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GOES: la historia de éxito de una empresa familiar que supo “cambiar de piel”

La economía española está sobrada de ejemplos en los que un relevo generacional implica la muerte de un prometedor negocio familiar. Por fortuna, también contamos con casos de todo lo contrario. Uno de los más curiosos es el de la peletería catalana GOES. Fundada por el emprendedor José Gómez Benet en 1971, en un pequeño taller de la calle Muntaner de Barcelona, la empresa centró sus primeros años en el negocio de la piel tradicional, los abrigos y chaquetones de piel que solo se vendían a tiendas mayoristas. Las cosas marchaban bien, ya que aquellos eran los tiempos en los que la máxima ilusión del hombre era comprar un coche, y la de la mujer, tener un abrigo de visón que lucía con orgullo en noches de gala o en eventos culturales.

Reinventarse o morir
Pero los tiempos cambian. Entre la mala fama creada por los ecologistas en su guerra constante contra el uso de la piel de los animales, y el cambio de tendencias en la juventud, los peleteros de toda la vida se quedaban más anticuados que los protagonistas de la serie Cuéntame. La nueva clientela huía hacía tiendas de moda más asequibles, y a los peleteros de toda la vida solo les quedaban dos opciones: reinventarse o morir. Por fortuna para GOES, José Gómez no se aferró al sillón presidencial y encontró la solución para la continuidad de la empresa en su propia familia. En concreto, en su hija Yolanda Gómez, que asumió la dirección general del negocio familiar en 2003. En menos de diez años, la segunda generación de la compañía barcelonesa ha transformado el negocio familiar.

De aquella peletería clásica en decadencia queda muy poco. Ahora estamos ante un negocio que factura 13 millones de euros y que se ha internacionalizado, vendiendo sus colecciones en otros países, como Andorra, Francia, Alemania, Bélgica, Rusia y México. GOES también ha descentralizado el negocio y ahora cuenta con talleres propios en países como Grecia, Turquía, India, China y, por supuesto, España.

Pero la buena marcha de la empresa no hubiera sido posible si Yolanda Gómez no hubiera tomado en 2003 la dura decisión de convertir una peletería tradicional en una empresa de moda en piel dentro del sector textil. Así, de vender a mayoristas, GOES ha pasado a contar como clientes a firmas como Inditex, Mango, Carolina Herrera, Bimba y Lola, Loewe y Pedro del Hierro, entre otras.

De puntillas por la crisis
Gracias a este cambio, la peletera cuenta ahora con dos grandes ventajas. La primera es la pasar de puntillas por la crisis, ya que sus clientes siguen abriendo puntos de venta en España y en el extranjero. Y la segunda, la democratización de la piel, acercándola a las nuevas generaciones, que quizá no acepten un abrigo de visón de los de antes, pero que sí toleran un adorno de piel en la cazadora que compran en el Zara de turno.

Por si esto no fuera suficiente, GOES también ha diversificado las colecciones, lanzando la línea llamada Yogo, exclusiva para jóvenes, y Goes Home, de decoración. El resultado de todas estas iniciativas es la transformación de una empresa decadente en un negocio que goza de buena salud y que, además, no olvida sus raíces, ya que la compañía familiar sigue fabricando la marca de peletería fina, Goes a la espera de que la moda de la piel de alto standing regrese.

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Historias de éxito: Bodaclick, casarse a golpe de ratón

Se acerca la boda de un familiar cercano o de un buen amigo. Llega el temido momento de recorrerse la ciudad en busca del regalo perfecto, o de encontrar un resquicio de tiempo para dar con esa tienda en la que debemos adquirir el obsequio de la lista de bodas. Casi todos hemos pasado por un quebradero de cabeza similar, que se suele resolver con el famoso sobre con dinero. Luis Pérez del Val y su socio Iñigo Vega no son una excepción. Ellos también sufrían con cada nueva boda de un miembro de la pandilla. Pero en vez de resignarse, crearon Bodaclick, un portal de Internet que permite a los invitados comprar los regalos a golpe de ratón, sin salir de casa o de la oficina.

Han pasado más de diez años desde que surgió la idea. En ese tiempo, Bodaclick ha gestionado 850.000 regalos nupciales, ha salido a Bolsa (al MAB, el parqué para pymes), y se ha convertido en una pequeña multinacional, con unos ingresos de más de 20 millones de euros, 200 empleados y presencia en Italia, Portugal, Brasil, Puerto Rico, México, República Dominicana y Polonia. Toda una proeza en estos tiempos de crisis en los que, curiosamente, la gente sigue casándose. Pues bien, de todas esas parejas que deciden contraer matrimonio más de la mitad están registradas en Bodaclick.

El secreto está en la diversificación
Los números avalan la trayectoria de estos emprendedores cuya clave del éxito ha residido en no dormirse en los laureles, y diversificar el negocio. Tanto es así que en 2010, los regalos nupciales (el germen del imperio), solo suponen el 5% de los ingresos. El motor de la Bodaclick actual es la venta de espacios publicitarios de todo tipo a empresas relacionadas con el sector nupcial, como restaurantes, hoteles, fotógrafos, firmas de moda, floristerías, músicos, agencias de viaje, joyería, etc.

Con un solo click, los novios también pueden acceder a herramientas como una calculadora de gastos, un esquema para colocar a los invitados en las mesas o, incluso, una aplicación para medir la compatibilidad del horóscopo de la pareja. En definitiva, Bodaclick se ha convertido con los años en un lugar donde se pueden resolver todos los problemas que conlleva la organización de un enlace. ¿Resultado? 1,7 millones de visitas al mes solo en España (2,3 millones si se suman los ocho países donde esta presente la empresa), que son el gancho perfecto para firmar acuerdos publicitarios con cerca de 13.000 empresas, como Rosa Clará, Pronovias, Becara, Barcelo Hoteles o Sol Meliá.

