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Trump elige otra víctima en su política comercial: India

El presidente estadounidense advierte a Narendra Modi de que su país debe redoblar sus esfuerzos para reducir los obstáculos a las exportaciones americanas.

 

El discurso del dirigente norteamericano habla de buscar una nueva, justa y recíproca relación con India. Pero, al mismo tiempo, deja un mensaje a Delhi de que tendrá que reducir lo que, a su juicio, supone una lista de agravios comparativos, de obstáculos, a los bienes y servicios made in US que llegan a territorio indio. Las palabras de Donald Trump se produjeron durante la visita, en junio, de Narendra Modi a la Casa Blanca. A pesar de su política comercial proteccionista con la que se pretenden elevar las barreras arancelarias a las importaciones de mercancías a suelo americano. Ambos, Modi y Trump, han enarbolado la bandera de la potenciación industrial en sus respectivos países. El republicano, con su eslogan de America, First y el nacionalista con su campaña de Make in India.

Modi también quiso poner paños calientes al mensaje de Washington

Lo hizo al asegurar que el plan económico de Trump, al que identificó con el objetivo del dirigente de la Casa Blanca Make America Great Again, “llevará nuestra cooperación a una nueva dimensión” en la que los intereses de “cada nación” se verán potenciados “en términos de prosperidad”.

Las exportaciones indias a EEUU generaron un superávit comercial para la mayor democracia del mundo de más de 24.000 millones de dólares, aunque su balanza comercial sea deficitaria. En más de 105.000 millones de dólares, según datos de 2016.

Durante el encuentro bilateral, Trump también agradeció a su homólogo el favorable clima de negociación para la adquisición, por parte de India, de un importante pedido de aviones civiles y material militar estadounidenses. “Siempre nos hace sentirnos muy felices que alguien elija de nuestro arsenal militar equipos para sus necesidades civiles y para sus ejércitos”. El avance en este acuerdo ha sido una de las razones prioritarias del viaje oficial de Modi a Washington. Entre otras adquisiciones, India desea comprar drones Predator y caza-bombarderos y aviones para avanzar en su política balística nuclear, transportar y abastecer, aunque ninguno de los dirigentes especificó los pormenores del catálogo militar.

Reuniones y negociaciones clave

El pasado mes de abril, Trump firmó una orden ejecutiva en la que exigía la revisión de visados para extranjeros y en la reunión también se trató del cupo para ciudadanos de la India. Modi, además, se reunió con posterioridad con los consejeros delegados de Apple, Tim Cook, y de Amazon, Jeff Bezos. Dehli continúa con su declarada estrategia innovadora, donde ha logrado convertirse en una de las referencias tecnológicas globales, y de apertura de mercados. Amazon ha abierto varios centros logísticos de grandes dimensiones en India, con vistas a potenciar en la enorme economía asiática su política de entrega en 24 horas.

A comienzos de junio también se produjo otro hecho relevante en el mundo de los negocios. El principal abastecedor de material militar del Pentágono, el gigante Lockheed Martin, firmó una carta de colaboración con Tata Advandec Systems para producir 70 aviones de cobate F-16 en la India. En línea con el acuerdo comercial entre la aerolínea de bajo coste SpiceJet y Boing para la adquisición de 40 aviones (737 MAX) a la multinacional estadounidense por un montante total de 4.700 millones de dólares.

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Los bancos centrales sopesan poner fin a la fiesta de dinero barato

El Banco de Inglaterra, el BCE y el Banco de Japón mantienen sus políticas de compra de activos y bonos soberanos y corporativos. Pero ya piensan en seguir a la Fed.

 

Como respuesta a la crisis financiera de 2008, los grandes bancos centrales del planeta pusieron en marcha políticas excepcionales para estabilizar la arquitectura financiera internacional. Entre otras, la rebaja del precio del dinero hasta niveles próximos a cero que, en el caso de la Fed, con su tercera maniobra alcista de hace unas semanas, ha durado siete años. Y la dedicación de la quinta parte de activos de sus balances a adquirir bonos soberanos y corporativos. Es decir, a hacer acopio de deuda de los Tesoros de sus países y de sus bancos o empresas con altas cotas de endeudamiento.

Casi diez años después del tsunami financiero, las decisiones expansionistas (Quantitative Easing) siguen vigentes en Europa (BCE), Reino Unido (BoE) y Japón (BoJ). Incluso el regulador japonés ha reducido sus índices de depósitos a niveles negativos, lo que implica, de facto, que sus bancos comerciales tengan que pagar por mantener los ahorros de sus clientes.

Algo parece estar cambiando

O, dicho de otra manera. Las autoridades monetarias de Europa, Japón y Reino Unido podrían seguir los pasos de la Fed norteamericana, que acaba de dejar los tipos de interés en el 1,25%. Es decir, encarecer también el precio del dinero en sus respectivas áreas de influencia.

El consejo de gobierno del BoE británico tiene cada vez más disidentes del actual inmovilismo, que mantiene los tipos en el 0,25%. Y podrían inclinar la balanza en alguna de sus próximas reuniones. Incluso el BCE, que los contiene aún más próximos a cero, también tiene visos de cambiar el paso. Así lo creen los inversores, que ven en su reciente revisión de riesgos de activos un preludio de que enterraría su estrategia de compra de activos entre septiembre y diciembre de este año. Maniobra que dejaría margen para mover los tipos. Mientras, Harahiko Kuroda, gobernador del BoJ, que prorrogó la compra de activos por valor de 1,6 billones de dólares, pese a que ya supone el 109% del PIB nipón, ha dejado señales claras de que pondrá el epitafio al proceso del dinero barato.

Aun así, los cuatro grandes bancos centrales operan con cautela total. Porque el tránsito hacia una política más restrictiva de tipos de interés no se producirá de inmediato. Las cartas apuntan hacia el medio plazo. Y si las expectativas inflacionistas no crecen al ritmo que lo han hecho en EEUU en los últimos meses.

Todo tiene sus riesgos

Entre los riesgos persistentes, sobresale uno que está en la mente del mercado. La actividad de la economía global se ha acelerado, pero persisten algunos problemas coyunturales de calado. En especial, la nueva falta de sincronización entre las potencias industrializadas y los principales mercados emergentes, que podrían provocar rachas de volatilidad en las plazas bursátiles. Pero no es el único nubarrón. A los analistas de los bancos de inversión les preocupa más otro asunto espinoso. Consideran que mercados como el chino generan profundos desequilibrios inversores porque no son capaces de crear sus instrumentos de riesgo que diferencien la información sobre los activos que operan en sus bolsas. En otras palabras. En un periodo en el que parecen volver “los excesos de ahorro” de los que alertó Ben Berneanke, en 2005, cuando aún presidía la Fed.

