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India se sube al tren de la digitalización

Dehli cambia su patrón económico tras rubricar el mayor vigor del último lustro y encaramarse al G-7. Su reto es catapultar con innovación su PIB en la próxima década.

Impulsada por las fuertes presiones demográficas, el Gobierno de Narendra Modi, ha venido forjando un cambio de patrón de crecimiento que tiene a la revolución digital por bandera. La hoja de ruta de la estrategia económica del último lustro, periodo que coincide con la presidencia de Modi, ha tenido dos características básicas. Una decidida agenda reformista, por un lado, y una clara apuesta por la globalización, en segundo término. Así lo atestigua una nota de mercado del banco de inversión Morgan Stanley que, además, achaca el éxito de esta táctica oficial a dos focos de actuación política preponderante: el avance hacia la digitalización y la renovación del, hasta ahora, arcaico sistema fiscal del país, propenso al fraude y a la no declaración de los ingresos ni de los bienes patrimoniales.

“El país ya viene de una fuerte trayectoria de prosperidad, pero la digitalización pone a India en una senda de crecimiento de su PIB nominal de dobles dígitos en precios actuales del dólar en los mercados, durante el próximo decenio”, cree Anil Agarwal, jefe de Investigación Financiera para Asia de Morgan Stanley. “El desafío digital ofrece una oportunidad multibillonaria” a la tercera economía asiática, dice. Un punto de inflexión que ya ha comenzado pero que, según los expertos de este banco de inversión, tiene 2018 como catapulta inversora. Porque el consenso del mercado sitúa a India como el tercer PIB global en 2027, con más de 6 billones de dólares. La modernización financiera, el impulso consumista, la fiebre inversora y el salto hacia nuevos modelos de negocio a través de plataformas tecnológicas están detrás de este salto hacia la exploración de los mercados globales. Con la digitalización por bandera. Las empresas indias son ya las más beneficiadas de este proceso de transformación oficial. Se han diversificado, han ganado tamaño y mercados y se han hecho multinacionales. En gran medida, por el e-commerce y los nuevos modelos de comercialización.

El pistoletazo de salida de la revolución digital en India se produjo en 2010 con la puesta en marcha del denominado Programa Aadhaar que, entre otros avances, creó una tarjeta de identificación personal, de doce dígitos, que verifica a cada persona por la huella dactilar o el iris ocular. La práctica totalidad de los 1.300 millones de habitantes del país ya están registrados y disponen de este carnet de identidad. Sólo con este instrumento, las transacciones financieras en India se han disparado. No sólo a través de las tarjetas de débito, también de las de crédito y de los contratos de móviles. En conjunto, India ha creado un clima idóneo para emprender y desarrollar los negocios. Sólo en 2014 se abrieron 285 millones de nuevas cuentas bancarias en el país. Y el 59% de todas las transacciones se hicieron digitalmente. Igual que casi la tercera parte de los negocios utilizaron herramientas 4.0 de la llamada Cuarta Revolución Industrial. Y el proceso se ha acelerado desde entonces.

El boom tecnológico, además, también ha calado. En India hay alrededor de 800 millones de móviles y más de 430 millones de personas, la tercera parte de la población, tienen acceso a la Red. “Creemos que la conexión a Internet se duplicará en el próximo decenio hasta alcanzar los 915 millones de habitantes en 2026”, afirma Ridhman Desai, responsable de la I+D+i india. En un contexto en el que el Gobierno de Nueva Dehli está promocionando los pagos digitales y las transacciones on line. Es decir, incentivando, incluso, la superación de los pagos electrónicos. “Esperamos incorporar a nuestro entramado productivo la digitalización bancaria con mayor rapidez que las potencias industrializadas y el resto de mercados emergentes”, explica Desai. Entre otras cuestiones, para integrar a los millennials a los ámbitos profesionales más avanzados a la mayor celeridad, de forma que eleven los niveles de gasto y consumo con rentas y salarios.

Los gastos de consumo personal a través de redes digitales apenas suponen el 8%. Pero, en los cálculos del Ejecutivo de Modi, se espera que salte hasta el 36% en 2027. En este reto, compañías como UPI, Mobile Wallets o Rupay Cards, con especial predicamento y fidelización en la generación de millennials, podrían hacer crecer sus beneficios en dobles dígitos a lo largo de los próximos ejercicios económicos.

En esta estrategia también cuenta con un papel preponderante la mejora del sistema impositivo. No sólo por su concepción más moderna, su confección más acorde al tipo de negocios globales y a las nuevas normas encaminadas a reducir el fraude y facilitar la repatriación de beneficios desde el exterior. También y, sobre todo, porque instaura el pago on line de tributos. En todas sus modalidades fiscales, en todos sus estados y sobre todos los objetos impositivos. En uno de los países con una menor ratio de ingresos en relación al PIB y un elevado déficit presupuestario que, en numerosas ocasiones, ha ahuyentado al capital foráneo en el pasado reciente.

De forma gráfica, el giro reformista en la India ha dejado atrás un sistema fiscal decimonónico y ha traído un modelo uniforme y homogéneo y completamente digitalizado. “El GST, que así se denomina, altera completamente las normas operativas del Tesoro indio, pero otorga a las arcas del país una gestión moderna y rigurosa del cobro de impuestos”, dice Derrick Kam, economista de prestigio que califica la reforma de “la más importante y eficiente desde la década de 1990”. Con él “se amplía considerablemente la recaudación neta e impulsa la digitalización bancaria”. La combinación de presión demográfica, digitalización y reforma fiscal ha generado la atmósfera idónea para el desarrollo de uno de los mercados más atractivos a la inversión en la actualidad, con un potencial de retorno de beneficios del 24% en el próximo lustro, según Morgan Stanley.

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China gana peso estratégico e inversor en América Latina

Pekín ha desplegado 192.000 millones de dólares a modernizar las infraestructuras en el hemisferio sur americano, donde sus inversiones han creado 1,8 millones empleos.

 

China se ha instalado cómodamente en América Latina

Aterrizó con flujos de capital puntuales, en 2006, casi sin dejar rastro – como una mano invisible, llegó a decirse desde el Departamento de Desarrollo de la OCDE – para establecer alianzas geoestratégicas con países del hemisferio sur americano. Esencialmente, financiación de infraestructuras a cambio de acceso a las gigantescas fuentes de materias primas de la región, esenciales para garantizar el fulgurante abastecimiento de la segunda economía del planeta. Más de diez años después, el despliegue geoestratégico de Pekín en la región ofrece números asombrosos. Uno de ellos es el que dejó la Comisión Nacional para la Reforma y el Desarrollo (NDRC), el banco chino de inversiones en el exterior, a finales del pasado año: las empresas del gigante asiático llevan desplegados, con los pertinentes avales del Gobierno, más de 192.000 millones de dólares en proyectos de construcción de infraestructuras, desde puertos, aeropuertos, carreteras, líneas ferroviarias, oleoductos y gaseoductos o redes eléctricas o de otros servicios públicos. El equivalente al tamaño de la economía portuguesa o vietnamita.

El dato, revelado en un foro de inversiones en el exterior, centrado en América Latina por uno de los responsables de la NDRC, Li Xiaoyan, nombró la lista corta de socios que recibirán mayores inyecciones de capital chino en los próximos ejercicios: Brasil, Perú, Ecuador, Jamaica, Panamá y Ecuador. Además de los 31.000 millones de dólares de inversiones directas no financieras -las que realizan las empresas, sin acuerdos bilaterales con entidades bancarias- en 2016, último año contabilizado.

Por si fuera poco, otra organización mundial, la del Trabajo (OIT), ha puesto cifra también a los empleos que las inversiones chinas han generado desde 1990 hasta 2016. Al menos, 1,8 millones de empleos netos; es decir, directos. Como resultado de su estrategia de comercio, inversión y planes de infraestructuras. El estudio, según el director regional para América Latina de la OIT, José Manuel Salazar, supone el 4% del total de nuevos puestos de trabajo creados durante ese periodo. “Las oportunidades que ha abierto China en la región no sólo son económicas, sino que se trasladan al ámbito socio-laboral”, lo que pone “en perspectiva la profundidad y solidez de las relaciones políticas y comerciales de Pekín”. La presencia de sus firmas “ha sido muy activa en los últimos ejercicios”. Y tiene visos de que “seguirá siendo así en los años venideros”, afirma Salazar.

