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El dólar fuerte no acaba de certificar las expectativas del mercado

Las perspectivas para 2017 de los bancos de inversión hablaban de una notable apreciación del ‘billete verde’ americano.

El euro es la divisa más revalorizada del G-10.

El consenso del mercado era rotundo al inicio de año. El dólar, que ya estaba significativamente sobrevalorado en las postrimerías de 2016, alcanzaría la supremacía en el mercado internacional de divisas a lo largo de este ejercicio. Aún no se pueden lanzar las campanas al vuelo. Obvio. En las plazas monetarias hay demasiados fundamentales, vinculados con la coyuntura económica y la salud de las finanzas soberanas, pero también no pocos intangibles. Parámetros que escapan a la vista, incluso, de los más avezados expertos. Pero, a falta de unas semanas para traspasar el ecuador de 2017, la divisa que acapara los focos por su rally alcista es … el euro. Al menos entre las de las principales potencias monetarias, las del G-10.

La sobrevaloración del billete verde

El retorno a la tradicional política del dólar fuerte, a la que se renunció -nunca de forma oficial, por supuesto- durante la debacle bursátil de las punto.com y la colateral crisis de Enron, que se llevó también por delante a la consultora Arthur Andersen, allá por 2003. Durante la presidencia de George W. Bush. El dirigente republicano tenía margen de maniobra: la sobrevaloración del billete verde llegó a cifrarse, por algunos bancos de inversión, de hasta el 70% de su valor.

Las pretensiones oficiales del Tesoro americano

Con el aterrizaje de Donald Trump en la Casa Blanca, y tras el doble mandato de Barack Obama, de paulatina y lenta recuperación del dólar frente a sus grandes rivales en los mercados -euro, libra y yen, aunque también el controlado renminbi chino- las pretensiones oficiales del Tesoro americano volvían a estar claras: restablecer la indiscutible hegemonía de la divisa de EEUU.

El primer semestre

Sin embargo, al término de los primeros cinco meses de 2017 -y en las dos semanas del sexto, junio-, el dólar, lejos de sacar músculo, se ha dejado un 3,8% de su valor negociador en plazas internacionales. A la espera de que las filas republicanas en el Congreso -enfatizan los analistas- sean capaces de sacar adelante los ambiciosos programas de estímulo económico del actual mandatario -entre otros, una notable rebaja tributaria, un generoso plan de infraestructuras y un plan presupuestario expansivo en áreas como Defensa y Seguridad-, el comportamiento del dólar ha sido decepcionante. Incluso monedas como el peso mexicano o el dólar canadiense, a las que las medidas proteccionistas de EEUU en materia comercial amenazaban su cotización, se han apuntado a la revalorización de las grandes divisas, en general. Aunque el gran triunfador haya sido, a nivel global, el won surcoreano (como ya contamos), que ha irrumpido como moneda de referencia en el intenso tráfico comercial asiático. Pese a la elevada volatilidad, con drásticas caídas de las divisas de mercados emergentes como los mencionados México o Corea del Sur, del primer trimestre.

Sin duda, en esta decepción del dólar ha jugado un papel determinante los titubeos de la política fiscal, que se han adentrado por una senda errática en áreas como la repatriación de beneficios desde centros off-shore para grandes corporaciones en un país que deja de ingresar, por este concepto, del orden de 150.000 millones de dólares anuales. O los gravámenes y deducciones a las empresas con vocación exportadora. Dos aspectos que no contribuyen precisamente a atraer nuevos capitales. Aunque también resulta imprescindible para ahondar en este análisis la cada vez más divergente política monetaria de la Reserva Federal, que se aleja con mayor celeridad que Europa y Reino Unido de los tipos de interés próximos a cero. A lo que hay que unir que los cambios impositivos por los que se reducirán del 35% al 15% el Impuesto sobre Sociedades y los tres tramos sobre los que se reconducirá la tributación sobre la Renta (10%, 25% y 35%) no son la prioridad económica esencial del grupo republicano en el Congreso. Los cambios impositivos están detrás de la reforma sanitaria y de los avances negociadores del presupuesto.

El euro, moneda de referencia

Sin embargo, el euro, contra todo pronóstico, ha sido elegido como moneda de referencia para no pocos hedge funds y bancos de inversión durante la primera mitad de 2017. Todo un error de cálculo, si se tienen en cuenta los malos augurios que, sobre la divisa común, pendía en los mercados por el complejo calendario electoral, con riesgos de victoria de partidos partidarios de nuevas salidas de la UE entre los actuales socios monetarios (Francia y Holanda) y la falta de un itinerario de transformación de la construcción europea. En los prolegómenos del ecuador del año, el euro es la moneda que más valor ha recuperado en el G-10, que acoge a los grandes bancos centrales del mundo.

Las elecciones

Los resultados en los comicios, que han alejado el fantasma del populismo excluyente; los mensajes del nuevo eje franco-alemán de Emmanuel Macron y Angela Merkel -al menos, hasta la convocatoria electoral germana de septiembre- en respaldo a las reformas, de gran calado, presentadas por la Comisión Europea para fortalecer la UEM, y las proclamas internas para que Europa sustituya a EEUU en el liderazgo del cambio climático y el libre comercio, por ejemplo, le ha sentado fenomenal al euro. Según Bank of America Merrill Lynch (BofAML), entre otros bancos de inversión que, en una reciente nota, explica la mejora de perspectivas sobre la divisa europea, además, por la mejoría sustancial de la economía de los socios monetarios. “De estar en riesgo a comienzos de año a poder suscribir uno de los mejores ejercicios de su historia”.

De hecho, dicen en Morgan Stanley, los inversores foráneos han adquirido 7.000 millones de dólares en activos en euros desde marzo, sin acudir a firmas de alto riesgo, frente a los escasos 900 millones que se han formalizado a través de hedfe funds. La orden actual de esta entidad americana es operar con la divisa común europea, que ha ganado un 6% frente al dólar desde el inicio del año. En contraste con el descenso de la libra durante la larga campaña electoral en el Reino Unido. La moneda británica se ha mostrado sensible a la pérdida de escaños del partido conservador de Theresa May y a la incertidumbre sobre las negociaciones del Brexit con sus todavía socios de la UE.

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Los riesgos del Brexit

Brexit, a la espera de un acuerdo muy delicado

Con el telón de fondo de una consulta electoral  en la que el terrorismo se ha erigido como el gran protagonista, la prioridad que se abre ahora para el nuevo gobierno del Reino Unido y para Europa es la negociación del Brexit y la búsqueda de un acuerdo que sea lo menos doloroso posible para las dos partes en proceso de divorcio.

Una misión casi imposible, porque a un año vista ya del referéndum que dio vía libre al Brexit la situación se encuentra envuelta en una ceremonia de la confusión donde los mensajes desde ambos bandos están enrareciendo las negociaciones, hasta el punto de que hoy ningún analista tiene dudas de que la desconexión va a generar daños económicos e importantes pérdidas de riqueza y bienestar para todos. El castigo ejemplarizante a los británicos desde la UE para evitar que ningún otro socio quiera imitar a los tránsfugas es una consigna imperante entre quienes mandan en Bruselas, mientras que desde Londres el nuevo Gabinete necesita mantener una postura de máxima dureza para no perder la dignidad, la credibilidad y el apoyo de una sociedad muy dividida.

