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Claves para el trabajo en equipo

Aunar empeños para lograr un mismo fin es una estrategia tan antigua como la propia humanidad. Aquello de que “la unión hace la fuerza” se ha mostrado como una filosofía de actuación cuyos resultados saltan a la vista. ¿Cuáles son las claves para operar en grupo dentro de una empresa? Para empezar es un importante establecer una cabeza rectora, una dirección, y que exista coordinación. Si no fuera así, cada persona tiraría por su lado y el esfuerzo se dispersaría.

También es importante que la comunicación sea fluida, que todos intervengan y hablen. Aunque la decisión final dependa de una sola persona, los equipos de trabajo no son batallones de infantería. Es bueno tutearse y hacer más sencillo de expresar lo que es difícil de decir. Y, asimismo, que exista coordinación con responsabilidades definidas, evitando que las labores se solapen. Dicho en términos futbolísticos, el portero tiene que estar bajo los tres palos, y el delantero arriba. Cada uno, en su sitio.

Es importante buscar una división lógica a la vez que flexible de las tareas. Si alguien lleva años haciendo lo mismo, hay que darle la posibilidad de que cambie de actividad. La rotación de puestos enriquece a la compañía con nuevas ideas y da amplitud al puesto de trabajo.

Respecto a la persona que actúe como director del equipo, o capitán del mismo, si seguimos utilizando el símil del balompié, debe dejar jugar al mismo, es decir, olvidarse de imponer el ordeno y mando. Y debe ser humilde. Él, y los demás. Reconocer las buenas ideas del resto es un gol por toda la escuadra. En temas que no dependan de uno, hay que asumir la decisión del grupo como si fuera propia. Se es un equipo con todas las consecuencias. Y si otro mete el tanto, hay que correr y abrazarle- Así lo hacen las plantillas futboleras. También resaltar que no hay que olvidarse de que el trabajo en equipo es positivo, pero también que perfecto no hay nada. Como las estrellas del balón, habrá días en que la pelotita no quiera entrar. No pasa nada. Vendrá otro día con mayor inspiración.

 

Pros y contras

Actuar en grupo conlleva una serie de ventajas y de desventajas. En el primer apartado, una de ellas es que la motivación del trabajador se eleva porque se integra en un grupo humano y deja de considerar la empresa como algo frío. Además, los equipos de trabajo son más productivos porque las sinergias son mayores. Las tareas están divididas pero todos conocen lo que ocurre en otras áreas, y eso favorece una toma de decisiones más coherente. Otro punto a favor es que los profesionales perfeccionan su carrera ya que aprenden de sus compañeros. Y, en momentos de presión, los problemas se comparten y el estrés desciende. Por último, la agresividad disminuye y se temen menos los codazos de los demás.

En el lado negativo de la balanza, nos encontramos con que el corporativismo de determinados departamentos frente a otras secciones de la empresa. A veces se crea lo que podríamos definir como “fidelidad del voto” entre los que integran un mismo equipo. Si además, por recortes de plantilla u otro tipo de incidencia, se produce la reestructuración del grupo, afectará negativamente a su rendimiento. Para finalizar, cuando un director de departamento abandona la empresa, esta corre el riesgo de que le vacíen el departamento, ya que siempre tenderá a llevarse a su gente de confianza con él.

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Claves para gestionar con eficiencia al personal expatriado

Si se dedica a la exportación es muy probable que tenga personal expatriado en aquellos países de mayor interés para su negocio. Si es así, tal vez ya ha experimentado en alguna ocasión la amarga situación de que, una vez que sus empleados retornan a España abandonan su empresa. En esos momentos, son muchos los directivos que se sienten como si hubieran tirado una ingente cantidad de dinero por el desagüe. Todo el dinero invertido en su formación internacional y en dotar de formación a su empleado lo van a disfrutar otros.

Si se tratara de un caso puntual se podría pensar en la deslealtad del empleado hacía la empresa, pero las encuestas sectoriales apuntan que la situación es generalizada. Un estudio elaborado por el profesor Sebastian Reiche del IESE, asegura que uno de cada cuatro empleados repatriados abandona la empresa en los dos años posteriores a la vuelta a casa.  Otros apuntan a que es el 50% quien acaba marchándose. El problema, por tanto, es una cuestión de políticas de empresa.

Dado el ingente presupuesto que las empresas dedican a sus expatriados, debería ser casi obligatorio que esas decisiones fuesen acompañadas de una correcta política de Recursos Humanos.

Es decir, conviene tener muy presente:

Pensar que, en la mayoría de los casos, el empleado se desplaza con su familia.  Y es casi más importante definir y asegurar las condiciones en las que se va a desarrollar la vida familiar que la asignación de los objetivos laborales a desempeñar. Si el trabajo se considera abrumador siempre es mejor externalizarlo que dejarlo en manos del trabajador o de su familia. Existen empresas especializadas en facilitar las gestiones de los documentos migratorios, fiscales, seguros médicos, escuelas de los niños… etc. Las complicaciones que implica toda esta burocracia pueden minar la motivación de la familia y por, ende, la de su empleado.