El informe, firmado por los investigadores Enrique Dussel Peters y Ariel Armony, refleja que los lazos “han ido dinamizándose” con el paso del tiempo y que los flujos comerciales y de capital “han ganado en complejidad y sofisticación”. América Latina ha pasado de representar menos del 1% del comercio chino en 1992 a convertir a la segunda economía del planeta en el segundo socio comercial de la región. Y lo que resulta más sorprendente, América Latina no ha dejado pasar la oportunidad de exigir reciprocidad y se ha erigido en el cuarto suministrador de bienes y servicios en China. De forma desglosada, la OIT asegura que, entre 1995 y 2011, el comercio generó 1,15 millones de empleos (especialmente en Argentina, Brasil, Chile y México); entre 2003 y 2016, los flujos de inversiones, que totalizaron más de 120.000 millones de dólares en 271 grandes operaciones, lograron otros 260.000 puestos de trabajo, mientras que entre 2005 y 2016, los proyectos de infraestructuras con la imagen de marca China crearon otros 350.000 aumentos de plantillas.

China es, según la Unctad, la agencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, la tercera mayor potencia inversora mundial. Sólo por detrás de EEUU y Japón. Sus inversiones en América Latina han permanecido estables desde 2010, ejercicio del gran desembarco de firmas chinas en la zona, lo cual es altamente positivo teniendo en cuenta la contracción de capitales que se ha producido tras la crisis financiera de 2008, señala la Cepal, su institución hermana para el análisis económico en América Latina. Aunque este organismo alerta de que la gran señal de alarma para el futuro es el excesivo endeudamiento del sector privado chino de los últimos años. El pasado ejercicio, las ventas al gigante asiático crecieron un 23%, trece puntos por encima del repunte de las exportaciones de la región en todo el mundo, anuncia la Cepal.

En esta exhibición de músculo inversor, financiero y comercial también ha jugado un papel clave la retirada de EEUU de su llamado Patio Trasero; no sólo por la pérdida de respaldo político de la Administración Trump, sino por la interrupción de los pactos comerciales bilaterales que la Casa Blanca ha firmado o prorrogado en los últimos años con países del Hemisferio Sur o por la decisión de rescindir uniones aduaneras como el Nafta. Todo ello contribuye de forma directa a la pretensión del presidente chino, Xi Jinping, de duplicar el comercio bilateral con la región, en 2025, hasta alcanzar el medio billón de dólares (casi la mitad del PIB español). E incrementar, desde los 85.000 millones de dólares actuales, hasta los 250.000 millones, las inversiones chinas en América Latina.

De hecho, sus dos principales brazos armados financieros -el Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportaciones e Importaciones- ya otorgan más créditos a la región que el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Desarrollo (CAF) juntos. Por si fuera poco, Pekín tiene formalizados con países latinoamericanos fondos de inversión multilaterales y empresas como JAC Motors, acaban de redoblar su capital en México con 212 millones de dólares (para su planta de Hidalgo), con la que esperan crear 5.500 puestos de trabajo. Muchos de los que el presidente de EEUU trata de destruir con la amenaza a sus multinacionales de la automoción para que salgan de México y vuelvan a reconstruir Detroit.

Pekín, además, ofrece una perita en dulce a sus socios latinoamericanos

Les cita en un lugar preferente, dentro de su recién publicada estrategia estatal, para subirse al carro comercial e inversor de la Nueva Ruta de la Seda, que pone en liza 110.000 millones de dólares de las arcas estatales chinas para que el Belt and Road, su nomenclatura, desarrolle billonarios planes de infraestructuras rodadas, ferroviarias y marítimas e incentive los flujos inversores y comerciales. En la raíz de este proyecto, que tiene la firma personal de Jinping, está en juego la pretendida renovación de la imagen de Pekín como actor global y detractor del proteccionismo que auspicia en actual inquilino de la Casa Blanca.

Después de meses de retórica sobre este plan, el Gobierno chino ha puesto negro sobre blanco la “conveniencia” de que inversores de América Latina “puedan beneficiarse de este colosal proyecto”. Eso sí, dejando claro varios borrones en su reciente despliegue inversor en la región. Porque también advierte de los riesgos de sus intereses en Venezuela, de la incertidumbre de algunos proyectos en Perú y de varias reformas que perjudican al retorno de sus beneficios en ciertos países del Caribe. Aunque manifestando, por un lado, “la clara intención” de Pekín de “seguir consolidando sus inversiones” en sus socios americanos y constatando, por otro, que ya ha emprendido su prometido despliegue de fondos para inversiones exteriores, que pasará de los 6,4 billones de dólares actuales, a los 20 billones en 2020.

Una parte substancial de este suculento pastel -asegura su estrategia oficial- se destinará a mercados con los que tenga formalizados memorándums de entendimiento; es decir, tratados que preserven los intereses de China. Y cita el Programa de Alianza de Inversiones con Brasil, de coordinación de capitales financieros para el sector del transporte y las infraestructuras en la mayor economía latinoamericana. O el suscrito con el presidente argentino Mauricio Macri para restaurar la confianza inversora tras años de aislacionismo del país sudamericano en las plazas internacionales a cuenta de los impagos de su servicio de deuda. Sin olvidar la apertura al capital foráneo en México; en concreto, en sectores como las telecomunicaciones o el energético, de especial predilección en las carteras de negocios de las empresas chinas.

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La libra es la moneda más sobrevalorada

El salto en la cotización de la libra contrasta con las dificultades del dólar por ganar peso en el mercado, el deseo del Tesoro americano.

 

No sólo Goldman Sachs señala a la divisa británica como la más sobrevalorada de las potencias industrializadas. También el banco suizo UBS lo considera así. En su 2018 Markets Outlook, sus analistas argumentan que la libra permanecerá un 19% por encima de su valor real del mercado mientras persistan las negociaciones sobre el Brexit. “Empleamos un modelo FEER de análisis y predicción con las monedas del G-10 a largo plazo, y creemos firmemente que la libra continúa siendo demasiado cara”, escriben Yianos Kontopolous y Themos Fiotakis en una reciente nota del banco de inversión. En la que advierten de que su rally alcista ha propiciado un mayor desequilibrio en la balanza de pagos de la sexta economía del planeta y pese a que su cotización ha descendido más de un 10% desde el referéndum del Brexit.

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Las otras dos monedas que siguen la estela de sobrevaloración, según los análisis de UBS, son el dólar canadiense y el franco suizo. Aunque a cinco y trece puntos de distancia de la libra. Hecho que podría conducir a una “inquietante pérdida de cotización” si el Gobierno de Theresa May insiste en acometer reformas estructurales, como ha prometido en varias ocasiones, con objeto de equilibrar su déficit por cuenta corriente o las negociaciones sobre el Brexit toman un rumbo que aleje a Londres de un acuerdo blando. Los riesgos son palpables y, además, complejos de manejar, alertan en UBS.

El mercado del cambio

El baile de monedas es una constante en los mercados cambiarios en los últimos meses. Sobre todo, tras el cambio de política, hacia un dólar fuerte, que marcó la mayor parte de la historia económica del siglo pasado y determinó la hegemonía incuestionable del billete verde en todo el mundo- y que pretende instaurar, desde el inicio de su andadura, la Administración Trump. A pesar de que su andadura, desde entonces, ha sido más bien modesta. Hasta el punto de que las declaraciones del titular del Tesoro, Steven Mnuchin, insistan en los últimos meses en que “un dólar débil es bueno para los intereses comerciales” de la mayor economía del planeta. Durante el trienio 2014-2016, el dólar repuntó su valor un 25%. Apreciación impulsada por el despegue de la actividad tras la crisis, el más vertical de todas las potencias industrializadas, pero que se vio frenada por la pérdida de vigor del PIB. Hasta el punto de perder más de la mitad del repunte de su valor.

La doble rebaja fiscal

De ahí que el Gobierno de Donald Trump confíe en la doble rebaja fiscal (en renta y sociedades) y en la claridad del nuevo Código Fiscal, que también contempla deducciones y exenciones para repatriar beneficios de grandes corporaciones norteamericanas en el exterior, como recetas que insuflen ánimo a la cotización del dólar este año. Eso sí, a expensas de que la Reserva Federal logre amortiguar la esperada presión inflacionista de esta medida tributaria y contenga, con tipos de interés al alza, el calentamiento de la economía en ejercicios venideros.