España va a perder mucho

Estamos pues ante lo que los economistas definen como el juego de las sumas negativas, y este juego España es, posiblemente, el país más vulnerable. De hecho, España es el único país de la eurozona que tiene superávit comercial con el Reino Unido, con un saldo positivo de 7.968 millones de euros en 2016. El mercado británico es el cuarto destino de las exportaciones españolas y el sexto en origen de nuestras importaciones, con unas ventas por 19.153 millones en el último año, y creciendo, frente a unas compras por 11.184 millones. La balanza de servicios es también muy favorable a nuestro país, con el añadido de que el Reino Unido es el principal emisor de turistas hacia España, hasta el punto de que el 24 por ciento de los 74.000 millones de ingresos por turismo de 2016 corresponde al gasto de los turistas británicos.

Las inversiones

Y en el terreno de las inversiones, los datos cerrados del Ministerio del Ministerio de Economía muestran que Reino Unido fue también el principal país de destino de las inversiones españolas durante el año pasado, con un total de 8.900 millones de euros frente a los 3.819 millones del año 2015, con una inversión acumulada en el país que supera ampliamente los 50.000 millones. Un tejido empresarial y financiero al que preocupa fundamentalmente la generación de ingresos y la repatriación de beneficios. En sensu contrario el volumen de negocio generado por las empresas británicas en las fusiones y adquisiciones de sociedades españolas sobrepasó los 3.000 millones.

Es en este contexto cuando, también y como afirmaba recientemente el presidente de CESCE y ex secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, el seguro de crédito va a tener un papel protagonista indudable para reducir el riesgo comercial de los intercambios con el Reino Unido. Se trata, nada más y nada menos, de garantizar que los riesgos económicos no los sufra las empresas sino que queden razonablemente cubiertos. Sectores económicos claves para la economía española como los bienes de equipo, agroalimentación, automóvil, telecomunicaciones, inmobiliario o servicios financieros, además del turismo, pueden verse seriamente afectados si, al final, vamos a lo que los políticos llaman un “Brexit duro” y la negociación no se hace bien.

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Las pymes, dispuestas a generar empleo a cambio de financiación

Según el Informe sobre Financiación de la Pyme en España, unas 138.000 pymes están dispuestas a generar puestos de trabajo, más de 560.000 en total, siempre y cuando consigan financiación, un crédito que no siempre se les concede, sobre todo porque no pueden aportar las garantías solicitadas.

 

La Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR-Cesgar) acaba de publicar el Informe sobre Financiación de la Pyme en España. Según este documento, con datos actualizados hasta marzo de 2017, unas 138.000 pequeñas y medianas empresas de nuestro país están pensando en ampliar plantilla siempre y cuando obtengan la financiación necesaria. En total, el estudio calcula que serían más de 560.000 los puestos de trabajo que se crearían a través de esta vía.

Sin embargo, el texto advierte de que el 55,7% de las pymes que han solicitado un crédito para financiar sus proyectos han tenido dificultades para conseguirlo, sobre todo porque no pueden aportar las garantías solicitadas o porque no pueden asumir el precio de la financiación. No obstante, el 43,5% de las compañías consultadas creen que conseguir esa inyección es clave para crear y mantener el empleo en sus respectivas organizaciones.

¿Qué otros motivos empujan a estas empresas a buscar liquidez? La mayoría de las pymes, el 72,6%, aseguran que necesitan circulante. Le siguen en importancia la inversión en equipo productivo, con casi un 21%, la inversión en inmuebles (11,8%) y en innovación (6,4%).

Las cifras cambian si nos centramos en sociedades exportadoras y/o centradas en actividades de I+D+i. Por ejemplo, el 31,6% de las pymes que salen fuera de nuestras fronteras han tenido necesidades de financiación en los últimos seis meses, frente al 21,1% de las no lo hacen. Un porcentaje que se eleva hasta el 37,3% en las compañías innovadoras.

Por otra parte, si nos centramos en sectores de actividad, la industria, los servicios de transporte y los servicios a las empresas son los que presentan necesidades de financiación superiores a la media. En cuanto a tramos de tamaño empresarial, las empresas medianas (de 50 a 250 asalariados) son las que más liquidez requieren, un 33,3%, frente al 17,7% de los trabajadores autónomos o empresas sin empleados.

LAS POCO CONOCIDAS SGR

El documento hace hincapié en el número de pymes que siguen sin hacer uso de los servicios de las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR): en el último año y medio el porcentaje de pequeñas y medianas empresas que nunca ha recurrido a ella y/o que no las conoce se ha reducido ligeramente, pasando del 82,6% al 78,5%.

Las que sí las conocen destacan una serie de beneficios entre sus servicios: una mejora del acceso a la financiación bancaria; la obtención de asesoramiento financiero adecuado; la posibilidad de obtener mayores importes a la hora de solicitar un crédito; la posibilidad de reducir los costes de la financiación; y la ampliación de los plazos de devolución del crédito.

Con respecto a otros productos financieros, el estudio asegura que el más utilizado por las pymes es el crédito de proveedores, por el que opta más de un 38% de las encuestadas. Este sistema, en el que el distribuidor es el que da liquidez retrasando un pago, no suele necesitar de garantías o contratos, aunque sí una relación de medio o largo plazo con el proveedor, un historial de compras frecuentes y puntualidad en los pagos.

Las líneas de crédito bancario han mejorado sus cifras con respecto al anterior informe, cerrado en septiembre de 2016. Algo que va unido al aumento de la actividad empresarial, que ha pasado del 14,2% al 22,3%. Por el contrario, el empleo de préstamos bancarios ha caído, pasando de casi el 24% el pasado semestre a algo más del 15%.

Otras opciones valoradas por las pymes son los créditos del ICO, el leasing o arrendamiento financiero, el factoring y avales y garantías, que se mantienen en niveles muy similares a los del semestre anterior, por debajo del 7%.

 

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China rescata la Ruta de la Seda para erigirse en Gran Bazar global

El gigante asiático invierte 110.000 millones de dólares en ‘Belt and Road’, su nueva nomenclatura, con el que gana imagen de actor global frente al proteccionismo

El trasfondo que subyace tras el restablecimiento oficial del ‘Belt and Road’ no es su innegable atractivo histórico; es decir, la recuperación de la ruta comercial más emblemática, abierta a mercaderes desde el Siglo I antes de Cristo, que concluía, en sus diversas variantes, en la ciudad china de Xi’an. Ni su estatus de icono de las relaciones mercantiles entre Oriente y Occidente a lo largo del tortuoso y complejo universo económico del medievo. Tampoco la apuesta inversora del presidente chino, Xi Jinping, que ha prometido aportar más de 110.000 millones de euros a la causa: 13.300 millones a través de un fondo estatal, más un préstamo de 50.400 millones; otros 8.000 en ayudas a países en desarrollo y organismos de las naciones de la ruta y 40.000 millones más, procedentes del poderoso sector financiero chino para impulsar a las empresas hacia el exterior. Lo que de verdad está detrás del juego geoestratégico de esta iniciativa, que pretende convertirse en una auténtica autopista mercantil entre China y el resto de naciones de Euroasia, es el combate con EEUU por el predominio económico y la defensa del libre comercio. Ahora que la Administración Trump desea implantar, cada vez con más dudas, su controvertida promesa electoral de instaurar medidas proteccionistas, con aranceles y trabas a la importación, para preservar la industria y las empresas americanas.

