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¡Cuidado! los impagos a pymes van a aumentar en Europa

La crisis no da tregua. Desde que empezó en 2007 la morosidad ha sido un caballo de batalla para todas las empresas, pero fundamentalmente para las pymes. Junto a la restricción del crédito, el retraso en los cobros se ha convertido en el factor causante de la desaparición de muchas de ellas. Pues bien, ahora habrá que tener más cuidado que nunca y no solo con los clientes españoles sino con lo de cualquier punto de Europa donde intentemos vender nuestros productos.

Efectivamente, por si había pocos problemas para las pequeñas y medianas empresas, ahora los expertos están convencidos de que los impagos en Europa aumentarán durante los próximos meses. Concretamente, esto se producirá sobre todo en las hipotecas, en los créditos para la adquisición de automóviles y en otros productos de crédito. Así lo pone de manifiesto la tercera oleada del Estudio sobre Riesgos de Crédito, realizada entre profesionales europeos de gestión de riesgos financieros, un informe impulsado por la Asociación Europea de Marketing Financiero (EFMA) y el proveedor tecnológico FICO.

En concreto, los gestores prevén que se produzca un aumento en el número de consumidores que tendrán problemas a la hora de enfrentarse a sus pagos a crédito. Una cuarta parte de los expertos consultados prevé un incremento de descubiertos y de los impagos en créditos a pymes o en tarjetas de crédito. Para coches e hipotecas, un tercio de los consultados considera que se incrementarán los impagos. Y solamente el 13% de las respuestas indican esperanza en la mejora de la situación.

Tristemente en España las empresas, sobre todo pymes y autónomos, conocen muy bien a donde les pueden llevar los retrasos a la hora de cobrar las facturas a sus clientes. Y eso a pesar de que en julio de 2010 entró en vigor la Ley de Morosidad, que fijaba unos plazos máximos de 60 días para los pagos de empresas a sus proveedores y de 30 días en el caso de las administraciones públicas, con un periodo de adaptación en ambos casos que se extendería hasta 2013. La norma, además, eliminaba la posibilidad de que las empresas negocien plazos superiores de pago a los fijados por la ley.

Sin embargo, un año y medio después, esa ley que era la esperanza de muchos emprendedores no ha dado los resultados esperados durante 2011 y la morosidad les sigue haciendo la vida imposible. Un estudio de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) revela que el tiempo medio de pago tanto del sector público como del privado en España se fija en 103 días, una cifra sólo superada en Europa por Grecia (125 días) y que está muy por encima de la media europea (62 días). Las pymes han reclamado ya al nuevo Gobierno de Mariano Rajoy mano dura contra las empresas morosas y están esperando a que se apruebe un reglamento sancionador estricto.

Por lo menos, de las situaciones difíciles es de donde más se aprende y, desde 2008, la mayoría de los profesionales europeos ha realizado cambios en la gestión de los riesgos para afrontar la crisis económica. Su enfoque hacia esta actividad es ahora mucho más disciplinado que hace tres años y son capaces de adoptar nuevas políticas más rápidamente. Además, toman las decisiones tras un análisis más exhaustivo sobre la capacidad de endeudamiento del solicitante del préstamo.

Y es que buena parte de ellos creen que en los próximos meses el impacto del desempleo sobre su cartera de negocio será creciente y que las condiciones existentes en la eurozona afectarán también a su rendimiento. Pero, al menos, contarán con algo positivo: los ciudadanos europeos están cada vez más concienciados con los impagos y seguramente antepondrán sus pagos a crédito frente a otras obligaciones.

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Necesitamos una mayor cultura emprendedora

Un reciente informe de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), realizado a través de datos de Eurostat ponía el dedo en la llaga de uno de los más acuciantes problemas que padece el país: la falta de una cultura emprendedora entre los jóvenes españoles.

Y es que, según datos del informe, la tasa de emprendedores menores de 30 años en España es de sólo un 4%. Lo que quiere decir que de los 4,6 millones de jóvenes con una edad comprendida entre los 15 y 29 años, sólo 185.000 se atreven a emprender un negocio. Por el contrario, el porcentaje se incrementa hasta el 5,5% si se incluyen todos los países de la Unión Europea, destacando Italia donde la tasa se eleva al 11,4% o la República Checa, con el 9,9%.

Por si el bajo porcentaje español con respecto a nuestros vecinos europeos no fuera ya de por sí suficiente motivo para la búsqueda de soluciones, basta con compararlo con las cifras del paro juvenil, para generar la alarma. Según Eurostat, la tasa de paro en España entre los jóvenes de 15 a 29 años se sitúa en el 34,7%; porcentaje éste que duplica el europeo, que se cifra en 16,9%. “Debe ser una prioridad la revisión de las políticas de fomento del autoempleo entre los jóvenes y conseguir aumentar el número de emprendedores menores de 30 años, que serán los empresarios del futuro, porque mal futuro nos espera cuando con una tasa de paro tan elevada entre los jóvenes, únicamente el 4% se decanta por el desarrollo de una actividad empresarial por cuenta propia. A la vista salta que la política de fomento de emprendedores y autónomos entre los jóvenes llevada a cabo por el Gobierno no ha dado los frutos necesarios”, explica Lorenzo Amor, presidente nacional de ATA.

En busca de soluciones
Con este panorama resulta evidente que urge generar una cultura emprendedora desde los niveles más bajos del sistema educativo que desarrolle un espíritu empresarial que se apoye en el esfuerzo y la capacidad de asumir riesgos, y que transmita la imagen real del empresario en España. Pero lograr estos objetivos requiere tomar en consideración estas iniciativas:

– Mantener la capitalización del desempleo para constituirse como autónomo.
– Establecer exenciones y bonificaciones de cuota a la Seguridad Social.
– Reducciones fiscales a los jóvenes emprendedores en los primeros años de actividad empresarial.
– Establecer un sistema general de microfinanciación dirigido principalmente al colectivo de los jóvenes y que les permita poner en marcha los negocios.
– Generar una cultura empresarial desde la educación.

Un problema generado con la crisis
Sólo a través las ya comentadas medidas, España podrá cambiar la tendencia de la destrucción del emprendimiento juvenil iniciada con la crisis, ya que antes de ella este problema no existía. Así, desde marzo de 2008, el número de jóvenes emprendedores ha descendido en 146.800 personas, lo que se traduce en una caída del 44,2%. Pérdida cinco veces superior a la registrada, de media, en la Unión Europea, donde el número de jóvenes emprendedores se redujo un 9,1%, y que lleva a España a concretar el 52,4% de la pérdida total de todos los países europeos.
Fruto de esa pérdida es el hecho de que la tasa de emprendedores jóvenes (15-29 años) se haya reducido un 34,1%, pasando del 6,1% al 4%. Esto ha llevado a que si bien antes de la crisis, España se situaba con una tasa de emprendimiento del 6,1%, superior a la media de la Unión (5,7%), los efectos de la crisis han hecho que esta tasa caiga en picado. “Desde luego los datos nos deben hacer reflexionar a cerca de qué estamos haciendo mal”, concluye Lorenzo Amor.