En medio de esta batalla cambiaria, el euro ha salido fortalecido. La mejoría de la coyuntura es palpable: crece al mayor ritmo desde la crisis y sin señales inflacionistas. Un círculo virtuoso que, para ciertos analistas, es idóneo para acometer las reformas estructurales que necesita el euro en su objetivo de consolidar su futuro. Precisamente los avances de integración que sopesan en estos meses los dirigentes del eje franco-alemán. Lo cierto es que, tras años de inestabilidad en los mercados, la moneda europea ha ganado atractivo entre los inversores, en medio de una nueva oleada de riesgos sobre los activos. “El euro está ganando adeptos como valor para poner el dinero”, explican desde ING Groep NV. “Es la elección más certera a medio plazo de inversores habituales de los mercados”; en especial, por “la calma política y la fortaleza del ciclo de negocio en Europa”. La divisa europea se ha instalado cómodamente por encima de los 1,17 dólares por unidad desde el inicio del año. Y las perspectivas hablan de un cambio a 1,22 dólares en 2018 y a 1,25 en 2019. Con la economía concluyendo el ejercicio en tasas de dinamismo del 2,2% y con los precios por debajo del límite del 2% que determina el mandato estatutario del BCE.

El euro y su fortaleza

Precisamente la fortaleza del euro repercute en la debilidad del dólar que perderá terreno no sólo frente a la moneda europea, que sigue restando peso hegemónico al billete verde, sino también respecto a casi el resto de las principales divisas, según el Indicador Bloomberg del Mercado Cambiario, tanto de potencias industrializadas como de mercados emergentes.

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Incluso en relación al rand sudafricano, la divisa que más valor perdió en 2017, y la única que se devaluó, en el conjunto del año pasado, con el dólar. Esencialmente, por las crisis política e institucional del presidente Jacob Zuma y la errática gestión de su ministro de Finanzas, Pravin Gordhan, a quien los inversores responsabilizan de la indisciplina fiscal de la mayor economía africana.

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El mercado no descarta otro referéndum sobre el Brexit a medio plazo

No es la predicción con más opciones. Pero bancos de inversión como el japonés Nomura le otorgan un 25% de posibilidades. Los socios de la UE se ponen en guardia.

El Brexit y sus efectos

¿Está a salvo el retorno de la plena soberanía nacional a Reino Unido? A juzgar por ciertas tesis en el panorama político y empresarial británico -por supuesto, sin desmerecer la acción de varios y poderosos colectivos sociales- y por las voces que, desde las instituciones comunitarias, siguen reclamando a Londres una reconsideración de su decisión de abandonar la UE, las espadas están aún en alto. Analistas del servicio de estudios del banco de inversión japonés Nomura conceden un 25% de posibilidades a la convocatoria de un segundo referéndum. En cuyo caso, la libra, la moneda más sobrevalorada para Goldman Sachs, podría recuperar la barrera de los 1,40 dólares que alcanzó en la fecha de la consulta popular, en junio de 2016. En la actualidad, la moneda del Reino Unido se sitúa entre un 4% y un 5% por debajo de ese nivel.

El Brexit pierde seguidores

El diagnóstico de ciertas predicciones del mercado coincide, sobre todo, con una corriente que reconoce una repentina pérdida de fe en el Brexit y que ha calado, incluso, en uno de sus más fervientes profetas, el ex líder del UKIP, Nigel Farage. En su opinión, dijo hace escasas fechas, no existen razones para la salida de Reino Unido. A tenor del curso de las negociaciones bilaterales entre Londres y Bruselas y la cuantía del divorcio legal. Circunstancia que daría alas al laborismo de Jeremy Corbyn, partidario, junto los ex premiers Tony Blair y Gordon Brown de que Downing Street plantee de nuevo una cita con las urnas. Incluso varios correligionarios de David Cameron, el antecesor tory en el Gobierno del país, que dejó las riendas de su formación y del gabinete a Theresa May para que bregara con las consecuencias del Brexit. “Podría haber alcanzado la idea de apoyar un segundo referéndum sobre la pertenencia o no a la UE”, dijo Farage.

¿Una nueva consulta?

Los analistas de Nomura en Reino Unido, dirigidos por George Buckely, sugieren que la opción de una futura convocatoria a la ciudadanía británica en torno a esta cuestión, “daría bastantes posibilidades” al no al Brexit, dado los sondeos demoscópicos que circulan en la actualidad.

La previsión de Nomura surge inmediatamente después de las palabras del antiguo dirigente del nacionalista UKIP, de las que -afirma- “elevan las perspectivas favorables” a un referéndum en el transcurso de éste o el próximo año y a unos “nuevos enfoques de mercado”, entre los que destaca la revalorización de la libra.

Brexit “lo más cerca posible”

Precisamente la divisa británica evoluciona en niveles altos de intercambio respecto al dólar y al euro. En concreto, se ha instalado en torno a los 1,36 libras por cada billete verde americano. Sobre todo, desde que, a finales de año, dos ministros de Finanzas de la zona del euro, el español Luis de Guindos y el holandés Wopke Hoekstra, sustituto de quien ha sido míster euro, Jeroen Dijsselbloem, durante el último lustro, reconocieran que trabajarían codo con codo para tratar de consumar un Brexit blando, más favorable a los intereses económico-comerciales de ambos países que una ruptura drástica entre Londres y Bruselas. En principal objetivo de su estrategia, dijeron, era que Reino Unido permaneciera “lo más cerca posible” del mercado interior y de las instituciones comunitarias. Es decir, evitar un cataclismo.

La postura coincidente de Hoekstra y Guindos en una de las últimas reuniones del Eurogrupo de 2017 también hizo sonar las alarmas de una inminente convocatoria de referéndum. Aunque ambos se apresuraron también a ofrecer todo su apoyo a Michel Barnier, el negociador europeo sobre el Brexit, al que se ha unido, como asesor, Peter Mendelson, ex comisario de Comercio y uno de los ideólogos de la Tercera Vía del laborismo británico de Blair y Gordon.

Acuerdo de libre comercio

Reino Unido desea un acuerdo de libre comercio urgente (y previo) al armisticio con la UE. Pero Barnier prefiere que lleguen a buen puerto las negociaciones sobre el divorcio amistoso -que incluye el montante definitivo de indemnización de la salida británica, de varias decenas de miles de millones de euros- antes de hablar de lazos de entendimiento post-Brexit. Entre ellos, el mapa comercial que pudiera tejer Londres con Europa para acceder a su mercado interior, donde su sector privado tiene innumerables intereses, y otras latitudes del planeta, con las que competiría con la UE.

El Brexit y la inmigración

Por otro lado, Barnier también ha dejado claro su parecer sobre que la intención de Londres de restringir los flujos de inmigrantes desde Europa rompe con el principio de legalidad sobre libre circulación de personas que contemplan los estatutos comunitarios. Es otro de los asuntos espinosos. Y Holanda, que comparte costa y mantiene una alta intensidad comercial y portuaria con Reino Unido, y España, que acoge varias decenas de miles de turistas británicos cada año y lugar en el que residen todo el año un censo importante de pensionistas, son claramente partidarios de una salida negociada y blanda para Reino Unido. En el caso español, además, porque mantiene abierto el conflicto sobre Gibraltar.

Daños colaterales en Europa

Otro informe de mercado, en este caso el del banco de inversión Jefferies, suscrito por David Owen y Marchel Alexandrovich, dos de sus economistas de cabecera, ahonda en el inevitable impacto que el Brexit tendrá sobre las economías europeas. En caso, lógicamente, de que finalmente no haya un segundo referéndum revocatorio. De su diagnóstico convienen en citar a Irlanda como el mercado más afectado, con ondas expansivas de especial actividad sísmica en Alemania y Holanda. Entre otros. Sobre todo, como consecuencia de la incertidumbre sobre los negocios. Un efecto que retraería la inversión empresarial, retrasaría decisiones de gasto entre los consumidores y las familias y que generaría tensiones inflacionistas en Reino Unido, que es, quizás, el mercado industrializado con mayores tasas de repunte del IPC, lo que ha llevado al Banco de Inglaterra a subir tipos de interés. La debilidad de la libra, de producirse el pacto final, también acarrearía consecuencias financieras a las islas.

