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¿Quieres saber si tu idea es viable?

“¡Eureka, lo encontré!”. La frase de Arquímedes representa la culminación de horas de trabajo y de estudio bien hechos. Un dicho, el del matemático griego, que cualquier emprendedor aspira a decir alguna vez en su vida. Pero tener la idea no significa el punto y final del proyecto. Se trata de un punto y seguido en el que no faltarán trabas, baches y socavones que pueden dinamitar la llegada a buen puerto de un barco que se botó con toda la ilusión del mundo pero que puede encallar si no se agarra con mano firme el timón.

Sinónimo de oportunidad

Para saber si la idea es viable es fundamental la personalidad del emprendedor. Sin un conocimiento del área de negocio, sin habilidades, sin entusiasmo y sin capacidad para asumir el riesgo, el futuro negocio acabará yéndose a pique. Entre otras razones porque tener una buena idea no garantiza  la oportunidad. Es muy probable que cuando tú estés pensando en una idea, es posible que otras cien personas en el mundo estén haciendo lo mismo. Por tanto, hay que anticiparse a los demás y no esperar a que ellos nos encuentren a nosotros.

Por eso, tan importante es detectar lo que la gente quiere o necesita como aquello que no quiere ni necesita. Si los consumidores no tienen la necesidad, o no están dispuestos a pagar por tu producto o servicio, difícilmente podrás tener éxito. Aunque siempre hay oportunidades para quien aporta algo diferencial. Por eso, es muy importante tener bien definida nuestra ventaja competitiva y saber quién va a ser nuestro público objetivo. No escuchar al mercado es sinónimo de defunción.

También hay que hilar muy fino y crear las estructuras oportunas y adecuadas, sin desarrollar mastodontes cuyos costes acaben engullendo el proyecto. ¡Ojo! No confundir con quitar piezas básicas que acaben desinflándolo.

 

Receta mágica

Pensar que hay una receta mágica que garantizará el éxito de nuestra idea es un grave error. Un emprendedor debe ser optimista pero también debe hacer un business plan con rigor, con sus pros y sus contras, analizando el mercado, los clientes, los competidores… para ver que la idea es factible.

Por eso es clave un buen estudio de mercado, que te permita conocer al consumidor y diseñar un acertado Plan de Marketing.

Nadie sabe de todo, por es bueno que conozcas tus capacidades y dividas responsabilidades. Y sé transparente con ellos, tanto en las duras como en las maduras. Como una  idea no es para siempre, es importante prever si nuestro proyecto es susceptible de sufrir un proceso de innovación.

Tampoco te conviene olvidar que no existe un buen proyecto que funcione sin la aportación de los recursos necesarios. Gran cantidad de iniciativas emprendedoras fracasan por no haber calculado con rigor el capital necesario para la puesta en marcha del negocio y  las previsiones financieras a medio y largo plazo. Porque desde que se vende, hasta que se cobra, pasa un tiempo. Años atrás, el sector financiero apoyaba este ciclo. Ahora, no tanto. Y cuando un proyecto está naciendo, este problema es más acusado.

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Diez palabras clave al enfrentarse a la aventura de emprender

“Nunca emprenderíamos nada si quisiéramos asegurar por anticipado el éxito de nuestra empresa”. La frase es de Napoleón, estratega donde los haya a lo largo de la historia. Si quieres triunfar con tu iniciativa emprendedora, debes colocar tu ejército de la manera correcta. Una artillería que deberá estar compuesta por las siguientes palabras:

1. Optimismo.

La precipitación y la falta de planificación no son buenos compañeros de viaje. Pensar así me gusta, así lo hago, es una mala receta. Hay que pensar más con la pluma y la calculadora, y menos con el corazón. Un emprendedor no puede ser un optimista desinformado.

2. Mercado.

Hay que saber en lo que uno se está metiendo y ser realista. Pensar que la idea es genial, y que es un éxito seguro, es un grave error. Hay que asumir que las cosas irán mal algunas veces. Lo que a uno le gusta puede no gustarle al mercado y al público, que es quien al final compra.

3. Dinero.

Muchos proyectos se mueren por la falta de recursos. Si se empieza a funcionar sin la financiación suficiente, el fracaso es probable. Y cuando no se tiene ni producto ni prototipo, es muy difícil conseguir financiación de las fuentes tradicionales.

4. Secretos.

Hay emprendedores que no quieren comentar su idea con nadie por miedo a que se la copien. Con esa actitud está cerrando la puerta a opiniones, comentarios y análisis de otras personas (sean expertas o no) que pueden aportar valor al proyecto o, a veces, hacerle ver que la idea es de lo más descabellada.