Stephen Jen, socio director del hegde fund SLJ Macro Partners y alumno aventajado en Morgan Stanley, lo expresa con nitidez: China y otros grandes emergentes han acumulado riqueza, pero no son capaces de generar, en sus sistemas financieros, herramientas más sofisticadas que sean capaces de distinguir la evolución contable de valores tradicionales de los activos derivados y estructurados, de mayor riesgo. Requiere la generación de confianza inversora y climas idóneos para hacer negocios, lo que exige regulaciones más precisas para identificar los valores refugio y las operaciones de mayor complejidad.

Cuentas saneadas

Esta cuestión despierta inquietud porque los bancos centrales de las potencias industrializadas continúan con su adquisición de activos y deuda y necesitan limpiar sus balances con inversiones seguras. La Fed, por ejemplo, planea el saneamiento de 4,5 billones de dólares de sus registros contables en los próximos meses. Y el peso relativo de las economías emergentes frente a las de elevadas rentas ha crecido en el último decenio; sobre todo, tras la crisis financiera en la que el decoupling o desincronización entre los ritmos de crecimiento de ambos grupos se hizo patente. Por si fuera poco, ahora, la dinamización vuelve a ser más intensa en los emergentes.

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Fráncfort emerge como ‘City’ financiera de Europa tras el ‘Brexit’

Los grandes bancos de inversión parecen decantarse por la capital del BCE como enclave para sus cuarteles generales. Por delante de Dublín, París, Luxemburgo o Madrid.

 

La capital financiera de Alemania parece la elegida por los principales bancos de inversión para albergar a sus cuarteles generales en Europa tras la activación del Brexit y la presumible salida de las instituciones bancarias, firmas de servicios profesionales y las nuevas fintechs que han habitado, hasta ahora, en la City londinense. El indiscutible centro de operaciones de la banca internacional en el Viejo Continente. Standard Chartered, Nomura o Daiwa ya han manifestado su elección por la ciudad germana. Desde la que pretenden dirigir sus operaciones corporativas y la difusión de sus servicios de inversión para competir con mayores garantías en el mercado interior comunitario. Citigroup, Goldman Sachs y Morgan Stanley, están sopesando su decisión, aunque admiten que Fráncfort encabeza la lista de pretendientes.

“Fráncfort está bien situada para recibir a los bancos internacionales”

Admitió recientemente el presidente de la Asociación de Bancos Extranjeros (AFB, según sus siglas en inglés) en Alemania, Stefan Winter y máximo responsable de UBS en este país. “Es el corazón de Europa, tienes unas infraestructuras fantásticas y unos alquileres para oficinas modernos y adecuados” para asumir el desembarco procedente de las islas británicas.

La ciudad que alberga al Banco Central Europeo (BCE), da cobijo al organismo de supervisión de la banca alemana (BaFin) y vio nacer al Deutsche Bank, empieza a destacarse como el hábitat idóneo para controlar la regulación del sector en Europa y supervisar los cada vez más complejos productos estructurados y derivados del negocio inversor.

La economía británica en peligro tras el Brexit

Londres, por su parte, podría perder alrededor de 10.000 puestos de trabajo vinculados a banca y otros 20.000 indirectos si, finalmente, como apuntan numerosos estudios del mercado, y se produce una salida masiva de clientes que, en la actualidad, podrían desplazar fuera de la City más de 1,8 billones de euros en activos, según asegura el think-tank Bruegel. Las estimaciones más pesimistas sobre los efectos perniciosos del Brexit en la economía británica prevén pérdidas superiores a los 232.000 puestos laborales, si finalmente provoca una huida masiva de firmas de servicios profesionales, compañías del sector asegurador, con negocios directos en los bancos e instituciones financieras, y sociedades de asesoramiento jurídico y fiscal. La partida, al margen de que las negociaciones entre Londres y Bruselas culminen con un pacto que permita al sector privado británico seguir operando en el mercado interior europeo, se producirá antes de 2019.

 

Así piensan en estos momentos en la gran banca:

Bank of America

Es uno de los que podría irse a Dublín si Reino Unido sella un acuerdo de acceso al mercado de la UE. Aunque también tiene pensado desplazar parte de sus efectivos de la City a Fráncfort, Madrid, Ámsterdam y Luxemburgo, ha afirmado Nikolaus Naerger, responsable de la entidad para Alemania, Suiza y Austria. “Aunque seguimos contemplando todas las opciones”.

Goldman Sachs

La firma de Wall Street planea desplazar más del doble de sus empleados de la City a Fráncfort, señaló a la prensa alemana Richard Gnodde, su vicepresidente de negocios internacionales. En total, la cifra de traslados podría rebasar el millar. Valoran especialmente el potencial de la sede alemana para convertirse en cluster financiero de Europa.

JP Morgan

Movilizará entre 500 y 1.000 empleados a oficinas de Dublín, Fráncfort y Luxemburgo. “Vamos a utilizar las tres sedes que tenemos en Europa para adecuarnos al Brexit, dijo Daniel Pinto, su director de operaciones de inversión. Su CEO, Jamie Dimon, elevó la cifra a entre 4.000 y 16.000 antes de la celebración del referéndum.

Deutsche Bank

Por razones obvias, gran parte de los 4.000 empleados de Deutsche Bank en Londres podrían retornar a su país.

UBS

Su presidente, Axel Weber, piensa en Fráncfort como primera opción para albergar a sus 5.000 trabajadores de la City. Si bien tampoco descarta que una parte de su plantilla sea destinada a Madrid, aclara Andrea Orcel, uno de sus directivos internacionales.

HSBC

Su CEO, Stuart Gulliver, confirma que alrededor del 20% de su generación de negocio se está destinando a adquirir oficinas en París. Hace una década compró un banco francés. Al parecer, 1.000 de los 5.000 empleados en la City irían a la capital gala, que quiere convertirse en la capital del fintech. Otro directivo del holding financiero anticipó que la cifra de movilidad sería superior en caso de que fructifique un Brexit duro. Posibilidad que se ha reducido tras el resultado de las recientes elecciones en Reino Unido.

Barclays

El CEO de la entidad, Jes Staley, piensa en Dublín. Pero reconoce que podría cambiar de parecer, en favor de Fráncfort, y dejar a la capital irlandesa como sede subsidiaria. En seis meses, iniciarán los traslados.

Standard Chartered

El banco ya está en conversaciones con el regulador alemán, BaFin, para establecerse en Fráncfort. Sólo dejaría una mínima representación en Londres. José Viñals, su presidente, añade que la sede alemana “tiene pleno atractivo”, una vez se está consolidando, desde Alemania, “el futuro del euro”.

Citigroup

Evalúa varias sedes en Europa, explica su directivo-jefe para Europa, Jim Cowles. Aunque ya ha decidido destinar a Fráncfort su división de activos bursátiles y derivados vinculados a tipos de interés variables.

Morgan Stanley

Está próximo a ordenar el traslado a Fráncfort. Aunque realizará recolocaciones en Dublín. El número de movilizaciones: próximo al millar. Incluso más, si se decantan por trasladar parte de la plantilla a Nueva York. Opción no descartada.