Un cuadro diagnóstico de su estudio, para el que han usado un complejo análisis económico con instrumentos de Big Data, ilustra el impacto en términos de pérdidas económicas que se reflejan en el PIB, si finalmente hubiera un Brexit duro. Con daños drásticos en los intercambios de bienes y servicios, fugas de bancos y empresas y pérdidas de empleos y oportunidades de negocio.

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“El Brexit duro tendrá sus orígenes sísmicos sobre Reino Unido e Irlanda, sobre cuyos mercados descargará sus mayores efectos; pero también sobre Alemania, donde se apreciará la mayor de las virulencias dentro del continente, así como en Holanda y Bélgica”, dice la nota de mercado. En la misma, se señala a Italia y España como escenarios más benévolos a la hora de afrontar un divorcio sin entente cordiale.

El informe confidencial del Gobierno de May

Filtrado hace unas fechas, reconoce que la salida de la UE perjudicará a la economía británica, sea cual sea el acuerdo. Lectura que deja a la primera ministra en una situación de mayor debilidad, cuando empieza a calar entre la opinión pública la sensación de incapacidad en el seno del Ejecutivo para definir la relación futura con Europa. En medio de crecientes críticas en el Partido Conservador. El análisis, sin embargo, comparte la tesis del ministro de Finanzas, Philip Hammond, de una salida negociada y blanda, pese a que es también objeto del linchamiento político por parte del sector euroescéptico de su formación.

En sus deliberaciones, signadas en enero pasado, contempla los tres escenarios factibles. Y en todos ellos, el PIB británico de los próximos 15 años sería más reducido del que registraría Reino Unido si continuara en el club comunitario. El peor de los tres, es el de la ausencia de acuerdo, que traería consigo la imposición de las normas generales de la OMC para sus intercambios de comercio y que retraería la actividad británica un 8%. El intermedio, con acuerdo comercial con la UE, restaría un 5% el crecimiento de la economía. Mientras que el Brexit suave, que implicaría el acceso de Reino Unido al Espacio Económico Europeo, mermaría un 2% el dinamismo.

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Europa estrena nuevas normas financieras, las MiFid 2

La industria financiera debe adoptar, desde el pasado 3 de enero, nuevas reglas de juego en los mercados de capitales, bonos y productos estructurados.

Casi un decenio después de la quiebra de Lehman Brothers y siete desde la primera norma MiFid, que pretendía poner coto a la displicencia de un negocio que abusaba de la difusa frontera entre banca de inversión y comercial -es decir, entre inversor y cliente-, Europa completa la regulación de las MiFid 2. Llega una vez consumada la unificación supervisora en torno a la ESMA (la CNMV europea). Es una segunda batería normativa que busca inculcar mayor transparencia en las operaciones de los mercados de capital. En principio no comulga con la laxitud de los esperados cambios de la Dodd-Frank de 2010, la rigurosa norma que la Administración Obama impuso a los bancos para evitar futuras crisis. Ésta última, ocho años después, parece que se va a “desmantelar”, relajando su nivel de exigencia al sector. O eso ha prometido Donald Trump. Desmantelar “casi por completo”, añadía y advertía el Tesoro americano. Ésta llegó junto a determinados preceptos de la Volcker Rule, su complemento legal -diseñada por el que fuera presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker-, y restringió la capacidad de los bancos para crear productos de inversión que pudieran ser catalogados de especulativos.

Volviendo a la MiFid 2, la banca debe asumir que la nueva norma le supondrá más costes. Porque se eleva el umbral de exigencia para cumplir con sus requerimientos. Y esto acarreará a la industria financiera mayores gastos. Ante este escenario, los bancos europeos, según ciertos expertos, pueden perder el tren de la competitividad frente a los bancos del resto del mundo. Como decíamos, EEUU pretende emprender una reforma más laxa de la regulación bancaria. El resto de economías anglosajonas -Canadá, Reino Unido, Australia o Nueva Zelanda, entre otras- también deben ser consideradas. Y además tenemos Asia, con los tigres del sudeste y Japón como abanderados, que pueden seguir la estela americana y relajar sus exigencias normativas, los mecanismos de vigilancia sobre sus sectores financieros y/o el grado de protección a los consumidores. Ya hay estudios, como el de la consultora Boston Consulting Group (BCG), que consideran que los desembolsos de los bancos europeos sobrepasarán los 2.100 millones de euros en 2018 para asumir las reglas de juego de la MiFid 2.

Pero, ¿hacia dónde ha dirigido el dedo regulatorio la Unión Europea?

A tres puntos esenciales. Los explicamos:

  1. El primero de ellos señala a las llamadas dark pools. Zonas de inversión opacas para inversores privados. Prácticamente desconocidas para el ciudadano de a pie y que, como su propio nombre indica, han crecido en el lado oscuro de los mercados. En estos espacios de impunidad se compra y vende activos sin revelación del tamaño de la orden ni del precio finalmente aceptado. Es decir, que no deja rastro a las autoridades de supervisión. De hecho, se usa en menos del 10% de las contrataciones bursátiles en las plazas europeas. Se reservan a los High Frecuency Trader (HFT), grandes patrimonios de importantes y habituales inversores. Y usan algoritmos y técnicas de Big Data y economic analytics con información, a veces, privilegiada; para asegurarse de que la cuota de retorno pactada se cumple o, en el peor de los casos, se acerca al objetivo. Por no decir que además tienen la potestad de parar o reanudar cualquier orden de compraventa en tiempo real. Sin esperas para jornadas ulteriores.

En estrecha vinculación con este requisito surgen los Systemic Internaliser (SI) y el Legal Entity Identifier (LEI), procedimientos de identificación registral que la ESMA va a exigir a las casas de inversión para controlar sus movimientos y constatar que se ajustan a la nueva legalidad. O que no hagan un uso ilícito de las dark pools. Circunstancia por la que claman desde el sector ya que, aducen, “se empleará demasiado tiempo en estas gestiones, cuando el mercado no espera y la competencia es global” y porque se disuadirá a las firmas estadounidenses a las que también se les reclamará identificación de datos para realizar transacciones en suelo europeo.

2. En segundo término, las notas de mercado o investigaciones, generalmente asociadas al servicio de estudios del propio banco de inversión, deberá tener una facturación independiente. Hasta ahora, el agente inversor facturaba su tarifa dentro de su servicio general, de forma que nunca se sabía a ciencia cierta si había pedido la investigación ex proceso para la ocasión o se trataba de un estudio genérico y realizado previamente, sin las últimas novedades de inversión. Dicen los expertos que, con esta exigencia, se acabó la Edad de Oro de los analistas del mercado que, en su esplendor de finales de los ochenta y principios de los noventa, eran capaces de tumbar o calentar hasta quemar una determinada acción. Aunque también alertan que los presupuestos para investigación se reducirán drásticamente. Hasta en un 20%, añaden.

3. Finalmente, la MiFid 2 pone el acento sobre los mercados de derivados y, en general, los activos de alto riesgo, cuya toxicidad fue el carburante que desencadenó la crisis de 2008. Estrecha el cerco regulatorio -y sancionador- sobre las plataformas electrónicas, que deben adecuarse para que sean capaces de reconocer el precio de transferencia previo e inmediatamente posterior a su contratación o venta, incluso en operaciones de escasa cuantía, y exigirá al intermediario un informe detallado -de buena ejecución, expresa la norma-, que descarte que ese acto inversor se ha desmarcado de cualquier maniobra que pueda suponer abuso de mercado.

Finalmente, la normativa europea estipula actuaciones de obligado cumplimiento encaminadas a reducir sus riesgos de gestión, mediante instrumentos de predicción de escenarios que se basen en los análisis científicos y lleven aparejados medidas de subsanación de esas amenazas, y asientos contables que reporten a clientes, accionistas y las autoridades información financiera eficiente; nuevos controles internos, dentro de los planes estratégicos de las firmas, que incluyan los últimos avances telemáticos y de alerta precoz, con vistas a denunciar presuntos fraudes en los mercados; el fortalecimiento de la ciberseguridad, con medidas de respeto a la privacidad de dato, y protocolos diseñados para reforzar la buena conducta y la cultura financiera; es decir, códigos de transacciones de compraventa con elevados estándares de protección al cliente.

estrechamiento de manos

Un pacto de crecimiento por la educación y por la industria

La situación mejora con asignaturas pendiente

El crecimiento alcanzado por la economía española en 2017, el mayor de las grandes economías del euro por cuarto año consecutivo, nos ha permitido recuperar los niveles previos a la crisis y, muy probablemente, salir del procedimiento de déficit excesivo de la UE. Un éxito indudable el de la recuperación al que, sin embargo, le quedan dos asignaturas pendientes: el empleo y la deuda pública.