5. Personas.

Rodearse de un buen equipo de personas que complementen las carencias del emprendedor, en cuanto a competencias profesionales y perfiles, es imprescindible. Hay que tener buenos compañeros de viaje y no creerse un superman o una superwoman.

6. Gestión.

Un error común es no administrar los recursos financieros de forma que puedan realimentar el proceso de financiación de compras. Se trata de no ir tanto al banco, sino hacer una buena gestión de ventas para cubrir necesidades y expectativas.

7. Derroche.

Es una consecuencia del optimismo inicial. Tampoco se trata de andar racaneando, sino de hacer una buena previsión de gastos para no quedarse corto a los seis o doce meses de vida de la empresa.

8. Ayudas.

No debes pensar que las subvenciones serán tu salvavidas. Si llegan, lo suelen hacer tarde. Y no las consigue todo el mundo.

9. Esfuerzo.

La falta de foco comercial es peligrosa. Hay que focalizarse en un determinado tipo de cliente y, luego, ampliar. Si puede ser, en el área en la que se es competente.

10. Rival.

Ignorar que existe la competencia, y pensar que el producto es fantástico, mejor que ningún otro, son dos minas que te pueden explotar. Porque, tarde o temprano, llegará la competencia.

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¿Cómo convencer a un inversor en menos de un minuto?

La media es clara. En el 90% de los casos, las buenas ideas no llegan a plasmarse en ningún negocio. Y en el 100% de las ocasiones, es necesario pedir dinero para poner en marcha una empresa, o para acometer una estrategia expansionista. Estos porcentajes indican que una de las primeras lecciones que todo emprendedor debe aprender es la de saber convencer a un inversor (business angel, fondo de capital riesgo, familiares, etc.) de que su idea es, o puede ser, un gran negocio, y de que si invierte en ella multiplicará su apuesta por diez.

Pero una cosa es decirlo y otra conseguir el “sí quiero”. Por norma general, las oportunidades de conseguir inversores para un negocio son escasas y desaprovecharlas supone un error de dimensiones catastróficas. Para evitarlo, vamos a explicar los mejores trucos para convencer a un posible accionista de nuestro negocio. Lo primero que tenemos que saber es que el tiempo es escaso. De hecho, no hay mejor manera de visualizar la rapidez que debe tener una conversación con un inversor, que el conocido como discurso del ascensor. Es decir: usted se encuentra con un posible socio en el ascensor y debe ser capaz de convencer a esa persona de las excelencias de su negocio en el exiguo periodo de tiempo que dura el trayecto.

Pero, ¿cómo es posible captar la atención de alguien en una conversación de menos de un minuto? Para lograrlo, es necesario conocer las claves que debe tener el discurso en un ascensor:

El gancho. Para captar la atención de un inversor lo más importante es ofrecerle algo sólido, una afirmación o una pregunta, que despierte su interés. Un buen gancho es resolver un problema real. Por ejemplo, patentar una tecnología que permitiera a los teléfonos disponer de baterías mucho más potentes y duraderas. Pero no basta con eso. En el escaso tiempo del viaje en ascensor debe introducir un párrafo que explique con claridad lo que usted vende. Es decir: tener una tecnología rompedora no es suficiente atractivo, sino que además debe decir para qué teléfonos, y el grado de desarrollo o coste que puede tener su fabricación.
Todo en 250 palabras. No es tan restrictivo como un tweet (140 caracteres), pero piense que el trayecto en un ascensor puede durar como mucho un minuto. Ese es el tiempo que usted tiene para convencer a su interlocutor. Para lograrlo debe hablar a una velocidad normal y no tratar de lanzarse a una verborrea sin sentido, que no funcionará. Elija las palabras. Que sean pocas, pero acertadas.

Que no falte pasión. Lo que espera un inversor de alguien que viene a pedirle dinero es que, por lo menos, demuestre pasión por lo que vende. No se muestre aburrido y sepa cómo funciona el mercado en el que se mueve su negocio. Lo más normal es que tras su exposición inicial, su interlocutor le pregunte por las posibilidades de crecimiento en el sector. Sepa darle una respuesta positiva y contundente. Por ejemplo, todos sabemos que existen muchas baterías en el mercado de los móviles y que está saturado pero la mía es única. No hay rival.

Termine con una propuesta. Las puertas del ascensor se están abriendo y si usted ha sabido captar la atención del inversor debe despedirse de él emplazándole para una futura reunión en la que podrá mostrarle una presentación con todo lujo de detalles.

