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Cómo reducir costes en la empresa

reducir_costesLo comido por lo servido. Es lo que podrían encontrar algunas empresas en sus balances cuando los gastos que soportan son capaces de devorar casi todos los ingresos que generan. En este escenario, solo queda margen para dos tipos de actuación: aumentar los ingresos o reducir gastos. En muchas ocasiones, el primer objetivo suele ser bastante complicado, por lo que en esta ocasión nos centraremos en cómo gastar menos sin tener que recurrir, por supuesto, a reducir el número de trabajadores.

 

Eliminar productos no rentables. La cultura empresarial española nos ha llevado habitualmente a tomar como fracaso lo que en realidad debería ser considerado como un mecanismo de prueba, que da como resultado un acierto o un error sin mayor trascendencia. Por eso, siguen existiendo empresarios que se resisten a sacar del mercado algunos productos, a pesar de que no hayan conseguido la acogida esperada o no hayan resultado rentables en ningún momento. Estos emprendedores no deberían  dudar ni un momento sobre la conveniencia de eliminar de su cartera estos productos.

Vender o cerrar unidades de negocio poco productivas. El dicho de “zapatero a tus zapatos” entraña una aplastante realidad y se podría aplicar en un amplio abanico de situaciones. Por ejemplo, en los momentos económicos más boyantes (por desgracia, ya muy lejanos), algunas empresas se pusieron el mundo por montera y se lanzaron a abrir nuevas y diversas líneas de negocio, de forma paralela a su actividad principal, que les proporcionaron mayor tamaño, capacidad e, incluso, influencia en su sector correspondiente. Sin embargo, muchas de ellas resultan ahora poco eficaces y productivas, por lo que convendría cerrarlas o venderlas para reducir importantes costes.

 

¡Reducir el número de clientes! Más de uno se habrá echado las manos a la cabeza al leer esto, pero le recomiendo que piense rápidamente en aquello de “menos es más”. Tener un excesivo número de clientes puede ser muy atractivo en un primer momento, pero no siempre resulta la fórmula más acertada. Puede generar muchos costes a la empresa y, en muchas ocasiones, pocos ingresos. ¿Por qué? Porque algunos pueden ser muy poco rentables. Por eso, es ocasiones, una cuidadosa selección de estos clientes es capaz de ahorrar mucho dinero.

Mejorar la gestión y reducir el stock. Los procesos productivos suelen resultar complejos y difíciles de modificar, pero merece la pena hacer un esfuerzo para mejorarlos, lo que optimizará los recursos empleados. Entre las medidas que se pueden tomar está mejorar la gestión del inventario y evitar que el stock se almacene durante mucho tiempo, dos acciones que elevarán la rentabilidad de la producción y que se reflejarán rápidamente en la cuenta de resultados de la empresa.

Limitar los gastos corrientes. Un ámbito también importante en el que una empresa puede reducir costes es el de los gastos de directivos y otros empleados. Las posibilidades son innumerables, entre ellas cambiar el avión por el tren en los viajes de trabajo, y algunos coches de empresa por taxis, huir de los hoteles de cinco estrellas, acabar con las reuniones en restaurantes de lujo, reducir al máximo los teléfonos móviles de empresa y restringir las llamadas, evitar imprimir documentos en color y alta resolución…

Ahorrar energía. ¿Haces eso en tu casa? Es lo que el profesor le suele decir a un niño cuando pega un chicle en el pupitre. Salvando las distancias, si todos apagáramos las luces de la oficina cuando nos vamos, desconectáramos el aire acondicionado y el ordenador o, simplemente, cerráramos las ventanas (igual que lo haríamos en nuestra casa), ahorraríamos mucho dinero. Si yo fuera el responsable de un negocio, se lo recordaría de vez en cuando a mis compañeros.

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