La libra es la moneda más sobrevalorada

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El salto en la cotización de la libra contrasta con las dificultades del dólar por ganar peso en el mercado, el deseo del Tesoro americano.

 

No sólo Goldman Sachs señala a la divisa británica como la más sobrevalorada de las potencias industrializadas. También el banco suizo UBS lo considera así. En su 2018 Markets Outlook, sus analistas argumentan que la libra permanecerá un 19% por encima de su valor real del mercado mientras persistan las negociaciones sobre el Brexit. “Empleamos un modelo FEER de análisis y predicción con las monedas del G-10 a largo plazo, y creemos firmemente que la libra continúa siendo demasiado cara”, escriben Yianos Kontopolous y Themos Fiotakis en una reciente nota del banco de inversión. En la que advierten de que su rally alcista ha propiciado un mayor desequilibrio en la balanza de pagos de la sexta economía del planeta y pese a que su cotización ha descendido más de un 10% desde el referéndum del Brexit.

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Las otras dos monedas que siguen la estela de sobrevaloración, según los análisis de UBS, son el dólar canadiense y el franco suizo. Aunque a cinco y trece puntos de distancia de la libra. Hecho que podría conducir a una “inquietante pérdida de cotización” si el Gobierno de Theresa May insiste en acometer reformas estructurales, como ha prometido en varias ocasiones, con objeto de equilibrar su déficit por cuenta corriente o las negociaciones sobre el Brexit toman un rumbo que aleje a Londres de un acuerdo blando. Los riesgos son palpables y, además, complejos de manejar, alertan en UBS.

El mercado del cambio

El baile de monedas es una constante en los mercados cambiarios en los últimos meses. Sobre todo, tras el cambio de política, hacia un dólar fuerte, que marcó la mayor parte de la historia económica del siglo pasado y determinó la hegemonía incuestionable del billete verde en todo el mundo- y que pretende instaurar, desde el inicio de su andadura, la Administración Trump. A pesar de que su andadura, desde entonces, ha sido más bien modesta. Hasta el punto de que las declaraciones del titular del Tesoro, Steven Mnuchin, insistan en los últimos meses en que “un dólar débil es bueno para los intereses comerciales” de la mayor economía del planeta. Durante el trienio 2014-2016, el dólar repuntó su valor un 25%. Apreciación impulsada por el despegue de la actividad tras la crisis, el más vertical de todas las potencias industrializadas, pero que se vio frenada por la pérdida de vigor del PIB. Hasta el punto de perder más de la mitad del repunte de su valor.

La doble rebaja fiscal

De ahí que el Gobierno de Donald Trump confíe en la doble rebaja fiscal (en renta y sociedades) y en la claridad del nuevo Código Fiscal, que también contempla deducciones y exenciones para repatriar beneficios de grandes corporaciones norteamericanas en el exterior, como recetas que insuflen ánimo a la cotización del dólar este año. Eso sí, a expensas de que la Reserva Federal logre amortiguar la esperada presión inflacionista de esta medida tributaria y contenga, con tipos de interés al alza, el calentamiento de la economía en ejercicios venideros.

En medio de esta batalla cambiaria, el euro ha salido fortalecido. La mejoría de la coyuntura es palpable: crece al mayor ritmo desde la crisis y sin señales inflacionistas. Un círculo virtuoso que, para ciertos analistas, es idóneo para acometer las reformas estructurales que necesita el euro en su objetivo de consolidar su futuro. Precisamente los avances de integración que sopesan en estos meses los dirigentes del eje franco-alemán. Lo cierto es que, tras años de inestabilidad en los mercados, la moneda europea ha ganado atractivo entre los inversores, en medio de una nueva oleada de riesgos sobre los activos. “El euro está ganando adeptos como valor para poner el dinero”, explican desde ING Groep NV. “Es la elección más certera a medio plazo de inversores habituales de los mercados”; en especial, por “la calma política y la fortaleza del ciclo de negocio en Europa”. La divisa europea se ha instalado cómodamente por encima de los 1,17 dólares por unidad desde el inicio del año. Y las perspectivas hablan de un cambio a 1,22 dólares en 2018 y a 1,25 en 2019. Con la economía concluyendo el ejercicio en tasas de dinamismo del 2,2% y con los precios por debajo del límite del 2% que determina el mandato estatutario del BCE.

El euro y su fortaleza

Precisamente la fortaleza del euro repercute en la debilidad del dólar que perderá terreno no sólo frente a la moneda europea, que sigue restando peso hegemónico al billete verde, sino también respecto a casi el resto de las principales divisas, según el Indicador Bloomberg del Mercado Cambiario, tanto de potencias industrializadas como de mercados emergentes.

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Incluso en relación al rand sudafricano, la divisa que más valor perdió en 2017, y la única que se devaluó, en el conjunto del año pasado, con el dólar. Esencialmente, por las crisis política e institucional del presidente Jacob Zuma y la errática gestión de su ministro de Finanzas, Pravin Gordhan, a quien los inversores responsabilizan de la indisciplina fiscal de la mayor economía africana.

Last modified: 13/02/2018