A modo de conclusión, también se puede utilizar una sencilla plantilla que suele funcionar para vender cualquier producto o servicio en menos de un minuto. Sería la siguiente: “Mi empresa vende (lo que sea) al nicho de mercado (el que sea), que lo necesita. Nuestra principal diferencia con los competidores es (el factor de diferencia).”

‘Contygo’ constituye gratis tu sociedad

Si eres emprendedor, estás de enhorabuena. La razón es bien sencilla: Contygo es una empresa tecnológica de consultoría y tutela empresarial online que colabora en el crecimiento de pymes, autónomos y emprendedores, acercándoles el conocimiento en gestión empresarial. Una de sus señas de identidad es que se caracteriza por prestar de una forma diferente los servicios que necesitan tanto los emprendedores como las denominadas pequeñas y medianas empresas (pymes). Por eso, y a partir del 1 de diciembre, y a aquellos que se lo soliciten, les constituirá de manera gratuita una sociedad, en este caso, una Sociedad Limitada (SL). De esta manera, los emprendedores sólo tendrán que abonar los honorarios al Notario y a los Registros Mercantiles.
Una iniciativa que es posible gracias a lo que ellos denominan punto PAIT virtual. ¿Y qué es? Pues un acuerdo con el Ministerio de Industria mediante el cual realizará a favor de los emprendedores que se lo soliciten todas las gestiones necesarias para agilizar, facilitar, y constituir su sociedad mercantil. De esta forma, el beneficio es doble ya que, por una parte, pueden liberarse de determinadas tareas que no conocen y, por otra, pueden liberarse asimismo de aquellas otras que no dominan.
Pero hay que tener en cuenta una matización: Contygo sólo aceptará las primeras 250 solicitudes que se reciban vía web entre los días 1 y 5 de cada mes. Sólo esos días. Y cada mes comenzarán a considerarse nuevas solicitudes sin almacenar las que se hayan quedado fuera en el mes anterior.
En palabras de Carlos Tapiador, fundador y CEO de Contygo, “en España se constituyeron en 2011 un total de 83.300 sociedades, de las que unas 31.000 fueron nuevos proyectos emprendedores y, el resto, fueron sociedades de grupo o participadas”. Y añade: “A lo largo de 2012, las cifras de nuevas empresas se han incrementado en algo menos del 5%, pero confiamos en que, respecto al total, el porcentaje de nuevos proyectos emprendedores sea bastante mayor”.
Contygo lo tiene claro. Gracias a esta vía de ayuda y acercamiento a los emprendedores, espera poder cubrir alrededor del 8% de los nuevos proyectos de emprendedores que se vayan a constituir en España durante el año 2013.
Uno de los principales escollos a los que se enfrentan los denominados “emprendedores por oportunidad” es que no son emprendedores, sino innovadores. En España, en los próximos años, los “emprendedores por oportunidad” y los “emprendedores por necesidad”, proliferarán en la búsqueda de encontrar la vía del desarrollo de su idea, o de su experiencia profesional, por el autoempleo.
Según relata el fundador y CEO, Carlos Tapiador, “desde Contygo ya tutelamos de manera presencial proyectos emprendedores que nos parecen que pueden tener una mayor posibilidad de éxito. Con esta nueva iniciativa, queremos apoyar también a aquellos emprendedores que vayan a crear su empresa en los próximos meses”.

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Los jóvenes españoles ya no quieren ser funcionarios, sino emprendedores

“Montar un negocio es para la gente que tiene dinero”. Este era el argumento más generalizado entre aquellos universitarios a los que se les preguntaba por si verían con buenos ojos la posibilidad de crear un negocio. Para la mayoría de ellos, la traba de la inversión inicial, unida a la falta de oportunidades que ofrecen los bancos en la concesión de créditos y el riesgo de incurrir en pérdidas en un panorama de crisis eran los tres motivos principales que frenaban el emprendimiento. Pero las cosas están cambiando. Si en 2011, un estudio del Consejo Social de la Universidad Complutense demostraba que solo el 8% de los universitarios españoles quería ser empresario, a la vez que más del 30% aspiraba a ocupar una plaza de funcionario, en agosto de 2012 otro informe elaborado por la consultora Círculo Formación muestra claramente que esta tendencia está cambiando.

Así, los resultados del estudio más reciente aseguran que el 26% de los estudiantes españoles de bachillerato prefiere ser empresario. Por regiones, en España los que más desean crear su propio negocio son los jóvenes sevillanos, con un 33%, seguidos por los malagueños con el 29%. Por contra, el mismo informe destaca que está disminuyendo el interés por opositar siendo la opción preferida por solo el 26% de los encuestados.

