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Claves de la nueva ley de autónomos

La Ley sale a la luz

El ruido mediático del conflicto secesionista casi ha camuflado la aprobación de una de las Leyes más esperadas. Tras casi un año en barbecho, por fin, el Senado ha ratificado la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, con lo que su puesta en marcha ya solo está pendiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado.

La reforma trae cambios de calado para quienes ejercen como autónomos pero, por si la espera no hubiera sido suficiente, la implementación de las más importantes tendrá que esperar hasta enero de 2018.

Así ocurrirá con…

  • La famosa tarifa plana de 50 euros para nuevos autónomos. Hasta ahora solo se aplica durante los primeros seis meses de actividad, a partir de enero de 2018 se amplía a un año. Además, podrán disfrutar de ella, por segunda vez, los emprendedores que hayan vuelto a emprender después pasados dos años desde el primer intento y no cinco como se exige actualmente.
  • Las bonificaciones de la tarifa plana se extienden hasta los 24 meses. Los seis siguientes a los doce de tarifa plana de 50 euros, se bonifica al 50% y los últimos seis al 30%.  Pero eso solo será operativo a partir de enero de 2018. En principio si el final de la tarifa plana se acaba antes de esa fecha el autónomo no tendrá derecho a estas nuevas bonificaciones.
  • También se hace operativa la posibilidad de que los autónomos paguen sus cotizaciones desde el día que se dan de alta en el Registro Especial de Trabajadores Autónomos y no, como ocurre ahora, por el mes completo en el que realizan esa gestión.
  • Incluso, se va a permitir darse de alta y de baja hasta tres veces en el mismo año.
  • No se ha conseguido implantar la demanda de las asociaciones de trabajadores autónomos que pedían que los empresarios por cuenta propia pagaran impuestos en base a sus ingresos reales. A cambio se flexibiliza la elección de bases de cotización y se permite cambiarla hasta cuatro veces el mismo año.
  • Con el objetivo de hacer más llevadera la gestión de tesorería de los trabajadores autónomos, el Gobierno ha rebajado a la mitad los cargos por retrasos en los pagos a la Seguridad Social. Del 20% actual al 10%, a partir de enero de 2018.
  • Otra de las grandes novedades de esta reforma está relacionada con una gran lucha de colectivo durante los últimos años: el tratamiento de los gastos deducibles. A partir de 2018, se permite la deducción de un 30% de los gastos de suministros, como el agua, la luz y telefonía, siempre que se trabaje desde casa.
  • Además, Hacienda cede también para tratar de igual un poco más el trato de los autónomos a la hora de reconocer los gastos de comida. Se podrán deducir 26,67 euros diarios en el IRPF por gasto en comida, una cantidad que asciende a 48 euros si el gasto se produce fuera de España.
  • A partir de 2018, también se mejora el trato a los emprendedores con discapacidades reconocidas.

Aplicación inmediata

Por su parte, serán de aplicación inmediata tras la publicación de la ley en el BOE otras reformas como:

  • La devolución automática del exceso de cotización de los trabajadores con pluriactividad, es decir los que trabajan como autónomos y por cuenta ajena, sin que tengan que solicitarla como ocurría hasta ahora.
  • Desde ahora, los autónomos podrán cobrar el 100% de la pensión y seguir trabajando si tienen al menos un trabajador a su cargo. Es decir, que la jubilación de un autónomo no tiene que significar obligatoriamente el cierre de un negocio como ocurría hasta ahora.
  • Las medidas destinadas a conciliación también son de aplicación inmediata. Así, las mujeres que reemprendan actividad hasta dos años después de haberla suspendido por maternidad, adopción, acogimiento, etc. podrán hacerlo con una tarifa plana de 50 euros.
  • Los padres y madres quedan exentos de pagar la cuota de autónomos durante el período que dure su baja.
  • Además, se ha aprobado con efectos inmediatos la exención del 100% de la cuota de autónomos durante un año para el cuidado de menores o dependientes.
  • En el ámbito familiar se ajustan algo más las relaciones laborales. Así, se bonifican al 100% las contingencias comunes durante un año para contratos como trabajadores por cuenta ajena a cónyuges, ascendientes, descendientes y demás parientes por consanguinidad o afinidad, hasta el segundo grado inclusive. Para poder acogerse a esta bonificación será necesario que el trabajador autónomo no hubiera extinguido contratos de trabajo y mantener el contrato al menos seis meses.
  • La cuota de los autónomos societarios ya no subirá automáticamente en función de lo que se eleve el salario mínimo interprofesional, sino que dependerá de lo que se determine en los presupuestos generales del Estado (PGE), después de negociarlo con las asociaciones de autónomos más importantes. El problema es que en este momento, la aprobación de esos PGE está suspendida por el Gobierno por lo que con la prórroga de los PGE de 2017 esta medida no puede ser puesta en marcha.
  • Otra de las reivindicaciones históricas es reconocida. Por fin, se acepta como accidente laboral el que tiene lugar entre la ida y de vuelta del autónomo a su puesto de trabajo cuando sea distinto a su domicilio

 

Otros detalles

Por último, con esta reforma se permite a los autónomos incorporarse al diálogo social y los reconocimientos que de ello se deriva de las negociaciones conjuntas.

En este sentido, las organizaciones de autónomos más importantes y representativas pasan a considerarse de “utilidad pública” y se abre un plazo de un año para que puedan incorporarse al Consejo Económico y Social y para la constitución del Consejo del Trabajo Autónomo.

Por su parte, la formación de los trabajadores autónomos pasa a ser una cuestión a valorar por los sindicatos en la misma línea que lo hacen con los asalariados. Por lo que los autónomos podrán acceder a formación en prevención de riesgos laborales, y a formación adaptada a sus necesidades, con el fin de mejorar su competitividad y consoliden su actividad empresarial.

En cualquier caso, este es solo el primer paso de lo que está por llegar. El pasado 27 de septiembre se inauguró en el Congreso de los Diputados, una comisión para la reforma del Régimen Especial del Trabajador Autónomo en la que está previsto que pasen los principales expertos en el mundo laboral para encauzar una propuesta que aborde el fondo del tratamiento que estos trabajadores tienen en la legislación española.

