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Reino Unido prepara con Arabia Saudí su escenario post-Brexit

Londres acaba de sellar un acuerdo de intercambio mutuo de inversiones y comercio con Riad por valor de 90.000 millones de dólares sin acordar el Brexit.

El Brexit: un divorcio inminente

Es un voto de confianza hacia la economía británica para cuando se desvincule de la UE. Así de contundente se mostró la primera ministra, Theresa May, al anunciar el acuerdo bilateral con el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, hace unos días, en Londres. Parada inicial de un viaje oficial que también pasa por la Casa Blanca. Pero, sobre todo, una señal inequívoca de que Reino Unido no tiene la intención de esperar a rubricar su divorcio de la UE. Al margen de si ambas partes logran hilvanar un pacto para que la tercera economía europea se beneficie del mercado interior, para empezar a forjar su red de tratados de libre comercio.

Una tesis que, además, corrobora las intenciones en el Brexit, desde dentro de las filas tories, de firmar acuerdos de este tipo preferentemente con países de tradición anglosajona. Entre los que se encuentran las ex colonias británicas. Y, por supuesto, los estados del Golfo Pérsico, espacio geoestratégico para Londres.

El Brexit y el príncipe saudí

El príncipe saudí, por su parte, enmarcó esta alianza en los planes de modernización de su país, en plena reconversión de su modelo de crecimiento, para reducir la elevada exposición de sus ingresos y finanzas al precio del petróleo. Dentro de la llamada Visión 2030, un programa que lleva el sello personal del heredero de la monarquía saudí. Y que incluye proyectos ambiciosos como la creación de un fondo soberano que ejercerá de brazo inversor de Riad en el exterior -en especial, en multinacionales tecnológicas y emporios energéticos-, o el plan de privatización de Aramco, la mega-petrolera saudí. En principio, el 5% de sus acciones. Todas estatales. Dos iniciativas con la misma valoración: 2 billones de dólares. El primero, para ganar influencia en el exterior; el segundo, para sanear las deterioradas arcas de Riad, que han llegado a alcanzar un déficit del 16% del PIB por la caída de la cotización del crudo desde 2010 y la factura por la guerra en Yemen, patrocinada mayoritariamente por Arabia Saudí.

Visión 2030

“El programa Visión 2030 es un plan para la rápida transformación de la economía, la aplicación de cambios sociales y la instauración de instituciones políticas con suficiente fortaleza para que se consolide y estabilice el reino saudí”, aclaró la delegación que acompañó al príncipe heredero.

Los acuerdos post Brexit

El Memorándum de Entendimiento que firmaron Londres y Riad contiene catorce acuerdos y, aunque no consta ninguna cláusula concreta sobre los intereses políticos y empresariales británicos, las fuentes diplomáticas presentes en el acto de rúbrica reconocieron que las petroleras del Reino Unido acudirán a la venta del 5% de Aramco. Igual que las estadounidenses, próxima escala de Bin Salman.

Además, también consta una relación privilegiada de Londres en la venta de material militar a Riad. Reino Unido es el segundo suministrador de equipamiento de defensa de Riad; sobre todo, a través de BAE Systems, que está en conversaciones aceleradas con las autoridades saudíes para la venta del caza Eurofighter Typhoon. El acuerdo establece una intensificación de comercio de instrumental militar. A pesar de las protestas sociales en Reino Unido contra la intervención de Riad en Yemen. Conflicto que Naciones Unidas ha calificado como la peor crisis humanitaria de la actualidad.

La llamada del Brexit

Los lazos comerciales e inversores bilaterales, en cualquier caso, siempre han sido sólidos. Riad fue uno de los países que primero acudió a la petición de inversiones que el gobierno laborista de Gordon Brown hizo en 2009, en los primeros meses del estallido de la crisis. Cuando las arcas londinenses flaquearon súbitamente. Igual que el resto de grandes potencias industrializadas. Pero el programa de modernización saudí llama especialmente la atención en la City. Aun así, en los últimos años, Reino Unido ha exportado a Riad equipamiento de transporte, maquinaria para la construcción de centrales energéticas, material industrial, automóviles, alimentos de primera necesidad, consumibles y perecederos, productos farmacéuticos y bienes y servicios de alta tecnología. También proyectos de innovación científica. Más de 6.000 firmas británicas tienen algún tipo de relación comercial o inversora con Arabia Saudí, mercado a donde han vendido 7.340 millones de libras anuales a lo largo del trienio 2014-1016. Por su parte, Reino Unido es el segundo destino preferencial de las inversiones saudíes, donde las más de 200 joint ventures han facturado más de 11.500 millones de libras en 2016.

Las inversiones

Arabia Saudí ofrece al sector privado británico unos amplios nichos de negocio. Sobre todo, en los sectores de energía, agua, comunicaciones, transporte e infraestructuras, en los que se han movilizado más de 440.000 millones de dólares de inversiones. En el área de transportes, por ejemplo, Riad tiene en marcha el desarrollo de la red de cercanías y metro de la capital y los de Jeddah y Makkah, así como nuevos terminales aeroportuarias y futuros aeropuertos. En agua, tienen prevista una inversión de 66.000 millones de dólares en el próximo decenio. Además de 100.000 millones para construir hospitales, en cinco años, y la dedicación de más del 25% del presupuesto a educación. El plan privatizador de Visión 2030 también ofrece oportunidades a sectores profesionales, a programas de cooperación público-privada, al capital riesgo, así como a firmas suministradoras de materiales de construcción, energía, tecnología e informática.

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