Decrece el interés por opositar

A la vista de los resultados de estos dos informes realizados con menos de un año de diferencia, resulta evidente que los recortes y ajustes presupuestarios realizados por el Gobierno en el sector público, complicando el acceso al funcionario, han influido en la percepción laboral de los jóvenes españoles, que se están olvidando de la seguridad de ocupar un puesto fijo. Pero lo más interesante de todo es que esos jóvenes desencantados con realizar una carrera laboral en el sector público no optan por encontrar un trabajo en la empresa privada, sino por ser un emprendedor de éxito.

Quizá la crisis económica tiene parte de culpa de este cambio de percepción entre los adolescentes españoles. Pero la verdad es que es una buena noticia que la mentalidad de los españoles esté cambiando y que algunos de ellos ya empiecen a considerar al empresario como un ejemplo a seguir, y no como una especie en peligro de extinción. Eso es al menos lo que ocurre en Estados Unidos, donde el emprendedor es una persona que obtiene todos los elogios aunque fracase en su aventura empresarial. Todavía estamos lejos de lograr esa percepción pero por algo hay que empezar y son los jóvenes lo que deben cambiar la mentalidad del siglo XX en la que convertirse en funcionario era el mayor de los tesoros.

Y es que no hay que retrotraerse demasiados años, solo hasta 2006, para encontrar otro estudio que aseguraba que solo el 3% de los españoles quería ser emprendedor. Por fortuna, esos tiempos parecen que ya han pasado.

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Las empresas ya pueden reclamar al juez grandes deudas sin abogado ni procurador

La gestión de cobro es una de las actividades más importantes para las pymes desde que se iniciara la crisis económica. Es más, una adecuada gestión de la morosidad puede suponer para el pequeño emprendedor la diferencia entre poder atender su propio flujo de caja o presentar el concurso de acreedores. Si a pesar de todo, usted tiene que llegar a los tribunales para cobrar sus deudas, sepa que hay importantes novedades para facilitar los trámites judiciales de las que tendrá que informarle su asesor jurídico o las aseguradoras, como Cesce, con las que haya contratado su póliza de riesgo de impago. El 1 de noviembre de 2011 entró en vigor la Ley 37/2011, de 10 de octubre, de Medidas de Agilización Procesal.

La nueva normativa permitirá que las reclamaciones de cantidad judiciales sean más rápidas y económicas para las empresas, sobre todo a la hora de perseguir grandes cantidades pendientes de cobro, las más importantes para la tesorería de una pequeña empresa. Aunque la Ley de Medidas de Agilización Procesal ha sido bautizada por los medios de comunicación como la “ley de los desahucios express”, lo cierto es que encierra importantes disposiciones para las empresas que no deben pasar desapercibidas para los emprendedores que cada día tienen más facturas pendientes de pago en el cajón. Las más relevantes son las siguientes:

Reclamar sin abogado ni procurador ya no tiene límites de cuantía

El juicio monitorio o proceso monitorio es un juicio rápido previsto para reclamaciones de cantidad, en el que el acreedor, sin necesidad de abogado ni procurador, puede obtener la rápida condena del deudor y su rápida realización, siempre y cuando éste no atienda el requerimiento judicial de pago. Hasta ahora, las empresas (o si los gestores habían sido previsores, la aseguradora que cubre la gestión de riesgos) sólo se podían reclamar por este trámite privilegiado cantidades de hasta 250.000 euros. Hoy, tras la nueva ley, se suprime este límite, equiparándolo al monitorio europeo.

A partir de ahora, toda empresa podrá reclamar cualquier suma líquida, vencida y exigible, aportando el suficiente soporte documental, sea de la cuantía que sea a través de este cauce. La modificación ha sido una medida bien recibida por los asesores jurídicos que consideran que todo instrumento que facilite la lucha contra la morosidad representa una buena noticia para las empresas y autónomos que ven en ello una forma rápida y económica (basta solicitud, sin firma de abogado, ni procurador) de cumplir sus justas expectativas.

Más rapidez en las reclamaciones en materia de renting

En esta misma línea de simplificar y agilizar las reclamaciones de cantidad, la nueva Ley de Medidas de Agilización procesal establece que todo tipo de reclamaciones en materia de arrendamiento de bienes muebles: “renting” (reclamación de cuotas y recuperación de la posesión) se seguirán por los trámites de un juicio también rápido: juicio verbal, en lugar de por el trámite del juicio ordinario, como hasta ahora se venía haciendo.

Realmente no tenía sentido que las reclamaciones en torno al arrendamiento financiero-leasing se siguieran por la vía del juicio verbal y las de “renting” por otro trámite más largo y caro. De esta manera, se igualan ambos tipos de asuntos, agilizando y economizando trámites y dando respuesta a las peticiones del sector financiero.

