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No se conforme con el crédito, existen otras vías de financiación más interesantes

En estos momentos, acudir a un banco y pedir un crédito resulta una tarea harto complicada. ¡Pero no se desanime! Y, sobre todo, no se conforme con esta fórmula. Existen también otras vías de financiación que las entidades nos pueden ofrecer y que nos resultarán probablemente incluso más interesantes.

Y es que la oferta no es homogénea, sino que existen numerosas alternativas para los diversos tipos de empresas que hay en el mercado. Según su naturaleza y grado de sofisticación unas se ajustarán más que otras a sus necesidades. Entre estas alternativas de financiación se encuentran, fundamentalmente, los préstamos bilaterales y los sindicados, las deudas con o sin recursos, el factoring y la titulización.

Los préstamos bilaterales son aquellos en los que el interlocutor es una sola entidad financiera. Pueden ser productos a corto plazo (pólizas de crédito, descuentos de papel comercial, anticipos de facturas, cuaderno 58, confirming, factoring, etc.) y préstamos u otros productos de financiación a largo plazo. En general, estos productos suelen ser para empresas pequeñas y/o con estructuras de financiación poco complejas.

Por su parte, los préstamos sindicados / Club deal son operaciones que por su tamaño o riesgo se llevan a cabo entre varias entidades financieras (“sindicato de bancos”), que a diferencia con un préstamo “normal” bilateral cuenta con una estructura más sofisticada. Se pueden sindicar préstamos, créditos,  avales, etc.

Según su finalidad se puede utilizar, por ejemplo, para la financiación corporativa (reestructuración de balance, refinanciación, capex…); la financiación de fusiones y adquisiciones; la financiación de proyectos “project finance”; la financiación de activos – Tax Lease; el factoring; y el sale and lease back. El acceso a este tipo de financiaciones suelen ser para empresas con un elevado volumen de negocio y con necesidades de financiación más estructuradas (“Taylor made”).

Según su naturaleza jurídica, la financiación también se puede dividir entre deuda con recurso y deuda sin recurso. La primera consiste fundamentalmente en el que las entidades financieras pueden reclamar la deuda no solamente contra el activo financiado, sino también ala entidad jurídica (el deudor) y/o los accionistas.  Generalmente son las financiaciones tradicionales.

Mientras que en el caso de deuda sin recurso, el ejemplo más utilizado es el project finance. Se usa para aquellos activos en los que la generación de caja suele ser predecible y recurrente (autopistas, campos fotovoltaicos, etc.). Estos proyectos son sin recurso a los accionistas, y el proyecto y su deuda se contabilizan fuera del balance de los socios. Son para proyectos en teoría con menor riesgo crediticio que los que se financian con deuda con recurso.

Finalmente, tenemos otras alternativas diferentes a las tradicionales, como el factoring sin recurso y la titulización. El primero consiste en la adquisición de la cartera de clientes de una sociedad por una entidad financiera, lo que le permite financiar su circulante dado que recibe los fondos antes de vencimiento. En cierto modo, es como un descuento.  Esta financiación se suele producir en aquellos casos en los que la cartera de clientes de la compañía suele tener una buena calidad crediticia, dado que las entidades financieras renuncian al recurso, y si está bien articulado legalmente, la partida de clientes puede darse de baja del balance de la empresa.

Por su parte, la titulización es una financiación que consiste en la transferencia hacia un inversor de activos financieros que proporcionan derechos de crédito (pueden ser facturas, préstamos de entidades financieras, etc.) transformando esos derechos de crédito en títulos financieros. Normalmente los derechos de crédito se dan de baja de balance y es un mecanismo muy utilizado por las entidades financieras.

Pero aquí no se terminan las posibilidades de financiación. Existe otra también muy interesante, que ofrece CESCE. Se trata del Fondo Apoyo a Empresas, creado con el fin de ofrecer a sus clientes CESCE MASTER ORO una solución alternativa de financiación a través de un canal no bancario. El fondo va dirigido a los que busquen una alternativa para obtener liquidez de forma ágil y segura, mediante el descuento de facturas comerciales, y con un tipo de interés muy competitivo, del 4,75%. Otra cuestión interesante del Fondo: no importa el tamaño del negocio ni si vende sólo en España o en el extranjero.

¿Sabe ya cuál es la mejor vía de financiación para su empresa? No tarde en pedirla, su negocio depende de ella.

crowdfunding

Saca partido al crowdfunding

¿Qué tienen en común el partido de Nicolás Sarzoky, la UMP, la película “El cosmonauta“, de la productora catalana Riot Cinema Collective, y el primer disco de rock de la banda Extremoduro? A simple vista, nada. Pero a los tres les une un nexo común: han recurrido al llamado crowdfunding, o financiación en masa, colectiva o cuestación popular para seguir adelante con su actividad. Una práctica que, en un momento como el actual de crisis, donde conseguir un crédito bancario se ha vuelto una odisea y las subvenciones han desaparecido del mapa, está ganando adeptos.