Daiwa

Cambio de sus 45 empleados de la City a Fráncfort.

Lloyds Banking Group

Tiene en Berlín a su mayor subsidiaria en Europa. La elección de Fráncfort parece la más factible, según su jefe financiero, George Culmer, mediante una petición de ampliación de su licencia financiera a BaFin.

Credit Suisse

Explora, sobre todo, Dublín. Su CFO, David Mathers, calcula que el cierre al mercado interior de la UE restaría entre un 10% y un 15% a su negocio en Reino Unido, que mueve ingresos de entre 4.000 y 5.000 millones de libras anuales.

Bank of China

Parece inclinarse por Dublín.

Nomura

Su elección es Fráncfort. Y su traslado, a lo largo de este verano.

Mizuho

Considera Ámsterdam y Dublín, por este orden, como destino de sus plantillas londinenses. También valora crear subsidiarias en Bélgica, Austria y España.

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El valor del CETA

El objetivo

En línea con el resto de los socios europeos, el Parlamento Español ha dado vía libre al CETA. Ese acuerdo comercial global entre la UE y Canadá que tiene como objetivo impulsar el intercambio de bienes y servicios y el flujo bilateral de inversiones reduciendo trabas administrativas y aranceles y que, desde un punto de vista estratégico, permite situar a la UE en la primera línea de influencia económica global y refuerza la relación transatlántica, en un momento en el que EEUU mira a China.

Un mercado en crecimiento

Además, para España el mercado que ofrece Canadá está en fuerte crecimiento. Aunque actualmente este país norteamericano sólo representa el 0,51 por ciento del total de las exportaciones españolas, su cercanía al mercado norteamericano le permite ofrecer una plataforma desde la que exportar a EEUU, a la vez que el ambicioso programa de inversión pública del nuevo gobierno de Justin Trudeau, por importe aproximado de 5.000 millones de dólares canadienses, constituye una oportunidad para la inversión de las empresas españolas.

Aumentarán las exportaciones a Canadá

Los informes de la Comisión Europea y de la Secretaría de Estado de Comercio sobre el impacto de este acuerdo coinciden en apuntar que su entrada en vigor permitirá incrementar al menos un veinte por ciento las exportaciones españolas a Canadá. Las instituciones comunitarias esperan, asimismo, un aumento del Producto Interior Bruto de la UE cifrado en 11.600 millones, de los cuales cerca de la mitad provendrían de la liberalización del comercio de servicios, lo que se traduciría automáticamente en la creación de empleo. Los cálculos de Eurostat estiman que por cada mil millones de euros en exportaciones se crean en la UE 14.000 nuevos puestos de trabajo.

Todo ello con el añadido general de que las políticas de libre comercio son las que, durante el último medio siglo, han permitido generar un nivel de competencia dentro del mercado abierto actual que actúa como motor de la innovación y da lugar a productos de calidad superior, empleos mejor remunerados, nuevos mercados y mayor volumen de ahorro e inversión.

“Un juego de suma positiva”

En definitiva, la evolución de las economías de Asía, América Latina, y de los propios países desarrollados de Europa y América del Norte, demuestra que la globalización ha propiciado una enorme generación de riqueza. Como explicaba recientemente el presidente de CESCE, Jaime García-Legaz, “la grandeza del libre comercio estriba en que no se trata de un juego de suma cero, sino de un juego de suma positiva porque cuando dos naciones eliminan las barreras a los intercambios y el comercio florece, se producen ganancias mutuas de bienestar”.

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Europa empuja a mejorar la regulación de los acuerdos de refinanciación

Recientemente ha empezado a funcionar el reglamento europeo sobre procedimientos de insolvencia. Sin embargo, España todavía no tiene en marcha todas las exigencias de la UE, entre las que está la mejora de la regulación de los acuerdos de refinanciación para empresas viables con dificultades financieras.

Cambios legales

En los últimos días ha entrado en vigor el Reglamento de la UE 2015/848 sobre procedimientos de insolvencia, una normativa para la que España todavía está en proceso de adaptación. En la máxima brevedad posible, las leyes de nuestro país han de asumir los cambios que desde Europa fueron marcados en 2015. De hecho, en estos momentos, el Ministerio de Justicia tiene en proceso de aprobación un nuevo texto refundido de la Ley Concursal que tiene como objetivo ponerse al día con las exigencias de Europa.

Las medidas

Entre las medidas que adopte la normativa española han de añadirse herramientas útiles para facilitar la tarea de los tribunales de los Estados miembros y evitar determinadas prácticas como el llamado forum shopping o foro de conveniencia. Este término hace referencia a las opciones que un demandante tiene al acogerse a la jurisdicción de un país que pueda emitir una sentencia más favorable a sus intereses.

También para resolver con mayor éxito la insolvencia de empresas viables con dificultades de financiación, a través de la regulación de los acuerdos de refinanciación. Hasta la fecha, éstos estaban amparados por el artículo 71 bis de la Ley Concursal, referido a los acuerdos no rescindibles. Como explica la Guía de Actuación de la Empresa ante la Insolvencia, elaborada por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y el Consejo General de Economistas, para que no sean rescindibles se exige que impliquen una ampliación significativa del crédito disponible o la modificación o extinción de obligaciones, siempre que respondan a un plan de viabilidad que permita la continuidad de la actividad económica en el corto y medio plazo.

Condiciones de aprobación

El acuerdo debe ser aprobado por un mínimo del 60% del pasivo, debe emitirse certificación del auditor de la compañía o, en su ausencia, del que nombre el registrador mercantil, sobre dicha suficiencia de pasivo y debe ser formalizado en instrumento público.

Tampoco son rescindibles aquellos acuerdos que, no reuniendo estas condiciones, cumplan una serie de condiciones financieras también formalizadas en instrumento público. El deudor y los acreedores podrán solicitar el nombramiento de experto independiente para que informe sobre el carácter razonable y realizable del plan de viabilidad, sobre la proporcionalidad de las garantías conforme a las condiciones normales de mercado. Si no se cumplen éstas, se podrá solicitar por parte de la administración concursal la rescisión de los acuerdos.

Otras opciones

Estos también pueden verse amparados en la disposición adicional 4ª de la Ley Concursal. Se trata de acuerdos suscritos por acreedores que representen al menos el  51% de los pasivos financieros y que reúnan las condiciones anteriormente descritas. Todas excepto las referidas a las mayorías de pasivo, que son sustituidas por el 51% de acreedores de pasivos financieros. Según la guía de CEOE, su homologación judicial impide que los acuerdos aderezados con estas características puedan ser rescindidos.

Quedan excluidos de esta modalidad los acreedores por operaciones comerciales, los laborales y los de derecho público. Sin embargo, los efectos de estos acuerdos pueden extenderse a los acreedores de pasivos financieros que no los hayan suscrito de inicio y cuyos créditos no tengan garantía real.

