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El valor del CETA

El objetivo

En línea con el resto de los socios europeos, el Parlamento Español ha dado vía libre al CETA. Ese acuerdo comercial global entre la UE y Canadá que tiene como objetivo impulsar el intercambio de bienes y servicios y el flujo bilateral de inversiones reduciendo trabas administrativas y aranceles y que, desde un punto de vista estratégico, permite situar a la UE en la primera línea de influencia económica global y refuerza la relación transatlántica, en un momento en el que EEUU mira a China.

Un mercado en crecimiento

Además, para España el mercado que ofrece Canadá está en fuerte crecimiento. Aunque actualmente este país norteamericano sólo representa el 0,51 por ciento del total de las exportaciones españolas, su cercanía al mercado norteamericano le permite ofrecer una plataforma desde la que exportar a EEUU, a la vez que el ambicioso programa de inversión pública del nuevo gobierno de Justin Trudeau, por importe aproximado de 5.000 millones de dólares canadienses, constituye una oportunidad para la inversión de las empresas españolas.

Aumentarán las exportaciones a Canadá

Los informes de la Comisión Europea y de la Secretaría de Estado de Comercio sobre el impacto de este acuerdo coinciden en apuntar que su entrada en vigor permitirá incrementar al menos un veinte por ciento las exportaciones españolas a Canadá. Las instituciones comunitarias esperan, asimismo, un aumento del Producto Interior Bruto de la UE cifrado en 11.600 millones, de los cuales cerca de la mitad provendrían de la liberalización del comercio de servicios, lo que se traduciría automáticamente en la creación de empleo. Los cálculos de Eurostat estiman que por cada mil millones de euros en exportaciones se crean en la UE 14.000 nuevos puestos de trabajo.

Todo ello con el añadido general de que las políticas de libre comercio son las que, durante el último medio siglo, han permitido generar un nivel de competencia dentro del mercado abierto actual que actúa como motor de la innovación y da lugar a productos de calidad superior, empleos mejor remunerados, nuevos mercados y mayor volumen de ahorro e inversión.

“Un juego de suma positiva”

En definitiva, la evolución de las economías de Asía, América Latina, y de los propios países desarrollados de Europa y América del Norte, demuestra que la globalización ha propiciado una enorme generación de riqueza. Como explicaba recientemente el presidente de CESCE, Jaime García-Legaz, “la grandeza del libre comercio estriba en que no se trata de un juego de suma cero, sino de un juego de suma positiva porque cuando dos naciones eliminan las barreras a los intercambios y el comercio florece, se producen ganancias mutuas de bienestar”.

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Europa empuja a mejorar la regulación de los acuerdos de refinanciación

Recientemente ha empezado a funcionar el reglamento europeo sobre procedimientos de insolvencia. Sin embargo, España todavía no tiene en marcha todas las exigencias de la UE, entre las que está la mejora de la regulación de los acuerdos de refinanciación para empresas viables con dificultades financieras.

Cambios legales

En los últimos días ha entrado en vigor el Reglamento de la UE 2015/848 sobre procedimientos de insolvencia, una normativa para la que España todavía está en proceso de adaptación. En la máxima brevedad posible, las leyes de nuestro país han de asumir los cambios que desde Europa fueron marcados en 2015. De hecho, en estos momentos, el Ministerio de Justicia tiene en proceso de aprobación un nuevo texto refundido de la Ley Concursal que tiene como objetivo ponerse al día con las exigencias de Europa.

Las medidas

Entre las medidas que adopte la normativa española han de añadirse herramientas útiles para facilitar la tarea de los tribunales de los Estados miembros y evitar determinadas prácticas como el llamado forum shopping o foro de conveniencia. Este término hace referencia a las opciones que un demandante tiene al acogerse a la jurisdicción de un país que pueda emitir una sentencia más favorable a sus intereses.

También para resolver con mayor éxito la insolvencia de empresas viables con dificultades de financiación, a través de la regulación de los acuerdos de refinanciación. Hasta la fecha, éstos estaban amparados por el artículo 71 bis de la Ley Concursal, referido a los acuerdos no rescindibles. Como explica la Guía de Actuación de la Empresa ante la Insolvencia, elaborada por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y el Consejo General de Economistas, para que no sean rescindibles se exige que impliquen una ampliación significativa del crédito disponible o la modificación o extinción de obligaciones, siempre que respondan a un plan de viabilidad que permita la continuidad de la actividad económica en el corto y medio plazo.

Condiciones de aprobación

El acuerdo debe ser aprobado por un mínimo del 60% del pasivo, debe emitirse certificación del auditor de la compañía o, en su ausencia, del que nombre el registrador mercantil, sobre dicha suficiencia de pasivo y debe ser formalizado en instrumento público.

Tampoco son rescindibles aquellos acuerdos que, no reuniendo estas condiciones, cumplan una serie de condiciones financieras también formalizadas en instrumento público. El deudor y los acreedores podrán solicitar el nombramiento de experto independiente para que informe sobre el carácter razonable y realizable del plan de viabilidad, sobre la proporcionalidad de las garantías conforme a las condiciones normales de mercado. Si no se cumplen éstas, se podrá solicitar por parte de la administración concursal la rescisión de los acuerdos.

Otras opciones

Estos también pueden verse amparados en la disposición adicional 4ª de la Ley Concursal. Se trata de acuerdos suscritos por acreedores que representen al menos el  51% de los pasivos financieros y que reúnan las condiciones anteriormente descritas. Todas excepto las referidas a las mayorías de pasivo, que son sustituidas por el 51% de acreedores de pasivos financieros. Según la guía de CEOE, su homologación judicial impide que los acuerdos aderezados con estas características puedan ser rescindidos.

Quedan excluidos de esta modalidad los acreedores por operaciones comerciales, los laborales y los de derecho público. Sin embargo, los efectos de estos acuerdos pueden extenderse a los acreedores de pasivos financieros que no los hayan suscrito de inicio y cuyos créditos no tengan garantía real.

Condiciones especiales

Pueden generarse condiciones especiales si el acuerdo es suscrito por acreedores que representen el 60% del pasivo financiero, extendiendo las esperas de hasta cinco años, así como la conversión de deuda en préstamos participativos durante el mismo plazo. En el caso de que sea suscrito por, al menos, el 75% del pasivo, con esperas de cinco a diez años, quitas y conversión de deuda en acciones o participaciones, los acreedores disconformes tendrán la opción de sustituir la capitalización de su deuda por una quita equivalente al importe del nominal de los títulos que les correspondería suscribir o asumir y, en su caso, de la correspondiente prima de emisión o asunción.

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Sanciones para quienes demoren en exceso el pago a las pymes, cada vez más cerca

La Ley de Morosidad

Cualquier empresa pequeña y media que trabaje con la Administración Pública o con las grandes empresas tiene claro que si hay una ley en España que sea papel mojado, esa es la Ley de Morosidad. Por más que la ley fijara en 2013 unos plazos máximos de 60 días en el caso de la empresa privada y de 30 días en el caso de las Administraciones Públicas. La realidad es que la demora se alarga demasiadas veces a los 70 días, y la práctica de pagar a 90 o 120 días es todavía una regla impuesta a proveedores sin margen de negociación

Presente y futuro

Las estadísticas no engañan y el Gobierno lo sabe. Son muchas las pymes que se han quedado en el camino durante esta crisis, incapaces de gestionar el desfase financiero al que le somete las abusivas prácticas de demora en el pago de grandes corporaciones públicas y privadas.

