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Mindfulness, ¿cómo mantener el buen rollo veraniego y ganar eficiencia en la empresa?

Ahora que se acaban las vacaciones muchos echarán de menos ese bienestar que el cuerpo y el alma experimentan en los días de asueto. Apenas unas horas y en el mejor de los casos días, son suficientes para volverse a ver sepultado en una avalancha de mails, reuniones de trabajo, presión… Al final, la única forma de no desfallecer parce ser el horizonte de próxima escapada o temporada de descanso.

Una rueda infernal que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a calificar el estrés como “epidemia mundial”. La Unión Europea ha certificado que el estrés laboral es una enfermedad que afecta, al menos, a un 28% de la población. En Estados Unidos, por su parte, han calculado que esta situación de extrema tensión en el entorno laboral provoca unas pérdidas cercanas a los 150.000 millones de dólares anuales debido al ausentismo y al bajo rendimiento que ocasiona.

Cada vez más empresas están tomando conciencia de esta realidad y cada vez más están apostando por una herramienta capaz de combatirla: el mindfulness o atención completa.

¿Qué son el mindfulness o la atención completa?

Se trata de técnicas de control mental que tienen su origen en el budismo. Sirven para controlar la mente frente a situaciones de tensión.  En los últimos años las empresas están promocionando el entrenamiento de sus empleados en este tipo de habilidades porque cada vez están más constatados sus efectos en la organización. También surgen como setas cursos y servicios de asesoramiento, aunque no todos cumplen con lo que prometen, por lo que hay que estar ojo avizor para separar el polvo de la paja.  Pero no por ello hay que rechazar esta disciplina.

Los científicos aseguran que la práctica de este control mental provoca cambios neurobiológicos en la mente de los empleados que les permiten observar experiencias, pensamientos y emociones de forma más objetiva.

En general, estos cambios permiten al empleado pasar de sentirse arrollado por una gran cantidad de obligaciones impuestas a tener un mayor control de sus tareas y sus tiempos. Sobre todo beneficia al control de las emociones y rebaja la conflictividad entre compañeros.

Como dirían nuestras abuelas/os, es una herramienta para controlar el “pronto” o, científicamente hablando, esos procesos mentales automáticos basados en experiencias pasadas. Es decir, permite a las personas ser más conscientes de sus reacciones ante situaciones de tensión.  Es la regulación emocional.

Todo ello contribuye a una mejor relación de los empleados entre sí y con el entorno de trabajo. Está probado que incrementa la creatividad, disminuye el síndrome de “estar quemado” y se reduce la fuga de empleados valiosos.

Las técnicas de atención completa

Son variadas y dependen de cada instructor, pero entre las más habituales están aquellas que obligan a las personas a tomar conciencia de lo que se sucede a su alrededor.  Por ejemplo:

  • Aprovechar los desplazamientos en transporte público para prestar atención a la respiración, a la postura corporal.
  • Aprender a concentrarse en los sonidos que nos rodean para distinguirlos uno a uno y memorizar aquellos que mayor bienestar psicológico aportan.
  • En el ámbito empresarial, el mindfulness recomienda definir objetivos claros al comienzo de la jornada de trabajo para centrar la actividad diaria.
  • Una de las recomendaciones más repetidas del mindfulness para ejercitar la mente es centrar esa atención plena en las actividades más rutinarias desde desplazarse, vestirse o tomarse un café y reforzar esa concentración con respiraciones lentas y controladas.
  • Planificar pausas varias veces al día, para concentrarse en el cuerpo. Tomar conciencia de las posturas en el lugar de trabajo, relajarlas y corregirlas. De esa manera se desconecta el piloto automático de los temas estresantes y se concentra la mente en lo importante. Eso permite pensar con más calma en los objetivos a medio largo plazo, tanto profesionales como personales.
  • Planificar momentos de soledad y de silencio a lo largo de la jornada laboral también ayuda a la concentración. En una situación de estrés sienta mejor comer solo y centrar los pensamientos que alimentar el conflicto en una comida con compañeros dando rienda suelta a conversaciones tensas.

Pero sobre todo, el mindfulness ayuda a enseñar a vivir cada momento como lo que es y no como lo que le gustaría que fuera. No es conformismo, es autocontrol.

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