Jinping es el gran artífice de este intento de relanzar la imagen de China. De acabar con décadas de capitalismo estatalizado, de límites al accionariado extranjero en los grandes emporios del país, de críticas por las bandas de fluctuación sobre su divisa para garantizar el valor del rinminbi o de los reiterados fracasos por lograr el estatus de economía de mercado, pese a ser socio de la Organización Mundial del Comercio (OMC) desde hace una década y media. Su declaración de intenciones habla de una marca China renovada. De una enseña moderna, vanguardista y que vela por la libertad económica y, sobre todo, comercial. Que cuadre con el cambio de patrón de crecimiento de la economía china -desde un modelo basado en la mano de obra productiva y enfocado a la exportación a otro en el que predomine la demanda interna, tanto el consumo como la inversión- que acaba de instaurar. Y en consonancia con la condición de segundo PIB del planeta y máximo rival de EEUU en los mercados y en el liderazgo y la gobernanza del proceso de globalización.

Xi’an, como en tiempos ancestrales, continuará siendo el centro capitalino de este Gran Bazar global. El epicentro del gran plan comercial de Jinping. Este histórico enclave mercantil será la piedra angular sobre la que se asentará la conectividad y la cooperación entre los mercados de Asia y Europa. Sin descuidar África, el auténtico maná de sus importaciones energéticas en el último decenio. A través de dos pasarelas comerciales. Una rodada, la Silk Road Economic Belt, en la que también se han reactivado los viajes ferroviarios de mercancías. Y otra, vía náutica, la conocidad como Maritime Silk Road. Ambas rutas, la SREB y la MSR, configuran la Belt & Road. Con ellas, el régimen de Pekín no oculta que quiere incrementar el protagonismo comercial y el peso de China en asuntos económicos y políticos internacionales.

Al tiempo que satisfaría sus necesidades de abastecimiento, tanto de bienes como de materias primas e inversiones, para consolidar el consumo doméstico, el mantra de la renovada estrategia de la segunda economía del mundo, y daría pie a elevar su, hasta ahora, el escaso grado de cooperación. En especial, con países suministradores o que pudieran favorecer, en el futuro, intereses geopolíticos como su doctrina de una sóla China, que apunta directamente a Taiwán y a su poder hegemónico en las cada vez más turbulentas aguas del Mar del Sur.

De ahí las palabras de Jinping, en el reciente bautismo de fuego del proyecto, ante nada menos que 28 jefes de Estado y de Gobierno en la capital china. Entre ellos el ruso Vladímir Putin, el argentino Mauricio Macri, la chilena Michelle Bachelet o el presidente español Mariano Rajoy. “Debemos construir una plataforma abierta de cooperación y defender una economía mundial abierta”. Los cálculos oficiales de Pekín prevén que la renovada Ruta de la Seda, impulsada ya en 2013, hablan de que China recibirá inversiones por valor de 1,8 billones en los próximos cinco años de las empresas y naciones que participarán en esta iniciativa. En principio, 68 países, que suman 4.400 millones de personas y el 40% del PIB mundial. E incluye proyectos tan diversos como el tren Madrid-Yiwu, el corredor China-Pakistán y un oleoducto que conectará el sur de China con Birmania y la Bahía de Bengala.

En paralelo, Pekín afirma que, desde 2014, sus empresas ya han suscrito contratos relacionados con Belt & Road por 279.000 millones de euros. Además de instar al Banco Asiático de Desarrollo (BAD), del que es, junto con Japón, en gran contribuyente neto de sus finanzas, a que desvíe al proyecto de la Seda la mayor parte de sus fondos, de 91.500 millones de euros, destinados a las infraestructuras. El suculento pastel al que podrían acceder las firmas constructoras españolas y por las que Rajoy se hizo acompañar del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. Sin olvidar los más de 732.000 millones previstos como inversión estatal durante el próximo lustro.

La ambición de Jinping en la Ruta de la Seda es tal, que pretende involucrar a Oriente Próximo, África y América en su sueño hegemónico. Porque el presidente chino ha hecho de la renovación de la política exterior su leif motiv. Ha involucrado a todas las regiones del país en la Ruta de la Seda, a la que no sólo adorna con los intercambios comerciales al uso o con las inversiones que se sucederán a medio plazo, una vez se asienten los cauces mercantiles. Entretanto, también se aprecian obras geoestratégicas como el oleoducto del Estrecho de Malaca, que abastecerá, sin necesidad de tener que embarcar el oro negro, a varias ciudades del norte y del sur del país que resultan claves para la ruta. La rapidez en la entrega de mercancías, con las nuevas infraestrcutras en marcha, redundarán en la imagen de eficacia de la reformada economía china. Y, por ende, en su perspectiva internacional.

Una segunda línea estratétiga de Jinping es que China se convierta en el auténtico motor de la prosperidad futura en Asia. Después de que la Administración Trump haya renunciado al área de libre comercio con las naciones del Pacífico y los tigres asiáticos. Pekín ha inundado de planes energéticos bilaterales de calado con varias ex repúblicas soviéticas en territorio asiático -sobre todo, gaseoductos y oleoductos-, que incrementarán en más de un 6% la capacidad de recepción del flujo de gas y petróleo de China. Una táctica que, además, sirve al gigante asiático para decir que reducirán el impacto medioambiental. Otro misil en la línea de flotación de la Casa Blanca. Aunque, en realidad, las protestas sociales contra estas mega-construcciones son cada vez más intensas. Y países como Pakistán o India, pero también Myanmar o Corea del Sur, se han quejado de la inteferencia china en asuntos internos por la Ruta de la Seda, mientras firmas extranjeras y ONG’s, fondos soberanos o de grandes carteras de inversión, como las vinculadas a planes de pensiones públicas o privadas, han alertado contra la falta de transparencia y el déficit de reglas contables y financieras bajo estándares internacionales.

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EEUU quiere renegociar el Nafta con nuevas tarifas a Canadá

La Casa Blanca anuncia que subirá del 3% al 24,10% el arancel sobre productos madereros de uso en la construcción, que perjudica al emporio canadiense West Fraser Timber.

