Por qué las empresas deben apostar por la inversión sostenible

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El paradigma de la inversión está cambiando de manera muy rápida en el mundo, y las empresas que no lo tengan presente corren un serio riesgo de poner en juego incluso su propia supervivencia. Las estrategias socialmente responsables son una tendencia cada vez más consolidada en las carteras de las gestoras y los inversores particulares, y tiene en los más jóvenes a sus principales promotores, dando lugar a un cambio muy disruptivo en el mundo de las finanzas del que las compañías y los emprendedores deben seguir muy de cerca si quieren captar la atención de los mercados.

La inversión sostenible es aquella filosofía de inversión que integra como objetivo principal los criterios ambientales, sociales y de gobernanza en el estudio, análisis y selección de una cartera de activos. Esta serie de parámetros recibe el nombre genérico de ASG. Incluye formas de inversión tradicionales como los fondos de inversión o los planes de pensiones, junto a nuevos productos específicamente diseñados según los parámetros ASG, como los bonos verdes y enfoques y estrategias comprometidas con estos valores.

Crecimiento imparable

En 1987, el informe Our Common Future  acuñó por primera vez la expresión ‘desarrollo sostenible’: aquella que “responde a las necesidades actuales sin poner en riesgo la capacidad de las generaciones venideras de satisfacer sus propias necesidades”. Desde ese momento y hasta hoy, la inversión sostenible ha pasado de ser algo que era ‘bonito’ tener en cartera, a ser un imprescindible  para cualquier tipo de inversor. A nivel global, está creciendo muy rápido. Entre 2012 y 2016, los activos sostenibles bajo gestión casi se duplicaron pasando de 14 billones de dólares a 23 billones de dólares, según el informe de 2016 Global Sustainable Investment Alliance.

Cambio de mentalidad

El cambio de mentalidad en el mundo de las inversiones parece un hecho, ya que cada vez se evita con mayor frecuencia apostar por empresas con un impacto negativo en el medio ambiente y la sociedad para hacerlo en otras compañías con un impacto positivo. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU son un factor muy importante en este sentido, ya que han impulsado a la sostenibilidad para hacerla tangible y cuantificable. De hecho, existen ya índices de sostenibilidad reconocidos a nivel mundial, como el Dow Jones Sustainability o el Ftse4Good, que establecen un primer filtro del universo de compañías con criterios ASG en las que invertir.

Dada la amplia variedad de productos que no siguen estrictamente los criterios ASG pero pueden confundir a los inversores (filantropía, activos solidarios), la asociación española de instituciones de inversión colectiva y fondos de pensiones (Inverco), publicó hace unos años una circular sobre la aplicación de estos parámetros en la política de inversión de las instituciones de inversión colectiva (IICs) y los fondos de pensiones. Esta circular recoge las estrategias sostenibles y responsables aplicadas por la asociación europea para la promoción de las inversiones sostenibles (Eurosif) y la alianza global por las inversiones sostenibles (GSIA).

Europa promociona la sostenibilidad

La Unión Europea puso en marcha a comienzos de 2018 el nuevo Plan de Acción en Finanzas Sostenibles, que tiene como objetivo potenciar el papel de las finanzas en el desarrollo de una economía alineada con la agenda comunitaria de desarrollo sostenible. Se asienta en tres objetivos fundamentales, que son:

  • Reorientar los flujos de capital a una economía más sostenible
  • Integrar la sostenibilidad en la gestión de riesgos
  • Fomentar la transparencia y el largo plazo en el sector financiero

Dos nuevos retos

Además de este plan, la Comisión Europea se ha marcado dos retos fundamentales hasta 2020 en relación a la tendencia ASG:

  • Establecer una clasificación oficial de actividades sostenibles, que se irán introduciendo progresivamente en la normativa comunitaria vía reglamentos, que son de aplicación directa una vez aprobados y no necesitan transposición a las legislaciones nacionales.
  • Edesarrollo de dos índices de referencias de sostenibilidadsobre economías con bajo impacto en emisiones de dióxido de carbono y con impacto positivo en éstas.

Las ASG y las empresas

La gestora Robeco presentó recientemente El Gran Libro de la Inversión Sostenible, donde asegura que la sostenibilidad se ha erigido como “una herramienta muy potente para la gestión de activos, porque permite reducir riesgos que, finalmente, se traducen en rentabilidades”. Desde la entidad subrayan las que a su juicio serán las tres megatendencias principales que configurarán los grandes retos globales para los próximos años, el Cambio Climático, la Desigualdad y la Ciberseguridad. El gran hándicap sin embargo reside en la integración en las carteras de los activos ASG “tiene un efecto notorio en el medio y largo plazo, mientras que el inversor tiende a una visión más cortoplacista”.

Cambio de mentalidad

Otra gestora, Schroders, publicó en 2017 una encuesta realizada a más de 22.000 personas de una treintena de países que eran inversores activos con, al menos, 10.000 euros o más. El 78% de los encuestados aseguraron que tenían mucho más presentes a las inversiones sostenibles y responsables que hace cinco años, mientras que el 42% declaraba que apostaba ya su dinero en productos que cumplen esos criterios. En el caso particular de España, una de cada tres personas invertía en productos ASG.

La transparencia lograda a través de las métricas de ESG proporciona nuevos conocimientos sobre cómo funcionan las empresas, dónde se encuentran sus riesgos reales y cómo de sostenibles son realmente sus modelos y prácticas de negocios. A nivel ambiental, las empresas que se preocupan por el uso sostenible de los recursos estarán menos expuestas a la insolvencia. A nivel social, las compañías con mejores prácticas laborales tendrán una fuerza de trabajo más productiva y serán menos propensas a conflictos laborales. Mientras que las empresas que siguen las mejores prácticas de gobierno corporativo probablemente estarán mejor gestionadas y serán menos tendentes a la corrupción.

Last modified: 28/12/2018