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Pros y contras de los créditos revolving o rotativos

La mayoría de los empresarios son conscientes de lo difícil que es conseguir un crédito personal de forma rápida y segura cuando se presentan gastos inesperados y su compañía necesita liquidez. Hay herramientas útiles para lograr este objetivo a pequeña o mediana escala y sin sufrir esperas ni enfrentarse a la negativa del banco, como el seguro de crédito o el crédito revolving o rotativo.

¿Qué es el crédito revolving?

El revolving se caracteriza por no tener un número fijo de cuotas y por no imponer un número determinado de disposiciones, en contraste con los créditos convencionales, y suelen estar asociados a tarjetas. En concreto, delimita un máximo de dinero que el acreditado puede utilizar siempre que quiera y como desee durante un periodo de tiempo acordado.

El cliente puede pagar de forma flexible en todo momento y asumir, por ejemplo, un porcentaje de la deuda, mínimo de entre el 3% y el 5% mensual (dependiendo de la entidad emisora). O concretar una cuota fija, lo que implica que no se ha de pagar de forma obligatoria la totalidad de lo gastado a fin de mes, sino que se puede amortizar la deuda poco a poco. De esas cantidades mensuales que se acuerden con el banco, habrá una parte destinada a pagar intereses y otra a reducir la deuda contraída.

Para su concesión inicial es habitual que se realice un estudio previo, y se puede negociar con la entidad que lo gestione un tope de gasto máximo, que puede oscilar entre los 500 y los 6.000 euros. Éste se irá reduciendo al mismo ritmo en que el cliente lo va utilizando y reponiendo a medida que lo va devolviendo, de manera que este medio de pago se convierte en una vía de financiación muy parecida a la de una línea de crédito.

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El revolving debe usarse con precaución

De la misma forma que el empresario se cuida de prever y contabilizar ingresos, gastos, deudas e intereses que ha de afrontar a lo largo de un ejercicio contable, es importante que también observe de manera similar los movimientos de su tarjeta o crédito revolving. De esta manera evitará sobreendeudamientos que le den más de un susto en el futuro, algo relativamente habitual cuando se funciona con un tipo de financiación de pagos aplazados.

Desde las entidades bancarias recomiendan no firmar a la ligera la documentación que el cliente recibe y leer con tranquilidad las características y condiciones que en ellas se exponen. De la misma forma, algunas de las principales asociaciones de defensa del consumidor advierten de que este tipo de tarjetas y créditos debe utilizarse con la máxima precaución, ya que si se abusa de ellas se corre el riesgo de que la deuda se convierta en infinita. Principalmente porque los intereses que generan son altos, de entre el 20% y el 30% anual, dependiendo de la entidad emisora y teniendo en cuenta la Tasa Anual Equivalente (TAE).

Cuanto menor sea la cuota o porcentaje fijado para la devolución, mayor será el tiempo que se tardará en amortizar la deuda contraída y mayor su precio, ya que a medida que crece el periodo de pago también lo hacen los intereses. Por eso se recomienda financiar en el menor plazo posible. De hecho, si se opta por el pago total en cualquier fecha que elijamos las entidades no suelen cobrar esos intereses.

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Normalmente, en los créditos revolving o rotativos sólo se pagan los intereses de la cantidad de dinero utilizado, no sobre el total del límite concedido. Si no se hace uso de ese crédito, al final del mes el coste será cero. Por eso se convierten en una herramienta de gran utilidad para que el empresario pueda obtener una pequeña dosis de liquidez en momentos de necesidad.

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Las SGR, otra herramienta más para una buena financiación

Es cierto que la recuperación económica, más intensa en el caso de España con avances del PIB superiores al 3% en los dos últimos años, está trayendo consigo un leve repunte de la concesión de créditos por parte de las entidades financieras. Pero aún es demasiado tímido, y en este punto tiene mucho que ver el hecho de que las autoridades europeas, con el objetivo de prevenir crisis como la que se desató a raíz de la quiebra de Lehmann Brothers, han endurecido notablemente los requerimientos de solvencia para la banca. Así, el sector financiero debe dedicar parte de sus recursos a cumplir compromisos de capital y ni mucho menos abre el grifo del crédito al ritmo que el crecimiento actual requeriría.

 

En este contexto, y dada la debilidad de la banca en los últimos años, las Sociedades de Garantía Recíproca se han convertido en una herramienta imprescindible de financiación y aval para miles de pymes y trabajadores por cuenta propia. El año pasado, y según datos recientemente aportados por la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR-Cesgar), el dinero prestado a los empresarios ascendió nada menos que a 1.250 millones de euros. “Hemos cubierto una falla de mercado”, aseveró recientemente el presidente de SGR-Cesgar, José Rolando Álvarez, recordando que el mercado de la financiación es “dual” en España. Las grandes empresas no tienen ningún tipo de problema para poder captar fondos, mientras que las pymes, micropymes y autónomos cuentan con enormes dificultades.

 

En concreto, y según datos aportados por la propia Confederación, solo ocho de cada diez pymes que solicitan hoy en día un crédito lo obtienen finalmente. Además, un 13% de los mismos no recibe la cantidad que en un principio demandó; y casi la mitad, el 42%, debió aportar garantías para lograr esa financiación. Más aún: entre las micropymes, donde se encuentran los más de dos millones de empresas españolas con menos de 10 trabajadores, un 20% de las mismas está directamente fuera del circuito de la financiación, algo que impide que puedan crecer en un país señalado directamente por el FMI y la Comisión Europea por el escaso tamaño de la mayoría de sus empresas. Por si fuera poco, existen desigualdades sustanciales entre las pymes españolas y las pymes europeas. Por ejemplo, las empresas españolas pagan, de media, un tipo de interés del 2,55%, mientras que en Francia, estas empresas tienen un interés del 1,87% de media, o en el caso de Italia, con un diferencial del 1,22%.