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Las SGR, otra herramienta más para una buena financiación

Es cierto que la recuperación económica, más intensa en el caso de España con avances del PIB superiores al 3% en los dos últimos años, está trayendo consigo un leve repunte de la concesión de créditos por parte de las entidades financieras. Pero aún es demasiado tímido, y en este punto tiene mucho que ver el hecho de que las autoridades europeas, con el objetivo de prevenir crisis como la que se desató a raíz de la quiebra de Lehmann Brothers, han endurecido notablemente los requerimientos de solvencia para la banca. Así, el sector financiero debe dedicar parte de sus recursos a cumplir compromisos de capital y ni mucho menos abre el grifo del crédito al ritmo que el crecimiento actual requeriría.

 

En este contexto, y dada la debilidad de la banca en los últimos años, las Sociedades de Garantía Recíproca se han convertido en una herramienta imprescindible de financiación y aval para miles de pymes y trabajadores por cuenta propia. El año pasado, y según datos recientemente aportados por la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR-Cesgar), el dinero prestado a los empresarios ascendió nada menos que a 1.250 millones de euros. “Hemos cubierto una falla de mercado”, aseveró recientemente el presidente de SGR-Cesgar, José Rolando Álvarez, recordando que el mercado de la financiación es “dual” en España. Las grandes empresas no tienen ningún tipo de problema para poder captar fondos, mientras que las pymes, micropymes y autónomos cuentan con enormes dificultades.

 

En concreto, y según datos aportados por la propia Confederación, solo ocho de cada diez pymes que solicitan hoy en día un crédito lo obtienen finalmente. Además, un 13% de los mismos no recibe la cantidad que en un principio demandó; y casi la mitad, el 42%, debió aportar garantías para lograr esa financiación. Más aún: entre las micropymes, donde se encuentran los más de dos millones de empresas españolas con menos de 10 trabajadores, un 20% de las mismas está directamente fuera del circuito de la financiación, algo que impide que puedan crecer en un país señalado directamente por el FMI y la Comisión Europea por el escaso tamaño de la mayoría de sus empresas. Por si fuera poco, existen desigualdades sustanciales entre las pymes españolas y las pymes europeas. Por ejemplo, las empresas españolas pagan, de media, un tipo de interés del 2,55%, mientras que en Francia, estas empresas tienen un interés del 1,87% de media, o en el caso de Italia, con un diferencial del 1,22%.

 

Cambio de tendencia

Sin embargo, y gracias a un esfuerzo pedagógico muy importante por su parte, y con la ayuda de las propias empresas y de las administraciones públicas, las SGR españolas están consiguiendo que su labor sea cada día más conocida por el público general, y lo que es más importante, por las pequeñas empresas y autónomos que encuentran problemas para acceder a la financiación. Porque uno de los grandes problemas al que se han tenido que enfrentar hasta ahora ha sido el desconocimiento, algo que a juicio de José Rolando Álvarez se va paliando conforme pasa el tiempo.

 

El mayor reconocimiento público explica, en parte, la creencia de que las SGR van a multiplicar este año su actividad prestataria. Desde los 1.250 millones concedidos se pasará a un escenario de entre 3.000 y 4.000 millones, auguró el presidente de SGR-Cesgar en una reciente jornada que fue auspiciada por la patronal empresarial CEOE. En esa mejora también tendrá que ver, obviamente, el avance económico y la mayor fluidez del crédito, ya que la banca es una piedra angular del sistema de avales de las Sociedades de Garantía Recíproca.

 

Estas, en concreto, están constituidas por socios partícipes, pequeñas y medianas empresas, pymes, que son las beneficiarias de su aval, así como por socios protectores, las Administraciones Públicas, Cámaras de Comercio, Asociaciones y entidades de crédito. SGR y banca conceden avales y créditos a las pymes protegidos por el sector público y por Cersa, la compañía pública de reafianzamiento que recibe dinero directamente de los Presupuestos Generales del Estado y que se encarga de cubrir, si lo hubiere, un crédito fallido. Las SGR, además, no limitan su función a prestar dinero. Entre otras de sus funciones, destacan las siguientes:

 

  • Negociar líneas financieras.
  • Canalizar y tramitar subvenciones, otro capítulo de gasto público que muchas veces ni siquiera es aprovechado por los potenciales beneficiarios.
  • Informar y prestar asesoramiento financiero a sus socios.
  • Impartir formación.

 

Actualmente en España contamos con una red de más de 20 Sociedades de Garantía Recíproca. Casi todas ellas están agrupadas en Cesgar y dependen, casi siempre, lo de los presupuestos de las comunidades autónomas en las que desarrollan su labor. Así sucede, por ejemplo, con Avalmadrid en la Comunidad de Madrid, Avalis en Cataluña o Suraval en Andalucía, por ejemplo. Hay otras incluso de mayor tamaño, como Iberaval, que en principio nació en Castilla y León pero que ahora también desarrolla su labor en Madrid y en la Rioja y cuenta ya con aproximadamente 19.000 socios. En cualquier caso, y para conocer de primera mano la entidad a la que un autónomo o pyme puede dirigirse en busca de financiación, conviene primero informarse en la Confederación Española Cesgar.

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Sí te puedes aplazar hasta 30.000 euros de IVA

La controversia en torno a la posibilidad de que los trabajadores autónomos puedan solicitar aplazamientos en el pago de impuestos como el IVA llega a su fin. Al menos, a un fin temporal, por compromiso explícito del Gobierno y la publicación de una Orden a través de la Agencia Tributaria (AEAT) que faculta a este colectivo a beneficiarse aún de esta ventaja fiscal. La Orden permite aplazamientos y viene a corregir las prohibiciones levantadas por el Decreto Tributario que el Congreso aprobó el pasado 2 de diciembre, y que entre otras iniciativas, limitaba al máximo la posibilidad de solicitar aplazamientos.

 

El pasado viernes, la AEAT publicaba en su página web que las solicitudes de aplazamiento se tramitarán “en función de su importe”, y de ellas también se podrán beneficiar, no solo los trabajadores autónomos sino también las pymes, según fuentes del Ministerio de Hacienda. Ahora bien, el Gobierno establece dos procedimientos diferenciados:

 

  • Los autónomos y pymes que soliciten aplazamientos o fraccionamientos de cantidades inferiores a los 30.000 euros de IVA no tendrán que aportar ni aval ni garantía, por lo que, y he aquí la gran novedad, el fisco no pedirá explicaciones sobre si el IVA a aplazar ha sido cobrado por el contribuyente o no lo ha sido. En numerosas ocasiones el colectivo de autónomos ha puesto el grito en el cielo cuando Hacienda le reclamaba el pago del impuesto sin que a él su cliente se lo hubiera abonado. Los retrasos en el pago, además, conllevaban sanciones. En este sentido, quien demande el aplazamiento o el fraccionamiento contará con la posibilidad de pagar en 12 meses, si bien la Agencia Tributaria precisa que si el plazo de abono demandado es inferior, también será concedido.
  • Por contra, los autónomos y pymes que soliciten aplazamientos de cantidades superiores a los 30.000 euros de IVA, sí tendrán que presentar obligatoriamente aval y/o garantía para poder beneficiarse de esa medida tributaria. En este caso, el plazo máximo de abono del impuesto llega a los 18 meses, y el autónomo tendrá que demostrar que la cantidad solicitada no ha sido cobrada.

