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La mejor fórmula para salir de España

Encontrar nuevos mercados y clientes más allá de España puede ser la salvación para muchos negocios. Pero tan importante como decidir en qué país queremos estar presentes, es la forma en que lo hagamos. Tendremos que elegir entre estas cuatro recetas: la exportación, las licencias y franquicias, las ‘joint-venture’ y las alianzas estratégicas, y la inversión directa. Pero, cuidado, todas tienen sus ventajas e inconvenientes.

Desde que empezó la crisis en 2007 han desaparecido del mapa español casi 500.000 pymes y autónomos. Las causas son bien conocidas: la caída de las ventas, las dificultades para acceder al crédito y la morosidad. Pues bien, los expertos opinan que la búsqueda de nuevos mercados fuera de nuestro país podría haber evitado un buen número de estas desapariciones. Ahora, cuando continúan las dificultades, salir al exterior sigue siendo la posible tabla de salvación para un buen número de pequeñas y medianas empresas, tabla a la que las compañías de mayor tamaño ya llevan aferradas desde hace tiempo. Eso sí, una vez decidido el “viaje”, hay que plantearse una cuestión fundamental: ¿cómo hacerlo?

No es conveniente cruzar la frontera y ponerse a vender productos en otros países de cualquier manera. Hay que encontrar la fórmula más adecuada a nuestros propósitos. Y, como decíamos al principio, existen cuatro recetas principales, con sus pros y sus contras. La consultora KPMG advierte sobre cada una de ellas.

La primera fórmula es la exportación y sus ventajas la sencillez, el conocimiento del mercado a través de un agente o distribuidor, y unos costes de inversión relativamente bajos. Pero también tiene inconvenientes: un menor potencial de ingresos, una pérdida de control sobre la comercialización, la ausencia de ‘feedback’ del mercado, las dificultades para identificar al agente o distribuidor adecuado, los problemas derivados de los contratos de servicio con esos agentes y los costes de transporte.

Si no nos convence este primer método para salir de España, tenemos otros como las licencias y franquicias. Entre sus ventajas está el hecho de que facilitan una entrada rápida, que no requiere inversiones de capital elevadas, que reducen los problemas asociados al comercio y a los propietarios extranjeros, y que trasladan costes y riesgos al franquiciador. Sin embargo, cuentan con algunos problemas como las dificultades para mantener el control sobre la calidad del producto, los estándares y la consistencia. Además, no hay que olvidar que esta fórmula también crea un competidor.

La tercera posibilidad que tiene un empresario para introducirse en un nuevo país es realizar ‘joint-venture’ y alianzas estratégicas. ¿Sus posibilidades? una rápida adquisición de ventajas competitivas gracias al ‘know-how’ con el que seguramente contará el socio local en cuestiones de mercado, tecnología, desarrollo de producto, marketing y canales de distribución; y otras ventajas derivadas de compartir los riesgos y costes de la expansión. En cuanto a los problemas que podrían producirse, destacan los conflictos entre socios (por ejemplo, en las políticas de reparto de dividendos, sourcing, producción y pricing), las dificultades de lograr un equilibrio entre manejar el control y buscar recursos adicionales, las limitadas sinergias y las implicaciones en el riesgo cuando la relación no funcione y, además, afecte a la cadena de suministro.

Si no terminamos de creer en las tres anteriores fórmulas, siempre nos quedará una cuarta: la inversión directa. Esta posibilidad cuenta con importantes puntos a favor como el control de recursos y capacidades, la integración y coordinación de actividades en todos los países, la posibilidad de una estrategia de M&A con entrada rápida, o el atractivo de lugares con menores salarios e impuestos. Eso sí, tampoco hay que olvidar sus inconvenientes, entre los que pueden estar la necesidad de una inversión significativa y de una gran exposición financiera, los problemas de integración y coordinación de una estrategia de M&A, un consumo de tiempo y costes impredecibles, y la exposición a riesgos económicos y políticos.

No hay una fórmula ideal para todas las pymes. Cada una tendrá que valorar las ventajas que más le beneficien y los inconvenientes que menos le perjudiquen. Eso sí, no es conveniente ahorrar esfuerzos teniendo en cuenta que la estrategia elegida podría evitarle a uno, simple y llanamente, desaparecer del mapa.

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EmprendeBox, la caja de los deseos que te ayuda a poner en marcha tu pyme

En una sociedad moderna, y más en tiempos de crisis como los que vivimos, los emprendedores son una pieza básica para dinamizar la economía y generar empleo. Si embargo, es bien sabido que poner en marcha una idea no es tarea fácil. Tanto para aquellos que necesitan crear su empresa, como para los que necesitan un relanzamiento, es necesario disponer de un apoyo.

Ese es el motivo principal por el que 15 compañías nacionales e internacionales se han unido para respaldar el lanzamiento de EmprendeBox, un cofre regalo que ofrece productos y servicios para cualquier emprendedor, autónomo, pyme o franquicia, con descuentos que alcanzan el 60%.

