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Los riesgos de adentrarse en la aventura exterior

Como en las viejas películas del Oeste, en las que los colonos se embarcaban en viajes hacia nuevos territorios en busca de otra vida, introducir un producto en otros mercados significa más oportunidades. Pero también entraña mayores riesgos. ¿Qué hacer para reducirlos? Identificarlos y gestionarlos. Una labor en la que la elección de socios y asesores profesionales adecuados se define como un paso esencial en la mitigación del riesgo.

Competencia y política
Lo primero que hay que analizar es el mercado (o mercados) a los que se quiere acudir. Ya se puede tener un buen vino que costará horrores introducirlo en Francia. Con este ejemplo, lo que se presente demostrar es que no hay que dejarse llevar por la cercanía para, por ejemplo, ahorrar costes. Porque ese mismo vino, en Polonia, es posible que tuviera una mayor aceptación. También hay que estudiar muy bien a la competencia, cómo está posicionada, su imagen, su marca, o su aceptación.
Además de la competencia, asimismo están los denominados riesgo político o riesgo país. Condiciones económicas, sociales, políticas, y hasta naturales o geográficas, pueden ser escollos importantes. Grecia, por su situación económica, o Japón, por su riesgo de terremotos, pueden ser dos ejemplos. Tampoco conviene olvidar la inestabilidad política en el lugar de destino de las exportaciones, que puede perturbar, e incluso impedir, la realización de las mismas.
Otros detalles a tener en consideración con los organismos gubernamentales del país, o países, de destino, que pueden cambiar las normas o, incluso, nacionalizar los activos en el extranjero. También conviene no desechar un posible viraje en el ciclo económico, revueltas sociales e, incluso, riesgos en el tipo de cambio (cuando determinados cobros están en otra moneda y esta sufre una devaluación).

Riesgo legal
Es posible que la legislación del país de origen y la ley del país de destino al que se quiera exportar no difieran en demasía. Pero eso no significa que sean idénticas, sino que, lo más seguro, es que haya diferencias. Por tanto, es necesario comprender cuáles son, para que no acabe afectando a la capacidad de exportación. Es conveniente estudiar tanto la legislación tributaria como la relativa a inversiones. Y no olvidar que determinados productos, en ciertos países, pueden estar sujetos a normas técnicas y de seguridad. También conviene tener presente que puede haber diferencias en la ley relativas a contratos, conocer qué leyes se aplican en los conflictos, las garantías que gozan los consumidores, o el registro de patentes y otras cuestiones de propiedad intelectual.
Resumiendo, el riesgo comercial, el riesgo político o riesgo país, y el riesgo de cambio son los tres “tsunamis” a los que cualquier empresa que quiera embarcarse en la aventura exterior deberá tener en cuenta y hacer frente. Con el fin de dotar de cobertura al exportador, o a la entidad financiera frente a estos riesgos, existe el denominado seguro de crédito a la exportación. La Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE) realiza la cobertura oficial de este tipo de riesgos mediante una multiplicidad de pólizas. Para descubrirlas, visite su web aquí.

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ICEX Next el nuevo plan para facilitar la aventura exterior de las pymes

Con una economía en recesión y unas tasas de consumo en caída libre, está claro que la supervivencia de muchas pequeñas empresas pasa por salir al exterior. Pero la aventura no es sencilla. A la falta de financiación se suele unir el desconocimiento de los mercados exteriores, así como de la competencia que habrá en los países de destino. Para hacer más fácil todo el proceso de internacionalización y de exportación, el ICEX acaba de presentar ICEX Next. Se trata de un plan para potenciar la competitividad exterior de las empresas a través de la elaboración de estrategias a medida para cada mercado. Entre otras cosas, el programa, que se pondrá en funcionamiento de inmediato, ofrece una plataforma de asesoramiento y servicios muy flexibles que permiten cubrir las necesidades específicas de las empresas en función de sus actividades en el ámbito internacional.

ICEX Next también tiene el objetivo de incrementar y mejorar el apoyo a la iniciación y la consolidación de las pymes en su apuesta por los mercados internacionales, especialmente a través del coste que exige su salida al exterior, y de una ventanilla única. Durante el proceso de iniciación de la internacionalización, el organismo oficial apoyará a las empresas en el diseño de su estrategia internacional para aumentar su competitividad. Más tarde, en la fase de consolidación, en destino, facilitará la diversificación de su red comercial al definir su plan de negocio en un mercado en particular, poniendo a su disposición asesoramiento específico de tipo fiscal, legal, promocional y de inteligencia competitiva, entre otros factores.

Ayuda económica y formativa

El programa ICEX Next apoyará también la cofinanciación de los gastos de las empresas en la promoción de su actividad. El plan se pone en marcha con un coste máximo estimado de 25.100 euros por cada empresa que se promocione, de los que 12.700 euros serán aportados por el Instituto y los restantes 12.400 euros correrán a cargo de la empresa. La previsión es que la mayor parte de ese dinero (unos 20.000 euros por empresa) se destinen a los gastos de promoción exterior y la contratación de personal especializado para los departamentos de internacionalización que esas empresas pueden poner en marcha.

