Father and teenager signing loan contract

Las SGR, otra herramienta más para una buena financiación

Es cierto que la recuperación económica, más intensa en el caso de España con avances del PIB superiores al 3% en los dos últimos años, está trayendo consigo un leve repunte de la concesión de créditos por parte de las entidades financieras. Pero aún es demasiado tímido, y en este punto tiene mucho que ver el hecho de que las autoridades europeas, con el objetivo de prevenir crisis como la que se desató a raíz de la quiebra de Lehmann Brothers, han endurecido notablemente los requerimientos de solvencia para la banca. Así, el sector financiero debe dedicar parte de sus recursos a cumplir compromisos de capital y ni mucho menos abre el grifo del crédito al ritmo que el crecimiento actual requeriría.

 

En este contexto, y dada la debilidad de la banca en los últimos años, las Sociedades de Garantía Recíproca se han convertido en una herramienta imprescindible de financiación y aval para miles de pymes y trabajadores por cuenta propia. El año pasado, y según datos recientemente aportados por la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR-Cesgar), el dinero prestado a los empresarios ascendió nada menos que a 1.250 millones de euros. “Hemos cubierto una falla de mercado”, aseveró recientemente el presidente de SGR-Cesgar, José Rolando Álvarez, recordando que el mercado de la financiación es “dual” en España. Las grandes empresas no tienen ningún tipo de problema para poder captar fondos, mientras que las pymes, micropymes y autónomos cuentan con enormes dificultades.

 

En concreto, y según datos aportados por la propia Confederación, solo ocho de cada diez pymes que solicitan hoy en día un crédito lo obtienen finalmente. Además, un 13% de los mismos no recibe la cantidad que en un principio demandó; y casi la mitad, el 42%, debió aportar garantías para lograr esa financiación. Más aún: entre las micropymes, donde se encuentran los más de dos millones de empresas españolas con menos de 10 trabajadores, un 20% de las mismas está directamente fuera del circuito de la financiación, algo que impide que puedan crecer en un país señalado directamente por el FMI y la Comisión Europea por el escaso tamaño de la mayoría de sus empresas. Por si fuera poco, existen desigualdades sustanciales entre las pymes españolas y las pymes europeas. Por ejemplo, las empresas españolas pagan, de media, un tipo de interés del 2,55%, mientras que en Francia, estas empresas tienen un interés del 1,87% de media, o en el caso de Italia, con un diferencial del 1,22%.

 

Cambio de tendencia

Sin embargo, y gracias a un esfuerzo pedagógico muy importante por su parte, y con la ayuda de las propias empresas y de las administraciones públicas, las SGR españolas están consiguiendo que su labor sea cada día más conocida por el público general, y lo que es más importante, por las pequeñas empresas y autónomos que encuentran problemas para acceder a la financiación. Porque uno de los grandes problemas al que se han tenido que enfrentar hasta ahora ha sido el desconocimiento, algo que a juicio de José Rolando Álvarez se va paliando conforme pasa el tiempo.

 

El mayor reconocimiento público explica, en parte, la creencia de que las SGR van a multiplicar este año su actividad prestataria. Desde los 1.250 millones concedidos se pasará a un escenario de entre 3.000 y 4.000 millones, auguró el presidente de SGR-Cesgar en una reciente jornada que fue auspiciada por la patronal empresarial CEOE. En esa mejora también tendrá que ver, obviamente, el avance económico y la mayor fluidez del crédito, ya que la banca es una piedra angular del sistema de avales de las Sociedades de Garantía Recíproca.

 

Estas, en concreto, están constituidas por socios partícipes, pequeñas y medianas empresas, pymes, que son las beneficiarias de su aval, así como por socios protectores, las Administraciones Públicas, Cámaras de Comercio, Asociaciones y entidades de crédito. SGR y banca conceden avales y créditos a las pymes protegidos por el sector público y por Cersa, la compañía pública de reafianzamiento que recibe dinero directamente de los Presupuestos Generales del Estado y que se encarga de cubrir, si lo hubiere, un crédito fallido. Las SGR, además, no limitan su función a prestar dinero. Entre otras de sus funciones, destacan las siguientes:

 

  • Negociar líneas financieras.
  • Canalizar y tramitar subvenciones, otro capítulo de gasto público que muchas veces ni siquiera es aprovechado por los potenciales beneficiarios.
  • Informar y prestar asesoramiento financiero a sus socios.
  • Impartir formación.

 

Actualmente en España contamos con una red de más de 20 Sociedades de Garantía Recíproca. Casi todas ellas están agrupadas en Cesgar y dependen, casi siempre, lo de los presupuestos de las comunidades autónomas en las que desarrollan su labor. Así sucede, por ejemplo, con Avalmadrid en la Comunidad de Madrid, Avalis en Cataluña o Suraval en Andalucía, por ejemplo. Hay otras incluso de mayor tamaño, como Iberaval, que en principio nació en Castilla y León pero que ahora también desarrolla su labor en Madrid y en la Rioja y cuenta ya con aproximadamente 19.000 socios. En cualquier caso, y para conocer de primera mano la entidad a la que un autónomo o pyme puede dirigirse en busca de financiación, conviene primero informarse en la Confederación Española Cesgar.

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