 

Cambio de tendencia

Sin embargo, y gracias a un esfuerzo pedagógico muy importante por su parte, y con la ayuda de las propias empresas y de las administraciones públicas, las SGR españolas están consiguiendo que su labor sea cada día más conocida por el público general, y lo que es más importante, por las pequeñas empresas y autónomos que encuentran problemas para acceder a la financiación. Porque uno de los grandes problemas al que se han tenido que enfrentar hasta ahora ha sido el desconocimiento, algo que a juicio de José Rolando Álvarez se va paliando conforme pasa el tiempo.

 

El mayor reconocimiento público explica, en parte, la creencia de que las SGR van a multiplicar este año su actividad prestataria. Desde los 1.250 millones concedidos se pasará a un escenario de entre 3.000 y 4.000 millones, auguró el presidente de SGR-Cesgar en una reciente jornada que fue auspiciada por la patronal empresarial CEOE. En esa mejora también tendrá que ver, obviamente, el avance económico y la mayor fluidez del crédito, ya que la banca es una piedra angular del sistema de avales de las Sociedades de Garantía Recíproca.

 

Estas, en concreto, están constituidas por socios partícipes, pequeñas y medianas empresas, pymes, que son las beneficiarias de su aval, así como por socios protectores, las Administraciones Públicas, Cámaras de Comercio, Asociaciones y entidades de crédito. SGR y banca conceden avales y créditos a las pymes protegidos por el sector público y por Cersa, la compañía pública de reafianzamiento que recibe dinero directamente de los Presupuestos Generales del Estado y que se encarga de cubrir, si lo hubiere, un crédito fallido. Las SGR, además, no limitan su función a prestar dinero. Entre otras de sus funciones, destacan las siguientes:

 

  • Negociar líneas financieras.
  • Canalizar y tramitar subvenciones, otro capítulo de gasto público que muchas veces ni siquiera es aprovechado por los potenciales beneficiarios.
  • Informar y prestar asesoramiento financiero a sus socios.
  • Impartir formación.

 

Actualmente en España contamos con una red de más de 20 Sociedades de Garantía Recíproca. Casi todas ellas están agrupadas en Cesgar y dependen, casi siempre, lo de los presupuestos de las comunidades autónomas en las que desarrollan su labor. Así sucede, por ejemplo, con Avalmadrid en la Comunidad de Madrid, Avalis en Cataluña o Suraval en Andalucía, por ejemplo. Hay otras incluso de mayor tamaño, como Iberaval, que en principio nació en Castilla y León pero que ahora también desarrolla su labor en Madrid y en la Rioja y cuenta ya con aproximadamente 19.000 socios. En cualquier caso, y para conocer de primera mano la entidad a la que un autónomo o pyme puede dirigirse en busca de financiación, conviene primero informarse en la Confederación Española Cesgar.

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Las pymes españolas ya tienen su rating

credit-rating (1)Ya es oficial. Las pymes españolas ya pueden conocer la metodología con la que las entidades financieras van a configurar su rating. Todos los detalles han sido publicados en el Boletín Oficial del Estado del pasado 11 de julio, en el que está recogida la Circular que el Banco de España ha preparado para cumplir con el mandato de la Ley de Fomento de Financiación Empresarial.

La creación de un rating para las pequeñas y medianas empresas es una demanda que viene de hace años. Y que, según las organizaciones empresariales, debe servir para implantar un criterio homogéneo que valore el riesgo de las pymes. El objetivo es acabar, o al menos minimizar, la discrecionalidad habitual que hasta ahora existe a la hora de decidir si una empresa cumple o no con el perfil para recibir un crédito.

La circular del Banco de España es un extenso texto que define, y por lo tanto hace públicos, los criterios y la metodología que las entidades financieras tienen que utilizar para definir el riesgo de las pymes. Se trata de un informe estandarizado que deberá estar presentado en una plantilla común para facilitar el proceso de evaluación de riesgos.

En principio, la base de ese cálculo recogerá una información básica que quedará recogida en un documento denominado “Información Financiera-pyme”. En él se incluirán los criterios que hasta ahora ha venido utilizando la central de balances del Banco de España como indicadores para establecer si una empresa podía o no recibir un crédito. Además, se incluyen criterios históricos de pago, etc.

Pero, sin duda, lo más novedoso de esta nueva legislación es que impone a las entidades financieras la obligación de informar a las empresas de su perfil de riesgo. Esa obligación, además, será gratuita y con al menos tres meses de antelación en caso de que el banco quiera comunicar cambios en los contratos firmados con la empresa. Es decir, que en caso de que quieran modificar el tipo de interés de algún préstamo, cancelar una línea de crédito, etc. deberán comunicarlo con antelación.

Aunque no sea obligatorio, la patrona de las pymes Cepyme, ha aconsejado a todas las empresas que soliciten esta información a partir del 11 de octubre, aunque no estén planteándose la solicitud de ningún crédito. Según explican sirve para ajustar las estructuras financieras de las empresas a las nuevas formas de medición de riesgo.

El 11 de octubre es el día que estará operativa oficialmente esta nueva obligación. Justo tres meses tras la publicación en el BOE, que es el plazo que ha pedido la banca para poder adaptar toda su operativa interna a los nuevos requerimientos.

Este plazo de tres meses también puede ser aprovechado por las pymes para organizar sus cuentas en función de estos nuevos criterios de evaluación de riesgo y así tener la mejor posición posible para cuando la norma empiece a funcionar.

