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¿Estás seguro que tú logo habla bien de ti?

Tu logo, su primera impresión

No hay empresa sin logo. Después de la idea, los objetivos y algunos puntos de la estrategia, el diseño de un logo está entre las primeras tareas que aborda cualquier emprendedor a la hora de realizar su plan de negocio.  Staples, la empresa de suministros de oficina más grande de Estados Unidos, asegura que apenas se necesitan 90 segundos para que un cliente se cree una opinión sobre un negocio o una empresa: el tiempo que tarda en analizar su logotipo.

La baja efectividad del logo “no profesional”

Pero que esta tarea sea prioritaria no siempre significa que se le dé la importancia y el tratamiento adecuado.  Delegar esa tarea en colegas aficionados a la creatividad, hacerla entre los propios emprendedores o confiarla a algún método barato y rápido que se anuncia por Internet sin duda culmina con algún tipo de icono denominado logo que puede servir para imprimir las primeras tarjetas de visitas.

Lo que no está tan claro es que ese icono tenga la efectividad suficiente. Es probable que el resultado de ese proceso ofrezca una figura basada en modelos estándar que aplican a muchas empresas, en el mejor de los casos basada en los gustos personales del fundador de la compañía que fue quien lo encargó. Y muy probablemente carente de un análisis previo básico: ¿Qué se quiere comunicar?

Lecciones básicas del logo:

Por ello, no conviene escatimar en esta inversión, ya que será la tarjeta de presentación del negocio por muchos años y apostar por el consejo y la ayuda de los profesionales del branding. Sin duda, así lo hicieron referentes como CocaCola, Nike, Apple, Adidas y tanta otras grandes compañías cuyas grafías son mundialmente conocidas y transmiten mucho más que el nombre de la empresa.  De sus experiencias se pueden sacar algunas lecciones básicas, como:

– Lo simple es un valor seguro

Si hay un proceso para aplicar eso de Menos es Más, ese es, sin duda, la creación de un logo. En el ranking de los mejores logos del mundo reina la simplicidad, desde la manzana de Apple hasta el pajarito de Twitter. Las formas simples son más fáciles de retener por la mente humana y, por lo tanto, más fáciles de asociar a una marca que es lo que se quiere conseguir cuando se diseña un logo.

– Pensar en el cliente, no en el jefe

Aunque suene difícil para muchos, el resultado del diseño de un logo tiene que responder a lo que quiere transmitir a los clientes a quienes va dirigido.

A nadie le importa si el color favorito del jefe es el verde o si es un apasionado de la tipografía comic sans. Los colores tienen una psicología. El verde transmite seriedad frente a la positividad del amarillo o a calma del azul.  El Blanco es, además de la famosa pureza, ingenuidad, sencillez. El negro prestigio, por ejemplo. Estudiar estas connotaciones para adecuarlas a lo que se quiere que piensen los futuros clientes es clave.

Lo mismo ocurre con las grafías. Elegir un comic sans para transmitir un mensaje serio, no parece muy acertado, por ejemplo.  Otra cosa es que el logo se dirija a un público infantil. Aunque no está demás saber que ese es, tal vez, el tipo de letra más odiado por los diseñadores.

– Huir de las modas

Elaborar un logo es un proceso complicado y costoso. No es algo que esté sujeto a cambios constantes, por ello su diseño tiene estar enfocado al largo plazo. Que pasen los años y eso no afecte al diseño ni deje a trasnochada la imagen de la compañía.

Para ello, hay que evitar ligarlo a las tendencias de diseño, colores, grafías de moda en el momento de abordar su diseño.  Lo que puede ser perfecto para una publicidad puntual, puede quedar desfasado con el plazo de unos pocos años.

– ¿Colores corporativos? Sí, pero…

En algunos casos, no muchos, los logotipos multicolor pueden quedar bien, como le ocurre a Google, pero lo normal es que no sea así. Además, hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones, como les ocurre a los partidos políticos o a los bancos españoles, el color dominante de sus logos es parte intrínseca de su identidad.

Cuando la propuesta de logo es multicolor es conveniente hacerlo pasar por la prueba del blanco y negro. Es decir, imprimirlo solo en esos dos colores.  Las políticas de ahorro de coste en las empresas han impuesto que, de manera generalizada, los documentos se impriman en blanco y negro por lo que más que invertir en colorido hay que apostar por diseño y color dominante.

Un ejemplo de esta apuesta ha sido Apple, su manzana multicolor original se ha transformado en la actual sombra casi transparente.

Y recuerde, si nunca encargaría a un aficionado organizar sus finanzas, tampoco lo haga con el elemento más visible de su imagen de marca. El coste puede ser muy alto.

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Cómo enfrentarse a Amazon siendo una pyme

La gran mayoría apostaría que la revolución tecnológica del verano 2016 ha sido Pokemón GO. Pero casi seguro que el futuro confirmará que esa gran mayoría habrá fallado. Porque mientras Nintendo lanzaba el juego que ha eclipsado el mundo de la tecnología y alrededores, Amazon puso en marcha, con mucho menos ruido, otra gran revolución: Prime Now, el servicio de entrega en una hora en el que se incluyen los productos frescos.

Como cada vez que el gigante del comercio electrónico mueve ficha, son muchos los competidores que ven sus negocios peligrar. Plantarle cara en su mismo campo de juego no es fácil y solo está al alcance de los más grandes. Es el caso de El Corte Inglés que tras el anuncio de Amazon ha rebajado su tiempo de entrega y su precio para competir con el gigante de la distribución mundial.

Para las pymes la batalla también es posible, pero debe jugarse en un terreno de juego diferente:

1.- Lo único que le puede ocurrir a una pyme que intente entrar en esa guerra de tiempos y precios es arruinarse. Hay que aceptar que no se tiene ese músculo y apostar, como han hecho muchos libreros desde el nacimiento de Amazon, por la imaginación y por compensar los puntos débiles de los grandes.

2.- La especialización y la cercanía pueden marcar la diferencia.

Está claro que en Amazon lo tiene todo, o casi todo. Pero tal vez la rapidez de Prime Now no pueda compensar la oferta de un producto más exclusivo o elaborado. Y lo que seguro que no puede superar Amazon es el trato personalizado que las pymes e incluso los comercios de proximidad pueden ofrecer a sus clientes. Los servicios de atención deben ir más allá de contestar las dudas y resolver las reclamaciones y problemas de los clientes. Por ejemplo, El Corte Inglés felicita el cumpleaños a sus clientes y esa es una práctica que cada vez realizan más pymes. Ahora, las redes sociales facilitan esa familiaridad, e incluso más, permiten interesarse por los clientes personalmente, saber lo que les preocupa, lo que quieren, preguntarles incluso por sus dolores y ofrecerles algo para compensarlos: ¿un chocolate, una cesta de fruta? En definitiva, tratarles como a un amigo.

3.- Ofrecer experiencias y no solo productos. El mejor ejemplo de esta adaptación se puede encontrar en las librerías. Antes de Amazon muy pocas se planteaban nada que no fuese vender libros. Tras la irrupción de este concepto fueron muchas las que apostaron por transformar su locales en lugares de acogida en los que combinar la adquisición de un libro con su lectura al calor de un café caliente, o con una amplia degustación de vinos e incluso con zonas en las que compartir experiencias y aprendizaje con otros lectores vía charlas, talleres, etc.