Por otro lado, cada empresa contará con un cupo de 60 horas de asesoramiento personalizado (la mitad serán de carácter obligatorio y la otra mitad opcionales) prestado por expertos en los distintos ámbitos de la internacionalización y la competitividad exterior.

Según el ICEX, se trata de un programa abierto y flexible, adaptado a las necesidades de las pymes, al que las empresas se pueden incorporar dependiendo del grado de internacionalización que hayan alcanzado y las características de su negocio. De esta manera se conjuga flexibilidad y asesoramiento sin que se obligue a la empresa a realizar una inversión inicial mínima.

Por último, el programa incluye también un consejo de orientación estratégica, que permitirá que grandes multinacionales españolas presten su experiencia a las pymes y sirvan de ariete para la internacionalización de los emprendedores. Algunas de estas empresas serán Telefónica, Santander, BBVA, Inditex, Barceló, Iberdrola, Repsol, Acciona y Mapfre.

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Las exportaciones, salvavidas de la empresa española en 2011

La actividad exportadora sigue siendo un balón de oxígeno para la empresa española y, en muchos casos, fuente de crecimiento. Buena prueba de ello es que una cuarta parte de las compañías que operan más allá de nuestras fronteras han aumentado su cartera de pedidos en el tercer trimestre del año y casi el 50% la ha mantenido estable. Así se desprende de la Encuesta de Coyuntura de la Exportación elaborada por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (www.mityc.es). Con estos datos, la percepción de la actividad exportadora se mantiene en niveles positivos por décimo trimestre consecutivo.

Aunque el Indicador Sintético de Actividad Exportadora (ISAE) se ha situado en 2,1 puntos, valor inferior en 9,2 puntos al del segundo trimestre de 2011, en la mayoría de los sectores se sitúa en valores positivos. Entre todos ellos, destacan los productos químicos (6,3 puntos), las manufacturas de consumo (5,5 puntos) y los alimentos (5,2 puntos). Una percepción que también es más positiva entre aquellas firmas con gran volumen exportador. Mientras que el ISAE se ha situado en 3,4 puntos para quienes exportan por un valor superior a los 15 millones de euros anuales, dicha cantidad se coloca en 2,2 puntos en aquellas empresas con exportaciones entre 3 y 15 millones de euros.

Mejoran las expectativas

Como decíamos, la mitad de las empresas que exportan, en concreto un 48%, mantuvo estable su cartera de pedidos de exportación en el tercer trimestre de 2011. Y las expectativas sobre la evolución de dicha cartera a tres meses indican un aumento de 3,4 puntos en el porcentaje de empresas que esperan incrementar sus exportaciones, hasta el 31,8%.

En cuanto a las empresas que esperan una evolución a la baja, dicho porcentaje desciende en 3,1 puntos (hasta el 21,4%). Mientras que el porcentaje de empresas que esperan estabilidad en su cartera de pedidos para los próximos tres meses, éste se mantiene en el 46,2%.

Entre los factores que afectan de manera a la actividad exportadora, y que han sido más destacados por las empresas, destacan la evolución de la demanda externa, seguido por la competencia en calidad y el tipo de cambio. En el polo opuesto de la balanza, el precio de las materias primas, el precio del petróleo y la competencia internacional en precios.

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Marcas blancas, una oportunidad para exportar

marca-blancaLa competencia entre marcas es cada vez mayor. Esto ha provocado que sean las más grandes y poderosas las que se repartan las estanterías de tiendas e hipermercados, mientras que las pequeñas han quedado poco menos que relegadas, o han desaparecido, de muchos establecimientos.

Por otro lado, las marcas blancas (propias del distribuidor) han aumentado considerablemente su presencia en esas mismas estanterías, debido fundamentalmente a que son económicamente más accesibles para el consumidor y a que ya no existe hacia ellas una clara percepción de menor calidad y prestigio, algo que sí ocurría hace tiempo.
Según la consultora Nielsen, durante el pasado año la marca de distribución siguió ganado cuota de mercado hasta representar el 33,1 por ciento de todas las ventas de productos de gran consumo, por el 31,9 por ciento que tenía en el año 2009.

La alternativa

Ante este panorama, ¿qué pueden hacer los pequeños fabricantes que se han quedado sin lugar para exponer sus productos en el lineal? Pues bien, cada vez son más los que han optado por ampliar su negocio y adentrarse en la fabricación de marcas blancas. Y, además, muchos lo están haciendo traspasando nuestras fronteras, ya que fuera de España el crecimiento de la marca del distribuidor también está siendo muy importante.