 

La corrección de la situación a instancias del Ministerio de Hacienda ha motivado el aplauso unánime de los colectivos de autónomos más representativos, la Asociación de Trabajadores Autónomos ATA y la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos UPTA. ATA, de hecho, ya había hecho saber en diciembre que el Gobierno trabajaba en una solución en este sentido. Sin embargo, desde UPTA, se critica la “inseguridad jurídica” en la que está incurriendo el Ejecutivo de Mariano Rajoy con tanto cambio en este ámbito, y emplaza a los partidos políticos a acordar un marco estable para este tipo de aplazamientos.

 

Demasiados cambios

Lo cierto es que el Gobierno, en el último año y medio, ha modificado en varias ocasiones el régimen con el que los autónomos y las pymes podrían solicitar los citados aplazamientos a la Agencia Tributaria. Y todo por las necesidades del déficit público, que toca el 4,6% en un momento en el que las deudas con Hacienda superan nada menos que los 49.000 millones de euros. En octubre de 2015, dos meses antes de las elecciones, el Ejecutivo elevó el límite legal para solicitar postergar los pagos desde los 18.000 a los 30.000 euros, una mejora sustancial.

Pero por los problemas con Bruselas; la necesidad de encarrilar las cuentas públicas; y la obligación de demostrar a las instituciones europeas que este año, 2017, implicará una reducción del desvío presupuestario del 4,6 al 3,1%, Moncloa lanzó el famoso Decreto Tributario que limitaba al máximo los aplazamientos para ahorrar 1.500 millones, amén de endurecer el Impuesto de Sociedades para las 9.000 compañías que en España facturan más de 10 millones de euros; subir los tributos de Alcohol y Tabaco; e informar de que se recaudarán 500 millones de euros extraordinarios a través de nueva fiscalidad medioambiental.

La aprobación del Decreto Tributario a menos de dos meses de que autónomos y pymes tuvieran que liquidar el IVA del ejercicio anterior (cabe recordar en este punto que tienen como límite el 30 de enero de este año para hacerlo) había creado una gran inseguridad jurídica. Por eso, la reacción de Hacienda se ha producido a tiempo para que los contribuyentes tengan cierto margen y eviten “tensiones de liquidez por valor de 3.500 millones de euros”, según los cálculos proporcionados recientemente por UPTA.

De cualquiera de las maneras, y según datos facilitados por la Agencia Tributaria, la mejora económica está provocando que caigan considerablemente las peticiones de aplazamiento. En concreto, en el año 2015 un total de 1,6 millones autónomos y pymes lo solicitaron, cifra que contrasta con la de más de 2 millones del año 2013, quizá en lo más duro de la crisis económica. Además, también en 2015, las cantidad total a aplazar se situó en poco más de 10.000 millones de euros, nada más y nada menos que un 40% inferior a los más de 17.000 millones que en 2013 solicitaron devolver más tarde los contribuyentes.

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¿Podré seguir aplazando el pago del IVA?

Hace unas semanas se anunciaba un severo endurecimiento de las condiciones por las cuales los particulares, pero sobre todo los autónomos y las pymes, pueden acceder al aplazamiento de determinados tributos. Parece claro que, tal y como refleja el Real Decreto de 3 de diciembre, posponer el pago de IRPF, IVA o Sociedades será mucho más complejo desde ahora, pues las medidas antifraude se refieren a todo tipo de impuestos repercutidos (es decir, ya facturados o cobrados al cliente).

 

Por intentar resumir de forma adecuada el contenido del BOE, muy técnico y complejo incluso para los propios empresarios, estos son los supuestos que Hacienda ha incluido para denegar aplazamientos:

a) Aquellas deudas cuya exacción se realice por medio de efectos timbrados.

b) Las correspondientes a obligaciones tributarias que deban cumplir el retenedor o el obligado a realizar ingresos a cuenta.

c) En caso de concurso del obligado tributario, las que, de acuerdo con la legislación concursal, tengan la consideración de créditos contra la masa.

d) Las resultantes de la ejecución de resoluciones firmes total o parcialmente desestimatorias dictadas en un recurso o reclamación económico-administrativa o en un recurso contencioso-administrativo que previamente hayan sido objeto de suspensión durante la tramitación de dichos recursos o reclamaciones.

e) Las derivadas de tributos que deban ser legalmente repercutidos salvo que se justifique debidamente que las cuotas repercutidas no han sido efectivamente pagadas. Así, el IVA no cobrado por determinados servicios podrá seguir siendo aplazado.

f) Las correspondientes a obligaciones tributarias que deba cumplir el obligado a realizar pagos fraccionados del Impuesto sobre Sociedades.

 

Ahora bien… ¿qué pasa exactamente con el IVA? Patronales empresariales y colectivos de autónomos enseguida se alarmaron cuando se habló de que el único IVA aplazable iba a ser el no cobrado. Este fue un problema gravísimo durante la crisis, cuando miles de negocios debieron echar el cierre al no cobrar a tiempo por los servicios prestados y, además, tener que pagar sus impuestos por esos servicios. La vuelta a esa situación preocupaba y mucho, y el escándalo parece haber echado para atrás la medida.

 

Una situación aún confusa

 

Pese a que el Real Decreto de endurecimiento de los aplazamientos ya ha entrado en vigor, pues fue publicado en el BOE justo al día siguiente de aprobarse en Consejo de Ministros, los autónomos aún pueden seguir solicitando aplazamientos de IVA tal cual lo podían hacer en este ejercicio, es decir, hasta 30.000 euros y con un límite de 18 meses. ¿Por qué? La secretaría de Estado de Hacienda confirmó la pasada semana que el nuevo régimen de aplazamientos del IVA se recogería posteriormente en una Orden Ministerial, y no el Real Decreto tributario de impuestos como estaba previsto. Así, y para no generar un caos al usuario, Hacienda decidía que el antiguo régimen prosiguiese vigente hasta que la normativa hable de nuevo.