4.- Sacar el máximo partido al Big Data. Como ya hemos comentado en alguna ocasión en este blog, el gran aliado de las pymes para estas estrategias de atención personalizada es el Big Data. Esa posibilidad que ofrece la tecnología para relacionar toda la información que existe tanto de los clientes personales como de aquellos que vistan las webs.

  1. Facilita la vida a comprador final. Cuando se trata de venta online es fundamental cuidar el diseño de las páginas webs. Es sorprendente que todavía existan tiendas online en las que es casi imposible encontrar los productos que pretenden vender las empresas que están detrás. Tal vez competir en tecnología con los potentes buscadores de Amazon sea algo complicado, pero lo que es muy simple es ponerse en la piel del comprador que llega por primera vez a esa web en busca de algo. Facilitar fichas de productos, vídeos explicativos, manuales técnicos… es hacer la experiencia de cliente satisfactoria y solo por eso puede decantarse por una pyme frente al gran Amazon. Imagine si cuando pincha en un producto fresco, por ejemplo, se le ofrecen recetas para cocinarlo.

6.- Unirse al enemigo

Además de todas estas estrategias, siempre queda la posibilidad asociarse con Amazon para vender productos mediante su plataforma Amazon Marketplace. También hemos comentado en alguna ocasión en el blog que esta opción tiene luces y sobras, pero es una vía más para que los vendedores puedan poner sus productos a la venta beneficiándose de las tecnologías de búsqueda y pago de Amazon. Y un camino para llegar a un público que, seguramente, de otra manera, sería imposible llegar.

7.- Construye la historia de tu marca

Y finalmente, pero no por ello menos importante, está la importancia de la historia de la marca. En un mundo sobre saturado de información, cada vez está más claro que las decisiones de compra van a estar ligadas a las sensaciones y los sentimientos. Para ello, aunque sea una complicada tarea de fondo, cada empresa debe construir su propia historia con la que llegar a los “corazoncitos” de sus clientes. Desde un reto personal del fundador, como hizo Amazon, hasta el famoso garaje de Steve Jobs, fundador de Apple, está claro que todas las grandes marcas tienen una historia. Las pymes también pueden hacerla o construirla. Se puede recurrir a los orígenes, ligarla a proyectos solidarios o relacionarla con el medio ambiente, etc. En el caso de los productos frescos es fácil ligar la venta con historias relacionadas con las comunidades y productores de origen de esos productos. Esa diferencia puede ser el motivo por el que un consumidor se decante por una pyme frente a las arrolladoras ofertas de los grandes de la distribución.

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¿Se debe cambiar la marca a los negocios en auge?

7679988780_c7cc451469_bCambiar el nombre o la imagen de un negocio es algo muy habitual en las grandes compañías. Se puede afirmar sin ánimo de equivocarse, que todas las grandes enseñas del mundo han cambiado su imagen en alguna ocasión. Un buen ejemplo sería Apple, y sus habituales transformaciones en su logotipo.

Muchas veces estos cambios no son perceptibles para la mayoría de los consumidores, porque se trata de transformaciones sutiles o de color, que pasan desapercibidas. Muy pocos se van a enterar de que el diseño de las tarjetas de visitas ya no es el de antes. Pero todas estas variaciones tienen importancia para la firma. Por norma general, el cambio de marca suele llevar implícito una evolución, una búsqueda o un compromiso para obtener metas mayores. Como ya hemos comentado, en este tipo de casos, la metamorfosis no es para todos los públicos y sólo alcanza a los grandes expertos de la compañía y del sector.

Sin embargo, en otras ocasiones, el cambio de marca responde a una necesidad más sustancial y más vital para la compañía. Entonces, el objetivo buscado es transformar la percepción que los consumidores tienen de la enseña. Aquí no se trata de sutilidad, sino de que todo el mundo se entere que está ante una firma nueva que ofrece otro tipo de soluciones a la sociedad.

Saber cuándo es el momento de llevar a cabo cualquiera de los dos tipos de cambio de nombre, logotipo o marca es fundamental para los empresarios. También para los emprendedores porque, en este campo, las reglas de las multinacionales son idénticas en el caso de las pymes. ¿Cuándo llega el momento de cambiar?

Cuando se observa que la imagen está anticuada o es acaparada por clientes que no convienen
La multinacional Burberrys tuvo un problema en el pasado. Se convirtió en la preferida de las bandas de chavales, lo que hizo que su uso de desvirtuara y que la enseña se alejara de muchos de sus clientes potenciales debido a dicha asociación negativa.

Para resolver el problema, Burberrys se transformó, elevó el nivel y puso todo su empeño en regresar a ese consumidor de clase media y alta, que es su objetivo. Lo más curioso es que ni cambió el logotipo ni los precios sino que se esforzó en cambiar las presentaciones de las colecciones, elevando el nivel de las mismas. Así se desligó de las bandas y volvió a atraer las miradas de la clase alta. Lo más normal es que una pyme no tenga semejante problemas, pero sí puede ocurrir que su firma capte, por el motivo que sea, a una clientela que no su objetivo inicial. Si esto ocurre, y no es perjudicial a largo plazo, trate de cambiar para recuperar la atención de su usuario preferido pero intente no perder por el camino lo que ya ha conseguido.

Cuando se entra en un nuevo país
Cualquier empresa que atraviesa fronteras suele traer una imagen de su país de origen. Si se trata de una pyme, lo más probable es que nadie sepa de su existencia, lo que abre la oportunidad de tratar de lograr otro posicionamiento de mercado. Quizá en nuestro mercado de origen podamos ser una enseña de gran consumo pero en la apuesta internacional queramos elevar los precios para captar a un segmento poblacional diferente con lo que aumentaremos nuestra rentabilidad. Eso fue lo que hicieron todas las marcas del grupo Inditex, más en concreto Zara. La enseña bandera de la textil gallega era concebida en España como de moda masiva, relacionada con los bajos precios. Pero en su salida al exterior se posicionó para atrapar a la clase alta. Lo ha hecho tan bien, que ahora también en España se ha permitido el lujo de subir los precios de forma que es vista de manera global como una enseña de moda, sin la etiqueta de barata o bajo coste por detrás.

Cuando termina la misión original o el mercado evoluciona demasiado rápido
El cambio de denominación suele ser más habitual en el sector tecnológico. La velocidad a la que se mueve todo en ese ámbito económico hace que muchas veces los nombres se queden anquilosados y pierdan su verdadero significado. Pongamos un ejemplo, quizá tengamos una empresa cuya razón social esté enfocada a servicios novedosos en el pasado, como la nube. La generalización de esas soluciones hace que sea necesario transformar la marca para no quedarse anclada en el pasado. Otro ejemplo es Microsoft. Décadas atrás, la enseña estaba asociada a los PCs. El auge de Apple hizo que el concepto de ordenador personal se quedara anticuado, lo que obligó a Microsoft a transformar toda su concepción de negocio elevando el concepto a los servicios de valor añadido en todo tipo de plataformas.

Cuando sólo nos queda el nombre
En ocasiones la empresa tiene graves problemas económicos pero por el motivo que sea su nombre mantiene un prestigio y el elevado reconocimiento de marca. Es lo que le ocurría a Harley-Davidson en la pasada década de los 80.Todos identificaban el mundo de las motos con las Harley pero el hecho de ser la enseña más reconocida en el mercado no impedía que nadie comprara sus monturas.

