Seguro de crédito

Leyendas negras del seguro de crédito

Cada vez son más las pequeñas y medianas empresas que deciden contratar un seguro de crédito con el fin de protegerse frente a los riesgos de incobrables e insolvencias concursales. Esto ocurre después de las malas experiencias sufridas durante los peores años de la crisis económica, cuando muchas pymes se vieron obligadas a echar el cierre por culpa de la morosidad de sus clientes.

Nuevos tiempos para el seguro de crédito

Ahora, España es uno de los países del mundo en los que más pólizas de seguros de crédito se adquieren. ¿Por qué? Probablemente porque nuestros empresarios están tomando consciencia de sus ventajas, entre ellas la cobertura contra las pérdidas sufridas por insolvencia, tanto para la venta de productos como de servicios. Es una buena forma de evitar la incertidumbre, ya que se suele garantizar el cobro de entre el 70% y el 90% de las facturas emitidas.

Por otra parte, los proveedores de este servicio también han mejorado su oferta y le aportan a sus clientes nuevas opciones adaptadas a sus necesidades con asesoramiento personalizado: diagnóstico de riesgos, tanto para medir la solvencia de otras empresas como para entrar en nuevos mercados; herramientas tecnológicas con las que llevar a cabo gestiones de forma cómoda y sin desplazamientos; análisis y valoraciones, etc.

Aclaremos las leyendas negras

Sobre el seguro de crédito siguen pesando malas opiniones que hacen dudar a muchos emprendedores sobre si contratarlo o no, y que hay que erradicar. Por ejemplo, en ocasiones se oye que es un proceso altamente burocrático que va a robarnos un tiempo que no tenemos. Precisamente esas nuevas tecnologías de las que antes hablábamos han aligerado y acelerado los pasos a llevar a cabo, que casi siempre se pueden realizar por vía telemática y en tiempo real.

Otra leyenda negra habitual es la de que se trata de un producto de precio elevado al que sólo pueden acceder las corporaciones con un volumen de negocio elevado. Sin embargo, las primas medias no suelen superar el 0,5% de la facturación de la empresa que solicita los servicios, y en ellas no sólo se incluye la indemnización en caso de impago, también otros de los servicios antes mencionados, la mayoría relacionados con la gestión del riesgo de crédito.

También se habla de que este tipo de pólizas no son especialmente útiles ya que sólo cubre a los clientes cumplidores. Pero es que hasta éstos pueden tener problemas puntuales para pagar a sus proveedores, y cuando esas vicisitudes surgen, la compañía aseguradora es la que puede cubrir su déficit de efectivo. Por otra parte, lo lógico es que nadie quiera hacer negocio con morosos constantes por el riesgo que ello supone. Por eso, las aseguradoras cuentan con una serie de herramientas analíticas eficaces no sólo para salvaguardar sus bienes, sino para que el tomador del seguro tenga una cartera de clientes sana que impulse su crecimiento.

Precisamente se refiere a ese crecimiento otro de los rumores habituales sobre el seguro de crédito. Algunos afirman que frena las ventas y la expansión comercial porque evita los enlaces comerciales con determinadas compañías. Sin embargo, la aseguradora es la principal interesada en el crecimiento de su cliente, ya que el precio de su póliza suele ir asociado a su facturación. Por eso ayudará a la corporación tomadora a aceptar los tratos más ventajosos y seguros para el negocio a través de análisis concienzudos de sus clientes.

No más incertidumbre

Como ya se ha comentado, contratar un seguro de crédito no sólo es útil para cobrar esas facturas cruciales que se quedan pendientes de pago, sino también para arrojar luz sobre clientes dudosos y evitar la incertidumbre generada por dudosas operaciones. De esta manera, facilita el trabajo del empresario y despeja el camino para apoyar su crecimiento.

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