Donald Trump apunta a Canadá. La estrategia de proteccionismo comercial del presidente de EEUU no sólo señala a México, también a su socio del norte en el North American Free Trade Agreement (Nafta). Y eso a pesar de que, en paralelo al repunte de aranceles hacia varios productos de especial intensidad mercantil a ambos lados de la frontera entre Las Rocosas y Los Apalaches, la consigna oficial de la Casa Blanca sea la de renegociar el tratado de libre comercio entre EEUU, Canadá y México. Un tratado que lleva en vigor desde 1994, bajo la presidencia de Bill Clinton. Es otra señal clara de que la política comercial está dando no pocos dolores de cabeza al actual inquilino del Despacho Oval. Hasta el punto de que el propio líder republicano ha admitido esta nota discordante en el seno de su gabinete, que tiene como telón de fondo la corrección del abultado desequilibrio de su balanza comercial con casi todas las latitudes del planeta.

De hecho, a finales de marzo, en los prolegómenos de sus primeros 100 días de gestión, encargó un estudio para que, en el plazo de 90 días, EEUU tenga una noción precisa de cómo consolidar su agujero comercial. Y lo hizo tan sólo unas horas antes de avanzar el diálogo negociador con sus socios del Nafta para sellar un nuevo acuerdo de comercio. Todavía con la incógnita de saber si se establecerán o no aranceles al libre flujo de mercancías y servicios entre EEUU, México y Canadá. Aunque las acusaciones de perjuicio contra empresas, sectores e industrias estadounidenses no auguran un buen resultado en este sentido.

De momento, las últimas maniobras comerciales de Washington se dirigen hacia las industrias maderera y agrícola de Canadá. Sin olvidarse de las amenazas, al comienzo de su mandato, al sector de automoción mexicano, fruto de sus promesas electorales de preservar a los grupos automovilísticos estadounidenses. Trump acaba de decidir elevar, hasta el 24,1%, las remesas de madera para la construcción, una orden ejecutiva vista como respuesta a Justin Trudeau por el talante favorable al libre mercado del político liberal que gobierna Canadá desde 2015. Hasta ahora, el gravamen era del 3%. Esta medida que afectará, sobre todo, a West Fraser Timber, una multinacional canadiense que se ha instalado como suministrador habitual de materiales para el sector de la construcción en EEUU. También Canfor Co sufriría sus efectos.

Pero esta guerra comercial también tiene otros frentes. Sobre todo, en otro sector sensible, el agrícola. Wilbur Ross, el secretario de Comercio estadounidense remarcó casi al unísono que la decisión de Trump que la política canadiense sobre la producción láctea viola el Nafta y perjudica a los ganaderos de EEUU. “Están siendo malos días para los vínculos comerciales entre ambos países”, reconoció hace unas semanas Ross, para quien su departamento “está determinado” a acabar con los subsidios canadienses a varias industrias, que “contravienen las normas fiscales y arancelarias” y que cuestan “un billón de dólares” a los contribuyentes estadounidenses. “Es una evidencia que Canadá intenta recortar tarifas comerciales y tributarias a productos que se venden a diario en territorio de EEUU”, precisó antes de incidir en que el Nafta “no funciona de manera correcta”.

La reacción canadiense no tardó en llegar. Apenas un día después, con la divisa del país en caída libre frente al dólar estadounidense por esta decisión, la titular de Exteriores, Chrystia Freeland, se apresuraba a calificar de “injusta y punitiva” la nueva tarifa comercial, impuesta “sin ninguna base fundada”, que dañará a trabajadores de ambos lados de la frontera porque “aumentará el precio” de los productos lácteos. Freeland llegó a alertar de que su gobierno se plantea iniciar un proceso judicial contra EEUU, si bien se apresuró a afirmar que “confía en que la negociación bilateral sea la solución”.

Las acusaciones de dumping comercial (venta de bienes por debajo del precio del mercado) han sido más o menos frecuentes desde la década de los ochenta entre ambos socios del Nafta. Los analistas de varios bancos de inversión, sin embargo, conceden credibilidad a esta escalada de tensión y se apresuran a estipular que las medidas anti-dumping que EEUU puede imponer a compañías de Canadá podrían llevar ciertos gravámenes hasta cotas del 45% o, incluso, del 55%. Pero nunca habían alcanzado estas cotas de beligerancia. “Lo que hace Canadá con nuestros agricultores y ganaderos es una desgracia. No nos quedaremos de brazos cruzados”, escribió el dirigente estadounidense en uno de sus tweets del pasado 20 de abril.

La declaración de intenciones de Trump, de expandirse a otros bienes y servicios, dejaría en alta vulnerabilidad al sector exterior canadiense. El intercambio de comercio entre ambos países se cifró en más de 635.000 millones de dólares el pasado ejercicio, de los que tres cuartas partes fueron ventas de Canadá y su acceso al mercado estadounidense contribuyó a captar más de 27.000 millones de dólares de inversión en 2016.

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7 pasos para ponerte a salvo de un ciberataque

La vulnerabilidad digital

El ciberataque del pasado viernes contra miles de empresas de todo el mundo ha vuelto a poner el foco en la vulnerabilidad digital. Telefónica y más de un centenar de multinacionales del mundo han sufrido una extorsión que no les suena raro a muchas pymes españolas. El cibercrimen se está expandiendo como la espuma en los últimos años. A pesar de no estar rodeado de tanta expectación mediática como el ataque de la semana pasada, lo cierto es que estos secuestros de datos a cambio de dinero, extorsiones y robo de información son cada vez más habituales entre los más vulnerables. Las pequeñas compañías. En 2016, el 32% de las pymes españolas sufrió un ciberataque, según el International Business Report de Grant Thornton.

Estar prevenidos

Si la suya no es una de esas compañías, la pregunta que debe hacerse, según los expertos, es: ¿cuándo me va a tocar a mí? Resignados a lo que parece inevitable, el esfuerzo debe concentrarse en tratar de minimizar los daños de cualquier intento de abordaje informático hostil.

Por supuesto, decirlo es mucho más fácil que aplicarlo. El viernes que se produjo el ya famoso ataque de ransomware, Microsoft no tardó informar que el virus estaba atacando a una debilidad de su software e informaba de que el parche para “tapar” esa debilidad estaba disponible. Esto que para Chema Alonso, el famoso hacker contratado por Telefónica, pudo ser clave para frenar el ataque.  Pero seguro que esas indicaciones sonaban a chino en muchas pymes en las que el informático suele ser un colega del jefe que de vez en cuando se pasa por la empresa para “dar un repaso a los ordenadores”.

Dando por sentado que, aunque no debería ser así, la informática y la ciberseguridad no son las prioridades de muchas pymes, hay una serie de recomendaciones que hay que tener siempre muy presentes para guardar a buen recaudo la información más importante de la compañía.

Recomendaciones para evitar un ciberataque

1.- Ordenadores con antivirus. Sí, parece de Perogrullo, pero ocurre en más pymes de las que sería deseable: hay ordenadores con el antivirus sin actualizar. Eso que parece un descuido sin demasiada importancia es vital como primer muro de contención contra los continuados ataques informáticos que arrecian cada año. Más de 105.000 contra las pymes durante 2016, según los datos de Instituto Nacional de Cibersguridad (Incibe). Eso sí, tampoco hay que pasarse e instalar 10 como hacen algunas empresas. Con uno bueno es suficiente.