El caso de Proshel

Un ejemplo de ello es Proshel Productos y Servicios, una empresa de alimentación madrileña que ha decidido producir marcas para clientes internacionales, fundamentalmente de Europa y Asia. También lo hace para clientes nacionales, aunque en menor proporción, debido a la actual situación económico-financiera del país.
A sus propietarios la idea les surgió por la demanda de productos agroalimentarios españoles en otros países y se lanzaron a ello porque “muchas marcas con nombre propio están establecidas en los países de destino y necesitan acceder a pequeños nichos de mercado con marcas diferentes y a mejor precio”.

AJL Ophthalmic

Pero no es sólo en el sector de alimentación donde se están extendiendo las marcas blancas. Prueba de ello es AJL Ophthalmic, que también se ha decidido a fabricar marcas de distribuidor para una empresa alemana, con la que contactaron en un congreso europeo. Sus propietarios ya han comprobado las primeras ventajas: vender más e introducirse en un mercado nuevo. Por de pronto, no está nada mal.
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Cómo elaborar un buen plan de marketing internacional

 

Una vez tomada la decisión de dar el salto a otros mercados, y antes de lanzarse al vacío (y poder darse el correspondiente batacazo), es conveniente reflexionar y analizar cuáles son las alternativas disponibles y qué pasos hay que dar. Para ello es aconsejable elaborar un Plan de Marketing Internacional (por escrito, para que no se olvide ninguno de los puntos tratados) en el que participen diferentes personas, departamentos y equipos.

Para empezar, hay que hacer un análisis detallado de la situación tanto de la propia empresa como de los mercados a los que se pretende acudir. Hay que mirar puertas adentro y ver cuál es la situación de la compañía en relación a los competidores que se va a encontrar en el nuevo destino. Algo tan sencillo que se resume en dos preguntas: ¿dónde estamos? ¿hacia dónde vamos? Se trata, en definitiva, de recopilar la información histórica referente a los productos, los mercados, los competidores y los clientes. Para ello, por ejemplo, el Icex (www.icex.es) ofrece a las empresas informes de diferentes países así como estudios de mercado y otros documentos de comercio exterior.

En el camino hay una serie de pasos que conviene no obviar:

  • La cuota de mercado.
  • Quiénes son los líderes.
  • Cuáles son los costes.
  • Qué precios hay.
  • Quién es la competencia.
  • Cuáles son sus puntos fuertes y débiles.
  • Qué valor añadido tendrá nuestro producto.
  • Qué garantías le podemos dar al consumidor
  • Qué beneficios tendrá el producto o el servicio para el consumidor.

Con todos estos puntos atados y bien atados, hay que definir los objetivos (la cantidad que queremos vender, es decir, el volumen de ventas, la zona geográfica o zonas donde se hará la acción, la cuota de mercado que se pretende alcanzar, la rentabilidad a alcanzar e, incluso, la mejora de imagen que queremos dar en ese país).

Es importantísimo definir en qué periodo de tiempo queremos realizar la acción (si a corto, medio o largo plazo). En algunos casos, también es oportuno delimitar el número de acciones que queremos conseguir (por ejemplo, vender 1.000 estufas en seis meses). E intentar acotar qué se puede conseguir realmente, y cuáles son los límites inalcanzables (este punto es importante, porque ponerse metas demasiado altas puede llevar a la desmotivación y tirar todo el trabajo previo a la basura).

Para evitar problemas, es conveniente contratar un seguro de crédito. Es el caso de Cesce Master Oro (www.cesce.es) que, además, ayuda a buscar clientes en mercados nacionales e internacionales.
En la estrategia de lanzamiento no conviene dejar de lado las campañas de publicidad previstas, el marketing directo, las actuaciones en el punto de venta o la presencia en Internet. Y delimitar asimismo cómo vamos a embalar el producto y el coste del mismo. Habrá que dedicar un presupuesto para promoción, y desarrollar paso a paso la estrategia de relaciones públicas incluyendo reuniones, calendario de conferencias, etc. En el caso de publicitar el producto, habrá que definir en qué medios de comunicación y en qué fechas se insertarán los anuncios, así como el precio de los mismos.
Respecto al precio del producto, es pertinente hacer una comparación con la competencia, y explicar por qué se le asigna finalmente dicho precio. Sin olvidar la logística (qué canales se eligen, por qué, qué porcentaje de la distribución pertenece a cada canal, cuál será el sistema de distribución…). Atención: cada acción prevista en el plan debe tener un responsable o debe deducirse de manera fácil qué área es la responsable. Y cada acción debe tener asignada una o varias personas, así como medios y dinero.
Una vez que haya transcurrido el tiempo previsto para desarrollar los objetivos definidos en el plan, es hora de hacer balance, y comparar dichas metas con los resultados cosechados. Si la desviación es acentuada, será cuestión de analizar las causas y tratar de obtener las explicaciones oportunas. Y si hay que retirarse del mercado, ya se sabe: una retirada a tiempo puede ser una victoria. Alargar la agonía sería de locos.