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Networking: estrategias que los emprendedores deben conocer

Siempre ha sido así, pero en la actualidad aún más. Poseer una buena agenda de contactos se ha convertido en imprescindible para los emprendedores. Pero al contrario de lo que ocurre con las grandes corporaciones, en las que las llamadas y los encuentros llegan por sí mismos, los nuevos negocios deben hacer ímprobos esfuerzos por lograr sus objetivos en el ámbito del networking, ya que sus beneficios son importantes para el negocio.

Y es que serán pocos los que se pondrán en contacto con un empresario nuevo. Y el motivo no será otro que el desconocimiento. Si nadie sabe de la existencia del emprendedor ni de la empresa es imposible incrementar la agenda sin iniciativa propia. De ahí que una de las primeras obligaciones de todo hombre de negocios será descolgar el teléfono y concertar encuentros con todo aquel que pueda aportar algo de valor a la empresa que recién se ha creado.

Para culminar con éxito la tarea resulta imprescindible saber cómo hay que comportarse en el primer encuentro que se mantenga con un posible contacto. La palabra clave en este sentido es la de escuchar. Si no somos capaces de prestar atención a lo que nos dice nuestro interlocutor, será prácticamente imposible calar en esa persona, ya que lo que se podría llamar como factor de simpatía está directamente relacionado a nuestra capacidad de escucha y también a la de saber dar respuesta a los comentarios de nuestro interlocutor.

6 estrategias de networking para emprendedores

Aunque parezca sencillo, la tarea presenta dificultades para la mayoría de la gente, ya que no son muchos los que nacen con la capacidad innata de ser un gran oyente. De ahí que desde este post ofrezcamos seis estrategias que mejorarán la calidad de nuestras conversaciones, lo que, sin duda, impulsará nuestra capacidad de networking.

El interés debe ser real

A todo el mundo le ha ocurrido que un ambiente en exceso ruidoso le ha impedido escuchar bien lo que se le decía y, lejos de buscar una solución, ha dicho “sí, sí” y ha pasado a otra cosa. Esto supone un grave error a la hora de establecer relaciones, ya que el interés que se muestra por lo que se nos cuenta debe ser real. De ahí que, si nos ocurre una situación similar, la solución deba ser la de pedir al entrevistado que se desplace a un lugar más tranquilo para poder entonces establecer una conversación con mayores posibilidades de ofrecer beneficios a futuro. De hecho, solo el mero hecho de solicitar un cambio de sitio será bien visto, ya que refleja que nuestro interés será real.

Con la misma idea, nuestra actuación en el encuentro no debe ser la de mera comparsa. Muy al contrario, resulta positiva una actitud proactiva en la que se pregunten dudas. También es conveniente compartir nuestras propias experiencias, aunque jamás hayamos pasado por algo similar a lo que se nos está contando. En otras palabras, hay que tratar de ver la conversación desde el punto de vista de nuestro interlocutor, ya que solo así seremos capaces de dar a entender que nuestro interés es veraz.

Huye del “sí” y el “no”

Otra de las misiones del emprendedor es la de saber utilizar las palabras adecuadas. El primer objetivo de las mismas es evitar que nuestras dudas puedan ser respondidas con monosílabos. Primero porque nos quedamos sin conocer los detalles y, segundo, porque la conversación pierde ritmo y, en consecuencia, interés. De cara a lograr una buena charla se debe tener siempre en la mente el resultado que una palabra como “cuéntame” puede ofrecer.

Para lograrlo, nada mejor que formular preguntas abiertas que inviten al diálogo. Solo así se dará al interlocutor la posibilidad de compartir sus propias experiencias.

La importancia del nombre

Pocas expresiones como el nombre tienen más importancia para una persona. Si somos capaces de recordar cómo se llama el entrevistado se tendrá mucho avanzado en nuestra labor de networking. Es obvio que según se amplía la agenda es más difícil acordarse de todo el mundo. Pero es imprescindible que en el sector de las pymes y los autónomos, sus responsables recuerden los nombres y no duden en utilizarlos más de un vez durante la conversación.

No dar siempre la razón

Tratar de caer bien a alguien no implica que haya que darle la razón de forma automática. Es posible que existan puntos en común en cualquier materia. Pero si hay diferencias, y éstas se encuentran bien fundamentadas, es preferible mostrar el desacuerdo. Eso sí, las desavenencias siempre deben estar dentro del marco de la educación dejando al otro expresar su razonamiento contrario al nuestro.

La importancia de dejar hablar

Es obvio que, si solo hablamos nosotros, la conversación sencillamente deja de existir. Lo mismo ocurre si todo lo comunica la otra parte. En una buena conversación debe haber participación de todos los protagonistas. Solo así se podrá mostrar interés por lo que los otros nos tratan de comunicar.

Huir de los cambios bruscos de tema

Puede que el interés real que tengamos con un entrevistado esté concentrado en un aspecto determinado. A pesar de ello, durante un encuentro hay que respetar todo lo que nos quieran decir y solo cuando se vislumbre que la conversación se acaba, sacar a colación lo nuestro. Interrumpir lo que se nos dice para hablar de “nuestro libro” es una estrategia equivocada que frena el networking en los negocios de futuro.

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