2.- Contraseñas cuidadas. Otro básico como el anterior. Increíble pero cierto, todavía hay contraseñas en el mundo empresarial, del tipo abc, o 1234. Que la pereza por pensar un poquito y utilizar alguna que otra neurona para la memoria no consigan ponérselo tan fácil a los hackers. Aquí sí, cuanto más rebuscada mejor, hasta que se generalicen los accesos vía lectura del iris del usuario o a través de la huella dactilar que ya usan algunas entidades financieras.

3.- Copias de seguridad guardadas en el cajón de la abuela. Aunque los términos puedan parecer contradictorios es la mejor de las decisiones. Hay que hacer copias de seguridad de manera periódica. No solo una, sino varias. Y de todas ellas, una debe ir a un lugar totalmente desconectado de internet. Esa será la tabla de salvación más segura para recuperar toda la información tras un posible ataque.

4.- Apostar por la nube. En este blog ya hemos hablado en muchas ocasiones de los beneficios de la nube para las pymes. Sin olvidar el consejo anterior. Alojar los archivos clave de una compañía en la nube, cada día se plantea como un requisito más imprescindible. Cualquier proveedor de alojamiento en la nube tiene sistemas e informáticos más capacitados para velar por la seguridad de los datos que albergan. Más que nada porque esa y no otra es la base de su negocio.

5.- Actualizar y actualizar y volver a actualizar. “Hay una nueva actualización disponible”. Quién no se han encontrado esta frase al abrir el ordenador y ha dicho. “Uff ahora no tengo tiempo”. Pues aunque suene repetitivo, cada vez que un proveedor de software envía este tipo de actualizaciones lo hace para “parchear” alguna fisura en la seguridad de los programas que suministra. No parase a actualizar significa dejar un poco más abierta la puerta a los ciberdelincuentes.

6.- Formación y concienciación de los empleados. No, no hay que estudiarse un tratado de informática. Solo aplicar el sentido común. El buzón del correo electrónico hay que gestionarlo de la misma forma que se gestionan las relaciones personales. Y todos los directivos y empleados de la empresa deben tener esto muy claro. El Instituto Nacional de Ciberseguridad Español (Incibe) asegura que el mayor riesgo de las empresas no está en los ataques externos, sino en las prácticas de riesgo de los propios empleados.

Estos deben saber que hay que ser tan precavidos en sus comportamientos virtuales como en la vida off line. Es la manera más segura de actuar. Por ejemplo, imagine que se encuentra a alguien en el metro y le dice, ¿me podrías dar tu email y te envío cositas? ¿Cómo reaccionaría? Probablemente espantado. De la misma manera hay que actuar cuando un desconocido en Internet o en redes sociales solita información personal.  Hay que huir de mails de desconocidos y mucho menos si en ellos te invitan a pinchar en algún link. Por supuesto, ni que decir tiene si la información que solicita es algún dato personal como: emails, contraseñas, números de cuenta.

7.-Redes sociales. Se han convertido en una herramienta clave para las estrategias de marketing de las pymes. Pero también son un peligro de alto voltaje para la seguridad digital. Es el lugar donde es más natural interactuar con desconocidos que pueden tratar de colocar algún tipo de virus en las empresas a las que, por ejemplo, quieran robar datos. Aunque el principal problema al que se enfrentan las empresas en las redes sociales es la suplantación de identidad y los perfiles falsos que pueden dañar su imagen y los equipos de sus clientes.

Protocolos contra un ciberataque

Además de estos consejos básicos, todas las empresas deberían actualizar sus protocolos de seguridad y atender a la formación especializada que el Incibe está impartiendo para las pymes. Tampoco está de más repasar su Kit básico de concienciación.

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La refundación de la UE

“Europa necesita una refundación histórica”. Ese fue el mensaje que el presidente electo de Francia, Emmanuel Macron, transmitió a la canciller Ángela Merkel en su viaje a Berlín, el primero que el dirigente galo hace como jefe del Estado y sólo un día después de su toma de posesión. Un mensaje que fue bien recibido por la líder germana, quien no dudó en comprometerse a trazar una hoja de ruta para construir una nueva Europa.

Está claro que cualquier movimiento de esa índole precisa de la estrecha colaboración entre los dos principales países de la UE, con España e Italia como segundos de a bordo. Europa sigue bailando al son que marca Alemania y, por ello, el principal problema reside en conciliar los caminos y postulados a seguir en esa nueva hoja de ruta, que parten de principios muy distintos y distantes. De hecho, antes incluso de su proclamación, Macron ya recibió el primer desplante alemán cuando desde Berlín se le dijo un “no es no” a sus propuestas de crear los eurobonos y de mutualizar las deudas del pasado.

Y aquí está el quid de la cuestión. Porque desde que nació la Unión, las políticas económicas que marcan los países del Norte, con Alemania y Holanda a la cabeza, no son las que necesitan los socios del Sur, y es esta profunda divergencia la que ha provocado el crecimiento de los movimientos anti europeístas en España, Francia, Italia, Portugal o Grecia, que pese a la derrota de Le Pen, siguen estando ahí y no han perdido fuerza, alentados por los cambios tecnológicos, la globalización y por una recuperación económica que viene demasiado lenta y que todavía no ha llegado a demasiadas capas de la población, sobre todo a las más desfavorecidas.

Por mucho que se alabe el crecimiento español, con dos años en torno al 3 por ciento, el resto de los grandes se mueve en unas cifras de entre el 1,4 y el 1,9 por ciento, siendo aún peor el caso de Italia que continua estancada y sin visos de salir a flote a corto plazo. Todo ello acompañado de una tasa de desempleo que en el conjunto de la Unión se sitúa en el 8,2 por ciento, casi el doble que la de EE UU, y que en España supera todavía el 18 por ciento.

Son cifras y realidades que justifican las clarividentes advertencias del economista jefe de la Comisión Europea, el italiano Marco Buti, cuando en los días previos a la presentación del último informe de previsiones comunitario resaltaba que la recuperación sigue siendo incompleta, la inversión no se recupera, la limpieza del sector bancario no se ha completado y el mercado laboral mejora pero muy despacio y con elevada precariedad.

Estos son los males y hacia ellos debiera dirigirse la hoja de ruta de la refundación. Ahora sólo falta que Merkel – todo indica va renovar mandato en Alemania – empiece a comprender y aceptar las propuestas de Macron. Estaremos atentos.

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Nuevas oportunidades de financiación para las pymes

Jornada para las pymes

En los últimos días se ha celebrado en la Bolsa de Barcelona la 32ª edición de Mercado Financiapyme, organizada por Pimec, la patronal que representa a las pequeñas y medianas empresas catalanas. Se trata de una jornada de acercamiento entre pymes con necesidad de financiación y algunos de los principales actores que pueden ofrecérsela.

