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Fráncfort emerge como ‘City’ financiera de Europa tras el ‘Brexit’

Los grandes bancos de inversión parecen decantarse por la capital del BCE como enclave para sus cuarteles generales. Por delante de Dublín, París, Luxemburgo o Madrid.

 

La capital financiera de Alemania parece la elegida por los principales bancos de inversión para albergar a sus cuarteles generales en Europa tras la activación del Brexit y la presumible salida de las instituciones bancarias, firmas de servicios profesionales y las nuevas fintechs que han habitado, hasta ahora, en la City londinense. El indiscutible centro de operaciones de la banca internacional en el Viejo Continente. Standard Chartered, Nomura o Daiwa ya han manifestado su elección por la ciudad germana. Desde la que pretenden dirigir sus operaciones corporativas y la difusión de sus servicios de inversión para competir con mayores garantías en el mercado interior comunitario. Citigroup, Goldman Sachs y Morgan Stanley, están sopesando su decisión, aunque admiten que Fráncfort encabeza la lista de pretendientes.

“Fráncfort está bien situada para recibir a los bancos internacionales”

Admitió recientemente el presidente de la Asociación de Bancos Extranjeros (AFB, según sus siglas en inglés) en Alemania, Stefan Winter y máximo responsable de UBS en este país. “Es el corazón de Europa, tienes unas infraestructuras fantásticas y unos alquileres para oficinas modernos y adecuados” para asumir el desembarco procedente de las islas británicas.

La ciudad que alberga al Banco Central Europeo (BCE), da cobijo al organismo de supervisión de la banca alemana (BaFin) y vio nacer al Deutsche Bank, empieza a destacarse como el hábitat idóneo para controlar la regulación del sector en Europa y supervisar los cada vez más complejos productos estructurados y derivados del negocio inversor.

La economía británica en peligro tras el Brexit

Londres, por su parte, podría perder alrededor de 10.000 puestos de trabajo vinculados a banca y otros 20.000 indirectos si, finalmente, como apuntan numerosos estudios del mercado, y se produce una salida masiva de clientes que, en la actualidad, podrían desplazar fuera de la City más de 1,8 billones de euros en activos, según asegura el think-tank Bruegel. Las estimaciones más pesimistas sobre los efectos perniciosos del Brexit en la economía británica prevén pérdidas superiores a los 232.000 puestos laborales, si finalmente provoca una huida masiva de firmas de servicios profesionales, compañías del sector asegurador, con negocios directos en los bancos e instituciones financieras, y sociedades de asesoramiento jurídico y fiscal. La partida, al margen de que las negociaciones entre Londres y Bruselas culminen con un pacto que permita al sector privado británico seguir operando en el mercado interior europeo, se producirá antes de 2019.

 

Así piensan en estos momentos en la gran banca:

Bank of America

Es uno de los que podría irse a Dublín si Reino Unido sella un acuerdo de acceso al mercado de la UE. Aunque también tiene pensado desplazar parte de sus efectivos de la City a Fráncfort, Madrid, Ámsterdam y Luxemburgo, ha afirmado Nikolaus Naerger, responsable de la entidad para Alemania, Suiza y Austria. “Aunque seguimos contemplando todas las opciones”.

Goldman Sachs

La firma de Wall Street planea desplazar más del doble de sus empleados de la City a Fráncfort, señaló a la prensa alemana Richard Gnodde, su vicepresidente de negocios internacionales. En total, la cifra de traslados podría rebasar el millar. Valoran especialmente el potencial de la sede alemana para convertirse en cluster financiero de Europa.

JP Morgan

Movilizará entre 500 y 1.000 empleados a oficinas de Dublín, Fráncfort y Luxemburgo. “Vamos a utilizar las tres sedes que tenemos en Europa para adecuarnos al Brexit, dijo Daniel Pinto, su director de operaciones de inversión. Su CEO, Jamie Dimon, elevó la cifra a entre 4.000 y 16.000 antes de la celebración del referéndum.

Deutsche Bank

Por razones obvias, gran parte de los 4.000 empleados de Deutsche Bank en Londres podrían retornar a su país.

UBS

Su presidente, Axel Weber, piensa en Fráncfort como primera opción para albergar a sus 5.000 trabajadores de la City. Si bien tampoco descarta que una parte de su plantilla sea destinada a Madrid, aclara Andrea Orcel, uno de sus directivos internacionales.

HSBC

Su CEO, Stuart Gulliver, confirma que alrededor del 20% de su generación de negocio se está destinando a adquirir oficinas en París. Hace una década compró un banco francés. Al parecer, 1.000 de los 5.000 empleados en la City irían a la capital gala, que quiere convertirse en la capital del fintech. Otro directivo del holding financiero anticipó que la cifra de movilidad sería superior en caso de que fructifique un Brexit duro. Posibilidad que se ha reducido tras el resultado de las recientes elecciones en Reino Unido.

Barclays

El CEO de la entidad, Jes Staley, piensa en Dublín. Pero reconoce que podría cambiar de parecer, en favor de Fráncfort, y dejar a la capital irlandesa como sede subsidiaria. En seis meses, iniciarán los traslados.

Standard Chartered

El banco ya está en conversaciones con el regulador alemán, BaFin, para establecerse en Fráncfort. Sólo dejaría una mínima representación en Londres. José Viñals, su presidente, añade que la sede alemana “tiene pleno atractivo”, una vez se está consolidando, desde Alemania, “el futuro del euro”.