En esa pequeña caja de los deseos, los emprendedores no encontrarán un viaje, un deporte de riesgo o una degustación de comida oriental. En ella hallarán multitud de servicios en más de 15 temáticas diferentes que permitirán potenciar aquellas áreas del negocio que más lo necesitan.

¿Cómo funciona la caja?

Hacerse con una de estas cajas es bastante simple. Basta con entrar en la página web www.emprendebox.es , abonar poco más de 200 euros y adquirir unos servicios de gran valor para cualquier negocio. Los tres primeros son fijos y consisten en un suscripción gratuita a la revista Emprendedores, una campaña de publicidad en Google y descuentos para reclutar profesionales a través del portal InfoJobs.

El cuarto es diferente y lo escoge el comprador dependiendo de aquellas áreas que desee potenciar. Así, la caja ofrece servicios que giran alrededor del mundo asociativo, del desarrollo de su negocio en Internet, de la formación, de los servicios, de la gestión y la consultoría, de los recursos humanos, etc. Algunos de ellos son tan curiosos como el telesecretariado y la oficina virtual para el emprendedor, la creación de vídeos profesionales para la empresa, el posicionamiento en redes sociales o programas de contabilidad y gestión gratuitos. “Lo original de EmprendeBox es que se presenta como un pack de regalo. Y es que no puede haber mejor opción que regalarle a una persona que quieres un empujoncito para que haga realidad sus sueños”, asegura Candice Laporte, socia y cofundadora de Creaventure, los creadores de EmprendeBox.

En definitiva, estamos sin duda ante una idea de lo más original a la hora de ayudar al emprendedor. De ellos depende, si esta caja mágica se queda en simple curiosidad o, por el contrario, se convierte en una herramienta a tener en cuenta a la hora de poner en marcha una pyme.

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Necesitamos una mayor cultura emprendedora

Un reciente informe de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), realizado a través de datos de Eurostat ponía el dedo en la llaga de uno de los más acuciantes problemas que padece el país: la falta de una cultura emprendedora entre los jóvenes españoles.

Y es que, según datos del informe, la tasa de emprendedores menores de 30 años en España es de sólo un 4%. Lo que quiere decir que de los 4,6 millones de jóvenes con una edad comprendida entre los 15 y 29 años, sólo 185.000 se atreven a emprender un negocio. Por el contrario, el porcentaje se incrementa hasta el 5,5% si se incluyen todos los países de la Unión Europea, destacando Italia donde la tasa se eleva al 11,4% o la República Checa, con el 9,9%.

Por si el bajo porcentaje español con respecto a nuestros vecinos europeos no fuera ya de por sí suficiente motivo para la búsqueda de soluciones, basta con compararlo con las cifras del paro juvenil, para generar la alarma. Según Eurostat, la tasa de paro en España entre los jóvenes de 15 a 29 años se sitúa en el 34,7%; porcentaje éste que duplica el europeo, que se cifra en 16,9%. “Debe ser una prioridad la revisión de las políticas de fomento del autoempleo entre los jóvenes y conseguir aumentar el número de emprendedores menores de 30 años, que serán los empresarios del futuro, porque mal futuro nos espera cuando con una tasa de paro tan elevada entre los jóvenes, únicamente el 4% se decanta por el desarrollo de una actividad empresarial por cuenta propia. A la vista salta que la política de fomento de emprendedores y autónomos entre los jóvenes llevada a cabo por el Gobierno no ha dado los frutos necesarios”, explica Lorenzo Amor, presidente nacional de ATA.

En busca de soluciones
Con este panorama resulta evidente que urge generar una cultura emprendedora desde los niveles más bajos del sistema educativo que desarrolle un espíritu empresarial que se apoye en el esfuerzo y la capacidad de asumir riesgos, y que transmita la imagen real del empresario en España. Pero lograr estos objetivos requiere tomar en consideración estas iniciativas:

– Mantener la capitalización del desempleo para constituirse como autónomo.
– Establecer exenciones y bonificaciones de cuota a la Seguridad Social.
– Reducciones fiscales a los jóvenes emprendedores en los primeros años de actividad empresarial.
– Establecer un sistema general de microfinanciación dirigido principalmente al colectivo de los jóvenes y que les permita poner en marcha los negocios.
– Generar una cultura empresarial desde la educación.

Un problema generado con la crisis
Sólo a través las ya comentadas medidas, España podrá cambiar la tendencia de la destrucción del emprendimiento juvenil iniciada con la crisis, ya que antes de ella este problema no existía. Así, desde marzo de 2008, el número de jóvenes emprendedores ha descendido en 146.800 personas, lo que se traduce en una caída del 44,2%. Pérdida cinco veces superior a la registrada, de media, en la Unión Europea, donde el número de jóvenes emprendedores se redujo un 9,1%, y que lleva a España a concretar el 52,4% de la pérdida total de todos los países europeos.
Fruto de esa pérdida es el hecho de que la tasa de emprendedores jóvenes (15-29 años) se haya reducido un 34,1%, pasando del 6,1% al 4%. Esto ha llevado a que si bien antes de la crisis, España se situaba con una tasa de emprendimiento del 6,1%, superior a la media de la Unión (5,7%), los efectos de la crisis han hecho que esta tasa caiga en picado. “Desde luego los datos nos deben hacer reflexionar a cerca de qué estamos haciendo mal”, concluye Lorenzo Amor.