 

Aún no hay fecha para la publicación de esa Orden Ministerial. Lo que parece claro es que Hacienda respetará el límite de 30.000 euros para seguir aplazándose el IVA, pero endurecerá los criterios en dos aspectos: uno, el límite temporal, que se situaba hasta ahora en 18 meses y pasará ahora a ser de 12; y dos, en el tipo de persona física o jurídica que podrá acogerse a ese “beneficio”.

 

Todo apunta a que se restringirá bastante el uso y disfrute de los aplazamientos, en un año marcado por el necesario cumplimiento del déficit público. España debe pasar de un desvío del 4,6% a otro del 3,1%, y Hacienda sabe que en esta ocasión apenas puede dejar resquicios en la normativa. Ya dijo el ministro que hoy por hoy “no nos podemos permitir que a la Agencia Tributaria se le deban aún más de 50.000 millones de euros”. El endurecimiento en los aplazamientos es una de las medidas por las cuales se va a intentar elevar los ingresos en 7.500 millones de euros.

 

Para intentar paliar este “golpe”, se facilitarán otro tipo de medidas favorables al emprendedor o al empresario ya establecido, como doblar la vigencia de la tarifa plana de 50 euros desde los seis meses actuales hasta los doce; graduar las multas por la demora a la hora de pagar impuestos; o doblar, de las dos a las cuatro semanas, el permiso de paternidad.

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Navidades agridulces para los autónomos

Hace poco explicábamos que los autónomos tenían motivos para sentirse esperanzados. Un Proyecto de Ley aún en curso en el Congreso, y que será previsiblemente aprobado en próximas fechas, doblará el periodo de vigencia de la tarifa plana de 50 euros para emprendedores, de los 6 a los 12 meses; y gradualizará las multas por el retraso en el abono de impuestos, imponiendo cuantías de sanción del 3 al 20% en función del tiempo de demora (antes eran del 20% en todo caso).

 

Noticias buenas que continuaban con la aprobación de una subcomisión parlamentaria que estudie a fondo la reforma del RETA, el régimen por el que se rigen 3,2 millones de autoempleados en nuestro país, y que previsiblemente discutirá asuntos como el de la posibilidad de que aquellos autonómos que ingresen cantidades inferiores a las del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), queden exentos de cotización. Una medida que, de producirse, salvará cientos de miles de puestos de trabajo, a ojos de las organizaciones más representativas de este colectivo, ATA y UPTA.

 

Pues bien: hasta ahí las buenas noticias, porque la última batería de anuncios puede atragantar las uvas a más de un trabajador por cuenta propia. Especialmente si ese trabajador es empleador, he aquí una relación de medidas que debe tener en cuenta si quiere pasar un 2017 sin sobresaltos:

 

  • La subida del SMI pactada, del 8%, incidirá de forma decisiva en la base mínima de cotización e incrementará los costes de los autónomos societarios. Fuentes de la Asociación ATA de Trabajadores Autónomos cifran en 300 euros anuales el impacto de esa medida, y se quejan de la cercanía en el tiempo de la última subida de las mismas características: fue en el año 2014.

 

  • Esa subida del SMI, equivalente en un solo año a la de los últimos 8, encarecerá los costes laborales del autónomo empleador. Si es tu caso, posiblemente tengas que abonar 1.000 euros más por empleo que sostengas, en base al hecho de que a cada uno de tus trabajadores se le va a incrementar un 8% la base mínima de cotización.

 

  • El destope de un 3% en las cotizaciones máximas elevará también, aunque en menor medida, la presión fiscal para el colectivo, si bien esta medida ha venido acompañada del anuncio de un incremento similar en la cuantía de las pensiones.

 

  • Los cambios anunciados en el pago del IVA son, posiblemente, los que más quebraderos de cabeza van a provocar. En virtud de la futura normativa, los autónomos únicamente podrán aplazar el abono del IVA que no han cobrado, cuando hasta este año, y según la legislación, contaban con numerosas posibilidades para solicitar al fisco algo más de tiempo. La mayor presión, por otro lado, tiene que ver con la necesidad de enjugar el déficit público, que debe bajar del 4,6% al 3,1% este mismo año.

 

A la espera del Congreso

 

Todos estos últimos anuncios han levantado una enorme polvareda en el colectivo y también en el arco parlamentario, donde algunas fuerzas políticas han hecho saber que intentarán utilizar la Ley de Autónomos ahora en trámite para “corregir algunos de los desperfectos” que las últimas medidas anunciadas han causado. Habrá que esperar aun así hasta el mes de enero para saber qué pasa, tanto con esa Ley, que supondrá un alivio al incluir también mejoras en el ámbito de la conciliación, como con el Decreto, que incluirá las noticias menos positivas para un colectivo que solo este año ha contribuido a la creación de 82.000 nuevos empleos.

 

Pese a todo, y por efecto de una recuperación económica que poco a poco va penetrando en todas las capas sociales, los trabajadores por cuenta propia esperan una buena Navidad. Con el consumo al alza y el PIB creciendo por encima del 3%, el colectivo asegura que generará, solo en la época festiva, cerca de 62.000 puestos de trabajo, una cifra muy relevante en la que, precisamente por el crecimiento, el número de nuevos trabajadores por cuenta propia tiende a ralentizarse mientras gana fuelle el empleo por cuenta ajena.

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Su oportunidad está en las TIC

Si está usted pensando en emprender y su idea de negocio tiene que ver con las Tecnologías de la Información y la Comunicación, las famosas TIC, ni se lo piense. Hoy por hoy, si hay un sector de futuro, es este, inmersos como estamos en una revolución tecnológica a los que algunos denominan ya tercera revolución industrial. Así lo ponen de relieve los espectaculares datos económicos que acaba de divulgar el Ministerio de Industria: las TIC ya facturan casi 98.000 millones al año, con un avance de la actividad que casi triplica al del PIB (8,5% frente a 3,2%) y una creación de empleo superior al 6% al año.

Ya hay medio millón de personas dedicadas a esta actividad, en realidad un conjunto de servicios, redes, software y hardware que tienen como objetivo facilitar la interconexión en el seno de una organización o entre organizaciones. La informática, hace dos décadas, era cosa de unos pocos privilegiados: las grandes telecos, las compañías más fastuosas y de mayor facturación y las más altas instituciones del Estado. Pero hoy es una herramienta que determina el devenir de la sanidad, la educación, la banca, la música, los medios de comunicación, las telecomunicaciones… y mucho más.

