El mercado no descarta otro referéndum sobre el Brexit a medio plazo

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No es la predicción con más opciones. Pero bancos de inversión como el japonés Nomura le otorgan un 25% de posibilidades. Los socios de la UE se ponen en guardia.

El Brexit y sus efectos

¿Está a salvo el retorno de la plena soberanía nacional a Reino Unido? A juzgar por ciertas tesis en el panorama político y empresarial británico -por supuesto, sin desmerecer la acción de varios y poderosos colectivos sociales- y por las voces que, desde las instituciones comunitarias, siguen reclamando a Londres una reconsideración de su decisión de abandonar la UE, las espadas están aún en alto. Analistas del servicio de estudios del banco de inversión japonés Nomura conceden un 25% de posibilidades a la convocatoria de un segundo referéndum. En cuyo caso, la libra, la moneda más sobrevalorada para Goldman Sachs, podría recuperar la barrera de los 1,40 dólares que alcanzó en la fecha de la consulta popular, en junio de 2016. En la actualidad, la moneda del Reino Unido se sitúa entre un 4% y un 5% por debajo de ese nivel.

El Brexit pierde seguidores

El diagnóstico de ciertas predicciones del mercado coincide, sobre todo, con una corriente que reconoce una repentina pérdida de fe en el Brexit y que ha calado, incluso, en uno de sus más fervientes profetas, el ex líder del UKIP, Nigel Farage. En su opinión, dijo hace escasas fechas, no existen razones para la salida de Reino Unido. A tenor del curso de las negociaciones bilaterales entre Londres y Bruselas y la cuantía del divorcio legal. Circunstancia que daría alas al laborismo de Jeremy Corbyn, partidario, junto los ex premiers Tony Blair y Gordon Brown de que Downing Street plantee de nuevo una cita con las urnas. Incluso varios correligionarios de David Cameron, el antecesor tory en el Gobierno del país, que dejó las riendas de su formación y del gabinete a Theresa May para que bregara con las consecuencias del Brexit. “Podría haber alcanzado la idea de apoyar un segundo referéndum sobre la pertenencia o no a la UE”, dijo Farage.

¿Una nueva consulta?

Los analistas de Nomura en Reino Unido, dirigidos por George Buckely, sugieren que la opción de una futura convocatoria a la ciudadanía británica en torno a esta cuestión, “daría bastantes posibilidades” al no al Brexit, dado los sondeos demoscópicos que circulan en la actualidad.

La previsión de Nomura surge inmediatamente después de las palabras del antiguo dirigente del nacionalista UKIP, de las que -afirma- “elevan las perspectivas favorables” a un referéndum en el transcurso de éste o el próximo año y a unos “nuevos enfoques de mercado”, entre los que destaca la revalorización de la libra.

Brexit “lo más cerca posible”

Precisamente la divisa británica evoluciona en niveles altos de intercambio respecto al dólar y al euro. En concreto, se ha instalado en torno a los 1,36 libras por cada billete verde americano. Sobre todo, desde que, a finales de año, dos ministros de Finanzas de la zona del euro, el español Luis de Guindos y el holandés Wopke Hoekstra, sustituto de quien ha sido míster euro, Jeroen Dijsselbloem, durante el último lustro, reconocieran que trabajarían codo con codo para tratar de consumar un Brexit blando, más favorable a los intereses económico-comerciales de ambos países que una ruptura drástica entre Londres y Bruselas. En principal objetivo de su estrategia, dijeron, era que Reino Unido permaneciera “lo más cerca posible” del mercado interior y de las instituciones comunitarias. Es decir, evitar un cataclismo.

La postura coincidente de Hoekstra y Guindos en una de las últimas reuniones del Eurogrupo de 2017 también hizo sonar las alarmas de una inminente convocatoria de referéndum. Aunque ambos se apresuraron también a ofrecer todo su apoyo a Michel Barnier, el negociador europeo sobre el Brexit, al que se ha unido, como asesor, Peter Mendelson, ex comisario de Comercio y uno de los ideólogos de la Tercera Vía del laborismo británico de Blair y Gordon.