La política retributiva de los expatriados debe ser transparente y homogénea. Es decir, que todos los empleados en un determinado rango directivo tengan el mismo sueldo. Ellos hablan entre sí, y descubrir variaciones, sin justificar, en los salarios puede tensar mucho la relación con la empresa matriz. Y, por supuesto, también repercutirá en la dedicación y calidad del trabajo de expatriado.

Comunicación, comunicación y comunicación. Todas las conversaciones, palabras, informes, correos electrónicos o cualquier tipo de comunicación que utilice para informar a su empleado de los planes de futuro son pocas. En muchos casos, lo que el empleado se imagina cuando es expatriado y la realidad con la que se encuentra es muy diferente. Pero, lo que es mucho más grave, es que en demasiadas ocasiones esa falta de entendimiento se produce a la vuelta. Bien, porque el  empleado se ha acostumbrado a un estatus que no mantiene cuando retorna a su país de origen, bien porque la empresa no ha diseñado adecuadamente sus nuevas ocupaciones. Todo ello, genera mal estar y falta de compromiso que se podrían evitar, si todos los términos de la relación laboral del expatriado tanto en el exterior, como a su vuelta fueran discutidos con precisión antes del proceso. El profesor del ESADE Simon Dolán ha dicho en varias ocasiones: “la gente que normalmente termina con éxito es la que aunque sabe de todos los retos y dificultades que le esperan, toma su decisión de intentar superarlos”. En otras palabras, cuanto menos sustos mejor. Por ello, la comunicación con la central entorno a todos los aspectos, tanto laborales como personales, debe mantenerse a lo largo de todo el proceso de expatriación, para velar al máximo posible por el éxito de la operación.

Tutorizar la adaptación

La idea de una experiencia laboral internacional puede sonar excitante en un primer momento, pero mantener esa ilusión en el país de destino no es tan fácil; sobre todo cuando hablamos de territorios en vías de desarrollo. Los especialistas en recursos humanos aconsejan que el departamento de personal dedique recursos para establecer comités de acogida. En el caso de las pymes, esta labor la pueden ejercer incluso otros compañeros. Lo importante es establecer unos mecanismos pautados para que el nuevo empleado se familiarice con la cultura y las costumbres del lugar de destino.

Gestionar la repatriación

Es el punto más descuidado por las empresas españolas, según todos los estudios sectoriales. El expatriado no puede volver al puesto que dejó como si no hubiera pasado nada. Porque han pasado muchas cosas. Cualquier estancia en el extranjero implica un enriquecimiento a nivel personal y laboral que impiden volver a lo dejado atrás.  Por ello, es fundamental que el retorno esté acompañado de atractivos laborales principalmente, pero también personales. Ya que es poco probable que se pueda mantener el sueldo de expatriado, se puede compensar con otros incentivos empresariales, como mayor flexibilidad, tiempo libre que puedan servir para equilibrar la balanza y evitar la fuga de talento de la empresa.

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Cómo evitar que su web entre en la lista negra de Google

Un día cualquiera te despiertas cuando todavía no ha salido el sol, enciendes el ordenador y tecleas la web de tu empresa para ver cómo han ido las ventas online durante la noche. De repente… un pantallazo consigue que tu corazón de un vuelco: Danger: malware ahead! (Peligro de virus). La situación se repite una y otra vez. No importa el ordenador o el navegador que uses. ¿Qué ha pasado? Mala noticia: Google te ha incluido en su lista negra.
Los ordenadores del superbuscador rastrean constantemente 60.000 direcciones web para garantizar que los enlaces que ofrece son seguros y no dañar a sus clientes (los usuarios del buscador) con resultados infectados. Cuando detectan algo sospechoso lo ponen en cuarentena para evitar nuevos contagios. Nada más y nada menos que 10.000 páginas web pasan a esa “lista negra” del servidor cada día.

Si eso le ocurre a una página de comercio electrónico, el resultado puede ser ruinoso. ¿Se imagina que todos los clientes de comercio online  se encuentren con ese maldito cartel de Danger: malware ahead!? ¿Cuántos volverán a entrar en la web? ¿Cuántos les dirán a sus amigos en redes sociales que la página es sospechosa?  Unos días en esa situación pueden ser la ruina del negocio.

Los motivos por los que Google puede haber tomado esa terrible decisión son variados. El primero, si usted está estupefacto, es que el peligro de virus puede ser real y alguien haya intentado atacar su página o alguna página con la que la suya está enlazada. En ese caso,  lo más aconsejable es recurrir con la mayor celeridad posible a un experto informático que se encargue de ‘curar’ a su enferma página. Se trata de identificar al virus culpable del problema y eliminarlo. También es importante localizar el origen de la infección y cortar todos los enlaces que pueda tener su web con él. Finalmente habrá que modificar todas las contraseñas del sistema. Sólo así, Google permitirá que su web vuelva a estar operativa.

Todo este proceso durará más o menos tiempo en función de la habilidad del profesional que se encargue de ella. Pero hasta al MacGyver de la informática le llevará, en el mejor de los casos, uno o dos días reparar por completo la situación.