Se da la circunstancia además de que incluso las pymes, los más de 3 millones de empresas que conforman el tejido productivo de este país, parecen haber asumido ya que sin TIC no hay futuro. Hoy, los más pequeños empresarios se han dado cuenta de que no pueden vender productos si no están presentes en internet y en las redes sociales; si no interactúan en tiempo y forma con un cliente que puede estar al lado pero también a distancia; si no “escuchan” la conversación online, capaz de llevar al mayor de los éxitos a un desconocido o abocar al fracaso la trayectoria de un grande de los negocios.

Si hay un hueco para emprender, es este. Se da la circunstancia, además, de que para echar a andar un negocio relacionado con las TIC la inversión inicial suele ser netamente inferior a la que requiere una empresa, digamos, tradicional. La tecnología suple la mano de obra y la necesidad de contar con un local, por lo que el terreno de gastos, al menos en un inicio, está más que limitado.

Muchos de quienes han iniciado sus negocios desesperados por la crisis y el elevado desempleo han optado por probar suerte en el ámbito TIC, bien sea a través de creación de webs de servicios, como pequeños proveedores de otras compañías más grandes o como creadores de contenidos -un subsector que factura ya más de 15.000 millones al año y que crece a un ritmo del 15%- . Tanto es así que ya hay más de 22.500 empresas de tecnologías de la información y la comunicación desarrollando su actividad.

Tal vez le parezcan más que suficientes, pero no: piense por ejemplo en el Estado y sus múltiples promesas de informatización en el ámbito de la justicia; o piense en la firma digital; en la factura electrónica, tan en boga para proveedores… Y eso solo en el terreno público. Las necesidades TIC superan aún con creces a la oferta. Por eso, no deje de pensar que es en este ámbito en el que usted puede lograr el éxito empresarial.

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A qué precio venden sus productos los negocios más rentables

precio_rentableRecientemente Netflix, el distribuidor de películas y series por Internet, presentó los resultados del primer semestre del año. En ellos se observaba una ralentización del incremento del número de abonados. Wall Street castigó este hecho y las acciones de la compañía cayeron un 14% en solo una sesión. Para explicar el descalabro, la líder del streaming aseguró que habían bajado el ritmo de abonados porque muchos se habían dado de baja antes de que la propia Netflix iniciara una subida en los precios de la cuota  mensual (en España va de los ocho a los doce euros dependiendo del plan que se tenga contratado).

Sirva este ejemplo como muestra de lo complicado que resulta saber cuál es el precio definitivo por el que se debe vender un producto o servicio. Un número mágico que acepte el consumidor y que nos permita ganar dinero. Los largos años de crisis han provocado que muchos negocios hayan tratado de sobrevivir bajando precios. Pero esta estrategia solo puede ser una solución a corto plazo. Si levantamos la vista y vamos más allá en el tiempo comprobamos que aquellos precios alucinantes con los que a duras penas obteníamos beneficios atraían a muchos clientes. Pero en cuanto las cosas mejoraban y se volvían a incrementar esos nuevos clientes huían desaforadamente.

¿Por qué ocurre esta circunstancia? Simple y llanamente porque el consumidor nunca ve un importe bajo como de descuento, sino como el verdadero valor del producto en el mercado. Se trata de la cantidad que espera pagar siempre. De ahí que cuando los tickets vuelven a su nivel original, muchas personas se guarden la cartera en el bolsillo. Este hecho atrapa a los empresarios en un ciclo de márgenes muy cortos, que permiten la supervivencia sólo en el caso de que haya un volumen de ventas muy elevado. En cuanto éstas disminuyen, muchos emprendedores se ven obligados a cerrar.

Por lo ya comentado, la estrategia de acometer un alza o una caída en los precios de venta al público no es tarea sencilla. Muchas veces acarrean problemas más graves que la peor de las crisis. Y es que no conviene olvidar que el valor del producto es lo que un comprador está dispuesto a pagar por él. Para ser fieles a este principio no hay que caer en la tentación de reducir el importe, sino la de seguir estos pasos para lograr que nuestra pyme siga trabajando con unos márgenes manejables.

Ganarse al cliente es lo más importante
Existe una máxima en el mundo de los negocios que nunca falla. Se trata de la frase que dice que la confianza conduce a las ventas. Es una realidad innegable y más en estos tiempos de redes sociales. El 83% de los clientes recomienda sus marcas de confianza, lo que genera incrementos en la cosecha de nuevos clientes.

Los empresarios deben lograr que sus clientes confíen en ellos. Afortunadamente, existen un montón de oportunidades para lograrlo. La publicidad, las menciones en prensa, los contenidos que generemos en el mundo digital o físico… Cualquier sistema es aprovechable para convertirnos en algo más que una empresa. Para ganarse la confianza absoluta del consumidor es necesario ir más allá y transformar la firma en un líder de pensamiento. En otras palabras: en una autoridad en la materia. Si una marca consigue ser referente en un sector tendrá la seguridad de que sus clientes jamás la abandonarán, lo que la dejará más margen para jugar con los precios.

Leal con los más fieles
Ningún estudio dice lo contrario. Para cualquier pyme es mucho más rentable retener y fidelizar a los clientes que ya se tiene que buscar otros nuevos. Los métodos para premiar la confianza que algunos nos dedican pasa por darles beneficios en forma de promociones personalizadas, como envíos gratuitos. También se puede utilizar el método de adelantarles productos y servicios. Lo que sea necesario hasta lograr que esa persona se sienta especial con el trato de la marca. Se trata de un pequeño esfuerzo económico que, a largo plazo, compensa. En este tipo de casos, no hay inconvenientes en bajar precios con tal de que los mejores activos de la marca se queden con nosotros.

Jugar con los tiempos a la hora de subir o bajar precios
Se tiene la idea de que con las crisis no queda más remedio que vender los productos o servicios a precios menores de lo que se hacía previamente a la recesión. Pero esto no es una regla de oro. Puede que la mala situación económica haya originado que algunos de nuestros rivales hayan dejado de existir. Esto supone una oportunidad perfecta para seguir manteniendo nuestros márgenes y no correr riesgos de que los clientes huyan despavoridos. No lo dude, las crisis ofrece oportunidades inesperadas de crecimiento, a las que debemos estar muy atentos para aprovecharlas.

Algunas firmas aprovechan estos momentos delicados para recordar a sus mejores clientes los valores que la convirtieron en importantes para ellos. Nada de tocar los precios. Muchas veces la mejor respuesta está en el marketing y en no dispersarse. Como hemos dicho es mucho más sencillo y recomendable mantener lo que se tiene que ir en busca de nuevos consumidores a los que no tenemos fidelizados.