Citigroup

Evalúa varias sedes en Europa, explica su directivo-jefe para Europa, Jim Cowles. Aunque ya ha decidido destinar a Fráncfort su división de activos bursátiles y derivados vinculados a tipos de interés variables.

Morgan Stanley

Está próximo a ordenar el traslado a Fráncfort. Aunque realizará recolocaciones en Dublín. El número de movilizaciones: próximo al millar. Incluso más, si se decantan por trasladar parte de la plantilla a Nueva York. Opción no descartada.

Daiwa

Cambio de sus 45 empleados de la City a Fráncfort.

Lloyds Banking Group

Tiene en Berlín a su mayor subsidiaria en Europa. La elección de Fráncfort parece la más factible, según su jefe financiero, George Culmer, mediante una petición de ampliación de su licencia financiera a BaFin.

Credit Suisse

Explora, sobre todo, Dublín. Su CFO, David Mathers, calcula que el cierre al mercado interior de la UE restaría entre un 10% y un 15% a su negocio en Reino Unido, que mueve ingresos de entre 4.000 y 5.000 millones de libras anuales.

Bank of China

Parece inclinarse por Dublín.

Nomura

Su elección es Fráncfort. Y su traslado, a lo largo de este verano.

Mizuho

Considera Ámsterdam y Dublín, por este orden, como destino de sus plantillas londinenses. También valora crear subsidiarias en Bélgica, Austria y España.

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Los riesgos del Brexit

Brexit, a la espera de un acuerdo muy delicado

Con el telón de fondo de una consulta electoral  en la que el terrorismo se ha erigido como el gran protagonista, la prioridad que se abre ahora para el nuevo gobierno del Reino Unido y para Europa es la negociación del Brexit y la búsqueda de un acuerdo que sea lo menos doloroso posible para las dos partes en proceso de divorcio.

Una misión casi imposible, porque a un año vista ya del referéndum que dio vía libre al Brexit la situación se encuentra envuelta en una ceremonia de la confusión donde los mensajes desde ambos bandos están enrareciendo las negociaciones, hasta el punto de que hoy ningún analista tiene dudas de que la desconexión va a generar daños económicos e importantes pérdidas de riqueza y bienestar para todos. El castigo ejemplarizante a los británicos desde la UE para evitar que ningún otro socio quiera imitar a los tránsfugas es una consigna imperante entre quienes mandan en Bruselas, mientras que desde Londres el nuevo Gabinete necesita mantener una postura de máxima dureza para no perder la dignidad, la credibilidad y el apoyo de una sociedad muy dividida.

España va a perder mucho

Estamos pues ante lo que los economistas definen como el juego de las sumas negativas, y este juego España es, posiblemente, el país más vulnerable. De hecho, España es el único país de la eurozona que tiene superávit comercial con el Reino Unido, con un saldo positivo de 7.968 millones de euros en 2016. El mercado británico es el cuarto destino de las exportaciones españolas y el sexto en origen de nuestras importaciones, con unas ventas por 19.153 millones en el último año, y creciendo, frente a unas compras por 11.184 millones. La balanza de servicios es también muy favorable a nuestro país, con el añadido de que el Reino Unido es el principal emisor de turistas hacia España, hasta el punto de que el 24 por ciento de los 74.000 millones de ingresos por turismo de 2016 corresponde al gasto de los turistas británicos.

Las inversiones

Y en el terreno de las inversiones, los datos cerrados del Ministerio del Ministerio de Economía muestran que Reino Unido fue también el principal país de destino de las inversiones españolas durante el año pasado, con un total de 8.900 millones de euros frente a los 3.819 millones del año 2015, con una inversión acumulada en el país que supera ampliamente los 50.000 millones. Un tejido empresarial y financiero al que preocupa fundamentalmente la generación de ingresos y la repatriación de beneficios. En sensu contrario el volumen de negocio generado por las empresas británicas en las fusiones y adquisiciones de sociedades españolas sobrepasó los 3.000 millones.

Es en este contexto cuando, también y como afirmaba recientemente el presidente de CESCE y ex secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, el seguro de crédito va a tener un papel protagonista indudable para reducir el riesgo comercial de los intercambios con el Reino Unido. Se trata, nada más y nada menos, de garantizar que los riesgos económicos no los sufra las empresas sino que queden razonablemente cubiertos. Sectores económicos claves para la economía española como los bienes de equipo, agroalimentación, automóvil, telecomunicaciones, inmobiliario o servicios financieros, además del turismo, pueden verse seriamente afectados si, al final, vamos a lo que los políticos llaman un “Brexit duro” y la negociación no se hace bien.

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Reino Unido ya negocia pactos comerciales con 15 mercados

La filtración es oficial. La ha realizado Liam Fox, del Departamento de Comercio Internacional del Gobierno británico. Nada más emprender Reino Unido la desconexión con Europa.

La exclusiva se la llevó el medio británico IBTimes. El Ejecutivo de Theresa May, tan sólo unas horas después de invocar el Artículo 50 del Tratado de Lisboa que emprendía la maniobra de auto-expulsión británica de la Unión Europea, admitía estar en negociaciones abiertas con otros mercados y bloques comerciales, tratados de libre tránsito de mercancías, bienes y servicios. Semanas antes del Brexit. Quizás, incluso, meses. Y a pesar de la tajante advertencia de las autoridades comunitarias, que alertaron a Reino Unido en Downing Street de que el acceso al mercado interior europeo de inversiones, comercio y ciudadanos británicos estaría supeditado a la ausencia de diálogos colaterales en esta materia con otros países, latitudes y bloques aduaneros.