Acuerdo de libre comercio

Reino Unido desea un acuerdo de libre comercio urgente (y previo) al armisticio con la UE. Pero Barnier prefiere que lleguen a buen puerto las negociaciones sobre el divorcio amistoso -que incluye el montante definitivo de indemnización de la salida británica, de varias decenas de miles de millones de euros- antes de hablar de lazos de entendimiento post-Brexit. Entre ellos, el mapa comercial que pudiera tejer Londres con Europa para acceder a su mercado interior, donde su sector privado tiene innumerables intereses, y otras latitudes del planeta, con las que competiría con la UE.

El Brexit y la inmigración

Por otro lado, Barnier también ha dejado claro su parecer sobre que la intención de Londres de restringir los flujos de inmigrantes desde Europa rompe con el principio de legalidad sobre libre circulación de personas que contemplan los estatutos comunitarios. Es otro de los asuntos espinosos. Y Holanda, que comparte costa y mantiene una alta intensidad comercial y portuaria con Reino Unido, y España, que acoge varias decenas de miles de turistas británicos cada año y lugar en el que residen todo el año un censo importante de pensionistas, son claramente partidarios de una salida negociada y blanda para Reino Unido. En el caso español, además, porque mantiene abierto el conflicto sobre Gibraltar.

Daños colaterales en Europa

Otro informe de mercado, en este caso el del banco de inversión Jefferies, suscrito por David Owen y Marchel Alexandrovich, dos de sus economistas de cabecera, ahonda en el inevitable impacto que el Brexit tendrá sobre las economías europeas. En caso, lógicamente, de que finalmente no haya un segundo referéndum revocatorio. De su diagnóstico convienen en citar a Irlanda como el mercado más afectado, con ondas expansivas de especial actividad sísmica en Alemania y Holanda. Entre otros. Sobre todo, como consecuencia de la incertidumbre sobre los negocios. Un efecto que retraería la inversión empresarial, retrasaría decisiones de gasto entre los consumidores y las familias y que generaría tensiones inflacionistas en Reino Unido, que es, quizás, el mercado industrializado con mayores tasas de repunte del IPC, lo que ha llevado al Banco de Inglaterra a subir tipos de interés. La debilidad de la libra, de producirse el pacto final, también acarrearía consecuencias financieras a las islas.

Un cuadro diagnóstico de su estudio, para el que han usado un complejo análisis económico con instrumentos de Big Data, ilustra el impacto en términos de pérdidas económicas que se reflejan en el PIB, si finalmente hubiera un Brexit duro. Con daños drásticos en los intercambios de bienes y servicios, fugas de bancos y empresas y pérdidas de empleos y oportunidades de negocio.

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“El Brexit duro tendrá sus orígenes sísmicos sobre Reino Unido e Irlanda, sobre cuyos mercados descargará sus mayores efectos; pero también sobre Alemania, donde se apreciará la mayor de las virulencias dentro del continente, así como en Holanda y Bélgica”, dice la nota de mercado. En la misma, se señala a Italia y España como escenarios más benévolos a la hora de afrontar un divorcio sin entente cordiale.

El informe confidencial del Gobierno de May

Filtrado hace unas fechas, reconoce que la salida de la UE perjudicará a la economía británica, sea cual sea el acuerdo. Lectura que deja a la primera ministra en una situación de mayor debilidad, cuando empieza a calar entre la opinión pública la sensación de incapacidad en el seno del Ejecutivo para definir la relación futura con Europa. En medio de crecientes críticas en el Partido Conservador. El análisis, sin embargo, comparte la tesis del ministro de Finanzas, Philip Hammond, de una salida negociada y blanda, pese a que es también objeto del linchamiento político por parte del sector euroescéptico de su formación.

En sus deliberaciones, signadas en enero pasado, contempla los tres escenarios factibles. Y en todos ellos, el PIB británico de los próximos 15 años sería más reducido del que registraría Reino Unido si continuara en el club comunitario. El peor de los tres, es el de la ausencia de acuerdo, que traería consigo la imposición de las normas generales de la OMC para sus intercambios de comercio y que retraería la actividad británica un 8%. El intermedio, con acuerdo comercial con la UE, restaría un 5% el crecimiento de la economía. Mientras que el Brexit suave, que implicaría el acceso de Reino Unido al Espacio Económico Europeo, mermaría un 2% el dinamismo.

Last modified: 07/02/2018