Se suprimen las tasas judiciales a las grandes empresas por pequeñas reclamaciones

Las grandes empresas, en general, hasta ahora venían obligadas a abonar el importe de la “tasa judicial” para la interposición de juicios monitorios en reclamación de cantidades. El pago de la obligada tasa en muchas cosas resultaba desproporcionado con la cantidad efectivamente reclamada: piénsese en pequeñas reclamaciones de cantidad judicial interpuestas por grandes compañías de distribución, tales como telefonía, energéticas y otros suministros…

Pues bien, el legislador dando favorable acogida a tales sectores ha suprimido desde el 1 de noviembre la obligatoriedad del pago de tasa a todo tipo de empresas cuando la cuantía de lo reclamado no supere los 3.000 euros. Cuando la petición a través del procedimiento monitorio sea superior a 3.000 euros sólo deberán abonar una tasa de 50 euros.

Las tasas judiciales se consideran gastos judiciales reclamables

La nueva Ley aclara definitivamente que el importe de esta “tasa judicial” debe incluirse dentro de los gastos necesarios para iniciar cualquier proceso. Ello significa, que aunque la gran empresa tenga que “adelantar” su importe para poder interponer cualquier demanda, su importe podrá ser recuperado cuando el deudor sea condenado al pago de la deuda y a las costas del proceso, entre las que se incluirá obligadamente el importe de esa tasa. El legislador, así, apuesta definitivamente por facilitar y garantizar los procesos en materia de tutela de crédito.

Apelar al Tribunal Supremo, sólo de 600.000 euros en adelante

Con el fin de evitar el alargamiento los procesos judiciales: primera instancia y apelación y debido al uso, a veces abusivo, de los recursos sólo con fines dilatorios, la Ley de Agilización Procesal ha suprimido el derecho de recurso de apelación para las sentencia dictadas por los Juzgados de Primera Instancia en juicios cuya cuantía no exceda de 3.000 euros. Este tipo de sentencia desde que se dictan son firmes y facilitarán su ejecución definitiva, siempre que sean condenatorias (la realización de bienes por parte del deudor) pero ello equivale a decir que los jueces nunca se confundirán en tales tipos de procedimientos e impiden el acceso al órgano judicial superior, con lo que entraña de riesgo y alejamiento del ciudadano de a pié y de las pymes.

En la misma línea, tampoco podrán ser objeto de recurso de casación ante el Tribunal Supremo los procedimientos cuya cuantía no exceda de 600.000 euros. Hasta ahora el límite para acceder al Tribunal Supremo (última instancia) estaba situado en la cuantía de 150.000 euros. Esta medida ha sido criticada duramente por las pymes y pequeños empresarios porque supone negar a los mismos el acceso al Alto Tribunal. Hasta ahora, cualquier pyme o autónomo, en litigios, por ejemplo frente a la Agencia Tributaria, si perdía el procedimiento ante el Tribunal Superior de Justicia, podría acceder en última instancia al Tribunal Supremo, si la cuantía del pleito superaba los 150.000. Ahora esta cuantía se ha elevado hasta los 600.000 euros, lo que en la práctica va a suponer el cierre definitivo de esa instancia para pymes y autónomos en la mayoría de las reclamaciones de cantidad.

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La animación española, una genial aventura con final ‘Made in Hollywood’

La feria Kidscreen Summit, que se desarrolla todos los años en Nueva York durante el mes de febrero, contó este año con la presencia de trece productoras de animación españolas, que cuentan con la tarjeta de presentación de pertenecer a la tercera nación europea en número de exportaciones, a la zaga de Reino Unido y Francia. Y es que los dibus españoles son mucho más que los mundialmente famosos Pocoyó o Planet 51. Nombres absolutamente desconocidos para niños y mayores españoles como Sucres, Lucky Fred y Jelly Jam han triunfado por todo lo alto en Estados Unidos de la mano de las majors, los grandes operadores y distribuidores como Disney o Cartón Network. Por el contrario, ninguno de ellos es profeta en su tierra por una sencilla razón: a las cadenas españolas parece no interesarles el producto nacional y prefieren apostar por tiras como Bob Esponja, una serie norteamericana creada hace más de 10 años.

Lejos de suponer un problema, el hecho de que en España no se tenga en cuenta la animación no ha sido óbice para la buena marcha de estas empresas en extranjero. Muy al contrario, la exportación está en la base del negocio. Si al crear una serie sólo se pensara en el mercado local sería imposible recuperar las fuertes inversiones que requieren rodarla. Tanto es así que, por norma general, se estima que una serie de animación española cuesta entre cinco y siete millones de euros, una cantidad superior a la de la mayoría de las películas de cine, que rondan una media de cuatro millones de euros.

