La nueva movilidad urbana: entre la oportunidad y la regulación

Hoy, más de la mitad de la población mundial reside en ciudades, con un número reducido de grandes urbes que acumulan una riqueza global que ronda el 85%. Cada vez es mayor el número de personas que vive y trabaja en ellas, lo que genera un notable desafío para su gestión desde diferentes puntos de vista, como la seguridad, los asuntos medioambientales, la gestión de los residuos, el suministro energético o la movilidad. En este nuevo paradigma, la tecnología y la colaboración público-privada emergen como las principales alternativas para contribuir a la configuración de estos núcleos urbanos (Smart Cities), un mercado que presenta enormes desafíos y que viene acompañado también con enormes expectativas de negocio, y del que se espera que, en 2026, genere una facturación de más de 225.000 millones de dólares.

Plan nacional de ciudades inteligentes

En España, este proceso de transformación digital de las ciudades significará unos ingresos de más de 100.000 millones para la Administración Pública hasta el año 2025, así como el desarrollo de una ambiciosa estrategia que se ha materializado, por ejemplo, en el Plan Nacional de Ciudades Inteligentes elaborado por el Ministerio de Fomento, o en la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI). A día de hoy, sólo 3 urbes de nuestro país -Madrid, Barcelona y Málaga- se encuentran entre las 50 más digitalizadas del planeta, aunque se prevé que, para 2020, el mercado del Internet de las Cosas en España, como habilitador para el desarrollo de ciudades inteligentes, alcanzará un valor superior a los 23.000 millones de euros.

Movilidad urbana como eje de la transformación digital

Dentro de esta nueva realidad, la movilidad urbana, en su amplio espectro, se encuentra en un proceso de plena transformación para ofrecer cada vez un servicio que responda a las exigencias sociales actuales: amigable, fácil, verde, eficiente y eficaz. Por ejemplo, a través de las apps se puede ya consultar el tráfico, obtener información sobre los aparcamientos, tener información sobre los distintos medios de transporte disponibles o hallar distintas alternativas de rutas para llegar a nuestro destino. Accitymaps o Moovit son buenos ejemplos de ello, siendo el caso de la primera especialmente relevante puesto que planifica trayectos accesibles para discapacitados.

 

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Necesidad de normativas que favorezcan la nueva movilidad urbana

Entre los principales desafíos del sector de la movilidad para los próximos años, cabe destacar la aprobación de normativas que favorezcan su uso y no les sitúen en una posición de desventaja comercial frente a otros sistemas de transporte (Ley de Transporte Terrestre modificada en 2013, Real Decreto 1057/2015, Ley Ómnibus de liberalización de la Economía), o la falta de iniciativas legislativas que sirvan, por un lado, para flexibilizar y mejorar su oferta con respecto a otros servicios de alquiler, como, por ejemplo, los VTC. A su favor, cuentan con numerosos elementos.

7 beneficios de las VTC

  • Contribuyen a reducir las tasas de siniestralidad
  • Mejoran la eficiencia energética y, con ello, la sostenibilidad de las ciudades
  • Promueven un uso más eficiente de las infraestructuras
  • Reducen considerablemente los atascos en las grandes ciudades
  • Favorecen la integración de la tecnología en la sociedad
  • Dan la voz a los ciudadanos sobre las posibles mejoras en la gestión de la ciudad (app MTC (Mejora Tu Ciudad),creada por la start up RedMas)
  • Aprovechan la Revolución 4.0 en la mejora de la seguridad (software de ISVIAL, que usa sistemas de inteligencia artificial en el estudio y mejora de las carreteras)

El crecimiento imparable de los patinetes eléctricos

En muy poco tiempo, los patinetes están ganándole terreno a las bicicletas eléctricas. Consumen menos energía, son más pequeños y manejables y, en general, son muy sencillos de maniobrar. Sin embargo, el uso masivo de este tipo de transporte ya ha ocasionado diversas críticas por parte de muchos ciudadanos, como, por ejemplo, que circulan por la calle a velocidades excesivamente rápidas poniendo en peligro a los peatones o que, una vez utilizados, sus usuarios los dejan en cualquier lado provocando caídas u obstaculizando el tráfico.

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¿Cuál es la regulación de los patinetes eléctricos?

La Dirección General de Tráfico (DGT) engloba dentro de la categoría de VMP (Vehículos de Movilidad Personal) a, entre otros vehículos, los patinetes con motor, cuyo crecimiento en las grandes ciudades a lo largo de los últimos meses ha sido espectacular, gracias a la posibilidad de alquilar que están brindando numerosas compañías a través de las app.

Su regulación básica está contenida en el Reglamento General de Circulación, que delega a los ayuntamientos la legislación específica sobre este vehículo para cada ciudad, aunque advierte que, como norma habitual, “no podrán circular por la calzada salvo que se trate de zonas, vías o partes de éstas que les estén especialmente destinadas”. Por el momento, las principales urbes nacionales ya han aprobado leyes pensadas para los patinetes eléctricos. En Madrid, por ejemplo, la nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible, les obliga a circular por el carril bici y por calles de un solo carril a 30 kilómetros por hora. En Barcelona, por su parte, también se les prohíbe el uso de aceras, pero, en general, gozan de la misma regulación que las bicicletas.

Last modified: 30/10/2018