La decisión de Reino Unido parece dar prioridad a nuevos tratados fuera de sus, hasta ahora, socios europeos, que a la preservación de garantías y derechos para operar en el mercado interior comunitario. Es decir, que Londres buscará en su diálogo con la UE un pacto único, sin esperar al visto bueno de socios individuales y contrarios a su estrategia, como Alemania o Francia, para sellar, cuanto antes, pasarelas comerciales con otros mercados. En concreto, la iniciativa de la diplomacia económica británica ha tenido como destinatarios nueve latitudes (aunque, en realidad, suponen quince países), dentro de una táctica negociadora que englobaba otros nueve grupos de trabajo de expertos del Gabinete May.

Estos son sus interlocutores… y las declaraciones que anticipaban las intenciones comerciales.

Australia

“Ambas partes queremos en el futuro generar un acuerdo de libre comercio que cree, además, nuevas oportunidades de inversión. Priorizaremos las consultas y los intereses de nuestros respectivos sectores privados para buscar puntos en común y sellar un pacto bilateral en toda regla”, apuntaron tanto el ministro de Comercio australiano, Steven Ciobo, como el Secretario de Comercio Internacional británico y filtrador de la estrategia, Liam Fox, en septiembre de 2016.

China

“Los beneficios mutuos son claros. China es la segunda mayor economía del mundo, las exportaciones británicas al gigante asiático han crecido exponencialmente en los últimos años y Reino Unido reclama más inversiones de China que de cualquier otro mercado europeo”, apuntaba Philip Hammond, Chancellor of the Exchequer o Ministro de Hacienda, en noviembre del pasado año.

Consejo de Cooperación del Golfo (Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y UAE)

“La libre circulación de mercancías nos hará más ricos: Elevará nuestras inversiones, mejorará nuestra productividad y transformará nuestros niveles de vida al crear nuevas oportunidades a nuestros ciudadanos”, dijo Theresa May en diciembre ante autoridades de los seis países del CCG.

Israel

“Estrecharemos nuestra cooperación en el orden económico, tecnológico, de seguridad, en el campo del ciberterrorismo y en muchas más áreas de colaboración. Incluidos acuerdos comerciales que nos ayuden a mejorar nuestra seguridad y alcanzar la paz en la región” de Oriente Próximo, precisó el primer ministro israelí, en marzo de 2017 durante un encuentro oficial con el Gobierno británico.

India

“Tenemos un compromiso de acuerdo con el Ejecutivo de la India para trabajar de forma conjunta en la elaboración de unas relaciones comerciales sólidas y perdurables, lo que significa más comercio e inversiones para los empresarios británicos, más empleo para ambas partes y más garantías de negocios para los dos países”, aclaró May en noviembre de 2016.

Nueva Zelanda

“Estamos listos para negociar un acuerdo de alta calidad y garantías consolidadas en el terreno comercial con Reino Unido cuando la ocasión lo requiera y así lo aconseje el diálogo para la salida de Londres del club comunitario”, señaló en enero de este año el primer ministro neozelandés, Bill English.

Noruega

“El parternariado entre Noruega y Reino Unido es fuerte y resistente, particularmente en el ámbito del comercio y los negocios. Hemos acordado trabajar en la dirección de cerrar un acuerdo comercial en los próximos años”, anticipó en noviembre la ministra de Comercio noruega, Monica Mæland.

Turquía

“Podemos anunciar hoy un acuerdo bilateral entre Turquía y Reino Unido que sienta las bases de un diálogo y una cooperación mutua entre nuestros gobiernos en la esfera económico-comercial, que también afecta a nuestros acuerdos de intercambio militar y a la estrategia de defensa y seguridad”, explicó May en enero durante un encuentro oficial en Turquía, en el que también subrayó “el establecimiento de un grupo de trabajo comercial para explorar las vías de mejora de los cauces de intercambio de servicios y mercancías” entre ambos países.

Corea del Sur

“Un grupo de trabajo formal ha sido creado por ambas naciones, que ya se han reunido en, al menos, cuatro ocasiones este año, para discutir cómo desmantelar las barreras comerciales y establecer oportunidades futuras y ambiciosas en el plano del libre comercio, después de consumarse la desconexión por el Brexit”, informaba la agencia Bloomberg en diciembre.

EEUU

“Un Reino Unido libre e independiente es una bendición para el mundo y para que nuestras relaciones sean más fuertes que nunca. Ambos, América y la Gran Bretaña comprenden que deben ser responsables con sus trabajadores y ciudadanos. Por eso, avanzaremos en el fortalecimiento de nuestras mutuas relaciones comerciales, de negocios y en el ámbito de la política exterior”, Donald Trump, en enero.

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Brexit, año I: el divorcio con Europa crea nuevos nichos para España

¿Cómo afectará a España la salida de Reino Unido de Europa?

El sector exterior es moderadamente optimista con el futuro del cuarto socio comercial y quinto exportador.