Con semejante cantidad de dinero puesta en juego, la industria de la animación española concibe sus productos directamente en el mercado internacional, tratando de vender sus productos en la mayor cantidad posible de países. Es más, la mayoría de las compañías del sector escriben sus series en inglés para hacer más sencilla su exportación. Gracias a este tipo de acciones, los dibujos animados españoles se ven en más de 150 países, convirtiendo a estas empresas en un ejemplo a seguir por cualquier otro sector del tejido productivo nacional. Y mucho más, si se tiene en cuenta que hasta este año, no se contaba con ningún tipo de apoyo económico por parte de las televisiones, o del Instituto de Cinematografía y de las Artes Visuales (Icaa).

Pero, ¿cómo se convence a monstruos como Disney y compañía para que inviertan en un producto español? La clave está en que los creadores nacionales no venden una serie de animación sino una marca. Los contenidos son la excusa perfecta para desarrollar una oleada de productos asociados a la imagen de los personajes de la marca. El ejemplo más popular es Pocoyó. El popular personaje animado creado por la madrileña Zinkia viene acompañado de todo el merchandising posible, incluyendo juguetes, juegos para consolas, DVDs, una película, un especial musical… Con estos mimbres, y el apoyo incondicional de la multinacional juguetera japonesa Bandai, era imposible que Pocoyó y sus amigos no arrasaran en la televisión americana.

Sin ayudas, sin apoyo de las televisiones nacionales…. La verdad es que lo logrado por el sector de animación español es de matrícula de honor. Pero si hubiera que personalizar en algunos nombres, hay cinco que surgen al instante.

  1. Ilion Animation Studios. Se trata de la empresa que está detrás de la película de animación Planet 51 que, con un presupuesto espectacular de más de 70 millones de euros, consiguió estrenarse en más de 4.000 salas en Estados Unidos, un hito al alcance de muy pocos. Gracias a ello, y a todo el merchandising creado, la compañía de los hermanos Javier e Ignacio Pérez Dolset espera ingresar 1.500 millones de euros por esta cinta.
  2. BRB Internacional. ¿Se acuerdan de D’Artacán, Willy Fog o David el Gnomo? Pues los responsable de todas ellas fueron los mallorquines de BRB que, tras más de 30 años en la brecha, siguen cosechando éxitos con tiras animadas como Berni, Iron Kid, Sucres o Imp, las dos últimos vendidas a Disney y MTV, respectivamente.
  3. Zinkia. En unos pocos años, esta pyme madrileña ha sido capaz de codearse con los más grandes gracias a ese niño azul llamado Pocoyó. Pero Zinkia no es sólo la serie española de dibujos más internacional, en su catálogo cuentan también con otros títulos como Shuriken School, que se emite actualmente en más de 100 países.
  4. Imira Entertainment. Estos catalanes comandados por Sergi Reitg son otros conquistadores a gran escala con títulos como Lola & Virginia, presente en más de 100 países y doblada en 22 idiomas o Sandra, la detective de cuentos, vendida ya a más de 50 países.
  5. Vodka Capital. Fundada por dos de los creadores de Pocoyó, David Cantolla y Víctor López, es la benjamina del grupo pero ya cuentan con Jelly Jamm, serie de dibujos coproducida con Bandai que, como se vio con Pocoyó, es una de las mejores compañeras de aventuras que se pueden elegir para tener un final “Made in Hollywood”.
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Pasemos al plan B: la franquicia

Ya sea por diversificar el riesgo o por buscar en el exterior las oportunidades que no se encuentran en el mercado español, lo cierto es que cada vez son más numerosas las franquicias españolas que se atreven a salir al exterior. De hecho, el pabellón nacional suma más de 150 representantes, con cerca de 12.500 establecimientos comerciales, distribuidos por 110 países. Algunos de ellos en lugares tan conflictivos como Irak, Nigeria, Costa de Marfil o Kenia.

La firma más internacional es Mango, con tiendas en 101 países. A continuación se sitúan Zara, en 73, KA International (44), Bershka (43), Pull & Bear (43), Women’Secret (43), Massimo Dutti (43) y Springfield (39). La moda acapara el 40% de las tiendas españolas implantadas en el exterior, lo que la convierte en la locomotora principal de la expansión internacional vía franquicia.