Fuerte desarrollo

Ya sean artistas, pymes, startups, ONGs, o particulares, todos pueden recurrir a esta fórmula de financiación a través de Internet. Basta con una buena idea y tener las herramientas para convencer a los demás. Por ejemplo, la firma norteamericana Pebble Technology colgó en una plataforma un proyecto de un reloj inteligente para el que necesitaba 100.000 dólares. Solo pasaron dos horas, y el objetivo estaba cumplido. Un mes después, esa cifra se había disparado ¡hasta los 10,3 millones de dólares gracias a 69.000 personas! En Europa se estima que hay unas 200 plataformas de este tipo, de las que unas cincuenta están radicadas en España.

Modalidades

Sus modelos de financiación se pueden dividir en cuatro categorías: donaciones, recompensas, préstamos (o crowdlending) e inversión (o equity crowdfunding). Las donaciones se dirigen, básicamente, a creativos, artistas y proyectos sociales. Quien está interesado hace una aportación altruista de dinero y, a cambio, recibe información del proyecto. Mientras que las recompensas, orientadas a los mismos colectivos, se diferencian en que el mecenas, en función de la cantidad aportada, recibe compensaciones de valor añadido ligadas al proyecto. Por ejemplo, en el caso de una película, su nombre puede aparecer en los títulos de crédito o, incluso, llegar a cenar con el director del film.

Si nos referimos a préstamos e inversión, más que en el mundo socio-cultural, se está desarrollando en el mundo empresarial. Particulares, pymes y startups son sus principales beneficiarios. ¿Cómo funciona? Para préstamos (o crowdlending), la empresa dice cuánto dinero necesita y para qué. La plataforma, por su parte, criba los proyectos y cuelga los más solventes, con los suficientes datos para que el inversor haga su propio análisis. Los inversores, por su parte, ofrecen dinero (normalmente desde 20 euros) a un tipo de interés. Si se alcanza el 100% del dinero solicitado, la empresa firma un contrato mercantil y la plataforma transfiere el dinero. A cambio solo cobra una tasa de apertura, no hay más gastos. Y, cada mes, el inversor recibe el tipo de interés ofertado. ¿Cuáles son los riesgos? Que la empresa no devuelva el préstamo o que la empresa cierre.

Por lo que respecta a la inversión (o equity crowdfunding), sus principales destinatarios son las startups. Y funciona de la siguiente manera: la plataforma compra las acciones, que suelen ser de clase B, es decir, sin derecho a voto, en nombre del inversor. A cambio, este recibe el retorno de esa inversión y un porcentaje de los beneficios obtenidos. ¿Desventajas? Se puede perder toda la inversión, la startup puede fracasar, y la posterior venta de acciones es difícil.

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El Fondo Apoyo a Empresas de CESCE, un ‘salvavidas’ en tiempos difíciles

Las pequeñas y medianas empresas no terminan de levantar cabeza. Muchas de ellas han desaparecido por la escasez de compradores originada por la crisis, pero otras también han tenido que echar el cierre a pesar de que realmente eran viables. Y, ¿por qué ha sucedido esto último? Fundamentalmente por falta de liquidez y por las enormes dificultades de acceso al crédito bancario que atraviesas las PyMEs y que se ha convertido en uno de los problemas fundamentales de la economía española.

El problema no ha surgido ahora, sino que estas empresas lo vienen sufriendo desde hace tiempo. Una encuesta del Banco Central Europeo (BCE) ya reflejaba hace un par de años que las PyMEs españolas contaban con las mayores dificultades para acceder a la financiación entre las principales economías de la Zona Euro, así como las tasas más bajas en la concesión de préstamos bancarios.

Desde entonces, el panorama no sólo no ha mejorado mucho sino que, al contrario, se ha recrudecido todavía más. Por eso hay empresas que, ante esta situación, han decidido actuar y ofrecer alternativas que realmente puedan ayudar a solucionar el problema de la financiación y, consecuentemente, contribuir a mejorar las expectativas de futuro de las PyMEs.

Esta es la motivación que ha llevado a CESCE a lanzar el Fondo Apoyo a Empresas, con el fin de ofrecer a sus clientes CESCE MASTER ORO una solución alternativa de financiación a través de un canal no bancario. En concreto, el fondo va dirigido a los que busquen una alternativa para obtener liquidez de forma ágil y segura, mediante el descuento de facturas comerciales.

Se trata de un canal de financiación no bancario con el que la empresa puede obtener liquidez a un tipo de interés muy competitivo, del 4,75%. Y una cuestión interesante: no importa el tamaño del negocio ni si vende sólo en España o en el extranjero.

Pero, ¿cómo funciona? El Fondo adquiere sin recurso el crédito por el importe cubierto por CESCE y, en un plazo máximo de 6 días desde su solicitud, se realiza la transferencia de fondos. Al ser un canal no bancario, no aparece en CIRBE y no ocupa líneas bancarias, ni de la empresa ni de su cliente, que es quien paga las facturas. Además, el Fondo Apoyo a Empresas cuenta con el respaldo de empresas españolas solventes de primer nivel.