El problema era que su producto estaba anticuado. En esta ocasión, la solución pasaba por cambiarlo todo menos el nombre, que era lo único que funcionaba. Se lavó la cara a las referencias, se mejoró la calidad, se adaptaron las motocicletas a los nuevos gustos del consumidor, se transformó el diseño, etc. Con todo, se captó a una nueva generación de  pilotos que han devuelto a lo más alto a la empresa.

Este caso demuestra que ante un mercado en continuo movimiento, la marca está obligada a cambiar para no quedarse anclada en el pasado.

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¿Pueden existir negocios rentables sin marketing?

sin_marketingVamos a empezar este post dando respuesta a la pregunta que nos hacemos en el titular. Y se trata de un rotundo no. Ningún negocio, por pequeño que sea, puede sobrevivir sin nada de promoción, publicidad o marketing. Este hecho es todavía más reseñable si tenemos en cuenta que en esta web hablamos de pymes y startups a las que muy pocos conocen. ¿Cómo demonios se va a hacer alguien un nombre si nadie tiene la menor idea de su existencia?

 

A pesar de esta evidencia, cuando se estudian los motivos que llevan a que el 75% de los nuevos negocios no sobrevivan más de dos años, y que el 80% no llegue a cinco, nunca se habla del marketing. En la mayoría de los casos, esta elevada mortalidad se achaca a la gestión, los problemas de financiación y tesorería, a los sistemas… En definitiva, a mil y una causas, pero se suele pasar por alto que la firma que acaba de bajar el telón jamás haya hecho una campaña de publicidad, ni offline ni online.

 

El marketing es tan importante que solo es necesario pensar a qué se dedica un gigante como Coca-Cola. Alguno podría decir que elaboran refrescos, que cada cierto tiempo lanzan un nuevo producto, etc. Sí, todo eso es cierto. Pero la realidad es que más del 70% de los recursos económicos de la compañía se centran en actividades que tienen que ver con la marca. Y con toda la lógica del mundo. Si ya tienes el producto, solo te queda venderlo. Y ahí es donde entra de lleno la publicidad y el marketing.

 

Este ejemplo debería servir a todos aquellos empresarios que cortan estas partidas sin el más mínimo problema o que, sencillamente, jamás han invertido un céntimo en dar a conocer su empresa. Un grave error, ya que hablamos de un departamento que es capaz de generar ingresos. Sin él, estos sencillamente se resienten demasiado. Por eso, vamos a repasar de forma rápida algunos de los motivos que deberían de llevar a una pyme o startup a considerar el marketing como un activo vital para el negocio.

 

Edificar una imagen reconocible
Ya lo hemos mencionado, pero es que la clave que explica el éxito o no de una firma pasa porque se sepa qué existe. Un producto no es nada si no tiene detrás una imagen y un nombre que lo acerquen a la sociedad. Para lograr esa conexión es necesario fomentar la presencia de la compañía en todos los soportes publicitarios disponibles.

 

Aunque se piense a veces que sí, en la mayoría de los casos los clientes no vienen solos. Es necesario ayudarles y eso se logra a base de diferenciarse del resto. El hecho de que en la actualidad la sociedad esté más conectada y viva en un mundo digital es beneficioso para los emprendedores. Internet ofrece infinidad de herramientas gratuitas que permiten promocionar un producto o servicio sin necesidad de invertir dinero. Solo se requiere de creatividad y de esfuerzo. Con ambas virtudes se puede obtener un marketing muy efectivo. Un buen ejemplo en este sentido serían los food trucks, una iniciativa americana que se está poniendo de moda en España. Estos restaurantes sobre ruedas anuncian los menús y dónde estarán presentes a través de las redes sociales.

 

Ayuda a conseguir socios

En  los primeros momentos de vida de una empresa, una de la obsesiones de los emprendedores es la de buscar alianzas que permitan arrancar el negocio. Se trata de firmar acuerdos con distribuidores, con otros socios, con fábricas, etc. Para avanzar en este tipo de negociaciones es importante que la firma tenga unas credenciales. Las personas se fían más de empresas que sean atractivas y que tengan buena imagen. El marketing es la herramienta ideal para lograr elevar la cultura de la compañía y darla a conocer.

 

Crea la marca
La sociedad no compra empresas, sino que adquiere marcas. Esto es un concepto que debe tener en cuenta todo emprendedor. Nadie entra en Punto Fa pero sí en Mango, que es lo mismo. Inditex es para los periódicos y las revistas, las personas se dejan el sueldo en Zara. La enseña es lo que llega a la mente de los consumidores y es lo que impulsa la compra.

 

Es la única forma de diferenciarnos del resto y, obviamente, el marketing debe enfocarse a la marca. La empresa no le interesa a nadie, salvo al emprendedor.

 

Convierte a una startup en líder

El marketing está detrás de que muchos compren el iPhone en vez de otro smartphone de similares características, pero de una empresa que no tiene una marca tan reconocible. También es el secreto que se esconde entre Samsung y rivales chinos como Xiaomi, Meizu o Huawei, que son capaces de fabricar dispositivos de funcionalidades casi idénticas a mitad de precio. A pesar de ello, el consumidor paga el doble por llevar en el bolsillo un Samsung o un iPhone. Detrás de ese acto totalmente irracional solo está el poder de una marca.

 

El marketing tiene la capacidad de convertir una startup en un líder mundial. Si no que se lo digan a la propia Apple. Steve Jobs ha sido quizá uno de los empresarios que mejor ha aprovechado las bondades de la publicidad.

 

Es capaz de generar ganancias

No conviene confundir entre facturación y beneficios. Las ventas siempre tienen que ser menores que los costes para obtener ganancias. Esto es el ABC de cualquier negocio. Pero muchas veces la propia concepción del negocio no permite jugar con márgenes holgados. Es el caso de las empresas de economía colaborativa como Uber o Airbnb. A éstas solo les queda el marketing para poder obtener beneficios de un servicio que casi facturan a precio de coste. Las ganancias vienen del volumen de ventas. Y éste solo puede crecer con el conocimiento del producto o del servicio. Lo mismo ocurre con otro tipo de servicios como el streaming. ¿Alguien piensa que Netflix podría ganar dinero cobrando 10 euros al mes a sus abonados si no tuviera más de 75 millones de clientes?

 

La tabla de salvación en los tiempos de crisis

Cualquier empresa tendrá que padecer en algún momento un bache en la economía o una crítica furibunda de clientes por fallos en algún producto o servicio. Un plan de marketing y comunicación integral es primordial para superar estos baches.

 

En resumen, el denostado marketing es la piedra filosofal que se esconde detrás del éxito de la mayoría de los negocios. Por eso su importancia para una pyme es capital. De hecho, quizá sea la clave que lleve a que un emprendedor se convierta en empresario. Y que una firma que acaba de dar sus primeros pasos tenga un futuro a largo plazo. En otras palabras: sin marketing, la profesionalización de un negocio no existe. Tampoco la internacionalización.

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El peligro que se esconde tras las ideas innovadoras

Innovar se ha convertido en una seña de identidad para toda empresa que se precie. Es algo fundamental

, ya que ningún negocio puede llegar muy lejos si no invierte en I+D+i. Esto lo sabe cualquier compañía, incluso las pequeñas, que se están viendo presionadas por el entorno económico y conducidas hacia una disyuntiva clara: renovarse o morir. Todas buscan convertirse en pioneras de su sector. Todas confían en que las ideas innovadoras colaboren en la buena marcha de los productos o servicios ofertados. Pero cuidado que en este campo no todo es tan bonito. La innovación puede ser un arma de doble filo, que no está exenta de riesgos. Veámoslos en detalle.