En este caso, debería considerar la situación como un accidente y reforzar su inversión en antivirus.

Pero la causa por la que Google puede haber incluido a su web en la lista negra no siempre tiene por qué tener un culpable externo. Y es aquí donde se pueden poner las bases para evitar esta situación ruinosa.

Detectar si la culpa está relacionada con usted y no con los malditos virus es tan fácil como responder a esta pregunta. ¿Cuánto esfuerzo ha dedicado al SEO en los últimos años? Si la respuesta es mucho. Entonces tal vez se haya pasado de listo.

Y es que, la obsesión por el SEO y por estar en la primera posición del ranking de búsquedas de Google, sea como sea, está cada vez más penalizado por el propio buscador. Tanto si tiene o ha tenido un experto en SEO ocupándose de su página tal vez no le suene extraño estrategias como: comprar enlaces o unirse a listados de enlaces. Todo ello con el objetivo de que haya muchos enlaces externo a su web.  Esto, que hace algunos años pudo funcionar por un tiempo, es ahora una bomba de relojería. Si Google relaciona una web con otras, que podrían llamarse basura, tendrá penalización segura. Esas web ‘basura’, entre las que se encuentran todas las que comercian enlaces, son identificadas por el buscador como sitios no seguros. Demasiados enlaces que interrelacionan webs provoca la sospecha, acertada, de que el único objetivo que tiene esa página es engañar al buscador.

Tal vez también le suene otra estrategia: la necesidad de hacer un blog y posicionarlo adecuadamente.  Y además, colaborar con otros blogs escribiendo versiones mínimamente modificadas de la redacción original. Esto lo llaman, los expertos, marketing de artículos y causó furor allá por 2008. Pero los continuos cambios de criterio de Google, han  relegando esta práctica a la categoría de  no deseada.  ¡Ojo!, esto sólo ocurre cuando los cambios de una entrada a otra son mínimos. Si los artículos son originales, no hay ningún problema en colaborar con otras web e interrelacionarse. De hecho, eso es lo que realmente posiciona bien en el ranking de resultados. El contenido original y la interrelación de sitios con credibilidad.

Y para conseguir esa credibilidad, y no ser incluido en la lista negra, sólo hay que aplicar la lógica. Es decir, hacer lo que alguien sin conocimientos de SEO haría. Buscar buenos contenidos y recomendaciones de los llamados influencers. Todo lo demás, puede salir tan caro como tener un par de días su web sin acceso y a sus posibles clientes hablando mal de ella en redes sociales, ni se sabe cuánto tiempo.

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Marketing ‘low cost’ para pymes

Hace unos años, una compañera de trabajo me dijo: “Nunca te cojas vacaciones en septiembre, porque es el mes en el que se cuece todo en las empresas”. Tenía toda la razón. Las decisiones más estratégicas se empiezan a pergeñar tras el descanso veraniego. Es ahora cuando hay que ponerse a pensar en qué hacer para que el próximo año sea mejor que este que ya está prácticamente liquidado. El objetivo de todos es hacer más con menos, sobre todo en esta complicada coyuntura económica, y destacar por encima de la competencia.

Recortes de presupuesto, ajustes de estrategias y ¿marketing? Muchos responde a esta última cuestión con la horrenda frase de: “este año no hay dinero”. Ese puede ser el mayor error estratégico de la empresa. ¿De qué sirve todo los demás si los posibles clientes no se enteran de lo que tenemos para ellos? Andar justos de presupuesto y diseñar una buena estrategia de marketing no son conceptos contrapuestos. Lo primero que hay que hacer es buscar aliados.

1.- El más fiel y barato serán las nuevas tecnologías. Revisar el diseño de la página web es clave. ¿Está adaptada a lo que queremos vender esta temporada? Todo el mundo en la empresa sabe donde está todo ¿pero lo saben también los usuarios? Con una pequeña encuesta diseñada por nosotros mismos en páginas especializadas del estilo miniencuestas.com, lo podrás hacer de forma rápida.

2.- El siguiente paso son las redes sociales. En este blog hemos contado en varias ocasiones estrategias para triunfar con herramientas como Twitter, Facebook e incluso Pinterest.

Pero, aunque lo parezca, no sólo de redes sociales vive el marketing empresarial. Las estrategias de toda la vida todavía tienen cabida, mucho más cuando la estrategia es de bajo presupuesto.

3.-Es recomendable ponerse en contacto con actuales clientes, amigos, conocidos o cualquiera que pueda indicar o recomendar dónde localizar posibles clientes para hacerte con una lista de “objetivos”, ya sean personales o empresariales. Además, hay que esperarles preparados, para saber qué decirles. Hay que trabajar con antelación en una presentación en la que se recoja las novedades de la temporada y que siempre debe estar disponible para ser enviada. Evita que tu contacto pase mucho tiempo sin saber nada de tí.