Para beneficiarse de esta oferta solo se necesitan tres requisitos: ser cliente CESCE MASTER ORO y disponer del servicio Títulos de Liquidez; suscribir un contrato de Cesión con el Fondo Apoyo a Empresas; y disponer de facturas comerciales que cumplan los requisitos para la emisión de Títulos de Liquidez.

Las PyMEs que cumplan esos requisitos, no tienen más que seguir un circuito automatizado de 3 pasos para beneficiarse del fondo. El primer paso consiste en la solicitud. A través de Cesnet (la plataforma online de CESCE), se selecciona la financiación a través del Fondo Apoyo a Empresas; se realiza una cesión genérica de todas las facturas de los deudores que seleccione (el cliente decide qué facturas quiere financiar y cuáles no), se reciben las condiciones tentativas de la operación, se solicitan condiciones firmes y se aporta la documentación necesaria.

En el segundo paso, CESCE inicia el proceso de aprobación para emitir el Título de Liquidez; proceso que se llevará a cabo en un máximo de 6 días. Y, una vez procesada, se emite la transferencia al cliente, con lo que éste ya puede disponer de la financiación.

Puedes informarte más haciendo click aquí, o viendo este vídeo:

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En definitiva, un sistema eficaz y alternativo a los canales bancarios, que contribuye a solucionar los problemas de financiación de las PyMEsy que puede convertirse en los tiempos que corren en un excelente ‘salvavidas’ para muchas de ellas.

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Vuelve la moda de los préstamos participativos

En época de crisis se vuelven a poner de moda algunas fórmulas de financiación que habían quedado un tanto olvidadas en los tiempos de bonanza. Es lo que está sucediendo ahora con los préstamos participativos, una interesante opción para muchas pymes que en los últimos años había perdido fuerza y que se mantenía como la gran desconocida para muchas de ellas.

Sin embargo, en estos momentos en los que conseguir financiación es más difícil que nunca, cada vez son más las empresas y negocios que vuelven su mirada hacia estas herramientas. Se trata de un instrumento financiero a medio camino entre los préstamos tradicionales y las inversiones de riesgo (capital riesgo o capital semilla), que no precisa de más garantía ni aval que un plan de negocio viable y de calidad.

Estos préstamos están regulados por el artículo 20 del Real Decreto-Ley 7/1996 de 7 de junio sobre Medidas Urgentes de carácter Fiscal y de Fomento y Liberalización de la Actividad Económica, y por la Ley 10/1996 de 18 de diciembre de Medidas Fiscales Urgentes.

Como explican desde el Centro Europeo de Empresas e Innovación del Principado de Asturias, un préstamo participativo es un préstamo a largo plazo, con posibilidad de carencia, cuyos intereses están ligados a los resultados de la empresa que va a llevar a cabo un proyecto empresarial innovador. Lo que paga la empresa en concepto de intereses dependerá de la evolución de su actividad; gracias a esto, la carga financiera que supone el préstamo se adapta a la situación económica de la compañía a lo largo del desarrollo del proyecto empresarial. La garantía que se exige es la viabilidad técnica-económica-financiera del proyecto empresarial y la experiencia del equipo gestor.

El préstamo participativo se considera como fondos propios a efectos de reducción de capital y disolución de sociedades previstas en la legislación mercantil. En el supuesto que el emprendedor/a o promotor/a realice una amortización anticipada, deberá compensarla con una aportación a fondos propios. Y, en cuanto a la exigibilidad de este tipo de préstamo, hay que tener en cuenta que es subordinado a cualquier otro crédito u obligación de la empresa, situándose después de los acreedores comunes en el orden de prelación.

Entre los organismos que apuestan por esta herramienta de financiación se encuentra la Empresa Nacional de Innovación (ENISA), adscrita al Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Esta entidad va a abrir sus líneas de financiación para 2013, dirigidas a apoyar la creación, crecimiento y consolidación de proyectos empresariales, con un presupuesto total de 126 millones de euros. Pues bien, dentro de estas líneas de financiación, se encuentran los préstamos participativos. ENISA está exponiendo dichas líneas a empresarios de toda España con el programa Impulsando Pymes, en el que participa junto con otras grandes empresas como CESCE, que también presenta soluciones de financiación.

ENISA ofrece préstamos participativos, con importes que oscilan entre 25.000 euros y 1,5 millones de euros, a proyectos empresariales impulsados por emprendedores y pequeñas y medianas empresas de cualquier sector de actividad, excepto inmobiliario y financiero.

