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¿Merece la pena convertir el negocio en un punto de recogida online?

En plena resaca del Black Friday, el Cibermonday y con las Navidades a la vuelta de la esquina se ha vuelto a marcar un nuevo record en el comercio online. Las ventas a través de Internet se han disparado en una tendencia creciente que ya nadie se atreve a cuestionar. Pero, lo que no parece que haya evolucionado en línea con la demanda es el sistema de entrega de esos pedidos, al menos en España. La cuadriculada estructura empresarial de las compañías logísticas choca con los complicados horarios de los usuarios, haciendo en demasiados casos imposible que usuario y repartidor puedan coincidir en casa y convirtiendo la recogida de una compra online en el momento más incómodo del proceso. Y eso sino hablamos de tener que devolver el producto.

Una Primera Encuesta de los Servicios de entrega realizada por el experto en logística Aitor Ojanguren, confirma que el 45% de los usuarios no está satisfecho con el sistema de entrega que ofrecen las páginas de comercio online. Según ha declarado Juan Sandes, director general de una empresa especializada en logística, al periódico Cinco Días, “entre el 20 y el 30% de las entregas de paquetería en España son fallidas y el 90% de ellas se debe a la ausencia del cliente en su domicilio”.

En este estado de la cuestión, todos los implicados parecen tener claro que hay que cambiar el sistema y ahí es donde entra una nueva oportunidad de negocio para el comercio de proximidad. Y es que, tanto las plataformas de venta como los operadores logísticos ya están dando los primeros pasos para implantar en España una red de puntos de recogida alternativos que permita mejorar la experiencia de compra.

En marzo de 2014, Amazón anunció la puesta en marcha de 1.200 puntos de recogida físicos en España. Empresas como UPS, MRW o Seur también están firmando acuerdos con redes de franquicias e incluso pequeños comercios de proximidad que puedan ejercer como lugares de recogida de los productos en lugar de enviar a sus repartidores a domicilios vacios. Incluso han surgido plataformas online, como hubbl , que se presentan como intermediarios entre la tienda online y el usuario y se encargan de tejer la red de comercios físicos de recogida. Este tipo de opciones están todavía en pañales en España, apenas el 18% de los usuarios las utiliza, frente al 41% que lo hace en Alemania o el 90% en Suecia.

Que el horario y la cercanía del comercio de proximidad hacen más compatible la recogida de los productos para los usuarios parece una afirmación fuera de dudas. Pero, ¿qué beneficios tiene para el comercio y cuáles de ellos pueden prestar este servicio?

Para convertirse en punto de recogida cada compañía exige unos requisitos, pero en general solicitan que el interesado tenga un negocio en activo con un local con capacidad de almacenaje y buena situación. En las grandes ciudades, por ejemplo, estar cerca de una boca de metro es un atractivo añadido.

Efecto CESCE

También se buscan puntos de recogida que se plantean esta opción como una actividad paralela a sus intereses centrales. Que nadie espere salvar un negocio en crisis a través de este sistema. El beneficio económico es casi residual, puesto que el comercio se lleva un pequeño porcentaje por cada paquete entregado.

El principal atractivo es el reclamo publicitario. Con este servicio en marcha pasarán por el local muchos clientes nuevos. Por lo tanto, es una gran oportunidad para que acaben comprando también los productos de la tienda de proximidad. El ejemplo más claro tal vez puede ser el de los quioscos. Que pueden vender desde el periódico hasta cualquier chuchería a todo el que se acerque a recoger un pedido online.

Pero incluso una tienda de ropa puede obtener beneficios del aterrizaje de clientes que nunca hubieran llegado a su puerta de otra manera. La posibilidad de convertir al usuario de internet en cliente off line depende del arte que tenga el comerciante para diseñar el espacio de recogida del paquete y convertirlo en un atractivo lugar de compras.

Por supuesto, también tiene sus inconvenientes. Por ejemplo, hacerse responsable de los paquetes durante el tiempo de la custodia de los mismos. Eso en algunos casos puede llevar aparejada la necesidad de ampliar los seguros que cubran daños o desperfectos.

También convendrá valorar hasta qué punto la afluencia del nuevo público puede distorsionar a los clientes habituales. Por ejemplo, un exceso de gente esperando a ser atendida puede no ser bien visto por quienes acuden normalmente por el reclamo del negocio original. También puede ocurrir que las labores organizativas de recepción, almacenaje y entrega de los pedidos puedan distraer al propietario del negocio habitual y terminar perjudicándole.

En cualquier caso, para esto último también existen alternativas como la de convertirse en punto de regida pero no físico sino a través de las conocidas como consignas inteligentes. Algunas empresas, como Correos, han diseñado consignas para instalarlas en los portales de los edificios. A falta de un mayor desarrollo de esa iniciativa están proliferando los negocios receptores que destinan una parte de su superficie a la implantación de este tipo de consignas a cambio de una comisión o un alquiler del espacio. También se atrae personal al negocio tradicional, aunque tal vez la falta de interacción personalizada reduzca las posibilidades de captar como clientes a esos usuarios de comercio online. En España hay varias empresas especializadas en este tipo de consignas como Mypickbox o Hapiick. Pero, según declaraciones públicas del presidente de Seur, este es un negocio que solo despegará cuando “el mercado ya esté acostumbrado a los puntos de conveniencia”.

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