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No se conforme con el crédito, existen otras vías de financiación más interesantes

En estos momentos, acudir a un banco y pedir un crédito resulta una tarea harto complicada. ¡Pero no se desanime! Y, sobre todo, no se conforme con esta fórmula. Existen también otras vías de financiación que las entidades nos pueden ofrecer y que nos resultarán probablemente incluso más interesantes.

Y es que la oferta no es homogénea, sino que existen numerosas alternativas para los diversos tipos de empresas que hay en el mercado. Según su naturaleza y grado de sofisticación unas se ajustarán más que otras a sus necesidades. Entre estas alternativas de financiación se encuentran, fundamentalmente, los préstamos bilaterales y los sindicados, las deudas con o sin recursos, el factoring y la titulización.

Los préstamos bilaterales son aquellos en los que el interlocutor es una sola entidad financiera. Pueden ser productos a corto plazo (pólizas de crédito, descuentos de papel comercial, anticipos de facturas, cuaderno 58, confirming, factoring, etc.) y préstamos u otros productos de financiación a largo plazo. En general, estos productos suelen ser para empresas pequeñas y/o con estructuras de financiación poco complejas.

Por su parte, los préstamos sindicados / Club deal son operaciones que por su tamaño o riesgo se llevan a cabo entre varias entidades financieras (“sindicato de bancos”), que a diferencia con un préstamo “normal” bilateral cuenta con una estructura más sofisticada. Se pueden sindicar préstamos, créditos,  avales, etc.

Según su finalidad se puede utilizar, por ejemplo, para la financiación corporativa (reestructuración de balance, refinanciación, capex…); la financiación de fusiones y adquisiciones; la financiación de proyectos “project finance”; la financiación de activos – Tax Lease; el factoring; y el sale and lease back. El acceso a este tipo de financiaciones suelen ser para empresas con un elevado volumen de negocio y con necesidades de financiación más estructuradas (“Taylor made”).

Según su naturaleza jurídica, la financiación también se puede dividir entre deuda con recurso y deuda sin recurso. La primera consiste fundamentalmente en el que las entidades financieras pueden reclamar la deuda no solamente contra el activo financiado, sino también ala entidad jurídica (el deudor) y/o los accionistas.  Generalmente son las financiaciones tradicionales.

Mientras que en el caso de deuda sin recurso, el ejemplo más utilizado es el project finance. Se usa para aquellos activos en los que la generación de caja suele ser predecible y recurrente (autopistas, campos fotovoltaicos, etc.). Estos proyectos son sin recurso a los accionistas, y el proyecto y su deuda se contabilizan fuera del balance de los socios. Son para proyectos en teoría con menor riesgo crediticio que los que se financian con deuda con recurso.

Finalmente, tenemos otras alternativas diferentes a las tradicionales, como el factoring sin recurso y la titulización. El primero consiste en la adquisición de la cartera de clientes de una sociedad por una entidad financiera, lo que le permite financiar su circulante dado que recibe los fondos antes de vencimiento. En cierto modo, es como un descuento.  Esta financiación se suele producir en aquellos casos en los que la cartera de clientes de la compañía suele tener una buena calidad crediticia, dado que las entidades financieras renuncian al recurso, y si está bien articulado legalmente, la partida de clientes puede darse de baja del balance de la empresa.

Por su parte, la titulización es una financiación que consiste en la transferencia hacia un inversor de activos financieros que proporcionan derechos de crédito (pueden ser facturas, préstamos de entidades financieras, etc.) transformando esos derechos de crédito en títulos financieros. Normalmente los derechos de crédito se dan de baja de balance y es un mecanismo muy utilizado por las entidades financieras.

Pero aquí no se terminan las posibilidades de financiación. Existe otra también muy interesante, que ofrece CESCE. Se trata del Fondo Apoyo a Empresas, creado con el fin de ofrecer a sus clientes CESCE MASTER ORO una solución alternativa de financiación a través de un canal no bancario. El fondo va dirigido a los que busquen una alternativa para obtener liquidez de forma ágil y segura, mediante el descuento de facturas comerciales, y con un tipo de interés muy competitivo, del 4,75%. Otra cuestión interesante del Fondo: no importa el tamaño del negocio ni si vende sólo en España o en el extranjero.

¿Sabe ya cuál es la mejor vía de financiación para su empresa? No tarde en pedirla, su negocio depende de ella.

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¿Es el confirming una alternativa viable de pago?

La búsqueda de efectivo está llevando a las empresas a explorar todo tipo de alternativas que, aunque llevan años en el mercado, no habían resultado atractivas hasta ahora. Es el caso del, confirming, un sistema que, según los datos las Cámaras de Comercio ya lo utilizan el 18% de las empresas que necesitaron financiación externa durante los tres primeros meses de 2012.

¿La razón? Este servicio financiero permite cobrar las facturas antes de que el cliente pague, a través de un acuerdo especial con las entidades financieras. En realidad lo que hace el banco es autorizar una línea de crédito, donde podría decirse que la garantía es la “seguridad” de que el proveedor abonará la cuantía de la factura en el plazo acordado, (90, 100, 150 días… ). Cuánto más largo sea ese plazo, mayores intereses cobrará el banco.

