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Los consumidores exigen RSE y transparencia

franquicias_en_espana_restauracionLa responsabilidad social de las empresas no es algo nuevo. Se lleva hablando del tema desde hace más de una década. Pero la llegada de la crisis demostró que el buenismo empresarial era solo fachada. En un abrir y cerrar de ojos, los beneficios sociales dieron paso a los despidos. El entorno dejó de importar, el calentamiento global era un cuento chino, las escuelas del Tercer Mundo financiadas por el mundo empresarial volvieron a ser una quimera. En definitiva, las corporaciones volvieron a ser esos entes carentes de empatía que solo se miran el ombligo y cuyo único objetivo consiste en ganar dinero. La RSE (responsabilidad social de las empresas) regresó al baúl de los recuerdos y parecía que tardaría mucho tiempo en salir del mismo.

 

Por fortuna, las cosas parecen haber cambiado. Desde hace dos o tres años, las corporaciones han vuelto a preocuparse del mundo que les rodea. Aunque la mayoría piense lo contrario, este cambio no se ha originado por una mejora de la situación económica global. La respuesta está en el consumidor. El señor o la señora que permite la existencia de los beneficios empresariales gracias a su consumo jamás se olvidó de exigir responsabilidad a las grandes firmas. Así lo demuestran los datos. Según el último informe de Forética que analiza el comportamiento de la RSE en España, el 76% de la sociedad considera prioritario un comportamiento responsable por parte de las compañías. Este porcentaje no deja de crecer y la mejor muestra la tenemos en que en 2008 solo el 60% apoyaba estas prácticas.

 

Pero el dato que más preocupa a las compañías y que más está favoreciendo el resurgir responsable es el que indica que el 44% de los ciudadanos en España asegura haber dejado de consumir productos o servicios por consideraciones éticas, sociales o ambientales. Además, el 53% está dispuesto a pagar una prima en el precio siempre que sea por una causa de RSE. ¿Qué significan estos datos? Pues que la sociedad ha obligando al mundo empresarial a volver a hablar de sostenibilidad, de RRHH, y de acción social.

 

Ante esta situación, resulta evidente que las pymes también deben convertirse en negocios innovadores y sostenibles si quieren triunfar en la sociedad actual. Y es que, como hemos visto, el consumo ético y responsable va en aumento. Para crear una marca del siglo XXI que respete los valores que reclaman los clientes es necesario cumplir los siguientes puntos:

 

Ser conscientes y querer resolver los problemas de la industria

Cada sector económico es un mundo en materia de ética y sostenibilidad. La industria textil, por ejemplo, sufre la lacra de las infames condiciones de trabajo que padecen los trabajadores asiáticos, que son los que elaboran la mayoría de las prendas. Una pyme que busca ser sostenible y rentable no debe hacer caso omiso a esta situación. No basta con anunciar a los cuatro vientos que sus trabajadores o proveedores tienen unas condiciones dignas. Además debe denunciar la explotación laboral siempre que tenga conocimiento de la misma. Eso es lo que está empezando a exigir el consumidor actual.

 

Pero pongamos un ejemplo real. En el sector de la alimentación siempre se ha dicho que el eslabón más débil es el agricultor o el ganadero. ¿Qué debe hacer una empresa para resolver esta situación? Pues algo tan simple como pagar mejor a esas personas. Eso es lo que hace Danone, aunque comete el error de no anunciarlo. Sus clientes se lo agradecerían.

 

No engañar

Al comienzo de este post ya hemos hablado de la responsabilidad social corporativa y de cómo se engañó a la sociedad, ya que todo era marketing. Esa trampa no se puede volver a repetir. Bueno, por poder sí que se puede, pero en esta ocasión el cliente no lo consentirá. La tecnología ha creado a una sociedad informada que no dudará en comprobar la veracidad de cualquier acción empresarial sostenible o ética. Por eso, la clave para conquistar a ese consumidor pasa por ser transparente. No se trata de hacer informes de sostenibilidad al estilo de las multinacionales. La transparencia en una pyme hay que buscarla en el intercambio de información y en contrastar la misma. Un negocio sostenible debe comunicarse con sus clientes, y tratar de corregir las carencias que estos les digan.

 

Por ejemplo, si sus procesos de producción son mejores desde el punto de vista medioambiental, no dude en informar a sus clientes de ello. Y si estos dudan, trate de demostrar que está diciendo la verdad. Lo que jamás se debe hacer es mentir.

 

Compartir la cultura empresarial
Una marca no es solo un logotipo que va impreso en un producto. Se trata de mucho más. Tiene una historia y unos valores que deben ser éticos y sostenibles. La misión de un emprendedor es que esa cultura empresarial y esa visión de la sociedad impregne a sus empleados. Así se logrará penetrar en la conciencia de los clientes.

 

Para lograrlo no dude en difundir sus valores corporativos por el formato que le sea más interesante. Ya sea con un vídeo, con un texto o con una infografía, pero cuéntelos en sus redes sociales, blog, web, etc. Lo que sea necesario para demostrar al mundo que su negocio es mucho más que una máquina de ganar dinero. Su misión consiste en emocionar a sus clientes.

 

Permitir la crítica

En la actualidad es muy sencillo estar en contacto con los clientes. La digitalización de la sociedad permite el intercambio constante de información. Una pyme que quiere ser referente en sostenibilidad e innovación no debe censurar los comentarios. Aunque sean ofensivos con sus productos o servicios es mucho mejor mostrarlos y refutarlos. Esta estrategia le será mucho más rentable a largo plazo.

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