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Los cinco riesgos del crecimiento económico de España para 2018

Las tensiones geopolíticas internacionales, la fractura del proyecto europeo a partir del Brexit, las posibles sorpresas que pueden acontecer en los mercados financieros, el retardo innovador de nuestro país y los problemas territoriales que nos acucian serán las principales barreras del crecimiento económico de España.

 

Con el fin de 2017 no sólo viene el balance del año que se va, sino las preocupaciones del que viene, especialmente desde el punto de vista económico. Según diversas fuentes, la economía de España cerrará el ejercicio con crecimiento en positivo, lo cual es una buena noticia para nuestras empresas. Pero también con varias sombras sobre su cabeza que podrían poner en peligro su estabilidad.

Según el estudio Riesgos e incertidumbre de futuro de la economía española, elaborado por el Consejo General de Economistas (CGE), son cinco las ‘nubes negras’ que podrían empañar el 2018. Tres son de carácter global: tensiones geopolíticas, la ruptura del proyecto europeo y las sorpresas en los mercados financieros. Los dos restantes estarían más vinculados a problemas nacionales, como son la baja apuesta por la innovación y las complicaciones territoriales.

Tensiones geopolíticas

Siempre presentes a escala mundial y muy marcadas por el impredecible terrorismo yihadista. Para el crecimiento de España es importante que reine la estabilidad no sólo en grandes economías como la estadounidense o la china, también en regiones donde tiene importantes intereses económicos, como Latinoamérica y la Unión Europea.

Según el informe del CGE, de más a menos, las economías exteriores que más inciden en nuestra actividad son las de: Francia, Brasil, Reino Unido, Italia, México, Alemania, Portugal, EEUU, Rusia y Venezuela.

El Brexit y la ruptura del proyecto europeo

Como ya se ha dicho, cualquier distorsión que afecte a la UE y a un aliado tan cercano a nosotros como el Reino Unido podría atacar la estabilidad de la economía española. Por eso, el Brexit se ha convertido en un riesgo patente que, por otra parte, podría invitar a otros países a abandonar el proyecto europeo.

Reino Unido ocupa el cuarto puesto entre nuestros clientes internacionales, absorbiendo más del 7% de nuestras exportaciones totales de bienes. Es nuestro quinto proveedor internacional, al que adquirimos cerca del 5% de nuestras importaciones. Y ostenta el primer puesto en emisión de turistas: casi el 22% de los viajeros que arriban a España provienen de esta nación.

La conexión entre ambas partes es fuerte. Lo suficiente como para que el Brexit tenga un efecto relevante sobre la economía española. Según los cálculos iniciales del CGE, la salida de los británicos de la Unión Europea reducirá el crecimiento de nuestro país entre un 0,2% y un 0,9%, dependiendo de cómo se desarrolle el proceso.

Riesgos en Mercados Financieros

No sería raro que grandes potencias como EEUU, China o la misma UE sufrieran cambios en sus políticas monetarias. Uno de los riesgos financieros más previsibles sería el de la vuelta a la normalidad de las políticas restrictivas del Banco Central Europeo, con una disminución progresiva del programa de compra de deuda y una elevación de los tipos fijos de interés.

Desde el punto de vista del estudio, un escenario de crecimiento más rápido de los tipos de interés a largo plazo, sumado a una mayor restricción crediticia, podría reducir la generación de puestos de trabajo entre 20.000 y 30.000 unidades, además de deteriorar el déficit público como resultado de la elevación de los costes de deuda.

Poco espíritu innovador

Según diversos rankings internacionales, España ostenta puestos bastante mediocres en lo que respecta a innovación y a atracción de talento. El capital intangible de nuestro país se ha visto muy perjudicado por la crisis, que trajo consigo una merma considerable del esfuerzo inversor, vital para potenciar el entorno de la I+D+i.

Acelerar la inversión en activos intangibles para acercarnos a los promedios de los países de la Eurozona supondría triplicar el ritmo actual, con impactos sensibles en crecimiento del PIB (2-3 décimas de punto por año) y empleo (entre 40.000 y 50.000 nuevos puestos anuales, muchos de ellos de alta cualificación).

Complicaciones territoriales

La tensión generada en Cataluña en los últimos meses ha hecho aumentar la incertidumbre política, económica y territorial. Una incertidumbre que influye negativamente en el desarrollo de todo el país y que podría generar efectos económicos adversos durante los próximos trimestres.

El informe de CGE apunta a que lo más probable sea que se produzca una recuperación progresiva de la confianza a lo largo de 2018, siempre y cuando la situación en Cataluña vuelva a la normalidad. De esta manera, el impacto sobre el crecimiento del PIB para el conjunto de la economía española podría decrecer medio punto.