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230 millones para las pymes españolas que exporten a América Latina

Vivir para ver, que dicen los mayores del lugar. Quién iba a pensar hace apenas unos años que las pymes españolas iban a depender del dinero de Latinoamérica para sobrevivir. Pues bien, esa situación ya queda fuera de toda discusión posible. Y es que acabamos de conocer que el Banco de desarrollo de América Latina- CAF- se ha comprometido a canalizar a través del Instituto de Crédito Oficial español (ICO) una inyección financiera de 300 millones de dólares (230 millones de euros) para ayudar a pymes españolas.

El requisito para acceder a estas ayudas es que las empresas tengan negocios actuales o interés en tener un negocio en el futuro en América Latina. El crédito aprobado por CAF hace énfasis en la financiación de inversión productiva, importación y exportación de bienes y servicios de empresas españolas para Latinoamericana y viceversa; y garantías para empresas en procesos de licitación. También podrán beneficiarse algunas empresas del otro lado del Atlántico con intención de abrir mercado en España.
Este acuerdo se enmarca en el programa anunciado por el presidente ejecutivo de CAF, Enrique García, en el marco de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en Cádiz el noviembre pasado.

En realidad la decisión no supone un cambio cualitativo en la relación entre el organismo presidido por Enrique García  y España cuya colaboración ha sido siempre constante, pero el flujo de dinero muy diferente. En los últimos 15 años CAF había otorgado financiación a empresas y bancos españoles por apenas 5.000 millones de dólares, según ha explicado a la prensa el propio presidente de la entidad. “La actual situación económica global, a pesar de sus complejidades provee la posibilidad de abrir nuevos espacios de intercambio, que pueden incluso crear oportunidades para el desarrollo empresarial”, aseguró Enrique García.

Esta inyección de ayudas llega a la pyme española en un momento agónico. La falta de ese riego de liquidez también está a la cabeza de los motivos por los que el cierre de empresas, sobre todo pymes con menos de 50 empleados, no para de crecer. El mes de febrero de 2013 ha sido el peor desde que comenzó la crisis,  sólo en los 28 días del mes más corto del año, 1.085 empresas solicitaron el concurso de acreedores. En 2012, las compañías que recurrieron a este último recurso superaron en un 36%, a las que lo habían hecho un año antes. Desde el inicio de crisis, en 2008, hasta el año pasado, ya son 27.308 las empresas que recurrieron a este paso previo a la suspensión de pagos.

Y es que el rescate de la banca no parece dar demasiados resultados hasta ahora. Las entidades financieras españolas siguen centradas en sanear sus balances y la evolución de los créditos concedidos va de mal en peor. Los últimos datos publicados por el Banco de España, muestran que entre enero y septiembre de 2012, el crédito de los bancos a las actividades productivas se redujo en 57.096 millones, un 6%, hasta situarse en 886.962 millones de euros.

Por eso estas medidas, y otras vías de financiación que están surgiendo, pueden ser una gran ayuda para las pymes españolas.

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Hablamos sobre financiación con Carlos Trevijano, socio de KPMG

En los tiempos que corren ir a un banco para pedir financiación o, simplemente, crédito para un negocio se ha convertido en una tarea poco menos que de titanes. Por eso, hemos hablado con un experto especializado en el sector financiero y le hemos pedido algunos consejos. Se trata de Carlos Trevijano, socio de Estrategia y Operaciones de Management Consulting de KPMG. Estas son sus recomendaciones.

-¿Acudir al banco para pedir financiación es, en estos momentos, el último remedio?

Tal como están las cosas, poder financiarse sin pedir créditos podría ser una solución muy positiva en estos momentos, ya que cuando el capital es de uno mismo se termina pasando menos apuros. Pero esto no siempre es posible y habría que preguntarse quién puede hacerlo en los tiempos que corren. Financiarse con capital ajeno es lo habitual, pero también tiene más riesgo porque te obliga a realizar unos pagos periódicos que no siempre se pueden afrontar. De cualquier manera, si lo que se quiere es montar un negocio, probablemente en un primer momento no quedará más remedio que acudir al banco.

-¿Existen otras alternativas?

En el caso de las pequeñas y medianas empresas las alternativas al banco son difíciles y complicadas. Hay grandes compañías que pueden realizar una emisión de bonos, pero una pyme no puede acudir normalmente a esa fórmula de financiación.

-¿Cuáles es el principal inconveniente de pedir un crédito?

La empresa pierde flexibilidad porque tiene que hacer frente a una serie de compromisos.

-En el caso de que no quede más remedio y pida el préstamo, ¿debe dirigirse en primer lugar a su banco habitual, con el que puede tener más confianza, o es preferible realizar antes un estudio entre varias entidades?

Lo normal es que las mejores ventajas se las dé su banco habitual pero, no obstante, yo recomendaría visitar tantas entidades como se pueda. Lo único que se puede perder es tiempo, aunque también es verdad que éste escasea bastante para el responsable de una pyme, ya que en muchos casos tiene que hacer también las labores de director financiero, director de ventas, etc. Otra cosa sucede en las grandes corporaciones donde los directivos pueden disponer de más tiempo y relaciones.

-¿Qué problemas se encontrará el empresario en la entidad?