La luna de miel de Bodaclick amenaza con convertirse en eterna. Para empezar, la empresa está presente en un sector anticíclico (con crisis o sin ellas las parejas acaban casándose), lo que bastaría para mantener las cifras. Pero es que, además, Bodaclick espera alcanzar en 2015 una facturación de más de 60 millones de euros, triplicando los números actuales. Para lograrlo, esta pyme convertida en multinacional confía en que su negocio internacional empiece a dar resultados tangibles y, también, apuesta por incrementar su presencia en nuevos canales como las tablets, los smartphones y aumentar la presencia en redes sociales. Está claro que historias de éxito como la de Bodaclick contradicen a todos aquellos que aseguran que casarse no es un buen negocio.

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Minijuegos: un hobby convertido en multinacional

En 2003, un joven diseñador gráfico llamado Pablo Cenalmor tenía una afición a la que dedicaba sus ratos libres. Su hobby consistía en diseñar y construir una página web a la que bautizó como Minijuegos. En ella, Pablo publicaba pequeños juegos gratuitos creados por diversos desarrolladores con la única aspiración de proporcionar a los internautas un rato de ocio fácil. “En aquella época no existía ninguna página similar en España. Había sitios con secciones de juegos. Pero nada tan específico como Minijuegos”, explica Cenalmor.

Aunque desde el primer momento la página empezó a recibir un importante volumen de tráfico, su fundador continuaba manteniéndola en sus ratos libres, pensando que seguiría siendo un pequeño hobby. Se equivocó. “En 2008 me di cuenta de que el proyecto se había hecho grande y que podía convertirse en un negocio”, añade Cenalmor. Para desarrollar la idea de empresa, fichó a Oscar Moreno y entre ambos empezaron a dar los primeros pasos de lo que hoy es la referencia en el sector de juegos online gratuitos en castellano. “En la actualidad contamos con más de 20 empleados, la página tiene 12 millones de usuarios únicos, cuenta con 12.000 juegos y 180 millones de impresiones al mes”, añade Moreno. Por si estos datos no fueran suficientes, Minijuegos también se ha permitido el lujo de traspasar fronteras en época de crisis. “Acabamos de abrir en Italia, y en breve saltaremos a Brasil y Portugal”, asegura Moreno.

Para ganarse al público extranjero, Minijuegos no cambiará nada de lo que para muchos es la clave de su éxito: “Juegos fáciles y sencillos que no ofendan a nadie y que tengan una duración de entre cinco y veinte minutos”, explica Cenalmor.

Los superventas

Con esta premisa en la que prima la sencillez, Minijuegos cuenta con títulos millonarios, como el billar, con más de 191 millones de partidas jugadas, el Ping Pong con más de 85 millones o el Pacman con 37 millones. “El 38% de nuestros usuarios son chicas por lo que también tienen juegos para ellas. Y de España ya solo provienen el 40% de las visitas”, dice orgulloso Moreno.

Ya. Pero, una cosas son las visitas y otra muy diferente el negocio. Así que la pregunta del millón solo puede ser la que sigue: ¿cómo puede ser rentable algo que no cuesta un euro? “Tenemos dos modelos para obtener ingresos. El primero es mediante la publicidad, que nunca es intrusiva, ya que solo aparece mientras se carga el juego. El otro sistema está basado en algunos juegos premium, que también son gratis, pero que si pagas una pequeña cantidad tienes más ventajas a la hora de jugar”, explica Moreno. Este último método es el que utilizan todos los videojuegos sociales que están alojados en Facebook. El ejemplo más popular es Farmville, en el que el usuario se convierte en un granjero. Jugar no cuesta nada, pero si, por ejemplo, se quiere que los animales tengan más salud toca pasar por caja.

En Minijuegos, también hay opciones de este tipo, como el título Dark Orbit, con más de 2,7 millones de partidas jugadas. “Aunque no perdemos nuestra idea inicial de juegos sencillos, con los años nos vamos actualizando. Otro paso que se dará en breve es estar presente en Facebook, donde ya contamos con más de 600.000 seguidores”, explica Cenalmor.

Apuesta por la innovación
Resulta evidente que estos emprendedores no han olvidado que la originalidad ayudó a este hobby a convertirse en una empresa de referencia. Pero ahora toca seguir innovando. La última prueba de ello es la aplicación que permite disfrutar de sus 12.000 juegos en los móviles de última generación. “Cada terminal tiene su propio software, pero con nuestra tecnología detectamos a qué juegos puedes jugar con cada tipo de teléfono”, añaden estos aficionados a los videojuegos que han sabido aprovechar como pocos esta crisis para crecer con su método de ocio gratuito.

Quién se lo iba a decir a Pablo Cenalmor, que todavía añora aquellos tiempos en los que la empresa solo era un hobby, donde las decisiones se tomaban por intuición, o por puro divertimento. Tanto fue así que el nombre de Minijuegos surgió mientras el fundador veía el programa infantil, El Club Megatrix de Antena 3. “En un momento hablaron de un título de la consola Nintendo que contenía cientos de minijuegos. Al escuchar la palabra, me levanté corriendo y comprobé que el dominio no estaba reservado. La verdad es que algunas veces pienso que ojalá todo siguiera siendo un hobby”,concluye Cenalmor con un deje de nostalgia.