Desde ese día, tanto pymes como autónomos quedarán clasificados en cinco niveles de riesgo, función de las incertidumbres existentes sobre su capacidad de hacer frente a los compromisos financieros adquiridos:

Además, el rating detallará las ratios de actividad, margen, rentabilidad, liquidez, capital circulante, endeudamiento, solvencia y capacidad de reembolso de la firma.

Siguiendo el modelo americano de identificación de riesgos, a partir de ahora el historial de crédito será un elemento importante para facilitar o impedir la concesión de nuevas líneas de financiación. Es decir, comenzará a tenerse en cuenta para consulta de todos el comportamiento de las pymes y autónomos en situaciones anteriores: cómo pagaron sus créditos, si lo hicieron a tiempo, los motivos de impagos o retrasos, si hay algún acuerdo de refinanciación en curso o extrajudicial, posibles embargos y todo tipo de incidencias judiciales.

La metodología publicada en el BOE incluso establece que se recogerá información sobre los riesgos transferidos a terceros cuya gestión conserve la entidad. Incluso se tendrán en cuenta las relaciones entre los socios o ,en el caso de grupos empresariales, los flujos de capitales y relaciones contractuales. Incluso el gobierno corporativo entre las diferentes empresas del grupo será valorado.

El rating valorará, además de la información relativa a cada una de las empresas, la posición de cada una de ellas en relación con las empresas competidoras de su mismo sector. Esto es importante de cara a que un deterioro generalizado de la actividad en el sector se tenga en cuenta.

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Más de 3.200 millones de euros de la UE para las pymes españolas

La Comisión Europea ha firmado un acuerdo con España que liberará más de 3.200 millones de euros en créditos baratos para pymes con menos de 250 empleados. Una novedad de los mismos es que en lugar de ofrecerse como una subvención clásica, dicha cantidad se canalizará a través de la llamada Iniciativa Pyme, y se utilizará como garantía para asumir riesgos en los proyectos. ¿Y qué es dicha iniciativa? Pues un instrumento desarrollado por la Unión Europea (UE) que pretende movilizar el crédito entre este tipo de compañías. De esa cantidad, el gobierno aportará 800 millones de euros, que es lo que le corresponde de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos. ¿Ventajas? Se consigue un mayor efecto multiplicador que si los fondos se concedieran como subvenciones tradicionales. Y si el mercado los absorbe, es posible que dicha cantidad se amplíe hasta los 5.300 millones de euros. “Las pymes tanto de Madrid, como de Barcelona o de Bilbao tendrán un acceso más fácil a préstamos más baratos que les servirán para invertir y crecer”, señala Jyrki Katainen, vicepresidente de la UE. En España, las pymes representan más del 74% del empleo del sector privado y el 85% de los puestos de trabajo que se crean.

Garantías

Otro punto a destacar de esta propuesta es que los intermediarios financieros, es decir, bancos y otras instituciones financieras, disponen de una serie de garantías que cubren las carteras de créditos que concedan. De esta manera, si llegará a producirse un impago, el mismo sería cubierto parcialmente. ¿Cómo? En primer lugar, por la contribución española de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos. Después, por el presupuesto de la UE. Y, por último, por el Grupo del BEI (Banco Europeo de Inversiones). Esta garantía es una especie de salvavidas para las entidades financieras, lo que facilitará más préstamos y más baratos. La razón es bien sencilla: su riesgo de crédito está en parte cubierto y, por lo tanto, se reduce.

Iniciativa Pyme es un paso más a la financiación de las pymes, que ya cuentan con la financiación nacional y regional (subvenciones e instrumentos financieros), los recursos de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos, y el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas (FEIE). De momento, se está en el proceso de selección de los bancos y de los intermediarios financieros que estén interesados. Para el verano se estima que comiencen a darse los primeros préstamos.

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Claves para que una pyme reduzca su dependencia de los bancos

“Si algo nos ha enseñado esta crisis es que depender exclusivamente de la financiación de los bancos es una actividad de alto riesgo. Por eso este cambio debe comenzar ya”. Así de contundente se ha mostrado Juan Carlos Ureta, el presidente de Renta 4 en la presentación de un libro elaborado por el Instituto de Estudios Financieros en colaboración con el Círculo de Empresarios, titulado “Los retos de la financiación empresarial”.

La agonía financiera de los últimos años es algo de lo que pocos empresarios han sido capaces de zafarse, pero el reto de transformarse en una sociedad más parecida a la estadounidense, con menor dependencia de la banca para conseguir dinero y más acceso a los mercados, no es una tarea fácil.

En la presentación del libro también estuvieron presentes, entre otros, Antonio Zoido, presidente de BME y Mónica Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios. Y si algo dejaron claro en sus intervenciones es que el cambio en el sistema financiero es imprescindible. “Es una tendencia en toda Europa que ya ha comenzado y es imparable”, comentó Oriol.

Pero el cambio exige diversos pasos en el caso del tejido productivo español, como son:

1.- Crecer. El tamaño de las pymes es la gran rémora para la competitividad española y también para el acceso al crédito. El 95% de las empresas tiene menos de 10 empleados. Con esa estructura la diversificación de fuentes de financiación es casi imposible. No hay acceso ni a la emisión de Renta Fija en MARF, mucho menos a cotizar en el MAB. El capital riesgo y el crowdfunding son casi las únicas alternativas viables para la financiación de sus grandes proyectos.

2.- Transformar la estructura financiera. Apostando más por los recursos propios y dando más peso a la financiación vía capital frente a la financiación vía deuda. Los autores del informe confirman que este cambio ya está en marcha en las empresas no financieras del Ibex 35. El reto que deben superar las pymes es ceder parte de su capital a externos.