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Tres momentos clave para pedir ayudas y subvenciones

ayudas_subvencionesLos emprendedores suelen disponer de poco tiempo para cualquier actividad que no tenga que ver directamente con sus problemas y preocupaciones diarias. Pero de vez en cuando también es conveniente pararse a pensar en otras fórmulas que puedan generar un impacto positivo en el negocio, como por ejemplo la petición de ayudas y subvenciones que convocan habitualmente organismos e instituciones públicas y privadas, unas dirigidas a cualquier tipo de empresa y otras centradas en determinadas inversiones o actividades sectoriales.

 

En muchas ocasiones, la dejadez o la carencia de información lleva a las empresas a desaprovechar interesantes oportunidades en forma de subvenciones, que habrían servido para impulsar su actividad. Entre las ayudas públicas, destacan fundamentalmente, las procedentes de la Unión Europea, del Estado y de las Administraciones autonómicas.

 

Cualquier momento es bueno para pedir una ayuda de este tipo, pero existen 3 etapas, o momentos clave, en las que resulta especialmente interesante hacerlo:

 

Antes de comenzar la actividad. En el momento de poner en pie un negocio, es importante recabar información sobre todo tipo de subvenciones; e investigar cualquier posibilidad existente en el sector o actividad concreta a la que nos vamos a dedicar. Algunas dependerán de la localización del negocio, de los puestos de trabajo que se vayan a crear, de los proyectos de investigación y desarrollo que se realicen, de la ubicación de la empresa (por ejemplo, si se encuentra dentro de un parque tecnológico), del tipo de productos o servicios que vaya a producir, etc.

 

Para conocer todas las posibilidades, lo mejor es consultar con los organismos públicos correspondientes, como ayuntamientos, concejalías de área, administraciones autonómicas y nacionales, fundaciones, asociaciones, etc. Eso sí, es importante presentar todas las solicitudes de ayuda antes de llevar a cabo cualquier inversión en la empresa, (incluso a veces antes de constituir la compañía), ya que en caso contrario se podría perder la posibilidad de solicitar la subvención.
Cuando se realizan inversiones. Una vez que la empresa está en marcha, no se habrán acabado las posibilidades de pedir ayudas. Éstas podrán ser solicitadas, especialmente, en determinados momentos especiales como cuando se ponga en marcha una ampliación del negocio, un proyecto de investigación, el desarrollo de un producto, el lanzamiento de más servicios, etc.

 

Hay que tener en cuenta que para realizar todas las actividades indicadas anteriormente, en ocasiones será necesario adelantar el coste de la inversión (aunque luego se recupere gracias a la subvención conseguida), por lo que habrá que encontrar previamente otra fórmula de financiación para ello.

 

Al cambiar los factores. Las condiciones y cuantías de las subvenciones pueden variar en función de numerosos factores: perfil del autónomo, actividad del negocio, grado de innovación, forma jurídica, inversión a realizar, empleo a crear, impacto socioeconómico en su localidad y territorio de implantación, etc. Esto quiere decir que cuando una empresa cambia alguno de estos factores, puede encontrar nuevas posibilidades de conseguir ayudas a las que antes no tenía acceso. Por eso, cuando se produzca una situación de este tipo, deben revisarse de nuevo todas las propuestas existentes en este sentido.

 

Bonus track. 4º momento: En cualquier otro momento. Independientemente de los anteriores, cualquier momento es bueno para intentar conseguir una nueva inyección económica, por pequeña que ésta sea. Debemos tener siempre a mano el Boletín Oficial del Estado (BOE) para estar al tanto de todas las convocatorias publicadas, así como los boletines y diarios oficiales de las comunidades autónomas, sobre todo de aquellas en las que se encuentra nuestra empresa. Cada CC.AA. tiene sus propios programas de subvenciones para autónomos, emprendedores y pymes, y también gestionan fondos europeos para el desarrollo de programas nacionales.

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Luz, gas, agua… ya son deducibles para los autónomos

Trabajar en casa envuelto en una manta por aquello de no poder asumir el gasto por calefacción se ha terminado. Esta situación puede parecer extrema, pero la ha sufrido más de un autónomo durante muchos años. Y es que Hacienda no permitía deducirse de sus gastos el consumo de gas, electricidad o agua… cuando los trabajadores usaban su vivienda habitual como centro de trabajo.  La contradicción era tan absurda que  más de uno la ha llevado a los tribunales. Uno de ellos, tras años de travesía judicial, ha ganado la batalla al Fisco.

 

El pasado 10 de septiembre el Tribunal Económico-Administrativo Central (TEAC) dictó un resolución según la cual se considera que un autónomo que ejerce su actividad en su domicilio habitual tiene derecho a deducirse parte del consumo de los suministros básicos para su trabajo como son la luz, el agua, el gas o el teléfono.

 

No es la primera vez que un juez se manifiesta en esta posición, pero la diferencia es que la resolución del TEAC tiene carácter  de doctrina, lo que significa que prevalece ante cualquier otro criterio, por ejemplo el que ha venido sosteniendo Hacienda hasta ahora.

 

La noticia, que es un espaldarazo para muchos autónomos, no está exenta de complicaciones. Hasta ahora, el criterio que esgrimían los Inspectores de Hacienda para no autorizar la deducción de esos gastos es que no había una fórmula exacta para calcular el consumo realmente aplicado a la actividad laboral. Incluso solicitaban que el autónomo instalara un contador de luz, agua  o gas separado del resto de la vivienda.
Los abogados y fiscalistas que se enfrentaban al Fisco, entendían que la cuantía deducible debía estar ligada a los metros cuadrados de la casa que el autónomo destinase a su trabajo. Y así lo han entendido también varios jueces.

 

El TEAC en cambio ha tirado por la calle del medio. Considera deducible los gastos mencionados y le parece correcto el criterio de los metros cuadros cuando se trata de gastos fijos como el IBI, la tasa de basuras o la comunidad de propietarios. Pero introduce un segundo criterio para los gastos ligados a consumos de suministros. En concreto apunta a “un criterio combinado de metros cuadrados con los días laborables de la actividad y las horas en que se ejercite dicha actividad en el inmueble”. Además, condiciona el derecho a deducción a que el autónomo pruebe que el consumo de esos suministros está ligado a un uso profesional.