 

El gran peligro viene generado de la obsesión por sobresalir entre la multitud de rivales que compiten con nosotros en un mismo sector. Esta carrera sin freno lleva a que se genere una estrategia de innovación que no vale para nada. Que solo sirve para anunciarse y obtener publicidad pero que realmente no ayuda en nada al negocio. Una multinacional se puede permitir el lujo de perder tiempo y recursos en idear soluciones vacías, que no van a reportar beneficio alguno, ni a la empresa ni a la sociedad. Una pyme no puede darse el capricho de desperdiciar ni una mente ni un segundo en desarrollar ideas innovadoras que carezcan de interés. Esto es un gran riesgo que puede acabar con llevar el negocio a la ruina. Las máquinas del tiempo y el teletransporte están muy bien para Google o IBM. Pero nuestra pequeña empresa solo quiere ofrecer productos y servicios y ganar algo de dinero. Eso es todo.

 

Además de la pérdidas de recursos y de tiempo, ser demasiado innovador puede conducir al problema de que los clientes en general nos consideren como demasiado buenos. ¿Puede ser un riesgo ser vistos como los mejores? Aunque parezca increíble, para una pyme, sí. Si una firma se gana el prestigio de convertirse en una fuente de ideas innovadoras y geniales, siempre se esperará que lo continúe siendo. El problema llega cuando durante una temporada no surge nada revolucionario. Entonces, todos pensarán que hemos dejado de ser referente y se olvidarán de los logros pasados. ¿Exagerado? Para nada. Un buen ejemplo es lo que le está pasando a Apple desde hace una temporada. La compañía ha sido el  referente en la innovación durante el siglo XXI. Por eso cualquier nueva versión del iPhone que no traiga consigo un cambio estratosférico es considerada un fracaso, que lleva a las acciones de la compañía a reducir su cotización.

 

Como es de suponer estos casos no pueden llevar a la idea de que una empresa, sea cual sea su tamaño, deba perder la buena costumbre de modernizarse de manera constante. Lo que se busca es enfocar esta innovación. Hay que inventar aunque con sentido. Si no, se malgastan recursos. Tampoco hay que buscar siempre ser el primero en algo. En la economía actual, ser pionero está sobrevalorado. Para comprobarlo, basta con contemplar la situación de referentes tecnológicos recientes. Todos descubrieron algo, y todos se han visto superados. Hablamos de firmas como Zynga, que inventó el sector de los juegos sociales –seguro que recuerdan Farmville-. Durante 2009 y 2010, esta compañía tenía más de 80 millones de usuarios que diariamente jugaban con sus productos, a través de Facebook. Era la niña mimada de Silicon Valley. Hoy pocos la mencionan. Ahora los que triunfan son los títulos lúdicos que se juegan en dispositivos táctiles, como los smartphones y las tablets, y en donde reinan firmas como King, con su Candy Crash o Rovio, con los Angry Birds. Zynga inventó la categorías de juegos sociales casual y ha contemplado cómo otras firmas, que no fueron pioneras, la han superado.

 

Por desgracia para ellos, existen muchos ejemplos de precursores cuyo ingenio no les ha servido para conservar una situación de privilegio. Nokia inventó los móviles y el smartphone la sepultó. Groupon fue el iniciador de los cupones descuento y ahora pasa por problemas con caídas en la cotización del 75%. Six Degrees y MySpace fueron pioneros en las redes sociales. La primera ha desaparecido y la segunda no la utiliza casi nadie. Todos estos casos demuestran que el mundo de la innovación no es tan bonito como se pinta. Estamos ante una actividad nebulosa que es como un arma de doble filo. Por uno, conduce al éxito. Por el otro, al fracaso. ¿Cómo acertar sin caer en ninguna de sus trampas?

 

Las respuestas son dos. La primera es que solo se puede ser inventor cuando se dan las condiciones. Es decir: hay que tener dinero o financiación para innovar. Si se carece de efectivo, mejor centrarse en el negocio propiamente dicho. La segunda clave pasa por tener claro que una idea innovadora tiene que ser útil. Es decir, debe responder y solucionar una necesidad real que tenga la sociedad. Una pyme que actúa de esta forma se convierte en un nombre fuerte y referente, que utiliza su materia gris para hacer la vida más sencilla a sus clientes actuales y futuros.

 

Como todo en el mundo de los negocios, la respuesta está en los consumidores o clientes. Ellos son los que, sin saberlo, dictan las normas de funcionamiento de una compañía. Ellos son los que deciden cuándo están preparados para una tecnología disruptiva. Son los que prescriben una solución y los que la dan por amortizada. La innovación nunca puede olvidar que su objetivo es convertir a los demás en más felices o más productivos. Como decíamos antes, no hace falta descubrir la máquina que permita viajar en el tiempo. Basta con saber escuchar a los que te compran. Si ellos te dicen que con el formato cuadrado de los yogures se desperdicia producto, nuestra obligación es innovar y lanzarlos redondos para aprovechar todo el contenido. Esa sencilla idea fue clave para que Danone sea el rey de los lácteos. Que cunda el ejemplo.

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Filosofía para emprendedores

Las personas van y vienen. Las marcas también. Pocas perduran en el tiempo. Las que sí lo hacen son las grandes ideas y los grandes pensadores. Las conclusiones de algunos filósofos han sido capaces de perdurar y de ser útiles en la actualidad para los empresarios.

 

Sus ideas están centradas dentro del área particular de la filosofía llamada pensamiento económico. Son afirmaciones que inspiraron a los grandes empresarios de la era industrial pero que siguen estando vivas a la hora de crear de la nada un negocio propio. Aquí le mostramos una breve referencia de cuatro pensadores que abarcan los tiempos antiguos y la era moderna. Todo lo que dijeron es de lectura obligatoria para los emprendedores. Algunas de sus lecciones fueron, son y serán fundamentales para la mera existencia de las empresas.

 

Karl Popper mostró las excelencias del ensayo y error

Este vienés nacido a comienzos del siglo XX está considerado como uno de los grandes pensadores del pasado siglo. Sus ideas van enfocadas a potenciar la creatividad partiendo del concepto más sencillo de todos: el ensayo y error. Para Popper, todo avance tecnológico se basa en probar las cosas, ver lo que no funciona y solucionar los problemas. Su pensamiento simboliza la base de la experimentación, que es necesaria en cualquier startup tecnológica que se precie. Solo a base de fallar y asumir errores se puede concebir un producto o servicio apto y útil para la sociedad.

 

Sus lecciones son de aprendizaje obligado para emprendedores. Pero también para las grandes multinacionales. Sin ellas, no existirían referencias mundiales como Apple o Sony. Y tampoco Zara sería lo que es en la actualidad. Todo debe ser probado para resolver los problemas y dar con la solución o colección, en el caso del grupo textil gallego, perfecta.

 

Friedrich Hayek: el orden dentro del caos

Otro pensador austriaco de comienzos de siglo XX supone la segunda referencia obligada para los emprendedores. Friedrich Hayek se hizo famoso por la defensa a ultranza de los sistemas económicos liberales frente a la economía socialista, más planificada. Pero su lección para aquellos que quieran llegar a ser alguien en el mundo empresarial es la del orden espontáneo. Para este filósofo, el caos no es malo. Se trata del principio del orden. Y eso es algo que se puede aplicar a todas las vertientes económicas. Solo basta fijarse en las redes sociales. Todo en ellas parece caótico y sin sentido cuando la realidad es diferente. Estamos ante un ecosistema no regulado que genera su propio orden alrededor con una precisión similar a la de un reloj suizo. Los emprendedores deben extraer de sus enseñanzas que nada está planificado y que hay que adaptarse a las libres circunstancias de un mercado en movimiento.