Si atendemos a lo ocurrido esta semana en el Congreso, esta situación podría tener los días contados. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha asegurado que el Gobierno está dispuesto a introducir penalizaciones fiscales para empresas del sector privado que incumplan la Ley de Morosidad.

Apenas unas horas después de que Montoro pronunciara estas palabras, el pasado martes en el Congreso de los Diputados la práctica totalidad de los grupos políticos se ponía de acuerdo para apoyar una proposición no de Ley de Ciudadanos en la que se solicita un sistema de sanciones para las empresas que pagan con retraso a las Pymes.

Diferencia de opiones

El texto presentado por Ciudadanos establece la posibilidad de aplicar multas cercanas al millón de euros.  Pero, según ha explicado El Indenpendiente, la implantación de estas medidas no será inmediata puesto que es probable que el texto de Ciudadanos sea modificado o superado por una propuesta propia del Partido Popular.

Las principales diferencias entre el texto de partido liderado por Mariano Rajoy y el de Albert Ribera están en cómo deben canalizarse las multas o sanciones. Mientras el PP, según explicó Montoro, se decantaría por imponer sanciones tributarias, Ciudadanos es partidario de las multas directas e incluir en el texto que la Administración también pueda ser objeto de sanción.

El texto elaborado por el equipo de Rivera establece sanciones leves cuando se pacten entre las partes plazos que excluyan las vacaciones, por ejemplo.

Multas y sanciones

Los incumplimientos graves serán aquellos en los que el pagador supere en 20 días el plazo de pago establecido por la Ley, 60 días. Ahora, la media anual es de 77 días de demora en pago por parte de las administraciones públicas.

Se aplicarán sanciones leves cuando se pacten plazos de pago que excluyan del cómputo los periodos vacacionales. La cuantía oscilará entre los 60 y los 2.045 euros.

Las graves serán aquellas que las que se dé, al menos, una de las siguientes situaciones:

– La demora supere los 20 días sobre el plazo legal de pago

-Se detecten pactos en perjuicio del acreedor

-Haya cláusulas sobre el cómputo del plazo o sobre las consecuencias de la demora

-La reincidencia: acumular más de tres infracciones leves será falta grave

Por último, el documento establece como infracciones muy graves la demora de más de 60 días, la resistencia en la colaboración con la autoridad inspectora, la falsificación de facturas o la reincidencia en dos infracciones graves.

Cualquiera de estas multas además de la cuantía económica conlleva la obligación de abonar las deudas pendientes de pago, intereses de demora incluidos; además de una indemnización por costes de cobro.

Tal vez el punto que más miedo genera a los morosos, es que según Ciudadanos, las empresas que hayan sido sancionadas con infracciones graves o muy graves no podrán contratar con empresas públicas. Tampoco podrán recibir ningún tipo de subvenciones, ni acceder a Crédito del Instituto de Crédito Oficial (ICO) o beneficiarse de deducciones en el Impuesto de Sociedades

En último extremo, Ciudadanos contempla que cuando la especial gravedad de los hechos o el número de personas afectadas lo requieran, se podrán hacer públicas las sanciones.

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La economía azul: un objetivo de desarrollo en la UE

España y Europa están poniendo en marcha diversos programas para fomentar la creación de empresas sostenibles que basen su negocio en el respeto a los océanos: material textil fabricado con desechos de redes de pesca y plástico reciclado, sacado del mar; cultivo de algas para la industria agroalimentaria, farmacéutica o biotecnológica; energía eólica, etc.

 

La ‘economía azul’

El mar no es sólo un lugar en el que pasar nuestras próximas vacaciones, también un elemento en el que basar nuestro negocio. Según datos de la Comisión Europea, la llamada ‘economía azul’ está dando trabajo a 5,4 millones de personas en la Unión Europea, en sectores como el de la pesca, en el de la construcción de barcos, el del turismo, la energía eólica marina o la acuicultura, entre otros. Por otra parte, el Consejo del Mar de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) cifra en más de 36.000 millones de euros la facturación de los negocios azules que operan en España, y en 230.000 el número de empleos generados.

Los datos de la UE apuntan a que estas actividades tienen un valor añadido bruto de casi 500.000 millones de euros anuales. Y con los nuevos programas de apoyo que se están lanzando desde la administración europea, el objetivo marcado pasa por aumentar esta cifra en 300 millones de euros al año más, y crear nuevas oportunidades por valor de otros 200 millones.

Nuevas oportunidades

De esta manera, en los últimos años han empezado a aflorar nuevas oportunidades, muy relacionadas con el campo medioambiental. No es de extrañar, teniendo en cuenta la importancia de los océanos no sólo a nivel biológico, también económico y social. Y también, el problema de contaminación que éstos soportan: según datos del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (Pnuma), cada año llegan a mares y océanos entre 8 y 9 millones de toneladas de plástico.

Una serie de residuos que se han convertido en la materia prima de algunas empresas y startups, que fabrican desde material textil hasta gafas de sol con desechos de redes de pesca y plástico reciclado del mar. De esta manera, no sólo empujan su negocio mejorando la calidad de nuestros mares, también su imagen de marca y su Responsabilidad Social Corporativa.

Tampoco se debe pasar por alto la actividad, cada vez más intensa, de las industrias agroalimentaria, farmacéutica, cosmética y biotecnológica. Éstas están encontrando en la flora marina importantes recursos para la elaboración de fármacos innovadores, productos diversos para el cuidado de la piel y nuevas vías alimentarias a explotar. Algas, plancton o agua de mar purificada ya se pueden adquirir para consumo particular.

Ayudas Públicas

La Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama), cree que esta nueva oportunidad de negocio ecológica podría generar dos millones de empleos adicionales en la UE a lo largo de los próximos tres años. Muy especialmente en nuestro país, donde mares y costas llevan décadas generando réditos económicos. Por ello ha puesto en marcha el primer programa de subvenciones Empleaverde, dotado con 7,8 millones de euros que se han destinado a proyectos que impulsan el emprendimiento y la economía verde y azul.

Esta primera convocatoria, ya cerrada, no será la única, ya que está previsto que se renueven año tras año hasta 2023. La iniciativa está cofinanciada por el Programa Operativo Empleo, Formación y Educación del Fondo Social Europeo (FSE).

Para los proyectos de la actual convocatoria relacionados con mares y océanos, el Mapama ha puesto especial atención en las iniciativas enfocadas en los espacios marinos de la Red Natura 2000 para emprender y crear empleo. Los proyectos seleccionados recibirán cursos de formación, asesoramiento, acompañamiento, estancias formativas y sesiones de networking.

El importe mínimo que cada emprendedor puede solicitar es de 100.000 euros y el máximo de 300.000. La duración máxima de los proyectos será de 12 meses, a contar desde su inicio, y deben prestar una atención especial a colectivos con dificultades, como las mujeres, mayores de 45 años, menores de 35, inmigrantes, personas con discapacidad y residentes en áreas protegidas y/o zonas rurales.

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EEUU y China acaparan el dinamismo futuro de la economía global

La mitad del PIB mundial de los próximos dos años se generará en las dos mayores economías del planeta.

Una actividad que crecerá un 2,8% entre 2017 y 2019.

