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Los dos métodos más sencillos de montar un negocio rentable

Una cosa es querer ser un emprendedor y tener el sueño de convertirse en empresario y otra muy diferente es lograrlo. Pasar de la idea que habita en la cabeza a la realidad de montar un negocio no es algo sencillo. Hablamos de dos mundos muy diferentes. El puente que los une está repleto de dificultades, que habrá que superar si se quiere alcanzar la meta. En muchas ocasiones, el gran obstáculo es la imposibilidad de convertir nuestra luminosa ilusión en algo rentable. Otras veces lo que frenará el trayecto será la falta de dinero y la imposibilidad de encontrar financiación. Incluso habrá otras ocasiones en las que comprobemos que no estamos preparados para montar un negocio, ya que carecemos de las virtudes necesarias para ello.

 

Como se puede ver, las dificultades son muchas. Pero, tranquilo. Existen unos pocos atajos que pueden convertir la travesía que va de la idea a la empresa rentable en un camino más sencillo. Desde aquí hemos identificado tres vías: levantar una empresa online, comprar un negocio ya existente y abrir una franquicia. De la primera hemos hablado recientemente en este blog. Las otras dos vamos a comentarlas a continuación.

 

Adquirir un negocio

La primera ventaja que viene de serie con el mero hecho de comprar una empresa que ya existe es que no habrá que reinventar la rueda. ¿La segunda? Mayor facilidad de acceder a la financiación ya que los bancos suelen estar más abiertos a prestar si se trata de un traspaso que si es para iniciar algo nuevo. Por último, existe otro gran beneficio, que consiste en reducir la tasa de fracaso de los cinco primeros años. Se trata de la estadística que indica que el 50% de los negocios fracasan en su primer lustro de existencia.

 

Una vez conocido lo positivo toca meterse de lleno en las normas a seguir para no cometer errores a la hora de montar un negocio rentable partiendo de una empresa que ya existe y que hemos adquirido. Lo primero que debemos tener en cuenta es que este método suele conllevar un desembolso más elevado que si hablamos de una empresa que parte de cero. A continuación y a la hora de las negociaciones, el emprendedor que tiene intención de adquirir debe empaparse sobre su posible presa. Es necesario conocer los datos exactos del inventario, los métodos de trabajo, los pasivos, los activos, los temas legales, etc. En definitiva: antes de firmar el contrato de compra venta hay que estudiarlo todo y echar muchos números para no llevarnos sorpresas a posteriori.

 

Además, y como es lógico, se deben tener en cuenta otro tipo de detalles. El primero pasa por la obligación de adquirir un negocio con el que estemos familiarizados y seamos capaces de entender. También es vital hacerse este tipo de preguntas que serán fundamentales para llevar a cabo un traspaso de negocio exitoso: ¿Cuál es el tamaño de empresa que puedo gestionar?, ¿cuántos empleados y ubicaciones puedo manejar?, ¿qué área geográfica me interesa?…

 

Una vez que se haya descubierto la industria, el tamaño, la ubicación y los secretos es necesario pasar a la fase de la negociación. Para la misma, y más si usted es un novato en estas materias, es imprescindible la presencia de un abogado y de un financiero. Lo que sea necesario para no caer en ninguna trampa. Y un último consejo averigüe el o los motivos que llevan al antiguo propietario a vender su compañía. No se crea lo que éste le diga. Tratará de convencerle de las bondades y esconderá realidades, como la imposibilidad de lograr que ese tipo de negocio funcione. Téngalo en cuenta.

 

Apueste por la franquicia

Convertirse en franquiciado requiere la adquisición de una licencia para utilizar una marca y los procesos de un franquiciador, así como la venta de sus productos o servicios. Este método también elimina la labor de dar con una idea de negocio y darla a conocer. Todo eso lo tenemos ya ganado. Se supone que al convertirnos en franquiciado entramos en un sistema con un historial de rentabilidad ya probado. Todo ello provoca que muchos emprendedores se olviden de montar un negocio propio y apuesten por la franquicia. Las razones que se esgrimen están relacionadas con el menor riesgo que supone ya que se aprovecha de las economías de escala de la marca.

 

Sin embargo las franquicias no son una opción para todos los públicos. Una franquiciado debe cumplir con los principios básicos y las normas establecidas por el franquiciador por lo que éste le examinará para descubrir si está ante la persona indicada. Si usted es un hombre de negocios independiente al que le gusta tomar sus propias decisiones es muy posible que este método de negocio no sea el suyo. Aquí las normas las dicta la marca y a usted le toca obedecer.

 

Además de la pérdida de influencia, la franquicia también tiene otros problemas. El más importante es el desembolso inicial que, normalmente, será mucho mayor que si usted se decidiera a abrir su propio negocio. En contrapartida, las entidades financieras serán más partidarias de dejarle su dinero, si detrás se encuentra un logotipo de reconocido prestigio.

 

¿Más problemas? Un nombre por sí solo no crea un negocio rentable. Existen otras variables, como la ubicación, que también son de vital importancia. Tampoco se puede olvidar que el contrato de franquicia suele esconder muchas trampas y que es necesario revisarlo para luego no encontrarnos con sorpresas desagradables. Si usted estudia todos los pros y los contras, no le importa que se metan en su negocio, no quiere arriesgar en exceso con una enseña desconocida y tampoco tiene ninguna idea luminosa, no lo dude: la franquicia puede ser la solución a la hora de montar un negocio.

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