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Mark Rampolla, el emprendedor que ha vuelto loca a Coca-Cola

En Atlanta, cuartel general de la todopoderosa Coca-Cola no se lo podían explicar. Cada vez aparecían más famosos en televisión bebiendo algo llamado Zico, que desconocían que existiera. Al momento, los mandamases del líder mundial de bebidas quisieron saber quién estaba detrás de ese envase que volvía locos a jugadores de baloncesto, como Kevin Garnett, modelos como Gisele Bündchen, actores como Kristin Cavallari o Mario López y hasta estrellas de la televisión americana, como Lauren Conrad.

Tras la pertinente investigación, Coca-Cola descubrió que detrás del nombre de Zico se encontraba un voluntario del Cuerpo de la Paz en América Central, llamado Mark Rampolla, un apasionado atleta y alpinista que se enamoró del agua de coco (la base de la bebida), al descubrir la rapidez con la que conseguía refrescarse e hidratarse a pesar del extremo clima tropical. En 2004, Mark Rampolla dejó su carrera profesional para perseguir su sueño de poner a disposición de todos los consumidores las propiedades refrescantes y los beneficios del agua de coco, y fundó la compañía Zico, que estableció su sede central en Hermosa Beach (California, Estados Unidos). “Al principio, el gran problema que tuve fue de índole educativo. El concepto del coco es visto como algo malo, que es grasiento y no es saludable. Pero esto no es leche de coco. El agua de coco proviene de los cocos verdes, mientras que la leche lo hace de los maduros. Esto la convierte en saludable”, explica Rampolla.

Márketing de guerrilla
El invento tuvo éxito. Y sólo cinco años después, Rampolla convenció de las excelencias de Zico a Coca-Cola, que adquirió el 20% de las acciones de la empresa por 15 millones de dólares. “Pero nos dejan manejar todo como siempre lo hemos hecho. Aprovechamos los recursos de Coca-Cola, pero seguimos nuestra propia estrategia”, matiza Rampolla.

Una de las claves de esa estrategia es enfocar Zico como una bebida para deportistas. Por tanto, no se puede encontrar en cualquier sitio, sino que cuenta con una distribución limitada a establecimientos deportivos y algunos supermercados premium. “Tampoco hacemos campañas de publicidad masivas en televisión. Prefiero el márketing de guerrilla, el informal, donde el consumidor se va enterando de los beneficios del producto por otros amigos, que lo comentan en redes sociales como Facebook o Twitter”, insiste Rampolla.

¿Resultado? “En la actualidad, el 90% de nuestras ventas provienen de Estados Unidos y en el último ejercicio alcanzamos los 100 millones de dólares, que es un nivel importante”, explica Rampolla. Lejos de conformarse, este empresario cree que la marca llegará a valer más de 1.000 millones de dólares dentro de unos años.

Para conseguirlo, Zico ha emprendido la conquista del Viejo Continente. Así, la bebida ya se puede encontrar en establecimientos especializados de Londres, París y, desde hace pocos días, Barcelona. “Poco a poco lo iremos extendiendo por España”, asegura Rampolla que, al igual que Coca-Cola, no teme que Zico choque con Aquarius, la marca para deportistas del gigante de Atlanta. “Son dos cosas diferentes. Nosotros posicionamos los beneficios del agua de coco, 100% natural y beneficiosa para la salud. No se trata de un producto elaborado”, concluye Rampolla.

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Cinco pasos básicos para que mi empresa triunfe en las redes sociales

En la actualidad, casi todas las grandes empresas y un buen porcentaje de pymes tienen presencia en las redes sociales. En concreto, y según un análisis del portal empresarial Tianvi, más del 69% de los negocios tiene perfil en redes sociales, fundamentalmente en Facebook (89%) y Twitter (32%). Pero estar presentes no implica aprovechar el potencial de Internet para dar a conocer la empresas y sus productos. Muy al contrario, muchos empresarios se conforman con estar. Por desgracia, eso no es suficiente. “El problema de las empresas y su posicionamiento en las redes radica en que crean un perfil pero no lo alimentan”, añade Víctor Medina, director de Tianvi.

Para lograr que la apuesta de nuestra empresa en las redes sociales sea ganadora es necesario seguir estas cinco sencillas directrices, que podríamos bautizar como “las cinco ces”: continuidad, comunidad, contenidos, constancia y comunicación.

1- Continuidad. La persona encargada de administrar el perfil debe realizar un trabajo constante y permanente. La inmediatez y globalidad de Internet y de las redes sociales no permiten que un perfil se actualice cuando se acuerde el responsable o cuando tenga algo puntual que decir. Se debe estar en continuo funcionamiento, creando información y aportando constantemente comentarios de valor.

2 – Comunidad. El objetivo final del uso de las redes sociales para una pyme es el de crear un foro de debate, una comunidad permanente que acuda al perfil de la empresa en busca de información de interés, de interacción y de resolución de dudas. “Las redes están para interactuar y para ello debe haber una persona en constante supervisión de lo que se escribe y se solicita en el perfil de la empresa. Una persona capaz de resolver una duda de un seguidor, de alimentar con conceptos sectoriales referentes a la actividad de la empresa y generar un interés constante, que haga que los seguidores continúen entrando en el perfil porque les gusta y porque saben que van a encontrar algo de valor en su visita”, explica Medina.

