común en el mundo de los emprendedores. Por norma general, existe mayor afinidad con gente conocida que con socios extraños. Pero eso no quiere decir que las cosas no se deban hacer con la seriedad que todo negocio requiere. En otras palabras: hay que definir con claridad y en un documento firmado el cargo de cada miembro de la familia, así como los sueldos, los dividendos y el horario. Tampoco hay que olvidar los mecanismos y el orden que hay que seguir a la hora de tomar las decisiones estratégicas. Y jamás se puede dejar en el tintero el camino a seguir en caso de que algún miembro del accionariado pretende vender su parte. Todos estos temas resultan farragosos para ser tratados con familiares. Pero son fundamentales para la buena marcha de cualquier negocio. Por eso es mejor tenerlos claros desde el principio. Así, cuando surjan las lógicas discrepancias existirá una guía a la que agarrarse.

 

En las empresas familiares grandes a este tipo de documentos se les llama estatuto. Define todo lo relacionado con la actuación de la familia en la empresa. Suele incluir apartados que limitan el número de miembros que pueden estar en el día a día de una firma, así como los pasos básicos que hay que seguir en los relevos generacionales. En el caso de una empresa de reciente creación quizá se puedan obviar estos temas y dejarlos para más adelante. Pero en cuanto se gane algo de tamaño es imprescindible sentar a todos alrededor de una mesa y redactar el famoso estatuto. Sin él, las posibilidades de cierre son enormes.

 

No mezclar nunca las finanzas personales con las de la empresa

Los dueños de pequeños negocios suelen invertir gran parte de su tiempo personal y de su dinero en el lanzamiento de un negocio. Eso da lugar a que las finanzas personales estén mezcladas con el negocio. Esta situación suele acarrear problemas a largo plazo. ¿Solución? Separar las cuentas bancarias y las prácticas contables. Una cosa es la familia y otra la empresa. La hipoteca no se puede mezclar con la inversión en nuevos equipos. Por tanto, siempre debe existir una línea clara que separe los dos frentes.

 

Tratar a los empleados por igual

Un emprendedor por sí solo es incapaz de rendir en todos los puestos de la empresa. Quizá sea bueno vendiendo, pero no sabrá de cuentas o viceversa. Una familia empresaria también se encontrará con esa dificultad. Puede que al principio sea posible repartir los papeles y encontrar en el seno familiar perfiles adecuados para todos los retos. Pero con el tiempo es 100% seguro que se necesitará fichar a externos para cubrir puestos de responsabilidad. Cuando se requiere sabia nueva en un negocio es crítico que esas personas ajenas se sientan en igualdad de condiciones en la empresa que los representantes de la unidad familiar. No se trata solo del trato, sino de mucho más. Hablamos de salario, de condiciones, de beneficios y, especialmente, de oportunidades de crecimiento. Los puestos de responsabilidad no pueden estar dados a primos y parientes sino al mejor cualificado para ocupar lo. Y si esa persona no tiene nada que ver con los fundadores no pasa nada. De hecho, será la mejor decisión para la empresa, que se beneficiará de un individuo que sabe hacer su trabajo. También será útil para el resto de la plantilla, que verán que sus esfuerzos tienen recompensa aunque no tengan el mismo apellido que el emprendedor.

 

Esta regla se debe llevar hasta las últimas consecuencias. Si un emprendedor empieza a vislumbrar la jubilación tiene la obligación de dejar al frente de la compañía en manos de la persona mejor preparado. Puede que ese directivo no sea ninguno de sus hijos. Ni siquiera esté entre sus parientes más cercanos. Es probable que el individuo mejor preparado para asegurar el futuro corporativo sea un fichaje externo. Si se encuentre en esa situación, no lo dude: ponga al mejor al frente de todo. Será difícil de explicar pero será vital para asegurar la supervivencia del negocio.

 

El trato especial, aunque sea la percepción del mismo, a los miembros de la familia lleva implícito la des motivación general de la plantilla. Una circunstancia crítica que provocará una caída brutal de la producción de la plantilla.

 

Lo que pasa es el campo se queda en el campo

Los futbolistas suelen decir, aunque sea con la boca pequeña, que lo que ocurre durante un partido, jamás debe salir del mismo. Todo se debe acabar con el pitido final del árbitro. Las patadas deben ser olvidadas y no llegar ni al túnel de vestuarios. En el caso de una empresa se debe actuar de igual forma. Pero no se tiene que hacer de boquilla sino de manera real. Los problemas de la empresa jamás deben salir de la sede social y alcanzar el hogar. Se debe hacer lo que haga falta para separar negocio y unidad familiar. Todo vale con tal de que en la mesa a la hora de cenar no se hable de la compañía.