 

Todo apunta a que esto será una nueva fuente de problemas si los Inspectores de Hacienda siguen aplicando su actual criterio poco amigable con los gastos de los autónomos. Porque, ¿cómo va a demostrar un trabajador que un determinado mes tuvo trabajos complicados que le hicieron pasar noches enteras frente al ordenador? o por otro lado, si un mes no tiene trabajos porque sus esfuerzos de marketing no han sido fructíferos ¿significa eso que no ha trabajado? ¿no podrá deducirse las llamadas realizadas aunque hayan caído en saco roto?

 

Aunque la decisión ha gustado mucho en todas las asociaciones de autónomos y los gestores administrativos se han mostrado satisfechos con ella. Lo cierto es que todo el mundo espera que Hacienda elabore algún documento en el se clarifique la actuación de su personal en caso de inspección y los autónomos sepan a qué atenerse.

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Así afecta la reforma fiscal a las empresas

La reforma fiscal llega cargada de novedades, aunque la mayor parte de ellas se la llevan las personas físicas y el Impuesto sobre la Renta. Eso no quita para que las empresas tengan que tomar buena nota de los cambios que el Ministro Cristobal Montoro acaba comunicar.

Por un lado, porque algunos de los cambios en el IRPF, como el incremento de los mínimos familiares, deben tenerse en cuenta para calcular las nóminas de los empleados. Y por otro, porque el Impuesto de Sociedades también ha sufrido modificaciones, aunque no sustanciales.

La más llamativa es la rebaja del tipo de gravamen máximo que pasa del 30% al 25%. Quedan excluidas de esta rebaja las entidades de crédito y las que se dedican a la exploración, investigación y explotación de hidrocarburos.

En cualquier caso, la reducción se hará en dos tiempos. Durante el ejercicio fiscal de 2015, el tipo máximo será todavía del 28%. No será hasta la liquidación del impuesto correspondiente al año 2016 cuando los empresarios se puedan aplicar sólo el 25%.

No han tenido tanta suerte las pymes. Para ellas, no hay ninguna modificación general en los tipos de gravamen. La explicación del Gobierno para unificar tipos en las empresas, con independencia de su tamaño, es que así se incentiva el crecimiento de las pequeñas.  Y es que, los estudios de la Comisión Lagares (que asesoró en materia fiscal al Ejecutivo) aseguraban que ese escalón fiscal entre pequeñas y grandes empresas desincentivaba a las primeras a dar el salto. Hacerlo significa, no sólo pagar más (las pymes pagan entre el 20% y el 25%), sino también una gestión mucho más complicada de los tributos. Por eso, muchos empresarios preferían mantener un tamaño menor o diversificar sus actividades creando empresas independientes.

El reducido tamaño de las empresas españolas es un tema que preocupa al Gobierno, ya que impide al país competir en las mismas condiciones que otros vecinos europeos en el mercado internacional.

Aún así, Montoro ha querido hacer algunos guiños a la gran masa empresarial española permitiéndoles un par de resquicios para reducir su factura fiscal:

Reservas de Capitalización. Este concepto permite algo así como dejar aparcados hasta el 10% de los beneficios en concepto de reserva, sin que sea necesario que éstos se reinviertan en activos de la propia empresa.

Reserva de Nivelación. Cuando esos beneficios no repartidos se reinviertan en recursos propios, Hacienda permitirá una deducción extra, puesto que estos fondos dejarían de tributar durante cinco años.

Según los cálculos del Gobierno, las pymes que utilicen estas dos opciones podrán reducir el tipo de gravamen en su liquidación del Impuesto de Sociedades hasta el 20%. Utilizando solo el de nivelación, la reducción se quedaría en el 22,5%.

Pero no será necesariamente así, ya que muchas de las deducciones que, hasta ahora, era posible aplicarse para reducir la factura fiscal se han eliminado, como es el caso de:

Deterioro del valor de elementos patrimoniales con la excepción de las existencias y de los créditos y partidas a cobrar.

Por  acciones sin voto o rescatables.

Por préstamos participativos.

Por inversiones medioambientales, incluso aunque sean obligatorias.

Por reinversión de beneficio y gastos financieros, aunque ésta queda más o menos compensada con la mencionada reserva de capitalización.

Especialmente destacable es la modificación de la deducción por atenciones a clientes que  se reduce hasta el 1% del importe neto de la cifra de negocios de la entidad.

La única gran deducción que seguirá disponible es la deducción por I+D+i, en contra de la recomendación del comité Lagares que había aconsejado eliminarla, como el resto de deducciones del Impuesto de Sociedades.

Los emprendedores con empresas de menos de dos años de vida seguirá pagando el 15% por los beneficios obtenidos, según quedó fijado en la Ley de fomento del Emprendimiento aprobada en febrero de 2013.

Ligeros cambios para la tributación a través de módulos

Por otro lado, había mucho miedo entre los cotizantes de módulos a esta rebaja fiscal, ya que se rumoreaba que podría acabar con la tributación por módulos. No ha sido así en general. Tan solo se han excluidos las actividades que facturen menos de un 50% a las personas físicas y aquellas  a las que se aplica el tipo de retención del 1%, es decir, las actividades de fabricación (con pequeñas excepciones) y construcción (albañilería, fontanería, instaladores, carpintería, cerrajería, pintura).
Para el resto se modifica el umbral de exclusión que pasa a 150.00 euros desde los 450.000 actuales y el umbral de gastos que queda en 150.000 frente a los 300.000 actuales.

Podrán seguir tributando por esta modalidad, los fabricantes de pan y bollería, pastelería y masas fritas; impresión de textos, comercio al por menor, cafeterías, restaurantes, quioscos, hoteles de dos o menos estrellas, talleres de reparación, transporte de viajeros por carretera, taxistas, mensajeros, escuelas y autoescuelas, tintorerías y peluquerías.

Otra novedad relacionada con las actividades económicas es que se suprime el 5% sobre el rendimiento neto para gastos de difícil justificación y se limita a 2.000 euros.
Un ligero respiro para los autónomos

Los autónomos con rentas inferiores a los 12.000euros anuales serán los primeros en disfrutar las rebajas fiscales recién anunciadas. Según ha explicado el Ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, éstos profesionales podrán rebajar sus retenciones, del actual 21% al 15%, a partir del mes de julio, siempre que el 75% de sus ingresos procedan de actividades económicas. Esta reforma de “urgencia” se tramitará en los próximos días vía decreto ley.