Hoy en día es difícil conseguir crédito, pero tampoco se pierde nada por intentarlo. El principal problema es que existe mucha desconfianza por lo que, según el tipo de crédito que se solicite, el banco exigirá mayor o menor documentación y garantías. Si la empresa dispone, por ejemplo, de una nave industrial puede hipotecarla como garantía. Pero si no la tiene porque se trata de un negocio más intangible, por ejemplo una firma de software, puede exhibir su plan de negocio, para que el banco compruebe que posee una importante capacidad para generar recursos con los que poder devolver el préstamo. Si el balance y las cuentas de resultados están auditados, mucho mejor.

-¿Cómo vencer al desánimo si la primera entidad a la que se acude deniega el préstamo?

Habrá que estudiar detenidamente las objeciones que ha puesto para no repetir los mismos errores cuando se acuda a otra, pero no hay que desanimarse. Hay veces en que un banco no da crédito por razones internas, por ejemplo porque ya ha cumplido con sus previsiones para todo el año o no le interesa financiar un tipo determinado de activos.

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¿Es el confirming una alternativa viable de pago?

La búsqueda de efectivo está llevando a las empresas a explorar todo tipo de alternativas que, aunque llevan años en el mercado, no habían resultado atractivas hasta ahora. Es el caso del, confirming, un sistema que, según los datos las Cámaras de Comercio ya lo utilizan el 18% de las empresas que necesitaron financiación externa durante los tres primeros meses de 2012.

¿La razón? Este servicio financiero permite cobrar las facturas antes de que el cliente pague, a través de un acuerdo especial con las entidades financieras. En realidad lo que hace el banco es autorizar una línea de crédito, donde podría decirse que la garantía es la “seguridad” de que el proveedor abonará la cuantía de la factura en el plazo acordado, (90, 100, 150 días… ). Cuánto más largo sea ese plazo, mayores intereses cobrará el banco.

Vamos, lo que se dice pagar por recibir un adelanto. ¿Es esa una buena idea? La realidad es que no demasiado. Lo ideal sería negociar con el cliente para reducir todo lo posible el plazo de cobro entre el momento de emisión de la factura y el momento de ingreso real de la cuantía de la misma. Otra alternativa (en caso de que las entidades financieras estuvieran dispuestas) podría ser solicitar la tradicional línea de crédito cuyas comisiones son (o eran) inferiores.

Llegados a este punto, el confirming , al menos tal y como se concibe en España, debe ser una de las últimas opciones de buscar liquidez.

Es demasiado caro para lo tediosa que es su tramitación. No se trata de decidir en un momento de apuro que determinadas facturas se pueden pasar por confirming, sino que hay que tomar la decisión por adelantado, hablar con el banco negociar las condiciones y esperar una aprobación expresa por parte de la entidad. Como se podrá imaginar, la aprobación está íntimamente ligada al perfil de riesgo de la empresa que debe abonar la factura y a la cuantía de la misma.

La realidad es que sólo las grandes empresas y algunas pymes con alto nivel de solvencia son aceptadas por las entidades financieras como receptoras de este tipo de sistema de pago. Además, es una posibilidad viable sólo entre empresas de la zona euro, así que si su empresa es exportadora olvídese de esta alternativa.

Por si esto no fuera suficiente complicación, el confirming es otras de esas metodologías carentes de unificación. Así que puede ser una tarea imposible intentar negociar confirmings con diferentes entidades financieras ya que cada una exigirá requisitos y procedimientos diferentes. En momentos tal convulsos como los actuales, la demanda de criterios de solvencia o altas comisiones, en caso de que estos no existan, encarece en exceso el proceso.

Si con todos estos “peros” las encuestan muestra el incremento de la demanda sólo podemos llegar a una conclusión: los empresarios españoles están dispuestos a lo que haga falta con tal de ingresar algo de dinero y olvidarse de la tediosa tarea de perseguir a los morosos. Claro que otro motivo de ese incremento bien puede estar basado en que son las grandes y medianas empresas las que negocian directamente con los bancos líneas de confirming, obligando a los proveedores a pagar las comisiones en caso de querer cobrar antes sus facturas.

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Trocobank: el sistema alternativo para que las empresas consigan crédito

El circuito bancario convencional sigue vetado para muchos emprendedores y empresas, que no consiguen financiación. Según el último informe de las Cámaras de Comercio, casi el 90% de las pymes ven más difícil acceder a un crédito y para un 70% obtener liquidez es más caro ahora. Además, han aumentado las exigencias de los bancos, las comisiones y los tipos de interés.

Por eso, cualquier alternativa seriamente planificada y garantizada puede convertirse en una solución, al menos a corto plazo, para la supervivencia de muchas empresas. España no es el primer país que crea estas alternativas en situación de crisis. En otros países y momentos también han surgido sistemas para ayudar a las pequeñas empresas o salvar economías locales o regionales. Por ejemplo, iniciativas como la Banca WIR en Suiza o los LETS implantados en diversas comunidades de Estados Unidos, Australia o Francia.

