Las lecciones de Johan Cruyff que pueden ayudarte a gestionar mejor

Johan_CruyffPara jugar al fútbol hay que seguir la pelota. La afirmación parece simple, pero hasta la llegada de Johan Cruyff jugadores y entrenadores no parecían haberse enterado y todos se dedicaban a correr como locos por el campo. Al menos esto es lo que muchos fans han recordado en los últimos días tras la muerte del mítico jugador y entrenador de fútbol.

A veces, se necesitan mentes muy brillantes para reparar en las cosas más simples. Por eso, entre otros muchos motivos, Cruyff se convirtió en leyenda. Por eso también muchas de sus estrategias y consejos son agradecidos por los gestores de empresas. Porque ayudan a identificar procesos y prácticas que en muchos casos de tan obvios que son apenas se repara en ellos. Como por ejemplo:

Apostar por lo simple.

“Jugar al fútbol es muy simple, pero jugar al fútbol sencillo es lo más difícil que hay”. Cruyff lo decía hace unas décadas, antes de que los avances y la tecnología complicaran aún más la gestión empresarial. En la actualidad, hay una tendencia generalizada a complicar las decisiones y los procesos fruto, como ya advirtió nuestro genio del balón, a errar en lo mismo que erraban los entrenadores del siglo pasado. A no aplicar el sentido común al juego y olvidar seguir la pelota.

Para ello conseguir identificar la simplicidad en los procesos empresariales hay que dejar a un lado egos e ilusiones excesivas. Hay que escuchar a los demás, y sobre todo huir de todo aquello que busque impresionar vía expresiones complejas e ininteligibles.

Comenzar el primero es importante

“Si empiezo correr antes que los demás, pareceré más rápido”. Esta tal vez sea la lección de Cruyff más simple y fácil de aplicar en la empresa. Cualquier cambio, proyecto o reto que se quiera comenzar debe hacerse cuanto antes. No tener miedo a la innovación y ser el primero tiene su recompensa.

El estilo importa

Le gustaba ganar, sí. Pero exigía hacerlo con estilo. De la misma manera, no todo vale para conseguir mantener una cuenta de resultados alejada de los números rojos. La empresa debe tener unos objetivos de rentabilidad, pero también debe regirse por políticas que no choquen con el mundo que le rodea. Aquellas empresas que esquilman los recursos que tienen alrededor sin devolver nada a la comunidad no están en línea con la eficiencia. La prueba está en que ese “estilo” de las empresas es un valor cada vez más ensalzado por consumidores e incluso trabajadores. La generación de los millennials cada vez exige un mayor compromiso empresarial mucho más allá de sus cuentas de resultados.

 

 

Preparar a los tuyos para el éxito

La academia juvenil de La Masia del Barcelona es uno de los principales legados de Johan Cruyff. En un mundo de escasez de liderazgo y de talento como el actual, conviene recordar como cuando los entrenadores de todo el mundo buscaban jugadores con atributos físicos excelentes, Cruyff apostó por enseñar técnica a las nuevas promesas. “El talento necesita ser desarrollado para conseguir el éxito”, decía el holandés. Esto es lo que ahora podría denominarse fabricar el talento. Apostar por procesos de selección eficientes y cultivar a los empleados a lo largo de toda su carrera profesional de manera que puedan volcar toda su sabiduría en los procesos internos. De esta forma, la empresa ahorra tiempo y costes en la búsqueda de personal externo y además consigue un mayor arraigo de los valores corporativos.

El pez chico puede vencer al grande

“Nunca he visto una bolsa de dinero marcar un gol”. Esta fue la frase favorita de Cruyff para transmitir a los equipos en los que jugaba o entrenaba que no se dejaran amilanar ante la arrolladora presencia de un club grande y rico.

De la misma manera, las empresas no tan grandes ni con plantillas abultadas deben tomar conciencia que pueden enfrentarse a retos tan arduos como las multinacionales y, en no pocas ocasiones, conseguir mejores resultados.

Cuidado con él éxito

Cuando has ganado algo ya no estás al 100%. El éxito se parece a una botella de agua con gas, una vez que la abres ya no tiene la misma potencia que cuando estaba envasada. Las empresas deben ser conscientes de que tras logar objetivos hay una peligrosa relajación entre sus filas que debe ser siempre contrarrestada con el diseño de nuevos retos.

Imagen: Wikipedia

Last modified: 05/12/2016