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¿Qué cualidades buscan los business angels en los emprendedores?

Una de las obligaciones más importantes que tiene un emprendedor es la que convencer a otras personas de que su idea será un negocio próspero. Así logrará captar inversión externa, que le ayudará a poner en marcha toda la maquinaria. Los business angels son uno de los colectivos a los que habrá que acudir. Cada vez tienen más importancia en la economía española, especialmente en el ecosistema de startups. Tanto es así, que algunos de ellos ya hablan de que existe una burbuja de este tipo de empresas en España.

 

Sea como sea, al emprendedor en cuestión lo único que le importa es que esas personas que tienen dinero se decidan a invertir en su firma, y no en otra. Para lograrlo, necesitará convencerlas. Ahora bien, ¿qué es lo que busca un business angel en los fundadores de las compañías? ¿Cuáles son las características principales que requieren? Eso es lo que vamos a tratar de descubrir en este post.

 

La experiencia es un grado

Aunque sorprenda, una de las características más generalizadas que necesitan los inversores de un fundador es la experiencia. La explicación es sencilla: invertir en nuevas firmas es una operación de alto riesgo. Por norma general, de 10 apuestas ocho salen mal. Y con las dos que se aciertan hay que tratar de recuperar el dinero perdido en el resto y, además, alcanzar una rentabilidad mínima. Esta curiosa regla, que es por la que se rigen la mayoría de los business angels, obliga a que miren con detenimiento el aspecto de la experiencia. Para ellos, el fracaso pasado no es malo sino una perfecta escuela en la que se aprenden los errores que no se repetirán en el proyecto actual. Por eso, preferirán al fundador que tenga una historia a aquel otro que jamás ha intentado una aventura empresarial. Es algo similar a lo que ocurre con el mercado laboral, donde los jóvenes siempre lo tienen más complicado porque en las empresas siempre prima la experiencia previa.

 

Ganas de aprender

Algo que jamás quiere un business angel es a un fundador que se cree que lo sabe todo y que tiene el ego tan elevado que le impide escuchar y aprender de los demás. Y es que a este colectivo le gusta compartir lo que sabe de otras experiencias en negocios anteriores. No tiene problemas en desvelar los secretos fundamentales. Pero exigen que se les escuche y se les haga caso. No soporta que se le interrumpa con una respuesta fácil o poniéndose a la defensiva en el momento en el que conversa con el fundador para tratar de explicarle un detalle que quizá se ha pasado por alto. Tampoco se lleva bien con aquellas personas que parece que lo saben todo. El business angel piensa que si fuera cierto no tendría que andar pidiendo dinero para levantar un sueño empresarial. Por todo ello, las personas que invierten su dinero prefieren a interlocutores con ganas de aprender.

 

Trabajar en equipo

Los negocios que son unipersonales y que funcionan porque un emprendedor se desdobla en sus funciones de hombre orquesta siendo capaz de tocar todos los palos no suelen necesitar a los business angels. Por este motivo, estas personas no se fijarán solo en el fundador sino en todo el equipo que forma parte de la empresa. Analizarán todos los detalles y le explicarán al empresario dónde están los puntos flacos y dónde necesita reforzar la plantilla de cara a cubrir todos los frentes del mundo empresarial. Una vez que estén seguros se decidirán a invertir. Pero nunca lo harán en firmas en las que el fundador es el alma, cuerpo y espíritu de toda la compañía.

 

Demostrar pasión

Para soltar el dinero, un inversor necesita previamente que el proyecto le enamore. Quiere hablar de él con sus amistades. Si no es así, será muy difícil que se decida a jugarse los cuartos. Para lograrlo, el emprendedor necesita enamorar al business angel. Algo que solo puede conseguir con pasión. Hay que saber transmitir lo que la empresa significa para uno. Desgranar los beneficios que su producto o servicio entregará a la sociedad. De alguno forma hay que traspasar el discurso formal y atravesar las barreras hasta conseguir que la empresa llegue al corazón. Eso sí, si un emprendedor no siente nada similar por el negocio, será muy complicado que convenza a sus interlocutores.

 

Tener educación

Aquí no nos referimos a que sea una persona educada sino a que el business angel prefiere que tras la firma por la que está interesado en invertir se encuentre una persona con un título universitario. Y si tiene un máster pues mejor. El motivo es que las personas que han cursado una carrera están acostumbradas a seguir un programa y unas materias y se han visto obligadas a ser precisas y metódicas. Esas características también son importantes para poner en marcha un negocio desde cero. Nada se puede dejar al azar. Es necesario tener en cuenta una ingente multitud de aspectos para conseguir que todo funcione de la mejor forma posible.

 

Eso sí, una persona sin educación superior también se puede ver beneficiada por la inyección financiera de un inversor. Aunque en estos casos primarán más los anteriores aspectos y, especialmente, la idea empresarial que existe detrás de la propuesta.

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