 

Buenas previsiones para China y EEUU

China y EEUU protagonizarán la mitad de la prosperidad económica del planeta a medio plazo. Así lo vaticina el Banco Mundial en un reciente informe en el que estima que el crecimiento del PIB global en el próximo trienio -es decir, entre los ejercicios 2017 y 2019- será del 2,8%. Lejos aún de las tasas de entre el 5% y el 7% de los años que precedieron a la crisis de 2008. O, dicho de otra forma. Todavía sin alcanzar la velocidad de crucero, su ritmo potencial de avance.

El gráfico del documento de esta institución multilateral resulta elocuente. Porque la tradicional disputa por la hegemonía de la actividad económica entre potencias industrializadas y mercados emergentes ha dado paso a otro paradigma: China y EEUU frente al resto del mundo. Con las lógicas e históricas variantes entre países de altas rentas per cápita y naciones en vías de desarrollo.

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Sobre la economía china, el Banco Mundial considera que se expandirá un 6,5% este año y dos décimas por debajo en los dos ejercicios posteriores. Si, como hace tradicionalmente el Banco Mundial, se equiparase este crecimiento en términos de Capacidad de Poder de Compra (PPP, según sus siglas en inglés), que tiene en cuenta el valor real de la divisa del país y la disponibilidad de gasto medio individual de sus ciudadanos, el salto de actividad en China equivaldría al 35,2% del crecimiento global en el citado periodo, otorgando a su PIB una producción adicional de 2,3 billones de dólares.

Los expertos de esta institución multilateral desvelan un grado mayor de incertidumbre al prever la salud económica de EEUU. “Los pronósticos sobre la primera economía global no incorporan los efectos de las nuevas medidas” que tiene en mente la Administración Trump. “Entre otras razones, porque aún no se han convertido en ley y están supeditadas a ciertos interrogantes” en su periplo por el Congreso.

El informe alude al doble recorte fiscal

Del 35% al 15%, en el Impuesto sobre Sociedades, y de cuatro puntos a los más ricos, en el de la Renta, que verá, además, reducir sus tramos a tres: al 35% el tipo impositivo máximo, al 25% y al 10%. Unas rebajas que generan dudas a economistas y al mercado, en caso de que fructifiquen en su tramitación legislativa según la propuesta de la Casa Blanca, porque este estímulo económico podría disparar la propensión al gasto y acelerar la inflación. Además de ocasionar una sustancial pérdida de ingresos tributarios en un país con casi el 100% de endeudamiento en relación al PIB. Nada menos que 18 billones de dólares. Y un crónico desequilibrio fiscal, en gran medida propiciado porque dos de cada tres empresas no han contribuido a las arcas del Tesoro entre 2006 y 2012 y las que lo han hecho, han aportado, de media, un 14%, según la Oficina de Contabilidad Gubernamental (GAO).

Plan de infraestructuras

Otro punto dubitativo es el volumen financiero del plan de infraestructuras. El presidente Trump desea movilizar un montante similar al de su presupuesto y al PIB español (1 billón de dólares) a mejorar las conexiones rodadas, ferroviarias y portuarias del país. Además de gaseoductos y oleoductos. Para lo que confía en el respaldo de los responsables presupuestarios del Congreso, pero también en la iniciativa público privada y en que se sufrague también a través de subidas de algunos impuestos. Como los de los carburantes, el gas y el petróleo, que no se mueve de los 18,4 centavos por galón desde 1993, bajo el primer mandato de Bill Clinton. Pero que el equipo económico de Trump desea elevar, presumiblemente, hasta los 44 centavos, con el visto bueno de los camioneros, los principales damnificados. Por ser el sector que se beneficiará de la mejora de carreteras.

Adiós a la política monetaria laxa

El tercer bloque de inquietud lo genera un dólar que no acaba de revalorizarse, como desea el Tesoro americano, en un periodo en el que la Reserva Federal, además, ha cambiado el paso y ha iniciado una fase alcista de los tipos de interés, más allá del 1%. Es decir, se aleja del precio del dinero próximo a cero y abandera, entre los grandes bancos centrales, el final de la política monetaria laxa que han caracterizado los años de crisis.

El escenario, además, no es menos ventajoso en este terreno para China. Su deuda ha escalado hasta los 17 billones de dólares (el 156% de su PIB) en pleno proceso de limpieza de activos de las grandes firmas del país que ha llevado a la agencia de rating Moody’s a rebajar la calificación de la deuda soberana del país. “Por las turbulencias en los mercados de bonos corporativos”, que las firmas chinas están tratando de colocar en las plazas bursátiles para quitarse la losa del endeudamiento y afrontar el exigente plazo de vencimiento de pagos. Aun así, están en mejor situación que hace unos años, también según Moody’s. Debido a la combinación de estímulos económicos oficiales y a las duras reformas implantadas por Pekín sobre los balances de las compañías estatales no financieras. La agencia asegura que han caído a niveles de 2010. Después de que la ratio deuda-activo de las cien mayores de estas empresas cayera hasta el 68% a finales de 2016, cuatro puntos por debajo de la cota del año precedente. Con un flujo de caja conjunto superior a los 93.000 millones de dólares, gracias a los notables márgenes de beneficios de los ejercicios recientes.

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China seduce al sector privado con cinco proyectos de infraestructuras

Grandes obras de ingeniería para consolidar la Nueva Ruta de la Seda.
El órdago de Pekín para ganar influencia global incluye suculentas carteras de inversión.

 

“Esperamos desencadenar nuevas fuerzas económicas para el crecimiento global, construir nuevas plataformas para el desarrollo mundial y reequilibrar la globalización para que la humanidad se acerque más a una comunidad de destino común”. Así definió hace un mes el presidente chino, Xi Jinping, el objetivo estratégico de la Nueva Ruta de la Seda, durante el foro de cooperación que congregó a varios mandatarios; entre ellos, el presidente Mariano Rajoy.

La delegación española, en sus encuentros bilaterales, mostró su indisimulado interés por los grandes proyectos de infraestructuras. De ahí que la presencia del titular de Fomento, Íñigo de la Serna, junto a las autoridades económico-comerciales y del ámbito de Exteriores. China valora el expertise de las grandes obras de ingeniería made in Spain.

 

Pero, ¿qué planes de construcción baraja Pekín para su corredor comercial, al que ha dotado de unos planes de modernización valorados en 40.000 millones de dólares? Además de contar con otros 100.000 millones procedentes de líneas de financiación multilateral del Banco Asiático de Inversión y de otros 69.500 (14.500 de contribución oficial y 55.000 de bancos chinos).

Transporte de mercancías China-Europa

Xi Jinping anunció una nueva inyección de 70.000 millones de dólares para el proyecto. Hasta ahora, China gestiona cerca de 20 líneas de trenes de carga que comunican directamente el país con ciudades europeas como Londres, Madrid, Rotterdam o Varsovia. De hecho, la ruta China-Madrid lleva funcionando más de un año y es el servicio ferroviario más largo del mundo.

Bajo la Nueva Ruta de la Seda, el Gobierno chino pretende modernizar y agilizar la red ferroviaria hasta lograr que sea una alternativa más rápida -aunque más costosa- al tradicional transporte marítimo de productos chinos. Pekín prevé que las obras del nuevo tren de alta velocidad, que unirá los 7.000 kilómetros que separan a Pekín de Moscú en 30 horas -frente a los 5 días que dura actualmente el viaje-, terminen en 2025, según la firma estatal rusa OAO Russian Railways.