Condiciones especiales

Pueden generarse condiciones especiales si el acuerdo es suscrito por acreedores que representen el 60% del pasivo financiero, extendiendo las esperas de hasta cinco años, así como la conversión de deuda en préstamos participativos durante el mismo plazo. En el caso de que sea suscrito por, al menos, el 75% del pasivo, con esperas de cinco a diez años, quitas y conversión de deuda en acciones o participaciones, los acreedores disconformes tendrán la opción de sustituir la capitalización de su deuda por una quita equivalente al importe del nominal de los títulos que les correspondería suscribir o asumir y, en su caso, de la correspondiente prima de emisión o asunción.

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Sanciones para quienes demoren en exceso el pago a las pymes, cada vez más cerca

La Ley de Morosidad

Cualquier empresa pequeña y media que trabaje con la Administración Pública o con las grandes empresas tiene claro que si hay una ley en España que sea papel mojado, esa es la Ley de Morosidad. Por más que la ley fijara en 2013 unos plazos máximos de 60 días en el caso de la empresa privada y de 30 días en el caso de las Administraciones Públicas. La realidad es que la demora se alarga demasiadas veces a los 70 días, y la práctica de pagar a 90 o 120 días es todavía una regla impuesta a proveedores sin margen de negociación

Presente y futuro

Las estadísticas no engañan y el Gobierno lo sabe. Son muchas las pymes que se han quedado en el camino durante esta crisis, incapaces de gestionar el desfase financiero al que le somete las abusivas prácticas de demora en el pago de grandes corporaciones públicas y privadas.

Si atendemos a lo ocurrido esta semana en el Congreso, esta situación podría tener los días contados. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha asegurado que el Gobierno está dispuesto a introducir penalizaciones fiscales para empresas del sector privado que incumplan la Ley de Morosidad.

Apenas unas horas después de que Montoro pronunciara estas palabras, el pasado martes en el Congreso de los Diputados la práctica totalidad de los grupos políticos se ponía de acuerdo para apoyar una proposición no de Ley de Ciudadanos en la que se solicita un sistema de sanciones para las empresas que pagan con retraso a las Pymes.

Diferencia de opiones

El texto presentado por Ciudadanos establece la posibilidad de aplicar multas cercanas al millón de euros.  Pero, según ha explicado El Indenpendiente, la implantación de estas medidas no será inmediata puesto que es probable que el texto de Ciudadanos sea modificado o superado por una propuesta propia del Partido Popular.

Las principales diferencias entre el texto de partido liderado por Mariano Rajoy y el de Albert Ribera están en cómo deben canalizarse las multas o sanciones. Mientras el PP, según explicó Montoro, se decantaría por imponer sanciones tributarias, Ciudadanos es partidario de las multas directas e incluir en el texto que la Administración también pueda ser objeto de sanción.

El texto elaborado por el equipo de Rivera establece sanciones leves cuando se pacten entre las partes plazos que excluyan las vacaciones, por ejemplo.

Multas y sanciones

Los incumplimientos graves serán aquellos en los que el pagador supere en 20 días el plazo de pago establecido por la Ley, 60 días. Ahora, la media anual es de 77 días de demora en pago por parte de las administraciones públicas.

Se aplicarán sanciones leves cuando se pacten plazos de pago que excluyan del cómputo los periodos vacacionales. La cuantía oscilará entre los 60 y los 2.045 euros.

Las graves serán aquellas que las que se dé, al menos, una de las siguientes situaciones:

– La demora supere los 20 días sobre el plazo legal de pago

-Se detecten pactos en perjuicio del acreedor

-Haya cláusulas sobre el cómputo del plazo o sobre las consecuencias de la demora

-La reincidencia: acumular más de tres infracciones leves será falta grave

Por último, el documento establece como infracciones muy graves la demora de más de 60 días, la resistencia en la colaboración con la autoridad inspectora, la falsificación de facturas o la reincidencia en dos infracciones graves.

Cualquiera de estas multas además de la cuantía económica conlleva la obligación de abonar las deudas pendientes de pago, intereses de demora incluidos; además de una indemnización por costes de cobro.

Tal vez el punto que más miedo genera a los morosos, es que según Ciudadanos, las empresas que hayan sido sancionadas con infracciones graves o muy graves no podrán contratar con empresas públicas. Tampoco podrán recibir ningún tipo de subvenciones, ni acceder a Crédito del Instituto de Crédito Oficial (ICO) o beneficiarse de deducciones en el Impuesto de Sociedades

En último extremo, Ciudadanos contempla que cuando la especial gravedad de los hechos o el número de personas afectadas lo requieran, se podrán hacer públicas las sanciones.

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La economía azul: un objetivo de desarrollo en la UE

España y Europa están poniendo en marcha diversos programas para fomentar la creación de empresas sostenibles que basen su negocio en el respeto a los océanos: material textil fabricado con desechos de redes de pesca y plástico reciclado, sacado del mar; cultivo de algas para la industria agroalimentaria, farmacéutica o biotecnológica; energía eólica, etc.

 

La ‘economía azul’

El mar no es sólo un lugar en el que pasar nuestras próximas vacaciones, también un elemento en el que basar nuestro negocio. Según datos de la Comisión Europea, la llamada ‘economía azul’ está dando trabajo a 5,4 millones de personas en la Unión Europea, en sectores como el de la pesca, en el de la construcción de barcos, el del turismo, la energía eólica marina o la acuicultura, entre otros. Por otra parte, el Consejo del Mar de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) cifra en más de 36.000 millones de euros la facturación de los negocios azules que operan en España, y en 230.000 el número de empleos generados.

Los datos de la UE apuntan a que estas actividades tienen un valor añadido bruto de casi 500.000 millones de euros anuales. Y con los nuevos programas de apoyo que se están lanzando desde la administración europea, el objetivo marcado pasa por aumentar esta cifra en 300 millones de euros al año más, y crear nuevas oportunidades por valor de otros 200 millones.

Nuevas oportunidades

De esta manera, en los últimos años han empezado a aflorar nuevas oportunidades, muy relacionadas con el campo medioambiental. No es de extrañar, teniendo en cuenta la importancia de los océanos no sólo a nivel biológico, también económico y social. Y también, el problema de contaminación que éstos soportan: según datos del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (Pnuma), cada año llegan a mares y océanos entre 8 y 9 millones de toneladas de plástico.

Una serie de residuos que se han convertido en la materia prima de algunas empresas y startups, que fabrican desde material textil hasta gafas de sol con desechos de redes de pesca y plástico reciclado del mar. De esta manera, no sólo empujan su negocio mejorando la calidad de nuestros mares, también su imagen de marca y su Responsabilidad Social Corporativa.