Pero sea del sector que sea la cadena elegida, resulta evidente que para dar nuestros primeros pasos en el exterior no se debe olvidar que existe la fórmula de la franquicia, y que es tan interesante como otra cualquiera a la hora de exportar o invertir en otro país. No obstante, puede resultar pernicioso querer enjugar fuera los malos resultados de nuestro negocio en España. Los expertos avisan que el desarrollo de la firma sólo debe plantearse cuando en el mercado de origen se tiene una base consolidada, ya que el método de la franquicia puede ser igual de complicado que una expansión tradicional del negocio, consumiendo en el proceso recursos humanos y económicos. La conclusión está clara: nunca se debe plantear la expansión internacional, sea por el método que sea, como una huida hacía delante, ya que existe un alto riesgo de hundir el negocio.

Una vez comprobado que estamos en condiciones económicas de salir se deben seguir unos consejos a la hora de montar una franquicia en el exterior.

  1. Es fundamental tener en cuenta la idiosincrasia y las condiciones de cada país, que son las que, de una manera u otra, determinarán el modo de penetrar en dicho mercado. En otras palabras, cada país requiere de un estudio exhaustivo y de un análisis de las circunstancias legales y administrativas locales para no tener sorpresas en el registro de la marca, los reglamentos de la franquicia o la legislación referente al sector de actividad.
  2. Evaluar el tamaño del mercado y delimitar el área geográfica de intervención, que puede abarcar un país entero o más de un territorio.
  3. Elegir la fórmula adecuada de franquicia. La que menos riesgo conlleva es la del máster franquicia, que consiste en elegir a una persona (franquiciador) que es la encargada de desarrollar la firma por todo el territorio, asumiendo la mayor parte de los riesgos económicos. Otro sistema es la expansión mediante tiendas individuales, con lo que tiene mayor control sobre el negocio pero es indudablemente más lenta. La última opción consiste en crear una joint venture con socios locales para dividir los riesgos y conocer mejor el negocio.
  4. Para obtener los mejores resultados en una expansión internacional siguiendo el método de la franquicia no se puede olvidar que lo que vendamos debe representar una atractiva alternativa de negocio en el mercado de destino. Para conseguirlo, se debe crear una estrategia global pero sin olvidar la local de cada país.

Sólo siguiendo estos pasos se lograrán casos de éxito como el del sector textil en España que marca el camino al resto en cuanto a la salida al exterior a través de franquicias.

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Es hora de mejorar la gestión de la web 2.0.


Un estudio realizado por el IESE y otras escuelas de negocio sobre las aplicaciones de comunicación social y web 2.0 en las empresas muestra que cada vez es más necesario emplear un  mayor número de recursos de gestión y tecnológicos para sacar partido de estas nuevas tecnologías.

Facebook. Twitter, blogs… Cada vez más empresas se apuntan al fenómeno de las redes sociales y las herramientas 2.0. Según un estudio encargado por Cisco y realizado por el IESE, el E. Philip Saunders College of Business del Rochester Institute of Technology (Nueva York) y la Henley Business School (Reino Unido), el 75% de las empresas entrevistadas utilizan las redes sociales, como Facebook o Twitter, como principales herramientas comerciales de comunicación social. Un 50% utilizan también los blogs.

Pero, ¿para qué utilizarlas? Estas herramientas se han convertido ya en una parte esencial de las iniciativas de marketing y comunicación, “que han comprendido y aceptado que las comunicaciones han dejado de ser “emitidas” a convertirse en “conversacionales” o interacciones enriquecidas”, como indica el estudio. Además, se han extendido hacia otras áreas como recursos humanos, relaciones institucionales o los departamentos de atención al cliente.

Las redes sociales y los blogs ayudan a las empresas a conectar su negocio con el mundo exterior. “Si proporcionan experiencias dinámicas e información adecuada a sus clientes, las empresas pueden llegar a establecer nuevas entradas al mercado, estrechar lazos con los consumidores y reforzar el reconocimiento de marca”, asegura el informe del IESE.

Si bien algunas pequeñas y medianas empresas emplean de forma activa las redes sociales para generar contactos, son las grandes empresas las que aprovechan más estas oportunidades de crecimiento.

 

Sin políticas

 

Sin embargo, que se utilicen no quiere decir que esté totalmente establecido. El estudio revela que el uso de estas herramientas por parte de las empresas aún está en pañales. A menudo pasan por alto las implicaciones empresariales de las redes sociales y sólo una de cada siete empresas entrevistadas ha formalizado su uso. Sólo uno de cada cinco participantes identificó políticas establecidas sobre el uso de redes sociales en la empresa. ¿El problema? Las empresas aún no saben qué departamento o área es el encargado de las redes sociales, lo que hace muy complicado controlar y gestionar estas iniciativas.