Detrás de esta gran iniciativa está la intención de China de consolidarse como una potencia de la alta velocidad ferroviaria, ya que es la nación con más kilómetros operativos para trenes con velocidad superior a 300 kilómetros hora.

Estimación del coste total del proyecto con iniciativa privada: 242.000 millones de dólares

Red de trenes en Asia

China y Japón compitieron durante meses por el proyecto del primer ferrocarril de alta velocidad de Indonesia, que unirá la capital Yakarta con la ciudad de Bandung, en la isla de Java. Era la demostración más palpable del fervor por el AVE en Asia.

En este apartado hay dos grandes proyectos que tienen vinculación con la pasarela. Por un lado, la Red Panasiática, con la que China planea conectar la ciudad de Kunming, situada en el sur del país, con Vientiane, la capital de la vecina Laos, y con la red de ferrocarriles de Birmania. Si logra ejecutar la obra y pone en marcha otras planeadas en Tailandia, Camboya o Vietnam, podría llegar a constituir una red panasiática que uniera China con el resto del sudeste asiático.

Estimación del coste: 7.000 millones de dólares. Únicamente del tren de alta velocidad Kunming  Vientiane.

A esta iniciativa hay que añadir la conexión de alta velocidad en Indonesia, uno de los mercados emergentes más dinámicos, que conectará la capital del archipiélago con su centro económico por excelencia: Java. Las empresas chinas ganaron finalmente la licitación.

Coste contractual: 5.900 millones de dólares.

3.- Corredor China-Pakistán

Esta arteria comercial tiene su origen a 700 kilómetros de la capital de Pakistán, Karachi -el puerto de Gwadar- y concluye en la ciudad china de Kasgar, pasando por el Mar Arábigo. La idea de Pakistán, gran aliado chino, y de las autoridades de Pekín es el despliegue de inversiones del gigante asiático hacia su socio geoestratégico en la zona. En otros objetivos, para ‘exportar’ a suelo pakistaní el exitoso planteamiento tecnológico del llamado Silicon Valley chino del sureño puerto de Shenzen.

La ejecución de este proyecto otorgará a China una salida al mar sin necesidad de que sus bienes y mercancías atraviesen por el siempre conflictivo estrecho de Malaca, donde operan piratas y las inclemencias meteorológicas suelen ser habituales.

El proyecto contempla la ampliación de la Carretera del Kakarorum, una de las más altas del mundo, que conecta a China con Pakistán.

Estimación de coste total: 55.000 millones de dólares.

4.- Puerto de Colombo

El Gobierno de Sri Lanka otorgó el proyecto del puerto de Colombo-Sur, presupuestado en US$1.400 millones, a una compañía china. Porque para el gigante asiático, el transporte en la Nueva Ruta de la Seda no sólo será terrestre. El presidente Jinping también considera clave el desarrollo de puertos marítimos. El de Colombo, la capital de Sri Lanka, es una prioridad para Pekín.

Aunque quedó paralizado con el cambio de Ejecutivo en la isla -más cercano políticamente a India-, recientes negociaciones han permitido continuar con el proyecto y ya se han reanudado las obras.

Coste contractual: 1.400 millones de dólares

5.- Proyectos en África

Gestionada por personal chino, la flota de trenes de nueva construcción de la línea que une la capital de Etiopía, Adís Adeba, y Yibuti está ayudando a impulsar la economía de ambos países. China lleva un decenio invirtiendo en países africanos; en especial, en fuentes de energía, desde firmas de minería hasta proyectos de prospección de gas y petróleo.

Aunque también en el terreno de las infraestructuras. China ya está construyendo el ferrocarril que unirá las dos principales ciudades de Kenia: la capital, Nairobi, y Mombasa, en la costa del país. Dentro de una estratégica táctica para configurar la futura red de transportes de África Oriental, que conectará las ciudades de Kenia con las capitales de Uganda (Kampala), Sudán del Sur (Juba), Ruanda (Kigali) y Burundi (Bujumbura).

Una red que bifurcará sus conexiones también hacia Adís Abeba. De hecho, China ya inauguró el tren que une la capital etíope con la ciudad costera de Yibuti, la capital del país de mismo nombre, situada en el Mar Rojo, donde compañías chinas están construyendo un centro logístico marítimo. “Es un desarrollo estratégico enorme”, aseguró al diario The New York Times. Peter Dutton, profesor de estudios estratégicos de la Escuela Naval de Guerra en Rhode Island, EEUU, que recoge también la edición en español de la BBC. “Se trata de una expansión del poder naval para proteger el comercio y los intereses regionales de China en el Cuerno de África. Eso es lo que las potencias en expansión suelen hacer. Y China aprendió las lecciones del imperio británico hace 200 años”, concluye el diagnóstico de Dutton.

Estimación del coste total: 13.800 millones de dólares.

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El dólar fuerte no acaba de certificar las expectativas del mercado

Las perspectivas para 2017 de los bancos de inversión hablaban de una notable apreciación del ‘billete verde’ americano.

El euro es la divisa más revalorizada del G-10.

El consenso del mercado era rotundo al inicio de año. El dólar, que ya estaba significativamente sobrevalorado en las postrimerías de 2016, alcanzaría la supremacía en el mercado internacional de divisas a lo largo de este ejercicio. Aún no se pueden lanzar las campanas al vuelo. Obvio. En las plazas monetarias hay demasiados fundamentales, vinculados con la coyuntura económica y la salud de las finanzas soberanas, pero también no pocos intangibles. Parámetros que escapan a la vista, incluso, de los más avezados expertos. Pero, a falta de unas semanas para traspasar el ecuador de 2017, la divisa que acapara los focos por su rally alcista es … el euro. Al menos entre las de las principales potencias monetarias, las del G-10.

La sobrevaloración del billete verde

El retorno a la tradicional política del dólar fuerte, a la que se renunció -nunca de forma oficial, por supuesto- durante la debacle bursátil de las punto.com y la colateral crisis de Enron, que se llevó también por delante a la consultora Arthur Andersen, allá por 2003. Durante la presidencia de George W. Bush. El dirigente republicano tenía margen de maniobra: la sobrevaloración del billete verde llegó a cifrarse, por algunos bancos de inversión, de hasta el 70% de su valor.

Las pretensiones oficiales del Tesoro americano

Con el aterrizaje de Donald Trump en la Casa Blanca, y tras el doble mandato de Barack Obama, de paulatina y lenta recuperación del dólar frente a sus grandes rivales en los mercados -euro, libra y yen, aunque también el controlado renminbi chino- las pretensiones oficiales del Tesoro americano volvían a estar claras: restablecer la indiscutible hegemonía de la divisa de EEUU.

El primer semestre

Sin embargo, al término de los primeros cinco meses de 2017 -y en las dos semanas del sexto, junio-, el dólar, lejos de sacar músculo, se ha dejado un 3,8% de su valor negociador en plazas internacionales. A la espera de que las filas republicanas en el Congreso -enfatizan los analistas- sean capaces de sacar adelante los ambiciosos programas de estímulo económico del actual mandatario -entre otros, una notable rebaja tributaria, un generoso plan de infraestructuras y un plan presupuestario expansivo en áreas como Defensa y Seguridad-, el comportamiento del dólar ha sido decepcionante. Incluso monedas como el peso mexicano o el dólar canadiense, a las que las medidas proteccionistas de EEUU en materia comercial amenazaban su cotización, se han apuntado a la revalorización de las grandes divisas, en general. Aunque el gran triunfador haya sido, a nivel global, el won surcoreano (como ya contamos), que ha irrumpido como moneda de referencia en el intenso tráfico comercial asiático. Pese a la elevada volatilidad, con drásticas caídas de las divisas de mercados emergentes como los mencionados México o Corea del Sur, del primer trimestre.

