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Las franquicias sin local: una opción para los emprendedores

Cuando hablamos de ‘franquicias sin local’ nos referimos a aquellas en las que el negocio elegido no requiere de un establecimiento para funcionar. Como consecuencia de las estrecheces sufridas por muchos emprendedores a causa de la crisis económica (y de sus consecuencias indirectas: difícil acceso a la financiación e inexistencia de puestos laborales vacantes), muchas marcas han apostado por esta fórmula, que se presenta como un modo excelente de acceder al autoempleo con poco dinero sin renunciar a los beneficios del modelo de franquicia.

 

Y es que, dado que el coste de los locales suele ser uno de los principales gastos que enfrenta un franquiciado cuando empieza a operar bajo una marca, parece una buena opción cuando el capital inicial del emprendedor es limitado y cuando el negocio se enfoca a la venta de un servicio (desde limpieza a domicilio a labores de asesoría / consultoría), o bien cuando el producto comercializado puede llegar fácilmente al consumidor a través de otros canales menos tradicionales (como la venta telefónica u online).

 

¿Esto es para ti?

 

Antes de elegir la opción de apostar por las franquicias sin local, un emprendedor debe reflexionar sobre su propia formación y aptitudes, sobre su experiencia y conocimiento del sector, así como sobre el tiempo que le requerirá este modelo de negocio: dado que, en muchos casos, la función del franquiciado será la captación de clientes, contar con una página web o un número de teléfono no siempre le liberará de la necesidad de ‘pisar calle’ y dar a conocer su negocio.

Efecto CESCE

 

Y, ante la falta de un local abierto al público, la necesaria confianza con su público en muchos casos sólo llegará a través de las relaciones personales. Para ello, las franquicias procuran buscar perfiles emprendedores con experiencia en el campo de la atención al cliente y formación en técnicas de ventas, que no requiera de la supervisión constante de expertos comerciales.

 

Sabiendo todo esto, le corresponde al emprendedor informarse sobre todas las franquicias que admiten esta modalidad de funcionamiento y que se encuentren interesadas en operar en su territorio, comparando los pros y los contras de cada una de ellas.

 

Las ventajas de este modelo

 

  • Precios más competitivos gracias a la baja inversión inicial. Ésta se debe, como dijimos antes, a la eliminación de la parte más importante de los gastos fijos (adquisición y acondicionamiento del local), así como al ahorro en ciertos gastos periódicos ligados al emplazamiento físico (como los de agua, calefacción o electricidad) o al mantenimiento.
  • Posibilidad de trabajar desde el propio hogar. Gracias a las facilidades que proporcionan las nuevas tecnologías, muchas marcas ofrecen a sus franquiciados la posibilidad de prescindir incluso de la necesidad de una pequeña oficina, permitiéndoles trabajar desde sus casas. Muchas de las empresas que optan por esta vía son las dedicadas a servicios informáticos y de marketing.

Una inmejorable conciliación laboral. Como consecuencia de lo anterior, el franquiciado deja de estar sujeto a horarios rígidos y dispone libremente de su jornada para elegir cuándo desarrollar sus actividades o tomarse un descanso que le permita compatibilizar trabajo y vida personal (para realizar recados urgentes y compartir tiempo con la familia). Aunque, claro… las horas de trabajo perdidas hay que recuperarlas.

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