3 – Contenidos. La información que se suministra en los perfiles sociales debe generar interés dentro de la comunidad. Para lograrlo, no siempre se podrá hablar de la empresa en concreto sino que, dependiendo del sector, se deberán elaborar contenidos más o menos especializados, o de interés general. Obviamente si nuestra pyme es tecnológica atraerá a un público al que sólo le interesa este sector. Pero si el negocio es un comercio tradicional, los temas a tratar en el perfil pueden ser muy variados y más cercanos al interés general.

4 – Constancia. La realidad actual de las empresas complica la contratación de una persona que se dedique en exclusiva a la gestión de las redes sociales, lo que supone un error. Y es que es vital que exista un trabajador que no deje de pasar un día sin actualizar el perfil corporativo. Las redes sociales no entienden de periodos de descanso ni de vacaciones ni festivos. De hecho, es precisamente en esos tiempos libres cuando se hace mayor uso de Facebook y Twitter. Por tanto, la empresa debe ser consciente de la necesidad de tener operativo el perfil social los 365 días del año.

5 – Comunicación. En las redes sociales tampoco conviene olvidar que se está comunicando siempre con el seguidor (que también suele ser el cliente). Por tanto, la comunicación debe ser siempre transmitida como portavoz de la empresa, aunque tratada de forma más directa y accesible para que la entienda el seguidor.

¿Conclusión? Estar presente en las redes sociales, no es de por sí garantía de éxito. Para lograr aprovecharse de Internet, es necesario un esfuerzo extra. Pero no lo dude, la recompensa será grande. Sirva como ejemplo que más de la mitad de las empresas consigue nuevos clientes gracias a sus perfiles en las redes sociales.

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Carmina: el valor del zapato artesano

Los expertos en calzado aseguran que el cosido conocido como goodyear es la mejor forma de diseñar y crear un buen zapato. De entrada, se trata de un calzado duro, pero que tras un periodo de doma se convierte en el zapato más cómodo del mercado. Otra característica de este tipo de construcción y cosido es que no se puede realizar sin la intervención del hombre, lo que quiere decir que estamos ante una fabricación totalmente artesanal, que prescinde de cualquier proceso industrial. Como se puede suponer, el coste de producción del calzado goodyear es caro, lo que origina que cada vez son menos los zapatos elaborados bajo este costoso proceso de producción.

Tanto es así que marcas de lujo tan conocidas como Gucci, Clavin Klein o LVMH han prescindido de este característico cosido para introducir procesos industriales en la elaboración del calzado, lo que ha dejado un nicho de mercado abierto a otros fabricantes más pequeños que sí que siguen respetando la tradición en el calzado.

Una empresa centenaria

Uno de esos artesanos es la empresa Carmina Shoemaker. Se trata de una pyme familiar española que inició su andadura en Inca (Mallorca) en 1866. Fundada por Matías Pujadas, Carmina nació como un pequeño taller donde se hacían zapatos a medida. Una generación después, su hijo Mateo Pujadas, continuó la labor del fundador, y en 1905 abrió una de las primeras fábricas de zapatos cosidos goodyear de las Baleares.

En 1961, José Albadalejo Pujadas, bisnieto del pionero y continuador de la saga familiar, convierte a la empresa en uno de los fabricantes de lujo más grandes de España que, en los años 80, llegó a fabricar un millón de pares de zapatos. Pero tras una crisis de mercado, en la que la demanda de calzado de lujo descendió de forma vertiginosa la empresa se vio obligada a reinventarse. Esa labor la ha llevado José Albadalejo que, en 1997, creó una nueva compañía con el nombre de Carmina Shoemaker, con la intención de fabricar uno de los mejores zapatos artesanos del mundo.

A la conquista de Asia

En estos pocos años de nueva andadura, la pyme cuenta con ocho tiendas propias (París, Madrid, Barcelona, Bilbao, Valladolid y Palma de Mallorca), y compite en los mejores escaparates de Europa, Asia y Estados Unidos con gigantes del lujo franceses e italianos. Por si eso no fuera suficiente, en los últimos tiempos este pequeño David está vendiendo a los Goliat del mercado más elitista, en territorios tan remotos como Hong Kong.

Buena prueba de ello es la noticia aparecida en el diario South China Morning Post que asegura que los consumidores masculinos del lujo, que tradicionalmente se inclinaban por la prestigiosas marcas francesas e italianas, empiezan a darse cuenta de que la calidad de dicho calzado no está a la altura de los precios y se cuestiona si merece la pena pagar más de 1.000 euros por unos zapatos fabricados de manera industrial.

Por tanto, el dominio de estas marcas está empezando a decaer a favor de productos artesanales británicos, norteamericanos, austriacos y españoles. El diario habla en concreto de Carmina Shoemaker como ejemplo de empresa que ofrece gran calidad a muy buen precio.

El caso de Hong Kong no es único. Es más, esta pequeña empresa mallorquina ha logrado entrar con fuerza en países como Japón, Taiwán o Corea del Sur, países donde los artesanos se han convertido en objeto de culto. Para mantener el prestigio, Carmina continua apostando por ser uno de los pocos, casi el único, fabricante de zapatos del mundo que utiliza también el cosido goodyear para elaborar el calzado femenino. Y es que sólo siendo los más exclusivos se puede competir y vencer a los monstruos del lujo internacional.

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El “juicio rápido”: aliado de pymes y autónomos en el cobro de morosos

En el momento actual, la morosidad es el “pan nuestro de cada día” para pymes y grandes empresas. Especialmente en el caso de las primeras, cuyos recursos son más limitados, conviene tener presente las ventajas del juicio rápido (procedimiento monitorio) a la hora de reclamar deudas impagadas. ¿La principal? La rapidez con que se resuelven estos procesos: unos meses frente a años de litigio que suponen los juicios ordinarios. Además, estos juicios rápidos no precisan de la intervención de abogados ni procuradores, lo que significa un ahorro importante.