Sin duda, en esta decepción del dólar ha jugado un papel determinante los titubeos de la política fiscal, que se han adentrado por una senda errática en áreas como la repatriación de beneficios desde centros off-shore para grandes corporaciones en un país que deja de ingresar, por este concepto, del orden de 150.000 millones de dólares anuales. O los gravámenes y deducciones a las empresas con vocación exportadora. Dos aspectos que no contribuyen precisamente a atraer nuevos capitales. Aunque también resulta imprescindible para ahondar en este análisis la cada vez más divergente política monetaria de la Reserva Federal, que se aleja con mayor celeridad que Europa y Reino Unido de los tipos de interés próximos a cero. A lo que hay que unir que los cambios impositivos por los que se reducirán del 35% al 15% el Impuesto sobre Sociedades y los tres tramos sobre los que se reconducirá la tributación sobre la Renta (10%, 25% y 35%) no son la prioridad económica esencial del grupo republicano en el Congreso. Los cambios impositivos están detrás de la reforma sanitaria y de los avances negociadores del presupuesto.

El euro, moneda de referencia

Sin embargo, el euro, contra todo pronóstico, ha sido elegido como moneda de referencia para no pocos hedge funds y bancos de inversión durante la primera mitad de 2017. Todo un error de cálculo, si se tienen en cuenta los malos augurios que, sobre la divisa común, pendía en los mercados por el complejo calendario electoral, con riesgos de victoria de partidos partidarios de nuevas salidas de la UE entre los actuales socios monetarios (Francia y Holanda) y la falta de un itinerario de transformación de la construcción europea. En los prolegómenos del ecuador del año, el euro es la moneda que más valor ha recuperado en el G-10, que acoge a los grandes bancos centrales del mundo.

Las elecciones

Los resultados en los comicios, que han alejado el fantasma del populismo excluyente; los mensajes del nuevo eje franco-alemán de Emmanuel Macron y Angela Merkel -al menos, hasta la convocatoria electoral germana de septiembre- en respaldo a las reformas, de gran calado, presentadas por la Comisión Europea para fortalecer la UEM, y las proclamas internas para que Europa sustituya a EEUU en el liderazgo del cambio climático y el libre comercio, por ejemplo, le ha sentado fenomenal al euro. Según Bank of America Merrill Lynch (BofAML), entre otros bancos de inversión que, en una reciente nota, explica la mejora de perspectivas sobre la divisa europea, además, por la mejoría sustancial de la economía de los socios monetarios. “De estar en riesgo a comienzos de año a poder suscribir uno de los mejores ejercicios de su historia”.

De hecho, dicen en Morgan Stanley, los inversores foráneos han adquirido 7.000 millones de dólares en activos en euros desde marzo, sin acudir a firmas de alto riesgo, frente a los escasos 900 millones que se han formalizado a través de hedfe funds. La orden actual de esta entidad americana es operar con la divisa común europea, que ha ganado un 6% frente al dólar desde el inicio del año. En contraste con el descenso de la libra durante la larga campaña electoral en el Reino Unido. La moneda británica se ha mostrado sensible a la pérdida de escaños del partido conservador de Theresa May y a la incertidumbre sobre las negociaciones del Brexit con sus todavía socios de la UE.

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Los riesgos del Brexit

Brexit, a la espera de un acuerdo muy delicado

Con el telón de fondo de una consulta electoral  en la que el terrorismo se ha erigido como el gran protagonista, la prioridad que se abre ahora para el nuevo gobierno del Reino Unido y para Europa es la negociación del Brexit y la búsqueda de un acuerdo que sea lo menos doloroso posible para las dos partes en proceso de divorcio.

Una misión casi imposible, porque a un año vista ya del referéndum que dio vía libre al Brexit la situación se encuentra envuelta en una ceremonia de la confusión donde los mensajes desde ambos bandos están enrareciendo las negociaciones, hasta el punto de que hoy ningún analista tiene dudas de que la desconexión va a generar daños económicos e importantes pérdidas de riqueza y bienestar para todos. El castigo ejemplarizante a los británicos desde la UE para evitar que ningún otro socio quiera imitar a los tránsfugas es una consigna imperante entre quienes mandan en Bruselas, mientras que desde Londres el nuevo Gabinete necesita mantener una postura de máxima dureza para no perder la dignidad, la credibilidad y el apoyo de una sociedad muy dividida.

España va a perder mucho

Estamos pues ante lo que los economistas definen como el juego de las sumas negativas, y este juego España es, posiblemente, el país más vulnerable. De hecho, España es el único país de la eurozona que tiene superávit comercial con el Reino Unido, con un saldo positivo de 7.968 millones de euros en 2016. El mercado británico es el cuarto destino de las exportaciones españolas y el sexto en origen de nuestras importaciones, con unas ventas por 19.153 millones en el último año, y creciendo, frente a unas compras por 11.184 millones. La balanza de servicios es también muy favorable a nuestro país, con el añadido de que el Reino Unido es el principal emisor de turistas hacia España, hasta el punto de que el 24 por ciento de los 74.000 millones de ingresos por turismo de 2016 corresponde al gasto de los turistas británicos.

Las inversiones

Y en el terreno de las inversiones, los datos cerrados del Ministerio del Ministerio de Economía muestran que Reino Unido fue también el principal país de destino de las inversiones españolas durante el año pasado, con un total de 8.900 millones de euros frente a los 3.819 millones del año 2015, con una inversión acumulada en el país que supera ampliamente los 50.000 millones. Un tejido empresarial y financiero al que preocupa fundamentalmente la generación de ingresos y la repatriación de beneficios. En sensu contrario el volumen de negocio generado por las empresas británicas en las fusiones y adquisiciones de sociedades españolas sobrepasó los 3.000 millones.

Es en este contexto cuando, también y como afirmaba recientemente el presidente de CESCE y ex secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, el seguro de crédito va a tener un papel protagonista indudable para reducir el riesgo comercial de los intercambios con el Reino Unido. Se trata, nada más y nada menos, de garantizar que los riesgos económicos no los sufra las empresas sino que queden razonablemente cubiertos. Sectores económicos claves para la economía española como los bienes de equipo, agroalimentación, automóvil, telecomunicaciones, inmobiliario o servicios financieros, además del turismo, pueden verse seriamente afectados si, al final, vamos a lo que los políticos llaman un “Brexit duro” y la negociación no se hace bien.

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Las pymes, dispuestas a generar empleo a cambio de financiación

Según el Informe sobre Financiación de la Pyme en España, unas 138.000 pymes están dispuestas a generar puestos de trabajo, más de 560.000 en total, siempre y cuando consigan financiación, un crédito que no siempre se les concede, sobre todo porque no pueden aportar las garantías solicitadas.

