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Exportaciones para pymes a través de la subcontratación industrial

Nadie puede hacer de todo. Por eso, muchas empresas industriales dejan de fabricar determinadas piezas o componentes intermedios en su cadena de producción y subcontratan esta tarea a otras compañías, habitualmente más pequeñas. Y es que cada vez son menos las firmas grandes que fabrican la totalidad de su producto. Más de una se encarga, incluso, tan sólo del diseño y del ensamblaje (y otras hasta están dejando también el diseño en manos de otras empresas más especializadas).

Esta estrategia, que se conoce como subcontratación industrial, conlleva cada vez más beneficios y oportunidades para un buen número de firmas españolas de tamaño más reducido, sobre todo pymes. Y se produce, fundamentalmente, en sectores de fundición, transformación, mecanización, tratamientos térmicos, recubrimientos superficiales, matrices, moldes y modelos, utillajes, plásticos, caucho, electricidad y electrónica.

La subcontratación industrial ha crecido de forma sostenida desde 2001 y se consolidó definitivamente a partir de 2006. Según un informe del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, la oferta subcontratista española integra a cerca de 13.000 empresas industriales, en las que trabajan 270.000 personas, y supone una cifra de negocio anual de 61.000 millones de euros. Pero ahí no se acaban los datos que demuestran su importancia. Dos de cada tres empresas subcontratistas exportan (el 60,1%), fundamentalmente a la Unión Europea, y el negocio exterior tiene cada vez más peso en su facturación. Además, otra prueba de su dinamismo es que el 47% de ellas desarrollan proyectos de I+D+i.

Pero, ¿cómo se pueden beneficiarse en mayor medida las pymes españolas de este fenómeno, tanto dentro como fuera de nuestro país? La respuesta tiene mucho que ver con el Plan Sectorial de Subcontratación Industrial que gestionan las Cámaras de Comercio en colaboración con el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) y que promueve las llamadas bolsas de subcontratación industrial (en estos momentos hay nada menos que 27). En ellas, se maneja información de más de 2.500 empresas, directorios de proveedores industriales de sectores como automoción, electrodomésticos o aeronáutica y se ofrecen servicios a empresas subcontratistas y contratistas. Además, se elaboran habitualmente estudios e informes sobre aspectos interesantes relacionados con la subcontratación.

Estas bolsas cubren prácticamente todas las comunidades autónomas y han supuesto, incluso, la creación de la imagen de marca “Spanish Subcontracting Network“, reconocida internacionalmente, como oferta de las empresas españolas subcontratistas. Además, proporcionan asesoramiento individualizado a las empresas para resolver las cuestiones que les surjan; organizan actividades de promoción exterior; realizan acciones formativas, tanto generales como monográficas, para mejorar la competitividad; elaboran directorios de empresas subcontratistas, facilitan los contactos con empresas contratistas y ofrecen acceso a estadísticas, informes, directorios, guías y bases de datos.

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La crisis arrastra la I+D de las pymes

A perro flaco todos son pulgas. Y cuando la crisis azota, algo tan importante para salir de ella como la innovación, está cayendo en picado. Según las cifras que acaba de presentar el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de empresas que realizaron actividades de I+D en 2010 se redujo nada menos que en un 16%. Pero es que, además, la caída fue más acusada en el tramo de empresas que tienen entre 10 a 49 empleados, donde alcanzó el 28%.

Como consecuencia, el número de investigadores empleados en las empresas también disminuyó, concretamente en un 1,7%, con respecto a 2009. Por lo menos, en el sector público esta tendencia fue contraria y aumentó un 1,2%.

En muchas pymes ha desaparecido la I+D porque ellas mismas han desaparecido como empresa, engullidas por la pésima coyuntura económica. Pero en otras, probablemente, se ha debido a una decisión motivada por la obligación de establecer una lista de prioridades, en cuyos primeros puestos no aparecía la innovación.

Craso error, teniendo en cuenta que innovar no es solo invertir en I+D, sino que también consiste en crear nuevas ideas, lanzarse a otros mercados, mejorar los productos o desarrollar más fórmulas de comercialización. Y no hay que olvidar que si las pymes no innovan, no será competitivo el 99% del tejido productivo español, el 60% de nuestro PIB y el 80% de nuestro empleo.

Por lo menos, no todas son malas noticias. Los datos del INE ponen de manifiesto también que, a pesar de lo dicho, durante el pasado año el gasto total en I+D en España se mantuvo, ya que ascendió a 14.588 millones de euros. ¿Cómo fue esto posible? La explicación está en que las empresas medianas y grandes aumentaron su gasto en este apartado. En concreto, las que cuentan con más de 250 empleados lo elevaron en un 1,1%, y las que disponen de entre 50 y 249 trabajadores lo hicieron en un 4,1%.

Pero no hay que olvidar que las pymes constituyen la principal fortaleza empresarial del país y que muchas de ellas son demasiado débiles para seguir invirtiendo. Por eso, cualquier ayuda es buena. ¿Un ejemplo? la Fundación para la Innovación Tecnológica (Cotec) y el Consejo Superior de Cámaras de Comercio han firmado recientemente un convenio para impulsar la innovación en las compañías y para que ésta se consolide como parte estratégica de su gestión. En concreto, desarrollarán herramientas para dinamizarla y realizarán actividades formativas; propondrán medidas a las administraciones públicas e impulsarán estudios, talleres de trabajo y paneles empresariales de debate.

El asunto es crucial. En medio de la crisis, la innovación puede generar nuevas empresas y empleos, ya que en algunos ámbitos existen oportunidades muy interesantes. ¿Un ejemplo? El sector de defensa y aeronáutica, con toda su industria auxiliar, donde se dedica alrededor del 65% de la producción a la exportación y un 12% de la facturación a actividades de I+D+i. Este negocio genera una facturación anual cercana a los 10.000 millones de euros, emplea de forma directa a más de 45.000 personas y a otras 25.000 de forma indirecta.

Es verdad que muchas de las empresas que trabajan en estos campos son de gran tamaño, pero esto no debe llevar a engaño. También son, cada vez más, las pymes formadas por 5 ó 10 trabajadores que han encontrado su nicho de mercado en este terreno. La sofisticación de los sistemas dedicados a la seguridad y la defensa son un excelente caldo de cultivo para la creación de tecnologías, diseños y producción en áreas tan diversas como la electrónica, las tecnologías de la información y la comunicación, la biología, la química o los sistemas aeroespaciales. Solo es cuestión de estar alerta y aprovechar la oportunidad.