3- Mayor profesionalización de las empresas. El pequeño tamaño de una empresa no puede ser una excusa para relajar el exhaustivo control que necesita la gestión financiera y para aplicar las máximas exigencias de transparencia a la misma. Ambos requisitos serán imprescindibles para todos aquellos empresarios que intenten acceder a cualquier tipo de financiación alternativa.

4.- La innovación la financian mejor los mercados. Si en alguna ocasión ha ido al banco a contarle un nuevo proyecto ya habrá experimentado que las entidades financieras no comulgan mucho con apostar por el riesgo de lo desconocido. Todo lo contario ocurre con los inversores externos desde los posibles accionistas, hasta las empresas de capital riesgo o el crowdfunding. Las apuestas de futuro y las novedades tendrán mucha mejor acogida por esa vía de financiación que intentando convencer a los directores de oficinas bancarias.

5.- La financiación barata es cosa del pasado. El Banco Central Europeo ha fijado el precio del dinero en el 0%, pero que nadie se engañe, conseguir un crédito ya nunca tendrá los precios anteriores al estallido de la crisis. La ‘buena noticia’, según los autores del estudio, es que cada vez tendrán más peso otros retornos no monetarios que se derivan de las nuevas formas de financiación. Por ejemplo, si una firma de capital riesgo invierte en la compañía además de dinero ofrece ayuda para profesionalizar la gestión.

6.- La diversificación es una obligación ineludible. Se impone tratar la financiación de la empresa con criterios similares a los que se construyen las carteras de inversión. El objetivo es que si alguna de las fuentes de financiación tiene problemas, el resto sirvan para compensar los problemas.

7.- Empecemos con el circulante. Un primer paso para entrar y conocer los canales de financiación no bancaria, puede ser la financiación del circulante. Por ejemplo mediante el factoring sin recurso. Gracias a este método de financiación, adelantamos el cobro de nuestras facturas y cedemos el riesgo de impago de las mismas. Un canal de financiación no bancario que ofrece esta modalidad, al 2,75%, es el Fondo Apoyo a Empresas.

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Seis claves para vender a crédito

Objetivo: vender. Este es el principal fin que se ponen muchas empresas cuando ven la luz. Pero se olvidan de un detalle. Sí, hay que vender, pero con beneficio, y cobrando cuanto antes lo que se vende a los clientes. En tiempos de crisis como los actuales, si esta “ley” no se sigue a rajatabla, las posibilidades de seguir adelante serán prácticamente nulas. ¿Vender y cobrar a la par? Eso es misión imposible. Las condiciones del mercado obligan a conceder créditos a los clientes. Por eso, y antes de hacer una venta a crédito a un nuevo cliente, deben tomarse una serie de precauciones respecto al mismo para evitar los impagos y los retrasos en el cobro. De ahí que haya que comprobar los siguientes puntos respecto al mismo:

 

  1. Solvencia. Se trata de la capacidad de una persona física o jurídica para atender los pagos tanto a medio como a largo plazo. Son varias las formas que permiten determinarla, pero siempre en relación a que su activo circulante supere ampliamente el pasivo exigible a corto. Por lógica, no concederemos crédito a una empresa cuyo activo circulante sea inferior a su pasivo exigible a corto, puesto que la misma estaría en una situación de insolvencia técnica o suspensión de pagos.
  2. Disponibilidad de tesorería. Son los activos líquidos que dispone una compañía para hacer frente a sus pagos. A este disponible se le ha de añadir el realizable que puede ser transformado fácilmente en efectivo en un momento dado. Cierto que hay algunas firmas que tienen una elevada solvencia teórica ya que sus activos circulantes son muy superiores a sus pasivos exigibles a corto. Pero no es recomendable conceder créditos a las mismas puesto que sus activos circulantes están formados principalmente por existencias de lenta realización, cuentas de clientes de difícil cobro y efectos a cobrar pendientes de vencimiento. Es decir, que tendrán serias dificultades para pagar ya que no tendrán disponible líquido.
  3. Resultados. Hay que comprobar su cuenta de pérdidas y ganancias, averiguando sus beneficios y su rentabilidad. Y también su cash flow, o flujo de caja, que nos indica cuál es su capacidad para generar fondos a través de su actividad ordinaria.
  4. Endeudamiento. Nada más nacer, algunas empresas lo hacen con una insuficiente aportación de capital por parte de sus socios. De ahí que tengan que endeudarse para compensar la falta de recursos propios. Atención: sus deudas no deben pasar el 60% del pasivo. Si así fuera, es que están descapitalizadas, y su estructura financiera es precaria.
  5. Arraigo. Se puede definir como el grado de solidez y antigüedad en el mercado. ¿Por qué es relevante? Porque sirve como garantía de continuidad en el futuro. Sin embargo, no es fácil de cuantificar. Un dato que puede ayudar es el año de su fundación. Según algunas estadísticas, aquellas empresas que tienen más de una década de vida, tienen una mayor garantía de arraigo y continuidad. Y si tienen menos de cinco años, presentan un mayor índice de siniestralidad empresarial.
  6. Hábitos de pago. Súper importante. Una compañía puede ser muy solvente y tener una tesorería muy saneada, pero retrasarse al máximo en sus pagos a proveedores por ser su política de empresa. Una manera de comprobar los hábitos de pago de un comprador es solicitando informes a otros proveedores antiguos. Ellos informarán, de primera mano, acerca de sus costumbres de pago y reputación comercial.