Estos encuentros se realizan varias veces al año en distintas ciudades. De esta manera, cualquier pyme que lo requiera puede presentarse en una única jornada ante bancos, plataformas de crowdfunding y crowdlending y otras entidades públicas y privadas nacionales e internacionales, y conseguir no sólo la financiación que necesita sino encontrarla en mejores condiciones. Según fuentes de la organización, hasta el momento se han superado los 100 millones de euros entre las empresas que han participado en sus más de 30 ediciones.

En este último encuentro participó la secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, que aseguró que el Gobierno está estudiando fórmulas para incentivar que las pymes españolas ganen tamaño. Aunque no concretó las áreas en las que se está trabajando, explicó que desde los distintos Ministerios implicados se están revisando algunos procedimientos y normativas existentes en la actualidad que funcionan como desincentivo al crecimiento de la pequeña y mediana empresa española.

El apoyo de la banca

Además de la herramienta Mercado Financiapyme, en estos días algunas entidades bancarias han firmado acuerdos con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) para mejorar el acceso al crédito para pymes. Un ejemplo es el de Santander Consumer Finance, del Grupo Santander, que junto al BEI ha puesto sobre la mesa 150 millones de euros para este fin.

En concreto, la cantidad se destinará a la financiación de vehículos comerciales de pequeñas y medianas empresas con el objetivo de apoyar su competitividad, fomentar su crecimiento económico y la creación de empleo.

Este acuerdo está enmarcado en el programa de la Unión Europea de Préstamos para Pymes y Midcaps 2017, y no es el primero que se firma entre ambas entidades. Gracias al anterior, rubricado en 2015, 1.400 empresas obtuvieron financiación por valor de 200 millones de euros. El 95% de ellas eran de pequeño tamaño y trabajaban en los sectores del transporte, la logística, el comercio y la mecánica.

Convenio con el FEI

Por otra parte, Ibercaja podrá ofrecer 170 millones de euros en préstamos a las pymes gracias a un reciente convenio con el Fondo Europeo de Inversiones (FEI), dependiente del BEI. Con esta firma, esta entidad bancaria tendrá liquidez para facilitar tanto operaciones de préstamo como de leasing con condiciones favorables y tipos de interés reducidos. Según sus previsiones, esta alianza beneficiará a unas 2.000 pymes de las comunidades autónomas de Aragón, Andalucía, Extremadura y Madrid.

El acuerdo se ha rubricado en el marco de la llamada Iniciativa Pyme, un programa conjunto entre la Comisión Europea, el BEI y los Estados miembros. Su objetivo es el de promover los créditos a las pymes aportando una cobertura parcial del riesgo para carteras de préstamo creadas por entidades financieras. Está cofinanciado por los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos, el programa Horizonte 2020 y los recursos del BEI.

España y las pymes

España ha sido el primer país de la UE en aplicar la Iniciativa Pyme. Nuestro país se ha comprometido en invertir en ella 800 millones de euros de su dotación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder) para el periodo 2014-2020.

A nivel más regional, y muy similar a las ayudas que puso en marcha la Cámara de Comercio de España a principios de año para la digitalización de las sociedades de menor dimensión, también están disponibles préstamos de Bankia en Valencia. En conjunto con el Instituto Valenciano de Finanzas (IVF), se han aportado 20 millones de euros para configurar una nueva línea de crédito dirigida a financiar tanto los proyectos de digitalización como el circulante de las pymes radicadas en la región valenciana. Se trata de un proyecto enmarcado en el programa de Inmersión Digital Empresarial (IDE) lanzada por Innsomnia, la incubadora de empresas dependiente de dicha entidad bancaria.

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La economía global recuperará dinamismo en 2017

Los mercados emergentes serán el motor económico en 2017, que registrará tasas de crecimiento más dinámicas y sincronizadas con las potencias industrializadas 

La economía internacional acelerará su vigor en 2017, según avanza el consenso de expertos de Bloomberg. En su diagnóstico, elaborado a partir de análisis prospectivos se prevé que 62 países mejoren sus tasas respecto a 2016, casi el doble de las 33 naciones que registrarán retrocesos en sus PIB. Entre las mejoras más vigorosas, se cita a Argentina y Brasil, los dos gigantes del Sur americano, que vienen de periodos recesivos; a sus homólogos africanos -Nigeria, por el alza del petróleo, y Sudáfrica, tras años de tensiones coyunturales graves- y a Rusia, que también se beneficiará del final de la fase de bajos ingresos del crudo, que en enero de 2016 marcó su cotización más barata en trece años.

Brasil y Rusia entran en juego

El núcleo dinamizador lo completan otros dos colosos emergentes; a pesar de que se dejarán algunas décimas interanuales. Son los socios de Brasil y Rusia en el club BRIC, India y China -que han reducido costes como importadores de energía- y que mantendrán sus modelos productivos por encima del 6,5% en términos interanuales. Lejos de los dobles dígitos de hace un lustro, aunque en cotas próximas a su potencial. El cuadro de perspectivas de los miembros del G-20 ilustra a la perfección el escenario de leve repunte, con modesto vigor de actividad que presidirá 2017. Salvo imprevistos.

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La economía venezolana

Sin embargo, de manera sorprendente, en términos cuantitativos, el protagonista del gran salto es Venezuela. Eso sí, sin abandonar la profunda recesión en la que está inmersa su economía. El consenso de la agencia de información estadounidense le concede una mejora del 7,5%. Aunque en 2016, registró el peor dato de todo el mundo industrializado y emergente. Bank of America Merrill Lynch secunda esta predicción y calibra su contracción en un 13,3% del PIB. Al tiempo que sitúa en otro descenso, del 3%, su augurio para este año. Recesión, hiperinflación y escasez de suministros de alimentos y de otros productos básicos, alejan al PIB venezolano de cualquier atisbo de pulso.

Islandia y México

Islandia destaca entre las naciones que pierden comba. Si bien, en 2017, seguirá creciendo a cotas más que notables del 4%, caerá desde el espectacular ritmo del 7,1%, niveles que han permitido al país nórdico, uno de los más castigados por la crisis de 2008, ser una de las economías capaces de reducir de forma más intensa las desigualdades sociales y restablecer la riqueza individual que se llevó el tsunami de activos tóxicos que asoló casi en su totalidad a su sistema financiero. México, que ya siente la amenaza comercial de la Administración Trump, es otro de los mercados damnificados por el nuevo orden económico global.

Entre las potencias industrializadas, el consenso de Bloomberg, que se decanta por un repunte del PIB global del 3,2% este año, revela que EEUU evolucionará a un respetable ritmo del 2,3%, mientras Europa crecerá a impulsos, según la vitalidad de sus socios monetarios; Japón a duras penas saldrá de su lento despegue de actividad y Reino Unido acumulará lastre a medida que se consuma el Brexit. Todos ellos, en el entorno del 1% y el 1,7%.