4.-Los medios de comunicación, escritos y digitales, pueden ser un gran aliado. A veces pensamos que la relación con la prensa es un terreno vetado para las grandes empresas pero nada más lejos de la realidad. Como ya contamos hace unos meses, la comunicación también es cosa de pymes. Una buena estrategia es postularse ante los periodistas como experto en los temas que tengan que ver con su empresa o su sector. Puede ofrecerles una charla online para contestar a las dudas de sus lectores, es algo que se hace sin demasiado esfuerzo incluso sin moverse de la oficina y servirá para dar a conocer la empresa a mucha gente interesada en sus productos o servicios.

5.- Las alianzas con otras marcas o empresas que sean complementarias para promocionar conjuntamente los productos o servicios. En este punto la moda de los cupones descuentos es una de las mejores estrategias a tener en cuenta. En EEUU es una técnica más que probada. En época de recesión, los cupones descuento funcionan. En España son muchas las plataformas de internet que han puesto de moda esta fórmula de atracción de clientes.

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Cómo puede ayudar la comunicación interna a tu negocio

“En mi empresa no se despide a nadie. No tienen esa política”. Escuché esta frase hace unas semanas de boca de una conocida, en una conversación sobre la crisis. No daba crédito a mis oídos.  Su empresa cotiza en Bolsa y sus complicados resultados son públicos.  Tras comprobar que no era una ironía intenté indagar en cómo era posible tanta convicción “con la que está cayendo”.

Los problemas de la empresa no eran una sorpresa para su empleada, todo lo contrario, los conocía y sabía sus motivos. Es más sabía cuál es la estrategia de la empresa para abordar los malos tiempos. Además, confía en los argumentos porque “nunca han mentido en nada”. Sin duda estamos ante uno de los mejores casos de éxito de una buena estrategia de comunicación interna.

La consultora especializada en gestión de personal Watson Wyatt advierte que una buena política de comunicación interna “puede marcar la diferencia entre mantener el negocio a flote o claudicar” y la clave está en la transparencia y la motivación de los empleados.

De la misma forma que esta trabajadora hablaba estupendamente de su empresa, a pesar de los problemas, ese entusiasmo también lo aplicaba a su trabajo. Está fuera de dudas que un empleado motivado y optimista es más productivo que uno dominado por la incertidumbre y los malos augurios.

Las claves de una política de comunicación interna de éxito se basan de dos potentes pilares: información transparente y leal, y una escucha activa de los empleados, entre otros.

Información transparente. Estamos en crisis y las empresas tienen problemas. ¿Por qué negarlo? Una información veraz sobre la situación real de la empresa, sobre los baches que pueda atravesar acompañada de las estrategias que se están siguiendo para superarlos es la mejor arma para evitar los dañinos rumores.

Convertir internet en un aliado. Es en la red entre la comunicaciones de los empleados en Facebook, Twitter, etc donde mayor caldo de cultivo tienen los rumores pero también es la herramienta más barata para estar en contacto con los empleados comunicando y también escuchando.

Escuchar es tan importante como comunicar. Si ya les hemos contado a los empleados lo que ocurre y lo que estamos haciendo para solucionarlo, escuchar sus propuestas es clave para conseguir su implicación con la empresa y lograr su motivación. Si saben que su esfuerzo y sus ideas son útiles darán más de sí, explica habitualmente famosa consultora británica Lesley Allman.

No olvidar la comunicación personal. La tecnología no debe suplantar a las relaciones personales. Es de gran utilidad organizar reuniones, encuentros más o menos informales y huir en ellos de lo que Tom Peter llama “el lenguaje insípido aceptable”. Es decir, hablar con naturalidad y sin discursos rimbombantes si realmente se quiere conseguir la complicidad de la plantilla.

Celebrar los éxitos aunque sean pequeños. Comunicar lo bueno también es importante. Un nuevo contrato, la renovación de una línea de crédito. Aunque a veces parecen tareas cotidianas sin importancia suman en la balanza de la motivación.

Ejemplo y humanidad. El discurso de la empresa debe ser coherente con sus actuaciones. Si pide sacrificios a la plantilla también deberá hacerlos la empresa. Detalles tan “gratuitos” como determinada flexibilidad laboral en un momento de complicación personal no cuestan nada e implican normalmente una gran valoración por parte de todos los empleados.

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Cinco razones para que las pymes no tiren la toalla en las Redes Sociales

¿Pero, cuándo se va a terminar esto las Redes Sociales? Este lamento desesperado salía hace unos días de los labios de una persona que lleva décadas dedicándose a la comunicación empresarial. En todo ese tiempo se ha forjado una merecida fama de experta  y a ella recurren muchas empresas en momentos extremos de su expansión, para lanzar nuevos productos, internacionalizarse o rediseñar estrategias de marca.

Pero de un tiempo a esta parte, su confianza está en caída libre. La irrupción de Facebook, Twitter  o Google + y la avalancha de la llamada comunicación 2.0 la ha pillado con el pie cambiado. “Estoy vieja para esto y ahora ya no piden otra cosa. Hacer algo en redes sociales, son los únicos encargos que nos piden”, asegura. El resultado, también según su explicación, es tirar el dinero. “Quieren resultados medibles. Tantos tweets, tantas ventas. Y como eso no se consigue pues tiran la toalla. Su dinero y mi tiempo, a la basura.”, se lamenta.