Reino Unido inicia hoy su andadura en solitario, al margen del club europeo. Después de 40 semanas de tiras y aflojas entre ambas partes para perfilar las estrategias de un divorcio anunciado desde el referéndum del pasado mes de junio, la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, invoca hoy el Artículo 50 del Tratado de Lisboa, paso previo e ineludible a la maniobra de desacoplamiento del club comunitario. Un road map que durará dos años. Y cuya cuenta atrás culminará con los términos de separación de un matrimonio rubricado en 1973, durante la primera ampliación de la Unión, junto a Irlanda y Dinamarca, y que negociarán el secretario británico para el Brexit, David Davis, y el comisario del Mercado Interior, el francés Michael Barnier, que ya ha puesto tierra de por medio al adelantar la fecha tope de la batalla legal a octubre de 2018. Gran parte de este conflicto entre Bruselas y Londres gira en torno a la política comercial. Reino Unido retomará su soberanía para cerrar nuevos acuerdos de libre comercio. En especial, con EEUU. Pero, al mismo tiempo, pretende mantener parte de los privilegios de acceso al mercado interior europeo.

Para España, todavía con la incertidumbre de conocer si el des-ensamblaje británico será más agresivo o dócil, los efectos colaterales no pasan desapercibidos. Expertos y Gobierno admiten que el Brexit podría suponer caídas de varias décimas del PIB, un descenso en las ventas al exterior, debido a que Reino Unido es uno de los principales socios comerciales e inversores, en los flujos de turistas llegados de las islas y en una contribución adicional notable, de casi 900 millones de euros, al presupuesto de la UE. La diferencia de ser o no contribuyente neto a las arcas de la Unión.

Reino Unido es el cuarto mercado de la exportación española (19.153 millones de euros en 2016, frente a los 11.184 millones de importaciones); y quinto destino inversor del último lustro. En 2015, casi totalizaron los 6.000 millones de euros, casi la tercera parte de los 15.509 millones de 2012. Pero el impacto del Brexit también tiene que tener en cuenta las filiales de empresas como Santander y Sabadell, Telefónica, Ferrovial, IAG –hólding de British Airways e Iberia) o Iberdrola que, en total, están valoradas por el mercado por encima de los 60.000 millones de euros. Y, en el plano comercial, afectaría sobre todo a sectores como el de automoción. Aunque también a la maquinaria, a la industria aeronáutica y a la venta de frutos y hortalizas.

Otro cauce de impacto será el turismo. En dos frentes. El primero, por ser la nacionalidad más fiel a dedicar sus vacaciones en suelo español en los últimos años. Nada menos que 16,9 millones de turistas, de los 75,3 que visitaron España en 2016, eran británicos, que gastaron más de 1.000 euros por turista de promedio. El segundo, tiene que ver con el descenso de la libra desde el Brexit, las dificultades para tramitar visados y las dudas sobre derechos de residentes británicos en España (más de 200.000), que podría perjudicar al mercado de la vivienda. En total, BBVA cree que este asunto restará ya cuatro décimas a la economía española en 2017.

En el terreno positivo, España podría albergar agencias regulatorias como la de la banca o la del medicamento, ahora en Londres, y ganar ciertas opciones para lograr la histórica devolución de Gibraltar.

Pese a estas incertidumbres, que también afectan al resto de socios comunitarios, las empresas españolas se declaran optimistas a la hora de hacer negocios en los 12 meses próximos, a pesar de que aún revelan una alta preocupación por la salida británica de la UE. Un reciente sondeo de KPMG y CEOE entre 2.906 directivos y mandos intermedios de firmas de 13 sectores de actividad diferentes constata, en una cuestión con multi-respuesta, que el mayor efecto del Brexit sobre sus negocios lo determinará la depreciación de la libra (58%); seguido de la posible contracción del PIB británico (50%); la instauración de aranceles (43%) y los cambios regulatorios, motivo de temor para el 41% de los encuestados.

De este sondeo, el 45% de encuestados declara tener algún tipo de exposición con Reino Unido. Entre otras, el 16%, vínculos exportadores; el 12%, filiales y el 5%, sucursales. Un notable 19% considera que el Brexit generará más oportunidades de negocio, mientras el 45% juzgaba que no iba a reportar nuevos beneficios. El 36% restante se decantaba por estar a la expectativa del proceso.

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El estudio de opinión de KPMG también constata que el 22% de las firmas españolas tiene listo un plan de contingencia por la salida británica de la UE; un 43% no lo creía todavía pertinente y un 35% lo tenía pendiente de evaluación. Por áreas, el departamento financiero, el de fiscalidad y el legal son los que más se verán afectados. Incluso sin descartar que tengan que modificar aspectos de sus modelos actuales de negocio. De hecho, así lo cree el 35% de los encuestados.

Entre los más confiados en que el Brexit podría mejorar sus relaciones empresariales con Reino Unido, figuran, como se aprecia en el cuadro adjunto a continuación, los servicios profesionales, el sector financiero y el tecnológico y de comunicaciones.

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El Brexit trae problemas… y también oportunidades

Mucho se lleva especulando desde hace un año sobre las consecuencias dramáticas que iba a acarrear una salida por parte del Reino Unido de la Unión Europea. Conviene no frivolizar, es cierto, pues la primera ministra británica aún no ha pulsado el botón del Artículo 50 para iniciar el camino de la ruptura; y aún está por ver el tipo de relación que establecen aquel país y los Veintisiete. Pero lo cierto es que, por ahora, los efectos económicos de la decisión soberana del pueblo británico del pasado 23 de junio son bastante limitados. En este sentido, y pese a que es indudable que el ‘Brexit’ traerá consigo potenciales víctimas en el ámbito de la empresa, es muy posible que abra numerosas oportunidades.