 

¿Por qué no empezar ya?

 

Sin embargo, la visión de que las redes sociales y las herramientas 2.0. van a ir ganando terreno es generalizada. Por tanto, en el futuro, será muy importante la forma en que las organizaciones adopten e integren estas herramientas dentro del ámbito de las tecnologías de la información de su empresa. Entonces, ¿por qué no empezar ya?

Para Evgeny Káganer, director del estudio y profesor visitante de Sistemas de Información del IESE, “el estudio demuestra que se subestima el poder e influencia de las redes sociales sobre las empresas. Además, pone de relieve la transformación que las empresas deben llevar a cabo, no sólo para protegerse, sino para fomentar y beneficiarse de la colaboración que proporcionan estas redes y herramientas sociales”.

Y concluye advirtiendo que “no se puede ignorar el uso e influencia en aumento de las herramientas de redes sociales y de Web 2.0. De lo contrario, las organizaciones se arriesgan a hacer un mal uso de ellas, y a hacer pública una información que representaría de forma incorrecta a la empresa”.

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Para comprar y vender, vaya de feria… en Internet

 

Conocer diferentes proveedores, saber cómo se organiza la oferta y la demanda, conocer otras negociaciones… Y todo ello sin salir de su oficina. Lo que usted puede hacer en una feria puede hacerlo desde su propio ordenador. Ahí, los proveedores estarán ávidos por presentarle multitud de ventajas en materias como los costes, los plazos… Y eso es impagable para todas las empresas y, sobre todo, para aquellas que se quieren abrir a nuevos mercados.

Sí. Hablamos del mundo virtual, del e-market. ¿Y eso qué es? E-market o mercado electrónico es un tipo de plataforma de encuentro o de intercambio electrónico. Es un sitio web donde, como en un mercado real, se citan oferta y demanda. Este tipo de plataformas son muy interesantes en el ámbito B2B, sobre todo para emprendedores en busca de sus proveedores. Para entrar en él, las empresas deben de pagar, en algunos casos, una tarifa o, en otros una comisión por las transacciones que realicen. Pero los servicios no se quedan ahí, los mercados electrónicos también le ayudarán a promocionar sus servicios, a mantener actualizado su catálogo de productos, a tener siempre a mano a potenciales proveedores y clientes…

Las posibilidades son amplias. Un comprador puede buscar nuevos proveedores, hacer públicas sus necesidades de compra y buscar bienes de equipos nuevos o usados. Un vendedor, por su parte, encontrará en ellos  nuevas oportunidades, podrá ofrecer productos nuevos y usados para su venta, consultar bases de datos de licitación y conseguir información de mercado sobre la competencia.

Los datos delatan la eficacia de estas plazas online. El 84% de las Pymes que utilizan mercados electrónicos registran un aumento en sus ventas. Hay de todos los tipos, horizontales o verticales, según se traten de mercados sectoriales o generalistas. Los que mayores ventajas aportan, claro está, son los sectoriales. Algunos ejemplos son Alibaba.com, Global Wine & Spirits, Etenders public procurement, Solo stocks… Pero, para conocer los que existen en su sector o el más apropiado para la actividad de su empresa, puede consultar la página del ICEX www.emarketservices.es, donde encontrará una base de datos con más de 600 mercados electrónicos de 40 sectores distintos que operan en 85 países.

Pero, ¿qué ofrecen estos mercados electrónicos?

Estos mercados electrónicos ofrecen a las empresas que participan en ellos diferentes funcionalidades. Las más habituales son:

  • Subastas inversas o licitaciones: solicitud de compra, por Internet, a través de catálogos y anticipándose a la tarea de facturación. Permiten aumentar la conformidad de los contratos negociados por el servicio de compras (desaparición de los riesgos de pedidos a proveedores sin referencias) y reducir los costes de gestión de los pedidos y los plazos de distribución (lo que contribuye, por tanto, a una disminución de los stocks). Esta práctica ha contribuido al desarrollo de software de e-procurement (automatización y formalización de la gestión de compras y de abastecimiento e una empresa a través de Internet)
  • El ‘e-sourcing’: información que permite identificar nuevos proveedores potenciales (se pone en contacto empresas clientes y proveedoras a través de la elaboración de anuarios)
  • Sincronización y estandarización de datos: lo que permite, gracias a una automatización de la gestión de los catálogos electrónicos entre proveedores y clientes, aumentar la conformidad de las compras y la puesta al día automatizada de los catálogos de productos.
  • Las aplicaciones de gestión de la cadena logística (‘Supply Chain Management’): herramientas de previsión de la demanda y de gestión de stocks.