Dibujo logotipo manzana

Nombre y logotipo en pymes y autónomos, ¿cómo no equivocarse?

La idea, el nombre y el logotipo

Lo primero que hay que tener claro en el momento de dar el paso y convertirse en emprendedor es la idea de negocio. Pero, una vez que se dispone del primer boceto del producto o servicio que pretendemos poner en el mercado, llega el momento de tomar una serie de decisiones que también son fundamentales para la existencia de la propia empresa. En esta ocasión nos referimos a la elección de un nombre y de un logotipo, que son dos aspectos fundamentales para dar a conocer el negocio.

En un principio, esta elección puede parecer simple pero, sin duda, estamos ante uno de los procesos más complicados, delicados e importantes de los primeros meses de existencia de la empresa.  Y es que si se toma una decisión equivocada en este sentido y se utiliza una denominación y una imagen visual que no consigue llamar la atención de los posibles clientes, es muy probable que la empresa fracase. Si nadie conoce el negocio es indiferente lo que éste pueda ofrecer, jamás será capaz de reportar los ingresos que se tenían previsto en el plan de negocio y en el plan comercial.

La primera impresión

A pesar de ello, algunos emprendedores minusvaloran estos aspectos, ya que creen que carecen de importancia en el caso de pymes y autónomos o de sectores muy específicos, donde la especialización es la mayor virtud. Sin duda, aquellos que piensan así cometen un importante error. El nombre que recibe la empresa es su tarjeta de presentación, la primera impresión que le queda al usuario de la firma. Por su parte, el logotipo es la tarjeta identificadora del negocio y será la imagen que el cliente recuerde cuando piense en el producto o servicio que se ofrece.

Por todo ello, el nombre y logotipo deben ser siempre una elección tomada con extremo cuidado, ya que ambas cuestiones serán claves para el proceso de consolidación de la empresa. Además se trata de decisiones que no admiten segundas oportunidades. Si se ha cometido un error, y más con el nombre de la empresa, es casi peor tratar de cambiarlo, ya que se generará el desconcierto entre los consumidores, lo que a larga será aún más nocivo para las ventas.

Evita errores

De cara a no cometer ningún error grave, desde este post ofrecemos una serie de claves para minimizar las posibilidades de equivocación a la hora de elegir tanto el nombre como el logo de la empresa.

Elegir el nombre y el apellido del emprendedor no tiene por qué ser una mala opción.
Muchos empresarios reniegan de utilizar su propio nombre y/o apellidos a la hora de identificar a la empresa. Pues bien, aunque se trata de una opción que, desde luego, no refleja un derroche de creatividad, no tiene por qué ser errónea. Muy al contrario es perfectamente válida en los casos en los que el emprendedor ya sea conocido o en ámbitos económicos formales en los que darse a conocer no sea fundamental, como bufetes de abogados o notarios.

El logotipo y sus claves

Obviamente en estos casos, el logotipo debe ser acorde a la denominación y contener la totalidad del nombre de la empresa para no llevar a la confusión.

Seleccionar un nombre que haga referencia directa al producto que se vende.

En los casos de los nuevos negocios que sean especialistas en un producto o servicio determinado, como es el caso de las hamburguesas o las pizzas, es acertado buscar un nombre que haga referencia a dichos productos.

Esta opción simplifica al usuario el trabajo de identificar la actividad de la firma.

Además de hacer mucho más sencillo el diseño y elaboración de un logotipo. Eso sí, en estos casos, elaborar un buen reclamo o claim adquiere mayor relevancia. Sirva como ejemplo que la palabra Telepizza es casi igual de recordada que la frase “el secreto está en la masa”.

Optar por una denominación que haga referencia a las virtudes del producto o servicio.

Cuando se elige un nombre que destaca la calidad o el beneficio que ofrece lo que la empresa vende también se facilitar la labor de diseño del logotipo, ya que el reclamo está en el propio nombre y no en la imagen.

Esta forma de actuar es especialmente acertada en ámbitos como el lowcost donde el precio es el factor diferencial.

Ser creativo

Nombres como Google o Yahoo son marcas en sí mismas y su elección estuvo marcada por la creatividad. Esta decisión implica un diseño visual acorde ya que el objetivo es crear una enseña que sea recordada más allá de lo que la empresa pueda ofrecer. En estos casos es conveniente rodearse de profesionales, pero conviene vigilar sus creaciones para que no se alejen demasiado de los objetivos que se quieren conseguir.

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