 

Así lo reconoce el informe La empresa española ante el Brexit elaborado por KPMG con la colaboración de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), del que se desprende que un 19% de las empresas con exposición al Reino Unido admite que la salida del país de la UE podría generar oportunidades para su negocio, al tiempo que un 36% no descarta que esto pueda ocurrir en el futuro. “Los empresarios españoles quieren aprovechar las oportunidades de negocio que podrían presentarse a raíz del Brexit”, advierte el citado estudio, destacando que los Servicios Profesionales (56%), sector Financiero (32%) y Tecnología, Telecomunicaciones y Medios (27%) son los más optimistas respecto a las oportunidades que puede deparar la salida de Reino Unido. En contraposición, los directivos del sector Automoción son los únicos que descartan de forma mayoritaria (69%) encontrar oportunidades de negocio ante este acontecimiento.

 

El impacto sobre el sector exterior español será importante, si tenemos en cuenta que casi la mitad de las compañías encuestadas para la elaboración del informe, un 45%, mantiene algún tipo de relación comercial o económica con el Reino Unido. En este sentido, hay que recordar que según datos del Ministerio de Economía relativos al año 2015, el valor de las exportaciones españolas a Reino Unido se acerca a los 17.000 millones de euros anuales, siendo nuestro país el cuarto proveedor de la isla. Además, importamos de aquel país casi 12.000 millones al año, amén de las multimillonarias inversiones bilaterales entre ambos Estados. No cabe ninguna duda de que el británico es un mercado prioritario para la empresa española.

 

Las mayores preocupaciones

 

A pesar del moderado optimismo que el informe de KPMG y CEOE detecta respecto a las oportunidades del Brexit, las compañías son conscientes de que el nuevo panorama trae consigo significativos retos. En este sentido, los empresarios consideran que la depreciación de la libra (58%) y la contracción de la economía británica (50%) son los principales desafíos inherentes a la salida británica de la UE. Desde el 23 de junio, se ha producido una depreciación de la libra respecto al euro de más del 10%, pese a los recientes repuntes, y unas menores perspectivas de crecimiento para Reino Unido en 2017 (el FMI en sus previsiones de enero de 2017 estima que el PIB británico crecerá un 1,5% en 2017, frente al 2,2% previo al referéndum)”. Las previsibles barreras arancelarias y los cambios regulatorios destacan también como áreas de impacto para cuatro de cada 10 directivos.

 

A nivel sectorial, la depreciación de la libra podría tener un especial impacto en los sectores de Turismo y Ocio —lo considera un 77% de los directivos del sector —, Financiero (66%) y Distribución y Consumo (65%). Por su parte, la previsible contracción de la economía británica preocupa especialmente al sector de Infraestructuras (71%), Turismo (67%) y Financiero (64%). Hay que destacar también el potencial efecto de las barreras arancelarias en los sectores de Automoción y Distribución y Consumo, y las consecuencias que podrían tener los cambios regulatorios en los sectores de Servicios Profesionales, Financiero, Energía y Recursos Naturales y Sanidad y Ciencias de la Salud.  Por su parte, los sectores potencialmente más sensibles a las restricciones a la circulación de personas son el de Servicios Profesionales (56%), Infraestructuras y por supuesto el turismo, aunque también numerosos directivos consideran que es un área que será especialmente protegida (cabe recordar que el británico es uno de los grandes emisores de visitantes a España junto a Alemania).

 

España, bien posicionada

 

Respecto a las ventajas fundamentales, y según otro estudio recientemente publicado por la consultora EY, España es el tercer país mejor situado de Europa, empatado con Francia e Italia, para recibir las inversiones que abandonen Reino Unido por el Brexit. Alemania figura como la mejor opción para los inversores, con un 54% de las respuestas, seguida por Holanda (33%), mientras que España, Francia e Italia logran un 8%.

 

En el actual escenario, Madrid y Barcelona también están bien colocadas para captar la atención de los inversores extranjeros. La capital de España figura en quinta posición como ciudad más atractiva para la inversión extranjera, con el 11% de los votos, y la Ciudad Condal es la décima. Londres se mantiene como la primera, con el 54%, pese al “Brexit”, seguido de París (48%), Frankfurt (21%) y Berlín (21%). Ejecutivos como el de Cristina Cifuentes han hecho de la atracción de capital británico una prioridad de su mandato, de hecho.

 

“El apetito por invertir en Europa permanece fuerte, pese a acontecimientos políticos recientes como el referéndum en Reino Unido y a las numerosas citas electorales que se avecinan en el continente europeo. Muchas de las empresas consideran que las nuevas tecnologías y los cambios geopolíticos y demográficos ofrecen oportunidades y, en este sentido, España está trabajando cada vez más para consolidarse como un buen destino de inversión”, afirma Llorenç López Carrascosa, Socio responsable de Desarrollo de Negocio de EY.

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¿No has dado el primer paso para internacionalizar tu empresa? Estas ayudas pueden impulsarte

Internacionalizarse y ampliar negocio en otros países ha sido la tabla de salvación de muchas pequeñas y medianas empresas durante los peores momentos de la crisis. Tras estos años, la idea de diversificar riesgos geográficos cada vez está más arraigada en los empresarios, aunque dar el primer paso es un proceso complejo.

Para facilitarlo hay muchas entidades públicas y privadas que tratan de aportar una ayuda económica y profesional a los empresarios. Entre ellos está la Cámara de Comercio de España y sus programas Xpande y Xpande Digital, cuya edición de 2017 ya está abierta para las empresas interesadas.

