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La refundación de la UE

“Europa necesita una refundación histórica”. Ese fue el mensaje que el presidente electo de Francia, Emmanuel Macron, transmitió a la canciller Ángela Merkel en su viaje a Berlín, el primero que el dirigente galo hace como jefe del Estado y sólo un día después de su toma de posesión. Un mensaje que fue bien recibido por la líder germana, quien no dudó en comprometerse a trazar una hoja de ruta para construir una nueva Europa.

Está claro que cualquier movimiento de esa índole precisa de la estrecha colaboración entre los dos principales países de la UE, con España e Italia como segundos de a bordo. Europa sigue bailando al son que marca Alemania y, por ello, el principal problema reside en conciliar los caminos y postulados a seguir en esa nueva hoja de ruta, que parten de principios muy distintos y distantes. De hecho, antes incluso de su proclamación, Macron ya recibió el primer desplante alemán cuando desde Berlín se le dijo un “no es no” a sus propuestas de crear los eurobonos y de mutualizar las deudas del pasado.

Y aquí está el quid de la cuestión. Porque desde que nació la Unión, las políticas económicas que marcan los países del Norte, con Alemania y Holanda a la cabeza, no son las que necesitan los socios del Sur, y es esta profunda divergencia la que ha provocado el crecimiento de los movimientos anti europeístas en España, Francia, Italia, Portugal o Grecia, que pese a la derrota de Le Pen, siguen estando ahí y no han perdido fuerza, alentados por los cambios tecnológicos, la globalización y por una recuperación económica que viene demasiado lenta y que todavía no ha llegado a demasiadas capas de la población, sobre todo a las más desfavorecidas.

Por mucho que se alabe el crecimiento español, con dos años en torno al 3 por ciento, el resto de los grandes se mueve en unas cifras de entre el 1,4 y el 1,9 por ciento, siendo aún peor el caso de Italia que continua estancada y sin visos de salir a flote a corto plazo. Todo ello acompañado de una tasa de desempleo que en el conjunto de la Unión se sitúa en el 8,2 por ciento, casi el doble que la de EE UU, y que en España supera todavía el 18 por ciento.

Son cifras y realidades que justifican las clarividentes advertencias del economista jefe de la Comisión Europea, el italiano Marco Buti, cuando en los días previos a la presentación del último informe de previsiones comunitario resaltaba que la recuperación sigue siendo incompleta, la inversión no se recupera, la limpieza del sector bancario no se ha completado y el mercado laboral mejora pero muy despacio y con elevada precariedad.

Estos son los males y hacia ellos debiera dirigirse la hoja de ruta de la refundación. Ahora sólo falta que Merkel – todo indica va renovar mandato en Alemania – empiece a comprender y aceptar las propuestas de Macron. Estaremos atentos.

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