El Nafta ha muerto… ¡larga vida al USMCA!

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EEUU, México y Canadá anunciaron el último día de septiembre la refundación de unión aduanera. El nuevo tratado revisará sus cláusulas cada seis años.

 

Donald Trump no desaprovechó la ocasión para presentar la refundación del Nafta, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que ha estado en vigor casi un cuarto de siglo, desde 1994, bajo el mandato de Bill Clinton, para proclamar el cumplimiento de una de sus promesas electorales: la defunción de la unión aduanera con sus vecinos del norte y del sur. En aras de mejorar, según sus reiterados discursos, los flujos de inmigración, el dinamismo económico y la generación de empleos. El nuevo tratado, denominado USMCA (US-México-Canadá Agreement) será suscrito a lo largo del mes de noviembre por los dirigentes de sus tres países miembros. A expensas de que, obviamente, sea aprobado por las respectivas cámaras legislativas de EEUU, México y Canadá. Peter Navarro, el director del Consejo Nacional de Comercio de la Casa Blanca y asesor principal del líder republicano en esta materia, fue el encargado de confirmar “la muerte del Nafta”. Aunque el USMCA mantenga numerosas cláusulas en su texto del acuerdo original de la unión aduanera norteamericana. Entre otros capítulos, el del mantenimiento del actual sistema de resolución de conflictos o el de la preservación de las garantías culturales de cada Estado, esencial -este último- en la contención de fusiones en los medios de comunicación, donde la capacidad financiera y expansiva de las cadenas estadounidenses, que siempre se han mostrado proclives a entrar en el mercado mediático canadiense. Dos méritos que, sin duda, se deben incluir a la delegación canadiense.

Trump quiere recuperar el voto republicano con el USMCA

Las diatribas triunfalistas de Trump tienen como claro objetivo recuperar el voto republicano de cara a las elecciones de mitad de mandato del próximo mes de noviembre. Convocatoria en la que las encuestas coinciden en dar ventaja a los demócratas. Aunque la adhesión de Ottawa al principio de acuerdo alcanzado entre Washington y el gobierno mexicano de Enrique Peña Nieto no deja de ser una victoria para el actual inquilino de la Casa Blanca. Sobre todo, después de los duros cruces de declaraciones (y de descalificaciones) de Trump y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, a la conclusión de la cumbre semestral del G-7, en Québec. En los que la jefa de la diplomacia canadiense, Chrystia Freeland, llegó a alertar a sus conciudadanos de que “habría que prepararse para lo peor” porque “nunca” en la historia reciente, “las relaciones bilaterales habían estado en un punto más bajo y de tanta preocupación”. Canadá se erigió en estandarte del libre mercado. En la voz más crítica dentro del club de potencias más industrializadas contra la política de tarifas punitivas al comercio impuesta por la Casa Blanca; preferentemente a China y a aliados como Canadá, México, Europa o Japón.

Canadá es el primer socio comercial de EEUU

Con un volumen de intercambio de mercancías y servicios de 673.900 millones de dólares. Un estudio de CD Howe Institute valoraba en más de 6.000 puestos de trabajo y una pérdida de tres décimas del PIB las subidas arancelarias sobre el acero y el aluminio -decretadas por Trump- para la economía canadiense. Mientras que la réplica de Ottawa de aplicar tarifas adicionales a productos estadounidenses como el whisky, la soja o bienes industriales de diferentes sectores, por valor de 16.700 millones de dólares, se cobrará 22.700 empleos, aunque sólo un recorte del 0,02% del PIB, a EEUU.

El pacto con México podría ser reprobado

Washington deberá corroborar la luz verde al pacto del sustituto de Peña Nieto en la Jefatura del Estado mexicano, Andrés Manuel López Obrador, primer dirigente izquierdista en asumir las riendas del país e infinitamente más crítico que su antecesor en el cargo hacia el compromiso de Trump de levantar un muro en la frontera sur estadounidense para contener los flujos de inmigrantes. López Obrador tomará posesión de su cargo el próximo 1 de diciembre, a pesar de que su victoria electoral se produjo ya el pasado mes de julio. Circunstancia que podría dar al traste con los 14 meses de negociaciones, en los que el Nafta, un mercado de 450 millones de consumidores, ha estado en varios momentos a punto de saltar por los aires. Por mucho que Trump siga incidiendo en que el nuevo tratado comercial es una coraza de protección para los trabajadores estadounidenses, para su sector industrial y para la actividad agrícola y ganadera. En contraposición a un Nafta que, llegó a decir, era “el peor acuerdo de la historia”. Pese a que sus efectos sobre la economía y el empleo en la mayoría de sus estados han sido incuestionables.