Ahora le ha tocado el turno a España. Una de las iniciativas más interesantes y que acaba de convertirse en realidad es la de Trocobank, un sistema alternativo de colaboración al que ya se han apuntado cerca de 1.200 empresas de toda España en su primer mes de funcionamiento y que cuenta en estos momentos con un volumen de crédito total de más de 8,3 millones de euros.

Se trata de un sistema alternativo de crédito basado en la cooperación entre empresarios. La iniciativa, impulsada por la red empresarial Vigiliam, pretende ayudar a los pequeños empresarios a crear cadenas productivas y superar sus problemas de financiación, convirtiendo los activos corrientes de las empresas en instrumentos financieros. Así, cada partícipe puede adquirir en este mercado los bienes y/o servicios que necesite sin recurrir a su tesorería.

El sistema es sencillo. Se basa en la colaboración y solidaridad entre los partícipes, que aportan sus productos y/o servicios y obtienen lo que necesitan para sus empresas. Los empresarios adquieren un compromiso al ser aceptados en el sistema, que ejerce como cámara de compensación: responsable de organizar a los usuarios y de hacer que se cumplan las condiciones de participación.

El funcionamiento de Trocobank es parecido al de cualquier mercado. Hay compradores y vendedores que realizan pedidos y ventas, creando un flujo continuo de transacciones comerciales. El registro es gratuito a través de www.trocobank.com y no se necesita dinero en efectivo para operar. Para ser aceptado, es necesario demostrar que se trata de una empresa en activo y que puede aportar productos y/o servicios. El sistema concede a cada partícipe de forma automática un crédito inicial de 6.000 euros para los autónomos y de 10.000 euros para las empresas. Y éste va aumentando a medida que se realizan más ventas.

Los emprendedores también pueden realizar sus primeras ventas y conseguir sus primeros clientes en este mercado. Entran con crédito cero, es decir, sin una capacidad de compra inicial, pero en el momento en que sus ventas totales alcancen los 3.000 euros, ya pueden financiarse exactamente igual que el resto de empresas del sistema. Por otra parte, el empresario que realice operaciones dentro de Trocobank consigue financiación, más clientes y ahorro, al devolver el crédito a través de activos corrientes.

Estamos ante una iniciativa muy interesante, que puede impulsar el negocio de muchas empresas e, incluso, salvar a otras de la ruina. Una alternativa que, si los bancos no abren el grifo, sin duda se multiplicará en el futuro.

Financiacion

Alternativas de financiación para pymes cuando el banco dice “no”

Para salir de la crisis es necesario incentivar el crecimiento económico y el empleo por todas las vías posibles. Y, entre ellas, el acceso a la financiación de las pequeñas y medianas empresas cobra especial protagonismo.

La Fundación de Estudios Financieros (FEF), que preside Juan Carlos Ureta, acaba de presentar el Estudio “Pequeña y mediana empresa: impacto y retos de la crisis en su financiación”. En él se explica que las autoridades públicas deberían desarrollar al máximo las alternativas de financiación con que cuentan este tipo de empresa y aporta algunas ideas muy interesantes. Ampliar sus fuentes de financiación, más allá de las bancarias, a través de los mercados de capitales es una de las propuestas de FEF.

En concreto, los expertos que han realizado este estudio afirman que las soluciones deberían basarse en las buenas prácticas internacionales sobre financiación de la pyme, en modelos de colaboración público-privados que impulsen nuevos espacios en los mercados de capitales y favorezcan la reducción de barreras –reales y culturales- y en la creación de plataformas alternativas de negociación de ámbito europeo. Además, aconsejan adoptar una normativa (española y comunitaria) a “escala pyme” y revisar la regulación y principales directivas que afectan a estas empresas.

En estas condiciones de fuerte restricción crediticia para las pymes, es muy probable que se refuerce la práctica de la banca relacional, así como la de los servicios financieros orientados en particular a las pymes (‘Small and Medium Enterprises Banking’).

El estudio recuerda también que la recesión de la economía española ha otorgado mayor protagonismo a la actuación pública en el campo de la financiación a la pyme a través del ICO, que ha puesto en marcha nuevas y más flexibles iniciativas, asumiendo mayor riesg. Por otra parte, el capital riesgo, principalmente el ‘venture capital’, no ha sido en España hasta la fecha una alternativa suficientemente eficaz en la financiación de la pyme.

Finalmente, las garantías de crédito otorgadas por las sociedades de garantía recíproca (una de las políticas emblemáticas de apoyo público a la financiación de las pymes) pueden ser un instrumento positivo para empresas de frágil estructura financiera, pero tienen todavía una escasa incidencia en el tejido empresarial. Con la crisis ha aumentado la demanda de avales, pero se han reducido las magnitudes de crédito solicitado. Además, esta fórmula sigue siendo demasiado lenta a la hora de enfrentarnos al proceso administrativo. Y en ésta, como en otras situaciones, el tiempo puede convertirse en una cuestión de vida o muerte… empresarial.