La apuesta por el crecimiento

Seguimos teniendo la segunda tasa de paro más alta de la Unión Europea. Y más de 3,4 millones de españoles siguen sin empleo. Además, el endeudamiento sigue en niveles muy elevados, llegando a casi el 100 por ciento del PIB, y casi triplicando la deuda que había antes de la crisis financiera.

Es, pues, a la corrección de estos desequilibrios hacia la que deben dirigirse los esfuerzos de todos – gobierno, partidos políticos, agentes sociales…-, encaminados a alcanzar grandes acuerdos y un crecimiento que permitan impulsar el necesario cambio de modelo productivo asentado sobre una apuesta firme por las nuevas tecnologías, las políticas de investigación, innovación y desarrollo, la educación, la formación en las empresas y potenciar la internacionalización de las mismas. Eso es lo que demandan las sociedades desarrolladas, el mercado global y la garantía de futuro.

La educación, talón de Aquiles del crecimiento

Ello exige, como gran prioridad, un gran pacto nacional por la educación que permita aumentar la calidad y crecimiento de nuestro capital humano que permita superar uno de los grandes hándicaps de nuestra economía, apoyada tradicionalmente en sectores de escasa innovación y mano de obra poco cualificada y temporal. Los datos comparados del Índice de Competitividad Global (GCI) del World Economic Forum con el informe PISA, muestran como los países con un sistema educativo deficiente son también deficientes en productividad y competitividad. Y España está por debajo del puesto treinta en ambos rankings.

El Gran Pacto

En paralelo, es necesario también un gran Pacto de Estado por la Industria que impulse la inversión en el desarrollo tecnológico y la economía digital, estimule el desarrollo de las infraestructuras y promueva la internacionalización y crecimiento de las empresas. Un aspecto este último clave para garantizar la solidez de la recuperación tras haber sido un motor esencial en la superación de la crisis.

En este aspecto el seguro de crédito de CESCE es un aliado fundamental de las empresas. CESCE es quien mejor conoce los mercados de exportación consiguiendo que la tasa de morosidad empresarial en sus operaciones en el exterior sea cero. Es decir, un instrumento fundamental para las empresas, que tienen la seguridad de que todas sus ventas se van a convertir en cobros.

mente con sistema reloj

Los mercados emergentes necesitan avanzar hacia la economía digital

El déficit tecnológico de las economías en desarrollo merma el crecimiento, genera desempleo, deteriora las desigualdades y dificulta el desarrollo.

 

Las nuevas tecnologías comportan riesgos, especialmente en mercados emergentes, donde el salto hacia el mundo digital es de mayor dimensión y, por tanto, conlleva esfuerzos mayúsculos. Pero la renuncia a incorporar el nuevo paradigma de los negocios, derivado de la denominada Cuarta Revolución Industrial, no puede ser una opción para países que deseen la prosperidad de sus ciudadanos y el bienestar y consolidación de sus empresas. Porque el negocio 4.0 añadirá 12 billones de dólares más al PIB global en 2025; el equivalente a las economías conjuntas de Japón, Alemania y Reino Unido. Y ya es una realidad, si se tiene en cuenta que es capaz de dar trabajo a más de 1.000 millones de trabajadores y de sufragar sueldos superiores a los 14,6 billones de dólares.

Estrategias para el mundo digital

Ante estas evidencias, investigaciones recientes como la del Ralph Hamann, catedrático de la Universidad de Ciudad del Cabo, señalan que la prioridad económica de los gobiernos y agentes empresariales de estos países sería configurar una estrategia oficial para instaurar la Industria 4.0 en sus modelos productivos. De forma que minimicen los riesgos de un cambio drástico en las relaciones económico-laborales y en los climas adecuados para hacer negocios y aceleren la visibilidad de los resultados inherentes a las reformas estructurales que se precisan para que se ponga en marcha un patrón de crecimiento digital.

Digital Vs Empleo

Entre las amenazas iniciales del mundo digital, Hamann cita el empeoramiento del empleo, fruto de la etapa inicial de robotización, automatización y uso de Big Data, algoritmos y economics analytics para sacar el máximo partido a la innovación tecnológica y los avances en software y el incremento de la concentración del poder económico y la riqueza, para dotar a las empresas de la vitola de multinacional, con sello on line y que actúa en mercados interconectados por plataformas digitales que atienden modelos de negocios con un número mucho más numeroso de clientes y con servicios de alta calidad.

El avance hacia la Inteligencia Artificial (IA), explica el profesor de la universidad sudafricana, en la que se basa la Cuarta Revolución Industrial, eleva a medio plazo la cota de oportunidades. Hasta el punto de que revierte el escenario de riesgos y crea más empleo, de mayor calidad y con nuevas habilidades, mayor riqueza por el repunte de la capacidad productiva derivada de los cambios estructurales, de la atracción del talento y de las variantes en la gestión y, por lo tanto, la opción de reducir las desigualdades patrimoniales en sus sociedades civiles y la salida de su estatus de economías en desarrollo.

Los mercados y la ayuda digital

Por ejemplo, en la producción de alimentos. Pero, sobre todo, en el ámbito industrial, ayudará. Porque el reemplazo inicial del robot por empleados que, históricamente, se ha comprobado tras el uso de las nuevas tecnologías, acaba automatizando también la demanda de empleo. Más específico y técnico y que acaba siendo responsabilidad de los cursos formativos de la empresa que desea explorar el mundo digital. Es un nuevo universo profesional y de habilidades que contagia a otras esferas productivas, como la académica. Porque siempre habrá que enseñar a funcionar a las máquinas, dice Hamann. Necesario para subsanar las distorsiones en el mercado laboral.

El nuevo mercado digital

Es lo que ya sucede en potencias industrializadas con empresas de economía colaborativa, como Uber o AirBnB, que han modificado los vínculos contractuales de la industria del taxi u hotelera. Y menores costes laborales significa, sobre todo entre las economías en desarrollo, mayor cuota de inversión empresarial para destinar a nuevas tecnologías y generar cadenas de valor digitales.

Tres riesgos a tener en cuenta

Para Hamann, este primer riesgo, el del trabajo, requiere la involucración del sector educativo, con programas tecnológicos enfocados a la Industria 4.0 y de los gobiernos, necesarios en el reto de facilitar nuevos modelos de negocios.

El segundo riesgo a superar es la inicial concentración del poder económico. Característica que está asociada a este tipo de mercados, donde sus elites están en condiciones de hacer un mayor uso de la IA y de las nuevas tecnologías. Circunstancia que aumentará la brecha de desigualdad entre las clases pudientes y los trabajadores. Sin embargo, este peaje es necesario para facilitar las inversiones y generar la productividad precisa para ganar competitividad global. Desafío que pasa por propagar la digitalización por los distintos subsectores productivos. Al alcanzar mayores cuotas de desarrollo y un incremento de beneficios, los salarios y la masa laboral crecerán casi sin razón de continuidad.

La labor de los gobiernos debe enfocarse a vigilar que la concentración de la riqueza sea reversible a medio plazo y por instaurar reformas estructurales encaminadas a insertar las nuevas tecnologías en el modelo productivo del país.

En tercer término, la implantación de algoritmos y software digital avanzado para generar IA puede también ocasionar perjuicios de índole racista o de discriminación de género. Otro foco de gran vigilancia para las autoridades gubernamentales. Además de establecer prioridades estratégicas relacionadas con cada área de desarrollo económico del país. Porque la IA está diseñada en las economías industrializadas y, en casi todas las ocasiones, se definen según criterios propios de las rentas altas. Este asunto requiere respuesta inmediata si se desea que el componente de las tecnologías digitales cale en la estructura productiva del país y genere cuotas de desarrollo que ayuden a cada nación a dar el salto económico, laboral y social hacia el primer mundo.