Finalmente, hay una buena noticia para los empresarios y es que el Gobierno ha prometido, aunque está pendiente la definición de cómo lo hará, la publicación de las listas de morosos. Esto permitirá a muchos empresarios evitar riesgos innecesarios a la hora de elegir proveedores.

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¿Qué opinan los emprendedores sobre emprender?

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Por eso, saber qué opinan los emprendedores sobre su aventura, o experiencia, puede ser un buen espejo en el que pueden mirarse todas aquellas personas predispuestas a dar este paso. Para ellos, los protagonistas de esta historia, lo mejor es la satisfacción de crear puestos de trabajo y desarrollar el proyecto a pesar de la crisis. A ello añaden independencia, libertad y autorrealización. Mientras que, en el otro lado de la balanza, sitúan la falta tanto de dinero como de liquidez. Sin olvidar el alto riesgo que se asume, el sacrificio tanto en horas de trabajo como la renuncia a la vida privada, el estrés, la soledad y el hecho de tener que aportar patrimonio personal.

 

Un apoyo llamado familia

Estas son algunas de las principales conclusiones que se deducen del ‘Observatorio de Clima Emprendedor’ realizado por la Fundación Iniciador y Sage. Pero hay más. Por ejemplo, para los emprendedores españoles la familia es el principal punto de apoyo para dar el pistoletazo de salida a un negocio, es decir, para financiarse. Eso es lo que piensan el 42% de los autónomos y el 45% de las pymes consultados en dicho informe. Sólo el 7% han hecho uso del Plan ICO. Mientras que los inversores privados, o business angel, aumentan su protagonismo, ya que el 12% de las pymes conformadas por 6 a 9 empleados ha obtenido financiación a través de ellos.

Según los encuestados, al no conseguir ese dinero necesario, han tenido que autofinanciarse ellos mismos cuando han decidido arrancar el negocio. Pero, sin lugar a dudas, los impuestos que deben soportar los autónomos y pequeños empresarios constituyen un obstáculo quizá mayor para el mantenimiento de la actividad que para la puesta en marcha. Además, dos de cada tres encuestados entienden que los organismos públicos son “las entidades que deben apoyar e invertir recursos en nuevos emprendedores”. Mientras que el 19% menciona también a las entidades financieras. “También hay otras alternativas como el crowfunding”, indica Lucas Rodríguez, de la Fundación Iniciador.

 

No es país para emprender

Quienes han puesto en marcha su negocio, y conocen las dificultades que ello conlleva, consideran que en España no se fomenta la creación de empresas (un 89%). Y solo cuatro de cada diez conoce las posibles ventajas que ofrece la nueva Ley de Emprendedores, mientras que dos de cada tres están convencidos de que no facilita la labor de emprendimiento. “La ley prevé una revisión, y tanto autónomos como empresarios, entienden que la misma debería mejorar los incentivos fiscales”, apunta Juan Mora, director de Sage One. ¿Cuáles? Aplazar el pago del IVA de facturas pendientes de cobro, ampliar los incentivos fiscales a las empresas de reducida dimensión, e incentivar con beneficios fiscales a los inversores privados.

Otra característica de estas personas es su tenacidad, la capacidad que tienen para seguir intentándolo, y no darse por vencidos a las primeras de cambio. “Poseen una gran capacidad de resistencia, y opciones para reconducir el proceso”, asegura Lucas Rodríguez. Por eso, demandan un mayor apoyo para crear empleo.

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Acuerdos que benefician a pymes, autónomos y emprendedores

Diferentes entidades financieras, asociaciones, sociedades de garantía recíproca y escuelas de negocios han llegado a acuerdos de los que pueden sacar partido colectivos como las pymes, los autónomos y los emprendedores.

ATA y Santander

Así, por ejemplo, la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) y Banco Santander han suscrito un convenio de colaboración para apoyar y mejorar las condiciones financieras de autónomos y emprendedores. Los productos principales del mismo son: Programa “Queremos ser tu banco”, que ofrece comisiones de servicio cero euros para todos los autónomos y comercios que se vinculen con el banco; financiación del IVA a tres meses, y Cuenta de Crédito Compromiso con condiciones preferentes para financiar las necesidades de liquidez; Líneas ICO 2014; y Dispositivo iZettle gratuito para que los autónomos puedan cobrar a través del móvil a sus clientes. Además, ATA se adhiere al Programa de Becas del Santander dirigido a pymes y autónomos. Los asociados a ATA podrán solicitar sin coste un becario amparado por este programa.

IEI y Popular

Otra entidad financiera, el Banco Popular, junto con el Instituto Europeo para el Emprendimiento (EIE en sus siglas en inglés) han firmado un acuerdo con el fin de impulsar nuevos proyectos empresariales. Así, Popular crea una línea de financiación (Línea Emprendedores), dotada con 50 millones de euros, para facilitar que iniciativas e ideas se conviertan en pymes y autónomos con un desarrollo económico viable. Entre las soluciones que ofrece destacan cápsulas formativas, foros específicos o facilidades para compatibilizar la prestación por desempleo con el inicio de una actividad por cuenta propia.

 

Avalmadrid, AERL y AJE-Madrid

Avalmadrid, la sociedad de garantía recíproca (SGR) adscrita a la Comunidad de Madrid, y la Asociación Española de Leasing y Renting (AERL) han fijado unas condiciones por las que esta última ofrece productos de arrendamiento financiero (leasing) y arrendamiento operativo (renting) a los que se podrán acoger diferentes compañías. En cada caso, éstas adaptarán los productos y condiciones de la AERL, y siempre en condiciones preferentes.

Además, la SGR y la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid (AJE Madrid) facilitarán hasta 60.000 euros en financiación a nuevos proyectos de emprendedores. Los plazos pueden llegar hasta los cinco años. Para acceder a esta línea los requisitos son: aportar al menos el 25% en recursos propios; ejercer su actividad y realizar la inversión objeto de la ayuda en el ámbito territorial de la Comunidad de Madrid y el compromiso a través de la firma con su proyecto empresarial.

ESADE y Budget

Finalmente, la Escuela de Negocios ESADE, y la marca de alquiler de coches Budget, han presentado su I Beca para Emprendedores 2014. Se trata de un concurso en el que el ganador tendrá la oportunidad de formarse en management en la citada institución académica. Y lo hará en el “Programa para directores propietarios”, donde estudiará los conceptos y herramientas que todo directivo de empresa familiar debe conocer y saber aplicar, prestando especial atención a su integración desde la óptica de la dirección general. Pueden optar a la beca todos aquellos emprendedores españoles que hayan puesto en marcha y desarrollado una empresa.