Tampoco se debe pasar por alto la actividad, cada vez más intensa, de las industrias agroalimentaria, farmacéutica, cosmética y biotecnológica. Éstas están encontrando en la flora marina importantes recursos para la elaboración de fármacos innovadores, productos diversos para el cuidado de la piel y nuevas vías alimentarias a explotar. Algas, plancton o agua de mar purificada ya se pueden adquirir para consumo particular.

Ayudas Públicas

La Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama), cree que esta nueva oportunidad de negocio ecológica podría generar dos millones de empleos adicionales en la UE a lo largo de los próximos tres años. Muy especialmente en nuestro país, donde mares y costas llevan décadas generando réditos económicos. Por ello ha puesto en marcha el primer programa de subvenciones Empleaverde, dotado con 7,8 millones de euros que se han destinado a proyectos que impulsan el emprendimiento y la economía verde y azul.

Esta primera convocatoria, ya cerrada, no será la única, ya que está previsto que se renueven año tras año hasta 2023. La iniciativa está cofinanciada por el Programa Operativo Empleo, Formación y Educación del Fondo Social Europeo (FSE).

Para los proyectos de la actual convocatoria relacionados con mares y océanos, el Mapama ha puesto especial atención en las iniciativas enfocadas en los espacios marinos de la Red Natura 2000 para emprender y crear empleo. Los proyectos seleccionados recibirán cursos de formación, asesoramiento, acompañamiento, estancias formativas y sesiones de networking.

El importe mínimo que cada emprendedor puede solicitar es de 100.000 euros y el máximo de 300.000. La duración máxima de los proyectos será de 12 meses, a contar desde su inicio, y deben prestar una atención especial a colectivos con dificultades, como las mujeres, mayores de 45 años, menores de 35, inmigrantes, personas con discapacidad y residentes en áreas protegidas y/o zonas rurales.

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EEUU y China acaparan el dinamismo futuro de la economía global

La mitad del PIB mundial de los próximos dos años se generará en las dos mayores economías del planeta.

Una actividad que crecerá un 2,8% entre 2017 y 2019.

 

Buenas previsiones para China y EEUU

China y EEUU protagonizarán la mitad de la prosperidad económica del planeta a medio plazo. Así lo vaticina el Banco Mundial en un reciente informe en el que estima que el crecimiento del PIB global en el próximo trienio -es decir, entre los ejercicios 2017 y 2019- será del 2,8%. Lejos aún de las tasas de entre el 5% y el 7% de los años que precedieron a la crisis de 2008. O, dicho de otra forma. Todavía sin alcanzar la velocidad de crucero, su ritmo potencial de avance.

El gráfico del documento de esta institución multilateral resulta elocuente. Porque la tradicional disputa por la hegemonía de la actividad económica entre potencias industrializadas y mercados emergentes ha dado paso a otro paradigma: China y EEUU frente al resto del mundo. Con las lógicas e históricas variantes entre países de altas rentas per cápita y naciones en vías de desarrollo.

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Sobre la economía china, el Banco Mundial considera que se expandirá un 6,5% este año y dos décimas por debajo en los dos ejercicios posteriores. Si, como hace tradicionalmente el Banco Mundial, se equiparase este crecimiento en términos de Capacidad de Poder de Compra (PPP, según sus siglas en inglés), que tiene en cuenta el valor real de la divisa del país y la disponibilidad de gasto medio individual de sus ciudadanos, el salto de actividad en China equivaldría al 35,2% del crecimiento global en el citado periodo, otorgando a su PIB una producción adicional de 2,3 billones de dólares.

Los expertos de esta institución multilateral desvelan un grado mayor de incertidumbre al prever la salud económica de EEUU. “Los pronósticos sobre la primera economía global no incorporan los efectos de las nuevas medidas” que tiene en mente la Administración Trump. “Entre otras razones, porque aún no se han convertido en ley y están supeditadas a ciertos interrogantes” en su periplo por el Congreso.

El informe alude al doble recorte fiscal

Del 35% al 15%, en el Impuesto sobre Sociedades, y de cuatro puntos a los más ricos, en el de la Renta, que verá, además, reducir sus tramos a tres: al 35% el tipo impositivo máximo, al 25% y al 10%. Unas rebajas que generan dudas a economistas y al mercado, en caso de que fructifiquen en su tramitación legislativa según la propuesta de la Casa Blanca, porque este estímulo económico podría disparar la propensión al gasto y acelerar la inflación. Además de ocasionar una sustancial pérdida de ingresos tributarios en un país con casi el 100% de endeudamiento en relación al PIB. Nada menos que 18 billones de dólares. Y un crónico desequilibrio fiscal, en gran medida propiciado porque dos de cada tres empresas no han contribuido a las arcas del Tesoro entre 2006 y 2012 y las que lo han hecho, han aportado, de media, un 14%, según la Oficina de Contabilidad Gubernamental (GAO).

Plan de infraestructuras

Otro punto dubitativo es el volumen financiero del plan de infraestructuras. El presidente Trump desea movilizar un montante similar al de su presupuesto y al PIB español (1 billón de dólares) a mejorar las conexiones rodadas, ferroviarias y portuarias del país. Además de gaseoductos y oleoductos. Para lo que confía en el respaldo de los responsables presupuestarios del Congreso, pero también en la iniciativa público privada y en que se sufrague también a través de subidas de algunos impuestos. Como los de los carburantes, el gas y el petróleo, que no se mueve de los 18,4 centavos por galón desde 1993, bajo el primer mandato de Bill Clinton. Pero que el equipo económico de Trump desea elevar, presumiblemente, hasta los 44 centavos, con el visto bueno de los camioneros, los principales damnificados. Por ser el sector que se beneficiará de la mejora de carreteras.

Adiós a la política monetaria laxa

El tercer bloque de inquietud lo genera un dólar que no acaba de revalorizarse, como desea el Tesoro americano, en un periodo en el que la Reserva Federal, además, ha cambiado el paso y ha iniciado una fase alcista de los tipos de interés, más allá del 1%. Es decir, se aleja del precio del dinero próximo a cero y abandera, entre los grandes bancos centrales, el final de la política monetaria laxa que han caracterizado los años de crisis.

El escenario, además, no es menos ventajoso en este terreno para China. Su deuda ha escalado hasta los 17 billones de dólares (el 156% de su PIB) en pleno proceso de limpieza de activos de las grandes firmas del país que ha llevado a la agencia de rating Moody’s a rebajar la calificación de la deuda soberana del país. “Por las turbulencias en los mercados de bonos corporativos”, que las firmas chinas están tratando de colocar en las plazas bursátiles para quitarse la losa del endeudamiento y afrontar el exigente plazo de vencimiento de pagos. Aun así, están en mejor situación que hace unos años, también según Moody’s. Debido a la combinación de estímulos económicos oficiales y a las duras reformas implantadas por Pekín sobre los balances de las compañías estatales no financieras. La agencia asegura que han caído a niveles de 2010. Después de que la ratio deuda-activo de las cien mayores de estas empresas cayera hasta el 68% a finales de 2016, cuatro puntos por debajo de la cota del año precedente. Con un flujo de caja conjunto superior a los 93.000 millones de dólares, gracias a los notables márgenes de beneficios de los ejercicios recientes.