¿Y si no tengo tiempo para recabar toda esta información? ¿Y si aun siendo ‘su histórico’ positivo el deudor atraviesa ahora un problema? ¿Y si simplemente no me quieren pagar? Afortunadamente existen herramientas y soluciones que dan respuesta a estas preguntas y seguridad a la empresa. Como la “Prospección de mercados”, que permite saber la capacidad de pago ACTUAL de los posibles clientes, permitiendo a la empresa centrar sus esfuerzos comerciales en aquellos que sean solventes. O “Risk Management”, un servicio que permite tener vigilada la cartera de clientes en tiempo real, conociendo en todo momento su capacidad de pago y si ésta varía. Y por supuesto el “Seguro de Crédito”, que permite transferir el riesgo de impago ya sea de algunos deudores (Pay Per Cover) o de todos ellos (Full Cover). Por último, y si lo que queremos es transferir el riesgo y adelantar el cobro, podemos recurrir al “Descuento de facturas”.

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Financiación no bancaria: una alternativa indispensable

La financiación es una de las grandes necesidades de las pequeñas y medianas empresas, una cuestión imprescindible para recuperarse de la crisis y seguir adelante asegurándose de que podrán abrir todos los días el negocio. Sin embargo, cada vez son más las pymes que no miran hacia los bancos cuando se trata de buscar esta financiación, ya que las entidades financieras han dejado de ser en muchos casos la mejor manera de obtener recursos, en favor de otras fórmulas alternativas, como el Fondo Apoyo a Empresas, que cada vez están consiguiendo mayor protagonismo.

 

Los expertos advierten que el parón que se ha producido en la actividad en España, el cortocircuito de los canales de circulación del crédito y la necesidad de reestructurar y rebajar la deuda corporativa, ya se han llevado por delante a un número muy elevado de compañías, principalmente de tamaño pequeño y mediano. En estos momentos, las pymes siguen encontrando muchas dificultades para financiarse y las que lo consiguen lo están haciendo a un coste mucho más elevado que las sociedades de más tamaño. Y es que la crisis ha golpeado con especial intensidad al sector bancario, poniendo en evidencia la excesiva dependencia que las empresas españolas, especialmente las pymes, tienen de la financiación bancaria. Y es que el peso de la financiación bancaria se sitúa en España en niveles del 80%, frente al 20% de la no bancaria, mientras que en otros países, el peso está más compensado. Por ejemplo, en Alemania el 45% de la financiación de las empresas es no bancaria, y en Francia el 50%. Pero es que en el Reino Unido y Estados Unidos la financiación no bancaria alcanza niveles del 70/80%.

 

Los males del sector financiero no se van a solucionar a corto plazo. Teniendo en cuenta que se prevé que continúen las restricciones en la concesión de financiación a las pymes, y dada la alta dependencia de las mismas a la financiación bancaria, las pequeñas y medianas empresas van a continuar teniendo graves dificultades para acceder a la financiación bancaria. Y, en caso de conseguirlas, lo harán a precios muy caros. Por eso, cada vez está cobrando más importancia la financiación a través de otras vías alternativas  a la bancaria no solo entre las pymes sino, en general, entre todas las entidades. Por ejemplo, la financiación bancaria de las 25 compañías no financieras que forman parte del Ibex se redujo un 35% entre 2010 y 2013, hasta los 84.473 millones de euros, en favor de otras fuentes alternativas de financiación, según datos ofrecidos por el Servicio de Estudios de Bolsas y Mercados Españoles (BME). La financiación de mercado a través de instrumentos de Renta Fija y asimilados aumentó en el periodo un 15,38% y, a diciembre de 2013, alcanzaba los 120.486 millones de euros. Los datos de las cuentas auditadas de las empresas ponen de manifiesto que el excesivo peso del crédito bancario está dando paso a una mayor participación tanto de la financiación en forma de capital como de la financiación obtenida a través de emisiones de renta fija a las que tienen acceso cada vez más empresas, lo que, según BME, refleja un avance hacia un sistema financiero más equilibrado.

 

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Cómo negociar con éxito con los bancos

BANCOLas conversaciones entre empresa y entidades financieras suelen estar salpicadas de presiones, cesiones, pactos y desacuerdos. Ambas partes mantienen una especie de relación de amor-odio que se perpetúa en la medida en que ambos se necesitan para sobrevivir. Por eso, la habilidad negociadora de la compañía puede ser clave para determinar el éxito de una negociación.

 

Las operaciones más habituales que suelen llevar a la empresa la sucursal bancaria son el descuento de papel, la solicitud de líneas de crédito, los pagos corrientes y los 8 contratos de leasing o factoring. Pero hay que tener en cuenta que todas las operaciones no se tratan de la misma forma. Por ejemplo, no es lo mismo negociar las nóminas o los pagos a proveedores que una financiación a largo plazo porque el riesgo que asume el banco es más alto. Atención: las entidades financieras lo que quieren son garantías y solvencia. Por eso, la empresa debe tener muy claro tanto qué les puede ofrecer así como saber qué le van a exigir dichas entidades.

 

Rigor y transparencia

En toda negociación con una entidad financiera, que no hay que olvidar que es un proveedor de recursos y servicios para la empresa, ha de procurarse establecer la relación sobre bases de mutua confianza y optimizar la capacidad negociadora de la compañía. Rigor y transparencia son elementos necesarios en este vínculo, sin por ello descuidar que hay proveedores alternativos ni tampoco que es necesario tomarse el tiempo necesario para estar bien informado y tener preparadas las respuestas posibles.