 

El elogio a la destrucción de Joseph Schumpeter

Nacido en el siglo XIX, Joseph Schumpeter siempre tuvo claro que la destrucción no encierra nada negativo sino creatividad. Sus enseñanzas aplicadas a la actualidad nos llevan a concebir un mundo en el que las nuevas corrientes tecnológicas acaban por enterrar las anteriores. Una realidad como un templo. Un buen ejemplo lo tenemos en los smartphones que acabaron con los teléfonos móviles que conocíamos hace 10 años. O las televisiones planas. ¿Acaso alguien recuerda las de tubo? Según sus propias palabras, la tecnología evoluciona y es como un ciclo de la vida. Todo muere pero se reencarna en nuevas y mejores ideas.

 

El pensamiento de Schumpeter es perfectamente aplicable a los emprendedores que nunca deben olvidar que tienen que renovarse. Si no lo hacen acabarán muriendo. Su ciclo de vida habrá terminado. Es más: ninguna empresa, da igual su tamaño, debe olvidarse de que la innovación es el pilar de presente y futuro. Sin ella no hay ninguna posibilidad de sobrevivir en el tiempo. Nunca la hubo y menos ahora en el siglo XXI.

 

Daniel Kahneman: la importancia de la toma de decisiones meditadas

Este filósofo ganó en Premio Nobel de Economía por haber sido capaz de integrar la investigación psicológica en la ciencia económica. En otras palabras, Daniel Kahneman supo elaborar una teoría que nos enseña a tomar decisiones en momentos de incertidumbre. Este israelí divide el pensamiento en dos partes. La primera es el inconsciente, la segunda es el deliberativo. Sostiene que la primera parte es la más utilizada y que lo mejor a la hora de decidir es atenernos a lo que se extraiga de la segunda parte.

 

Para lograrlo, sugiere que necesitamos crear hábitos más deliberativos para ser capaces de pensar de forma consciente. Aplicado al mundo de la empresa, la conclusión está clara: las mejores decisiones no saldrán de corazonadas sino de pensamientos pausados profundos donde se analicen todos los factores.

 

La aplicación de estas corrientes de pensamiento beneficiará a cualquier emprendedor. Sus lecciones no generan margen de duda y solo ahondarán en la mejor forma de resolver los inconvenientes que se generan en las compañías de reciente creación.

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Las 6 razones que llevan a una marca a convertirse en mito

Si usted hace una encuesta a pie de calle y pregunta a un buen número de transeúntes que le digan las marcas que más recuerda, o sus favoritas, seguro que aparece alguno de estos nombres. Apple, Nike, L’Oréal, Google, Facebook, Zara, El Corte Inglés, Mercadona… Lo que también es indudable es que Saneamientos López Viejo o Casa Manolo no estarán en la lista. El branding es importante a la hora de perpetuar una marca en la mente de los consumidores, pero hay otras claves que son todavía más importantes.

 

Por norma general, las enseñas que más se recuerdan no están íntimamente ligadas a un producto sino que tienen un carácter y una personalidad que se queda en el cerebro de las personas. Eso solo se consigue tras tomar muchas decisiones inteligentes y repetirlas en el tiempo. La repetición es fundamental, aunque hay algo que también tiene que coincidir siempre en el tiempo: la marca tiene que reflejar lo mismo que la empresa en su devenir diario. Esa es la gran verdad de las enseñas cinco estrellas. Todas ellas comparten una serie de características que son importantes tener en cuenta si pretendemos que una pyme tenga un nombre que no se quede en el olvido.

 

Son claras

Las grandes enseñas saben quiénes son. Cuáles son sus fortalezas y sus debilidades. Conocen que es lo que el público espera de ellos y se afanan en satisfacer sus peticiones. Son especialistas en reconocer a su cliente potencial y gracias a ello las corporaciones que están detrás de ellas pueden prever si sus próximos lanzamientos serán capaces de funcionar. Un buen ejemplo lo tenemos la española El Corte Inglés. Aunque ahora quieran ser más modernos y se afanen en anunciar sus rebajas, todo el mundo sabe que los productos son más caros allí que en otras tiendas. A pesar de eso, la solidez de la marca, la garantía de un buen servicio y la seguridad de que no habrá problemas en caso de devoluciones origina que muchos paguen ese plus con agrado. Si un día el gran almacén dejara de ser quién es y se pusiera a competir solo en el precio dejaría de tener la personalidad que ostenta en la actualidad y que le ha valido para ser una de las firmas más exitosas del comercio durante décadas.

 

Son consistentes

Muchos se cansan de ver, por ejemplo, a George Clooney con su Nespresso diciendo con voz profunda What else? Lleva más de diez haciéndolo en cada anuncio de la marca del grupo Nestlé. ¿Por qué insisten con un personaje y un eslogan que todo el mundo se sabe de memoria? Pues porque es clave para identificar los valores del producto. Aquí se trata de una marca que quiere ganarse a los triunfadores,  a aquellos que lo tienen todo (de ahí el what else? que significa ¿qué más?), o que se quieren dar un lujo. Esa gente es el cliente de la casa y la firma está obligada a recordarle que su producto es para los que triunfan y no les importa gastarse más dinero en conseguir una taza no de café, sino de placer. La fortaleza de una marca no se consigue de la noche a la mañana. De ahí que los grandes repiten el mensaje hasta la saciedad y solo cambien cuando observen la llegada de un riesgo. Eso es lo que hizo Danone con su famoso cambio de Natillas Danone a Danet. Convertirse en un genérico tampoco es la idea final de una gran marca.

 

Tienen un propósito superior

Vender un producto es importante para una empresa, pero vender un sueño es algo que no tiene precio. Ese es el trabajo de las marcas. Conseguir que su mensaje esté siempre por encima de las referencias que pone en la calle. Así se consigue, por ejemplo, que el nombre de Apple y sus valores sean la causa de que la sociedad haga colas para hacerse con el nuevo iPhone o el reciente Apple Watch. El que compre este último gadget de la casa de la manzana no adquirirá un reloj inteligente sino el reloj inteligente de Apple. Esa es la diferencia fundamental de las grandes marcas con el resto.

 

Despiertan emociones

Una de las obsesiones de las compañías es escuchar a sus clientes, saber qué es lo que quieren y poner todos los medios para satisfacerlos. ¿Por qué? Pues porque es la única manera de fidelizar a los consumidores y conseguir que se identifiquen con los valores de una marca. Así lograrán que sus productos siempre despierten sentimientos y se acerquen a las emociones, alejándose de la racionalidad. De esa forma será más sencilla que alguien pueda gastarse el dinero en algo que realmente no necesita. ¿Ejemplo? Volvemos a Apple. ¿De verdad las diferencias entre el iPhone 2, al 3, o al 4 o al 6 o al 13, cuando salga, son tan importantes como para gastarse 800 euros cada dos años? La respuesta: solo una marca que llega al corazón puede lograr que el dinero sea lo de menos.