Como en la mayoría de las convocatorias de ayudas procedentes de ese organismo, con estos programas también se combina el asesoramiento por parte de expertos en internacionalización con el apoyo económico.

El programa Xpande consiste en un análisis estratégico del proyecto de internacionalización, un proceso que ya hemos explicado en este blog. Desde la revisión de los mercados de interés para la compañía, pasando por el proceso para el acceso a esos países así como la estrategia de marketing y comunicación incluida en el plan de internacionalización. Por supuesto, la asesoría también incluye un apoyo especial para analizar los aspectos económicos financieros.

El lanzamiento del proceso contará con una subvención de hasta el 80% de la inversión abordada que está topada en los 9.000 euros.

Para las empresas de comercio electrónico o cuya enfoque principal de actividad esté en el mundo digital la subvención se canaliza a través del programa Xpande Digital. Éste está enfocado para pymes cuya herramienta básica de posicionamiento internacional sea su marketing digital.

De la misma manera que en Xpande, los técnicos analizan el proyecto de internacionalización en un primer paso, para luego evaluar la cuantía económica necesaria y subvencionar hasta un 80% de total. Eso sí, en este caso, el tope máximo del proyecto financiable está en 4.000 euros.

La información oficial de este programa estima que al menos 700 pymes podrán acceder a las ayudas en los próximos meses. 

El perfil habitual de los destinatarios de las ayudas, según las estadísticas de años anteriores, es una pyme de menos de 10 trabajadores cuya facturación no supera el medio millón de euros. Las más interesadas, hasta ahora, en este tipo de ayudas han sido las empresas de sector de alimentación, seguidas de las industrias y en último lugar los servicios.

Pero que nadie tire la toalla, esto son solo estadísticas de años pasados. El programa está abierto para todas las pymes sin acotar ningún tipo de actividad, ni mercado.

Por destinos de interés, los proyectos presentados estaban especialmente enfocados a abrir línea de negocio en Francia, Alemania y Reino Unido. El país más demandado fuera de la Unión Europea ha sido, Estados Unidos.

Aunque en esta ocasión, eventos como el Brexit o la llegada de Donald Trump al poder pueden influir en los destinos de interés de los emprendedores españoles y cambiar el procedimiento habitual de abrir negocio en estos países que ya hemos comentado en alguna ocasión en este blog, como en estas entradas sobre cómo hacer negocios en EEUU o países para hacer negocios a pesar de los problemas, entre los que hablamos de Gran Bretaña.

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El nuevo escenario del comercio

Más allá de los augurios catastrofistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), el acceso formal de Donald Trump a la Casa Blanca va a suponer la culminación de un cambio de modelo en las relaciones comerciales a nivel mundial, que se está traduciendo ya en el desmoronamiento del multilateralismo y su sustitución por un renacido sistema de bilateralidad, en el que las negociaciones y los acuerdos país a país y sector a sector se imponen como norma general para regular los intercambios comerciales y de inversión, frente a las políticas de bloques que han imperado en las últimas décadas al impulso de la globalización.

El resurgimiento del proteccionismo en la Administración Trump, que coincide con el rebrote de los nacionalismos en Europa y la confirmación de un Brexit duro desde Londres, combinado con la posibilidad de fuertes movimientos del tipo de cambio, han despertado una oleada de miedo e incertidumbre a nivel mundial, especialmente en los países emergentes que, a corto plazo, podría traducirse en un aumento de las restricciones al comercio mundial pero que en modo alguno van a derivar en un cierre de mercados y fronteras o en una caída general de los flujos comerciales internacionales.

En el caso de los Estados Unidos, el nuevo rumbo de la política comercial viene marcado por el cambio de filosofía que implantan los empresarios y financieros que Trump ha incorporado a su equipo de gobierno, en la que el aperturismo imperante va a ser sustituido por una cultura de los negocios, más pragmática y menos altruista pero que por meras razones de rentabilidad no puede prescindir del desarrollo del comercio como motor de modernización, de crecimiento económico y de creación de empleo.

Un cambio al bilateralismo que vemos también en esa propuesta de “Brexit duro” que anunció Theresa May pero en la que, pese al abandono del mercado único, deja muy clara su intención de mantener el actual modelo  de comercio sin barrera entre el Reino Unido y otros países de la UE, mediante un acuerdo bilateral. Y avanzado, incluso, su deseo de alcanzar nuevos acuerdos comerciales con países de otros continentes como Estados Unidos, Australia o la India.

La defensa del libre comercio que el presidente chino Xi Jimping ha hecho en Davos, junto a su advertencia de que “nadie saldrá vencedor de una guerra comercial”, avalan también las tesis de quienes, como el Premio Nobel de Economía, Michael Spence, evalúan a la baja el riesgo de un freno brusco en el comercio. Sobre todo teniendo en cuenta los perjuicios que esto ocasionaría a los tradicionales aliados de EE UU en el continente asiático, especialmente a Corea o Japón que ya han indicado su negativa a secundar cualquier involución proteccionista.

Y es en este contexto del bilateralismo en el que se enmarca el reciente viaje del Rey Felipe VI a Arabia Saudí, que ha tenido un evidente contenido comercial como refleja la presencia de las principales multinacionales españolas y también la de CESCE como instrumento de apoyo a las empresas en sus planes y actividades de internacionalización. Un acercamiento de relaciones entre ambos países que junto a la prórroga al consorcio español del llamado AVE del desierto, ha generado un contrato para Navantia para construir cinco corbetas por valor de 2.000 millones de euros, que garantiza la supervivencia de los astilleros de Cádiz y Ferrol, al tiempo que abre las puertas a la entrada de las empresas españolas en ese inmenso proyecto de la Visión 2030, con el que el gobierno saudí quiere reducir su casi monocultivo del petróleo.