Primeros pasos para reclamar una deuda

Para iniciar acciones legales contra el moroso que no atiende los pagos de nuestra empresa basta con presentar una petición inicial de proceso monitorio en los juzgados de primera instancia correspondientes al domicilio del deudor. El empresario debe cumplimentar un sencillo formulario que está disponible en la web del Poder Judicial, en el que debe detallar los datos del acreedor, los del deudor y las relaciones mantenidas entre las dos partes que han dado lugar a la deuda reclamada.

¿Quién puede acudir a un procedimiento monitorio?

Sobre este punto la ley es clara: “puede acudir cualquiera que pretenda de otro el pago de deuda dineraria de cualquier importe”. En este sentido, la ley requiere que la cantidad reclamada haya vencido (plazo), sea líquida (un importe concreto) y exista alguien al que reclamar: el cliente que se ha convertido en moroso (deudor).

Además, el juicio monitorio español exige que la presentación de solicitud del “acreedor” se acompañe con los documentos que prueben la existencia de la deuda insatisfecha. Es decir: que las pruebas aportadas por parte de la pyme que reclama el impago demuestren, a los ojos del juez, la existencia de la deuda y la pertinencia de su reclamación.

¿Qué documentos sirven como prueba en un juicio monitorio?

En principio, los asesores recomiendan reunir y analizar toda la documentación relativa a la deuda y la correspondencia que hayamos mantenido con el deudor para cobrar el impago. La ley considera que son pruebas de la existencia de una deuda aquellos documentos que estén firmados por el deudor o que contengan su sello, marca o cualquier otra señal, física o electrónica, cualquiera que sea su forma y clase (una carta, una comunicación, un resguardo…) o su soporte físico (impreso, digital o audiovisual). Así, serán consideradas pruebas facturas, albaranes de entrega, certificaciones, telegramas, telefax o cualquier otro documento que muestre las relaciones que han existido entre acreedor y deudor.

La clave: probar ante el juez la existencia de la deuda

La ley no establece una lista “cerrada” de documentos válidos, sino que admite cualquier soporte documental de uso común como, por ejemplo, pagarés. Por otra parte, no precisa que la firma del deudor sea manuscrita y acepta cualquier señal, física o electrónica que provenga del mismo.

Sin embargo, los expertos señalan que es importante que los documentos sean originales. No bastan las meras copias. Lo principal, indican, es que nuestra solicitud convenza al juez para que admita a trámite la reclamación de la deuda por el cauce monitorio.

Superada esta primera instancia, el juez le requerirá al deudor que en el plazo de 20 días nos pague la cantidad adeudada. Si el moroso no atiende esta petición o no se presenta ante el juez negándose al pago, se inicia el proceso de ejecución del cobro de la deuda, es decir, el embargo de bienes del deudor.

En estos casos, lo más importante es que autónomos y pymes que se decidan a reclamar por este cauce, “privilegiado” por su rapidez, se aseguren de que los documentos que aportan pueden probar que existe la deuda que reclaman. De lo contrario, se enfrentan a la desagradable posibilidad de que su solicitud no sea admitida a trámite y tengan que acudir a un costoso y lento juicio ordinario.

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Historia de éxito: la hazaña de Tempur en España

tempurCorría el año 1997 cuando dos estudiantes llamados Miguel Lorenzo y Christian Magnusson realizaron un proyecto de fin de carrera basado en estudios de mercado sobre el descanso en nuestro país. De esta forma, se convirtieron en expertos en el atomizado sector de almohadas y colchones en España. Con ese escaso aval, y solo 24 años de edad, estos dos emprendedores se desplazaron a Estocolmo (Suecia), sede entonces de la empresa Tempur World, para sugerir a los accionistas de la compañía que ellos podían implantar la firma en España. Solicitaron la inversión necesaria para poder poner en marcha el negocio, unos 20 millones de las antiguas pesetas, y una condición: que la matriz sueca invierta los beneficios que se lograran en publicidad.

Aunque suene descabellado, estos dos jóvenes todavía con acné convencieron a los gélidos suecos. Y es que, además de entusiasmo, Lorenzo y Magnusson se convirtieron en pioneros al cambiar la filosofía global de la empresa, que hasta la llegada de estos emprendedores, solo vendía sus productos de descanso en el sector sanitario. España se convirtió en el primer país donde Tempur comercializaba sus colchones y almohadas para el público en general.

Vender una marca y un producto que nadie

Como es de esperar, los comienzos no fueron fáciles. Presentar una marca desconocida en España fue uno de los primeros retos a los que tuvieron que enfrentarse los fundadores de Tempur España, hace ahora 13 años. “Se revolucionó el sector del descanso. En esos tiempos nadie conocía la marca, ni nadie había oído hablar de ese material visco elástico de última generación que aliviaba la presión. En cambio, hoy en día existe un número importante de empresas que ofrecen productos visco elásticos, que producen o adquieren para incorporarlo a su catálogo”, explica Samuel Grandjean, actual director de Marketing de la marca.

A pesar de la dificultad de la misión, estos emprendedores comenzaron a comercializar los colchones y almohadas de Tempur en los grandes almacenes de El Corte Inglés. Gracias a este logro, la sociedad española comenzó a conocer en mayor profundidad la marca Tempur, y Lorenzo y Magnusson (uno de los vicepresidentes del grupo en la actualidad) lograron convertir a esta multinacional americana, de origen sueco, en líder en productos de descanso de alta gama desde hace cinco años. Una verdadera hazaña para esta empresa presente en 80 países, que basa toda su existencia en los materiales visco elásticos de altos rendimiento, que fueron descubiertos por la NASA en la década de 1960, y que utilizaban los astronautas para aliviar la presión en los despegues y aterrizajes de los cohetes y trasbordadores.

