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Si quieres entrar en la India, cuida los siguientes detalles

“Con 1.200 millones de habitantes, India es un mercado de medio plazo atractivo para el mercado de los bienes de consumo, ya que su economía crece basada en el consumo interno, a diferencia de otros países emergentes, cuyo crecimiento se basa más en las exportaciones”. La cita corresponde a la última guía elaborada por el ICEX referente al país asiático. Un informe que también destaca el hecho de que su crecimiento económico está consolidando una clase media que se acercará a los 300 millones de personas en los próximos años. Razones poderosas para que muchas empresas puedan pensar en este país como destino prioritario para sus productos.

Olvidar las prisas

A la hora de iniciar negocios en la India hay que tener en cuenta una serie de premisas. Para empezar, la cultura autóctona es muy receptiva con el extranjero pero, al mismo tiempo, al extranjero no le es fácil penetrar en la vida india. ¡Ojo! No hay que olvidar que tienen dos siglos de colonialismo y si hay algo que les irrita es la pretendida superioridad occidental.

Por eso, en las primeras reuniones, es bueno preocuparse por su familia (si está casado, con hijos…), por su cultura, su gastronomía, y hablarles de temas que halaguen su sentido de país fuerte y moderno. Ir al grano desde el primer minuto, y hablar de negocios, es considerado de mala educación.

La jerarquía

También conviene recordar que, debido al gran sistema jerárquico existente en el país, ellos solo negocian con personas del mismo nivel. Los tratos los cierran los cargos más elevados mientras que los detalles los resuelven cargos más bajos. Y olvídese de las prisas, ya que las negociaciones suelen ser bastante pausadas y tranquilas. Si es necesario, insista, pero con amabilidad. Si presiona de forma violenta, con un simple golpe en la mesa, se molestarán.

Hablar, hablar y hablar

El indio es una persona muy culta, educada y anglosajona. Tiene una cultura de la hospitalidad muy arraigada y le encanta hablar. Por eso, es muy importante venderle el proyecto como si fuera una historia, seducirle con las palabras y mostrarse siempre muy optimista. El mayor pecado que puede cometer a la hora de negociar es la timidez.

Y no olvide que los indios son negociadores durísimos. Dan vueltas a todo y no se dan por vencidos. Por tanto, la paciencia es un arma. Nada dejan al azar, y miran con lupa cada detalle. No hay que desesperarse.

Tiempo

Otros aspectos que debe considerar es que para abrir un negocio son necesarios más de 70 días, el coste suele ser elevado, y la rigidez del empleo se considera muy alta. Sin olvidar la tremenda burocracia, siendo necesarios innumerables permisos y autorizaciones.

Una gran apuesta

Si finalmente consigue llevar su barco a buen puerto, la recompensa final puede ir más allá de los negocios. Porque quienes lo han conseguido, no dudan en afirmar que si ganas el corazón de un indio, tendrás una amistad para siempre.

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