No improvises, implanta un método para resolver problemas

Hacer una “tormenta de ideas” de forma improvisada sobre un asunto concreto puede resultar muy útil para solucionar un problema que se presente en una empresa en un momento determinado. Pero implantar definitivamente un método completo y resolutivo al que recurrir siempre es la mejor fórmula para resolver con eficacia cualquier problema que se pueda dar.

 

Pues bien, uno de los mejores métodos es el Creative Problem Solving (CPS), que se basa en una manera de resolver problemas de manera creativa. ¿Cómo se consigue? Fundamentalmente, redefiniendo estos problemas a los que cualquier grande, mediana o pequeña empresa se puede enfrentar y, generando a continuación nuevas ideas, para actuar sobre ellas de forma rápida y eficaz.

 

El CPS se basa en tres grandes ejes de actuación. En primer lugar, realiza un trabajo de exploración e investigación de los retos existentes. A continuación, se pone manos a la obra en la búsqueda de nuevas ideas. Y, finalmente, se prepara para tomar las acciones necesarias para solventar de la mejor forma posible el asunto. En todos estos pasos, es necesario pensar en todas las alternativas posibles y en abrir al máximo el campo de exploración, es lo que suele denominarse el pensamiento divergente. Pero también es fundamental sintetizar y extraer conclusiones, en un esfuerzo de pensamiento convergente. Y todo ello, insistimos, en cada uno de los tres pasos que hemos citado.

 

Pero veamos más en concreto estos pasos. En primer lugar, es necesario identificar el objetivo o el reto que queramos afrontar dentro de una empresa, conocerlo perfectamente y explorar sus distintos puntos de vista. Para ello, nada mejor que tomar lápiz y papel y hacerlo por escrito, describiéndolos en la medida que sea posible, dando a cada uno la importancia que tiene y valorándolos en su justa medida, incluso otorgándoles diferentes notas o prioridades.

 

A continuación, habrá que reunir toda la información relacionada con el reto o el problema en cuestión. Ver qué elementos y qué personas pueden estar involucradas con el mismo o tienen que ver de alguna manera con él. También será conveniente recolectar los divergentes puntos de vista existentes dentro de la compañía sobre esa materia. Y, algo fundamental: empezar a plantearse qué posibles respuestas y soluciones pueden existir.

 

El paso siguiente es crítico. Una vez que tenemos todos los datos y puntos de vista posibles, se trata de redefinir el problema. Es decir, intentar verlo desde otra perspectiva, cambiando y reestructurando los elementos que lo integran, eliminando cualquier dato que no sea central o nuclear, y añadiendo la nueva información que haya surgido después de redefinir el asunto. Seguidamente, habrá que clarificar el panorama determinando cuál es la situación ideal que se desea alcanzar.

 

Y para conseguirlo, es imprescindible lanzarse a la búsqueda de alternativas y a la generación de nuevas ideas. Todas ellas valdrán y deberán ser bien anotadas, incluso las que en principio parezcan más extrañas y disparatadas, ya que al final se pueden convertir en las más creativas y eficaces. Además, se intentará combinar y encajar unas con otras, porque de varias ideas divergentes que, en principio, no aporten una solución global puede salir otra más genérica, que nos dé la clave para solventar el problema. Una vez que hemos valorado todas las posibles soluciones, evaluaremos las distintas alternativas y ventajas que ofrece cada una y seleccionaremos las más adecuadas. Ya solo nos quedará aplicarlas y evaluar las respuestas, observando cómo se desarrolla el proceso y comprobando que se están alcanzando realmente los objetivos perseguidos.

Last modified: 16/06/2014