¿Próximos retos? “Al contrario de lo que vendemos, Tempur no descansa y la creciente competencia nos obliga a seguir creando y lanzando nuevos productos. Por ejemplo, la gama de colchones Tempur Cloud, presentados durante esta crisis y que ofrecen una sensación mullida muy diferente del resto del catálogo de productos”, explica Grandjean. Y hablando de crisis, algo que nunca hará esta empresa es bajar los precios. “No es una solución a las ventas. Además, reduces márgenes y obligas a recortar costes que a la larga irán en contra de los colchones”, concluye Grandjean.

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Atención: ¡todavía es posible hacer buenos negocios en el sector inmobiliario!

Con la construcción en crisis y la venta de viviendas paralizada, cualquiera pensaría que crear un negocio inmobiliario es una locura. Sin embargo, un pequeño grupo de profesionales acaba de demostrar que en este sector todavía se pueden hacer buenos negocios, eso sí echándole imaginación y sacando el máximo partido a las nuevas tecnologías.

La prueba está en Belbex, la primera red social de empresas que integra un mercado B2B de activos inmobiliarios. Esta innovadora solución tecnológica facilita el encuentro entre firmas interesadas en vender, comprar o alquilar inmuebles singulares. Como misión se ha impuesto contribuir al desarrollo del mercado inmobiliario mayorista y agilizar las operaciones de inversión y alquiler entre sus usuarios: consultoras inmobiliarias, promotores, fondos, entidades financieras, aseguradoras y ‘family offices’, entre otros.

La plataforma está desarrollada a partir de una red social empresarial, en la que cada miembro puede gestionar, exponer y explorar activos y demandas inmobiliarias de inversión y de alquiler. La tecnología se complementa con el asesoramiento del equipo de Belbex, unos expertos que cuentan con una nada desdeñable trayectoria profesional en el mundo de la consultoría y el sector inmobiliario.

Casi todos los profesionales (no llegan a la decena) que se embarcaron hace poco más de un año en esta aventura habían trabajado anteriormente como asesores de negocio en firmas como Boston Consulting o PriceWaterhouseCoopers. Y algunos de ellos habían dado, después, el paso al mercado inmobiliario. “Yo estuve seis años como promotor, sobre todo en el área residencial”, explica el presidente de Belbex, Juan Menduiña.

Pero la llegada de la crisis económica les hizo replantearse su futuro: “lo de promover se acabó”. Sin embargo, observaron que estaban empezando a venir a España fondos inmobiliarios procedentes de otros países, sobre todo de Estados Unidos, buscando oportunidades. Según recuerda Menduiña, “los responsables de esos fondos llegaban para reunirse aquí con muchas empresas y entidades financieras pero apenas disponían de una semana para ello, por lo que terminaban viendo sólo a unas pocas”.

Entonces, Menduiña y sus amigos decidieron poner en marcha la idea, que ya existía en Estados Unidos, basada en unas plataformas inmobiliarias B2B, que ponían en contacto entre sí a las empresas relacionadas con el sector inmobiliario. “Hay que tener en cuenta que el mercado mayorista de inversión ha caído a un 30% por ciento por lo que ahora, para hacer negocios, hay que buscar nuevos canales que permitan poder hablar ya no con 10 empresas, sino con 100”.

El presidente de Belbex reconoce que los esfuerzos para crear la empresa han sido titánicos: “muchas horas y dedicación, tanto en la parte tecnológica como en la comercial”. Pero ha valido la pena: “la tasa de aceptación es altísima”. Poco más de un año después de su lanzamiento, la firma cuenta ya con más de 300 clientes, entre los que se encuentra la mayor parte del Ibex 35, más de 2.500 millones de euros en valor de activos gestionados y 1.300 millones de euros en demandas de inversión. Unas cifras que no están nada mal para encontrarnos todavía en plena crisis económica. Lo dicho, aunque vengan mal dadas, no hay ningún sector maldito para hacer negocios cuando las ideas son buenas y la voluntad del emprendedor prima sobre el desánimo.

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Gigas inventa en España la nube para pymes

¿Qué puede ocurrir para que cuatro ejecutivos con amplia experiencia en los sectores de la comunicación e Internet abandonen sus cómodas posiciones directivas e inicien la aventura de crear una compañía desde cero? Además de mucho valor y capacidad para arriesgarse, está claro que para jugársela de esa manera se necesita un proyecto de futuro. Pues eso es lo que aseguran que es Gigas, una nueva empresa que ha hecho que Diego Cabezudo, Antonio Sáez, José Antonio Arribas y Walter Kobylanski se despidieran de sus empleos en Telefónica, Deutsche Telekom. Orange y Fon.

La empresa se engloba dentro del sector del hosting, que está en pleno crecimiento, pero de una forma totalmente innovadora, ya que lo que Gigas ofrece es cloud hosting para el segmento de pymes y profesionales. “El hosting en la nube consiste en la externalización de un servicio. En concreto hablamos de tener los servidores de la empresa en remoto. No hace falta que el servidor esté en la compañía como hasta ahora. Y esa nube es Gigas, que cuenta con un macroservidor para alojar las necesidades de los clientes”, explica Moisés Israel, el “quinto elemento” de esta empresa que se incorporó a los pocos meses de iniciarse la aventura.

