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Pagos internacionales: errores y riesgos

flags-65616_640Las exportaciones están tirando de la economía española en los últimos años. Las pymes han logrado atravesar las fronteras y hacer negocios en el extranjero. Este hecho genera unos retos a los que muchos emprendedores no están del todo acostumbrados. Uno de los más importantes consiste en reducir los costes a la hora de llevar a cabo transacciones internacionales. Consciente de esta situación, la empresa Kantox ha elaborado un estudio en el que destaca los errores principales que las pymes cometen a la hora de afrontar los pagos o cobros provenientes del exterior.

 

Según esta firma de intercambio de divisas sin intermediación bancaria, los fallos más habituales con los que se encuentran se resumen en cuatro: el pago de una moneda en una cuenta denominada en una divisa diferente, la falta de letras u otros errores en el nombre o dirección de la firma beneficiaria, los contratiempos que se originan cuando no se apuntan de forma correcta los datos de la cuenta y escribir una dirección equivocada en el intercambio de divisas.

Como podemos ver, todos estos problemas que generan sobrecostes son una consecuencia de querer hacer las cosas con prisas y sin pasar un rato revisando la documentación. Es más, muchas veces los datos se suelen transmitir hasta por teléfono, lo que conduce a que se caiga en fallos de renombre, como optar por vender dólares por euros cuando en realidad se busca justo lo contrario. Otro fiasco producido por las prisas es el de escribir de manera incorrecta las direcciones y los nombres, algo que ocurre con frecuencia cuando las relaciones se tienen con países que trabajan en un idioma diferente.

Para tratar de evitar estos fallos, Kantox ofrece cuatro sencillos consejos que pueden ser de gran ayuda:

Puntualidad. Es necesario realizar el pago antes de la hora establecida como tope por la entidad financiera. De no ser así, se puede incurrir en retrasos que cuestan dinero y que, además, afectan a la reputación de la pyme.

Previsión. Es necesario revisar todo lo relacionado con los costes involucrados en el proceso, ya que cuando se produce el error se entra en la burocracia de la entidad financiera y el retorno del dinero se convierte en una carrera de obstáculos.

Seguridad. No conviene olvidar que es necesario conocer al contrario. Es decir, hay que asegurarse de que todas las firmas implicadas en los procesos son limpias y cumplen con los protocolos contra el blanqueo de capitales.

Revisión. En países como China es habitual que muchos pagos acaben bloqueados por simples errores de ortografía. Por dicho motivo es fundamental revisar las veces que sean necesarias todos los datos. Así se evita caer en errores como que los nombres, direcciones, números de teléfono, y cantidades tratadas no sean las correctas.

Una vez que conocemos los errores fundamentales que cometen las pymes a la hora de afrontar las transacciones internacionales es necesario conocer cuáles son los medios de pagos en el exterior que más nos interesan. Para llevar a cabo esta división es importante dividirlos por su nivel de riesgos. Al hacerlo nos encontramos con tres grupos: fiables, medios y peligrosos.

Al primer grupo, los que presentan un riesgo mínimo, corresponden los medios de pago que se suelen emplear cuando el grado de conocimiento de las partes es escaso. En estos casos, los pagos no se llevan a cabo hasta que el comprador no recibe toda la documentación que le acredita como propietario del bien o servicio. A este apartado pertenecen métodos como los créditos documentarios y la orden de pago documentaria.

 

Un segundo grupo, el de riesgos medios, cobran protagonismo cuando existe un pequeño grado de confianza entre los protagonistas. En este caso, el pago se produce contra la recepción de la documentación que le otorga la propiedad. Pero también ocurre que el vendedor se arriesga a embarcar pero se abstiene de entregar la documentación al comprador hasta que recibe el pago efectivo. En este grupo se encuentra el método de cobro llamado remesa documentaria.

Por último tenemos los sistemas de pago arriesgados, empleados por los socios con un alto nivel de confianza. Aquí el pago no espera la llegada de ningún tipo de documentación, sino que la transacción se hace primero y se espera la recepción posterior del papeleo. A este apartado pertenecen el cheque personal, el bancario, la orden de pago o la remesa.

 

Como se puede ver, el universo de las transacciones internacionales no es tarea fácil para los emprendedores, por lo que conviene tenerlo todo bien atado para no caer en sobrecostes que puedan poner en peligro la aventura exterior de nuestro negocio.

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