 

La Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR-Cesgar) acaba de publicar el Informe sobre Financiación de la Pyme en España. Según este documento, con datos actualizados hasta marzo de 2017, unas 138.000 pequeñas y medianas empresas de nuestro país están pensando en ampliar plantilla siempre y cuando obtengan la financiación necesaria. En total, el estudio calcula que serían más de 560.000 los puestos de trabajo que se crearían a través de esta vía.

Sin embargo, el texto advierte de que el 55,7% de las pymes que han solicitado un crédito para financiar sus proyectos han tenido dificultades para conseguirlo, sobre todo porque no pueden aportar las garantías solicitadas o porque no pueden asumir el precio de la financiación. No obstante, el 43,5% de las compañías consultadas creen que conseguir esa inyección es clave para crear y mantener el empleo en sus respectivas organizaciones.

¿Qué otros motivos empujan a estas empresas a buscar liquidez? La mayoría de las pymes, el 72,6%, aseguran que necesitan circulante. Le siguen en importancia la inversión en equipo productivo, con casi un 21%, la inversión en inmuebles (11,8%) y en innovación (6,4%).

Las cifras cambian si nos centramos en sociedades exportadoras y/o centradas en actividades de I+D+i. Por ejemplo, el 31,6% de las pymes que salen fuera de nuestras fronteras han tenido necesidades de financiación en los últimos seis meses, frente al 21,1% de las no lo hacen. Un porcentaje que se eleva hasta el 37,3% en las compañías innovadoras.

Por otra parte, si nos centramos en sectores de actividad, la industria, los servicios de transporte y los servicios a las empresas son los que presentan necesidades de financiación superiores a la media. En cuanto a tramos de tamaño empresarial, las empresas medianas (de 50 a 250 asalariados) son las que más liquidez requieren, un 33,3%, frente al 17,7% de los trabajadores autónomos o empresas sin empleados.

LAS POCO CONOCIDAS SGR

El documento hace hincapié en el número de pymes que siguen sin hacer uso de los servicios de las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR): en el último año y medio el porcentaje de pequeñas y medianas empresas que nunca ha recurrido a ella y/o que no las conoce se ha reducido ligeramente, pasando del 82,6% al 78,5%.

Las que sí las conocen destacan una serie de beneficios entre sus servicios: una mejora del acceso a la financiación bancaria; la obtención de asesoramiento financiero adecuado; la posibilidad de obtener mayores importes a la hora de solicitar un crédito; la posibilidad de reducir los costes de la financiación; y la ampliación de los plazos de devolución del crédito.

Con respecto a otros productos financieros, el estudio asegura que el más utilizado por las pymes es el crédito de proveedores, por el que opta más de un 38% de las encuestadas. Este sistema, en el que el distribuidor es el que da liquidez retrasando un pago, no suele necesitar de garantías o contratos, aunque sí una relación de medio o largo plazo con el proveedor, un historial de compras frecuentes y puntualidad en los pagos.

Las líneas de crédito bancario han mejorado sus cifras con respecto al anterior informe, cerrado en septiembre de 2016. Algo que va unido al aumento de la actividad empresarial, que ha pasado del 14,2% al 22,3%. Por el contrario, el empleo de préstamos bancarios ha caído, pasando de casi el 24% el pasado semestre a algo más del 15%.

Otras opciones valoradas por las pymes son los créditos del ICO, el leasing o arrendamiento financiero, el factoring y avales y garantías, que se mantienen en niveles muy similares a los del semestre anterior, por debajo del 7%.

 

xian

China rescata la Ruta de la Seda para erigirse en Gran Bazar global

El gigante asiático invierte 110.000 millones de dólares en ‘Belt and Road’, su nueva nomenclatura, con el que gana imagen de actor global frente al proteccionismo

El trasfondo que subyace tras el restablecimiento oficial del ‘Belt and Road’ no es su innegable atractivo histórico; es decir, la recuperación de la ruta comercial más emblemática, abierta a mercaderes desde el Siglo I antes de Cristo, que concluía, en sus diversas variantes, en la ciudad china de Xi’an. Ni su estatus de icono de las relaciones mercantiles entre Oriente y Occidente a lo largo del tortuoso y complejo universo económico del medievo. Tampoco la apuesta inversora del presidente chino, Xi Jinping, que ha prometido aportar más de 110.000 millones de euros a la causa: 13.300 millones a través de un fondo estatal, más un préstamo de 50.400 millones; otros 8.000 en ayudas a países en desarrollo y organismos de las naciones de la ruta y 40.000 millones más, procedentes del poderoso sector financiero chino para impulsar a las empresas hacia el exterior. Lo que de verdad está detrás del juego geoestratégico de esta iniciativa, que pretende convertirse en una auténtica autopista mercantil entre China y el resto de naciones de Euroasia, es el combate con EEUU por el predominio económico y la defensa del libre comercio. Ahora que la Administración Trump desea implantar, cada vez con más dudas, su controvertida promesa electoral de instaurar medidas proteccionistas, con aranceles y trabas a la importación, para preservar la industria y las empresas americanas.

Jinping es el gran artífice de este intento de relanzar la imagen de China. De acabar con décadas de capitalismo estatalizado, de límites al accionariado extranjero en los grandes emporios del país, de críticas por las bandas de fluctuación sobre su divisa para garantizar el valor del rinminbi o de los reiterados fracasos por lograr el estatus de economía de mercado, pese a ser socio de la Organización Mundial del Comercio (OMC) desde hace una década y media. Su declaración de intenciones habla de una marca China renovada. De una enseña moderna, vanguardista y que vela por la libertad económica y, sobre todo, comercial. Que cuadre con el cambio de patrón de crecimiento de la economía china -desde un modelo basado en la mano de obra productiva y enfocado a la exportación a otro en el que predomine la demanda interna, tanto el consumo como la inversión- que acaba de instaurar. Y en consonancia con la condición de segundo PIB del planeta y máximo rival de EEUU en los mercados y en el liderazgo y la gobernanza del proceso de globalización.

Xi’an, como en tiempos ancestrales, continuará siendo el centro capitalino de este Gran Bazar global. El epicentro del gran plan comercial de Jinping. Este histórico enclave mercantil será la piedra angular sobre la que se asentará la conectividad y la cooperación entre los mercados de Asia y Europa. Sin descuidar África, el auténtico maná de sus importaciones energéticas en el último decenio. A través de dos pasarelas comerciales. Una rodada, la Silk Road Economic Belt, en la que también se han reactivado los viajes ferroviarios de mercancías. Y otra, vía náutica, la conocidad como Maritime Silk Road. Ambas rutas, la SREB y la MSR, configuran la Belt & Road. Con ellas, el régimen de Pekín no oculta que quiere incrementar el protagonismo comercial y el peso de China en asuntos económicos y políticos internacionales.

Al tiempo que satisfaría sus necesidades de abastecimiento, tanto de bienes como de materias primas e inversiones, para consolidar el consumo doméstico, el mantra de la renovada estrategia de la segunda economía del mundo, y daría pie a elevar su, hasta ahora, el escaso grado de cooperación. En especial, con países suministradores o que pudieran favorecer, en el futuro, intereses geopolíticos como su doctrina de una sóla China, que apunta directamente a Taiwán y a su poder hegemónico en las cada vez más turbulentas aguas del Mar del Sur.

