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La nueva diplomacia en ayuda del comercio exterior

Que las exportaciones hayan sido uno de los principales asideros de nuestro país para remontar las cifras de crecimiento durante la crisis ha hecho que las instituciones hayan multiplicado sus esfuerzos por promocionar los objetivos comerciales y económicos españoles a la hora de desarrollar su política exterior.

 

Y es que la globalización “ha elevado a objetivo principal de la nueva diplomacia la promoción y la defensa de los intereses económicos de los países, desplazando del escalafón de prioridades a otros objetivos que tradicionalmente habían caracterizado la actividad diplomática: la cooperación política internacional, la seguridad y el mantenimiento de la paz”, según explicaba en 2013 el hoy líder de la oposición parlamentaria, Pedro Sánchez, en un artículo académico sobre ‘diplomacia comercial’.

 

¿Qué es la diplomacia comercial?

 

Podemos definir la diplomacia comercial como la política de internacionalización empresarial ejecutada a través de los representantes con estatus diplomático de un determinado país. La labor de éstos será bien la de promover los intercambios comerciales entre su país y aquél en el que están destinados, bien el de defender sus intereses nacionales ante organismos multilaterales de carácter económico o comercial.

 

Señala el Real Instituto Elcano que “los diplomáticos comerciales son aquella parte del cuerpo diplomático de un país que se ocupa de la gestión de las políticas de internacionalización en las embajadas; suelen tener el título de consejero o agregado comercial, y se encuentran al frente de una unidad de la embajada dedicada específicamente a los temas comerciales y económicos (la Oficina Comercial)”.

 

¿Cómo se articulan las políticas de internacionalización?

 

Pero si elegimos definir la diplomacia comercial como una ‘política de internacionalización’, deberemos precisar en qué consiste esto: hablamos de la vertiente de la economía que actúa directamente sobre la actividad internacional de las empresas con el fin de promover el crecimiento económico a través de objetivos intermedios (incremento del comercio exterior, captación de inversiones extranjeras, etc). Según el RIE, las principales líneas de actuación a través de las que se articulan las políticas de internacionalización hoy en día son las siguientes:

 

  • Promoción comercial: Actividades desarrolladas por agencias de promoción de exportaciones (en España, fundamentalmente el ICEX) para promover las exportaciones de empresas españolas a través de participación en ferias, misiones inversas, seminarios y foros de inversión.
  • Apoyo público a la financiación de operaciones internacionales: Las embajadas cuentan con un papel indirecto en el diseño de instrumentos de apoyo financiero proporcionando información valiosa para que la agencia de seguro de crédito (CESCE, en el caso de España) realice las valoraciones del riesgo asociado a una potencial operación de crédito.
  • Apoyo político: “Uso de la capacidad de influencia que se deriva del poder político, militar o económico de un país para apoyar la defensa de sus intereses económicos en los mercados internacionales”.
  • Provisión pública de servicios de apoyo a la actividad internacional de las empresas: Hablamos de una labor de asesoría gratuita o subvencionada en campos como el networking o la inteligencia económica.
  • Participación en el marco institucional del comercio internacional: Los gobiernos participan en organismos supranacionales como la UE o la OMC para reducir las barreras al comercio exterior de sus empresas y reducir los riesgos para sus operaciones.

 

Imagen Wikimedia

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