Señales positivas en la economía

Entre las señales positivas y visibles destacan los vientos sincronizadores. Después de un largo decenio de decoupling o desensamblaje entre potencias industrializadas y emergentes el mundo tiende a equilibrar sus dinamismos en la economía. Todavía a ritmos bajos. Por primera vez desde la Depresión, con la sola excepción del breve repunte de actividad de 2010, todas las grandes economías de América, Asia y Europa presentarán números negros. En un clima en el que brilla por su ausencia el fantasma de la crisis del euro, las burbujas sobre los mercados emergentes, el colapso en el precio del crudo o el aterrizaje brusco de China. Con alzas de tipos por parte de la Fed por el alza del PIB americano, sin nuevas alarmas de excesos crediticios e inmobiliarios, ni movimientos de devaluación del renminbi desde el gigante asiático, los gastos de capital y el consumo emitiendo señales desde Japón y con el sentimiento económico en remontada y en cotas no vistas desde 2011 y el desempleo a la baja, en niveles de 2009, en la zona del euro.

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España apunta a un crecimiento del 3%

El crecimiento del PIB y el empleo en la zona euro

Todos los indicadores de la economía española apuntan a que la recuperación en nuestro país no sólo es firme y vigorosa, sino que nos devuelve al papel protagonista de abanderado del crecimiento del PIB y del empleo en la zona euro y en el conjunto de los países desarrollados.

Incluso el aparentemente negativo resultado de la Encuesta de Población Activa entre enero y marzo no lo es tanto si se tiene en cuenta que el primer trimestre siempre es malo por la destrucción del empleo temporal derivado de la campaña de Navidad. Circunstancia que este año se ha visto agravada por el factor estacional de la Semana Santa que cayó en abril. Aun así y si analizamos el ritmo de creación de empleo en términos interanuales vemos que permanece estable en el 2,3 por ciento, lo que supone que el número de personas ocupadas ha aumentado en 408.700 personas en un año.

A esto tenemos que añadir la sensible mejoría en el índice de confianza del consumidor respecto a los favorables datos del último trimestre de 2016, el crecimiento de las ventas del comercio minorista, el crecimiento superior al 20 por ciento intertrimestral en las matriculaciones de automóviles, las subidas de dos dígitos en la entrada de turistas internacionales sobre las ya cifras récord del pasado año, que las exportaciones de mercancías acumuladas en los dos primeros meses han crecido un 12,6 por ciento alcanzando un máximo de la serie histórica, que las exportaciones de servicios no turísticos suponen ya más del 50 por ciento del total de las ventas exteriores de servicios, y la consolidación de las cifra de inversiones extranjeras en España en un contexto mundial de caída de la inversión entre el 2 y el 5 por ciento.

Buenas previsiones para España

No es, pues, de extrañar que el Banco de España esté avanzando un aumento intertrimestral del PIB del 0,8 por ciento y que tanto los analistas públicos y privados y las instituciones internacionales estén elevando ya hasta el entorno del 3 por ciento sus estimaciones del crecimiento de la economía española para el conjunto del año. Incluso el Gobierno ha revisado oficialmente al alza, hasta el 2,7 por ciento, su estimación inicial del 2,5, aunque en privado todos hablan ya de ese 3 por ciento.

Los trabajadores españoles han asumido grandes sacrificios y la pérdida temporal de derechos laborales y de calidad de vida. Las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, han hecho los deberes con sensibles ganancias de competitividad, productividad, servicio, diseño y calidad. También los sindicatos han contribuido de forma importante, con su moderación y la firma de los acuerdos por el empleo y la negociación colectiva, a esta recuperación. Y, fruto de ello es el despegue de nuestras multinacionales que están ganando importantes licitaciones y concursos en Estados Unidos y el resto de las grandes economías mundiales con el apoyo del seguro de crédito de CESCE y de los instrumentos de apoyo del Estado. No es baladí el hecho de que España sea hoy el primer inversor extranjero en el Reino Unido.

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Luces y sombras de hacer negocios en Brasil

Brasil y España quieren potenciar sus relaciones económicas y hacer negocios en Brasil. Así lo han manifestado estos días mandatarios de ambos países a lo largo del viaje que el presidente del Gobierno español Mariano Rajoy ha realizado a Brasil esta semana.

Un destino atractivo con mucha historia

Los atractivos de la tierra que dio origen a la samba son indudables. Es la quinta economía del mundo, con una población de 206 millones de habitantes, más de cuatro veces la española. Su PIB asciende a 1,7 billones de dólares y su renta per cápita se sitúa en los 8.500 dólares. Son muchos los empresarios españoles que ya han apostado por Brasil como destino para sus exportaciones o proyectos de internacionalización. En la actualidad, es el segundo socio comercial de España en Iberoamérica. Y España, el tercer inversor extranjero allí.

Muchas de esas empresas llegaron atraídas por los primeros procesos de privatización que el país inició a finales del siglo pasado. La presencia española es habitual en sectores como la energía, las finanzas, los seguros y el turismo, entre otros. Pero los últimos años no han sido fáciles. La crisis brasileña ha impactado en ellas, y en 2016 las exportaciones cayeron un 18%. Los impagos se generalizaron y con ellos las quiebras empresariales.

La situación

El Gobierno brasileño presidido por Michel Temer quiere paliar esa situación. Aunque la economía todavía está débil, ha puesto en marcha un nuevo proyecto de inversiones en infraestructuras de transporte y energía para dar entrada a inversores internacionales que se denomina Crescer. Consta de 34 proyectos, entre los que se encuentran cuatro aeropuertos, tres líneas de ferrocarril, dos autopistas, cinco áreas portuarias… Las oportunidades de negocio también se extienden, según la información de la Cámara de Comercio Española, a sectores como el aeronáutico, las energías renovables, la gestión de residuos y el medioambiente.

Con el proyecto Crescer, el Gobierno de Brasil ha puesto en marcha un plan de concesiones que mejora la transparencia en el proceso de negociación, la seguridad jurídica e incluso introduce un sistema de arbitraje para dar mayor seguridad a los inversores internacionales.

Es uno de los pasos para tratar de soltar el lastre que pesa sobre la actividad económica y financiera de Brasil.  En 2016, fue calificada como la más cerrada de toda América Latina por un estudio realizado por el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (Ipea) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). El informe Doing Business del Banco Mundial, la sitúa en el puesto 123 de los 190 países que se analizan.

Las sombras de hacer negocios en Brasil

Entre las principales dificultades a las que se enfrentan los empresarios que quieren hacer negocios en Brasil está la excesiva burocracia. Se necesita una media de 13 trámites y 119 días de trabajo para iniciar una empresa. Un permiso de construcción puede tardar en tramitarse más de un año. Los impuestos son otro de los puntos débiles para hacer negocios en Brasil. Según la revista The Economist, “los conflictos por impuestos son tan brasileños como los bikinis o la samba”. El número de impuestos diferentes ronda la centena y la carga impositiva está entre las mayores del mundo. La normativa fiscal cambia continuamente motivo por el cual se aconseja a los inversores internacionales que todas sus gestiones estén supervisadas por abogados brasileños expertos actualizados.