 

Siempre innovan

Aunque la repetición, la consistencia del mensaje y los valores sean fundamentales para convertir una marca en un mito, no se puede olvidar que estas enseñas innovan de manera constante. De esa forma consiguen igualarse con la evolución de la sociedad. Una marca por muy buena que sea no puede quedarse anclada en el pasado. Sin I+D está muerta. Si le parece exagerado, ¿qué me dice de Nokia? El rey de los móviles se vio superado en la carrera de los smartphones y ahora es un nombre que ni siquiera existe, ya que Microsoft (su actual propietario) ha liquidado la enseña.

 

Ofrecen un beneficio superior

Una marca que triunfa tiene que ofrecer más que las demás. Detrás de un buen nombre tiene que esconderse un producto que sea mejor que el resto. No se trata de que sea más caro o tecnológicamente más avanzado sino que dé al consumidor ese algo más que no tienen otras marcas. Mercadona es una de las cadenas de distribución más baratas que hay pero ofrece a los que compran sus productos una marca propia (Hacendado, Deliplus, Bosque Verde, etc.) que se ha ganado un puesto de prestigio por su calidad y su inmejorable relación calidad precio. El que quiera disfrutar de esa enseña solo puede comprarla en Mercadona. Esa es la clave de su éxito.

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Vender es el objetivo

Muchas veces cuando una pyme se plantea una campaña de marketing suele prestar atención a muchos componentes que no inciden directamente en los ingresos de la compañía. Es decir, quiere parecerse a los gigantes y diseña una estrategia comercial, que está más enfocada a aumentar la repercusión de la imagen de la firma, que a la venta de un producto o servicio. Eso es un error.

 

Las grandes vallas publicitarias y los anuncios pueden ser útiles para grandes multinacionales, como Apple o Telefonica. Ellos invierten en imagen y no necesitan promocionar sus productos. Usted no tiene que seguir esa forma de comercialización, sino que debe apostar por un marketing más directo. Así, cada euro que gaste llevará implícito un retorno y de esa forma no se olvidará de la primera máxima de la publicidad: implicar a una venta.

Partiendo de esta base, a continuación le mostramos cuáles son las bases que son necesarias para obtener un excelente resultado en sus campañas de marketing directo.

– No hay que olvidarse de incluir una oferta.
Hay que dejarse de cantos de sirena. Una campaña bien enfocada tiene que generar clientes. Y la única forma de lograrlo es incluyendo una oferta clara y concisa que llame a la acción de forma inmediata. De esa forma estaremos generando un retorno a la inversión que, de otra forma, sería imposible de conseguir.

– Promociones limitadas.
El trabajo y la familia originan que la mayoría de las personas tengan una actividad frenética a lo largo del día. Es decir: no tienen ni un segundo de tiempo para perder. Por ese motivo, usted debe incluir una oferta que tenga una fecha tope, o por una cantidad determinada. De esa forma pondrá un sentido de urgencia a su promoción y captará la atención de las personas. Además logrará diferenciarse de todos los demás, que no dejan nada claro los beneficios que se obtienen de sus campañas de comunicación.

– Claro y conciso.
Es un grave error creer que las personas saben qué deben hacer cuando reciben un material promocional. No caiga en ese fallo. Explique los pasos a seguir de manera clara y sencilla para que no quepa un asomo de duda. Escriba para tontos si es necesario. Y si piensa que eso puede dañar su imagen, recoja cualquier folleto informativo del gigante Mediamarkt para descubrir los beneficios que se obtienen de dar a los clientes todo mascado.

– Realice un seguimiento.
Es lógico que los primeros intentos promocionales no alcancen los resultados esperados. No se desimane. La mejor forma de corregir errores es realizando un seguimiento exhaustivo al trabajo realizado. De esa forma será más fácil descubrir qué ha fallado y sentar las bases para no caer en los mismos problemas en el futuro.

– No se olvide de construir la marca.
No se trata de una contradicción. Hemos empezado este post diciendo que para un emprendedor es más importante vender que poseer una importante imagen de marca. Y lo seguimos manteniendo. Pero eso no quiere decir que no se pueda apostar por alcanzar ambos objetivos. La clave está en que el reconocimiento de nuestra empresa no conlleve un gasto adicional. Pero eso no quiere decir que no se pueda aprovechar una promoción, que debe ser el centro de nuestro mensaje, para dar visibilidad a nuestra compañía.

– No basta con una.
A menos que usted sea capaz de crear un bombazo como el que Duracell logró con sus anuncios del conejito, otra de las máximas que debe seguir es la de la repetición. En marketing es mejor ser pesado que dejar que los posibles clientes se olviden de que existimos.

– No todo son nuevas tecnologías.
La llegada de Internet y las redes sociales ha llevado a muchas a pymes a creer que el único camino para el marketing es el digital. Por desgracia no es así. Una cosa es que sea más barato pero, desde luego, existen otras alternativas para llegar al consumidor. Una de las más denostadas, por su precio, es el buzoneo. A pesar del coste, se ha demostrado que esta forma de comunicación despierta más interés entre los clientes. Por tanto, no la deje de lado a la hora de enfocar sus campañas.

– La importancia del mensaje.
Las tecnologías también han dado mucha importancia a la imagen. De hecho, la escritura parece que ya no interesa, cuando la realidad es que el destinatario del marketing prefiere un mensaje claro que cien fotos espectaculares. Su estrategia no debe olvidar que la palabra es fundamental y es la parte esencial del éxito, o no, de cualquier iniciativa de comercialización.

– Lo primero: los resultados.
Puede ser que usted tenga varias propuestas de marketing directo. Y también es posible que la que más le guste no sea la ideal a la hora de obtener retornos. No lo dude. Es mejor olvidarse de gustos personales y asumir que estamos en esto por el dinero. Rechace la bonita y tírese de cabeza a la práctica.

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El camino al éxito, según Richard Branson

Controla un grupo que cuenta con más de 350 empresas y que factura más de 15.000 millones de euros. Con estas cifras, Virgin es uno de los mayores conglomerados empresariales del Reino Unido. Al frente del mismo se encuentra su excéntrico fundador, Richard Branson. Este empresario ha sido capaz de crear un imperio de dimensiones siderales en menos de 40 años. ¿Su truco? El mismo se encarga de desvelar las que, en su opinión, son las diez claves del éxito.
Con semejante trayectoria, resulta evidente que lo diga es interesante para todo aquel que aspire a convertirse en emprendedor. Por eso, a continuación les desvelamos las etapas que llevan al éxito en el mundo de los negocios. Palabra de Branson.

Persiga sus sueños
Para este personaje la vida es mucho más edificante si se basa en las pasiones. Las personas que trabajan en las cosas que le gustan son más felices. Y nada hace disfrutar más que obtener aquello por lo que se ha soñado siempre.

Haga algo positivo
Una empresa no es solo una forma jurídica que sirve para ganar dinero, sino mucho más. Se trata de un ente que aporta algo beneficioso a otras personas. Diferenciarse del resto para ofrecer algo que mejore a la sociedad es la principal responsabilidad de las compañías. Esos beneficiarios pueden ser los empleados o los clientes. Eso es lo de menos, lo importante es aportar algo bueno a los demás.

Crea en sus ideas y póngalas al servicio de la empresa
El presidente de Virgin piensa que la cercanía que haya entre el negocio y los objetivos personales marca la diferencia entre el éxito y el fracaso. Si un emprendedor no está orgulloso de lo que está haciendo, ¿por qué debería estarlo alguien más? La respuesta a esta pregunta no se encuentra en los beneficios obtenidos por aquello que no nos satisface. A la larga, la aventura empresarial acabará mal si no comulga con los fines personales del emprendedor.

