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Claves para evitar el riesgo financiero y la crisis

La crisis y el consumo

La crisis económica de la pasada década, de la que aún no se puede decir que la hayamos abandonado en su totalidad, demostró que muchas empresas no estaban tan preparadas como se creían. La mejor muestra se encuentra en las cientos de miles que tuvieron que cerrar, ya que su situación financiera no fue capaz de soportar la bajada de los ingresos que el menor consumo generó.

Las pymes

Las pymes, como eslabón más débil de la actividad empresarial española, también padecieron las consecuencias de la crisis, especialmente el cierre del grifo del crédito bancario que condenó a muchos negocios al ostracismo. Para evitar que esto vuelva a suceder y que su negocio sea capaz de superar con mejor nota un periodo de recesión le mostramos cinco claves básicas y fundamentales que no le convertirán en un experto de la contabilidad financiera pero sí le permitirán disminuir su riesgo financiero, y aumentar las posibilidades de supervivencia ante futuras crisis económicas.

Separe las cuentas

Algunos emprendedores siguen cometiendo el grave error de considerar que las finanzas del negocio y las personales son lo mismo. De ahí que las gestionen juntas y mezclen las partidas. Para llevar bien un negocio debe hacerse un control por separado de lo personal y la empresa. No deben tener nada que ver, ya que de lo contrario es imposible discernir que parte de los ingresos y gastos corresponden a una u otra partida.

Incluso no basta con tener cuentas y tarjetas separadas. Lo más importante es que las operaciones que se efectúen con esos productos financieros correspondan en exclusiva a necesidades reales de la empresa. Solo así se podrá estar más prevenido ante una crisis. O, al menos, se evitará que la quiebra de la empresa arruine nuestras propias finanzas.

Contrate un seguro

Prevenir es mejor que curar. Y para responder a esta máxima es imprescindible que el escaso número de emprendedores que protege su inversión a través de la compra de un seguro aumente. Todas las firmas aseguradoras cuentan con infinidad de pólizas que le cubren ante cualquier instancia y, también, reflejan la vigencia y las limitaciones de lo contratado. Por tanto, deje de pensar que sacar un seguro significa un gasto.

Muy al contrario, se trata de una buena inversión que puede salvar el futuro de su negocio en caso de siniestros de cualquier tipo.

Compare

Nunca hay que conformarse con la primera opción. Para evitar riesgos financieros de más es imprescindible que usted compare siempre todas las opciones existentes antes de afrontar un gasto. Esta máxima es imprescindible en el momento de elegir un proveedor, pero también sirve para cualquier otra acción empresarial.

A la hora de comparar también debe tener en cuenta que el precio no es la única variable a considerar. La calidad, la seriedad, la prontitud y las condiciones de entrega también deben tenerse en cuenta, ya que todo ello influye para la estabilidad financiera.

Nunca gastar de más

La pasada crisis también es un perfecto ejemplo de cómo miles de empresas cometieron el error de gastar por encima de sus posibilidades. Solo hay que fijarse en las constructoras que hasta se atrevían a comprar bancos, o a crecer a través de deuda, ya que la evolución futura de su negocio parecía ser más que suficiente para satisfacer el pasivo.

El problema es que la crisis derrumbó todas esas perspectivas de ingresos y mostró las verdades de unas empresas que eran incapaces de saldar cuentas con sus acreedores. Casos como los de Fadesa, Sacyr o Nozar son fiel reflejo de una situación que conviene evitar a toda costa. De ahí que nunca haya que endeudarse por encima de la capacidad de pago, así las finanzas de la firma serán capaces de responder a cualquier préstamo que se solicite.

Pero lo anterior solo se puede conseguir si los gastos nunca superan a los ingresos, ya que lo contrario nos conduce al abismo. Lo mejor es que el equilibrio entre ambas partidas exista desde el momento de puesta en marcha del negocio. Solo así se podrá crecer sin acumular deuda y, por lo tanto, se obtendrá una independencia financiera, que es un salvavidas fundamental en casos de recesión económica.

A la hora de cuadrar las cifras tampoco se puede olvidar que son los pequeños gastos (agua, internet, luz, alquiler…) los que muchas veces nos impiden alcanzar la ortodoxia contable.

Cuente con un fondo de reserva

Piense en el capital que necesita tener disponible para asegurar el funcionamiento del negocio durante un mes. Multiplique esa cantidad por tres o cuatro y meta ese dinero en una cuenta que no tocará salvo en caso de extrema necesidad. Disponer de un fondo de reserva también reduce el riesgo financiero por lo que siempre que sea posible cuente con ese extra para superar los malos momentos económicos.