Estos tres riesgos, dice Hamann, requieren de políticas precisas y bien elaboradas; programas de actuación de habilidades técnico-laborales y profesionales capaces de fomentar plataformas digitales, ventajas competitivas y derechos de propiedad industrial e intelectual. Tecnología para el desarrollo digital, concluye.

 

Mano firmando contratos

Beneficios para la pyme de la Ley de Contratos del Sector Público

El pasado 19 de Octubre, el Congreso aprobó la Ley de Contratos del Sector Público, que tiene como principal objetivo implantar el uso de la tramitación electrónica en todos los expedientes de licitación con los poderes públicos. Esta medida, destinada a incrementar los controles de morosidad y corrupción y a aumentar la transparencia, tendrá un impacto directo e inmediato en los contratos que se establecen con los distintos niveles de la Administración, y que mueven alrededor de 200.000 millones de euros cada año, alrededor del 20% del PIB.

Según la hoja de ruta marcada desde Bruselas, la nueva legislación hace obligatorio el uso de las comunicaciones electrónicas en las distintas fases de los procedimientos de contratación pública (por ejemplo, en la publicación en Internet de los anuncios de licitación). También prevé la entrada en vigor de la obligatoriedad de la compra centralizada en la Red, dejando para abril de este año la creación del Documento Único de Contratación.

Contratos sujetos afectados por la Ley

El nuevo articulado afecta a todos los contratos de obras, servicios, suministros y contratos mixtos adjudicados por el Sector Público, lo que incluye a las Administraciones Públicas (Administración General del Estado, Comunidades Autónomas y Administraciones Locales). Del mismo modo, se engloban en ella otras instituciones, como las fundaciones públicas participadas al menos en un 50% por sujetos pertenecientes al sector público, las Universidades Públicas o las Mutuas colaboradoras con la Seguridad Social. Quedan excluidos los contratos en materia de Defensa y Seguridad derivados del Tratado de Funcionamiento de la UE o los basados en la investigación y desarrollo de un nuevo producto.

Beneficios de la contratación electrónica

La implementación de estas mejoras en los procedimientos con la Administración conlleva dos grandes beneficios: el ahorro de costes y una mayor transparencia. El incremento del control en los procesos de licitación que aporta la tecnología permite tanto la centralización de la información como su mejor encriptación mediante protocolos de seguridad. También facilita la eliminación de cualquier barrera física o geográfica que antes podía significar alguna clase de hándicap, así como un progreso en la eficiencia y agilidad de trámites burocráticos.

Para las pymes, los beneficios son evidentes en ámbitos como la menor necesidad de acudir a oficinas públicas, el ahorro de papel, la posibilidad de satisfacer los requerimientos administrativos desde cualquier lugar, o poder verificar cada etapa de un procedimiento público de forma rápida. En definitiva, aumenta la garantía de veracidad y transparencia con la Administración, mientras se promueve la participación de la pequeña y mediana empresa en este tipo de procesos en igualdad de condiciones, fomentando el acceso gratuito a la información.

Principales novedades de la Ley

Aunque son muchas las novedades que incluye la nueva legislación, de cara a las pymes y autónomos conviene destacar algunas de ellas:

  • Los contratos que sean susceptibles de fraccionamiento se dividirán para facilitar la elección de las pymes y facilitar los procesos administrativos.
  • Las empresas con menos de cinco años de existencia no tendrán que acreditar trabajados realizados con la Administración Pública para optar a este tipo de contratos.
  • Desaparece el criterio de elección de mejor relación calidad-precio como factor decisivo, primando los servicios de eficiencia y calidad.
  • Todo contrato público deberá incorporar de manera transversal y preceptiva criterios sociales y medioambientales si guardan relación con el objeto del contrato. Las pymes y las empresas de economía social tendrán una mayor facilidad de acceso a estos procedimientos con la Administración.
  • Aquella empresa que desee trabajar con la Administración no deberá pagar tarde a sus proveedores, por lo que tendrá la obligación de depositar cada factura en un registro electrónico.
  • Se crea la Oficina Independiente de Regulación y Supervisión, dependiente del Ministerio de Economía, que se ocupará de garantizar la libre concurrencia y supervisará los contratos.
  • Se suprime la posibilidad de contratación sin publicidad, con el objetivo de favorecer la contratación con pymes y la prevalencia de la división en lotes.
  • Se limita la capacidad de la Administración para la adjudicación directa de contratos hasta 40.000 y 15.000 euros. En paralelo, se agilizan los procesos de adjudicación exprés para los contratos inferiores a 80.000 euros (en el caso de obras) y 35.000 euros para el resto de contratos.

Con estas y otras medidas, el regulador ha pretendido facilitar el acceso de las pymes a los procesos de contratación pública, fomentando su potencial de crecimiento e innovación, simplificando los trámites administrativos y contractuales, e instaurando el procedimiento electrónico. De este modo, cualquiera podrá supervisar una o diversas etapas de los mismos, lo que incrementa de un modo muy relevante la transparencia y la seguridad en las relaciones con el ámbito público.

Dos manos, una azul con un pulgar apuntando hacia arriba y otra mano roja con un pulgar apuntando hacia abajo

Las diez economías de países más competitivos del mundo

El Instituto Legatum acaba de publicar su Índice de Prosperidad Global que califica las economías más eficientes. Suecia, Singapur y Nueva Zelanda encabezan el ranking.

El Índice de Prosperidad Global 2018 del Instituto Legatum, think-tank con sede en Londres, que determina, cada año, la clasificación de las economías más competitivas del planeta, representa ya su decimoprimera edición. Esta organización científica compara 104 variables englobadas en nueve subsectores productivos, de 149 países, y sus resultados se interpretan por la comunidad económica internacional como de alta fiabilidad para determinar la fortaleza de la coyuntura de los mercados que analiza.

Estos son, de menor a mayor, los diez países que, a juicio de los expertos del Instituto Legatum, tienen los modelos productivos más eficientes y competitivos.

10.- Estados Unidos.

La mayor economía mundial salta cuatro puestos desde la edición previa. Su gran punto débil, según este indicador, es su ratio de desigualdad social. La Tierra de la Libertad y de las Oportunidades podría, además, ver cómo esta brecha se ensancha aún más por el calibre de la rebaja fiscal de la Administración Trump.

9.- Alemania.

El motor económico de Europa y cuarto PIB global demuestra nuevos bríos en el estudio de Legatum. Es la tercera potencia exportadora, capaz de colocar bienes y servicios por un valor superior al billón de dólares en mercados exteriores.

8.- Noruega.

Economía altamente dependiente de la capacidad extractora de petróleo del Mar del Norte. El sostenible abaratamiento de los precios del crudo desde el inicio de 2016 ha puesto a las autoridades del país en alerta. Sus reformas, encaminadas a crear más innovación, fórmulas productivas más ecológicas y sostenibles con el Medio Ambiente y los cambios hacia una mejor diversificación de las inversiones de su fondo soberano, que supera con creces el billón de euros, mantiene su patrón de crecimiento en un rumbo adecuado.

7.- Reino Unido.

El Brexit ha deteriorado la coyuntura y las relaciones económicas y laborales del mercado británico según Legatum. Pero sigue siendo una superpotencia global y escala tres puestos, desde el décimo lugar, de 2017.

6.- Suiza.

Los residentes en la Confederación Helvética tienen el nivel de vida y de renta más alto de entre las economías industrializadas. A pesar de su alta dependencia de la industria financiera sigue siendo altamente dinámica y exhibe niveles elevados de fiabilidad en sus servicios digitales y empresariales. También la industria crece al calor de los avances en innovación.

5.- Dinamarca.

Pese a su reducido censo demográfico, su PIB rebasa, en términos nominales, los 300.000 millones de dólares, lo que sitúa a su economía entre las cuarenta mayores del planeta y su cota de desigualdad social como una de las más reducidas del planeta, según el coeficiente Gini del Banco Mundial.

4.- Holanda.