 

Esta separación es fundamental para mantener una empresa. ¿Exagerado? Para nada. Según diversos estudios, la principal causa del cierre de las empresas familiares es emocional.

 

 

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Estrategias para mimar al cliente que no cuestan un euro

El producto o servicio que ofrezca la empresa es indiferente. Cuidar al cliente vale para todas. Es la clave fundamental de cualquier negocio. El tamaño tampoco importa. Tratar bien a los que nos compran es tan importante para el bar de la esquina como para Telefónica. No constituye ninguna sorpresa. Pero las compañías que ofrecen un servicio ejemplar a los que atraviesan sus puertas obtienen mayores beneficios.

 

Ahora bien, ¿qué se puede hacer para tener una clientela fiel sin que suponga un gasto extra? En este post le vamos a explicar ocho maneras sencillas de lograr sus objetivos sin que tenga que echar mano de la cartera.

 

Convierta a los clientes en la prioridad

El cuidado y el respeto a los clientes es la clave de todo. Por eso es fundamental que este servicio esté inmerso en todas las áreas de negocio. Para lograrlo, debe asegurarse de que todos sus empleados busquen la mejor forma de resolver las cuestiones que les formulan los clientes. Y nunca olvidar que esa parroquiano que está protestando es el jefe de todos.

 

Póngase en su piel

A la personas que pagan les da igual los problemas que usted pueda tener. Ellos no quieren escuchar cientos de explicaciones sobre por qué el producto o el servicio por el que han abonado una cantidad de dinero no funciona o no les ha llegado a tiempo. Lo único que quieren es que todo funcione correctamente. Y esa es su misión. Debe ponerse en la piel del cliente, dejarse de excusas y hacer todo lo posible por proporcionar un servicio óptimo.

 

No pierda los nervios

Nunca se debe perder la calma cuando usted está recibiendo las críticas de un cliente enfadado. Da igual lo que le diga. Jamás debe mostrarse a la defensiva. Es mejor escuchar con atención todas las protestas, revisar todos los puntos y tratar de encontrar el motivo del enfado. De esa forma se evitará la confrontación y la inevitable pérdida del cliente.

 

Aprenda a escuchar

Hay pocas cosas que sienten peor a los clientes que tratar de explicar una situación problemática y que sienta que la persona que está al otro lado no le está escuchando. Un emprendedor debe evitar esa situación. Tiene que prestar atención a lo que le dicen y demostrar (ya sea mirando a la cara o asintiendo con la cabeza) al cliente que lo que le está comentando no está cayendo en el baúl del olvido.

 

Reaccione a tiempo

Existe un arma fundamental que tiene el empresario para conservar a los clientes. Se trata del tiempo. Si una consulta o sugerencia es respondida en tiempo y forma se habrá ganado la confianza del destinatario. Da igual el método por el que el cliente se ponga en contacto con usted, o el interés de lo comentado. La obligación del negocio es atender cualquier contacto que  reciba. Debe hacerlo siempre de forma rápida.

 

Reconocer el error

Muchas veces a las compañías les cuesta reconocer que se han equivocado. Usted no debe caer en semejante desatino sino que está obligado a darse cuenta del error, solucionarlo y pedir disculpas. De esa forma logrará fidelizar al cliente afectado para siempre, ya que para el que compra lo más importante es encontrar una firma que sepa ver los fallos y los resuelva.

 

Más vale prevenir que curar

Muchas veces los empresarios tienen la mala costumbre de esperar a que explote un problema para ponerle solución. Es mucho más interesante para el negocio llevar a cabo controles rutinarios sobre el servicio de atención al cliente e ir resolviendo las carencias poco a poco. De esa forma nunca se llegará a una gran crisis que puede ser negativa para la imagen de la marca.

 

Vaya más allá

No se trata de crear un producto o servicio que exceda las expectativas de los clientes. Eso es fundamental, pero se da por sentado en cualquier empresa que empieza. Si desde el principio no hay diferenciación, poco recorrido puede existir. Con el ir más allá nos referimos a que cuando se encuentre con un cliente problemático no se limite solo a resolver el problema, sino que bonifique de alguna manera al agraviado. Así se irá formando una cartera inigualable de clientes fieles.

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Filosofía para emprendedores

Las personas van y vienen. Las marcas también. Pocas perduran en el tiempo. Las que sí lo hacen son las grandes ideas y los grandes pensadores. Las conclusiones de algunos filósofos han sido capaces de perdurar y de ser útiles en la actualidad para los empresarios.