Vamos, lo que se dice pagar por recibir un adelanto. ¿Es esa una buena idea? La realidad es que no demasiado. Lo ideal sería negociar con el cliente para reducir todo lo posible el plazo de cobro entre el momento de emisión de la factura y el momento de ingreso real de la cuantía de la misma. Otra alternativa (en caso de que las entidades financieras estuvieran dispuestas) podría ser solicitar la tradicional línea de crédito cuyas comisiones son (o eran) inferiores.

Llegados a este punto, el confirming , al menos tal y como se concibe en España, debe ser una de las últimas opciones de buscar liquidez.

Es demasiado caro para lo tediosa que es su tramitación. No se trata de decidir en un momento de apuro que determinadas facturas se pueden pasar por confirming, sino que hay que tomar la decisión por adelantado, hablar con el banco negociar las condiciones y esperar una aprobación expresa por parte de la entidad. Como se podrá imaginar, la aprobación está íntimamente ligada al perfil de riesgo de la empresa que debe abonar la factura y a la cuantía de la misma.

La realidad es que sólo las grandes empresas y algunas pymes con alto nivel de solvencia son aceptadas por las entidades financieras como receptoras de este tipo de sistema de pago. Además, es una posibilidad viable sólo entre empresas de la zona euro, así que si su empresa es exportadora olvídese de esta alternativa.

Por si esto no fuera suficiente complicación, el confirming es otras de esas metodologías carentes de unificación. Así que puede ser una tarea imposible intentar negociar confirmings con diferentes entidades financieras ya que cada una exigirá requisitos y procedimientos diferentes. En momentos tal convulsos como los actuales, la demanda de criterios de solvencia o altas comisiones, en caso de que estos no existan, encarece en exceso el proceso.

Si con todos estos “peros” las encuestan muestra el incremento de la demanda sólo podemos llegar a una conclusión: los empresarios españoles están dispuestos a lo que haga falta con tal de ingresar algo de dinero y olvidarse de la tediosa tarea de perseguir a los morosos. Claro que otro motivo de ese incremento bien puede estar basado en que son las grandes y medianas empresas las que negocian directamente con los bancos líneas de confirming, obligando a los proveedores a pagar las comisiones en caso de querer cobrar antes sus facturas.

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Cómo sacarle partido al confirming

confirming-cesceAliviar la tesorería es uno de los principales quebraderos de cabeza de muchas pymes. Y una de las modalidades de pago de ayudan a ello es la conocida como confirming. ¿Cómo funciona? Utilicemos un ejemplo. Pongamos el caso de que el cliente de una pyme ofrece pagarle a ésta a 90 días desde la fecha de la factura mediante confirming de una entidad financiera. Una vez que el banco recibe la factura, envía a la pyme una carta en cuyo interior hay un documento similar a un pagaré (aunque no lo es). Dicho documento lo que sí indica es la fecha en la que la pyme podrá presentarlo al cobro, además de señalar que la pyme podrá anticiparlo en dicha entidad liquidándolo al descuento si no desea esperar al vencimiento. Ese anticipo tiene la consideración de sin recurso, por lo que la entidad financiera no irá contra la pyme en el caso de que el proveedor no pague. Por tanto, el confirming es un servicio que ofrece una entidad financiera cuyo fin no es otro que el de facilitar a sus clientes la gestión del pago de sus compras. Dicho de otra forma, es un servicio de gestión de pagos y no de deudas.

1. Beneficios

El confirming se considera atractivo para aquellas empresas que tengan diversificados a sus proveedores, un complejo sistema de pagos, o que deseen dilatar el pago a sus proveedores. Entre las ventajas que aporta a la empresa, cabe subrayar  la mejora de su imagen ante sus proveedores por el mero hecho de que sus pagos están avalados por una institución financiera. Asimismo, evita los costes de emisión de pagarés y cheques, así como la manipulación de letras de cambio, a la par que evita las incidencias que se producen en las domiciliaciones de recibos. También suprime la realización de llamadas telefónicas de proveedores para informarse sobre la situación de sus facturas, y el hecho de tener que hacer un seguimiento de diferentes cuentas corrientes para conciliar los cargos de letras, pagarés o cheques. Sin olvidar que la empresa mantiene la iniciativa de pago a la par que obtiene información de gran ayuda en la gestión de las compras.

¿Y para los proveedores? Pueden cobrar sus facturas al contado, previo descuento de los costes financieros, eliminando completamente el riesgo de impago; obtienen la concesión de una línea de crédito sin límite y sin consumir su propio crédito; y evitan el pago de timbres que de esa forma no repercuten en sus clientes al gestionar los cobros a través de traspasos o transferencias.

2. Inconvenientes

Aunque mantiene la iniciativa en el pago, el cliente obliga al proveedor a trabajar con una determinada entidad. Y eso le resta capacidad de maniobra. Mientras que el proveedor, por su parte, pierde la iniciativa en el cobro, ya que se la cede a sus clientes. Por último, la entidad de crédito concentra una gran cantidad de riesgo financiero en un único cliente, lo que puede ser un grave problema en el supuesto de dificultades.

¿Y cuáles son los costes? Para el cliente, es la comisión por gestión de cobros, mientras que para el proveedor, la comisión en caso de anticipo de facturas. ¿Significa eso que la operación no es ventajosa para el proveedor? No es así, ya que dicho coste suele ser inferior al coste de un anticipo o de un descuento tradicional.