Por eso, y para plantear bien una negociación bancaria, hay que tener en cuenta una serie de consideraciones. Para empezar, la empresa debe realizar un autodiagnóstico de su propia fortaleza o debilidad financiera y evaluar con qué alternativas bancarias se cuenta. En general, no conviene trabajar sólo con una entidad financiera. Después, hay que exponer con rigor las necesidades de tesorería. Ello supone preparar un plan a doce meses de ingresos y gastos con los instrumentos a utilizar para cobros y pagos, así como elaborar una historia resumen de la vida de la compañía. Un plan de esta naturaleza transmite sensación de profesionalidad y confianza y, sobre todo, ayuda a que el riesgo que asume la entidad financiera quede minimizado. También es preferible presentar una demanda de financiación que supere las necesidades de la empresa a quedarse corto y tener que renegociar. En caso de retraso en cobros, conviene adelantarse e informar al banco de la situación. Asimismo, realizar una negociación global con la entidad financiera de las contrapartidas que ofrece a la empresa como usuaria de sus productos es un punto importante. Las mismas incluyen una valoración de intereses, comisiones de riesgo, pago por servicios, saldo medio del pasivo y pasivos indirectos por domiciliaciones de nóminas o liquidación de impuestos (por ejemplo, IVA) y seguros sociales. Por último, es interesante ofrecer otras oportunidades de servicio que en el futuro el banco puede prestar a la compañía, a la par que exigirle rigor sobre fechas de valoración de cargos y abonos, o sobre tarifas de comisiones y gastos repercutibles, por ejemplo.

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Claves para dar el salto a Perú

Si al buen dato de que la economía peruana crecerá en 2014 un 5,7% añadimos que, según el documento Marco Macroeconómico Multianual 2015-2017 elaborado por el Gobierno del país, en ese trienio el porcentaje se situará en el entorno al 6,4%, el resultado no es otro que un destino con atractivo. Otro dato interesante reflejado en dicho informe es que la inversión privada crecerá, por término medio, un 6,1% en el periodo 2014-2017. Y eso la sitúa entre los niveles más altos no sólo de la zona, también del mundo. La recuperación de la economía mundial, en general, y de Estados Unidos y de la Zona Euro, en particular; la mayor explotación de proyectos mineros; la mejora y consolidación de las expectativas de los agentes económicos; la inversión en megaproyectos de infraestructuras; y el dinamismo del consumo interno son los cinco pilares sobre los que el Ejecutivo peruano cimienta tan positivos números que no han pasado desapercibidos para las empresas españolas. Un dato: ni más ni menos que 22 misiones comerciales (integradas por entre 30 y 40 empresas) han visitado el país durante el primer trimestre de 2014 con la finalidad de explorar oportunidades de negocios e inversión en los siguientes sectores: construcción, ingeniería, educación y consultoría.

 

Consejos prácticos

Aterrizar en el país andino, y asentarse, supone un periodo de tiempo que ronda el medio año. En ese espacio, hay que arreglar todo lo referente a la legislación tributaria, laboral, o la elección de un abogado, entre otros aspectos. También es el momento oportuno para conocer nuevos socios y generar más confianza entre ellos.

Algunos empresarios, que ya han estado allí, subrayan el hecho de que si se va solo con españoles, y no te rodeas de peruanos, el éxito será más difícil de alcanzar. Ellos conocen mejor el terreno, y son una valiosa ayuda ya que conocen al dedillo los particulares secretos que tiene cada sector. Por eso, es conveniente conocer el país de antemano, no llegar de golpe y porrazo, y caminar de la mano de personal local que ayudará a tener un grado de conocimiento básico.

Otra piedra en el camino tiene que ver con el papeleo. ¿Se acuerdan de Mariano José de Larra y su “Vuelva usted mañana”? Licitar en la administración pública es un tema complejo. Requiere esfuerzo, continuidad y perseverancia ya que conseguir las acreditaciones profesionales para, así, poder competir en igualdad de condiciones con el contrincante local es bastante problemático.

Además, los ritmos, los tiempos, son otros para ellos. Hay que entender su lenguaje. Con toda probabilidad, nunca te dirán que no. Por norma, siempre te contestan que tu proyecto es muy interesante. Todo eso hay que saber interpretarlo. Y lleva un tiempo que puede generar ansiedad. Ellos suelen ver a los españoles como gente que quiere hacerlo todo de hoy para mañana, ya mismo, ipso facto. Incluso puede suceder que tengas programada una reunión, y no presenten. Ni siquiera avisarán. No hay que alarmarse: no pasa nada.

 

Excelente formación

Una seña de identidad del mercado laboral peruano es su alta rotación. Al haber mucha inversión, mucho crecimiento, también hay inflación salarial. Y retener a los mejores es un escollo, porque hay que subirles el sueldo si no queremos que se marchen. Son personas muy formadas, tremendamente obsesionadas por crecer profesionalmente, porque ese es su trampolín para escalar socialmente. Por eso, puede darse el caso de tener personas cercanas a los cuarenta años con muchos títulos pero sin experiencia.

Por último, el crédito. Para empezar, es bastante más alto que en España (hablamos de un siete, un ocho, o un nueve por ciento de interés). Por si fuera poco, ir a una entidad financiera puede acarrear estar en la misma toda un mañana, sea para el trámite que sea. En Perú, todo lo referido a papeleo se hace de manera presencial. ¿Vía telemática? De momento, no.

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¿Es el Capital Riesgo la solución financiera para su pyme?

La relación entre una pyme y los fondos de capital riesgo se plantea en muchas ocasiones como la de un candidato en búsqueda de empleo. La pequeña empresa suele verse como la parte débil que debe cumplir con todos los requisitos que exige el fondo, que para eso es quien pone el dinero.

Las noticias sobre el interés de los fondos internacionales en España e iniciativas como el fondo de fondos del ICO están dinamizando mucho más el mercado y haciendo que muchas pymes se planteen el dilema. Con el grifo del banco cerrado, ¿es esta una buena alternativa para conseguir dinero?

De la misma forma que los candidatos a un puesto de trabajo pueden decir (aunque hoy en día parezca un lujo) que la empresa en cuestión no es el sitio en el que quieren desarrollar sus tareas profesionales, también el empresario puede decidir que el modo de trabajo del capital riesgo no es lo quiere para su empresa.