De ahí las palabras de Jinping, en el reciente bautismo de fuego del proyecto, ante nada menos que 28 jefes de Estado y de Gobierno en la capital china. Entre ellos el ruso Vladímir Putin, el argentino Mauricio Macri, la chilena Michelle Bachelet o el presidente español Mariano Rajoy. “Debemos construir una plataforma abierta de cooperación y defender una economía mundial abierta”. Los cálculos oficiales de Pekín prevén que la renovada Ruta de la Seda, impulsada ya en 2013, hablan de que China recibirá inversiones por valor de 1,8 billones en los próximos cinco años de las empresas y naciones que participarán en esta iniciativa. En principio, 68 países, que suman 4.400 millones de personas y el 40% del PIB mundial. E incluye proyectos tan diversos como el tren Madrid-Yiwu, el corredor China-Pakistán y un oleoducto que conectará el sur de China con Birmania y la Bahía de Bengala.

En paralelo, Pekín afirma que, desde 2014, sus empresas ya han suscrito contratos relacionados con Belt & Road por 279.000 millones de euros. Además de instar al Banco Asiático de Desarrollo (BAD), del que es, junto con Japón, en gran contribuyente neto de sus finanzas, a que desvíe al proyecto de la Seda la mayor parte de sus fondos, de 91.500 millones de euros, destinados a las infraestructuras. El suculento pastel al que podrían acceder las firmas constructoras españolas y por las que Rajoy se hizo acompañar del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. Sin olvidar los más de 732.000 millones previstos como inversión estatal durante el próximo lustro.

La ambición de Jinping en la Ruta de la Seda es tal, que pretende involucrar a Oriente Próximo, África y América en su sueño hegemónico. Porque el presidente chino ha hecho de la renovación de la política exterior su leif motiv. Ha involucrado a todas las regiones del país en la Ruta de la Seda, a la que no sólo adorna con los intercambios comerciales al uso o con las inversiones que se sucederán a medio plazo, una vez se asienten los cauces mercantiles. Entretanto, también se aprecian obras geoestratégicas como el oleoducto del Estrecho de Malaca, que abastecerá, sin necesidad de tener que embarcar el oro negro, a varias ciudades del norte y del sur del país que resultan claves para la ruta. La rapidez en la entrega de mercancías, con las nuevas infraestrcutras en marcha, redundarán en la imagen de eficacia de la reformada economía china. Y, por ende, en su perspectiva internacional.

Una segunda línea estratétiga de Jinping es que China se convierta en el auténtico motor de la prosperidad futura en Asia. Después de que la Administración Trump haya renunciado al área de libre comercio con las naciones del Pacífico y los tigres asiáticos. Pekín ha inundado de planes energéticos bilaterales de calado con varias ex repúblicas soviéticas en territorio asiático -sobre todo, gaseoductos y oleoductos-, que incrementarán en más de un 6% la capacidad de recepción del flujo de gas y petróleo de China. Una táctica que, además, sirve al gigante asiático para decir que reducirán el impacto medioambiental. Otro misil en la línea de flotación de la Casa Blanca. Aunque, en realidad, las protestas sociales contra estas mega-construcciones son cada vez más intensas. Y países como Pakistán o India, pero también Myanmar o Corea del Sur, se han quejado de la inteferencia china en asuntos internos por la Ruta de la Seda, mientras firmas extranjeras y ONG’s, fondos soberanos o de grandes carteras de inversión, como las vinculadas a planes de pensiones públicas o privadas, han alertado contra la falta de transparencia y el déficit de reglas contables y financieras bajo estándares internacionales.

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EEUU quiere renegociar el Nafta con nuevas tarifas a Canadá

La Casa Blanca anuncia que subirá del 3% al 24,10% el arancel sobre productos madereros de uso en la construcción, que perjudica al emporio canadiense West Fraser Timber.

Donald Trump apunta a Canadá. La estrategia de proteccionismo comercial del presidente de EEUU no sólo señala a México, también a su socio del norte en el North American Free Trade Agreement (Nafta). Y eso a pesar de que, en paralelo al repunte de aranceles hacia varios productos de especial intensidad mercantil a ambos lados de la frontera entre Las Rocosas y Los Apalaches, la consigna oficial de la Casa Blanca sea la de renegociar el tratado de libre comercio entre EEUU, Canadá y México. Un tratado que lleva en vigor desde 1994, bajo la presidencia de Bill Clinton. Es otra señal clara de que la política comercial está dando no pocos dolores de cabeza al actual inquilino del Despacho Oval. Hasta el punto de que el propio líder republicano ha admitido esta nota discordante en el seno de su gabinete, que tiene como telón de fondo la corrección del abultado desequilibrio de su balanza comercial con casi todas las latitudes del planeta.

De hecho, a finales de marzo, en los prolegómenos de sus primeros 100 días de gestión, encargó un estudio para que, en el plazo de 90 días, EEUU tenga una noción precisa de cómo consolidar su agujero comercial. Y lo hizo tan sólo unas horas antes de avanzar el diálogo negociador con sus socios del Nafta para sellar un nuevo acuerdo de comercio. Todavía con la incógnita de saber si se establecerán o no aranceles al libre flujo de mercancías y servicios entre EEUU, México y Canadá. Aunque las acusaciones de perjuicio contra empresas, sectores e industrias estadounidenses no auguran un buen resultado en este sentido.

De momento, las últimas maniobras comerciales de Washington se dirigen hacia las industrias maderera y agrícola de Canadá. Sin olvidarse de las amenazas, al comienzo de su mandato, al sector de automoción mexicano, fruto de sus promesas electorales de preservar a los grupos automovilísticos estadounidenses. Trump acaba de decidir elevar, hasta el 24,1%, las remesas de madera para la construcción, una orden ejecutiva vista como respuesta a Justin Trudeau por el talante favorable al libre mercado del político liberal que gobierna Canadá desde 2015. Hasta ahora, el gravamen era del 3%. Esta medida que afectará, sobre todo, a West Fraser Timber, una multinacional canadiense que se ha instalado como suministrador habitual de materiales para el sector de la construcción en EEUU. También Canfor Co sufriría sus efectos.

Pero esta guerra comercial también tiene otros frentes. Sobre todo, en otro sector sensible, el agrícola. Wilbur Ross, el secretario de Comercio estadounidense remarcó casi al unísono que la decisión de Trump que la política canadiense sobre la producción láctea viola el Nafta y perjudica a los ganaderos de EEUU. “Están siendo malos días para los vínculos comerciales entre ambos países”, reconoció hace unas semanas Ross, para quien su departamento “está determinado” a acabar con los subsidios canadienses a varias industrias, que “contravienen las normas fiscales y arancelarias” y que cuestan “un billón de dólares” a los contribuyentes estadounidenses. “Es una evidencia que Canadá intenta recortar tarifas comerciales y tributarias a productos que se venden a diario en territorio de EEUU”, precisó antes de incidir en que el Nafta “no funciona de manera correcta”.

La reacción canadiense no tardó en llegar. Apenas un día después, con la divisa del país en caída libre frente al dólar estadounidense por esta decisión, la titular de Exteriores, Chrystia Freeland, se apresuraba a calificar de “injusta y punitiva” la nueva tarifa comercial, impuesta “sin ninguna base fundada”, que dañará a trabajadores de ambos lados de la frontera porque “aumentará el precio” de los productos lácteos. Freeland llegó a alertar de que su gobierno se plantea iniciar un proceso judicial contra EEUU, si bien se apresuró a afirmar que “confía en que la negociación bilateral sea la solución”.