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¡Cuidado! los impagos a pymes van a aumentar en Europa

La crisis no da tregua. Desde que empezó en 2007 la morosidad ha sido un caballo de batalla para todas las empresas, pero fundamentalmente para las pymes. Junto a la restricción del crédito, el retraso en los cobros se ha convertido en el factor causante de la desaparición de muchas de ellas. Pues bien, ahora habrá que tener más cuidado que nunca y no solo con los clientes españoles sino con lo de cualquier punto de Europa donde intentemos vender nuestros productos.

Efectivamente, por si había pocos problemas para las pequeñas y medianas empresas, ahora los expertos están convencidos de que los impagos en Europa aumentarán durante los próximos meses. Concretamente, esto se producirá sobre todo en las hipotecas, en los créditos para la adquisición de automóviles y en otros productos de crédito. Así lo pone de manifiesto la tercera oleada del Estudio sobre Riesgos de Crédito, realizada entre profesionales europeos de gestión de riesgos financieros, un informe impulsado por la Asociación Europea de Marketing Financiero (EFMA) y el proveedor tecnológico FICO.

En concreto, los gestores prevén que se produzca un aumento en el número de consumidores que tendrán problemas a la hora de enfrentarse a sus pagos a crédito. Una cuarta parte de los expertos consultados prevé un incremento de descubiertos y de los impagos en créditos a pymes o en tarjetas de crédito. Para coches e hipotecas, un tercio de los consultados considera que se incrementarán los impagos. Y solamente el 13% de las respuestas indican esperanza en la mejora de la situación.

Tristemente en España las empresas, sobre todo pymes y autónomos, conocen muy bien a donde les pueden llevar los retrasos a la hora de cobrar las facturas a sus clientes. Y eso a pesar de que en julio de 2010 entró en vigor la Ley de Morosidad, que fijaba unos plazos máximos de 60 días para los pagos de empresas a sus proveedores y de 30 días en el caso de las administraciones públicas, con un periodo de adaptación en ambos casos que se extendería hasta 2013. La norma, además, eliminaba la posibilidad de que las empresas negocien plazos superiores de pago a los fijados por la ley.

Sin embargo, un año y medio después, esa ley que era la esperanza de muchos emprendedores no ha dado los resultados esperados durante 2011 y la morosidad les sigue haciendo la vida imposible. Un estudio de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) revela que el tiempo medio de pago tanto del sector público como del privado en España se fija en 103 días, una cifra sólo superada en Europa por Grecia (125 días) y que está muy por encima de la media europea (62 días). Las pymes han reclamado ya al nuevo Gobierno de Mariano Rajoy mano dura contra las empresas morosas y están esperando a que se apruebe un reglamento sancionador estricto.

Por lo menos, de las situaciones difíciles es de donde más se aprende y, desde 2008, la mayoría de los profesionales europeos ha realizado cambios en la gestión de los riesgos para afrontar la crisis económica. Su enfoque hacia esta actividad es ahora mucho más disciplinado que hace tres años y son capaces de adoptar nuevas políticas más rápidamente. Además, toman las decisiones tras un análisis más exhaustivo sobre la capacidad de endeudamiento del solicitante del préstamo.

Y es que buena parte de ellos creen que en los próximos meses el impacto del desempleo sobre su cartera de negocio será creciente y que las condiciones existentes en la eurozona afectarán también a su rendimiento. Pero, al menos, contarán con algo positivo: los ciudadanos europeos están cada vez más concienciados con los impagos y seguramente antepondrán sus pagos a crédito frente a otras obligaciones.

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Cómo financiar una pyme

financia-pymePotenciar un negocio, lanzar un producto o abrir una nueva línea de fabricación. Son actuaciones que, habitualmente, deben llevar a cabo las pymes si quieren sobrevivir. Pero, para ello necesitan financiación y, en los tiempos que corren, conseguirla no es algo sencillo. ¿A dónde acudir?

El primer pensamiento que pasa por la cabeza del emprendedor es dirigirse al director de su entidad bancaria habitual para pedir un crédito. Pero ésta no es la única fórmula posible, ya que existen otro grupo de alternativas muy interesantes, que van desde el capital riesgo, hasta los “business angels”, pasando por las sociedades de garantía recíproca, el Mercado Alternativo Bursátil o, incluso, las incubadoras tecnológicas que ya se están desarrollando en nuestro país. Analicemos cada una de ellas:

Créditos

Pedir un crédito a un banco o a una caja de ahorros exige cumplir cada vez más requisitos. Según los expertos, la pyme ha de recurrir a este tipo de financiación si es capaz de ofrecer las garantías que le exigen por sí misma, sin necesidad de que le avalen sus socios o terceras personas. Además, hay que tener en cuenta que la concesión de créditos ha experimentado cierta paralización debido a la crisis y a las nuevas exigencias de reservas que tienen las entidades.