El resultado es catastrófico. Los clientes se van con la sensación de que eso de las redes sociales es una tomadura de pelo. Ella ha puesto en venta su agencia y ya está buscando una nueva vida al otro lado del Atlántico,  convencida de que en Sudamérica todavía no ha llegado la fiebre de Facebook y le quedan algunos años en los que practicar la “comunicación de toda la vida”.

¿Sería muy aguafiestas si le dijera que se está equivocando? Tal vez, pero tiendo a ser realista.

No hay escapatoria a la comunicación de las empresas en redes sociales, ni aquí ni en Sudamérica. Tirar la toalla no es la solución, por muchos motivos.

1. Están aquí para quedarse.

También cuando llegó el ordenador algunos empresarios insistían en seguir aporreando sus Olivetti y con sus papeles autocopiativos. Pero el tiempo y la tecnología les ganaron la batalla, siempre lo hacen. El que no se adaptó se quedó en la cuneta. Ahora va a ocurrir igual.

2. La actitud vence a la técnica.

Igual que teclear en el ordenador no era tan complicado, gestionar las redes sociales tampoco lo es. Eso sí, requiere un esfuerzo de adaptación. Organízate, dedica un tiempo a ver qué hacen los mejores y cómo está reaccionando tu competencia.

3. No se trata de hacerse gurú en una semana

De la misma forma que aprender inglés, francés o cualquier otro idioma lleva su tiempo, adquirir destreza en el lenguaje de las redes sociales también. ¿Cómo saber si es una aberración decir desde el Twitter oficial que “¡Por fin es viernes y comienza el fin de semana!”? Nada es bueno o malo a priori. Todo depende de la estrategia de comunicación definida por la empresa y, sobre todo, del público con el que se quiere interactuar en las redes sociales. Recuerda que la persona que gestione esto en tu empresa debe tener tanto conocimiento de redes sociales como de tu negocio. De nada sirve ser un crack en Facebook si no sabe distinguir entre facturación y resultados.

4. Resultados vs Feedback

Sólo el 1% de los usuarios en redes sociales hablan de marcas. Esperar una relación directa entre estar en redes sociales y conseguir ventas puede llevar a la frustración de más de un empresario, pero estar en esos canales puede servir para obtener una comunicación bidireccional con el cliente que no se consigue de otra forma y que será muy útil para adaptar los productos y las estrategias en los canales de venta tradicionales. El resto está por venir.

5. Más aliados que enemigos

El mejor método de acercamiento es pensar en ellas como un sistema de aprendizaje. El resto de usuarios pueden resolver las dudas y además dar muchas pistas de cómo implantar la estrategia final de la empresa. Mirar al cliente como aliado puede ser un buen comienzo.

Todo a su tiempo. Paso a paso, sin prisa pero sin pausa.

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Luces y sombras del networking

¿Hacer o no hacer networking? Los eventos de networking activo (relaciones profesionales en entornos informales) se han impuesto como un requisito casi ineludible para cualquier pequeño empresario, hasta tal punto que para más de uno se han convertido en algo de lo que es imposible zafarse.

Sin duda el networking, conocer gente con intereses similares, es una fuente riqueza para cualquier negocio. Pero regresar de uno de esos eventos con los bolsillos llenos de tarjetas de visita no exactamente sinónimo de efectividad. En el mejor de los casos esos contactos pasan a la base de datos de la empresa. En otros muchos, las tarjetas se quedan en el cajón de cosas pendientes. Y así el tiempo dedicado a asistir al evento es visto como una pérdida de tiempo. Para evitar que eso ocurra, conviene tener en cuenta algunas pautas.

1. Buena elección

Es cierto que en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona la proliferación de estos eventos es inabarcable. Tranquilo, no hay que ir a todo.  La clave del éxito es la selección. Hay que valorar aquellos en los que prevea que asistirá un mayor número de colegas de su sector de actividad, siempre que lo que le interese sea estar al día de lo que ocurre en su mundillo. A veces, lo interesante es saber qué ocurre en otros campos todavía no explorados por la empresa, pero que pueden convertirse en un nuevo nicho de mercado.

2. Planificación de su actividad off line y on line

Preparar una buena y concisa presentación personal y del negocio es clave. En ese lugar se va a encontrar con mucha gente en un espacio de tiempo muy corto. Aprovéchelo. Si además lo coordina con una buena gestión de su presencia en las redes sociales todo será más efectivo. Por supuesto, debe twittear su presencia en el evento y aquello que le parezca más interesante. Pero también, hacer una gestión previa en Linkedin para saber si ya conoce a quienes va a asistir o qué perfiles de los asistentes le resultan más interesantes. Así, seleccionando previamente sus objetivos, perderá menos tiempo.

