La comunicación con los medios también es cosa de pymes

Emprendimiento

“¿Me podría poner con el responsable de comunicación de su empresa o algún portavoz para tratar con los medios?” Si ante esta pregunta le invade el pánico, le entran sudores fríos y lo único que se le pasa por la cabeza es colgar el teléfono lo antes posible, está claro: tiene un problema de comunicación en su compañía. Pero no hay duda, colgar es la peor opción.

En muchos casos, los pequeños empresarios piensan que su tamaño les hace invisibles a la prensa y que eso de salir en los papeles es para jugadores de otra liga. Además, tienen claro que su escueta estructura laboral no les permite darse el lujo de tener ese “responsable de comunicación” que le demandan al otro lado del teléfono. Pero ninguna de estas dos premisas es cierta.

Cada día, los diarios y las revistas de información económica están más interesados en contar historias de pymes que destaquen por algún motivo o en recabar la opinión de este ámbito empresarial para contrastar las arrolladoras “verdades inmutables” que venden las grandes corporaciones.

Tener un responsable de comunicación no significa hacer un contrato específico a una persona destinada a ese fin, ni mucho menos. Sólo significa que la empresa debe tener definido, de antemano, quién será el interlocutor más adecuado para relacionarse con los periodistas en caso de que sea necesario. Cuando la empresa es muy pequeña, lo más aconsejable es que sea el propio emprendedor quien asuma esa tarea. Él es quien mejor conoce el negocio y probablemente también sea quien tiene más claro los pasos a seguir del mismo. Además, podrá transmitir al periodista toda la pasión con la que lleva las riendas del mismo, lo cual favorecerá mucho la imagen que el profesional de la comunicación pueda formase.

A veces, el emprendedor es terriblemente tímido y enfrentarse a una entrevista, por fácil que sea, le supone un trauma incluso físico. En ese caso, y para evitar una mala transmisión de la información o dar la sensación de falta de credibilidad, lo ideal es que delegue en otro socio o compañero más locuaz.

Tras elegir a la persona adecuada también es aconsejable dedicar algo de tiempo a definir un discurso consensuado de qué se quiere comunicar. Será clave elaborar un pequeño dossier con la historia de la compañía, los hitos de su evolución y las líneas generales de los objetivos futuros. Y sí, hay que incluir la información económica, sobre todo si ésta está presentada en el registro mercantil y, por lo tanto, es pública y accesible al periodista por esa vía. Ofrecer la cifra de facturación de la compañía no es dar ninguna pista para el enemigo, si realmente hay enemigo este ya sabrá donde acceder a ella. Negándosela al periodista sólo conseguimos ponerle en nuestra contra, y lo que es peor negar la información no asegura que esta no va a salir publicada.

Por último, si lo que le demanda es una opinión, no dude en ofrecerla. Así su nombre y, sobre todo, el de su empresa empezará a sonar en los papeles y tendrá un paso dado para cuando se plantee, en el futuro, una estrategia de comunicación.

Last modified: 07/03/2012