La mediación como vía de resolución de conflictos eficaz para la empresa

Gestión empresarial

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Hace unas semanas, el Gobierno aprobó un Anteproyecto de Ley de impulso a la mediación, con el objetivo de situar esta figura como la principal para resolver de manera extrajudicial los conflictos tanto en el ámbito civil como en el mercantil. De este modo, se pretende aligerar la carga de trabajo en los juzgados y, lo que es más importante para las empresas, reducir los tiempos de espera y el coste económico entre las partes.

En un plazo de tres años desde su publicación en el BOE, los sujetos implicados en un conflicto deberán asistir obligatoriamente a una sesión informativa y exploratoria, dirigida por un mediador (sin la necesidad de contar con un abogado o un procurador), durante los seis meses previos a la interposición de la demanda. En ella, se analizará el asunto objeto de la controversia y la posición inicial de cada parte, informándoles de los beneficios que tiene la mediación frente a la vía judicial, en caso de que finalmente se optase por ella.

 

¿En qué consiste exactamente?

De acuerdo a la Ley 5/2012 de Mediación Civil y Mercantil, la mediación es un proceso de solución de controversias por el que dos o más partes intentan voluntariamente alcanzar por sí mismas un acuerdo con la intervención de un tercero, que recibe el nombre de mediador. Se le denomina como sistema alternativo al judicial porque sigue una vía distinta a los canales legales formalmente establecidos. A nivel europeo, la Directiva 2008/52/CE del Parlamento Europeo establece unos requisitos mínimos y garantiza que los acuerdos alcanzados a través de la mediación sean reconocidos y ejecutables en cualquier Estado Miembro.

Entre las cualidades del uso de la mediación por parte de la empresa, cabe destacar:

  • Es una vía pacífica y equitativa para tratar de resolver un conflicto
  • Supone la aceptación de una figura imparcial bajo el rol de mediador
  • Promueve una solución que beneficie a los sujetos implicados
  • Facilita que se establezca una relación de comunicación entre las partes
  • Corrige posibles percepciones erróneas respecto al conflicto y sus implicados
  • Como ya se ha dicho, es flexible, de fácil tramitación, poco costoso y de corta duración

La Ley también prevé qué casos no pueden acudir a la mediación, y que incluyen, principalmente, a aquellos en los que puede haber una violación a los Derechos Humanos, cuando no hay voluntad de una de las partes, cuando es pertinente denunciar lo sucedido por su gravedad, cuando se pretende crear jurisprudencia del hecho analizado, o en aquellos casos donde se tocan temas legales complejos que requieren de la deliberación judicial.

Del mismo modo, la ley desarrolla formalmente la figura del mediador, que se trata de un profesional neutral reconocido que debe velar por la resolución de un conflicto de forma equitativa, bajo un riguroso código deontológico. Por ello, antes de iniciar cualquier proceso, deberá revelar cualquier circunstancia que pueda afectar a su imparcialidad o bien generar un conflicto de intereses. El coste de la mediación, haya concluido o no con un acuerdo, se abonará por partes iguales por los litigantes, salvo pacto contrario. Los mediadores podrán exigir a las partes una provisión de fondos que estimen necesaria para atender el coste de la mediación.

 

Principios fundamentales

Todo proceso de mediación implica, además, una serie de principios que se han de cumplir para que pueda ser reconocido globalmente como tal:

  • Confidencialidad y privacidad absoluta, que significa que todo aquello que se diga entre las partes no podrá ser utilizado posteriormente en un tribunal.

 

  • Voluntariedad, que implica que todo proceso de mediación surge de un acuerdo libre y explícito por parte de los que participan en ella.

 

  • El poder lo ejercen las partes, es decir, están motivadas para cooperar con el mediador en resolver la disputa, controlando en todo momento el proceso y las decisiones.

 

  • Neutralidad del mediador, quien debe tomar parte a favor de todos y ha de trabajar por conseguir que todo el proceso sea equitativo.

 

  • La buena fe de todos los participantes y el respeto mutuo para conseguir alcanzar un acuerdo.

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Etapas en el proceso de mediación

Cualquier mediación da comienzo con la firma del acto de iniciación, donde se informa a las partes de los principios del proceso, declarando su disposición a iniciarlo. A partir de ese momento, se desarrollarán distintas reuniones entre los implicados con el mediador, pudiendo incluso reunirse individualmente con él si se considera pertinente, aunque siempre bajo el paraguas de la más estricta confidencialidad. El número de sesiones es variable y depende de la complejidad de lo que se trate para intentar llegar a un punto de común acuerdo.

El proceso concluye tras la firma de las partes del acta final de mediación, que puede terminar o no con un acuerdo. Del mismo modo, el propio mediador puede finalizarlo si aprecia un desequilibrio insalvable, mala fe o cualquier otra circunstancia que vulnera el principio de imparcialidad. El acuerdo final de mediación puede ser elevado a escritura pública por voluntad de las partes, facilitándose así su ejecución.

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Last modified: 26/03/2019