3. Atuendo y actitud adecuados

Normalmente los eventos de networking se celebran en ambientes informales. Un bar, espacio multidisciplinares…Nada que ver con una reunión formal entre empresarios. Es informal, pero todo el que está allí tiene como objetivo sacar provecho para los negocios. Por lo tanto, aunque el traje y la corbata se pueden dejar en casa, la imagen sigue siendo fundamental. Y lo mismo se impone para el comportamiento. No es una tarde de cañas, aunque junto a la entrada le inviten a una consumición. Conviene evitar el exceso de alcohol. La primera imagen es muy importante en los negocios y aquí usted puede estar charlando con el que será su próximo socio internacional. Téngalo en cuenta.

4. Seguimiento

El networking continúa cuando se llega a casa. No deje pasar más de dos días para volver a contactar con quien haya despertado su interés. Añadirle a Linkedin es un primer paso y puede servir  como excusa para invitarle a un encuentro personalizado en el que ampliar esas ideas de negocio que se comentaron en el encuentro.

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La comunicación con los medios también es cosa de pymes

“¿Me podría poner con el responsable de comunicación de su empresa o algún portavoz para tratar con los medios?” Si ante esta pregunta le invade el pánico, le entran sudores fríos y lo único que se le pasa por la cabeza es colgar el teléfono lo antes posible, está claro: tiene un problema de comunicación en su compañía. Pero no hay duda, colgar es la peor opción.

En muchos casos, los pequeños empresarios piensan que su tamaño les hace invisibles a la prensa y que eso de salir en los papeles es para jugadores de otra liga. Además, tienen claro que su escueta estructura laboral no les permite darse el lujo de tener ese “responsable de comunicación” que le demandan al otro lado del teléfono. Pero ninguna de estas dos premisas es cierta.

Cada día, los diarios y las revistas de información económica están más interesados en contar historias de pymes que destaquen por algún motivo o en recabar la opinión de este ámbito empresarial para contrastar las arrolladoras “verdades inmutables” que venden las grandes corporaciones.

Tener un responsable de comunicación no significa hacer un contrato específico a una persona destinada a ese fin, ni mucho menos. Sólo significa que la empresa debe tener definido, de antemano, quién será el interlocutor más adecuado para relacionarse con los periodistas en caso de que sea necesario. Cuando la empresa es muy pequeña, lo más aconsejable es que sea el propio emprendedor quien asuma esa tarea. Él es quien mejor conoce el negocio y probablemente también sea quien tiene más claro los pasos a seguir del mismo. Además, podrá transmitir al periodista toda la pasión con la que lleva las riendas del mismo, lo cual favorecerá mucho la imagen que el profesional de la comunicación pueda formase.

A veces, el emprendedor es terriblemente tímido y enfrentarse a una entrevista, por fácil que sea, le supone un trauma incluso físico. En ese caso, y para evitar una mala transmisión de la información o dar la sensación de falta de credibilidad, lo ideal es que delegue en otro socio o compañero más locuaz.

Tras elegir a la persona adecuada también es aconsejable dedicar algo de tiempo a definir un discurso consensuado de qué se quiere comunicar. Será clave elaborar un pequeño dossier con la historia de la compañía, los hitos de su evolución y las líneas generales de los objetivos futuros. Y sí, hay que incluir la información económica, sobre todo si ésta está presentada en el registro mercantil y, por lo tanto, es pública y accesible al periodista por esa vía. Ofrecer la cifra de facturación de la compañía no es dar ninguna pista para el enemigo, si realmente hay enemigo este ya sabrá donde acceder a ella. Negándosela al periodista sólo conseguimos ponerle en nuestra contra, y lo que es peor negar la información no asegura que esta no va a salir publicada.

Por último, si lo que le demanda es una opinión, no dude en ofrecerla. Así su nombre y, sobre todo, el de su empresa empezará a sonar en los papeles y tendrá un paso dado para cuando se plantee, en el futuro, una estrategia de comunicación.

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Dar en la diana: la mejor estrategia en redes sociales

En un mercado saturado de información no tiene sentido lanzar acciones de marketing y comunicación que no sabemos si van a funcionar. Es más efectivo trabajar en lo que conocemos, a priori, que es popular. A través de las redes se puede medir, mediante muestras más amplias y de forma más fiable que nunca, lo que quiere el consumidor. Y, por tanto, el riesgo de fracaso se reduce al mínimo. Pero es que, además, internet ofrece unas posibilidades únicas de observar y detectar errores de forma temprana y, si nos mostramos flexibles y sabemos cambiar a tiempo, hay muchas posibilidades de éxito en este nuevo entorno. Estaremos, también, atendiendo a un usuario maduro en los ‘social media’ que, más allá de la interacción y la conversación, desea participar.

Hemos pedido a Dolors Reig, consultora del postgrado Redes sociales e intercambio de conocimiento de la Universitat Oberta de Catalunya, algunos consejos para que las pymes consigan mantener viva la atención en la red y aumentar las visitas. A su juicio, son varios los temas importantes pero el elemento clave es aportar valor al usuario en forma de contenido, diversión, juego, identificación, etc. Según esta experta, en general un tono informal, transparente, auténtico y un talante conversador, junto al uso de recursos multimedia, son elementos estratégicos que consiguen mantener la atención en la red. Eso sí, también advierte de que no es posible, sin embargo, plantear recetas mágicas y de que hay que estudiar cada caso en profundidad.