Diviértase y haga que el resto de miembros de la plantilla también disfrute
La diversión es una de las virtudes fundamentales de cualquier empresa exitosa. Si no se disfruta acudiendo al trabajo todos los días quizá haya llegado la hora de probar otra cosa. Con una actitud negativa es imposible que los empleados se sientan comprometidos y felices. Y eso se nota en la relación con los clientes.

La palabra fracaso no existe
Aunque pueda parecer lo contrario, la carrera del presidente de Virgin no ha sido un camino de rosas. A lo largo de los años ha habido muchos momentos en los que la dificultad de los acontecimientos le hizo replantearse lo que estaba haciendo. Pero jamás pensó en dejarlos de lado. Esa es una de las lecciones principales que todo emprendedor debería conocer. A pesar de todo, hay que seguir intentándolo, ya que la tenacidad acerca mucho a la consecución de los fines.
Saber escuchar, y anotarlo todo
Para un empresario es más importante saber escuchar que hablar. De esa forma se consigue mucha información importante que debe ser anotada en el primer momento que sea posible para que no caiga en el saco del olvido. De esas ideas pueden surgir con posteridad negocios de éxito.
Aprender a delegar y a pasar tiempo con los suyos
Para Branson, la familia es y siempre ha sido lo más importante. Por eso es vital no olvidar que se debe tener tiempo para los seres queridos. La forma de conseguirlo consiste en saber delegar y en contratar a esas personas que le descarguen de responsabilidades y le regalen un tiempo precioso para el goce personal. Ésta es una de las máximas que todo emprendedor suele romper y que, con los años, repercute en el funcionamiento de la empresa.

Comunicarse
Grandes empresarios como Steve Jobs (Apple) o John Lasseter (Pixar) siempre tuvieron claro que las ideas debían tener barra libre para circular por la sede social de cualquier compañía. Por ese motivo, crearon espacios abiertos y fomentaron la comunicación entre todos los componentes de las compañías, altos jefes incluidos. De esa forma, se genera un ambiente beneficioso para los negocios y para el descubrimiento de ese nicho de negocio que toda empresa siempre anda buscando.

Salir de la oficina
Muchas veces el trabajo obliga a estar pegado a la pantalla del ordenador o del dispositivo móvil de turno. Eso no es bueno. En opinión del fundador de Virgin un emprendedor debe aventurarse a salir del despacho y contemplar la vida desde una perspectiva más cercana. De esa forma conocerá lo que realmente necesita la sociedad y como su empresa puede satisfacer esas cuestiones.

Olvidarse del sueño de ser millonario
Aunque Richard Branson no sea la persona que debería decirlo, el mero hecho de no soñar con la riqueza supone la última lección que ofrece este empresario a los futuros hombres de negocios. En su opinión, con un techo sobre la cabeza y poco más se puede conseguir la felicidad. Esa forma de ser es fundamental transmitirla a la empresa para poder crear líneas de negocio que quizá no aporten beneficios pero sí imagen.

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5 claves para tener una marca poderosa

En todos los negocios, da igual el tamaño del mismo, la marca es uno de los factores más importantes. Tener un buen nombre crea confianza y puede hacer que le resulte más sencillo vender cualquier producto o artículo. Un buen ejemplo de la importancia que tiene una marca en las empresas son los intentos, infructuosos en su gran mayoría, de algunas multinacionales chinas, de lograr que se les reconozca en Occidente. ¿Y por qué hacen ese esfuerzo? Pues sencillamente porque ellos saben que sin un buen respaldo detrás en forma de nombre son incapaces de llegar a las conciencias de los consumidores del Viejo Continente.

El problema que tienen la mayoría de las firmas chinas, que siguen asociadas a la marca de un país caracterizado por el bajo coste y las imitaciones, es también con el que se encuentran muchos emprendedores, que no saben como hacerse un hueco en el mercado y en las mentes de los consumidores. La solución: conseguir una marca reconocible y que trasmita los valores de la empresa. Es decir: lo que hace Apple.

Obviamente, llegar al reconocimiento que tienen los chicos de Cupertino está sólo al alcance de los genios de los negocios -léase Steve Jobs-. Pero eso no quiere decir que no existan una serie de variables fundamentales para conseguir convertirse en alguien reconocible.

La primera de ellas es la ser consistente. Una marca siempre debe crear una expectativa, una ilusión y una certeza de una experiencia. Cuando un consumidor se acerca a ella debe saber lo que se va a encontrar. Por eso usted en su negocio debe ser constante. Si quiere dar una imagen moderna, sus productos o servicios deben serlo. Sólo así conseguirá una clientela fiel y que le recuerde. Un buen ejemplo en este sentido sería El Corte Ingles (aunque en los últimos años está perdiendo algo de coherencia). Cuando alguien va a alguno de sus grandes almacenes espera un buen servicio y no tener problemas en caso de que haya algún inconveniente con el artículo. Sólo por eso, se paga más.

Otra manera de alcanzar la excelencia en la marca es la de ser auténtico. A nadie le gusta ser engañado. Recuerde que sus productos se convierten en marca cuando el cliente empieza a confiar en lo que ocurrirá cuando interactúa con ellos.  Por tanto, una pequeña mentira puede tener consecuencias tremendas para el buen nombre. ¿Solución? Nunca venda algo que no es. Si su producto es barato no diga que es premium y si su servicio es caro no promocione que se trata de una oferta de precio inigualable. Estas mentiras no funcionan y, a la larga, hunden a la marca.

La tercera clave para alcanzar un estatus reconocible es la de centrar su marca en un nicho. Esto es especialmente útil para los emprendedores que, al principio, debe ganarse la confianza de los clientes más cercanos. Ya habrá tiempo de pensar en exportación y en conquistar el mundo. Lo primero es captar al cliente local. En esta misma línea de ir poco a poco también está la de segmentar los productos (como hacen los fabricantes de coches) para captar con cada uno de ellos a un nicho determinado, pero siempre bajo el paraguas de la marca global. Por ejemplo, el caso de Renault. Tiene vehículos en todas las gamas, pero a los modelos les une la imagen de seguridad y diseño que la casa del rombo da a todos sus productos.

Un cuarto punto a estudiar sería crear una marca que desprenda unos valores reconocibles y que se adapte al pensamiento de la gente. De esta forma se consigue conectar con las emociones de las personas y se logra que se hable de su marca como si fuera una película. Es la estrategia que sigue en gigante Nike con eslóganes como Just Do It.

Un último factor que también es obligado tenerlo en cuenta a la hora de hacerse un hueco en el mercado es crear una marca extraordinaria. Un producto normal no genera una marca que destaque sino que se queda en el inmenso baúl de nombres similares de los que nadie habla. Para evitar caer en el olvido es necesario salirse de lo tradicional y lograr que la gente hable. De nuevo no queda más remedio que volver al ejemplo de Apple, capaz de crear productos, que son marcas por sí mismos.

Los beneficios que los emprendedores pueden obtener de las patentes


Proteger los derechos de Propiedad Intelectual no está de moda entre los emprendedores españoles. De hecho, y según un estudio elaborado por Fundetec y la Dirección General de Industria y de la PYME, tan solo el 40,7% de las pymes españolas afirma haber registrado en alguna ocasión sus marcas, invenciones o diseños.
De ese porcentaje, el tipo de registro más común entre las pocas empresas que se preocupan por proteger sus derechos es el registro de sus marcas o nombres comerciales (33,5%), mientras que el registro de una patente o un modelo de utilidad apenas alcanza el 4,6%, y el de un diseño industrial se queda en un exiguo 2,9%.