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Una nueva línea de financiación

financiacionAvalmadrid, la Sociedad de Garantía Recíproca de la Comunidad de Madrid (www.avalmadrid.es), y el Banco Sabadell (www.bancsabadell.com) han llegado a un acuerdo por el que se establece una nueva línea de financiación preferente. Dotada con hasta 30 millones de euros, permitirá generar una inversión inducida de más de 40 millones de euros contribuyendo a la creación y/o mantenimiento de unos 3.000 puestos de trabajo, según sus estimaciones.
El objetivo de esta nueva línea es poner a disposición de las pymes y autónomos madrileños, que sean actuales o potenciales clientes de las entidades del Grupo Banco Sabadell, préstamos en tipos preferenciales en coste y plazo para fomentar la inversión productiva a través de las Líneas Financieras Bonificadas, dotadas por la Comunidad de Madrid y gestionadas por Avalmadrid. Estas líneas están enfocadas a la renovación de la maquinaria industrial, la innovación tecnológica, la internacionalización, el fomento del pequeño comercio y la hostelería (Ficoh), entre otras. También podrán acceder al Plan Impulsa Pyme para acceder a la liquidez e, incluso, reestructurar su pasivo.
Otro de los fines del acuerdo es potenciar la bidireccionalidad de las operaciones ya que Avalmadrid podrá canalizar clientes a Banco Sabadell y, asimismo, los clientes de la entidad financiera podrán acceder a toda la gama de productos financieros de la SGR. Por otra parte, el convenio establece las pautas para el desarrollo de productos específicos conjuntos adaptados a las necesidades requeridas por las empresas. Actualmente, Avalmadrid mantiene acuerdos con las principales entidades de crédito que operan en la Comunidad de Madrid que superan los 1.000 millones de euros.
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Cómo sacar partido a una Sociedad de Garantía Recíproca

sgrDinero, dinero, dinero. En momentos de crisis, en los que el acceso a la financiación se convierte en un duro campo de batalla (y que en ocasiones puede frenar dar el salto al exterior a pesar de disponer del producto y del mercado o mercados adecuados), acudir a una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) puede ser el salvavidas adecuado. ¿Y qué son las SGR? Según la definición de la Confederación Española de Sociedad de Garantía Recíproca (Cesgar), “son entidades financieras sin ánimo de lucro, sujetas a la supervisión e inspección del Banco de España, y que posibilitan el acceso al crédito en mejores condiciones de plazo y de tipos de interés a las pymes y autónomos, consiguiendo la financiación para sus proyectos”.

1. Constitución

Suelen estar constituidas por socios partícipes, por pymes (que son las beneficiarias de su aval) y por socios protectores. Estos últimos son instituciones que aportan recursos a la SGR, lo que mejora su solvencia, sin derecho a solicitar garantías. Normalmente estos socios protectores son Administraciones Públicas, Cámaras de Comercio, Asociaciones y Entidades de Crédito. ¿Beneficios para la pyme o autónomos? Al ser avalada por la SGR, éstos pueden acceder al crédito. También, a su vez, beneficia a la entidad de crédito, pues invierte sin riesgo al ser la SGR la que responde, como avalista, en caso de que la operación financiera sea fallida.
Pero facilitar el acceso al crédito y mejorar las condiciones generales de financiación de las empresas socias no es su único objetivo. Entre sus metas también se encuentran otorgar garantías y avales a las pymes, negociar líneas financieras, canalizar y tramitar subvenciones, información y asesoramiento financiero a los socios, y formación financiera. Y dos son los casos de actuación: por un lado, las empresas o autónomos que no tienen garantías suficientes para obtener un crédito de las entidades financieras; y, por otro, las empresas o autónomos que teniendo garantías suficientes para ser atendidos por las entidades crediticias, saben que con un aval de la SGR obtendrán un crédito en mejores condiciones de plazo de amortización y tipo de interés.

2. Ventajas

Cinco son las principales ventajas del aval de la SGR para las pymes:
  1. Acceso a la financiación para empresas y autónomos con insuficiencia de garantías
  2. Mejora de las condiciones de plazo y tipo de interés, gracias a los convenios que las SGR negocian con las entidades de crédito
  3. Análisis sobre la viabilidad del proyecto empresarial y propuesta de alternativas
  4. Informar y asesorar a los socios financieramente
  5. Canalizar y tramitar líneas de ayuda
Cuatro son las ventajas del aval de la SGR para las entidades de crédito:
  1. La SGR actúa como canalizador, captando operaciones del segmento pyme para la banca
  2. Realizar el estudio técnico de la operación; desaparece el riesgo de insolvencia, pues la garantía de la SGR es líquida
  3. Mejora la rentabilidad financiera, puesto que las operaciones avaladas no requieren provisión de insolvencias
  4. A efectos del cálculo de coeficiente de solvencia, su riesgo pondera al 20%.