Según el estudio Social Media Consumer, realizado por la consultora de comunicación Porter Novelli. España se encuentra a la cabeza de Europa en el poder de influencia de las marcas a través de las redes sociales, siendo los españoles los más predispuestos a seguir el perfil oficial de una marca. El informe se ha elaborado a partir de más de 10.000 entrevistas en seis países europeos: Reino Unido, Alemania, Bélgica, España, Francia y Holanda.

Según sus conclusiones, el 83% de los españoles afirma estar predispuesto a seguir a una marca a través de redes sociales, muy por encima de la media de Europa que se sitúa en el 64%. Además, el 19% de los españoles reconoce y es consciente de la influencia que ejercen las marcas a través de las redes sociales en sus decisiones de compra, por delante de Francia, Reino Unido, Alemania, o Países Bajos. Este último tiene solo un 8%.

Las principales motivaciones que lleva a los españoles a seguir a una marca en redes sociales a través de sus perfiles oficiales son, por este orden, las siguientes: por afinidad con la marca, para conseguir descuentos, porque le gustan sus productos y para participar en concursos o sorteos.

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Solucionar los conflictos sin morir en el intento

“¡No puedo más! Juan se inmiscuye continuamente en mi departamento y toma decisiones que me corresponden a mí”. Quien habla así es Belén, la responsable de ventas de una pyme que soporta como uno de sus compañeros “mete siempre las narices” en sus asuntos. El problema puede solucionarse de manera inteligente o también puede prolongarse y derivar en un serio conflicto que no beneficia a nadie y que, incluso, puede poner en peligro la buena marcha de la empresa.

En primer lugar, el empresario debe tener siempre en cuenta que nadie es exactamente igual a nadie y que todos tenemos nuestras particularidades. Aunque habitualmente las pymes disponen de estructuras empresariales sencillas y de pocos trabajadores, la diversidad entre las personas es un elemento a tener muy en cuenta, ya que puede convertirse en fuente de armonía o de problemas, según como se gestione.

La Federación Española de Hostelería ha elaborado un manual que ayuda a los empresarios de este sector a gestionar la diversidad de forma adecuada, pero cuyos consejos pueden valer para cualquier pyme. Uno de los capítulos trata sobre los conflictos que se pueden producir entre los trabajadores y aporta claves para solucionarlos. Estas son las principales:

Asume el conflicto con naturalidad. El problema se produce cuando una parte advierte que otra ha perjudicado a alguno de sus intereses o está a punto de hacerlo. En las empresas hay una interdependencia entre todos los empleados para lograr unos resultados finales. Así pues, es lógico que diferentes personas o grupos intentan cooperar para llegar a un fin común, pero tienen opiniones divergentes acerca de cuál es la mejor forma de conseguirlo. O que una o ambas partes interfieren en los esfuerzos de la otra por alcanzar sus objetivos, en ocasiones debido a un inadecuado reparto de funciones y responsabilidades. Es algo natural y consustancial a situaciones de interdependencia y como tal hemos de afrontarlo, con serenidad y naturalidad.

Descubre la raíz del problema. Cuando conocemos la raíz del problema tenemos parte de la solución. Puede ocurrir que las diferencias culturales, de género, físicas, de edad, etc. estén siendo un obstáculo para las relaciones y el logro de objetivos. Sin embargo, no todos los conflictos en equipos diversos son debidos a las diferencias de personalidad, sino que pueden existir causas estructurales u operativas.

Es necesario, indagar y clarificar la raíz del problema sin dejarnos llevar por “respuestas fáciles” como las diferencias personales o culturales. De hecho, existen muchas ineficiencias operativas y/o estructurales que suelen enmascararse en discusiones “personales” y constituyen una fuente de mejora muy rentable. Indagar y descubrir las causas del problema es muy beneficioso para la empresa, ya que ofrece información que le permite ser más rentable y dar mejor servicio a sus clientes externos.

Aplica una técnica de resolución creativa. El modo más efectivo de resolver conflictos es aplicar las técnicas de resolución creativa de problemas de forma sistemática. Esto aporta una metodología a la empresa para convertir los conflictos en oportunidades y enseña a los colaboradores a gestionar y superar los conflictos por sí mismos. Aplicar una técnica creativa permite encontrar alternativas diferentes; e inventar opciones nuevas para obtener beneficios mutuos logra despertar y poner en valor la potencialidad de la diversidad.

Abrir la puerta a la diversidad en la gestión supone contar con múltiples visiones diferentes y encontrar soluciones novedosas para resolver situaciones aparentemente irresolubles. Facilita dar nuevas respuestas a problemas “no resueltos” en el pasado y enfocar desde otras perspectivas los retos venideros, lo que prepara a las pymes, micropymes y negocios autónomos para afrontar el presente y el futuro de un modo diferente.

