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Prioridades en la digitalización de una empresa

La digitalización es un proceso al que están abocadas todas las empresas, por lo que deben comenzar a dar los primeros pasos en este sentido lo antes posible. Cuanto antes emprendan el camino, más ventajas y rentabilidad obtendrán, ya que aumentarán su productividad, optimizarán los procesos de negocio y mejorarán la captación de clientes. Pero ¿cómo iniciar el camino y cuáles son las prioridades en la digitalización de una empresa?

 

Nuevas herramientas. El primer paso que deben dar las empresas es mentalizarse de la importancia que tiene adaptarse al renovado estilo de vida de los clientes y a los nuevos canales que éstos utilizan para comunicarse y relacionarse. De ello deducirán que tienen que poner en marcha un nuevo modelo de relación con los consumidores -y el público en general-, en el que entrarán en juego algunas herramientas tecnológicas como las plataformas cloud, el big data, el social business y la movilidad.

 

Una oferta masiva. La segunda idea que han de asumir las compañías es que la digitalización en la relación con los clientes no debe ser testimonial ni limitarse a ciertos productos y servicios específicos, sino que ha de ser masiva. Es decir, las firmas que quieran progresar a largo plazo tienen que poner a disposición del público el conjunto de sus propuestas y todo el rango de comercialización y operativa en los canales online, no solo las operaciones más frecuentes.

 

Más información. La tecnología no solo sirve para comunicarse mejor con los consumidores sino también para conocer sus gustos y preferencias. Y eso se consigue con la información que proporciona de ellos. Las empresas deben ser conscientes de la importancia de recoger y analizar toda esa información, que permitirá segmentar la oferta y acertar mejor con los productos que ofrecerán a cada tipo de clientes.

 

Inversiones de futuro. La partida tecnológica no debe ser considerada como un gasto sino como una inversión necesaria, que tendrá rápidos efectos sobre el negocio y la facturación de la empresa, algo que muchas compañías ya están comprobando. Por eso, según explican los expertos, en los próximos años la nube se transformará en la nueva base de la tecnología de la información empresarial y el gasto en cloud aumentará un 25%. En cuanto al big data, los volúmenes de datos se mantendrán en crecimiento exponencial hasta los 6 trillones de terabytes y la inversión en ello crecerá el 30%. El social business contará con un importante componente de redes sociales, que se convertirán en un miembro más en los procesos empresariales. Y, por supuesto, el móvil formará parte indispensable de cualquier negocio.

 

Omnipresencia de las aplicaciones. Se acabaron los horarios y los festivos, ya que los nuevos consumidores necesitan adquirir productos y servicios en cualquier momento y lugar. Para conseguirlo, una de las prioridades en la digitalización de una empresa es la multiplicación de las aplicaciones utilizadas, una estrategia que potenciará notablemente la comunicación con los clientes y agilizarán las ventas. Gracias a la omnipresencia de estas aplicaciones, el público accederá al escaparate de la compañía en el momento que le sea más propicio y sin ningún tipo de limitaciones.

 

El marketing de la experiencia. La preocupación por el producto y el precio está dejando paso a un mayor interés por las experiencias y las emociones en el proceso de compra. A partir de ahora, habrá que apostar en mayor medida por ofrecer comodidades y vivencias únicas e irrepetibles, que diferencien a una empresa del resto. La digitalización debe servir para potenciar también este ámbito, que redundará inmediatamente en una mejor imagen y reputación de la empresa. ¿Cómo? Fundamentalmente, a través de los comentarios que hagan los clientes en las redes sociales, algo que puede contribuir a impulsar fuertemente un negocio, aunque también dañarlo si se cometen errores.

 

Información para crear nuevos negocios. Además de conseguir nuevos clientes, la información conseguida sobre los gustos y preferencias de éstos, puede ayudar a una empresa a crear nuevos productos, servicios o líneas de negocio, o bien a reformular propuestas, ofertas y promociones ya existentes. Todo ello redundará en un incremento de la facturación, con el que podrán financiarse nuevas inversiones en tecnología y digitalización.

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