Esto repercute directamente en la carestía de los productos hasta tal punto que es el quinto país más caro del mundo, según el famoso índice BigMac.

Las Olimpiadas

Las infraestructuras tampoco ayudan. Las Olimpidadas de Rio de 2016 sacaron a la luz las importantes carencias que tiene el país. Más allá del caos en el marco del evento, el país desaprovechó la ocasión para modernizar las infraestructuras básicas. Tampoco dio el impulso esperado en desarrollo tecnológico. Unas carencias que impactan de lleno en la rentabilidad de los proyectos empresariales que puedan emprenderse en aquel país. Hace unos años, El Confidencial contaba las dificultades a las que tenía que enfrentarse Zara en materia de impuestos y en su gestión logística en aquel país.

En ese reportaje también se detenía en analizar el impacto que el negocio de la multinacional de Amancio Ortega, las rígidas leyes laborales y el poder de los sindicatos en el país. Aseguraba que el coste salarial para el empresario casi triplica el sueldo que percibe el trabajador. Aún así, según un informe de Morgan Stanley, “el margen de beneficios es tres veces más alto que el promedio de otros países en algunos sectores”. Además, recuerde que la corrupción puede afectar directamente a su actividad.

Es decir, invertir en Brasil tiene su sufrimiento, pero si se hace bien puede merecer la pena. Un alto nivel de información y un buen seguro son requisitos obligados.

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Reino Unido ya negocia pactos comerciales con 15 mercados

La filtración es oficial. La ha realizado Liam Fox, del Departamento de Comercio Internacional del Gobierno británico. Nada más emprender Reino Unido la desconexión con Europa.

La exclusiva se la llevó el medio británico IBTimes. El Ejecutivo de Theresa May, tan sólo unas horas después de invocar el Artículo 50 del Tratado de Lisboa que emprendía la maniobra de auto-expulsión británica de la Unión Europea, admitía estar en negociaciones abiertas con otros mercados y bloques comerciales, tratados de libre tránsito de mercancías, bienes y servicios. Semanas antes del Brexit. Quizás, incluso, meses. Y a pesar de la tajante advertencia de las autoridades comunitarias, que alertaron a Reino Unido en Downing Street de que el acceso al mercado interior europeo de inversiones, comercio y ciudadanos británicos estaría supeditado a la ausencia de diálogos colaterales en esta materia con otros países, latitudes y bloques aduaneros.

La decisión de Reino Unido parece dar prioridad a nuevos tratados fuera de sus, hasta ahora, socios europeos, que a la preservación de garantías y derechos para operar en el mercado interior comunitario. Es decir, que Londres buscará en su diálogo con la UE un pacto único, sin esperar al visto bueno de socios individuales y contrarios a su estrategia, como Alemania o Francia, para sellar, cuanto antes, pasarelas comerciales con otros mercados. En concreto, la iniciativa de la diplomacia económica británica ha tenido como destinatarios nueve latitudes (aunque, en realidad, suponen quince países), dentro de una táctica negociadora que englobaba otros nueve grupos de trabajo de expertos del Gabinete May.

Estos son sus interlocutores… y las declaraciones que anticipaban las intenciones comerciales.

Australia

“Ambas partes queremos en el futuro generar un acuerdo de libre comercio que cree, además, nuevas oportunidades de inversión. Priorizaremos las consultas y los intereses de nuestros respectivos sectores privados para buscar puntos en común y sellar un pacto bilateral en toda regla”, apuntaron tanto el ministro de Comercio australiano, Steven Ciobo, como el Secretario de Comercio Internacional británico y filtrador de la estrategia, Liam Fox, en septiembre de 2016.

China

“Los beneficios mutuos son claros. China es la segunda mayor economía del mundo, las exportaciones británicas al gigante asiático han crecido exponencialmente en los últimos años y Reino Unido reclama más inversiones de China que de cualquier otro mercado europeo”, apuntaba Philip Hammond, Chancellor of the Exchequer o Ministro de Hacienda, en noviembre del pasado año.

Consejo de Cooperación del Golfo (Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y UAE)

“La libre circulación de mercancías nos hará más ricos: Elevará nuestras inversiones, mejorará nuestra productividad y transformará nuestros niveles de vida al crear nuevas oportunidades a nuestros ciudadanos”, dijo Theresa May en diciembre ante autoridades de los seis países del CCG.

Israel

“Estrecharemos nuestra cooperación en el orden económico, tecnológico, de seguridad, en el campo del ciberterrorismo y en muchas más áreas de colaboración. Incluidos acuerdos comerciales que nos ayuden a mejorar nuestra seguridad y alcanzar la paz en la región” de Oriente Próximo, precisó el primer ministro israelí, en marzo de 2017 durante un encuentro oficial con el Gobierno británico.

India

“Tenemos un compromiso de acuerdo con el Ejecutivo de la India para trabajar de forma conjunta en la elaboración de unas relaciones comerciales sólidas y perdurables, lo que significa más comercio e inversiones para los empresarios británicos, más empleo para ambas partes y más garantías de negocios para los dos países”, aclaró May en noviembre de 2016.

Nueva Zelanda

“Estamos listos para negociar un acuerdo de alta calidad y garantías consolidadas en el terreno comercial con Reino Unido cuando la ocasión lo requiera y así lo aconseje el diálogo para la salida de Londres del club comunitario”, señaló en enero de este año el primer ministro neozelandés, Bill English.

Noruega

“El parternariado entre Noruega y Reino Unido es fuerte y resistente, particularmente en el ámbito del comercio y los negocios. Hemos acordado trabajar en la dirección de cerrar un acuerdo comercial en los próximos años”, anticipó en noviembre la ministra de Comercio noruega, Monica Mæland.

Turquía

“Podemos anunciar hoy un acuerdo bilateral entre Turquía y Reino Unido que sienta las bases de un diálogo y una cooperación mutua entre nuestros gobiernos en la esfera económico-comercial, que también afecta a nuestros acuerdos de intercambio militar y a la estrategia de defensa y seguridad”, explicó May en enero durante un encuentro oficial en Turquía, en el que también subrayó “el establecimiento de un grupo de trabajo comercial para explorar las vías de mejora de los cauces de intercambio de servicios y mercancías” entre ambos países.

Corea del Sur

“Un grupo de trabajo formal ha sido creado por ambas naciones, que ya se han reunido en, al menos, cuatro ocasiones este año, para discutir cómo desmantelar las barreras comerciales y establecer oportunidades futuras y ambiciosas en el plano del libre comercio, después de consumarse la desconexión por el Brexit”, informaba la agencia Bloomberg en diciembre.

EEUU

“Un Reino Unido libre e independiente es una bendición para el mundo y para que nuestras relaciones sean más fuertes que nunca. Ambos, América y la Gran Bretaña comprenden que deben ser responsables con sus trabajadores y ciudadanos. Por eso, avanzaremos en el fortalecimiento de nuestras mutuas relaciones comerciales, de negocios y en el ámbito de la política exterior”, Donald Trump, en enero.