Capital riesgo

Otra opción para financiar las actuaciones de una pyme es el capital riesgo. Según los expertos, es una posibilidad siempre abierta a sociedades que ya están consolidadas en el mercado, quemantengan Ebitdas históricos positivos y que cuenten con capacidad de apalancamiento. Sin embargo, las entidades de reciente creación o las que no tienen un grado de madurez importante están encontrando problemas para acceder al capital riesgo parecidos a los que experimentan al pedir financiación a largo plazo a las entidades financieras.

Business angels

Los “business angels” todavía no están muy desarrollados en España, pero cuentan con ventajas muy claras. Estos inversores permiten, a las empresas que no tienen acceso al mercado de fondos tradicional, financiar el crecimiento, los gastos en I+D, etc. Asimismo, suelen dar más tiempo que una entidad financiera para recuperar su inversión, lo que facilita a la pyme desarrollar su plan de negocio.

Sociedades de garantía recíproca

Las SGR son una buena opción para aquellas empresas que, por su perfil de riesgo, no consiguen financiación de otras fuentes. Pueden evitar muchos quebraderos de cabeza, concediendo avales que respaldan a una sociedad frente a las entidades financieras.

Otros

Si todas las anteriores fórmulas de financiación anteriores no le convencen, no se preocupe. Todavía quedan otras como, por ejemplo, el Mercado Alternativo Búrsatil (MAB), cuyo funcionamiento es muy similar al de la Bolsa, pero que no exige ser una empresa con alto nivel de capitalización; o las incubadoras tecnológicas, que ofrecen financiación a  proyectos con fuerte perfil tecnológico y de I+D.

impagados

Ante los impagos, toma precauciones

 

Si ya es difícil poner en marcha un negocio o empresa, además hay que cargar con el riesgo de sufrir impagos, sobre todo en estos tiempos de crisis. En España, más de 2.700.000 empresas se ven afectadas por la morosidad y el plazo medio de pago es de 107 días, frente a los 57 de la media europea. Eso si el cliente es una empresa, porque el sector público tarda una media de 154 días en realizar sus pagos. Son datos de un informe de la EAE Business School, que también destaca que una de cada tres quiebras de empresas se debe a la morosidad en el cobro de las facturas.

Por tanto, debemos estar atentos para prevenir que eso nos suceda. ¿Cómo hacerlo? Lo primero es investigar la situación patrimonial del cliente e informarse de su historial como pagador. Esto se puede hacer a través del Registro Mercantil y el de la Propiedad. Pero, ¡cuidado! Muchas veces el registro mercantil tarda en actualizar los datos. Por eso, muchas empresas ofrecen el servicio de prospección de mercados y empresas y obtener así información comercial sobre los clientes potenciales y seleccionar a los mejores. También se puede consultar el Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI), un listado de solvencia patrimonial que recoge información facilitada por acreedores o entidades financieras sobre personas que tiene alguna deuda pendiente.

No hay que bajar la guardia. Lo mejor para combatir la morosidad es prevenirla. La Asociación Española para la Prevención de Impagados y Morosos (AEPIM) recoge algunos consejos prácticos para evitar los impagos:

  1. Documentar las transacciones
  2. Fijar normas de pago según el tipo de mercancía o servicio
  3. Obtener información previa de cada nuevo cliente
  4. Hacer un seguimiento de los clientes habituales en sectores o situaciones de alto riesgo.
  5. Establecer una política de riesgos coherente y someter a mayor análisis las excepciones.
  6. Determinar límites de riesgo en función de tipologías de clientes
  7. Gestionar conjuntamente la acción comercial con la gestión de riesgos.

Sin embargo, prevenir no siempre es curar. A pesar de adelantarse a las situaciones, muchos empresarios se encuentran con situaciones adversas. En el caso de que esto le llegue a suceder, existen multitud de fórmulas para garantizar el cobro de las deudas: avales, seguros de caución, seguros de crédito, ‘factoring’… La mayoría transfieren el riesgo a un tercero. Esto es: si el cliente no paga, hay una garantía para cobrar todo o una parte de la deuda.

El sistema más utilizado para protegerse del riesgo de impagos es el seguro de crédito. Éste cubre la venta de unos bienes o servicios realizados por una empresa determinada a sus clientes y puede llegar a conseguir un retorno del importe total impagado del 85-90%.

Pero también hay empresas que ofrecen, además de todo el proceso de protección frente a los impagos (Prevención de riesgos, gestión del cobro e indemnizaciones), otros servicios que complementan la póliza de seguros, como información del mercado, herramientas directas para la gestión del riesgo y también financiación.

Links útiles:

Asociación Española para la Prevención de Impagados y Morosos (AEPIM)

Registro de Aceptaciones Impagadas

Ley Antimorosidad 3/2004, de 29 de Diciembre

Ley 15/2010, de 5 de Julio, de modificación de la Ley 3/2004, de 29 de Diciembre