Una inversión de 25 millones de euros

La idea, prácticamente única en España, ya ha contado con el apoyo financiero de fondos de capital -riesgo como Cabiedes & Partners y Bonsai Venture Capital, y el objetivo es invertir 25 millones de euros en los próximos cuatro años y crear 100 puestos de trabajo directos. “Iremos poco a poco. Este año esperamos terminarlo con unos cientos de clientes. El 2012 será el de la consolidación en España y ya para 2013 veremos si salimos al extranjero”, asegura Israel. “Queremos tener una posición relevante a medio plazo en este nuevo segmento de servicios a través de Internet, que va a crecer con fuerza en los próximos años”, añade Diego Cabezudo, consejero delegado de Gigas.

No le falta razón. En la actualidad, el sector del hosting en España mueve más de 600 millones de euros anuales y está dominado por dos empresas nacionales, Arsys y Acens (recientemente adquirida por Telefonica) y dos internacionales, 1&1 y Strato. “Pero estas empresas no son competencia directa de Gigas. Lo que ellos hacen es el servicio tradicional de outsourcing informático. Tú sigues teniendo el servidor en tu oficina y ellos se encargan de arreglarlo o de cambiarlo. Lo que nosotros ofrecemos es el alquiler de un espacio en un servidor que tenemos nosotros en nuestra empresa”, explica Israel.

¿Ventajas? En un principio, la clave del futuro de Gigas está en el ahorro que origina su servicio para la pyme. Y es que por menos de 30 euros al mes se puede disponer de un servidor donde almacenar toda la información de la compañía. “El ahorro es todavía mayor si la empresa en cuestión está en la fase de cambiar de servidor porque el que tiene se le ha quedado obsoleto, lo que ocurre cada tres o cuatro años”, asegura Israel.

Cambio de cultura

Por sus palabras se deduce que Gigas parece haber encontrado un nicho de mercado en esta crisis. Tanto es así que desde la empresa se espera que el concepto de cloud hosting explote en los próximos años y que interese al 80% de las pymes que existen en España. De ser cierto, la cifra de negocio que movería el sector en la nube sería de 300 millones de euros, lo que, en otras palabras, supondría que Gigas se convertiría en una de las mayores pymes tecnológicas del país.

A pesar de estas previsiones, resulta evidente que la apuesta de estos directivos sorprende viniendo de un país como España donde lo que se prima es la seguridad laboral más que la aventura empresarial. “Ese es el problema. En España se nos educa en un concepto de protección, donde el Estado y la familia tienen la misión de protegerte. Eso disminuye el espíritu emprendedor. Además, los años de la dictadura originaron que al empresario se le viera como algo malo. Se necesita un cambio de cultura, ya que la crisis genera oportunidades que hay que aprovechar. Pero mientras no se cambie de mentalidad, será difícil que nos convirtamos en un país de emprendedores”, sentencia Israel.

Labiano

Emprendedores 2.0: Siga aprendiendo de las dificultades del vecino

En un post anterior les comentaba que, recientemente, había asistido a un encuentro muy productivo, en el que ocho jóvenes emprendedores desvelaban los problemas sufridos al lanzar sus respectivos negocios por internet. Entonces les relaté cuatro casos y ahora le toca el turno al resto. Es posible que alguno se vea reflejado en las dificultades expuestas, pero seguro que todos podremos aprender del tesón de estos nuevos empresarios.

Carlos Larraz es fundador de Funidelia (www.funidelia.es), una tienda por internet que comercializa disfraces (y complementos) para todo tipo de personas y ocasiones. Uno de los principales problemas que encontró este emprendedor cuando lanzó el negocio fue la relación con los proveedores. Discutir con ellos se convirtió desde el primer momento en algo habitual. En una primera etapa las ventas eran mínimas, casi inexistentes, por lo que la confianza de las personas que le surtían de prendas no era, precisamente, muy grande.

Con el tiempo, los pedidos fueron aumentando y la confianza de los proveedores también. Pero con ello llegó, además, la necesidad de contar con una cierta cantidad de stock que permitiera hacer frente de forma rápida y ágil a los pedidos que se iban produciendo. “A la larga, el stockage es necesario porque, si no, el negocio se complica”.

Pero éste no ha sido el único problema de Carlos. Afrontar todas las tareas de un nuevo negocio con la escasez de medios y personal, propios de cualquier comienzo, puede convertirse en algo agotador. Sobre todo cuando es uno mismo el que se encarga de planificar el marketing a la vez que ayuda a envolver los pedidos.

Esther Asin es socia de Bebepeque (www.bebepeque.com), una tienda ‘on line’ especializada en todo tipo de productos para los más pequeños. Pues bien, el principal problema que encontró en sus inicios también estuvo constituido por los proveedores.

Éstos no entendían muy bien cómo se podían vender ciertos productos por internet y mostraban poca confianza por los resultados de un negocio de este tipo. Según contó Esther, concretamente, muchos de ellos no querían servirle los pedidos porque no disponía de un establecimiento de venta físico.

El stockage también fue un problema para ella. Nadie quería enviarle una o dos unidades de un producto, sino que le obligaban a adquirir una cifra mínima. “Si alguien quería comprar un chupete en mi tienda el proveedor solo me daba la posibilidad de enviarme 100 o nada”.

Aunque estas fueron las mayores dificultades con las que se encontró Esther, también citó algunas otras como los intentos de fraude de los que son objeto muchos comercios por internet y de los que ella tampoco se libró. No obstante, su habilidad e intuición fueron decisivas para lograr esquivarlos.