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Imagen: Statista

8 diferencias entre el NAFTA y el USMCA

¿En qué ha cambiado las normas de libre comercio de los tres socios norteamericanos? Y, sobre todo, ¿podría considerarse una refundación en toda regla el acuerdo al que han llegado las delegaciones de EEUU, México y Canadá? Ocho claves, en otros tantos asuntos de sumo interés comercial, ayudan a entender si el nuevo armazón normativo es o no substancialmente diferente.

1.- Cláusula de revisión

El USMCA incluye un principio rector por el que el acuerdo debe ser revisado cada seis ejercicios y una fecha de expiración: a los 16 años. Eso sí, establece que, cada ese periodo temporal, la renovación se produzca de manera automática, si no hay alegaciones de reconversión normativa de alguna de las tres partes. Este aspecto es sensiblemente más dócil que la pretensión inicial de la Casa Blanca de rectificar el acuerdo cada cinco años para que fuera prolongado en el tiempo.

2.- Tribunal de disputas

Se mantendrá el modelo de resolución de conflictos entre gobiernos. Una victoria del bando canadiense. Los litigios iniciados por los Estados no serán juzgados por tribunales de arbitraje privados en supuestos de dumping u otras prácticas comerciales dañinas. Sino por paneles previamente configurados con propuestas de los Estados miembros. Aunque se permite a determinados sectores, como el energético, actuar bajo iniciativa propia.

3.- Cuota diaria de mercado

EEUU accede a enviar un volumen de exportaciones equivalente al 3,6% del consumo diario canadiense. Un logro para la Administración Trump, sin duda. Porque en la actualidad apenas rebasa el 1%. Pero apenas resulta una cuota superior al 3,25% que su vecino del norte le ofreció dentro del acuerdo Trans-Pacífico (conocido por las siglas TPP) entre economías de una y otra orilla de este océano; es decir, entre los mercados de América y Asia bañados por el Pacífico. Además, Canadá se reserva el uso de la llamada Class 7, un sistema de precios sobre bienes de primera necesidad que siempre han criticado los granjeros de EEUU por considerar que les genera desventajas competitivas.

4.- Acceso a productos agrícolas

Canadá dará a EEUU más acceso a la entrada de bienes como el pollo, el pavo o los huevos, así como la venta de vino estadounidense en regiones como la Columbia británica. México también permitirá la adquisición de ciertos tipos quesos made in US.

5.- Reglas para la automoción

Giran en torno a dos normas básicas. El 75% de la exportación de vehículos fabricados en cualquiera de sus tres territorios estarán libres de aranceles. Un alza más que substancial respecto al 62,5% actual. Pero, adicional e ineludiblemente, el 40% de la producción de estos coches deberá ser realizada por trabajadores que obtengan, al menos, una remuneración de 16 dólares por hora para evitar ventajas competitivas vía salarial.

6.- Armazones tarifarios bilaterales

En el sensible sector automotriz. Con respecto a Canadá, se le permitirá enviar a EEUU 2,6 millones de vehículos libres de tarifas, frente a los 1,8 millones que exportó en 2017, así como materiales de la industria auxiliar de este sector sin barreras arancelarias por valor de 32.400 millones de dólares. Con México, el acuerdo es similar sobre el número de unidades, aunque amplía hasta los 108.000 millones el comercio del instrumental de vehículos.

7.- Compromiso de no intervención cambiaría

Una novedad de calado. El tratado establece el principio de mantener un régimen de tipo de cambio determinado por el mercado, que implica la promesa de no intervención en las fluctuaciones de sus divisas y que podría servir de modelo a futuros acuerdos aduaneros.

8.- Aumento del valor transfronterizo personal

Se incrementa la cantidad monetaria que cada persona puede trasladar por día. Así, Canadá exigirá un mínimo de 40 dólares canadienses en productos estadounidenses, desde los 20 actuales. Si bien, las transacciones con e-commerce se amplían hasta los 150 dólares canadienses. México lo eleva hasta los 50 dólares y hasta los 117 a los bienes estadounidenses que se favorecen de normas de duty-free.

Last modified: 25/10/2018