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China seduce al sector privado con cinco proyectos de infraestructuras

Grandes obras de ingeniería para consolidar la Nueva Ruta de la Seda.
El órdago de Pekín para ganar influencia global incluye suculentas carteras de inversión.

 

“Esperamos desencadenar nuevas fuerzas económicas para el crecimiento global, construir nuevas plataformas para el desarrollo mundial y reequilibrar la globalización para que la humanidad se acerque más a una comunidad de destino común”. Así definió hace un mes el presidente chino, Xi Jinping, el objetivo estratégico de la Nueva Ruta de la Seda, durante el foro de cooperación que congregó a varios mandatarios; entre ellos, el presidente Mariano Rajoy.

La delegación española, en sus encuentros bilaterales, mostró su indisimulado interés por los grandes proyectos de infraestructuras. De ahí que la presencia del titular de Fomento, Íñigo de la Serna, junto a las autoridades económico-comerciales y del ámbito de Exteriores. China valora el expertise de las grandes obras de ingeniería made in Spain.

 

Pero, ¿qué planes de construcción baraja Pekín para su corredor comercial, al que ha dotado de unos planes de modernización valorados en 40.000 millones de dólares? Además de contar con otros 100.000 millones procedentes de líneas de financiación multilateral del Banco Asiático de Inversión y de otros 69.500 (14.500 de contribución oficial y 55.000 de bancos chinos).

Transporte de mercancías China-Europa

Xi Jinping anunció una nueva inyección de 70.000 millones de dólares para el proyecto. Hasta ahora, China gestiona cerca de 20 líneas de trenes de carga que comunican directamente el país con ciudades europeas como Londres, Madrid, Rotterdam o Varsovia. De hecho, la ruta China-Madrid lleva funcionando más de un año y es el servicio ferroviario más largo del mundo.

Bajo la Nueva Ruta de la Seda, el Gobierno chino pretende modernizar y agilizar la red ferroviaria hasta lograr que sea una alternativa más rápida -aunque más costosa- al tradicional transporte marítimo de productos chinos. Pekín prevé que las obras del nuevo tren de alta velocidad, que unirá los 7.000 kilómetros que separan a Pekín de Moscú en 30 horas -frente a los 5 días que dura actualmente el viaje-, terminen en 2025, según la firma estatal rusa OAO Russian Railways.

Detrás de esta gran iniciativa está la intención de China de consolidarse como una potencia de la alta velocidad ferroviaria, ya que es la nación con más kilómetros operativos para trenes con velocidad superior a 300 kilómetros hora.

Estimación del coste total del proyecto con iniciativa privada: 242.000 millones de dólares

Red de trenes en Asia

China y Japón compitieron durante meses por el proyecto del primer ferrocarril de alta velocidad de Indonesia, que unirá la capital Yakarta con la ciudad de Bandung, en la isla de Java. Era la demostración más palpable del fervor por el AVE en Asia.

En este apartado hay dos grandes proyectos que tienen vinculación con la pasarela. Por un lado, la Red Panasiática, con la que China planea conectar la ciudad de Kunming, situada en el sur del país, con Vientiane, la capital de la vecina Laos, y con la red de ferrocarriles de Birmania. Si logra ejecutar la obra y pone en marcha otras planeadas en Tailandia, Camboya o Vietnam, podría llegar a constituir una red panasiática que uniera China con el resto del sudeste asiático.

Estimación del coste: 7.000 millones de dólares. Únicamente del tren de alta velocidad Kunming  Vientiane.

A esta iniciativa hay que añadir la conexión de alta velocidad en Indonesia, uno de los mercados emergentes más dinámicos, que conectará la capital del archipiélago con su centro económico por excelencia: Java. Las empresas chinas ganaron finalmente la licitación.

Coste contractual: 5.900 millones de dólares.

3.- Corredor China-Pakistán

Esta arteria comercial tiene su origen a 700 kilómetros de la capital de Pakistán, Karachi -el puerto de Gwadar- y concluye en la ciudad china de Kasgar, pasando por el Mar Arábigo. La idea de Pakistán, gran aliado chino, y de las autoridades de Pekín es el despliegue de inversiones del gigante asiático hacia su socio geoestratégico en la zona. En otros objetivos, para ‘exportar’ a suelo pakistaní el exitoso planteamiento tecnológico del llamado Silicon Valley chino del sureño puerto de Shenzen.

La ejecución de este proyecto otorgará a China una salida al mar sin necesidad de que sus bienes y mercancías atraviesen por el siempre conflictivo estrecho de Malaca, donde operan piratas y las inclemencias meteorológicas suelen ser habituales.

El proyecto contempla la ampliación de la Carretera del Kakarorum, una de las más altas del mundo, que conecta a China con Pakistán.

Estimación de coste total: 55.000 millones de dólares.

4.- Puerto de Colombo

El Gobierno de Sri Lanka otorgó el proyecto del puerto de Colombo-Sur, presupuestado en US$1.400 millones, a una compañía china. Porque para el gigante asiático, el transporte en la Nueva Ruta de la Seda no sólo será terrestre. El presidente Jinping también considera clave el desarrollo de puertos marítimos. El de Colombo, la capital de Sri Lanka, es una prioridad para Pekín.

Aunque quedó paralizado con el cambio de Ejecutivo en la isla -más cercano políticamente a India-, recientes negociaciones han permitido continuar con el proyecto y ya se han reanudado las obras.

Coste contractual: 1.400 millones de dólares

5.- Proyectos en África

Gestionada por personal chino, la flota de trenes de nueva construcción de la línea que une la capital de Etiopía, Adís Adeba, y Yibuti está ayudando a impulsar la economía de ambos países. China lleva un decenio invirtiendo en países africanos; en especial, en fuentes de energía, desde firmas de minería hasta proyectos de prospección de gas y petróleo.

Aunque también en el terreno de las infraestructuras. China ya está construyendo el ferrocarril que unirá las dos principales ciudades de Kenia: la capital, Nairobi, y Mombasa, en la costa del país. Dentro de una estratégica táctica para configurar la futura red de transportes de África Oriental, que conectará las ciudades de Kenia con las capitales de Uganda (Kampala), Sudán del Sur (Juba), Ruanda (Kigali) y Burundi (Bujumbura).