¿Qué significan estos datos?

Pues, simple y llanamente, que cualquiera puede copiar o plagiar lo que un emprendedor español crea. Y es que entre los empresarios españoles existe la falsa creencia de que proteger el resultado del I+D es algo costoso en términos económicos, que ofrece escasos beneficios y que está orientado solo a defender los intereses de las grandes multinacionales, especialmente a las tecnológicas. Pero no es así. Aunque en prensa solo se oyen guerras como la de Samsung y Apple por las patentes de los smartphones o las tablets,también hay ejemplos de otro tipo de firmas que sacan beneficios de patentar sus productos. Así ocurrió a principios de 2012 cuando saltó la noticia de que Nestlé, a través de su filial que comercializa Nespresso, iba a demandar a sus rivales por supuesta copia de sus cápsulas de café.

¿Qué ventajas tiene para las pymes patentar?

Estos ejemplos de grandes conflictos entre gigantes empresariales origina que el sentimiento del emprendedor hacia las patentes sea negativo, algo que no debería ser así. Al menos así lo afirma Nuria Marcos, directora de PONS Patentes y Marcas Internacional, que nos resume en estos diez puntos las ventajas que una pyme puede sacar de patentar sus creaciones.

1- Solo las patentes generan derechos exclusivos a favor de su titular con los que poder negociar, ya que además tienen un valor económico per se que se puede cuantificar.
2- A la hora de crecer y fortalecerse, un emprendedor no puede asumir el riesgo de no proteger sus activos, ya que eso supondría dejarle indefenso ante los competidores.
3- No hay ninguna alternativa que garantice los derechos del emprendedor si éste decide no proteger sus invenciones a través de patentes.
4- Los inversores necesitan tener garantizada la exclusividad del negocio por el que se les está pidiendo un esfuerzo económico.
5- El emprendedor puede acudir a despachos profesionales del sector de las patentes que ayudan en todo el proceso.
6- Con invenciones protegidas por patentes, el emprendedor puede acudir directamente a las entidades bancarias en busca de financiación para su proyecto.
7- Existen ayudas de distintas entidades (OEPM, ICEX, CDTI…) que tratan de fomentar la protección de las invenciones vía patente y que cubren todo, o en parte, algunos de los gastos más elevados, como son las traducciones de los documentos a otros idiomas.
8- Las patentes son instrumentos claves a la hora de internacionalizar una pyme, porque le dan la protección necesaria para negociar con potenciales distribuidores o fabricantes de otros países.
9- El emprendedor puede obtener una rentabilidad directa de la patente de dos maneras. La primera es explotándola directamente en aquellos países que resulten interesantes. La segunda consiste en licenciar o vender la patente en aquellos países que, por su lejanía, no resulten atractivos al emprendedor.
10- El seguimiento y vigilancia de las patentes de las empresas del entorno permite a los emprendedores conocer los intereses estratégicos y comerciales de estos.

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Las 5 claves del éxito de una campaña de marketing móvil

“¿Te has comprado ya la tableta?”, “¿Cuándo cambiarás de smartphone?”. No son conversaciones entre altos ejecutivos, sino entre jóvenes un sábado por la tarde a la puerta de cualquier centro comercial. La proliferación de estos aparatos, unido a la generalización de tarifas planas de internet, ha hecho posible el milagro: más de nueve millones de españoles utilizan ya su móvil para conectarse a la red, es decir, una cuarta parte del total de usuarios.

Las empresas no pueden mantenerse ajenas a este fenómeno. Al contrario, deben ser cada vez más activas para aprovechar las grandes ventajas que ofrece. Esta revolución ‘online’ está generando un nuevo modelo de comunicación que requiere adaptar los formatos y mensajes publicitarios para poder conectar con su público objetivo y obtener el máximo rendimiento.

Ante este nuevo panorama, Madvertise, una compañía especializada en formatos de publicidad para dispositivos móviles, nos explica los principales aspectos que hay que tener en cuenta para llevar a cabo con éxito una campaña de marketing móvil.

1. Segmentar bien el target

Como hemos señalado, el acceso a internet a través del móvil ya no es una cuestión de ejecutivos o profesionales, sino que se ha convertido en un canal que cuenta con un público cada vez más heterogéneo, donde los jóvenes ocupan un lugar cada vez más importante. De hecho, según los últimos datos de Nielsen Online, uno de cada cinco consumidores tiene entre 15 y 24 años. Por eso, la primera regla es segmentar la campaña para asegurar que el impacto llegue al target adecuado y, así, aumentar la efectividad.

Esta segmentación puede realizarse en función de criterios como la edad, el sexo o el tipo de dispositivo utilizado, pero también según el día de la semana, la hora de difusión del anuncio o el lugar donde se encuentre el usuario (centro comercial, concierto, playa, etc.). Según Madvertise, los smartphones “echan humo” entre las 18 y las 20 horas, robando protagonismo a la pequeña pantalla, hasta ahora el rey indiscutible de los canales.

2. Personalizar los mensajes

La interactividad es un elemento fundamental en cualquier acción que realicemos. Y la publicidad móvil se caracteriza, precisamente, por tener un nivel de interactividad mucho mayor que los soportes tradicionales y por requerir enfoques mucho más personalizados, menos masivos. Por eso, no sirve el mismo formato para dar a conocer una aplicación que para promocionar un producto o servicio.

Soluciones como la geolocalización para ofrecer anuncios adaptados a la ubicación del usuario móvil, bonos descuento o herramientas específicas para destacar una app de entre las 400.000 que integran Apple Store son sólo algunas de las posibilidades para conseguir el máximo ratio de respuesta.

3. Adaptar los contenidos al tipo de móvil

La compatibilidad también es una cuestión básica para que nuestra campaña tenga éxito. Los contenidos lanzados deberán ser compatibles con todas las plataformas móviles, creando landing pages específicas para cada dispositivo si es preciso y evitando, así, perder la oportunidad de captar a posibles consumidores únicamente por el mero hecho de no haber podido abrir los mensajes.

4. Realizar un seguimiento en tiempo real

El entorno ‘online’ tiene muchas ventajas. Una de ellas es que permite, al contrario que el resto de soportes, medir la efectividad de la estrategia en tiempo real para poder rectificarla si el impacto no está siendo el esperado. Madvertise advierte de que no hay que caer en el error de quedarse a la espera de resultados una vez finalizada la campaña, sino monitorizar la acogida de los anuncios día a día a través de parámetros como las impresiones, los clics, etc. Ello permitirá realizar adaptaciones, si es preciso, como cambiar el formato o añadir un mensaje interactivo.

5. Dominar las redes sociales

La información es poder. Y, como en toda buena campaña, será necesario conocer las preferencias, necesidades y puntos débiles del público objetivo para acertar y conseguir los resultados esperados. Pero esto no será difícil, porque los blogs y las redes sociales son, hoy en día, un termómetro muy fiable para saber cómo llegar al consumidor final por su poder de prescripción. La enorme influencia que tienen sobre los usuarios potenciales los comentarios vertidos en un foro o blog hacen que estar presente y cuidar la reputación de la marca en espacios como Twitter o Facebook supongan buena parte del éxito.