Un programa que ya ha llevado hasta Riad a los jefes de Gobierno de Estados Unidos, Alemania, Francia o Rusia, y del que España no puede permitirse quedar fuera. Sobre todo cuando el sector exterior y la internacionalización de nuestras empresas han sido el motor que ha conducido a recuperación y al cambio de modelo económico en nuestro país y, sobre todo, cuando la evolución de nuestras empresas internacionalizadas durante los años de la crisis ha servido para demostrar que son los puestos de trabajo que se crean fuera los que garantizan la permanencia y la estabilidad de los empleos que tenemos dentro.

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Las lecciones que los emprendedores deben aprender del ‘Brexit’

lecciones_brexitAl resultado del reciente referéndum, debido al cual los ciudadanos británicos decidieron abandonar la Unión Europea, se le conoce como Brexit. La sorpresa del “sí” británico todavía sacude el continente, los mercados y, al estar globalizado, el mundo. A pesar de que todavía no se conocen las consecuencias definitivas. Lo que sí es evidente es que el Brexit puede enseñar una serie de lecciones valiosas a los emprendedores, que vamos a tratar de aplicar en los negocios.

 

No complicar las cosas
Las dos campañas celebradas durante los días (casi meses) previos a la convocatoria del referéndum han sido muy mal elaboradas. Han complicado algo que es muy sencillo. Bastaba con explicar los argumentos a favor o en contra de decir sí o no al hecho de salir de la UE. La incoherencia y la excesiva duración han hecho que los ciudadanos estuvieran abrumados y no lo hayan tenido claro a la hora de votar.

Debido a ello, las encuestas posteriores a la celebración del Brexit han demostrado que muchos votantes reconocían que se habían equivocado y que se arrepentían del sentido dado a su participación ciudadana. Un emprendedor no debe complicar las cosas. En el mundo de los negocios las decisiones deben ser meditadas, pero eso no es óbice para que no sean ágiles y rápidas. Si se demoran demasiado en el tiempo o se complican en exceso los argumentos se puede llegar a tomar la respuesta equivocada, o tardar tanto que al final algún competidor se adelante. En esta ocasión el referéndum nos ha enseñado cómo no se deben hacer las cosas de cara a obtener una decisión con mayores posibilidades de éxito.

 

En la empresa nada es blanco o negro
El referéndum sobre la UE era bien sencillo: quedarse o irse. Aceptar todas las ventajas e inconvenientes que implica una adhesión a la comunidad o ninguno de ellos. Blanco o negro. Sí o no. Este tipo de circunstancias son habituales en una democracia y forman los componentes básicos de casi el 100% de cualquier convocatoria de referéndum, pero no son válidas para el mundo de los negocios. Es imposible que una firma con cierto éxito no tenga aristas y sus decisiones sobre su estrategia de funcionamiento se limiten a dos posibles respuestas. Lo más inteligente es no cerrarse nunca nada y tratar de aprovechar las ventajas de ambos componentes. Esa sería la tercera opción y es la que, por lo general, ofrece mejores resultados en las pymes.

 

Reconocer el papel de las emociones
Se suele decir que el responsable de una compañía toma decisiones de forma individual y con todos los pros y los contras estudiados hasta el más mínimo detalle. La realidad es que esto nunca suele ser tan sencillo. Lo normal es que las emociones soliciten su parte de tarta a la hora de la respuesta final. Prescindir del papel fundamental que juega la emoción en las personas fue el gran error de la campaña que abogaba por permanecer en la Unión Europea. Sus responsables no fueron capaces de prever hasta dónde llegaba la indignación de los ingleses ante problemas comunitarios como la inmigración, las exigencias en cuanto a los cumplimientos del déficit de la economía y la situación de las propias élites británicas. Todo ello influyó mucho a la hora de definir el sentido el voto y no se le dio suficiente importancia.

Por el contrario, los responsables de la campaña que abogaba por abandonar la UE (Brexit) sí que supieron jugar la baza de las emociones y estuvieron más cerca de las preocupaciones reales de los británicos. El resultado les acabó dando la razón y dio una lección a los tecnócratas de la permanencia, que apostaron más por los argumentos teóricos de las consecuencias del abandono en vez de dar soluciones a los problemas generales, pero desde el seno de la UE.

 

Como hombre de negocios, usted debe intentar seguir la estrategia de los partidarios del Brexit en este punto concreto. Debe tener en cuenta las emociones porque juegan un papel fundamental en todo. Y es que la mayoría toma las decisiones (en este caso de compra) partiendo de lo que le dictan las emociones.

 

No divida
Se trata probablemente de la lección más importante que un emprendedor puede obtener del Brexit y consiste en la de no fomentar nunca la dualidad. El referéndum ha creado una frontera muy marcada entre los dos contendientes. La gente se posicionaba en uno de los extremos y luchaba activamente por imponer sus criterios. Si su negocio se llena de bandos (bastan dos), da igual el que resulte ganador. El claro perdedor será usted y su empresa.

 

Por eso, usted se debe esforzar en mantener siempre la unidad dentro de la empresa. Esto es fácil decirlo pero no es tan sencillo llevarlo a la práctica, especialmente cuando se toman decisiones que no gustan a un nutrido grupo de empleados o socios. En estos casos, es donde adquiere más importancia su papel para aglutinar todos los intereses en su persona, de forma que jamás se pierda la unidad.

