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Necesitamos una mayor cultura emprendedora

Un reciente informe de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), realizado a través de datos de Eurostat ponía el dedo en la llaga de uno de los más acuciantes problemas que padece el país: la falta de una cultura emprendedora entre los jóvenes españoles.

Y es que, según datos del informe, la tasa de emprendedores menores de 30 años en España es de sólo un 4%. Lo que quiere decir que de los 4,6 millones de jóvenes con una edad comprendida entre los 15 y 29 años, sólo 185.000 se atreven a emprender un negocio. Por el contrario, el porcentaje se incrementa hasta el 5,5% si se incluyen todos los países de la Unión Europea, destacando Italia donde la tasa se eleva al 11,4% o la República Checa, con el 9,9%.

Por si el bajo porcentaje español con respecto a nuestros vecinos europeos no fuera ya de por sí suficiente motivo para la búsqueda de soluciones, basta con compararlo con las cifras del paro juvenil, para generar la alarma. Según Eurostat, la tasa de paro en España entre los jóvenes de 15 a 29 años se sitúa en el 34,7%; porcentaje éste que duplica el europeo, que se cifra en 16,9%. “Debe ser una prioridad la revisión de las políticas de fomento del autoempleo entre los jóvenes y conseguir aumentar el número de emprendedores menores de 30 años, que serán los empresarios del futuro, porque mal futuro nos espera cuando con una tasa de paro tan elevada entre los jóvenes, únicamente el 4% se decanta por el desarrollo de una actividad empresarial por cuenta propia. A la vista salta que la política de fomento de emprendedores y autónomos entre los jóvenes llevada a cabo por el Gobierno no ha dado los frutos necesarios”, explica Lorenzo Amor, presidente nacional de ATA.

En busca de soluciones
Con este panorama resulta evidente que urge generar una cultura emprendedora desde los niveles más bajos del sistema educativo que desarrolle un espíritu empresarial que se apoye en el esfuerzo y la capacidad de asumir riesgos, y que transmita la imagen real del empresario en España. Pero lograr estos objetivos requiere tomar en consideración estas iniciativas:

– Mantener la capitalización del desempleo para constituirse como autónomo.
– Establecer exenciones y bonificaciones de cuota a la Seguridad Social.
– Reducciones fiscales a los jóvenes emprendedores en los primeros años de actividad empresarial.
– Establecer un sistema general de microfinanciación dirigido principalmente al colectivo de los jóvenes y que les permita poner en marcha los negocios.
– Generar una cultura empresarial desde la educación.

Un problema generado con la crisis
Sólo a través las ya comentadas medidas, España podrá cambiar la tendencia de la destrucción del emprendimiento juvenil iniciada con la crisis, ya que antes de ella este problema no existía. Así, desde marzo de 2008, el número de jóvenes emprendedores ha descendido en 146.800 personas, lo que se traduce en una caída del 44,2%. Pérdida cinco veces superior a la registrada, de media, en la Unión Europea, donde el número de jóvenes emprendedores se redujo un 9,1%, y que lleva a España a concretar el 52,4% de la pérdida total de todos los países europeos.
Fruto de esa pérdida es el hecho de que la tasa de emprendedores jóvenes (15-29 años) se haya reducido un 34,1%, pasando del 6,1% al 4%. Esto ha llevado a que si bien antes de la crisis, España se situaba con una tasa de emprendimiento del 6,1%, superior a la media de la Unión (5,7%), los efectos de la crisis han hecho que esta tasa caiga en picado. “Desde luego los datos nos deben hacer reflexionar a cerca de qué estamos haciendo mal”, concluye Lorenzo Amor.

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