Las acusaciones de dumping comercial (venta de bienes por debajo del precio del mercado) han sido más o menos frecuentes desde la década de los ochenta entre ambos socios del Nafta. Los analistas de varios bancos de inversión, sin embargo, conceden credibilidad a esta escalada de tensión y se apresuran a estipular que las medidas anti-dumping que EEUU puede imponer a compañías de Canadá podrían llevar ciertos gravámenes hasta cotas del 45% o, incluso, del 55%. Pero nunca habían alcanzado estas cotas de beligerancia. “Lo que hace Canadá con nuestros agricultores y ganaderos es una desgracia. No nos quedaremos de brazos cruzados”, escribió el dirigente estadounidense en uno de sus tweets del pasado 20 de abril.

La declaración de intenciones de Trump, de expandirse a otros bienes y servicios, dejaría en alta vulnerabilidad al sector exterior canadiense. El intercambio de comercio entre ambos países se cifró en más de 635.000 millones de dólares el pasado ejercicio, de los que tres cuartas partes fueron ventas de Canadá y su acceso al mercado estadounidense contribuyó a captar más de 27.000 millones de dólares de inversión en 2016.

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7 pasos para ponerte a salvo de un ciberataque

La vulnerabilidad digital

El ciberataque del pasado viernes contra miles de empresas de todo el mundo ha vuelto a poner el foco en la vulnerabilidad digital. Telefónica y más de un centenar de multinacionales del mundo han sufrido una extorsión que no les suena raro a muchas pymes españolas. El cibercrimen se está expandiendo como la espuma en los últimos años. A pesar de no estar rodeado de tanta expectación mediática como el ataque de la semana pasada, lo cierto es que estos secuestros de datos a cambio de dinero, extorsiones y robo de información son cada vez más habituales entre los más vulnerables. Las pequeñas compañías. En 2016, el 32% de las pymes españolas sufrió un ciberataque, según el International Business Report de Grant Thornton.

Estar prevenidos

Si la suya no es una de esas compañías, la pregunta que debe hacerse, según los expertos, es: ¿cuándo me va a tocar a mí? Resignados a lo que parece inevitable, el esfuerzo debe concentrarse en tratar de minimizar los daños de cualquier intento de abordaje informático hostil.

Por supuesto, decirlo es mucho más fácil que aplicarlo. El viernes que se produjo el ya famoso ataque de ransomware, Microsoft no tardó informar que el virus estaba atacando a una debilidad de su software e informaba de que el parche para “tapar” esa debilidad estaba disponible. Esto que para Chema Alonso, el famoso hacker contratado por Telefónica, pudo ser clave para frenar el ataque.  Pero seguro que esas indicaciones sonaban a chino en muchas pymes en las que el informático suele ser un colega del jefe que de vez en cuando se pasa por la empresa para “dar un repaso a los ordenadores”.

Dando por sentado que, aunque no debería ser así, la informática y la ciberseguridad no son las prioridades de muchas pymes, hay una serie de recomendaciones que hay que tener siempre muy presentes para guardar a buen recaudo la información más importante de la compañía.

Recomendaciones para evitar un ciberataque

1.- Ordenadores con antivirus. Sí, parece de Perogrullo, pero ocurre en más pymes de las que sería deseable: hay ordenadores con el antivirus sin actualizar. Eso que parece un descuido sin demasiada importancia es vital como primer muro de contención contra los continuados ataques informáticos que arrecian cada año. Más de 105.000 contra las pymes durante 2016, según los datos de Instituto Nacional de Cibersguridad (Incibe). Eso sí, tampoco hay que pasarse e instalar 10 como hacen algunas empresas. Con uno bueno es suficiente.

2.- Contraseñas cuidadas. Otro básico como el anterior. Increíble pero cierto, todavía hay contraseñas en el mundo empresarial, del tipo abc, o 1234. Que la pereza por pensar un poquito y utilizar alguna que otra neurona para la memoria no consigan ponérselo tan fácil a los hackers. Aquí sí, cuanto más rebuscada mejor, hasta que se generalicen los accesos vía lectura del iris del usuario o a través de la huella dactilar que ya usan algunas entidades financieras.

3.- Copias de seguridad guardadas en el cajón de la abuela. Aunque los términos puedan parecer contradictorios es la mejor de las decisiones. Hay que hacer copias de seguridad de manera periódica. No solo una, sino varias. Y de todas ellas, una debe ir a un lugar totalmente desconectado de internet. Esa será la tabla de salvación más segura para recuperar toda la información tras un posible ataque.

4.- Apostar por la nube. En este blog ya hemos hablado en muchas ocasiones de los beneficios de la nube para las pymes. Sin olvidar el consejo anterior. Alojar los archivos clave de una compañía en la nube, cada día se plantea como un requisito más imprescindible. Cualquier proveedor de alojamiento en la nube tiene sistemas e informáticos más capacitados para velar por la seguridad de los datos que albergan. Más que nada porque esa y no otra es la base de su negocio.

5.- Actualizar y actualizar y volver a actualizar. “Hay una nueva actualización disponible”. Quién no se han encontrado esta frase al abrir el ordenador y ha dicho. “Uff ahora no tengo tiempo”. Pues aunque suene repetitivo, cada vez que un proveedor de software envía este tipo de actualizaciones lo hace para “parchear” alguna fisura en la seguridad de los programas que suministra. No parase a actualizar significa dejar un poco más abierta la puerta a los ciberdelincuentes.

6.- Formación y concienciación de los empleados. No, no hay que estudiarse un tratado de informática. Solo aplicar el sentido común. El buzón del correo electrónico hay que gestionarlo de la misma forma que se gestionan las relaciones personales. Y todos los directivos y empleados de la empresa deben tener esto muy claro. El Instituto Nacional de Ciberseguridad Español (Incibe) asegura que el mayor riesgo de las empresas no está en los ataques externos, sino en las prácticas de riesgo de los propios empleados.

Estos deben saber que hay que ser tan precavidos en sus comportamientos virtuales como en la vida off line. Es la manera más segura de actuar. Por ejemplo, imagine que se encuentra a alguien en el metro y le dice, ¿me podrías dar tu email y te envío cositas? ¿Cómo reaccionaría? Probablemente espantado. De la misma manera hay que actuar cuando un desconocido en Internet o en redes sociales solita información personal.  Hay que huir de mails de desconocidos y mucho menos si en ellos te invitan a pinchar en algún link. Por supuesto, ni que decir tiene si la información que solicita es algún dato personal como: emails, contraseñas, números de cuenta.

7.-Redes sociales. Se han convertido en una herramienta clave para las estrategias de marketing de las pymes. Pero también son un peligro de alto voltaje para la seguridad digital. Es el lugar donde es más natural interactuar con desconocidos que pueden tratar de colocar algún tipo de virus en las empresas a las que, por ejemplo, quieran robar datos. Aunque el principal problema al que se enfrentan las empresas en las redes sociales es la suplantación de identidad y los perfiles falsos que pueden dañar su imagen y los equipos de sus clientes.

Protocolos contra un ciberataque

Además de estos consejos básicos, todas las empresas deberían actualizar sus protocolos de seguridad y atender a la formación especializada que el Incibe está impartiendo para las pymes. Tampoco está de más repasar su Kit básico de concienciación.