En algunos, como en el caso de las micropymes (menos de 10 empleados) la duda ni siquiera  es planteable. Por su tamaño, el capital riesgo suele descartarlas. Para el resto, la situación más habitual recuerda mucho a un ritual de apareamiento digno de pavos reales. Empresarios abriendo sus plumas: destacando proyectos de I+D que apenas tienen más vida que la idea puesta en un papel, rediseñando páginas web, cambiando sus objetivos de negocio… para cumplir con las expectativas que esos fondos dicen tener en cuenta. Pero, ¿realmente es esa la financiación que quieren para sus pymes? Algunos se dan cuenta tarde que cometieron un error, otros la ven como la mejor de las decisiones. Todo depende del proyecto de negocio.

Si el criterio por el que se ha planteado la entrada de capital riesgo en la empresa es sólo por la necesidad de financiación, lo más probable es que la decisión sea errónea. Un capital riesgo, no es un banco que pide unos requisitos, entrega el dinero y espera a su devolución. Este tipo de empresas toman parte del capital de las empresas en las que participan. Esto, cuando se trata de pymes con socios, puede acarrear problemas ya que descontrola el balance de fuerzas de poder sobre el que se constituyó inicialmente la empresa y puede generar conflictos a la hora de tomar decisiones importantes. En muchos casos, no todos los socios pueden tener la misma opinión respecto a las posturas de la empresa de capital riesgo.

Además, conviene recordar que el capital riesgo tiene un límite temporal. Su participación en la empresa no supera los 10 años. ¿Se bate el cobre igual alguien que quiere sacar la máxima rentabilidad en el menor tiempo posible que quien ve el negocio como un proyecto para toda la vida? Esa disparidad de criterios suele ser otra fuente de problemas. Para algunas pymes, correr demasiado en un determinado momento de su negocio puede acabar con el negocio en sí mismo. Es lo que se llama morir de éxito y muchos empresarios son reacios a ello.

Con la entrada de capital riesgo el proceso de crecimiento se suele acelerar. La buena noticia es que la profesionalidad de estos gestores externos ayuda a gestionar ese crecimiento desmedido y conseguir que la empresa se adapte a él con suficiente rapidez. Al menos, así lo asegura un estudio elaborado por un grupo de expertos de las universidades estadounidenses de Standford, MIT y Dartmouth. Su tesis pretendía descubrir si las empresas de capital riesgo ayudan a innovar con éxito o simplemente entran en aquellas empresas que, por sus características, ya están en la rampa de lanzamiento del mismo. La conclusión es que la profesionalidad de los equipos de los fondos de capital riesgo dispara el número de patentes de las empresas en las que participan y además, impulsa sus posibilidades de salir a bolsa. Es decir, les ayuda a crecer y lo hace en el buen camino.

Otra cosa es que ese sea el objetivo de su propia empresa. La entrada de fondos de capital riesgo implica presencia de representantes del fondo en los órganos de dirección de las pymes y esto, a su vez, compartir toda la información sensible de la compañía ¿Está dispuesto a eso? Este es, en muchos casos, el escollo más difícil de superar. Conseguir que los socios de la pyme acepten que ellos ya no mandan. O, al menos, ya no mandan tanto como antes.

¿Merece la pena la pérdida de poder? Si la respuesta es positiva, ya sabe que toca acicalarse y prepararse para el reto. Pero si lo que importa es mantener la esencia de la idea que le hizo hacerse empresario, el control de sus riesgos e incluso de sus angustias financieras, sepa que la opción de vestirse de casual es tan respetable como la primera.  Todo es cuestión de gustos.

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Cuida tu imagen para triunfar en los negocios

La imagen de nosotros mismos, tanto a la hora de encontrar trabajo, pedir un crédito o cerrar un negocio, es nuestra primera carta de presentación. Y es algo más que un buen traje o una corbata. Va incluso mucho más allá de la parte fría y superflua que se detecta de una persona. Es la manera correcta de exteriorizar la verdadera personalidad. Y si ésta debe ser limada o pulida en algunos aspectos, se debe hacer, pero conservando los propios valores.

 

Para emprendedores

Todos aquellos emprendedores que quieran cuidar su imagen de cara a los negocios deberán seguir una serie de sencillos consejos. Por ejemplo, si tenemos una entrevista profesional, siempre debemos atenernos a la pauta de la persona que nos recibe. Si no es así, lo que estamos haciendo es una falta de consideración hacia el anfitrión y detecta inseguridad y nerviosismo. Y la clave para cerrar un negocio es, precisamente, no demostrar inquietud ni ansiedad.

También es importante saber estrechar la mano. Debe ser una mano firme, no muerta y, sobre todo, debe de estar seca. Muchas personas, por nervios, estrecha una mano sudada y eso es el calco de la inseguridad y el nerviosismo.

 

Cómo hablar

Nunca, por timidez, hable a gritos o bien haciendo una madeja con las palabras. La forma ideal de hablar es delimitar bien el principio y el final de las palabras. En cuanto a la imagen externa, las normas a seguir son sencillas: zapatos lustrosos, uñas pulcras y cortas, pelo limpio y traje planchado. Todo esto indica un cuidado permanente en la persona.

Tanto para el hombre como para la mujer, la regla de oro para la buena imagen es la sobriedad en el aspecto físico. Los zapatos y las corbatas son, sobre todo, el distintito de la calidad en el vestir. Una buena estilográfica y unos gemelos bonitos dicen también mucho a favor. Para la mujer, nada de maquillajes estridentes ni peinados demasiado sofisticados y elaborados. Tampoco son convenientes, cuando nos movemos en el mundo de los negocios, el llevar tacones altos y faldas excesivamente cortas. El criterio siempre está marcado por la naturalidad.