 

Sus ideas están centradas dentro del área particular de la filosofía llamada pensamiento económico. Son afirmaciones que inspiraron a los grandes empresarios de la era industrial pero que siguen estando vivas a la hora de crear de la nada un negocio propio. Aquí le mostramos una breve referencia de cuatro pensadores que abarcan los tiempos antiguos y la era moderna. Todo lo que dijeron es de lectura obligatoria para los emprendedores. Algunas de sus lecciones fueron, son y serán fundamentales para la mera existencia de las empresas.

 

Karl Popper mostró las excelencias del ensayo y error

Este vienés nacido a comienzos del siglo XX está considerado como uno de los grandes pensadores del pasado siglo. Sus ideas van enfocadas a potenciar la creatividad partiendo del concepto más sencillo de todos: el ensayo y error. Para Popper, todo avance tecnológico se basa en probar las cosas, ver lo que no funciona y solucionar los problemas. Su pensamiento simboliza la base de la experimentación, que es necesaria en cualquier startup tecnológica que se precie. Solo a base de fallar y asumir errores se puede concebir un producto o servicio apto y útil para la sociedad.

 

Sus lecciones son de aprendizaje obligado para emprendedores. Pero también para las grandes multinacionales. Sin ellas, no existirían referencias mundiales como Apple o Sony. Y tampoco Zara sería lo que es en la actualidad. Todo debe ser probado para resolver los problemas y dar con la solución o colección, en el caso del grupo textil gallego, perfecta.

 

Friedrich Hayek: el orden dentro del caos

Otro pensador austriaco de comienzos de siglo XX supone la segunda referencia obligada para los emprendedores. Friedrich Hayek se hizo famoso por la defensa a ultranza de los sistemas económicos liberales frente a la economía socialista, más planificada. Pero su lección para aquellos que quieran llegar a ser alguien en el mundo empresarial es la del orden espontáneo. Para este filósofo, el caos no es malo. Se trata del principio del orden. Y eso es algo que se puede aplicar a todas las vertientes económicas. Solo basta fijarse en las redes sociales. Todo en ellas parece caótico y sin sentido cuando la realidad es diferente. Estamos ante un ecosistema no regulado que genera su propio orden alrededor con una precisión similar a la de un reloj suizo. Los emprendedores deben extraer de sus enseñanzas que nada está planificado y que hay que adaptarse a las libres circunstancias de un mercado en movimiento.

 

El elogio a la destrucción de Joseph Schumpeter

Nacido en el siglo XIX, Joseph Schumpeter siempre tuvo claro que la destrucción no encierra nada negativo sino creatividad. Sus enseñanzas aplicadas a la actualidad nos llevan a concebir un mundo en el que las nuevas corrientes tecnológicas acaban por enterrar las anteriores. Una realidad como un templo. Un buen ejemplo lo tenemos en los smartphones que acabaron con los teléfonos móviles que conocíamos hace 10 años. O las televisiones planas. ¿Acaso alguien recuerda las de tubo? Según sus propias palabras, la tecnología evoluciona y es como un ciclo de la vida. Todo muere pero se reencarna en nuevas y mejores ideas.

 

El pensamiento de Schumpeter es perfectamente aplicable a los emprendedores que nunca deben olvidar que tienen que renovarse. Si no lo hacen acabarán muriendo. Su ciclo de vida habrá terminado. Es más: ninguna empresa, da igual su tamaño, debe olvidarse de que la innovación es el pilar de presente y futuro. Sin ella no hay ninguna posibilidad de sobrevivir en el tiempo. Nunca la hubo y menos ahora en el siglo XXI.

 

Daniel Kahneman: la importancia de la toma de decisiones meditadas

Este filósofo ganó en Premio Nobel de Economía por haber sido capaz de integrar la investigación psicológica en la ciencia económica. En otras palabras, Daniel Kahneman supo elaborar una teoría que nos enseña a tomar decisiones en momentos de incertidumbre. Este israelí divide el pensamiento en dos partes. La primera es el inconsciente, la segunda es el deliberativo. Sostiene que la primera parte es la más utilizada y que lo mejor a la hora de decidir es atenernos a lo que se extraiga de la segunda parte.

 

Para lograrlo, sugiere que necesitamos crear hábitos más deliberativos para ser capaces de pensar de forma consciente. Aplicado al mundo de la empresa, la conclusión está clara: las mejores decisiones no saldrán de corazonadas sino de pensamientos pausados profundos donde se analicen todos los factores.

 

La aplicación de estas corrientes de pensamiento beneficiará a cualquier emprendedor. Sus lecciones no generan margen de duda y solo ahondarán en la mejor forma de resolver los inconvenientes que se generan en las compañías de reciente creación.