Una red que bifurcará sus conexiones también hacia Adís Abeba. De hecho, China ya inauguró el tren que une la capital etíope con la ciudad costera de Yibuti, la capital del país de mismo nombre, situada en el Mar Rojo, donde compañías chinas están construyendo un centro logístico marítimo. “Es un desarrollo estratégico enorme”, aseguró al diario The New York Times. Peter Dutton, profesor de estudios estratégicos de la Escuela Naval de Guerra en Rhode Island, EEUU, que recoge también la edición en español de la BBC. “Se trata de una expansión del poder naval para proteger el comercio y los intereses regionales de China en el Cuerno de África. Eso es lo que las potencias en expansión suelen hacer. Y China aprendió las lecciones del imperio británico hace 200 años”, concluye el diagnóstico de Dutton.

Estimación del coste total: 13.800 millones de dólares.

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El dólar fuerte no acaba de certificar las expectativas del mercado

Las perspectivas para 2017 de los bancos de inversión hablaban de una notable apreciación del ‘billete verde’ americano.

El euro es la divisa más revalorizada del G-10.

El consenso del mercado era rotundo al inicio de año. El dólar, que ya estaba significativamente sobrevalorado en las postrimerías de 2016, alcanzaría la supremacía en el mercado internacional de divisas a lo largo de este ejercicio. Aún no se pueden lanzar las campanas al vuelo. Obvio. En las plazas monetarias hay demasiados fundamentales, vinculados con la coyuntura económica y la salud de las finanzas soberanas, pero también no pocos intangibles. Parámetros que escapan a la vista, incluso, de los más avezados expertos. Pero, a falta de unas semanas para traspasar el ecuador de 2017, la divisa que acapara los focos por su rally alcista es … el euro. Al menos entre las de las principales potencias monetarias, las del G-10.

La sobrevaloración del billete verde

El retorno a la tradicional política del dólar fuerte, a la que se renunció -nunca de forma oficial, por supuesto- durante la debacle bursátil de las punto.com y la colateral crisis de Enron, que se llevó también por delante a la consultora Arthur Andersen, allá por 2003. Durante la presidencia de George W. Bush. El dirigente republicano tenía margen de maniobra: la sobrevaloración del billete verde llegó a cifrarse, por algunos bancos de inversión, de hasta el 70% de su valor.

Las pretensiones oficiales del Tesoro americano

Con el aterrizaje de Donald Trump en la Casa Blanca, y tras el doble mandato de Barack Obama, de paulatina y lenta recuperación del dólar frente a sus grandes rivales en los mercados -euro, libra y yen, aunque también el controlado renminbi chino- las pretensiones oficiales del Tesoro americano volvían a estar claras: restablecer la indiscutible hegemonía de la divisa de EEUU.

El primer semestre

Sin embargo, al término de los primeros cinco meses de 2017 -y en las dos semanas del sexto, junio-, el dólar, lejos de sacar músculo, se ha dejado un 3,8% de su valor negociador en plazas internacionales. A la espera de que las filas republicanas en el Congreso -enfatizan los analistas- sean capaces de sacar adelante los ambiciosos programas de estímulo económico del actual mandatario -entre otros, una notable rebaja tributaria, un generoso plan de infraestructuras y un plan presupuestario expansivo en áreas como Defensa y Seguridad-, el comportamiento del dólar ha sido decepcionante. Incluso monedas como el peso mexicano o el dólar canadiense, a las que las medidas proteccionistas de EEUU en materia comercial amenazaban su cotización, se han apuntado a la revalorización de las grandes divisas, en general. Aunque el gran triunfador haya sido, a nivel global, el won surcoreano (como ya contamos), que ha irrumpido como moneda de referencia en el intenso tráfico comercial asiático. Pese a la elevada volatilidad, con drásticas caídas de las divisas de mercados emergentes como los mencionados México o Corea del Sur, del primer trimestre.

Sin duda, en esta decepción del dólar ha jugado un papel determinante los titubeos de la política fiscal, que se han adentrado por una senda errática en áreas como la repatriación de beneficios desde centros off-shore para grandes corporaciones en un país que deja de ingresar, por este concepto, del orden de 150.000 millones de dólares anuales. O los gravámenes y deducciones a las empresas con vocación exportadora. Dos aspectos que no contribuyen precisamente a atraer nuevos capitales. Aunque también resulta imprescindible para ahondar en este análisis la cada vez más divergente política monetaria de la Reserva Federal, que se aleja con mayor celeridad que Europa y Reino Unido de los tipos de interés próximos a cero. A lo que hay que unir que los cambios impositivos por los que se reducirán del 35% al 15% el Impuesto sobre Sociedades y los tres tramos sobre los que se reconducirá la tributación sobre la Renta (10%, 25% y 35%) no son la prioridad económica esencial del grupo republicano en el Congreso. Los cambios impositivos están detrás de la reforma sanitaria y de los avances negociadores del presupuesto.

El euro, moneda de referencia

Sin embargo, el euro, contra todo pronóstico, ha sido elegido como moneda de referencia para no pocos hedge funds y bancos de inversión durante la primera mitad de 2017. Todo un error de cálculo, si se tienen en cuenta los malos augurios que, sobre la divisa común, pendía en los mercados por el complejo calendario electoral, con riesgos de victoria de partidos partidarios de nuevas salidas de la UE entre los actuales socios monetarios (Francia y Holanda) y la falta de un itinerario de transformación de la construcción europea. En los prolegómenos del ecuador del año, el euro es la moneda que más valor ha recuperado en el G-10, que acoge a los grandes bancos centrales del mundo.

Las elecciones

Los resultados en los comicios, que han alejado el fantasma del populismo excluyente; los mensajes del nuevo eje franco-alemán de Emmanuel Macron y Angela Merkel -al menos, hasta la convocatoria electoral germana de septiembre- en respaldo a las reformas, de gran calado, presentadas por la Comisión Europea para fortalecer la UEM, y las proclamas internas para que Europa sustituya a EEUU en el liderazgo del cambio climático y el libre comercio, por ejemplo, le ha sentado fenomenal al euro. Según Bank of America Merrill Lynch (BofAML), entre otros bancos de inversión que, en una reciente nota, explica la mejora de perspectivas sobre la divisa europea, además, por la mejoría sustancial de la economía de los socios monetarios. “De estar en riesgo a comienzos de año a poder suscribir uno de los mejores ejercicios de su historia”.

De hecho, dicen en Morgan Stanley, los inversores foráneos han adquirido 7.000 millones de dólares en activos en euros desde marzo, sin acudir a firmas de alto riesgo, frente a los escasos 900 millones que se han formalizado a través de hedfe funds. La orden actual de esta entidad americana es operar con la divisa común europea, que ha ganado un 6% frente al dólar desde el inicio del año. En contraste con el descenso de la libra durante la larga campaña electoral en el Reino Unido. La moneda británica se ha mostrado sensible a la pérdida de escaños del partido conservador de Theresa May y a la incertidumbre sobre las negociaciones del Brexit con sus todavía socios de la UE.