Resuelve desde la diversidad. Si los conflictos son personales o culturales, es aconsejable adoptar una posición de respeto y escucha hacia cada postura. Negocia con sensibilidad transcultural, lo que no implica aceptar todo lo que proceda de culturas diferentes. Implica esforzarse en entender los diferentes modos de percibir la realidad, buscando encontrar oportunidades de conexión y valores comunes a las partes implicadas.

Genera espacios de comunicación. La mejor forma de evitar problemas es prevenirlos. Dedicar un tiempo a establecer lazos de empatía transcultural, escuchar activamente, fomentar las relaciones jefe-colaborador y entre empleados previene y facilita la resolución de los conflictos de forma positiva.

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Las 5 claves del éxito de una campaña de marketing móvil

“¿Te has comprado ya la tableta?”, “¿Cuándo cambiarás de smartphone?”. No son conversaciones entre altos ejecutivos, sino entre jóvenes un sábado por la tarde a la puerta de cualquier centro comercial. La proliferación de estos aparatos, unido a la generalización de tarifas planas de internet, ha hecho posible el milagro: más de nueve millones de españoles utilizan ya su móvil para conectarse a la red, es decir, una cuarta parte del total de usuarios.

Las empresas no pueden mantenerse ajenas a este fenómeno. Al contrario, deben ser cada vez más activas para aprovechar las grandes ventajas que ofrece. Esta revolución ‘online’ está generando un nuevo modelo de comunicación que requiere adaptar los formatos y mensajes publicitarios para poder conectar con su público objetivo y obtener el máximo rendimiento.

Ante este nuevo panorama, Madvertise, una compañía especializada en formatos de publicidad para dispositivos móviles, nos explica los principales aspectos que hay que tener en cuenta para llevar a cabo con éxito una campaña de marketing móvil.

1. Segmentar bien el target

Como hemos señalado, el acceso a internet a través del móvil ya no es una cuestión de ejecutivos o profesionales, sino que se ha convertido en un canal que cuenta con un público cada vez más heterogéneo, donde los jóvenes ocupan un lugar cada vez más importante. De hecho, según los últimos datos de Nielsen Online, uno de cada cinco consumidores tiene entre 15 y 24 años. Por eso, la primera regla es segmentar la campaña para asegurar que el impacto llegue al target adecuado y, así, aumentar la efectividad.

Esta segmentación puede realizarse en función de criterios como la edad, el sexo o el tipo de dispositivo utilizado, pero también según el día de la semana, la hora de difusión del anuncio o el lugar donde se encuentre el usuario (centro comercial, concierto, playa, etc.). Según Madvertise, los smartphones “echan humo” entre las 18 y las 20 horas, robando protagonismo a la pequeña pantalla, hasta ahora el rey indiscutible de los canales.

2. Personalizar los mensajes

La interactividad es un elemento fundamental en cualquier acción que realicemos. Y la publicidad móvil se caracteriza, precisamente, por tener un nivel de interactividad mucho mayor que los soportes tradicionales y por requerir enfoques mucho más personalizados, menos masivos. Por eso, no sirve el mismo formato para dar a conocer una aplicación que para promocionar un producto o servicio.

Soluciones como la geolocalización para ofrecer anuncios adaptados a la ubicación del usuario móvil, bonos descuento o herramientas específicas para destacar una app de entre las 400.000 que integran Apple Store son sólo algunas de las posibilidades para conseguir el máximo ratio de respuesta.

3. Adaptar los contenidos al tipo de móvil

La compatibilidad también es una cuestión básica para que nuestra campaña tenga éxito. Los contenidos lanzados deberán ser compatibles con todas las plataformas móviles, creando landing pages específicas para cada dispositivo si es preciso y evitando, así, perder la oportunidad de captar a posibles consumidores únicamente por el mero hecho de no haber podido abrir los mensajes.

4. Realizar un seguimiento en tiempo real

El entorno ‘online’ tiene muchas ventajas. Una de ellas es que permite, al contrario que el resto de soportes, medir la efectividad de la estrategia en tiempo real para poder rectificarla si el impacto no está siendo el esperado. Madvertise advierte de que no hay que caer en el error de quedarse a la espera de resultados una vez finalizada la campaña, sino monitorizar la acogida de los anuncios día a día a través de parámetros como las impresiones, los clics, etc. Ello permitirá realizar adaptaciones, si es preciso, como cambiar el formato o añadir un mensaje interactivo.

5. Dominar las redes sociales

La información es poder. Y, como en toda buena campaña, será necesario conocer las preferencias, necesidades y puntos débiles del público objetivo para acertar y conseguir los resultados esperados. Pero esto no será difícil, porque los blogs y las redes sociales son, hoy en día, un termómetro muy fiable para saber cómo llegar al consumidor final por su poder de prescripción. La enorme influencia que tienen sobre los usuarios potenciales los comentarios vertidos en un foro o blog hacen que estar presente y cuidar la reputación de la marca en espacios como Twitter o Facebook supongan buena parte del éxito.