La UE sella un área comercial con Singapur, la primera de los ‘tigres asiáticos’

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El nuevo acuerdo comercial europeo entró en vigor el 21 de noviembre e inicia la influencia económico-comercial de la UE en la región más dinámica del mundo.

 

Ha sido una de las últimas acciones exteriores de la Comisión Europea saliente y uno de los hitos históricos de la política de apertura comercial de Bruselas. Tal y como recalcó el presidente aún en ejercicio en el momento de la entrada en vigor del pacto de libre comercio entre la UE y el enclave de Singapur: “Es el primer acuerdo comercial bilateral de la UE con un país del Sudeste Asiático y un peldaño más hacia un reforzamiento de las relaciones entre Europa y uno de los mercados denominados tigres asiáticos”, afirmó el pasado 21 de noviembre Jean-Claude Juncker con motivo de la entrada en vigor del tratado. En sintonía con la “ineludible estrategia” diseñada por el Ejecutivo comunitario -recalcó- de formalizar desarmes arancelarios con garantías para la libre circulación de mercancías, bienes y servicios con socios comprometidos con los mercados abiertos y las reglas de fair-play en materia comercial. En la legislatura de Juncker, que se inició en 2014, el sector exterior de la UE ha sido capaz de crear 5 millones de nuevos empleos, por lo que ya son 36 millones de trabajadores los que están vinculados con la industria exportadora, que supone el 35% del PIB de la Unión. Datos que “muestran lo crucial que es para la prosperidad europea el libre comercio”, explicó Juncker en una de sus últimas intervenciones como máximo responsable de la Comisión.

En línea con el hasta ahora jefe del Colegio de Comisarios, la titular del ramo, Cecilia Malmström, incidió en que el acuerdo con Singapur añade más evidencias del apoyo de la UE con el respaldo a la libre circulación del comercio. Este pacto beneficia a los trabajadores, a los granjeros y a las compañías de todos los tamaños, en ambos mercados. También incluye cláusulas de protección de los derechos laborales y humanos, así como claros mandatos para la correcta preservación del medio ambiente. La comisaria recordó que, en los últimos cinco años, la UE ha puesto en marcha hasta dieciséis tratados de libre comercio, lo que deja en 42 el mapa de acuerdos con 73 socios, algo más de la tercera parte del volumen comercial que registra la Unión. “Es la red de tratados más extensa y segura del mundo”.

Singapur es, de largo, el principal socio comercial europeo en el Sudeste Asiático, con un total de 53.000 millones de euros de intercambios bilaterales de bienes y mercancías, a los que hay que sumar otros 51.000 millones en servicios. Más de 10.000 compañías europeas operan en el enclave financiero por excelencia de esta zona del planeta. El hub marítimo, bancario y fiscal por antonomasia entre los llamados tigres asiáticos, los mercados del Sudeste de Asia. También es el destino preferencial de las inversiones de la UE, con dinamismos interanuales notables, que alcanzaron la cifra récord de 344.000 millones de euros en 2017.

Bajo las premisas de este acuerdo bilateral, Singapur eliminará las tarifas sobre productos de la UE. Además de proveer de nuevas oportunidades a los sectores de servicios como la ingeniería, las telecomunicaciones, las energías renovables, la informática, la computación y el transporte marítimo. El equipo de Malmström también ha incluido una serie de compromisos de obligado cumplimiento en materia de preservación ecológica. Con vistas a hacer más previsible el negocio verde, explican desde su comisaría. Al igual que un armazón de protección legal sobre 138 bienes europeos como los agrícolas o las bebidas, considerados icónicos y que quedan bajo el elenco de garantías de las llamadas Indicaciones Geográficas. Singapur es el tercer mercado mundial de estas mercancías made in Europa. El enclave asiático también ha suprimido los aranceles sobre la importación de productos esenciales para la seguridad del sector automovilístico o numerosas piezas auxiliares de equipamiento electrónico, a cambio de que Europa haya aceptado lo mismo en favor de la industria textil de Singapur.

Ambas partes incluyen en el texto un acuerdo de protección de inversiones que entrará en vigor una vez los distintos parlamentos de los socios de la UE ratifiquen el pacto comercial.

Singapur ha vuelto a recuperar el cetro de economías más competitiva del mundo, según dice el último informe sobre Competitividad Global del World Economic Forum (WEF), de hace unas semanas. Es uno de los espacios que más se han beneficiado de las guerras arancelarias desatadas por la Administración Trump; en especial, contra China, al proporcionar a las empresas globales una ruta comercial alternativa para sortear o eludir las barreras que se han levantado contra el libre tránsito de mercancías, servicios y capitales. Es, en opinión del WEF, “el gran triunfador de las tensiones con sus políticas de diversificación de los flujos comerciales e inversores”. Dicen sus expertos que, junto a Vietnam, el país que más ha mejorado su posición en su ranking de 2019.  En cambio, el convulso incremento de aranceles ha pasado factura al primer PIB del planeta. Su estrategia proteccionista se ha vuelto contra de la propia coyuntura americana. Motivo por el que el WEF ha rebajado a EEUU al segundo lugar de su clasificación.

Last modified: 03/12/2019