La imagen no es algo estático sino que se va creando día a día. Es ser afable, saber estudiar el terreno que se pisa, decir la palabra justa en el momento adecuado y, sobre todo, mostrarse seguro de uno mismo.

La expresión corporal

A través de ella se ratifica la expresión del pensamiento y se complementa con la expresión física. El llamado lenguaje del cuerpo es una forma de comunicación silenciosa que nos descubre aspectos de la personalidad que, generalmente, pasan inadvertidos. Pero la seguridad también se ratifica por el gesto. Las posturas rebuscadas, tocar al interlocutor, o moverse para ratificar los argumentos son errores muy frecuentes que van en detrimento de la propia imagen.

Cuando conversemos con alguien, la manera correcta de hacerlo es manteniendo una distancia prudencial con el interlocutor, recordando que cada uno dispone de un espacio imaginario de 50 centímetros alrededor. Cuando se invade dicho espacio, inconscientemente, la otra persona se retrae. ¿Y la cara? Es la parte más expresiva de nuestro cuerpo. Por ello, los malos gestos o muecas causan una mala sensación. ¿Ejemplos? Levantar las cejas de forma permanente, fruncir el ceño, trabar las mandíbulas, evitar la mirada, o hacerlo por el rabillo del ojo expresa una cierta inseguridad.

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No se conforme con el crédito, existen otras vías de financiación más interesantes

En estos momentos, acudir a un banco y pedir un crédito resulta una tarea harto complicada. ¡Pero no se desanime! Y, sobre todo, no se conforme con esta fórmula. Existen también otras vías de financiación que las entidades nos pueden ofrecer y que nos resultarán probablemente incluso más interesantes.

Y es que la oferta no es homogénea, sino que existen numerosas alternativas para los diversos tipos de empresas que hay en el mercado. Según su naturaleza y grado de sofisticación unas se ajustarán más que otras a sus necesidades. Entre estas alternativas de financiación se encuentran, fundamentalmente, los préstamos bilaterales y los sindicados, las deudas con o sin recursos, el factoring y la titulización.

Los préstamos bilaterales son aquellos en los que el interlocutor es una sola entidad financiera. Pueden ser productos a corto plazo (pólizas de crédito, descuentos de papel comercial, anticipos de facturas, cuaderno 58, confirming, factoring, etc.) y préstamos u otros productos de financiación a largo plazo. En general, estos productos suelen ser para empresas pequeñas y/o con estructuras de financiación poco complejas.

Por su parte, los préstamos sindicados / Club deal son operaciones que por su tamaño o riesgo se llevan a cabo entre varias entidades financieras (“sindicato de bancos”), que a diferencia con un préstamo “normal” bilateral cuenta con una estructura más sofisticada. Se pueden sindicar préstamos, créditos,  avales, etc.

Según su finalidad se puede utilizar, por ejemplo, para la financiación corporativa (reestructuración de balance, refinanciación, capex…); la financiación de fusiones y adquisiciones; la financiación de proyectos “project finance”; la financiación de activos – Tax Lease; el factoring; y el sale and lease back. El acceso a este tipo de financiaciones suelen ser para empresas con un elevado volumen de negocio y con necesidades de financiación más estructuradas (“Taylor made”).

Según su naturaleza jurídica, la financiación también se puede dividir entre deuda con recurso y deuda sin recurso. La primera consiste fundamentalmente en el que las entidades financieras pueden reclamar la deuda no solamente contra el activo financiado, sino también ala entidad jurídica (el deudor) y/o los accionistas.  Generalmente son las financiaciones tradicionales.

Mientras que en el caso de deuda sin recurso, el ejemplo más utilizado es el project finance. Se usa para aquellos activos en los que la generación de caja suele ser predecible y recurrente (autopistas, campos fotovoltaicos, etc.). Estos proyectos son sin recurso a los accionistas, y el proyecto y su deuda se contabilizan fuera del balance de los socios. Son para proyectos en teoría con menor riesgo crediticio que los que se financian con deuda con recurso.

Finalmente, tenemos otras alternativas diferentes a las tradicionales, como el factoring sin recurso y la titulización. El primero consiste en la adquisición de la cartera de clientes de una sociedad por una entidad financiera, lo que le permite financiar su circulante dado que recibe los fondos antes de vencimiento. En cierto modo, es como un descuento.  Esta financiación se suele producir en aquellos casos en los que la cartera de clientes de la compañía suele tener una buena calidad crediticia, dado que las entidades financieras renuncian al recurso, y si está bien articulado legalmente, la partida de clientes puede darse de baja del balance de la empresa.

Por su parte, la titulización es una financiación que consiste en la transferencia hacia un inversor de activos financieros que proporcionan derechos de crédito (pueden ser facturas, préstamos de entidades financieras, etc.) transformando esos derechos de crédito en títulos financieros. Normalmente los derechos de crédito se dan de baja de balance y es un mecanismo muy utilizado por las entidades financieras.

Pero aquí no se terminan las posibilidades de financiación. Existe otra también muy interesante, que ofrece CESCE. Se trata del Fondo Apoyo a Empresas, creado con el fin de ofrecer a sus clientes CESCE MASTER ORO una solución alternativa de financiación a través de un canal no bancario. El fondo va dirigido a los que busquen una alternativa para obtener liquidez de forma ágil y segura, mediante el descuento de facturas comerciales, y con un tipo de interés muy competitivo, del 4,75%. Otra cuestión interesante del Fondo: no importa el tamaño del negocio ni si vende sólo en España o en el extranjero.

¿Sabe ya cuál es la mejor vía de financiación para su empresa? No tarde en pedirla, su negocio depende de ella.