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Liderazgo: ¿Cómo y cuándo se debe delegar?

En la adolescencia, la mayoría de todos nosotros soñábamos con que nuestros padres nos dejaran volar un poco más libres. No es que no quisiéramos su compañía. Pero resultaba un tanto molesto que los progenitores siempre estuvieran ahí para evitar que el chaval tomara decisiones por sí mismo. Extrapolando esta situación al mundo de los negocios, debemos intentar considerar a ese joven como el nuevo negocio que recién hemos lanzado.

Debido al esfuerzo que supone poner en marcha una aventura empresarial, para un emprendedor su negocio es como su bebé al que le resultará casi imposible que vuele libre. Pero es lo mejor que puede hacer. Pretender abarcar todos los aspectos de una empresa, simplemente no funciona. No es humanamente posible, no es saludable y es perjudicial para el funcionamiento del negocio. De ahí que una de las mejores lecciones de liderazgo que un emprendedor puede ofrecer es la de saber delegar y abandonar la microgestión de la compañía para centrarse solo en la toma de las grandes decisiones.

A la pregunta de cuándo es el mejor momento para compartir la carga de responsabilidad que llevar nuevos negocios supone, la respuesta es simple: casi desde el primer día. Siempre es bueno contar con otra persona en la que se pueda confiar y que sea más experta en determinados asuntos para que las decisiones que se tomen tengan más posibilidades de éxito. De ahí que se convierta en algo positivo compartir la responsabilidad casi desde el primer momento.

En cambio, descubrir cómo y qué se necesita para llevar a cabo ese proceso supone un proceso algo más complejo. De ahí que a continuación lo dividamos en apartados para su correcta explicación:

Saber encontrar el talento
Ante la certeza de que es inviable hacerlo todo, no queda más remedio que encontrar a las personas adecuadas para las tareas de las que un emprendedor debe desprenderse. Esta labor no es para nada sencilla. Primero hay que dar con el talento indicado capaz de desarrollar el trabajo a la perfección y, luego, hay que confiar en ese empleado.

Sin duda, esto último es lo más difícil. No hay que olvidar que el emprendedor en cuestión renuncia a una parte de su trabajo por lo que solo estará tranquilo si confía al cien por cien en la persona que ahora se encarga de la misión.

Conservar ese talento
Una vez que se tiene en plantilla al equipo talentoso necesario, la obligación es saber mantenerlos. La retención de los empleados es uno de los grandes retos a los que se enfrentan las empresas, independientemente de su tamaño, y no existe una solución fácil. Una de las mejores estrategias para evitar que el talento salte del barco a mitad de la travesía pasa por contar con una cultura empresarial sólida, que sea capaz de lograr que los empleados quieran crecer con la compañía. Además es imprescindible que la gestión esté enfocada en las personas, por lo que disponer de una línea de comunicación abierta y directa con todos ellos se antoja como otro paso decisivo de cara a disponer de una salud laboral óptima.

Esto último es probablemente la misión más complicada de un emprendedor. Normalmente la carga de trabajo de cualquier líder empresarial es máxima. A pesar de ello, debe tratar de encontrar el tiempo necesario para compartir las ideas y los objetivos que tiene la compañía con su plantilla. Organizar una reunión semanal o mensual en la que todo el mundo pueda dar sus puntos de vista es un buen camino para involucrar al equipo. Se trata de una inversión de tiempo que merece la pena realizar si se pretende evitar que el talento salga de la empresa a la más mínima oportunidad que se le presente.

Céntrese en temas financieros
Aunque parezca algo obvio si no se pueden abonar las nóminas, o las facturas las empresas desaparecen. De ahí que la misión más importante a la que debe dedicarse un emprendedor sea la del dinero. Céntrese en la contabilidad financiera y delegue el resto.

Un presidente o consejero delegado debe ser sólo esa persona que se encarga personalmente de mantener a los inversores y de informarles del día a día de la compañía y de la consecución o no de los objetivos. También debe ser parte fundamental en la búsqueda de vías de financiación. Pero para lograrlo, y como ya se ha comentado, es necesario delegar el resto de trabajos en el equipo talentoso que previamente se ha contratado.

Por desgracia, muchos emprendedores están convencidos de que su importancia en la empresa es máxima y que todo depende de ellos. No es así o, por lo menos, no debería serlo. Los empresarios más eficaces son aquellos que son capaces de no estar siempre presentes en la foto pero que son capaces de colocar las piezas necesarias para que todo funcione de manera independiente. Lo contrario acostumbra a conducir al fracaso.