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Los riesgos del Brexit

Brexit, a la espera de un acuerdo muy delicado

Con el telón de fondo de una consulta electoral  en la que el terrorismo se ha erigido como el gran protagonista, la prioridad que se abre ahora para el nuevo gobierno del Reino Unido y para Europa es la negociación del Brexit y la búsqueda de un acuerdo que sea lo menos doloroso posible para las dos partes en proceso de divorcio.

Una misión casi imposible, porque a un año vista ya del referéndum que dio vía libre al Brexit la situación se encuentra envuelta en una ceremonia de la confusión donde los mensajes desde ambos bandos están enrareciendo las negociaciones, hasta el punto de que hoy ningún analista tiene dudas de que la desconexión va a generar daños económicos e importantes pérdidas de riqueza y bienestar para todos. El castigo ejemplarizante a los británicos desde la UE para evitar que ningún otro socio quiera imitar a los tránsfugas es una consigna imperante entre quienes mandan en Bruselas, mientras que desde Londres el nuevo Gabinete necesita mantener una postura de máxima dureza para no perder la dignidad, la credibilidad y el apoyo de una sociedad muy dividida.

España va a perder mucho

Estamos pues ante lo que los economistas definen como el juego de las sumas negativas, y este juego España es, posiblemente, el país más vulnerable. De hecho, España es el único país de la eurozona que tiene superávit comercial con el Reino Unido, con un saldo positivo de 7.968 millones de euros en 2016. El mercado británico es el cuarto destino de las exportaciones españolas y el sexto en origen de nuestras importaciones, con unas ventas por 19.153 millones en el último año, y creciendo, frente a unas compras por 11.184 millones. La balanza de servicios es también muy favorable a nuestro país, con el añadido de que el Reino Unido es el principal emisor de turistas hacia España, hasta el punto de que el 24 por ciento de los 74.000 millones de ingresos por turismo de 2016 corresponde al gasto de los turistas británicos.

Las inversiones

Y en el terreno de las inversiones, los datos cerrados del Ministerio del Ministerio de Economía muestran que Reino Unido fue también el principal país de destino de las inversiones españolas durante el año pasado, con un total de 8.900 millones de euros frente a los 3.819 millones del año 2015, con una inversión acumulada en el país que supera ampliamente los 50.000 millones. Un tejido empresarial y financiero al que preocupa fundamentalmente la generación de ingresos y la repatriación de beneficios. En sensu contrario el volumen de negocio generado por las empresas británicas en las fusiones y adquisiciones de sociedades españolas sobrepasó los 3.000 millones.

Es en este contexto cuando, también y como afirmaba recientemente el presidente de CESCE y ex secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, el seguro de crédito va a tener un papel protagonista indudable para reducir el riesgo comercial de los intercambios con el Reino Unido. Se trata, nada más y nada menos, de garantizar que los riesgos económicos no los sufra las empresas sino que queden razonablemente cubiertos. Sectores económicos claves para la economía española como los bienes de equipo, agroalimentación, automóvil, telecomunicaciones, inmobiliario o servicios financieros, además del turismo, pueden verse seriamente afectados si, al final, vamos a lo que los políticos llaman un “Brexit duro” y la negociación no se hace bien.

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Las pymes, dispuestas a generar empleo a cambio de financiación

Según el Informe sobre Financiación de la Pyme en España, unas 138.000 pymes están dispuestas a generar puestos de trabajo, más de 560.000 en total, siempre y cuando consigan financiación, un crédito que no siempre se les concede, sobre todo porque no pueden aportar las garantías solicitadas.

 

La Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR-Cesgar) acaba de publicar el Informe sobre Financiación de la Pyme en España. Según este documento, con datos actualizados hasta marzo de 2017, unas 138.000 pequeñas y medianas empresas de nuestro país están pensando en ampliar plantilla siempre y cuando obtengan la financiación necesaria. En total, el estudio calcula que serían más de 560.000 los puestos de trabajo que se crearían a través de esta vía.

Sin embargo, el texto advierte de que el 55,7% de las pymes que han solicitado un crédito para financiar sus proyectos han tenido dificultades para conseguirlo, sobre todo porque no pueden aportar las garantías solicitadas o porque no pueden asumir el precio de la financiación. No obstante, el 43,5% de las compañías consultadas creen que conseguir esa inyección es clave para crear y mantener el empleo en sus respectivas organizaciones.

¿Qué otros motivos empujan a estas empresas a buscar liquidez? La mayoría de las pymes, el 72,6%, aseguran que necesitan circulante. Le siguen en importancia la inversión en equipo productivo, con casi un 21%, la inversión en inmuebles (11,8%) y en innovación (6,4%).

Las cifras cambian si nos centramos en sociedades exportadoras y/o centradas en actividades de I+D+i. Por ejemplo, el 31,6% de las pymes que salen fuera de nuestras fronteras han tenido necesidades de financiación en los últimos seis meses, frente al 21,1% de las no lo hacen. Un porcentaje que se eleva hasta el 37,3% en las compañías innovadoras.

Por otra parte, si nos centramos en sectores de actividad, la industria, los servicios de transporte y los servicios a las empresas son los que presentan necesidades de financiación superiores a la media. En cuanto a tramos de tamaño empresarial, las empresas medianas (de 50 a 250 asalariados) son las que más liquidez requieren, un 33,3%, frente al 17,7% de los trabajadores autónomos o empresas sin empleados.

LAS POCO CONOCIDAS SGR

El documento hace hincapié en el número de pymes que siguen sin hacer uso de los servicios de las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR): en el último año y medio el porcentaje de pequeñas y medianas empresas que nunca ha recurrido a ella y/o que no las conoce se ha reducido ligeramente, pasando del 82,6% al 78,5%.

Las que sí las conocen destacan una serie de beneficios entre sus servicios: una mejora del acceso a la financiación bancaria; la obtención de asesoramiento financiero adecuado; la posibilidad de obtener mayores importes a la hora de solicitar un crédito; la posibilidad de reducir los costes de la financiación; y la ampliación de los plazos de devolución del crédito.

Con respecto a otros productos financieros, el estudio asegura que el más utilizado por las pymes es el crédito de proveedores, por el que opta más de un 38% de las encuestadas. Este sistema, en el que el distribuidor es el que da liquidez retrasando un pago, no suele necesitar de garantías o contratos, aunque sí una relación de medio o largo plazo con el proveedor, un historial de compras frecuentes y puntualidad en los pagos.

Las líneas de crédito bancario han mejorado sus cifras con respecto al anterior informe, cerrado en septiembre de 2016. Algo que va unido al aumento de la actividad empresarial, que ha pasado del 14,2% al 22,3%. Por el contrario, el empleo de préstamos bancarios ha caído, pasando de casi el 24% el pasado semestre a algo más del 15%.

Otras opciones valoradas por las pymes son los créditos del ICO, el leasing o arrendamiento financiero, el factoring y avales y garantías, que se mantienen en niveles muy similares a los del semestre anterior, por debajo del 7%.