 

Si usted detecta una situación en la que observa cómo las personas de la plantilla se van dividiendo y posicionándose con diferentes partes es necesario buscar una solución. Para ello, nada mejor que acercarse a hablar con todos y preguntar qué puede hacer para hacer variar su punto de vista. Y es que el mero hecho de que existan pensamientos diferentes al suyo no implica que los contrarios a sus criterios sean tratados como el enemigo. Puede que en la siguiente decisión importante los díscolos vuelvan a coincidir.

Regresando el Brexit es fácil comprobar que los responsables de la campaña que buscaba la permanencia británica en la UE se equivocaron al acusar a los partidarios del Brexit de racistas. Esta forma de actuar ha impuesto divisiones en el país que tardarán años en cerrarse.

 

No utilice el miedo
En el referéndum, unos y otros trataron de instaurar el miedo a cualquiera de los resultados. De ganar el Brexit se decía que sería el primer paso para la Tercera Guerra Mundial. Si, por el contrario, triunfaban los partidarios de la permanencia se hablaba de la ruina económica del país. El caso es que nada de eso ocurrirá, lo que demuestra que el miedo no es bueno para casi nada. De ahí que dentro de su empresa no sea buena idea asustar a la gente por estar o no de acuerdo con una de sus decisiones. Su obligación es trabajar con ellos y permitirles expresar sus opiniones.

The exit of Britain from the European Union, the "Brexit" (MaxPPP TagID: dpaphotostwo527836.jpg) [Photo via MaxPPP]

Consecuencias del Brexit para las empresas españolas

brexit“Ante todo, somos buenos europeos”, aseguraba recientemente el embajador británico en España, Simon Manely, en un acto celebrado en Madrid ante el próximo referéndum que se celebrará el 23 de junio en su país, y en donde sus compatriotas votarán sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Una posibilidad cada vez más real según las encuestas y que tendría efectos muy relevantes no sólo para las estructuras comunitarias sino para las empresas del Viejo Continente con intereses allí, entre ellas las españolas.

Y es que a lo largo de las últimas décadas, los vínculos económicos entre ambos países han vivido una época dorada, en especial en sectores como el turismo, la salud, los componentes de automóvil, la alimentación o los servicios financieros. No en vano, y según un informe recientemente publicado por la consultora AFI, Reino Unido es el quinto mercado mundial para las empresas españolas, y supone un 7% del total de las exportaciones anuales.

Esta floreciente relación bilateral no sólo tiene una vocación comercial, sino, también, financiera. Tanto es así que el país isleño es el principal destino para la inversión española, con un 14% de la inversión directa española en el extranjero, lo que significó alrededor de 48.000 millones de euros en 2015. En el sentido inverso, las empresas británicas invirtieron el año pasado en torno a 20.000 millones en nuestro país, es decir, el 10% de la inversión extranjera total.

 

Efecto directo en las pymes

La materialización del Brexit tendría consecuencias inmediatas para España debido a la exposición que mantienen algunas de las mayores empresas nacionales en Reino Unido. Son los casos, por ejemplo, de dos de los pesos pesados del sector financiero; el Banco Santander, que actualmente gestiona entre el 10 y el 20% de todas las cuentas corrientes británicas, y Banco Sabadell, propietario de TSB, con un peso de alrededor de un 5% del mercado.

Además, se reducirían súbitamente los beneficios de las empresas españolas con filiales en Reino Unido, por culpa tanto de los previsibles cambios regulatorios -que desincentivarían la entrada de empresas extranjeras en el país debido al aumento de trabas normativas y de tipos fiscales- como de la propia depreciación de la libra, que reduciría de manera muy notable la capacidad adquisitiva de los británicos. Un efecto dominó que afectaría de lleno a las pymes de nuestro país que han comenzado a hacer negocios en el país anglosajón en los últimos años.

España tiene en la actualidad un superávit comercial con el Reino Unido del 1,1% del PIB, que se explica no sólo desde el punto de vista económico, como estamos viendo, sino, también, humano. Cada año, el tránsito de españoles que viajan para intentar mejorar su inglés, estudiar o encontrar nuevas oportunidades laborales, se ve secundado por el trasiego de jubilados británicos que desean disfrutar de las bonanzas de nuestro país (más de 15 millones visitan cada año el país ibérico) o por profesionales que identifican oportunidades de negocio a explotar.

Una profunda y singular relación entre ambas naciones que ayuda a entender, por ejemplo, que España sea el país más contrario al Brexit, en tanto que las empresas británicas instaladas aquí se muestran de forma mayoritaria a favor de la permanencia dentro del seno de la Unión Europea. Algo que el propio primer ministro, David Cameron, se ha encargado de subrayar por activa y por pasiva, siempre, eso sí, que, se consigan reducir los trámites burocráticos en Bruselas favoreciendo un proceso de toma de decisiones más ágiles.

A partir del 15 de abril, comienza oficialmente la campaña de cara al referéndum, y cuyos ejes fundamentales serán, entre otros: que cada Estado tenga derecho a decidir sobre las leyes comunitarias, apostar por una integración esencialmente comercial entre los Estados Miembros, desincentivar la híper regulación creciente en las instituciones comunitarias y limitar los beneficios sociales de los inmigrantes.

 

Imagen: FranceBleu