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Rusia, un destino ideal sólo para grandes empresas

 

Con decir que estamos ante el país más extenso del mundo, con más de 140 millones de habitantes, con una economía al alza, y que esconde una fuente inagotable de recursos naturales, basta para explicar por qué la Federación Rusa se ha convertido en ese oscuro de deseo para cualquiera que se le haya pasado por la cabeza exportar. Y por si faltara algo, encima esta cerca de España. Con este tipo de ventajas a pocos ha extrañado que el propio ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, haya anunciado recientemente que nuestro país centrará la mayoría de la fuerza de promoción exterior en este vasto territorio.

Con una inversión de 20 millones de euros para 2011, y 18 millones para 2012, el Plan Made in/by Rusia tiene la finalidad de mejorar la percepción de España en este país, aumentando la promoción de la imagen y penetración de las compañías españolas en el mercado ruso. Es decir, más de 140 acciones anuales que tienen por objeto mejorar nuestra balanza comercial con el país gobernado por Vladimir Putin, donde el peso de las importaciones (4.588 millones de euros) es mucho mayor que el de las exportaciones (1.477 millones de euros).

Pero, ¡cuidado! Aunque desde las instituciones españolas se pretenda fomentar la presencia de todo tipo de empresas en Rusia, lo cierto es que la idiosincrasia del país se ajusta más a los objetivos y, sobre todo, a la capacidad de financiación de una multinacional más que de una pyme.  En Rusia,  la mayor parte del PIB corresponde a enormes imperios estatales (sobre todo energéticos), lo que reduce drásticamente la iniciativa privada, que sólo encuentra su sitio en algunos sectores de consumo. Esta característica, junto al anuncio de las autoridades del país de privatizar algunos de esas grandes empresas del estado, sólo es beneficiosa para las grandes empresas, capaces de invertir ingentes cantidades de dinero, y alejada de la capacidad financiera de una pyme.

Por otro lado, la ausencia de un sistema financiero eficiente (con sólo tres oficinas por cada 10.000 habitantes), la excesiva burocracia y elevada corrupción, que lastran el funcionamiento de la actividad económica, suponen que la conquista de Rusia sea una labor lenta y a la que hace falta dedicar grandes recursos y buenas dosis de paciencia. Quizá por este motivo, las inversiones extranjeras más importantes en el país se reducen a multinacionales como la italiana Ferrero, las estadounidenses Mars y Kraft, o la sueca Ikea.

Pero tampoco hay que desanimarse el nivel de vida de Rusia, especialmente en las grandes ciudades es alto y, por lo general, los rusos prefieren adquirir productos importados a precios muy superiores a los de los países de Europa Occidental. Además, existen sectores como el agroalimentario, donde la industria local está poco desarrollada, lo que supone una oportunidad ideal. Y hablando de sectores, las mayores ventajas competitivas se dan en muebles, calzado, textiles, cerámica, alimentos precocinados, conservas vegetales y vinos. En definitiva, si usted es una multinacional ya está tardando en hacer las maletas e intentar hacerse con alguna participación en una estatal rusa. Por el contrario, si usted tiene una pyme, ármese de paciencia porque el desafío es importante. Eso sí. A partir de ya, contará con toda la ayuda posible por parte de las instituciones españolas y, también, rusas.

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