Nacho Rodríguez es responsable de Conservaselección (www.conservaseleccion.com), un establecimiento ‘on line’ donde se pueden adquirir desde pimientos a alcachofas, pasando por anchoas, bonito, mejillones y un largo etcétera de exquisitos productos. Pues bien, aunque este emprendedor está convencido de las ventajas de vender por internet, también es consciente de que contar con “socios que entiendan y que tengan experiencia en el negocio de calle” es fundamental.

Y, efectivamente, en este punto nos volvemos a encontrar con el gran escollo de todos estos emprendedores que, como ya no podía ser de otra manera, es el distribuidor. “Hoy en día, éste prima más a la tienda física de la calle que al establecimiento ‘on line”.

La otra dificultad con que se ha encontrado Nacho es la resolución de problemas técnicos. Por eso, está convencido de que es importante también incorporar a un socio que conozca o, al menos, que esté familiarizado con estos ámbitos técnicos. Razones no le faltan: “te ayudará a montar el negocio y, una vez que éste está en marcha, a reaccionar ante cualquier situación que se pueda producir, aprovechando mejor los recursos”.

Aitor Grandes fundó y es CEO de 24symbols (www.24symbols.com), una plataforma para leer libros digitales en internet bajo un modelo de suscripción. Aunque parezca increíble, a diferencia de sus compañeros, el principal problema que tuvo que afrontar cuando se decidió a crear esta empresa no fueron los proveedores.

Su gran dificultad llegó mucho antes. Concretamente, cuando se decidió a crear una sociedad limitada que diera fórmula societaria a su negocio. Fue entonces cuando comenzaron sus mayores quebraderos de cabeza, ya que el tiempo y los trámites que se vio obligado a emplear en ellos fueron mucho mayores de los que había previsto. Y eso que acudió a la ventanilla única empresarial. “Me dijeron que solo tendría que ir a un sitio y fue verdad, pero no me advirtieron de que tendría que volver veinte veces”.

Samira Briguech

Samira Brigüech, una emprendedora sin miedo a nada

Se dice que a los españoles nos falta cultura emprendedora. Que el miedo nos atenaza a la hora de poner en marcha un negocio. En muchos casos, estas afirmaciones son una verdad como un templo. Por fortuna, existen bastantes ejemplos de lo contrario. De gente que llegó de provincias a Madrid sin nada pero que estaban dispuestas a aprender y a triunfar en la vida. Una de esas personas es la que protagoniza este post. Se llama Samira Brigüech y en la actualidad es la responsable de la agencia de marketing y relaciones públicas Samira&Sineb, que ha realizado importantes trabajos para clientes de la talla de IBM, Orange, Sanitas, Microsoft o SAP. Por si fuera poco, fue elegida para representar a los emprendedores españoles en un programa creado por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para estrechar relaciones entre empresarios americanos, gobiernos y representantes de la sociedad civil.

Comienzos difíciles

Pero eso es el presente de esta mujer emprendedora, su pasado es menos glamuroso. Proveniente de una familia humilde, Samira abandonó su Melilla natal a finales de la década de los 80 para aterrizar en Madrid sin dinero, sin estudios y sin amigos. Con este panorama, a esta empresaria no le quedó más remedio que trabajar de enfermera, camarera o recepcionista, mientras estudiaba todo lo que podía en sus ratos libres para adquirir algo de formación empresarial. Al poco tiempo entró a trabajar en el área de marketing en Harte Hanks, una multinacional americana de investigación de mercado. Allí aprendió lo que necesitaba, ahorró 9.000 euros y se lanzó a crear su empresa, que fundó en 1995. “Lo más difícil de los comienzos fue la gestión de las finanzas y de las personas por falta de experiencia”, reconoce Samira Brigüech, que tuvo que aprender a marchas forzadas lo que era el balance de una compañía, además del managment necesario para llevar una compañía. “El otro gran problema que tuve fue la falta de dinero, ya que no disponía de efectivo para aguantar demasiado tiempo sin facturar nada. Por fortuna, IBM me encargó un trabajo y eso se solventó”, reconoce Brigüech.

A partir de ahí, los clientes fueron aumentado y en la actualidad, Samira&Sineb dispone de 39 empleados y realiza múltiples actividades de marketing. Algunas de las más curiosas son sus eventos con encanto para empresas como Microsoft o SAP, donde reúnen a cientos de personas. “Pero también notamos la crisis. Los clientes tienen menos fondos y reducen sus presupuestos por lo que tenemos que ajustar los precios y es muy difícil obtener beneficios”, asegura Brigüech. ¿Próximo reto? “Mantener todos los empleos y generar beneficios en 2012”, añade.

Mucho más que una empresaria

Mientras se enfrasca en su labor de seguir empujando para salir de la crisis económica, Samira todavía tiene tiempo para explicar por qué los españoles no emprenden negocios. “Creo que los españoles tenemos miedo al fracaso. Nos preocupamos por el qué dirán, porque en España el empresario no tiene tan buena reputación como debería. Yo creo que se deberían empujar más iniciativas y reconocer el talento de los emprendedores que sí han triunfado en los negocios”, añade esta mujer emprendedora acostumbrada a dormir pocas horas.

Y es que su labor en Samira&Sineb no es lo único que la quita el sueño. Desde hace unos años, Samira Brigüech convenció a otros empresarios, a jueces, y a médicos para crear la Fundación Adelias, una ONG que ayuda a los niños más desfavorecidos en los ámbitos de la educación y la salud. Una iniciativa que, a pesar de la crisis, cada vez se hace más grande.