El tamaño de su PIB superó los 770.000 millones de dólares en 2015. A pesar de ser un país con 17 millones de habitantes. De ahí que la capacidad de compra de sus habitantes sea una de las mayores del mundo. Su larga y consolidada tradición mercantilista -el concepto de mercado de capitales surgió en los Países Bajos a comienzos del Siglo XVII-, siempre ha llevado al sector privado neerlandés a explorar nuevos mundos donde colocar sus mercancías. Es una de las economías con más peso del sector servicios.

3.- Nueva Zelanda.

Desciende desde el primer peldaño del indicador precedente en Legatum. Curiosamente, su capacidad competitiva en el exterior depende del éxito de ventas de su industria láctea. Y, en concreto, de Fonterra, su multinacional, responsable de casi el 30% de sus exportaciones diarias.

2.- Singapur.

Escala seis puestos desde el barómetro de 2016. La ciudad estado asiática no sólo es uno de los mayores centros financieros, sino uno de los enclaves portuarios más importantes del mundo. Con más de 32 millones de contenedores de carga anual, el Puerto de Singapur se ha convertido en parada obligada en el tránsito comercial por los tigres del Sudeste Asiático.

1.- Suecia.

Como sus vecinos escandinavos, disfruta de uno de los más generosos y universales estados del bienestar. Los analistas del Índice de Prosperidad Global le otorgan el primer puesto, entre otras razones, por el éxito de su novedosa y arriesgada política de experimentar con tipos de interés negativos, justificado, según sus autoridades monetarias, por el prolongado periodo de estancamiento inflacionista de los últimos ejercicios.

 

Imagen de un autónomo trabajando con un portátil

¿Qué novedades trae el año 2018 a los autónomos?

La entrada en vigor de la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo ha traído un buen cúmulo de novedades para los trabajadores autónomos, que también se están viendo afectados por la falta de los Presupuestos Generales del Estado para 2018.

 

Con el cambio de año suelen venir también asociadas variaciones en la fiscalidad y otros aspectos que afectan de lleno al ámbito empresarial. De hecho, este 2018 ha sido especialmente reseñable para los trabajadores por cuenta propia, que han visto entrar en funcionamiento la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo aprobada en octubre.

En espera hasta que se aprueben los PGE

Las medidas que en ella se recogen no son las únicas que deben tener en cuenta aquellos que cotizan en este régimen para abordar el nuevo año. Por ejemplo, pocos días antes de que acabase 2017, el Gobierno informó de la congelación de todas las cuotas, mínimas y máximas, al menos hasta que se aprueben los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para este año, un punto que no se espera resolver hasta el segundo semestre del año.

Esta situación afecta también al autónomo societario del Grupo 1 del Régimen General, que hasta el momento vinculaba su cuota a las crecidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Con la reforma, su cuota también va a depender de los PGE; sin embargo, al no haberse aprobado aún las cuentas públicas, su situación se ha mantenido invariable con la llegada del nuevo año. Es decir, el mínimo se ha encarecido hasta los 357 euros mensuales, siguiendo la estela ascendente del SMI (que ha subido un 4%).

La subida del Salario Mínimo Interprofesional

Lógicamente, este aumento del SMI incide también en aquellos autónomos con trabajadores a su cargo. Han de estar muy pendientes de que ninguno de ellos cobre menos de 735,90 euros mensuales (14 pagas) para no incurrir en la ilegalidad.

En lo referente a cuotas, la legislación recién llegada ha traído consigo la ampliación de la famosa tarifa plana de 50 euros a un año. Eso sí, sólo para las nuevas altas en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) que no sean societarias. Una vez cumplido ese año, el trabajador por cuenta propia tendrá un 50% de bonificación en la variante que seleccione durante los seis meses siguientes, y un 30% en el segundo semestre.

Cambios fiscales

También han sido aprobadas una serie de deducciones, relacionadas con las dietas y con los suministros necesarios para el desarrollo de la actividad del autónomo. Si por motivos laborales es necesario comer o pernoctar lejos del domicilio del negocio, es posible deducirse ese gasto en el IRPF: hasta 26,67 euros diarios por comidas y 53,34 euros diarios por alojamiento. O 48,08 euros y 91,35 euros, respectivamente, si se trata de un país extranjero.

¿Con qué condiciones? Por ejemplo, que el pago sea realizado con tarjeta u otra vía telemática (archivando el correspondiente recibo). Por supuesto, debe darse fuera del municipio donde está localizado el negocio y estar justificado por otras vías, como las facturas de los trabajos realizados.

Por otra parte, para aquellos miembros del colectivo que trabajen desde casa (y así lo hayan notificado de forma oficial en el modelo 036) podrán deducirse el 30% de determinados gastos en proporción a la parte de la casa afecta al negocio. Por ejemplo electricidad, agua, gas, telecomunicaciones y otros servicios necesarios para el desarrollo del negocio.

Respecto a la revisión anual de aquellos que rinden cuentas a través del sistema de módulos o estimación objetiva, en 2018 se mantienen límites: 250.000 euros como máximo por volumen de ingresos y 125.000 por facturación a empresas y profesionales.

Apoyo a la conciliación

Como ya contamos en su día, la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo lleva también adheridas nuevas ventajas, como la compatibilización del 100% de la jubilación con el ejercicio de la actividad como autónomo, a condición de que tenga un trabajador a su cargo.

También se han incluido medidas para favorecer la conciliación. A partir de 2018, las madres y padres con bajas por el nacimiento o acogimiento de hijos tendrán bonificada su cuota mensual sin necesidad de buscar sustituto. Por otra parte, también se dará tal bonificación para aquellos al cuidado de hijos menores de 12 años o familiares de hasta segundo grado de consanguinidad en situación de dependencia. El único requisito es contratar a un sustituto durante al menos tres meses.

Persona con cámara de fotos y mundo dibujado dentro de la lente del objetivo

Caminos de desarrollo sostenible e Inversión Extranjera Directa

Desde la llegada del euro España se ha convertido en uno de los países que mayor inversión realiza fuera de sus fronteras, especialmente en la zona iberoamericana. La apuesta de nuestras empresas por países en vías de desarrollo es clara, y gracias a ella podemos acercarnos a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La inversión extranjera

En las últimas décadas (y especialmente desde la llegada del euro) España ha pasado de ser un receptor neto de inversión extranjera a ocupar el decimotercer puesto a nivel mundial como inversor en el exterior. Y ascendemos al segundo si nos centramos en el territorio latinoamericano.

Gracias a estas operaciones de Inversión Extranjera Directa (IED), nuestro país ha conseguido un importante crecimiento económico, pero también ha ayudado a avanzar a muchos de los territorios receptores, principalmente a aquellos en situación de menor desarrollo.

Para comprender mejor ese impacto, recientemente se ha publicado el estudio La inversión directa de las empresas españolas en el exterior. Efectos en destino y origen: cinco casos de estudio en países y economías en desarrollo, bajo la dirección académica de Xavier Mendoza, profesor de la escuela de negocios Esade.

El desarollo sostenible

Éste emplea como marco de referencia los Objetivos de Desarrollo Sostenible con el fin de evaluar la contribución del sector privado a estos 17 hitos a lograr antes de 2030 que la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha marcado a nivel mundial. El informe indaga en los mecanismos organizativos y en los factores de contexto que generan mayores impactos positivos, tanto para el país receptor de las inversiones como para el de origen del inversor.

Los casos de estudio

El informe publica cinco ejemplos concretos: el de una empresa agroalimentaria que recala en Perú; una productora de carbonatos de calcio en México; una compañía del sector de la automoción en China; otra de iluminación en Polonia; y, finalmente, una constructora y gestora de autopistas de peaje, también en México.

Estos casos analizados llevan en operación entre tres y siete años, lo que ha permitido identificar con mayor concreción los procesos a través de los cuales estas empresas realizan una contribución positiva al desarrollo sostenible de los países en que se han implantado.

Todos ellos han comportado importantes efectos directos positivos sobre el desarrollo económico del país receptor en términos de creación neta de empleo, transferencia de tecnología y know-how a la filial y contribución a los ingresos fiscales nacionales.

Eso sin contar con la inversión realizada para modernizar plantas de producción de empresas locales adquiridas, en las que se han incorporado procesos industriales que aumentan el valor añadido de la producción local. O con que algunos de los casos, como los dos primeros, tienen una clara tendencia exportadora que ha terminado contagiando a sus proveedores locales, influyendo en la balanza comercial.

