Seis valiosas lecciones empresariales de los cuentos infantiles

Ahora que las vacaciones de verano tocan a su fin es el turno de centrarse en el trabajo y, por qué no, recordar aquellos momentos entrañables que hemos vivido. Uno de ellos puede haber sido el de leer a nuestros hijos o a algún otro niño un cuento infantil, una experiencia que, si la aprovechamos bien, puede resultarnos de gran utilidad para afianzar nuestro espíritu empresarial o para motivarnos de cara a lo que nos tocará afrontar los próximos meses. Y es que en muchas de estas fábulas están contenidas gran parte de la sabiduría popular acumulada durante generaciones, que pueden servirnos como aprendizaje para la vida o, incluso, para brindarnos lecciones que podemos poner en práctica en nuestro día a día empresarial. Veamos cómo:

  • Nosotros mismos somos la solución a cualquier problema. Dos hermanos son abandonados en un bosque ante la imposibilidad de sus padres de alimentarlos, pero gracias a su pericia logran encontrar el camino a casa. Vuelven a dejarlos, esta vez mucho más lejos, y tras ser secuestrados por una bruja que quiere comérselos, logran deshacerse de ella y, con las joyas que hay en su guarida, regresan al hogar y terminan con la miseria de su familia. Este argumento es la conocida historia de Hansel y Grettel de los hermanos Grimm, que, aplicada al mundo empresarial, nos demuestra que un emprendedor puede afrontar con éxito cualquier problema mediante tesón y creatividad. De hecho, también defiende que el apoyo de un socio es crucial para la toma de decisiones importantes. Otro buen ejemplo de todo esto es Pulgarcito, pero cambiando en este caso a la bruja por un malvado ogro.

 

  • El éxito sólo llega a través del esfuerzo… y del aprendizaje. Los tres cerditos vivían atemorizados por un lobo feroz que quería acabar con ellos. Uno de los hermanos decidió construir para protegerse una casa de paja para poder terminar pronto e irse a jugar; otro optó por hacérsela de madera para que no le resultara muy difícil; mientras el último decidió decantarse por el ladrillo, aunque le llevara mucho más tiempo. Al final, sólo pudieron salvarse refugiándose en esta vivienda, lo que sirvió para que todos comprendieran que la pereza y la falta de tesón sólo sirven para encaminarse directamente al fracaso. Una lección muy valiosa que debe estar presente en cualquier estrategia empresarial de éxito.

 

  • Anticiparse a los problemas es siempre la mejor opción. La cigarra pasaba el verano cantando y riéndose de la aburrida hormiga que no dejaba de recoger granos para guardarlos de cara a la época de frío. Cuando llegó el invierno, fue la hormiga la que se jactó de la cigarra recordándole que su falta de planificación le había abocado a no tener alimento. Para ser un emprendedor eficiente, la única clave es organizar una estrategia que incluya cualquier posible contingencia que pueda ocurrir, de modo que, si llega a producirse, estemos lo suficientemente preparados no sólo para afrontarla sino para poder llegar a convertirla en una oportunidad para mejorar la eficiencia de nuestro negocio.

 

  • No culpes a los demás de tus fracasos. La zorra estaba hambrienta y se deleitó con unos jugosos racimos de uvas que vio en el bosque, pero estaban demasiado altos y no lograba alcanzarlos. Al final, decidió que no resultaban tan apetecibles y que probablemente no serían gran cosa, así que se marchó. A lo largo de cualquier actividad profesional, habrá momentos de éxito pero también, con total seguridad, de pequeños y grandes fracasos. Hay personas que tienden a justificar los reveses por la mala praxis de sus socios, de sus compañeros de trabajo o de otros terceros, cuando lo más oportuno de cara al futuro es analizar qué se ha hecho mal para aprender y mejor, y tomar buena nota.

 

  • Ética y transparencia por encima de todo. Un humilde leñador vio cómo su hacha de madera, la única que tenía, cayó al río. Una ninfa intentó ayudarle sumergiéndose en el agua para buscarla. Le trajo primero una de oro y luego otra de plata, pero el leñador le aseguró que ninguna era la suya. Al final, la ninfa encontró la que le pertenecía e, impresionada por la bondad de aquel hombre, le regaló todas las hachas. Nuestra reputación debe ser siempre el máximo baluarte que tengamos y, por ello, debemos intentar mantenerla lo más intachable posible apostando siempre por la honradez en la toma de cualquier decisión. A largo plazo, seguro que contribuirá a que alcancemos el éxito profesional.

 

  • Reconoce siempre el valor de tus socios y empleados. Un caballero fue herido gravemente en combate y, al revisar más tarde su armadura, comprobó que estaba rota en un sitio al que le había dicho a su escudero que llevara a reparar. Al interrogarle, este le dijo que su hijo se había puesto enfermo y que como no le llegaba con su paga para ir al médico, a pesar de los ruegos que había hecho al caballero, tuvo que elegir abonar la factura con el dinero que le había dado para rehacer la armadura. En cualquier negocio, todas las personas son fundamentales para alcanzar el éxito, por lo que nunca se debe menospreciar a nadie. Para evitar que esto ocurra, conviene conocer muy bien a todos los que nos rodean, establecer canales de comunicación con ellos y ser abiertos y tolerantes hacia sus opiniones, en especial con respecto a sus situaciones profesionales y personales.

Last modified: 02/09/2019