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Apple nos enseña cómo se crece en época de crisis

 

En España somos muy dados a autocompadecernos. A pensar que como todo va muy mal, bastante tenemos con aguantar como estamos. De dejar la idea de crecer y expandirnos a otros países para cuando regresen los buenos tiempos. Eso es al menos lo que se desprende de un reciente estudio de la consultora PricewaterhouseCoopers en el que la mayoría de las empresas españolas encuestadas preveían que su facturación en 2011 se mantendría en términos similares a la de 2010. ¿La causa? La crisis. ¿Crecer? No saben no contestan.

Por suerte, en la economía mundial hay algunos que no se conforman con lo que tienen y dan lecciones de cómo se puede crecer en épocas de crisis. De hecho, parece que para ciertos empresarios las vacas flacas suponen un aliciente para hacer crecer los negocios. Como habrán podido suponer, nos referimos a Steve Jobs, y a Apple. Aunque parezca difícil de creer, esta compañía que vende bienes de consumo duradero, normalmente en un segmento caro del mercado, ha conseguido multiplicar por tres su cifra de ventas desde que se inició la crisis económica, a mediados de 2007.

Por si eso no fuera ya suficiente. El 60% de los ingresos de Apple lo generan productos que hace tres años no existían. En otras palabras. Ante la llegada de la crisis, los chicos de Steve Jobs tiraron de materia gris e idearon nuevos gadgets con los que ganar cuota de mercado en un sector tan competitivo y maduro como el tecnológico. Un campo donde las intensivas inversiones en I+D+i provocan que las sorpresas sean difíciles de conseguir. Pero Apple ha demostrado que la carrera no la gana el que más dinero dedica sino el que mejor lo gasta. Sirva como ejemplo que HP invierte el doble que la compañía de la manzana en I+D, Google, casi tres veces más y Microsoft 9 veces más que Apple.

A pesar de estas diferencias, los chicos de Steve Jobs han ganado a sus rivales. ¿Motivos? Sólo uno. Mientras empresas como Microsoft o Nokia se dedicaban a autocompadecerse, a capear el temporal potenciando sus productos estrellas (léase Windows o la consola Xbox en el caso de la empresa de Bill Gates), Apple se sacaba de la chistera dos superventas como el iPhone y el iPad, y toda una serie de servicios asociados que han reforzado su gama de productos ya existentes, y su imagen y notoriedad de marca en el mundo.

Mención especial merece el caso del iPhone, donde Apple ha demostrado que no tiene miedo a nada, al lanzarse a competir desde cero en un mercado en el que había un rey indiscutible: la finlandesa Nokia, con más del 50% de cuota de mercado en 2006. A pesar de ello, Apple observó un nicho de mercado en los móviles smartphones (táctiles e inteligentes) e inició la conquista. Quizá demasiados preocupados en mantener la cuenta de resultados, los directivos de Nokia no supieron reaccionar a tiempo. Y eso que la finlandesa contaba con su propio prototipo de smartphone desde 2005. Un modelo al que no le dieron salida porque su lanzamiento costaba demasiado dinero. Craso error. La extraña decisión de Nokia ha tenido como resultado la pérdida de la corona en móviles, permitiendo el auge de rivales como la propia Apple, Blackberry o Google.

Resulta evidente que los últimos años de trayectoria empresarial de Apple han demostrado que a la hora de gestionar, de hacer crecer una empresa y, también, de expandirse por el mundo, el miedo no es buen consejero. Si esas políticas valientes calan entre la clase empresarial española estaremos más cerca de salir de esta crisis.