Un estudio para mejorar

Este trabajo conjunto también ha servido para que las empresas del país receptor mejoren sus estándares de calidad y la eficiencia de sus procesos productivos, reduciendo costes y mejorando en competitividad.

¿Y qué pasa con las empresas españolas que han apostado por invertir en estos países en vías de desarrollo? Según el estudio, los cinco proyectos analizados comparten tres características comunes en este aspecto.

Para empezar, no se han detectado impactos negativos sobre la actividad productiva o sobre los niveles de empleo en España. También se ha producido un efecto arrastre sobre las exportaciones españolas con diferentes grados de intensidad. Y, en último lugar, se ha detectado una mejora de la imagen del país de origen del inversor en el país receptor.

En definitiva, y escuchando las consideraciones de instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la contribución de la IED para el desarrollo de poblaciones desfavorecidas es positiva. Para la generación de empleo y el crecimiento económico y sostenible, pero también para la transferencia tecnológica y de formación de capital humano. Una transformación en la que hemos visto que España tiene mucho que aportar.

Persona con tableta en la mano y holograma de mundo digital

Cinco riesgos latentes de la economía global en 2018

La economía mundial ha entrado en 2018 más fuerte que los pronósticos inversores. Sin embargo, cinco grandes amenazas se ciernen sobre su coyuntura.

 

Viento en popa

La actividad en la economía internacional ha logrado un vigor sin parangón desde la crisis de 2008. Todas las grandes potencias industrializadas, sin excepción, el núcleo duro de los grandes mercados emergentes y la mayor parte de las naciones en desarrollo han puesto rumbo y velocidad de crucero en su economía. Pero no sólo es una cuestión de ritmo. También ha desaparecido, casi de sopetón, el fantasma de la deflación. Hasta el punto, que los principales bancos centrales han activado sus políticas ortodoxas y ya admiten subidas de tipos de interés en la economía para contener las presiones inflacionistas a medio plazo.

Mientras, Japón abandona poco a poco, su condición de enfermo económico mundial, después de que la zona monetaria europea soltara ese mismo lastre hace sólo unos meses, y China se aferra a su nuevo patrón de prosperidad, basado ahora en la economía digital, el consumo privado, la inversión empresarial y el crédito financiero a dosis programadas. Hasta la economía brasileña ha salido de su ostracismo del último lustro.

Sin embargo, las predicciones, por encima de los augurios de economistas e inversores, podrían no ser tan halagüeñas. Al menos cinco grandes riesgos permanecen en el horizonte del ejercicio económico recién inaugurado.

1.- Política monetaria estadounidense

El sucesor de Janet Yellen tiene ante sí, desde finales del próximo mes de febrero, en el que ocupará la presidencia de la Reserva Federal, la difícil misión de adecuar los tipos de interés americanos al ciclo de negocios de la economía. Un desafío nada baladí, porque la voluminosa rebaja fiscal de Donald Trump, ya en vigor, podría llevar la deuda y el desequilibrio presupuestario de la primera economía global hasta límites difícilmente gestionables. Además de añadir tensiones en los precios por el mayor poder adquisitivo en manos de los consumidores estadounidenses. Y el consumo representa dos terceras partes del crecimiento del país.

Yellen ya emprendió la política de encarecimiento del precio del dinero, pero Jerome Powell tendrá que vigilar que, en esta trayectoria ascendente, la tasa de desempleo y el ritmo de crecimiento del PIB no decaiga. Hay que cuidar la economía. En caso de que alguno de estos tres parámetros -inflación, paro o PIB- no logre cumplir con las expectativas del mercado, el valor de los activos empresariales caerá por debajo de la tasa de rentabilidad establecida por la mayor parte de las carteras de inversión; hasta ahora, calculadas con tipos bajos.

2.- China, menor crecimiento con más endeudamiento

La segunda economía mundial crece a un ritmo menor que en los lustros precedentes, pero con una acumulación de sus obligaciones de deuda cada vez más voluminosa. En gran parte, debido a las altas tasas de endeudamiento de sus empresas y bancos estatales. El cambio del patrón de crecimiento del país le ha dirigido súbitamente a los problemas coyunturales de las potencias industrializadas.

De repente, China pierde vigor -aunque crece a cotas superiores a las predicciones del mercado en su cambio de paradigma- y sus sectores privado y financiero deben abordar problemas de deuda en la economía tras un par de decenios saliendo de compras en los mercados internacionales en busca de materias primas de países emergentes y de empresas de naciones avanzadas en situaciones de crisis de financiación.

Liu He, asesor económico del presidente Xi Jinping y arquitecto de este viaje hacia la modernidad podría ocuparse del banco central y, desde allí, manejar una política monetaria que incluya una nueva gestión del tipo de cambio del rinminbi, hasta ahora, bajo control férreo del régimen de Pekín.

3.- Tensiones geopolíticas

Euroasia Group acaba de desvelar, como cada mes de enero, su lista de asuntos candentes en el ámbito estratégico. Y no es nada optimista. De hecho, sus expertos hablan de que este año aparece el escenario con mayores riesgos “desde 1998”. En gran medida, por los efectos del ‘América, first’ de Trump que, en esencia, ha modificado el orden global, según la consultora. Hasta el punto de que China, con su tránsito hacia una economía digital se erige en la potencia hegemónica mundial, desde donde impondrá reglas drásticas y autoritarias en la llamada Cuarta Revolución Industrial.

Por ejemplo, en materia de privacidad de datos “China está fijando los estándares internacionales con menor resistencia que nunca”, dice esta firma de análisis geoestratégico. “Su único interés es asumir sin paliativos el liderazgo económico y tecnológico”. Cueste lo que cueste. Un objetivo que agrava el riesgo de ciberataques. Porque el régimen de Pekín es, junto a Corea del Norte, Siria y Rusia, los cuatro cisnes negros de 2018 para los analistas de seguridad en la Red.

También aparecen inestabilidades geopolíticas en México si finalmente se rompe el Nafta americano y se eleva el muro fronterizo con EEUU. Y en Irán y Arabia Saudí, los dos rivales en la convulsa zona de Oriente Próximo, que podrían atisbarse dentro de sus propias fronteras o en sus inmediaciones, en especial, en Yemen y Líbano.

4.- Carrera por la competitividad fiscal

La rebaja al 21% de la imposición sobre las empresas en EEUU ha movilizado a sus rivales industrializados y a sus contrincantes del mundo emergente. De hecho, los ministros de Hacienda del euro mandaron una carta oficial a la Casa Blanca en la que alertaban del dumping fiscal de EEUU. Y es que la presión tributaria combinada sobre el sector privado -que incluye los gravámenes federales y estatales- es significativamente más baja en la mayor economía del mundo que en el resto de las economías del G-7, de acuerdo con la consultora Krishna Guha at Evercore, cuyos expertos predicen una política fiscal expansiva por todo el planeta como consecuencia de la maniobra impositiva de Trump.

5.- Petróleo al alza si surge un conflicto bélico en Oriente Próximo

Palabra de Nomura. El banco de inversión asegura que el precio del barril de crudo rebasará los 80 dólares inmediatamente después de que se desencadene cualquier altercado bélico de cierto calibre en esta zona. Y esa posibilidad es una de las diez más factibles para este año. “Hasta ahora, han sido focos de baja intensidad”, pero en este 2018, el riesgo financiero por esta cuestión se ha intensificado. Entre otras razones, porque el conflicto del Yemen, donde mejor se ha observado la correlación de fuerzas entre Arabia Saudí e Irán, ha superado ya los 600.000 muertos, y cualquier armisticio o, sencillamente, acuerdo de alto el fuego es, ahora mismo, una entelequia.

De superar la barrera de los 80 dólares, el oro negro dejaría varios ganadores y perdedores. Entre los primeros -afirma el banco de inversión- figurarían países como Rusia, Colombia, Malasia y Brasil. Frente a China, India, Indonesia, Tailandia, Sudáfrica y Turquía. Nomura también cita a Siria, Líbano y Palestina, tras el giro en la política estadounidense, que ha decidido reconocer a Jerusalén como capital de Israel, serían, de nuevo, focos activos de conflicto. Una nueva reedición de la Intifada y actos terroristas de Hezbolá en Líbano, patrocinados desde Teherán, con un Irán en revuelta social, serían señales premonitorias.